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El presidente López Obrador, fiel a su visión arcaica de la mujer, mandó a niñas y mujeres a que se encierren en casa para cuidar a los familiares enfermos. “Es un hecho, es conocido que sobre todo las hijas cuidan a los padres; los hombres podemos ser más desprendidos”, dijo el presidente, al momento de anunciar que México entraba oficialmente en fase 2 de la pandemia.

Dos días antes, apareció en las pantallas de miles de mexicanos una mujer, Ana Lucía de la Garza Barroso, directora de Investigación Operativa Epidemiológica de la Secretaría de Salud. Ella, por su especialidad médica, encabezó la conferencia de prensa matutina de Palacio Nacional para dar información sobre el coronavirus. Pero al concluir su intervención, la nota no fueron los datos valiosos que proporcionó la Doctora en Epidemiología por la UNAM con Maestría en Salud Pública. La nota fue que Ana Lucía de la Garza Barroso estaba guapa. Su nombre se convirtió en tendencia en twitter con comentarios como este: “¿Ustedes vieron el tremendo tortón que es Ana Lucía de la Garza Barroso, la directora de Investigación Operativa Epidemiológica de México? Pasa esta pandemia, me mudo y me caso.”

La sexualización de la especialista en medio de la pandemia ocurrió sin mayor indignación.

Y es que, aun cuando el 8 de marzo las calles de la Ciudad de México se pintaron de morado al salir miles de mujeres vestidas de ese color a exigir acciones de parte del gobierno para poner fin a la violencia de género, el movimiento feminista, que parecía imparable, se frenó de tajo y en el peor momento.

Y es que, tan solo dos días después del paro nacional #UnDíaDinNosotras, la Organización Mundial de la Salud declaró al COVID19 como una pandemia. A partir de ese momento, todo lo que no tenga que ver con el virus ha pasado a un segundo plano, incluso la muerte de miles de mujeres.

México está enfermo. Y esa enfermedad se llama machismo.

Una enfermedad que a partir de la amenaza del COVID19, apunta a que la situación empeore para miles de mujeres que se han visto obligadas a encerrarse en el lugar más peligroso para ellas: su casa. Mariana Baños, directora de Fundación Origen, me comenta que en los veinte años que lleva ofreciendo servicios psicológicos, legales y apoyo de salud mental a mujeres de México, ha podido observar como durante las crisis, las conductas de violencia incrementan.

Cuando hay desempleo, cuando no hay comida, cuando hay miedo o incertidumbre e inseguridad, las agresiones aumentan. Así se vivió después del temblor que sacudió a la Ciudad de México en el 2017, en donde las llamadas de teléfono al número 01-800 de la fundación se triplicaron. Y se espera que ocurra lo mismo ahora con el coronavirus.

El encierro trae más violencia. La asociación FEMEN habla de que en estos momentos en México las mujeres enfrentan dos pandemias, el COVID19 y la violencia machista. Por una parte, el encierro 24/7 permite más tiempo para la violencia y da la idea al agresor de que la impunidad puede prevalecer más que en tiempos ‘normales’ porque la mujer no puede salir a denunciar ni a refugiarse en casa de amigos o familiares.

 

Columna completa en El Universal

La crisis sanitaria por el COVID-19 nos agarra a los mexicanos en un escenario de debilidad económica y división social tremenda. El presidente López Obrador, lejos de ser un líder para todos lo mexicanos, ha sido quien ha alimentado este discurso de división. Su falta de claridad respecto a los riesgos de que muchos mexicanos nos contagiemos al mismo tiempo y con ello desbordemos el de por si precario sistema de salud, aumentando el número de muertes, ha generado la idea entre la población de que el COVID-19 es un virus que solo afecta a los fifís que viajan.

Sin duda en México se debe tomar en cuenta las miles de carencias que sufren más de 60 millones de mexicanos para quienes eso del “home-office” es una idea profundamente irreal por varias razones. Partiendo de que no hay acceso a internet hasta que la oficina en casa es inviable si tu sustento es lavando y estacionando coches en la calle o vendiendo quesadillas en la esquina afuera del metro.

Además, esto de lavarnos las manos durante 20 segundos puede sonar sumamente sencillo para quienes tenemos agua con solo abrir la llave del baño, pero para un 46.4 por ciento de los mexicanos no hay suministro de agua de manera cotidiana dentro de su vivienda, según datos de Coneval.

La manera como podemos enfrentar el COVI-19 varía de forma importante dependiendo de la situación económica en que nos encontremos y eso es algo que las autoridades tendrán que tomar en cuenta al momento de idear respuestas para hacerle frente a la pandemia.

El presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que su gobierno se va a enfocar en proteger a los débiles y a los pobres del COVID-19. “Nada de rescates al estilo del periodo neoliberal, que les daban a los bancos y a las grandes empresas. No, que ni estén pensando en que habrá condonaciones de impuestos.”

No quiero defender los rescates que han hecho los gobiernos de México en el pasado por que varios de ellos han ayudado a pocos con el dinero de todos los mexicanos. Pero esos errores del pasado no son excusa para no darnos cuenta de la importancia de sacar adelante a los más desfavorecidos a través de, entre otras palancas de desarrollo, los empresarios. Pequeños y grandes.

El gobierno claramente no puede solo. Pero el presidente y varios de quienes le escuchan viven bajo la impresión de que todas las empresas y todos los empresarios son unos egoístas depredadores que se enriquecen a costa del pueblo bueno. En esta visión maniquea se olvidan que los empresarios invierten, generan empleos y pagan impuestos.

En estos días de pandemia, se hizo viral que una empresa que es dueña de, entre otras marcas, las cafeterías Starbucks, había tomado la decisión de no pagarle a los empleados que decidieran dejar de ir a trabajar. En seguida vinieron ataques en redes sociales para la empresa depredadora. Los comparativos de lo que Starbucks está haciendo en Estados Unidos no se dejaron esperar. Allá, entre otras medidas, Starbucks le mantiene el sueldo a quienes no acudan a trabajar y se lo están aumentando a los empleados que sí se presenten.

¿Por qué en EUA lo pueden hacer y en México no, aun cuando en ocasiones son las mismas marcas? Porque el gobierno estadounidense está ideando un paquete de ayuda federal de 2 billones de dólares para familias y empresas (que fue parte del motivo de la fuerte alza de los mercados financieros ayer).

Entiendo la diferencia de tamaño de las economías. Pero eso no es excusa para que el plan del gobierno mexicano, anunciado un día después de la cancelación ilegal de la planta de Constellation Brands, sea presumir que tenemos en caja 400 mil millones de pesos extras producto de “ahorros” derivados de la no corrupción.

Columna completa en El Universal

Se ha criticado mucho la falta de acción de parte del gobierno mexicano ante la pandemia del COVID19. Aquí quiero documentar dos errores garrafales y claros del actual gobierno.

Error 1: Asumir que una vez que tienes COVID19, te vuelves inmune al virus.

Durante la conferencia mañanera del lunes, el Subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, declaró a la pregunta de si el presidente López Obrador se va a realizar la prueba del COVID19 que “casi sería mejor que padeciera [el presidente López Obrador] coronavirus porque lo más probable es que él, en lo individual, como la mayoría de las personas, se va a recuperar espontáneamente y va a quedar inmune y entonces ya nadie tendría esta inquietud sobre él”.

Sorprende que quien está al frente de la tarea de enfrentar la pandemia en México haga una declaración tan irresponsable. La ‘estrategia’ de López Gatell es similar a la que Boris Johnson consideró para Inglaterra y que ya ha demostrado estar sumamente equivocada. Se llama “inmunidad en manada” e implica dejar que la población menos vulnerable a morir o enfermar gravemente del virus, como los menores de 60 años, se contagien ahora del COVID19 para generar inmunidad al virus y así, en un segundo brote que la mayoría de los médicos considera llegará con más fuerza en otoño, los servicios de salud no se verán desbordados.

Suena bien, pero hay dos problemas. El primero es que el COVID19 es un virus nuevo y nadie sabe si realmente generamos inmunidad al enfermarnos. De hecho ya van varios casos documentados de pacientes que se enfermaron del coronavirus; se recuperaron y han vuelto a contagiarse. Los detalles se pueden consultar aquí: https://www.independent.co.uk/news/world/asia/japan-coronavirus-test-positive-recover-a9404056.html

Y lo segundo es que al tener 66 años, el presidente no es precisamente el demográfico menos vulnerable de sufrir consecuencias graves si se contagia de COVID19.

Error 2: No dar seguimiento adecuado a pacientes con casos confirmados de COVID19.

En mi podcast Broojula entrevisté a un paciente que salió positivo en la prueba del COVID19. En su testimonio, Jorge -utilizamos pseudónimo – relató que el martes 10 de marzo regreso a la Ciudad de México procedente de Vail, Colorado, a donde pasó unos días de vacaciones con su esposa y amigos. Jorge tiene 50 años; su esposa 48. Ambos comenzaron a sentirse mal llegando a la Ciudad de México. Él primero que ella. Fue al médico el miércoles 11 de febrero y, al hacerle una primera revisión, el doctor lo bajó de inmediato a un área especial del hospital ABC de Observatorio en donde le hicieron la prueba tanto del H1N1 como del COVID19.

La prueba del H1N1 salió negativa en menos de 24 horas. El viernes 13 recibió los resultados de la prueba del COVID19. Resultado positivo. Su esposa acudió al médico pero ya no le hicieron la prueba. Presentaba claramente los mismos síntomas y por lo tanto decidieron no sacrificar usar una prueba que le puede servir a alguien con caso más severo. Jorge relató que hasta ayer, martes 17 a las 4:30pm, ninguna autoridad de salud lo ha contactado ni para preguntarle en qué vuelo llegó a la CDMX. Resulta que él y su esposa tomaron dos vuelos: uno de Denver a San Diego y otro de Tijuana a la Ciudad de México.

Si las autoridades no conocen sus vuelos, es imposible que contacten a quienes estuvieron en los mismos aviones. Si las autoridades no saben del caso de la esposa de Jorge, es imposible que tengan un conteo adecuado de los contagios de COVID19 en el país.

 

Columna completa en El Universal

¿Cuántas mujeres salieron a la calle el domingo? ¿Cuántas marcharon? El gobierno da una cifra a la baja, mostrando una vez más que no entiende. Pero dejemos de lado cuántas marcharon. Si queremos hablar de número es mejor voltear a ver otros datos. En México, de los 123.5 millones de habitantes, 65 millones somos mujeres. Aline Ross estuvo en mi podcast Broojula en una edición especial sobre el Día Internacional de la Mujer hablando de unos números, datos del INEGI, que dejan en claro lo que está ocurriendo en México en materia de violencia hacia la mujer.

Casos de violencia intrafamiliar: 76% de las víctimas son mujeres; 82% de los imputados son hombres. Abuso sexual: el 75% de las víctimas son mujeres; el 93% de los imputados son hombres. Hostigamiento sexual: el 80% de las víctimas son mujeres; el 95% de los imputados son hombres. Violación sexual: 80% de las víctimas son mujeres; 90% de los imputados son hombres. Rapto: 92% de las víctimas son mujeres; 86% de los imputados son hombres. Acoso: 90% de las víctimas son mujeres; 88% de los imputados son hombres. Y homicidio: 74% de las víctimas son hombres; 90% de las imputadas son hombres.

Esto deja en claro, con datos duros, que los hombres en México nos están violentando; abusando; hostigando; violando; raptando y acosando a las mujeres. En México, la anatomía es destino. ¿Qué queremos entonces? ¿Por qué se marchó el domingo y se hizo un paro el lunes? Porque se quiere poner estos datos en la mesa, en la agenda, para que sociedad y gobierno logremos un cambio.

La exigencia en la marcha del domingo y en el paro de #UnDíaSinNosotras no es para pedir que ocupemos el lugar que tienen los hombres. Las mujeres no queremos imitar a los hombres. La marcha y el paro es para exigir algo distinto. Es para exigir más igualdad, que no significa desplazar ni imitar al género masculino. Sin duda hemos avanzado en todos los ámbitos – laboral; doméstico y de derechos políticos – pero dentro de un sistema que no se ha reformado; que se rige por las reglas masculinas. Hay todavía un largo camino por recorrer para hacer que el sistema sea horizontal.

Exigimos más porque queremos un sistema económico basado en el mérito y no en el género. Eso implica no solo acceso a espacios de trabajo, sino un sueldo parejo. Un piso parejo. Ganar el mismo sueldo por el mismo trabajo que un hombre. Actualmente el salario de la mujer es 1.5 veces menor que el de los hombres. No se pide un régimen especial. Se quiere igualdad. Y, evidentemente, se quiere seguridad. Fin a la impunidad por las muertes y la violencia hacia las mujeres por parte de los hombres. No más feminicidios.

La activista Gloria Steinem escribió un ensayo en la revista TIME en 1970 señalando el mundo ideal al que aspiraría para Estados Unidos. Un mundo que hoy ha logrado avances, sin duda, pero tremendos retrocesos, como lo muestra tener a un presidente misógino al mando: Donald Trump. Retomando su aspiración, yo pienso en el México utópico en el cual la anatomía no sea el destino de hombres y mujeres. En donde no ocurra que 63 de cada 100 mujeres reporte haber padecido algún incidente de violencia.

Columna completa en El Universal

Hay tres tipos de reacciones a las encuestas de opinión respecto a la popularidad de Andrés Manuel López Obrador. Por un lado están los que aplauden que el presidente tenga tanta aprobación; por el otro los que se impresionan que ante tanto error, siga teniendo popularidad elevada; y, por último, los que descalifican a las encuestas como inválidas. ¿Por qué creerles si a mi nunca me han encuestado?, es la duda de algunos.

Lo cierto de las encuestas es que 1) para el país es mejor tener un presidente con alto nivel de aprobación que con bajo, tomando en cuenta que 2) alto nivel de aprobación no necesariamente significa buenos resultados, pero, como dirían los economistas, la popularidad es una condición necesaria más no suficiente para que las cosas caminen en mejor dirección.

Dicho lo anterior, ante un político como Andrés Manuel López Obrador, que llevaba años queriendo ser presidente y finalmente lo logró con una votación muy favorable, el estar perdiendo popularidad no parece que lo va a llevar a un análisis de lo que está haciendo bien y mal, para corregir lo segundo. Parece más un político que, ante la pérdida de popularidad, dobla sus cartas hacia la ruta que le está quitando simpatías y simplemente excusa sus fracasos en conspiraciones en su contra. Lejos de buscar mayor legitimidad democrática – que sería lo deseable – aumenta su impulso autoritario.

En estos días, más de una casas encuestadoras muestran una baja en la popularidad del presidente debido, principalmente a dos razones: su mal manejo de la violencia hacia la mujer y su falta de cumplimiento en materia de combate a la corrupción.

Lejos de preocuparse y corregir, ayer el presidente anunció que la venta de los boletos de la rifa del avión presidencial arrancará el lunes 9, mismo día del movimiento #UnDiaSinNosotras. Así o más claro.

En el combate a la corrupción en el sector salud, el presidente tiene un Secretario de Salud ausente; escasez de medicamentos y explicaciones francamente hostiles hacia, por ejemplo, los padres de niños con cáncer a quienes acusa de dejarse manipular por alguna fuerza contraria al presidente cuando lo único que piden es medicinas para salvar la vida de sus hijos.

En cuanto a sus planes de apoyos a poblaciones vulnerables (algunos dirían que son planes de generación de clientelas), el tiro le está saliendo por la culata. En Sembrando Vida es tal el fracaso que su paisano tabasqueño, Javier May, le renunció. El presidente declaró que no acepta esta renuncia, pero ahora tendrá que permitir que May avance y no sea obstaculizado por la Secretaria del Bienestar, María Luisa Albores.

El fin de semana en Tabasco, la tierra del presidente, sus paisanos lo abuchearon y le reclamaron que las ayudas prometidas no les están llegando.

La respuesta de López Obrador ante estos reclamos y ante la baja en su popularidad es de campeonato: “Estamos bien, tenemos mayoría, la gente nos está apoyando. Y también hay desgastes porque imagínense enfrentar a los conservadores corruptos que no quieren dejar de robar, están molestísimos, no los calienta ni el sol, y desquiciados”.

La baja en la aprobación presidencial es lo de menos. Su respuesta y su falta de autocrítica para mejorar, al ver que hasta sus aliados más fieles y naturales le reclaman los fracasos, es lo que llama la atención.

 

Columna completa en El Universal

Recibo temprano un mensaje por WhatsApp que dice lo siguiente:

Requerimos que este mensaje llegue directo a su corazón pues se necesita ayuda urgente en él área de Oncología Pediátrica del Hospital Siglo XXI. Estamos pasando por un momento de desabasto fuertísimo en el que los niños enfermos están pasando por una situación muy muy dolorosa ya que hace falta de todo. Suplicamos su ayuda tanto apoyándonos para juntar dinero y/o apoyarles con donativos en especie. Hace falta de todo, pero principalmente ahora suplicamos ayuda con:

-Leche para lactantes

-Pañales de todas las etapas

-Material para curación de heridas y escaras ya que están pasando mucho pero mucho dolor.

Te suplicamos compartas esta liga y seas parte hoy de este grito de ayuda.

Hoy por ellos y mañana….

GRACIAS a nombre de todos estos chiquitos que por falta de recursos en el hospital están sufriendo de una manera que no podemos imaginar.

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Evidentemente preocupada por la situación de desabasto de medicinas y con el corazón dolido por este mensaje, pero a la vez desconfiada de las cadenas de WhatsApp y de dar dinero a través de una herramienta que hasta ayer no conocía, llamé al Hospital Siglo XXI para saber si la petición la hacía directamente el hospital o, de lo contrario, si estaban enterados de ella.

Para no hacer larga esta historia, me enteré que la petición es de una fundación que se llama TrueqMX, que, genuinamente preocupados por la falta de medicamentos, han puesto manos a la obra para resolver uno de los graves problemas que enfrenta México actualmente.

Todo ello me llevó a una conclusión: el presidente Andrés Manuel López Obrador cree que él es el único preocupado por el bienestar de México y los mexicanos. Descalifica a cualquier otro grupo o individuo que demuestre que quiere que a México le vaya bien.

Si Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad hace estudios para evidenciar malos manejos del dinero público, el presidente los tacha de haber callado en el pasado, falsamente además.

Si un grupo de mujeres quiere generar conciencia sobre la creciente violencia hacia el género femenino en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador declara que movimientos como el de #UnDiaSinNosotras y el paro del 9 de marzo son de machistas conservadores disfrazados de feministas.

Apoyo o ataque; aliados o enemigos. Para el presidente no parecen haber medias tintas. Los únicos buenos de la historia son él y quienes trabajan en su gobierno.

El presidente no se da cuenta que la sociedad civil no está ahí para atacarlo. Al igual que a él, hay muchos mexicanos que también quieren (queremos) que al país le vaya bien. Y que para ello trabajan desinteresadamente y hasta de forma anónima para sacar adelante las múltiples carencias que ya habían antes de que López Obrador llegara a la presidencia y otras que se han exacerbado a partir de su llegada, como el desabasto de medicamentos.

 

Columna completa en El Universal

En Estados Unidos el millonario, Michael Bloomberg está haciendo exactamente lo opuesto de lo que vemos en otras democracias, incluyendo la mexicana. Lejos de querer quedar bien con el presidente y prestarse a sus farsas y mentiras, el empresario dueño de una empresa de medios de comunicación; de servicios financieros y software, está inyectando enormes cantidades de dinero para, primero, hacerse de la candidatura demócrata y, segundo, ganarle a Donald Trump en las elecciones de noviembre al considerar que su presidencia ha sido tóxica para Estados Unidos.

El tres veces alcalde Nueva York no parece asustado de que esta inyección de capital y las críticas a Trump le vayan a generar una represalia para él o sus empresas.

Por más semejanzas que existan entre Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, esa discrecionalidad para amenazar a empresarios utilizando a las instituciones del estado para intimidar, no es una herramienta con la que cuente el presidente de Estados Unidos. Así que Michael Bloomberg ha decidido, tardíamente, que quiere sacar a Trump de La Casa Blanca. Y para ello no se ahorra ni adjetivos ni dólares.

El anuncio de su precandidatura lo hizo apenas en noviembre. Tan ha sido una decisión de último minuto, que no ha participado en los caucuses de Iowa ni en la primaria de New Hampshire y seguirá estando ausente de las contiendas primarias hasta las que se lleven a cabo el 3 de marzo, el Súper Martes.

Muchas veces se ha dicho que ningún presidente ha ganado la nominación sin haber quedado en primer o segundo lugar ya sea en los caucuses de Iowa o la primaria de New Hampshire. La excepción fue Bill Clinton en 1992 y antes de eso, George Mc Govern, en 1972. Pero esas premisas del pasado ahora están puestas entre signos de interrogación por la enorme inyección de capital que está haciendo Bloomberg para aparecer a todas horas y en todos los canales en spots de campaña atacando a Trump, no a los precandidatos demócratas.

Ante ellos – Bernie Sanders, Pete Buttigieg, Amy Klobuchar, Elizabeth Warren y Joe Biden – Bloomberg se va a enfrentar por primera vez hasta esta noche en el debate que sostendrán los punteros demócratas en Nevada. El billonario podrá estar en el escenario ya que logró calificar al obtener más de 10 por ciento en las preferencias de los electores en más de cuatro encuestas. Y esto lo ha hecho a base de los casi 300 millones de dólares que ha gastado en anuncios en televisión y redes sociales. Para los próximos meses su campaña ha anunciado que simplemente en anuncios digitales y de televisión va a invertir 600 millones de dólares.

Sus contrincantes más progresistas, como Elizabeth Warren y Bernie Sanders, han estado atacando a Bloomberg precisamente por pretender comprar la candidatura. Ayer, Warren tuiteó que el hecho de poder debatir con Bloomberg esta noche le va a permitir a los votantes observar como cada uno de los demócratas le hace frente a un billonario egocéntrico para darse una idea de lo que haría cada uno de ellos ante Trump en noviembre.

 

Columna completa en El Universal

Si Trump hubiese imaginado un buen escenario para el arranque de las campañas en las que él busca reelegirse, no habría ideado lo que está ocurriendo. Es algo demasiado bueno como para creerlo cierto. Y es un regalazo que le están haciendo los demócratas.

Iowa, aun cuando es el primer estado en elegir delegados del partido demócrata, es realmente insignificante en términos numéricos para definir la candidatura. Sólo aporta 41 de los mil 991 delegados que se requiere para ser el o la candidat@ del partido. En el estado solo pueden votar 250 mil personas de los 250 millones de ciudadanos estadounidenses que pueden participar en la elección general. Sin embargo, los contendientes pasan meses antes del caucus invirtiendo tiempo y grandes sumas de dinero porque saben que Iowa significa momentum. Quien gana Iowa logra la tracción para seguir recabando fondos y simpatizantes.

Pete Buttigieg invirtió 10.5 millones de dólares en Iowa; Bernie Sanders 10.8 millones; Biden 4.2 millones; el millonario Tom Steyer, 16.3 millones; Elizabeth Warren 6.3. Esto sin contar el dineral de los Super Pacs, que se estima invirtieron más de 14 millones de dólares tan solo en anuncios.

Además está el tiempo invertido. A Iowa viajaron todos los candidatos para entrevistarse cara a cara con los ciudadanos en múltiples eventos, chicos y grandes, en los que se tomaron selfies y respondieron las preguntas de los ciudadanos del estado que se enorgullece de ser muy activo políticamente. Este dineral en anuncios y campañas; este tiempo invertido logró, por el caos del caucus, que el momentum se lo llevara ¡Trump!

¡Vaya regalazo para el presidente!

Un problema con una aplicación que se quiso estrenar en este caucus generó el relajo en el conteo de votos que culminó con Buttigieg y Sanders declarando victoria y Biden reclamando el mal manejo de los resultados. Por un momento durante la noche del lunes parecía que estabamos ante los resultados de una elección en una democracia bananera, no en Estados Unidos. Buttigieg y Sanders, ambos, se declararon ganadores. ¿Cuándo habíamos visto eso en una elección estadounidense?

Trump, evidentemente se fue a su cuenta de twitter para burlarse de los demócratas: “El caucus demócrata es un tremendo desastre. Al igual que su manejo del país, nada funciona. Recuerdan el sitio web de Obamacare que costó 5 mil millones de dólares cuando debería haber costado el 2% de esa cantidad. La única persona que puede reclamar una gran victoria en Iowa es «Trump». Así, en tercera persona.

Ya se sabe que el presidente de EUA se crece cuando hay caos. Y entre el juicio político que culminará hoy con su exoneración y el desastre de Iowa que terminó sin poder dar resultados claros para los demócratas, Trump sabe que va en caballo de hacienda rumbo a su reelección.

A ello hay que agregar la popularidad de Trump: de acuerdo con la más reciente encuesta de Gallup, es de 49 por ciento, el nivel más alto desde que llegó a La Casa Blanca. Y entre los republicanos su apoyo es del 94 por ciento. Casi total.

Así que, en las últimas horas, entre el desastre de Iowa y estos números de Trump, el presidente no ha dejado de presumir que el partido demócrata está dividido mientras el republicano está más unido que nunca.

 

Columna completa en El Universal

Joseph Stalin, el dictador ruso, decía que una muerte es una tragedia; cien mil muertes es solo una estadística. Y en esa ruta, de las muertes que no son tragedias sino estadísticas, nos hemos adentrado.

Con 35 mil 588 víctimas de homicidios dolosos y feminicidios, el 2019 ha sido el año más violento de la historia de México desde que se hacen estos registros. Estamos hablando de 97.5 personas asesinadas todos los días. Cinco años consecutivos en las que el número de muertos se apilan uno sobre de otro para convertirse en eso: una estadística.

Ya no es una tragedia. Todos los días reportamos masacres que en cualquier país del mundo, una sola de ellas serían noticia de conmoción nacional; de luto. De tener las banderas a media asta.

Tan solo el fin de semana asesinaron a un grupo de músicos indígenas en Guerrero. Diez músicos del grupo Sensación Musical de entre 15 y 42 años asesinados y después quemados hasta quedar irreconocibles. Dos días antes un comando armado llegó a Las Pomas, en Chihuahua, y dispararon y quemaron hasta destrozar casas y vehículos de la comunidad con total impunidad.

El día de ayer, El Universal recordó nueve momentos de violencia en México en el 2019. Entre ellas, la masacre de Viernes Santo en Minatitlán en abril en donde murieron en un salón de fiestas 14 personas, incluyendo a un menor de un año. Este tipo de matanzas abrieron un nuevo capítulo de violencia en donde se dejó de respetar a familias, a mujeres y a niños, en las matanzas entre grupos rivales del crimen organizado.

El 8 de agosto en Uruapan, Michoacán, amanecieron 19 cuerpos colgados y desmembrados en distintos puntos de la ciudad. Veinte días después, en Coatzacoalcos, Veracruz, ocurrió la masacre del bar Caballo Blanco que dejó 31 muertos. El 14 de octubre en Aguililla, Michoacán, fue emboscado y asesinado un convoy de la policía estatal por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación. Se sabe que fueron ellos porque lo hicieron en sus autos rotulados con las iniciales que llevan grande y claro sus autos: CJNG. Sin miedo ni preocupación a ser identificados por ‘las autoridades’. Todos esto ocurre, ocupa un espacio en los medios durante uno o dos días, y después pasamos a lo que sigue. No hay indignación ni de autoridades, ni de la sociedad.

Este tipo de noticias se juntan una tras otra, día con día, sin señal alguna de que la violencia pueda ya no pensemos en disminuir, sino en ser controlada. Los pocos casos que no quedan impunes son cuando la gente en las comunidades decide tomar cartas en el asunto por ellos mismos. Golpean a ladrones y los linchan para intentar que no se acerquen más delincuentes a sus poblados. Esto claro, en el caso de que estemos hablando de delincuentes comunes, no de crimen organizado.

En mi programa de radio, el colega de estas páginas, Alejandro Hope, dio unas cifras que son espectaculares, por la dimensión que le dan a la violencia de México comparada con otros países. En España al año son asesinadas alrededor de 300 personas. Esa cifra la alcanza México en tan solo ¡tres días! En Reino Unido el número de homicidios es igual al año que el que ocurre en México en una semana. El año pasado, la cifra de muertos en México fue igual que la que tuvieron la suma de 43 países europeos en el mismo periodo.

 

Columna completa en El Universal

El presidente Andrés Manuel López Obrador había dicho que daría a conocer los detalles de la renuncia de Eduardo Medina Mora como ministro de la Suprema Corte, pero en su lugar se dedicó la mañanera de Palacio Nacional para dar detalles del avión presidencial, el TP-01, que más de un año después de que prometiera venderlo, esto simplemente no ha ocurrido.

Las razones por las que el avión no se ha vendido es que es una aeronave hecha para volar a mandatarios, no para fines comerciales. Si lo quisiera comprar una línea aérea, acomodarlo para viajes comerciales implicaría un gasto importante, primero que nada, por el peso del 787-8. Al cumplir con requisitos de seguridad para volar a un Jefe de Estado, el avión pesa más que un avión comercial. Sus despegues y aterrizajes, por lo tanto, cuestan más. Para una línea aérea comercial esto requeriría de ajustes más de allá de las de por sí necesarias modificaciones a la cabina para sentar a los pasajeros.

Así, el mercado de posibles compradores del TP-01 queda muy reducido. Los particulares y/o empresas que tengan interés en comprar un avión con estas características son muy pocos.

Pero, aun así, el presidente López Obrador insiste en que quiere vender el avión. Cuando menos ahora lo va a regresar a México. Esperemos que sea guardado en el hangar presidencial construido específicamente para este avión. Con ello dejaremos de pagar los $719 mil 321 dólares anuales que cobraron en Victorville, California solo por su resguardo. Habrá que conocer los detalles de costos de mantenimiento en México, que sin duda deberán seguirse dando si no queremos que el avión se deteriore y se vuelva una pieza de chatarra.

El discurso presidencial de no volar en el avión que “no tiene ni Obama” le ha sumado muchos simpatizantes a AMLO. Ha resultado música para los oídos de varios saber que el dinero producto de la venta va a ser utilizado para mejorar la vida de miles de mexicanos. Lástima que todo sea una quimera.

En junio pasado, en concreto el día 12, el presidente prometió que el dinero de la venta lo destinaría al Plan de Desarrollo Integral de Centroamérica. Y, sin embargo, ayer, en su conferencia mañanera, el presidente declaró que el dinero que se va a obtener “nos va a permitir tener recursos para tener equipos que hacen falta en hospitales, rayos X, tomógrafos, ambulancias, sólo por hablar de necesidades de salud, pero cuántas otras necesidades hay, demandas de la gente”.

Por fin, ¿el dinero será para el desarrollo de Centroamérica o para cubrir las necesidades de salud?

Ya en otra columna (19.Sept.19) había apuntado que no hay claridad respecto a qué pasaría con el dinero de la venta del avión en el remoto caso de que se logre vender. El contrato de Banobras con Boeing para la compra del avión está protegido por el secreto bancario. El Director de Banobras, Jorge Mendoza, dijo que el banco ya ha pagado mil 833 millones de pesos de la deuda e intereses y que aún hay un remanente de más de 2 mil 700 millones de pesos que se deben pagar hasta el 2027.

Por ello, una vez que Banobras pague todo el avión, será el banco gubernamental el dueño del TP-01. Si se vende antes, Banobras dejará de tener que pagar las mensualidades. Así que no habría dinero para enviar a migración, al desarrollo de Centroamérica o al sector salud, como ha prometido el presidente.

 

Columna completa en El Universal

¿Podemos confiar en Estados Unidos? La respuesta es un claro y rotundo no. No podemos confiar en Estados Unidos. No lo podíamos hacer antes, cuando tenían presidentes mucho más serios, capaces y profesionales que Donald Trump, porque siempre hemos sabido que nuestro vecino del norte no tiene amigos ni aliados, tiene intereses.

Si eso era verdad con Obama, Bush, Clinton y tantos otros presidentes antes de ellos, lo es aun más con un Donald Trump que el día de hoy se convertirá en el tercer presidente en toda la historia del país en ser sometido a un juicio político precisamente señalado por ver por sus intereses antes que por los de su país.

Y su interés desde que estaba en campaña ha sido ganar las simpatías y los votos de su base electoral principalmente a través de los señalamientos de que la relación con México ha sido perniciosa para Estados Unidos. Lo ha sido así en materia migratoria, de seguridad y de comercio.

Por eso, por lo negativo que ha sido el intercambio comercial con México, es que Trump declaró que el TLCAN era el peor acuerdo que Estados Unidos había firmado en su historia y por ello, desde el día uno lo quiso cancelar.

Ya en el curso de su presidencia el TMEC o TLCAN, como le queramos llamar, ha sido de los pocos temas en los que hemos visto rectificar marginalmente a Trump. De quererlo cancelar, estuvo dispuesto a renegociarlo, pero siempre con la idea de que el nuevo tratado sería benéfico para sus intenciones políticas: colgarse la medalla de cancelar un mal acuerdo comercial. Esto del ganar-ganar no está en el ideario del presidente norteamericano.

Tomando esto en cuenta, es evidente que la prisa que le entró al presidente Andrés Manuel López Obrador por firmar el adendum al TMEC para que la Cámara de Representantes de Estados Unidos hiciera lo propio antes de que terminara el año ha resultado bastante costoso para la cancillería y para México.

El 25 de noviembre, el Subsecretario para América del Norte y negociador del TMEC, Jesús Seade, veía poco probable que se lograra legislar y aprobar el TMEC en el legislativo estadounidense antes de que concluyera el año. Así lo dijo en la conferencia matutina en Palacio Nacional, en la que dijo claramente: estoy pesimista. AMLO, ni tarde ni perezoso, lo corrigió inmediatamente.

A partir de esta diferencia de visiones del negociador y de su jefe, el presidente, se revirtió la inercia que traía el proceso de ratificación del TMEC. Se aceleró todo hasta llegar a la firma del adendum en Palacio Nacional y la ratificación fast-track en el senado mexicano el 10 y 12 de diciembre, respectivamente.

De ahí siguió el caos del fin de semana que llevó a Seade a tomar un avión para entrevistarse con el encargado comercial, Robert Lighthizer, en Washington. La intención fue externar su sorpresa por el lenguaje utilizado en la carta de implementación del TMEC que envió La Casa Blanca al legislativo en torno a la figura de los agregados laborales. La sorpresa vino porque precisamente no se puede confiar en Estados Unidos. En lugar de esperar a que avanzara el proceso en EUA, como lo ha estado haciendo Canadá, y mientras tanto seguir funcionando bajo las reglas del TLCAN original, México quiso jugarle al gigante por las prisas del presidente López Obrador.

 

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Fue un día de fiesta en Palacio Nacional. Para firmar el adendum de la ratificación del TMEC se reunieron las delegaciones de México, Estados Unidos y Canadá, encabezadas por el presidente López Obrador, el canciller Marcelo Ebrard y el Subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, por la parte mexicana; Robert Lighthizer y Jareed Kushner, por parte de EUA; y Chrystia Freeland del lado canadiense.

Sabemos que en la recta final de la negociación sobre la ratificación hubo cuatro temas espinosos. El laboral; el ambiental; el de medicamentos y los aranceles al acero y al aluminio. Sobre estos temas se logró un adendum en donde los canadienses se sentaron a esperar qué lograban acordar primero los demócratas con los sindicatos de Estados Unidos; luego los demócratas con La Casa Blanca y por último voltearon a ver qué es lo que diría México sobre las nuevas exigencias que se le harían al país.

Todo indica que van a ser fuertes las exigencias para México. Que si bien no entraran inspectores estadounidenses al país para revisar que se cumplan las leyes laborales, sí habrá un mayor escrutinio en este sentido lo que será probablemente un golpe a algo que nunca he entendido como orgullo nacional: “la mano de obra barata mexicana”.

La verdad es que el mundo ha cambiado. Las ganancias del libre comercio que han dejado atrás a los trabajadores que simplemente ven como se enriquecen los dueños de las grandes multinacionales ya no es un escenario sostenible.

Quien crea que sí, puede voltear a ver a las dos grandes democracias: Estados Unidos y Gran Bretaña. En ambos países han ganado liderazgos llevados hasta el poder por el hartazgo de las clases medias trabajadoras. En EUA los trabajadores de cuello azul de estados como Ohio, Wisconsin y Pennsylvania que eran leales a los demócratas pero que se cansaron de condiciones lamentables de trabajo y prefirieron votar por Trump. En Gran Bretaña, los cansados con una situación económica precaria de cuyas causas culpaban a los migrantes, votaron por el Brexit y mañana muy probablemente lo ratifiquen en las elecciones convocadas por Boris Johnson.

En México urgen mejoras laborales desde hace décadas. Entiendo que parte del descontento con lo acordado ahora tiene que ver con la preocupación de que Estados Unidos utilice argumentos de incumplimientos laborales para justificar un proteccionismo comercial, pero si no queremos que estos argumentos sean utilizados, lo mejor que podemos hacer es que se mejoren las condiciones laborales y que los sindicatos sirvan para representar a los trabajadores. ¡Adiós a los millonarios liderazgos sindicales (Romero Deschamps; Napoleón Gómez Urrutia) con trabajadores en situaciones precarias!

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Eduardo León Trauwitz ha sido señalado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como el gran huachicolero del sexenio de Enrique Peña Nieto. Primero fue parte de las escoltas del presidente y después, Trauwitz fue ascendido a Subdirector de Salvaguardia Estratégica de Pemex desde donde, según los señalamientos de trabajadores de la empresa, lejos de hacer su principal encargo – acabar con el robo de combustible – fue el mejor cómplice y aliado del huachicoleo.

Por ello, en abril de este año, Trauwitz fue llamado a comparecer en una audiencia inicial por un proceso iniciado en su contra por robo de hidrocarburos. León Trauwitz no se presentó, pero sus abogados sí y aclararon a la juez que su cliente estaba enfermo. La segunda vez la defensa supo que la acusación ya no era solamente por robo de hidrocarburos, también se le acusaba de delincuencia organizada, lo que no amerita enfrentar el juicio en libertad.

Si Trauwitz se hubiese presentado a esa segunda audiencia, seguramente estaría en Almoloya ahorita, me comentaron fuentes enteradas del caso. Unos días después, la Fiscalía General de la República giró una orden de aprehensión en su contra, pero para entonces Trauwitz ya no estaba en México.

Desde mayo de este año, el ex General se encuentra en Canadá tramitando su petición de asilo político aduciendo ante las autoridades de aquel país que es un perseguido político. Y las autoridades mexicanas, que saben que Trauwitz está en Canadá, poco pueden hacer al respecto porque el expediente que tienen en su contra está tan mal armado, que de presentarse ante las autoridades canadienses, seguro culminaría con la exoneración del ex General.

Así, en tiempos de la 4T, cuando Andrés Manuel López Obrador ha hecho de la corrupción su principal bandera y del huachicoleo su lucha emblemática, el señalado como el gran huachicolero está a punto de lograr una salida cual Napoleón Gómez Urrutia de este sexenio.

Los argumentos de Trauwitz para justificar ante las autoridades canadienses que es un perseguido político son que él, lejos de haber apoyado y lucrado del robo de combustible, ideó un mecanismo para cortarlo de tajo modificando la estructura dentro de Pemex que permitía que el área de logística contratara empresas para tapar los ductos pinchados mediante la instalación de un capuchón. Este mecanismo costaba un dineral y esos montos se los repartían entre el contratista y el sindicato en detrimento de Pemex. Además, permitían a los huachicoleros quitar el capuchón unos cuantos días después para poder seguir succionando y robando el combustible.

Además de su cercanía con el expresidente Peña Nieto, el argumento de Trauwitz es que el cambio de logística acabó con un jugoso e ilegal negocio que hoy lo tienen en la mira.

Así avanza (es un decir) la lucha contra la corrupción y el huachicoleo.

 

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