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La nueva encuesta de Consulta Mitofsky publicada por el diario El Economista, muestran que Morena se mantiene a la cabeza de las preferencias electorales en la Ciudad de México, y pese a críticas, Claudia Sheinbaum se coloca en primer lugar como posible abanderada de una alianza Morena-PT.

 

Al medir el apoyo que los partidos tienen, sin considerar alianzas, sorprende que el PRI se coloca en segunda posición, incluso superando al PRD, quien por años fue la principal fuerza política en la capital del país:

  • Morena 29.3%
  • PRI 12.9%
  • PRD 12.4%
  • PAN con 12%
  • PT 2.7%
  • Encuentro Social 0.9%
  • Movimiento Ciudadano 0.8%
  • PVEM 0.5%
  • Algún independiente 5.1%

 

Las cifras no varían mucho cuando se plantean posibles alianzas, aunque aquí el Frente Ciudadano retoma la segunda posición:

  • Morena-PT 5.1%
  • Frente Ciudadano por México (PAN, PRD y MC) 20%
  • PRI-Partido Verde 13.2%
  • Algún independiente 7.0%
  • Otro partido 1.2%

 

 

Claudia Sheinbaum supera a cualquier posible rival que sus contrincantes políticos eligieran; mientras la actual delegada no baja en ningún escenario del 33.7%, el PRI obtiene su mayor porcentaje en el escenario que Aurelio Nuño fuera su abanderado al conseguir 17.1%; el Frente Ciudadano obtiene su mejor puntuación con Alejandra Barrales quien obtiene un 22.9%.

 

Con infromación de El Economista / Foto: Archivo APO

Este jueves, el periódico El Universal publica la última encuesta preelectoral de DEFOE-SPIN, la cual coloca a Andrés Manuel López Obrador a la cabeza de las mediciones de preferencia electoral sin considerar posibles alianzas, en donde al considerarlas habría un empate técnico entre PAN-PRD-MC, Morena-PT y PRI-PVEM-Panal.

 

En un primer escenario, en el que no considera las alianzas:

  • Morena: Andrés Manuel López Obrador (AMLO) 23%
  • PRI: Miguel Ángel Osorio, Chong 20%
    • José Antonio Meade 20%
    • Aurelio Nuño 20%
  • PAN: Ricardo Anaya 12%
  • PRD: Miguel Ángel Mancera 8%
  • Independiente: Margarita Zavala 7% -6%

 

 

Al medir la preferencia electoral bajo el escenario de posibles alianzas, los resultados son:

  • Morena-PT: Andrés Manuel López Obrador 23%
  • PRI-PVEM-PANAL: Osorio Chong, Meade y Nuño 21%
  • PAN-PRD-MC: Ricardo Anaya 18%

 

Al medir las preferencias por partidos, en el caso del PRI, Miguel Ángel Osorio Chong resulta el mejor posicionado con 12%,seguido de José Antonio Meade y Aurelio Nuño quienes empatan en 9%. En cuanto al Frente Ciudadano por México, Ricardo Anaya mantiene una ligera ventaja al sumar 14%, seguido de Miguel Ángel Mancera con 13%.

 

En lo que respecta a los candidatos independientes, Margarita Zavala es la mejor posicionada con 13%; Pedro Ferriz obtiene 7%; María de Jesús Patricio 6%, seguida de un empate entre el Senador Armando Ríos Piter y el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, con 5%.

 

Con información de El Universal / Foto: Twitter El Hilo

Consulta Mitofsky y el diario El Economista dieron a conocer su más reciente encuesta de preferencia electoral, en la cual se muestran diversos escenarios sobre quién podría ganar la Presidencia en 2018.

 

Al medir la fuerza que las alianzas tienen, el llamado Frente Ciudadano por México, que conforma el PAN-PRD-MC se coloca a la cabeza con el 24.5% del apoyo. La alianza PRI-PVEM se queda con la segunda posición al alcanzar 21.1% de la preferencia. La alianza conformada por Morena y PT se quedan en tercer sitio al sumar 20.6% del apoyo.

 

Respecto al apoyo que los partidos tendrían por sí solos, Morena lidera las preferencias con 19.3%; PAN 19%; PRI 18.1%; Independiente 6.1%; PRD 5.1%; PVEM 1.6%; MC 1.2%; PT 1.1%; Nueva Alianza 0.7% y por último Encuentro Social 0.3%.

 

Al pasar a los ya famosos careos, dando nombres a cada una de las posibles alianzas, los escenarios quedan de la siguiente forma:

 

  • MORENA-PT / AMLO 22.3%
    PAN-PRD-MC / RICARDO ANAYA 21.2%
    PRI-PVEM / OSORIO CHONG 21.0%
    INDEPENDIENTE / ZAVALA 7.1%
    INDEPENDIENTE / PEDRO FERRIZ 4.6%

 

  • MORENA-PT / AMLO 24.6%
    PAN-PRD-MC / RICARDO ANAYA20.1%
    PRI-PVEM / AURELIO NUÑO 17.3%
    INDEPENDIENTE / ZAVALA 6.4%
    INDEPENDIENTE / PEDRO FERRIZ 5.2%

 

  • MORENA-PT / AMLO 23.1%
    PAN-PRD-MC / RICARDO ANAYA 19.5%
    PRI-PVEM / MEADE 17.6%
    INDEPENDIENTE / ZAVALA 8.9%
    INDEPENDIENTE / PEDRO FERRIZ 3.6%

 

  • MORENA-PT / AMLO 22.5%
    PAN-PRD-MC / MANCERA 17.9%
    PRI-PVEM / OSORIO CHONG 21.0%
    INDEPENDIENTE / ZAVALA 7.9%
    INDEPENDIENTE / PEDRO FERRIZ 4.7%

  • MORENA-PT / AMLO 23.1%
    PAN-PRD-MC / RICARDO ANAYA 19.5%
    PRI-PVEM / MEADE 17.6%
    INDEPENDIENTE / ZAVALA 8.9%
    INDEPENDIENTE / PEDRO FERRIZ 3.6%

 

 

Con información de El Economista / Foto: Archivo APO

El diputado independiente Pedro Kumamoto reconoció que su intención de llegar al Senado no será fácil, pues indicó no hay piso parejo para las candidaturas independientes, “no hay dinero, pero si muchas ganas de trabajar”.

 

 

Al ser cuestionado sobre si contemplaría sumarse a algún partido para llegar al Senado, Kumamoto aseguró que “yo no estoy casado con la vía independiente, pues hay muchos independientes que son peores que los de los partidos políticos”, e hizo un llamado a no votar por los independientes sólo por ser independientes, si no por las propuestas que los candidatos traigan y el trabajo que realicen.

 

Al referirse a las alianzas que se han creado en los últimos meses, el diputado sostuvo que “las alianzas parece que son con los corruptos de poder fácticos y con las élites”, al pronunciarse al respecto del Frente Ciudadano integrado por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, aseguró que “es una vacilada a sus militantes (…) acuerdos copulares , con intereses por debajo de la mesa que no dejan claro lo que va a suceder (…) eso va y pervierte el sentido de un partido”.

 

 

 

Con información de Noticieros Televisa / Foto: Archivo APO

Ante el desprestigio de la clase política y su derivado, el hartazgo con los partidos y sus integrantes, se han puesto de moda los ciudadanos como impolutos y como la solución a nuestros problemas. Todos los partidos y/o alianzas voltean a ver a la candidatura ciudadana como respuesta para poder ganar en el 2018.

 

El PRI y sus rémoras voltean a ver a José Antonio Meade o a José Narro como sus alternativas ciudadanas. Meade no está afiliado a ningún partido, es cierto. Pero de que es político, no hay duda. Es además un extraordinario servidor público, con décadas de serlo y sin escándalos de por medio. Ni de corrupción, ni personales, ni partidistas o chapulineos. A pesar de haber trabajado con presidentes del PRI, del PAN.

 

José Narro sí acredita ser PRIísta por haber sido titular de lo que hoy conocemos como la Fundación Colosio, antes la Fundación Siglo XXI. Venderlo como ciudadano es intentar hacerlo con calzador. Sería mejor que el PRI lo perfilara como un Bernie Sanders región 4, que, a sus 68 años puede mover los ánimos de jóvenes, como lo hizo el demócrata en la contienda interna del partido en contra de Hillary Clinton. Pero como lo ciudadano está de moda, así quieren que se vea a Narro.

 

En Morena Andrés Manuel López Obrador se presenta como antisistema y conserva la palabra Movimiento como emblema de que lo suyo es distinto a los desprestigiados partidos y que por eso él no se mancha ni con el pétalo de una P de político.

 

Irónico por que él ha sido PRIísta y PRDista y es el ejemplo del político que no ha vivido más que del erario. No conocemos cómo le ha hecho para pagar esa vida de giras a diestra y siniestra. Las sumas no dan, como sucede con muchos otros políticos y es razón importante del desprestigio que hoy aclama cambios. Pero AMLO no le encuentra la incoherencia.

 

Y ahora el Frente Ciudadano por México, que antes se pensó que se llamaría Frente Amplio Opositor, pero, como están de moda los ciudadanos, prefirieron botar eso de Amplio y sumarle la palabra mágica: Ciudadano.

 

 

 

 

Columna completa EL UNIVERSAL

En su nueva encuesta rumbo a la elección presidencial del próximo año, el diario Reforma midió el apoyo que las alianzas que se saben estarán participando en la contienda tienen, sobre todo luego de la conformación del Frente Ciudadano por México que integran el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

 

Un 52% de los mexicano está al tanto de la creación del Frente, sin embargo al preguntar a los encuestados, sobre qué alianza tiene mayores probabilidades de ganar la elección presidencial del próximo año, la conformada por Morena y PT obtienen 31% de las respuestas; la integrada por el PRI-PVEM-NA obtiene 28%, mientras que la opción del PAN-PRD-MC se rezaga a la tercera posición con 24% de las respuestas.

 

Sobre la idea de que el PRI siga gobernando el país, la mayoría de los encuestados están a favor de un cambio de gobierno:

  • 54% prefieren que gobierne el Frente Ciudadano por México. Mientras que el 19% prefiere que el tricolor continúe en el poder.
  • 44% prefiere que gobierne la opción encabezada por Andrés Manuel López Obrador; mientras que un 24% prefiere que el partido en el poder siga siendo el PRI.

 

A partir de este escenario, la encuesta midió cuál es la opción que los mexicanos preferirían llegue a Los Pinos el próximo año:

 

  • Morena-PT 40%
  • PAN-PRD-MC 37%
  • Ninguno 17%

 

 

 

 

 

Con información de Reforma / Foto: Archivo APO

En su reunión de este domingo, el Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) aprobó su política de alianzas que lo guiarán a las elecciones del próximo año.

 

 

Con 207 votos a favor y 33 en contra, el proyecto aprobado da luz verde a la propuesta que impulsó su presidenta Alejandra Barrales, el Frente Amplio Democrático (FAD), el cual se tiene contemplado que agrupe a ciudadanos y partidos opositores; el cual se ha perfila permita la unión del PRD y PAN, proyecto que Ricardo Anaya ha acompañado desde un inicio.

 

 

Uno de los aspectos que se contempló fue la elección del candidato de este Frente, el cual contempla que pueda ser alguien del PRD, de otro partido o independiente, siempre considerando que cuente con el respaldo de las fuerzas políticas.”Es decir, estar abiertos a que la candidatura presidencial pueda recaer en una persona sin pertenencia partidista”, indicaron los dirigentes del PRD.

 

Tras lo aprobado, tanto Alejandra Barrales como Ricardo Anaya, han aplaudido el “avance” que se dio este domingo, pues permitirá hacerle frente al PRI en las elecciones del próximo año, Frente que les permitirá aspirar a convertirse en el primer gobierno de alianza y con respaldo ciudadano en la presidencia de México.

 

 

Con información de Reforma / Foto: Twitter

En su segunda entrega sobre la tendencia electoral que se vive en la Ciudad de México (CDMX), la encuesta de El Financiero y Alejandro Moreno revela que ni con alianzas, los partidos políticos le ganarían a Morena.

 

Al considerar los casos hipotéticos de que el PAN y el PRD hicieran una alianza y el PRI, PVEM y Nueva Alianza realizaran otra, Morena junto a PT (único partido que ha sido “avalado” por AMLO para realizar alianzas) obtendrían un 49% de los votos, mientras que el partido del sol azteca y el blanquiazul obtendrían 34%. La alianza del PRI obtendría un 17%.

 

Al hacer los famosos careos, la tendencia se mantiene de la misma forma, al arrojar los siguientes datos:

 

  • Morena (con los tres principales aspirantes)
    • Ricardo Monreal 38%
    • Claudia Sheinbaum 36%
    • Martí Batres 24%
  • Xóchitl Gálvez (PAN) 22%
  • Alejandra Barrales (PRD) 25%
  • José Narro (PRI) 15%

 

Si Ricardo Monreal no fuera el candidato de Morena y decidiera ir por la vía independiente, Morena seguiría a la cabeza y llegaría a la jefatura de gobierno:

 

  • Claudia Sheinbaum (Morena) 29%
  • Xóchitl Gálvez (PAN) 20%
  • Alejandra Barrales (PRD) 22%
  • Ricardo Monreal (Independiente) 15%
  • José Narro (PRI) 14%

 

 

Con información de El Financiero / Foto: Twitter

A principios de noviembre pasado, justo antes del día de las elecciones, Barack Obama fue trasladado a través de la noche a las afueras de Charlotte, Carolina del Norte llamado por Hillary Clinton. No era algo traqnuilo ni seguro. Las encuestas, las “analíticas”, permanecieron a favor de Clinton, pero Obama, con el único punto de vista de ser el primer presidente afroamericano, había visto como, noche tras noche, inmensas multitudes aplaudían y gritaban por un demagogo que había lanzado una carrera de negocios contra los negros y sus necesidades, además de una carrera política con una teoría racista de la conspiración conocida como birtherism. Durante su discurso en Charlotte esa noche, Obama advirtió que nadie cambia realmente en la Presidencia; más bien, la oficina “magnifica” quién eres tú. Así que si “acepta el apoyo de los simpatizantes del KKK antes de ser presidente, o si se es un poco lento en negarlo, entonces así serás como presidente”.

El ascenso de Donald Trump no fue la primera señal de que los estadounidenses no habían considerado uniformemente la elección de Obama como un capítulo inspirador en el progreso hacia la igualdad del país. Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, lo había calificado como el “Presidente marcado por los alimentos”. En los medios de comunicación de derecha y blanco nacionalistas, Obama era socialista, musulmán, anticristo, fascista liberal , “Quien estaba reuniendo a su propia Juventud Hitlerista. Un tren de alta velocidad desde Las Vegas a Anaheim que formaba parte del paquete de estímulos económicos, y que fue pieza clave para conectar los burdeles de Nevada a los inocentes lugares  de Disneyland. Por naturaleza, era sospechoso. “Simplemente mira el lenguaje corporal, y hay algo que está pasando”, dijo Trump el verano pasado. Mientras tanto, a partir del día de la primera toma de posesión de Obama, el Servicio Secreto presentó una cantidad sin precedentes de amenazas contra el Presidente.

Y así, acelerando hacia otro aeropuerto el pasado noviembre, Obama parecía un hombre cansado que albergaba una semilla ardiente de aprensión. “Hemos visto venir esto”, dijo. “Donald Trump no es un atípico; Es una culminación, una conclusión lógica de la retórica y las tácticas del Partido Republicano durante los últimos diez, quince o veinte años. Lo que me sorprendió fue el grado en que esas tácticas y retórica salieron de control”.

 

Durante medio siglo, de hecho, los líderes de la GOP han alimentado las llamas del resentimiento racial en los Estados Unidos. A través de un cálculo político y una retórica astuta, desde la “estrategia del sur” de Richard Nixon hasta las últimas acusaciones de fraude electoral en los distritos mayoritarios afroamericanos, hacerlo ha valido la pena en las urnas. “No había principios rectores”, dijo Obama. “No había nadie que dijera: ‘No, esto va demasiado lejos, esto no es lo que defendemos'”.

La semana pasada, el mundo observó al sucesor de Obama en la Casa Blanca, sin consolidar y desquiciado, actuando más o menos como Obama había predicho. En 2015, una semana después de que Trump declarara su candidatura, habló a favor de retirar la bandera confederada de la capital de Carolina del Sur: “Pónganla en un museo y déjenla ahí”. Pero la semana pasada, el presidente Trump hizo patente su indulgente simpatía por los neonazis, los miembros de KKK y los supremacistas blancos no afiliados, que marchaban con antorchas, rifles de asalto, clubes y consignas racistas y antisemitas por las calles de Charlottesville, Virginia. Un participante incluso adoptó una táctica de terror parecida a la de ISIS, dirigiendose directamente a una multitud de gente que se manifestaba pacíficamente contra los racistas. Trump había declarado una guerra de la cultura “America First” en su discurso inaugural, y ahora, como sus números en la encuesta cayeron, como perdió una y otra vez en los tribunales y en el Congreso, la investigación de Mueller, profundizó en su miserable historia de negocios.

¿Quién lo habría predicho? Cualquiera, en serio. Hace dos años, el Daily Stormer, el principal sitio de noticias neonazis del país, llamó a los hombres blancos a “votar por primera vez en nuestras vidas por el único hombre que realmente representa nuestros intereses”. Trump nunca rechazó el apoyo de esta corriente. Los invitó, los explotó. Con Stephen Bannon, el nacionalismo blanco ganó bienes raíces de primera clase en el ala oeste de la Casa Blanca. Bannon escribió mucho del discurso inaugural, y fue calificado como “El Gran Manipulador” en una historia de la portada del TIME que golpeó el ego presidencial. Pero Bannon ha estado marginado por meses. El viernes pasado, en la estela de Charlottesville, Trump finalmente lo despidió. Se dirige de nuevo a Breitbart News. Pero él era personal; Su partida no es decisiva. La cultura de esta Casa Blanca era, y sigue siendo, la de Trump.

Cuando Trump fue elegido, hubo quienes consideraron su historia e insistieron en que se trataba de una especie de emergencia nacional, y que normalizar esta Presidencia era una peligrosa ilusión. Al mismo tiempo, hubo quienes, con espíritu de paciencia y cortesía nacional, sostuvieron que Trump era “nuestro Presidente”, y que “se le debe dar una oportunidad”. ¿Ha tenido bastantes oportunidades? Después de su conferencia de prensa en el vestíbulo de Trump Tower el pasado martes, cuando ignoró los intentos escritos de regular sus impulsos y reveló sus verdaderas alianzas, no puede haber duda de quién es. Este es el hecho ineludible: el 9 de noviembre, Estados Unidos eligió a un ser humano deshonesto, inepto, desequilibrado e inmoral como Presidente y Comandante en Jefe. Trump ha demostrado ser inflexible a las apelaciones de decencia, unidad, moderación o hechos. Está dispuesto a poner en peligro la paz civil y el tejido social de su país simplemente para satisfacer su narcisismo y excitar las peores inclinaciones de sus seguidores principales.

 

Esta última indignación ha desalentado un poco al círculo de Trump; los directores de negocios, generales y funcionarios de seguridad, asesores e incluso miembros de la familia han descubierto su desesperación privada. Una de las imágenes más duraderas de la apariencia esquálida de Trump el martes fue la de su jefe de gabinete, John Kelly, que estaba escuchando a él con una mirada de vergüenza. Pero Trump todavía conserva el apoyo de aproximadamente una tercera parte del país, y de la mayoría del electorado republicano. La figura política que Obama consideró como una “conclusión lógica de la retórica y las tácticas del Partido Republicano” aún no ha desaparecido de la base del Partido.

La resistencia más importante a Trump tiene que provenir de la sociedad civil, de instituciones y de individuos que, a pesar de sus diferencias, creen en normas constitucionales y tienen un respeto fundamental por los valores de honestidad, igualdad y justicia. El imperativo es encontrar formas de contrarrestar y disminuir su influencia maligna no sólo en el ámbito abiertamente político, sino también en el social y cultural.

 

 

 

Texto publicado en The New Yorker por David Remnick

Foto: Archivo APO

JORGE CASTAÑEDA

EL FINANCIERO

 

Parece absurdo a estas alturas insistir de nuevo en la completa falta de vuelo intelectual del PRI. Su agotamiento abstracto ha sido patente desde hace tiempo, y cuando uno u otro de sus gobiernos emprende o logra algunas reformas importantes, el partido simplemente las aplaude o las deforma, sin tener nada que decir de sustancia al respecto. Pero en su última Asamblea, los priistas de plano se volaron la barda en materia de mediocridad conceptual.

 

Ante los enormes retos que enfrenta el país, en lo económico, social, político e internacional, frente a una elección presidencial decisiva en 2018, el PRI se fijó –y alcanzó– como gran avance quitar unos candados burocráticos redundantes y de interés sólo para… los priistas.

 

Como se sabe, los estatutos del PRI estipulan desde hace tiempo que el requisito de ser miembro del mismo, o contar con un mínimo de años de militancia, se hacen a un lado si el partido va a una elección en alianza. El partido de gobierno cuenta con por lo menos tres aliados posibles, y en realidad seguros, si los quiere. Se trata del Partido Verde –que sirvió en 2006 y 2012–, el Partido Encuentro Social (cercano al secretario de Gobernación) y Nueva Alianza, arrebatado a Elba Esther Gordillo cuando fue encarcelada.

 

Con cualquiera de los tres, o con los tres, el PRI puede hacer más o menos lo que quiera. Lo esencial es cuánto puede dar a cambio; cada vez menos, sin duda, pero algo es algo, sobre todo para organizaciones pequeñas en riesgo de perder su registro si van solas a una elección presidencial. Si lo que Peña Nieto pretendía era designar a Meade como candidato del PRI, no necesitaba cambiar los estatutos de su partido, ni mucho menos armar tanto escándalo al respecto. Con sus prestigiados e íntegros aliados le bastaba.

 

Pero entonces no hubiera podido librar dos escollos importantes. El primero: la indigencia teórica, política y estratégica del PRI. No puede ofrecer nada, porque además de estar poblado de políticos sin pensamiento ni decoro –¿en verdad Enrique Ochoa piensa que su partido va a ganar en la Ciudad de México, en Jalisco y en Veracruz?– sus integrantes no estarían de acuerdo en nada. Salvo lo que tratara de imponer Peña Nieto, lo cual implicaría que supiera qué imponer.

 

Pero en segundo lugar, el PRI hubiera tenido que proponer por lo menos un par de ideas en serio, que habrían involucrado algún tipo de dedicatoria. Cualquier tesis programática sustantiva le quedaría bien a un precandidato y mal a otro, lo cual no tendría nada de grave si Peña Nieto perteneciera a su siglo. Pero proviene de –y es parte de– la era de López Mateos.

 

Es obvio que los jerarcas priistas siguen pensando que la selección de su candidato equivale a la elección del próximo presidente de México. Está en su ADN; es el chip priista. El destape no es de candidatos y mandatarios hipotéticos; es del ‘bueno’. Para ellos, resulta impensable que a 80 por ciento de los mexicanos les dé enteramente lo mismo si el candidato del PRI es Nuño, Meade o Narro: los odian a todos. Creen que perdura la época del ‘dedazo’ y que lo más importante son las florituras priistas y el lenguaje críptico del siglo pasado. No recuerdan la segunda o tercera película de Indiana Jones, cuando Harrison Ford se enfrenta a un enemigo árabe feroz, armado de una cimitarra aterradora, la cual manipula con extrema destreza, hasta que el héroe de las tres películas desenfunda su revólver y le mete un balazo a su contrincante. Todas las mañas y despistes de Peña servirán de muy poco; Indiana Jones, whoever that may be, los va a liquidar en julio de 2018.

 

Twitter: @JorgeGCastaneda

 

 

 

La dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Alejandra Barrales, indicó que su partido no busca una alianza con el PAN y que por “dignidad” no se subordinará ante otros partidos.

 

 

Barrales indicó que más que una alianza, lo que su partido ha puesto sobre la mesa es la conformación de un Frente Amplio Democrático que aglutine a todos los partidos de oposición, incluso el Partido Verde y Nueva Alianza, pues su intención no es ganar únicamente la Presidencia de la República, sino transformar al país.

 

La dirigente afirmó que luego de las elecciones del pasado 4 de junio, el PRD ha demostrado ser un partido fuerte y con más vida que nunca,  por lo que “no nos vamos a subordinar a quien no nos trate con humildad”.

 

“¿Qué pasa si se junta Movimiento Ciudadano, PAN, PRD y otros? ¿El Partido Verde, Nueva Alianza? Ganaríamos no sólo la Presidencia, sino transformar de fondo al país”, sostuvo Barrales, quien indicó que no basta con  que la izquierda gane la Presidencia si es que el Congreso no le permite avanzar.

 

Con información de El Universal / Foto: Archivo APO

Integrantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) ofrecieron una conferencia de prensa esta tarde, en donde en voz de Ifigenia Martínez fundadora del partido, hicieron un llamado para la reconciliación de las izquierdas de cara a la elección presidencial del 2018.

 

 

Durante el evento, los perredistas rechazaron la alianza con Acción Nacional a través de un Frente Amplio Democrático. “La prioridad que debe unirnos hoy es la defensa de la nación, de sus recursos y del bienestar general. Pero es claro que no podemos aliarnos con la derecha corresponsable de la crisis que vive el país y de la manera como se ha gobernando en los últimos cinco sexenios. Una alianza con el PAN sería un error grave y por tanto, la rechazamos”.

 

Los integrantes de diversas corrientes internas del  PRD sostuvieron que “este llamado no es espontáneo ni novedoso”, afirmaron que se trata del mismo que se hizo en 1988 para constituir “el Frente Democrático Nacional; el mismo que animó la Coalición por el Bien de Todos en 2006 y la Coalición Movimiento Progresista en 2012, y tiene hoy sus referentes en la convocatoria contenida en la ‘Proclama por el Rescate de la Nación’, en la iniciativa ‘Por México Hoy’, y también en el llamado de Andrés Manuel López Obrador para un ‘Acuerdo Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México’”.

 

Con información de El Universal / Foto: Twitter

El director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), José Antonio González Anaya, indicó que la paraestatal espera tener una temporada muy activa de alianzas durante 2018, lo que le permitiría encontrar socios para proyectos intensivos en capital tanto en áreas en tierra como en costa afuera.

 

Pemex espera alcanzar nuevas alianzas con otras empresas antes de que acabe el año para proyectos en tierra y costa afuera, incluyendo el de Maximino-Nobilis, en aguas profundas del Golfo de México.

En entrevista con la agencia Reuters, González Anaya indicó que espera que la empresa alcance su meta de producción de crudo de 1.94 millones de barriles por día (bpd) este año y que se mantenga sin cambio o se eleve ligeramente en 2018.

 

El funcionario dijo que Pemex está en conversaciones para encontrar socios para algunas de sus refinerías que necesitan inversión en modernización o expansión de proyectos.

 

Con información de Reuters / Foto: Archivo APO