El FBI desarrolló un plan para proteger la evidencia de la investigación sobre la interferencia electoral rusa poco después del despido del director James Comey en caso de que otros altos funcionarios fuesen despedidos también, de acuerdo con una persona familiarizada con las discusiones.

El plan fue preparado tras el despido de Comey, cuando el FBI comenzó a investigar si el presidente Donald Trump obstruyó la justicia y si pudiera, conscientemente o no, haber concertado con los rusos.

El objetivo fue asegurarse de que la información colectada en las investigaciones, que incluían pesquisas de asociados del mandatario y posible coordinación entre Rusia y la campaña de Trump, sobreviviese los despidos o reasignaciones de altos funcionarios del orden. Entre esos funcionarios estaba el fiscal especial Robert Mueller, que fue nombrado ocho días después de que Trump despidió a Comey en mayo del 2017.

Andrew McCabe, que se volvió director interino tras la salida de Comey, les pidió a los investigadores que desarrollaran un plan para garantizar que la evidencia quedara protegida, dijo la persona, que no estaba autorizada a hablar públicamente sobre esas discusiones y habló con The Associated Press a condición de preservar el anonimato.

Una segunda persona familiarizada con el proceso, que también habló a condición de anonimato, dijo también que el FBI discutió preservar evidencia para que sobreviviera a cualquier despido o intento de obstaculizar la pesquisa.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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