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Una de las frases más conocidas del autor de Alicia en el País de las Maravillas, Lewis C Caroll, es: “Aquí, tienes que correr a toda velocidad para poder permanecer en el mismo lugar, y si quieres desplazarte a otro… ¡entonces debes correr el doble de rápido!”

Eso mismo debería hacer México: correr para no seguir perdiendo posición en el mundo globalizado de hoy. Y correr más rápido si queremos avanzar y ser un país próspero y desarrollado.

Pero cuando tendríamos que estar corriendo simplemente para no quedarnos atrás, estamos frenando la marcha de manera abrupta. Tan radical, que si el gobierno presenta un presupuesto que no se enfoca en reactivar la economía; en aumentar la productividad sino en regalar dinero a través de programas sociales y en meterle dinero bueno al malo a través de proyectos que sabemos desde ahora no redituarán, éste es recibido con un gran suspiro de alivio. ¡Fiu! No hubo sorpresas desagradables. Los números parecen realistas y hacen sentido. Esa ha sido la reacción ante la propuesta presupuestal que presentó hacienda para el año próximo.

La inversión para la competitividad y el crecimiento regional del país es todo menos eso. Implica invertir dinero en Santa Lucía y el Tren Maya, ambos proyectos destinados al fracaso. Pero como la inyección de capital es menor a la anticipada, ¡fiu! hay un respiro de alivio.

Los recursos para los programas sociales (Bienestar de las Personas Adultas Mayores, el de las personas con discapacidad, Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, becas escolares, crédito agrícola y ganadero, por mencionar algunos) será dinero de los contribuyentes para generar una clientela política para el presidente y para Morena. Tomó mucho tiempo quitarle esa cartera que el PRI utilizó durante décadas a su antojo para que ahora, con el argumento de que ellos son distintos, otra vez el dinero se reparta de manera directa, sin intermediarios.

En otro de los grandes pilares del presupuesto, la producción petrolera, se prevé que ésta aumente un 13 por ciento. ¿Cómo vamos a producir 13 por ciento más sin el hallazgo de un nuevo yacimiento; sin fracking y sin atraer inversiones nuevas porque el presidente repite una y otra vez que éstas no han servido para nada? Se ve poco probable. Pero como el presupuesto para la construcción de ese elefante blanco que será Dos Bocas fue 17 por ciento menor al esperado, entonces ¡fiu! hay un respiro de alivio. Aunque de todas formas se le asignaron 41.3 mil millones de pesos.

El crecimiento que pronostica Hacienda va de 1.5 a 2.5 por ciento. Éste dato es demasiado bajo para una economía como la mexicana, pero como se anticipa más realista que el 4 por ciento en promedio que viene prometiendo el presidente alcanzaremos en el sexenio, entonces ¡fiu! no está tan grave ese pronóstico tan bajo porque es realista.

Sí, qué bueno que se pronostique una inflación controlada; un tipo de cambio razonable y un superávit primario. Es una lógica responsable de Hacienda que al parecer palomeó el presidente López Obrador. Pero eso es un primer escalón. México tienen enormes carencias. Regalar poco dinero a muchos mexicanos podrá ser, no nada más un motor del consumo interno, también un catalizador de mayor informalidad. Tirar dinero en un tren y un aeropuerto que no van a resolver la conectividad y sentirnos tranquilos porque será poco dinero, sigue siendo dinero de los mexicanos tirado a la basura.

No estamos corriendo a la velocidad que requerimos. Estamos ante un gobierno que ha puesto freno de mano y ahora, al presentarse un presupuesto sensato pero pobre, hay una normalización de un presente y un futuro mediocre para México.

 

Columna completa en EL UNIVERSAL

Cuando matan a 30 personas en un bar o llegan a una estación de autobuses a acribillar a otras 5 y lo que llama la atención es el conflicto entre gobernadores y fiscales, algo está muy podrido en el sistema de procuración de justicia y de seguridad en nuestro país.

Eso es lo que ha ocurrido en estos días después de que, en Coatzacoalcos, Veracruz, llegara un grupo o un individuo – hasta el momento seguimos sin tener claridad sobre lo ocurrido – a rociar gasolina y matar por asfixia y quemaduras a 30 personas.

Lo que trascendió inmediatamente después de esa masacre y esa tragedia fueron los desencuentros entre el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, y el Fiscal Estatal, Jorge Winkler. Winkler llegó a la fiscalía impulsado por el antecesor de García, por Miguel Ángel Yunes. Esto le ha molestado a García desde el día uno, al grado que a las reuniones de seguridad del estado está prohibida su entrada.

Así, inmediatamente después de la masacre, García no atinó más que a culpar a la fiscalía estatal por haber liberado a un individuo conocido como “La Loca”, al cual culpó de haber sido el autor material del table dance “El Caballo Blanco” en donde ocurrieron los hechos. Resultó que ni “La Loca” estuvo involucrado en la masacre y este individuo fue liberado, sí, pero por la Fiscalía General de la República…en dos ocasiones. Todo mal.

Y para sumarle al asunto, ayer el Congreso del Estado decidió separar del cargo a Winkler argumentando que no cumple con la certificación de confianza. La remoción dicen que va a ser temporal, pero bien sabemos lo que esa temporalidad va a significar si la decisión queda en manos de los diputados de Morena. La actuación del legislativo no queda claro que cumpla con la ley pero, evidentemente eso es lo que menos les importa. Lo que quiere el gobernador es a Winkler fuera.

En Cuernavaca, la madrugada del lunes llegó un comando a una estación de autobuses y disparó en contra de 5 personas. No fueron 30 muertos, pero, aun así, estamos hablando de un delito de alto impacto en donde de nueva cuenta salieron a relucir las diferencias entre el gobernador Cuauhtémoc Blanco y el Fiscal del estado, Uriel Carmona Gándara. A Carmona lo nombró, obvio, el antecesor de Blanco, Graco Ramírez. Y esto ha sido una de las razones para impedir la colaboración entre gobierno y fiscalía.

Recordemos simplemente que el nuevo sistema penal acusatorio busca la autonomía de la fiscalía, pero deja en manos del ejecutivo estatal o nacional su presupuesto con solamente un tope mínimo fijado por la Constitución. Por ello, tanto Veracruz como Morelos son de los estados que menor presupuesto asignan hoy a sus fiscalías. En Veracruz es de $175.79 pesos per cápita y en

Morelos es de $186.32 pesos per cápita. En contraste, Chihuahua otorga $655 pesos per cápita, por ejemplo.

Así, podemos imaginar que frente a los desencuentros entre gobernadores y fiscales el poder de la chequera inclinará la balanza en favor del gobernador en turno y en contra de la justicia.

Columna completa en EL UNIVERSAL

La buena noticia en el arreglo que anunciaron los empresarios y la Comisión Federal de Electricidad en el diferendo sobre los contratos de cinco de los siete gasoductos en conflicto es que se logró un acuerdo ganar-ganar.

Ganaron todos porque se evitó ir a un arbitraje internacional que sería costoso no solamente en términos monetarios, también de imagen para México como un país en el que los acuerdos no siempre se respetan, depende de quien esté en el gobierno.

Ganaron gobierno y empresas porque lograron mejorar a la baja las tarifas que le pagará la CFE a las empresas que construyeron los gasoductos, pero se extendió el periodo de los contratos. Así no se altera el valor del proyecto. En lugar de pagar una tarifa menor al principio y que fuera creciendo con el paso de los años para tomar en cuenta variables como la inflación, se acordó una tarifa constante, pero de mayor duración. Los contratos pasaron de ser de 20-25 años a 30-35 años.

Sigue pendiente saber qué va a ocurrir con los dos gasoductos de la empresa Fermaca (Villa de Reyes-Aguascalientes-Guadalajara y La Laguna-Aguascalientes). Fermaca se encuentra en un escenario distinto al que tienen los otros cinco gasoductos en cuestión y que construyeron IEnova, TC Energy y Carso. En el caso de éstas últimas empresas el capital para el gasoducto provino en parte de las propias empresas. Los dos gasoductos de Fermaca se hicieron con capital prestado y cualquier cambio a los contratos se debe hacer tomando en cuenta la postura de los bancos, es decir, el proceso de renegociación es más tardado.

La otra buena noticia es que los gasoductos se los quedan los privados. El presidente Andrés Manuel López Obrador estaba convencido de que el hecho de que los privados se quedaran con el gasoducto al concluir el periodo del contrato era un robo a México. Ahí el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelí, pudo explicarle al presidente López Obrador que lo que él pretendía era como pensar que si una persona renta un departamento por diez años, al final de la década el departamento pasa a ser de quien rentó el inmueble. Obvio no. El presidente entendió.

Fue justo la participación del presidente AMLO la que logró destrabar las negociaciones. Que pasaran de una discusión ideológica a una discusión en términos comerciales. Esto es una gran noticia que demuestra que si bien el presidente puede ser terco, como él mismo lo dice en varias mañaneras, a veces también puede escuchar y cambiar de opinión.

La mala noticia es que el titular de la CFE sigue siendo Manuel Bartlett. Él claramente no cree en los acuerdos público-privados en el sector energético. Añora los años en que México era

autosuficiente en producción de energía y no requería de particulares para proveer a la paraestatal. En esta nostalgia no toma en cuenta que, de entrada, la demanda por electricidad ha crecido exponencialmente en el mundo y México no es la excepción. Solamente tomando el consumo privado como ejemplo, no es lo mismo tener que conectar el despertador y unas cuántas lámparas, como hacíamos en los 80s, a todos los aparatos eléctricos que requieren conexión eléctrica ahora, desde el teléfono, las tabletas, computadoras y un largo etcétera.

Además, Bartlett, quien estudió en los años 60 Derecho Público en la Escuela de Derecho de la Universidad de París, creció con la idea de que el modelo energético francés de la otrora empresa cien por ciento estatal, Électricité de France (EDF), es el correcto.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que el país va muy bien. Habla de “un ánimo distinto, es un ambiente nuevo, aunque digan lo contrario nuestros adversarios en México hay alegría, hay entusiasmo, es otro país, es otro humor.” Ese ha sido el tono de sus conferencias mañaneras de la semana. Aunque ya lleva meses diciendo que vamos requetebién.

Cuestionado sobre el desabasto de medicamentos; complicaciones económicas; la falta de crecimiento; la inseguridad, el presidente considera que se trata de campañas de desinformación de sus adversarios que actúan así porque tienen mal humor, el cual, considera el presidente, se les va a ir quitando. “Se van a ir alegrando junto con millones de mexicanos que estamos celebrando este cambio verdadero, esta transformación”, declaró el presidente.

La gran premisa transformadora del presidente tiene que ver con la austeridad. No vivir en Los Pinos; no usar la caravana de suburbans blindadas con varios miembros del Estado Mayor Presidencial para manejarlas, abrir las puertas, quitar a quienes le estorben en su camino; no usar el avión presidencial y subirse en avión comercial como cualquier otro mexicanos y un largo etcétera, muy simbólico, caracterizan la transformación presidencial.

La austeridad per se no necesariamente es positiva. Si nos vamos a un ejemplo extremo, al concluir la Primera Guerra Mundial, las medidas de austeridad que se vieron obligados a adoptar los alemanes para pagar las reparaciones de la guerra fueron una de las causas principales del ascenso de Hitler al poder y del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Pero la misma austeridad ha sido la causa de grandes problemas políticos actualmente en Grecia y en Italia, cuyo Primer Ministro acabó renunciando ayer, justamente por no poder seguir manejando el barco italiano entre las aguas del populismo y la austeridad de la Liga y el Movimiento de las Cinco Estrellas.

En México pocos estarían en desacuerdo con el diagnóstico de que el despilfarro público ha ido creciendo sexenio con sexenio y que había que ponerle un alto. Pero ese alto debe de hacerse tomando en cuenta que no queremos un país en el que todos tengamos lo mismo, en menores cantidades, sino todos lo mismo en mayores cantidades.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dice una y otra vez que los bienes materiales no debieran ser lo que nos incentive. Que debemos ser más humanistas. Que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre.

Eso suena bien, pero al final del día, hay (somos) muchos mexicanos que queremos lo mismo que el propio presidente tiene: la oportunidad de acudir a un médico especialista de primerísima calidad en el momento de una complicación cardiaca como la que él tuvo y pudo ser atendido por el Dr. Félix Dolorit de un hospital del sur de Miami antes de ser presidente y no sabemos si aun conserva. Esperemos que mantenga cuidados de primera.

También sería positivo que todos los mexicanos pudieran enviar a los hijos a un campamento de verano como Santa Úrsula en San Luis Potosí, considerado uno de los mejores campamentos del país que tiene 17 hectáreas bardeadas con un costo de 40 mil pesos por semana, como al que acudió el hijo menor del presidente estas vacaciones. Y, sin duda, sería una aspiración legítima contar con un departamento de 300 metros cuadrados, como el que se le acondicionó al presidente en Palacio Nacional.

COLUMNA COMPLETA EN EL UNIVERSAL

Rosario Robles se presentó el lunes a su segunda declaración ante el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna confiada en que cumplía con su deber y no era candidata para prisión preventiva ya que el delito que se le imputa no amerita prisión de oficio y no cumplía con ninguno de los justificantes para que se le detuviera de acuerdo con lo que mandata el Código Nacional de Procedimientos Penales.

Su defensa y ella pensaban que rendirían una segunda declaración y que, si acaso tendría que acudir a firmar una vez por semana al juzgado, utilizar una tobillera o, en el peor de los escenarios, tendría que cubrir la garantía económica de 5 mil millones de pesos para garantizar que no saldría del país para evitar su juicio, como ya lo hizo Emilio Lozoya.

Pero el juez tomó por sorpresa a Rosario Robles y a su defensa. Determinó la prisión preventiva justificada en un delito que no amerita prisión preventiva de oficio argumentando que había peligro de que Robles huyera del país por haber presentado datos falsos en el domicilio que presentó para demostrar, de acuerdo con el artículo 168 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que ella tiene arraigo en la Ciudad de México y por ello no había porque presumir riesgo de fuga.

¿Qué datos falsos de domicilio encontró el juez? Que los recibos de comprobante de domicilio presentados ante el juez apuntan a su residencia en Calle de las Flores en Coyoacán y que éstos no coinciden con el domicilio de su licencia de conducir, cuya renovación dejó el domicilio de Tennyson, en Polanco, también en la Ciudad de México, que tenía desde hace más de 20 años.

Por ello el juez determinó prisión preventiva justificada y Rosario Robles pasó ya su primer noche en la cárcel de Santa Martha Acatitla como la primer Secretaria de Estado en hacerlo en la historia de México.

¿Merece prisión Rosario Robles por lo que imputa la investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Animal Político, mejor conocida como la Estafa Maestra? No lo se. Robles ha argumentado que, de acuerdo con el artículo 1 de la Ley de Adquisiciones, los Convenios de SEDESOL y SEDATU que se celebraron con universidades públicas son legales y que si hubo desvíos, los responsables serían las propias universidades que fueron, dado el caso, los que los desviaron después de haberlos recibido y las secretarías a su cargo no podían conocer de esos desvíos.

Pero lo que sí queda claro de la detención que se le hizo a Rosario Robles y la forma como fue llevada a cabo es que, el sistema penal acusatorio sigue permitiendo detenciones arbitrarias que a ningún mexicano nos conviene que sigan vigentes.

La defensa de Rosario Robles no deja lugar a dudas que el actuar del juez fue motivado con fines políticos y no jurídicos. Primero porque las medidas cautelares no fueron solicitadas desde la primer audiencia, el 8 de agosto, cuando jurídicamente era el momento de hacerlo.

Segundo porque, de acuerdo con los presentes en la audiencia del lunes, el juez puso palabras en la boca de Rosario Robles al decir que ella había confesado haber informado al entonces presidente Enrique Peña Nieto que había irregularidades en recursos de SEDESOL y SEDATU.

Tercero, porque el nuevo Sistema Penal Acusatorio está hecho para que prevalezca la presunción de inocencia. Ante cualquier duda razonable de culpabilidad, el juez no puede meter en prisión al acusado. Debe probar hasta eliminar cualquier duda respecto de la inocencia del inculpado. Ese fue el espíritu de la reforma. No le conviene a nadie en México que crea en un auténtico Estado de Derecho que este espíritu sea vulnerado.

Lejos de haber sido un buen día para la justicia, el de ayer augura que ni con el nuevo sistema penal acusatorio podemos salvarnos de juicios hechos a modo. Y esto no va a parar en Rosario Robles.

Columna completa en EL UNIVERSAL

ANA PAULA ORDORICA

EL UNIVERSAL

 

Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador tienen muchas semejanzas, de las cuales se ha escrito ampliamente. Varias de estas similitudes caben en el libreto del populismo, pero de todas ellas la similitud que considero más lamentable por los efectos que está teniendo en México y en Estados Unidos es el no darse cuenta, ninguno de los dos, del tamaño del megáfono que tienen y las consecuencias por ello no solo de sus palabras, sino de sus mentiras.

Tanto Trump como AMLO mienten con total desfachatez. Lo han hecho antes de estar sentados en la silla presidencial y lo siguen haciendo ahora. El problema es justamente que no toman en consideración la gravedad del peso de sus palabras ahora que están al mando.

Cuando Trump no era más que un empresario cuyo éxito estaba siendo cuestionado, decía a diestra y siniestra que Barack Obama no había nacido en Estados Unidos. Eso le ameritó atención y el crédito de haber sido uno de los fundadores del movimiento conocido como “birtherism”. Así se denominó a todos los que dudaban que Obama hubiese nacido en Estado Unidos y por ello de la legitimidad de su presidencia.

Pero las mismas afirmaciones también le generaron burlas. En una de las cenas anuales de gala de la prensa con el presidente Obama, Trump fue el foco de risas del evento, al grado que un ex colaborador cercano del hoy presidente, Sam Nunberg, describió ese momento que para Trump fue sumamente humillante como el que lo llevo a decidir buscar la presidencia de Estados Unidos. No por inspiración en hacer de America grande, sino por despecho.

A la fecha Trump no ha querido asistir a esta cena anual con la prensa. A partir de entonces la detesta. Pero su apego a mentir permanece. Por ello ha repetido una y otra vez que Estados Unidos está siendo invadida por caravanas de migrantes. Ese discurso xenófobo, anti migrante y racista, es el que ocupa un lugar central en su discurso y campaña para reelegirse en el 2020. Y por ello no puede ahora salir a decir que la matanza de El Paso nada tiene que ver con su discurso.

El joven que manejó diez horas para llegar al Walmart más concurrido por mexicanos haciendo compras previo al regreso a clases, cuyo nombre no quiero publicitar, subió a redes un manifiesto señalando justo esa invasión como motivo de la matanza en la que quería dispararle al mayor número posible de mexicanos.

Trump tiene un megáfono. Y tiene que asumir las consecuencias de ello, no solo lucrar con sus beneficios.

Lo mismo podemos decir de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador quien estos días volvió a repetir que la elección del 2006 fue fraudulenta. Lo ha dicho muchas veces y de muchas formas, desde

en el plantón de Reforma que paralizó la Ciudad de México durante dos meses. Ahora, trece años después y desde el púlpito de la mañanera en Palacio Nacional, ha vuelto a repetir algo que nunca ha podido probar, lo que sin duda es irresponsable.

Las instituciones electorales le permitieron ganar la presidencia. No fueron solamente las ‘benditas redes sociales’. Seguir denostándolas, conociendo que hay legiones que le creen ciegamente, es sumarle al desprecio por el INE, el Tribunal Electoral y los ciudadanos que han trabajado en favor de su fortalecimiento.

Pero a esta mentiras del presidente hay que agregarle una lista más extensa de varios señalamientos de corrupción y corruptos que no ha ni probado ni procedido en su contra. Caso concreto, el de las estancias infantiles que decidió cancelar por supuesta corrupción. A la fecha varias de las mujeres que tenían estancias infantiles han tenido que salir de sus comunidades en medio de un desprestigio inmerecido. Como el presidente dijo desde su púlpito que ahí había corrupción sin haber probado nada, no solo tuvieron que cerrar las estancias, tuvieron que salir y/o esconderse sus directoras señaladas todas de ser una corruptas.

 

COLUMNA COMPLETA EN EL UNIVERSAL

Esta mañana el INEGI dará a conocer las cifras del crecimiento del Producto Interno Bruto. Se anticipa que este número va a ser negativo. Con esto serán ya dos trimestres al hilo con PIB negativo, lo que algunos definen como una recesión.

No voy a entrar en el debate de si esto es o no la definición precisa de recesión porque ni los economistas más destacados del mundo han logrado ese consenso, pero psicológicamente dos periodos con PIB negativo no pueden considerarse buenos para la economía de un país. Y si algo le pega a la psique de los inversionistas, le pega al bolsillo de los consumidores. Pero aun con este dato del INEGI, el presidente Andrés Manuel López Obrador seguirá firme con su apuesta de que en el 2019 vamos a crecer al 2 por ciento.

Y AMLO va a ganar la apuesta.

La apuesta no la va a ganar por un impulso natural que recibirá México vía el crecimiento de la economía estadounidense. Tampoco por las ganancias del sector exportador que se beneficia del tipo de cambio estable. Ni siquiera ganará la apuesta por el anuncio positivo de que Hacienda va a inyectar 500 mil millones de pesos a la economía vía la banca de desarrollo; créditos para viviendas y créditos al campo. Pero la va a ganar.

La va a ganar a pesar de que esta inyección de capital no va a devolver de la noche a la mañana la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros para que vengan a meter su dinero en proyectos concretos y de largo plazo, no solamente en instrumentos financieros que pueden irse igual de fácil que como llegan.

Va a ganar la apuesta a pesar de que Citibanamex hizo un nuevo pronóstico del crecimiento para el año que lo modificó de .09 a .02 por ciento y de que ni el más optimista de los pronósticos anticipa un crecimiento cercano al 2 por ciento.

Si volteamos a ver otras cifras, todo indica que el presidente tiene una apuesta perdedora. Por ejemplo, la inversión se contrajo 2.1 por ciento entre enero y abril del 2019. La producción industrial cayó 2.1 por ciento en mayo, la caída más pronunciada desde enero del 2009. El subejercicio en el gasto gubernamental, motor fundamental para el crecimiento de la economía, es preocupante porque aun si se decidiera no continuar con este subejercicio, volver a echar a andar la economía que se frenó de tajo no es tan sencillo como pulsar un botón de encendido.

El freno de mano autoimpuesto por el gobierno a la economía significa que las empresas tienen que hacer recortes, que por ello los ciudadanos tienen menos dinero para gastar y que por lo anterior el gobierno tiene menos dinero que recaudar. Lo que hoy es un subejercicio que deja dinero en las arcas, mañana serán unas arcas sin dinero que invertir. Y así el círculo vicioso.

Pero, con todo y todo, el presidente va a ganar la apuesta.

Al final del año la apuesta de AMLO de que crecimos al 2 por ciento la va a sostener el presidente porque si bien los bancos y el INEGI van a reportar una cifra distinta, menor, López Obrador va a presentar sus propios argumentos sustentados en el libro que publicará en diciembre: la economía moral. AMLO dirá que México se está transformando; que ahora medimos el desarrollo y el bienestar y no solamente el crecimiento. Que, si bien antes se crecía poco más del 2 por ciento, el dinero solo se quedaba arriba y ahora, con su 4T, no va a ser necesario esperar a que el chubasco de dinero de arriba les llegue a los de abajo porque él sabe que eso nunca sucede.

 

Columna completo en EL UNIVERSAL

El presidente Andrés Manuel López Obrador quiere aplausos permanentes. Esto lo declaró en entrevista de radio Rafael Rodríguez, director de la revista Proceso, ante las reacciones que generó el presidente al decir que el semanario no se estaba portando bien como lo deberían hacer los buenos periodistas que siempre han estado a favor de las transformaciones.

Antes de hacer este señalamiento sobre Proceso, el presidente recibió la petición de Jude Weber, la corresponsal del Financial Times en México, de entrevistarlo para el diario inglés. López Obrador le declinó la entrevista porque el periódico ha sido poco autocrítico, dijo el presidente, ya que el FT impulsó el modelo neoliberal e hizo propaganda a favor de las reformas estructurales y la reforma energética con resultados desastrosos para México, de acuerdo con la visión del presidente. Además, le reclamó AMLO a la periodista, el FT pronosticó que la economía mexicana entrará en recesión sin tomar en cuenta el combate que el gobierno emprende en contra de la corrupción. Por ello, se le negó en la mañanera la entrevista solicitada por el Financial Times.

Y antes, el presidente se enojó con otro medio, Sin Embargo, por haber dado a conocer que su hijo menor estaba pasando sus vacaciones en un exclusivo curso de verano en el Camp Santa Úrsula en San Luis Potosí. El campamento tiene un costo de 64 mil pesos por 14 días o de 40 mil pesos por una semana, según lo reportó el medio, al cual López Obrador no desmintió. Lo que hizo fue decir que antes Sin Embargo recibía dinero de la presidencia, dando a entender que como ahora no reciben dinero, el medio dio a conocer esta información que hace evidente un doble discurso de austeridad por un lado y abundancia por el otro.

El presidente se quejó también en la misma mañanera de la nota de Reforma en la que el periódico dio cuenta de que se mudará con su familia a Palacio Nacional, lo cual no resulta tan austero como él prometió.

Podría seguir con los señalamientos a la prensa, pero el tema de fondo es que tenemos un presidente que está confundido con el papel que debemos jugar los periodistas y los medios de comunicación. Sería de risa describir a Proceso como un semanario que ha estado al servicio del poder cuando es más que conocida su trayectoria.

Igual hace falta recordar el reportaje del propio Financial Times sobre el caso de la fundación Vamos México de Marta Sahagún, entonces primera dama, en donde la periodista Sara Silver denunció precisamente la corrupción de ese disfraz de filantropía. Reproduzco tan solo un párrafo de los amplios textos publicados sobre el tema:

«Esto es muy claro: algunos de los asuntos de la fundación, incluyendo las relaciones con la prensa, son manejadas por su personal en Los Pinos, la residencia presidencial, cuyos salarios son pagados por los contribuyentes. Los críticos dicen que la fundación es un vehículo enmascarado para promover sus ambiciones presidenciales.”

El FT ha hecho su trabajo antes de la llegada de Andrés Manuel López Obrador y a partir de ésta. Los aplausos permanentes que quiere el presidente no los va a recibir de la prensa a menos que su intolerancia llegue a los niveles de los lideres autócratas de otros momentos y otros países.

 

Columna completa en EL UNIVERSAL

Donald Trump no sabe admitir una negativa. Para él los NO son simples obstáculos que debe brincar con agresividad. Si México no quiere firmar un acuerdo para convertirnos en Tercer País Seguro, él simplemente le va a dar la vuelta. Por ello anunció un cambió a las reglas para pedir asilo en Estados Unidos de tal forma que no puedan llegar a su país a solicitarlo sin antes probar que lo pidieron en países más cercanos a los de origen.

Lo que quiere Trump es obligar a que hondureños y salvadoreños pidan asilo en Guatemala o México y si estos dos países se los niegan, entonces ya pueden solicitar el asilo en Estados Unidos. Para los guatemaltecos el asilo lo deberán pedir en México y si se los negamos, entonces ya lo pueden solicitar en Estados Unidos. Así, para efectos prácticos, solamente los mexicanos podrán acercarse a pedir asilo en Estados Unidos porque cualquier otro migrante tiene otros países antes a los cuales acudir, basados en su geografía.

El anuncio lo hizo Trump a pesar de que México y Guatemala no han accedido con el plan.

Estas nuevas normas de asilo en Estados Unidos serán complicadas de aplicar porque jurídicamente no son sostenibles. No obstante, Trump va derecho y no se quita. Quiere que México y Guatemala seamos Tercer País Seguro sí o sí.

Quiere que lo seamos a pesar de que los sistemas de asilo mexicanos y guatemaltecos carecen de la capacidad de absorber el número de solicitudes de asilo y, por lo tanto, de otorgar protección efectiva. De hecho, la COMAR (Comisión Mexicana de Ayuda para Refugiados) tiene un presupuesto anual irrisorio, de $ 1.3 millones de dólares que ya está a su máxima capacidad revisando el doble de solicitudes de asilo que el año pasado.

Además ¿cómo pensar que México y/o Guatemala pueden ser países seguros si sabemos que los migrantes y refugiados que son regresados tendrán que lidiar con amenazas de pandillas y grupos criminales similares a los que los llevaron a huir de sus países de origen?

En el caso de México ya se conocen los problemas que están sufriendo los venezolanos porque ya se ha corrido la voz que son migrantes que salen con un poco más de dinero que los salvadoreños o los hondureños. Por ello, cuando los delincuentes los ubican por su acento y/o por su físico, saben que ahí pueden encontrar un botín.

Pero más allá de todas estas consideraciones legales y pragmáticas que a Trump le importan un pepino, la presión que ha querido imponerle a México para que aceptemos ser Tercer País Seguro se ha topado con la pared de la Corte Constitucional de Guatemala que impidió al presidente Jimmy Morales viajar a Washington para reunirse con Trump el pasado 15 de julio. La prohibición vino por amparos interpuestos por ciudadanos guatemaltecos – excancilleres y el excandidato presidencial, Manfredo Marroquín- para evitar que el presidente fuera a Washington a firmar el acuerdo que convertiría a Guatemala en Tercer País Seguro.

Como Morales ya no fue, México se salvó de esta nueva presión por parte de Trump para que seamos Tercer País Seguro.

 

Columna completa en El Universal

En mi columna de ayer hacía mención del caso de Baja California, en donde la legislatura local le aprobó al gobernador de Morena, Jaime Bonilla, que su periodo se extienda para durar cinco años y no dos, que fue el tiempo para el cuál lo eligieron los bajacalifornianos el pasado 2 de junio.

El Congreso había determinado desde 2014 que quien ganara las elecciones del 2 de junio de 2019 duraría dos años en el cargo, con la intención de hacer concurrentes los comicios locales y federales en 2021. Pero Bonilla, quien desde antes de la elección tenía casi veinte puntos de ventaja sobre el segundo lugar, el candidato del PAN, Oscar Vega Marín, no estaba conforme con esta regla electoral. Intentó hasta el último momento que el Tribunal Electoral local modificara la regla para dejar la gubernatura de un sexenio. El PAN impugnó este intento de Bonilla.

Hasta cuatro días antes de la elección estaba en duda si el Tribunal Electoral Federal resolvería en favor del PAN, que pedía no modificar esta regla plasmada en la Constitución, o de Bonilla. El fallo fue mantener la gubernatura en dos años.

Aun después de haber recibido su constancia como gobernador electo, Bonilla no se dio por vencido. El 14 de junio presentó un recurso para echar atrás el dictamen que resolvió que el periodo de su mandato duraba dos años. Finalmente, el lunes pasado se salió con la suya con el extraño apoyo del PAN en el congreso local para ampliar su mandato de dos a cinco años.

La Cámara de Diputados local está integrada por tres diputados de Morena; cinco del PRI; una del PRD; una del PT; uno de Movimiento Ciudadano; dos de dos partidos locales y 12 del PAN. Por ello, sin el apoyo del PAN, la ampliación del mandato de Bonilla era imposible. Pero resulta que 9 de los 12 diputados del PAN, además del resto de la legislatura, votaron en favor de ampliarle el mandato a Bonilla, lo que apuntaba en mi columna de ayer.

Solo tres diputados del PAN no votaron en favor de la iniciativa: Miguel Osuna Millán, que votó en contra; Eva María Vázquez y Andrés de la Rosa, quienes estuvieron ausentes de la sesión.

Esto se logró a través de una negociación entre el saliente gobernador del PAN, Kiko Vega, y el gobernador electo, Jaime Bonilla. Vega negoció que los diputados del PAN votaran en favor de la extensión del mandato a cambio de nombrar a su amigo cercano, Carlos Montejo Oceguera, como titular de la Auditoría Superior del Estado.

Montejo Oceguera, designado la misma noche del lunes en sesión extraordinaria del mismo congreso local, tendrá que fiscalizar las cuentas públicas de Kiko Vega del 2017-2019 y las del actual gobernador y su sucesor ya que el cargo concluye hasta 2027. Así, cualquier irregularidad en la gestión de Vega quedará bien resguardada por su amigo y futuro auditor.

Este voto del PAN local fue contrario a lo que el dirigente nacional, Marko Cortes, había adelantado. Por ello Cortés ha dicho que va a expulsar a los diputados locales del PAN y que va a presentar una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte. Esto podría implicar un choque de trenes de dos instituciones: la SCJN y el Tribunal Electoral Federal.

Cada uno tendrá que pronunciarse sobre el tema. La Suprema Corte sobre la constitucionalidad o no del la reforma y el Tribunal Electoral Federal sobre la legalidad de la modificación ya que Bonilla fue electo por un periodo de dos años y no de cinco.

 

Columna completa en El Universal

Se rumoraba que Arturo Herrera abandonaría el barco de la 4T después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo humillara dos veces. Lo contradijo públicamente primero, cuando dio una entrevista al diario británico Financial Times en la cual declaró que este año no se canalizarían recursos de Hacienda para la construcción de la refinería de Dos Bocas. Al día siguiente, durante la conferencia mañanera, AMLO confirmó que Dos Bocas iba y anunció fecha para poner la primera piedra.

AMLO volvió a contradecir a Herrera, también durante la conferencia mañanera, con el entonces Subsecretario de Hacienda sentado a su lado. A pregunta de una reportera, el presidente informó que reestablecer el cobro de la tenencia no estaba en los planes del gobierno a pesar de que Herrera lo había declarado el día anterior ante legisladores.

Pero no. Herrera no renunció. Se le adelantó Carlos Urzúa. Y lo hizo con una carta dura, tomando en cuenta su carácter bastante reservado y mesurado. En ella mencionó muchas discrepancias en materia económica por decisiones de política pública sin sustento y por la imposición de funcionarios sin conocimiento en la secretaría que hasta ayer encabezaba.

Renuncias en los gabinetes siempre las hay, el problema está siendo cómo se dan las renuncias en el gobierno de López Obrador. La de Urzúa es una renuncia que hace eco de la que presentó Germán Martínez al IMSS en mayo pasado. En la carta Urzúa acusa incompetencia y sumisión a personas, no a proyectos.

Entre quienes conocen a ambos, Herrera y Urzúa, la visión es que Herrera es muy bueno, incluso podría ser mejor secretario de hacienda que Urzúa, pero la renuncia a través de una carta que demuestra un desdén del presidente que lo orilló a escribirle en lugar de hablar con él, es un duro golpe para el país.

Además, por el video que subió el presidente anunciando que el nuevo titular de Hacienda sería Herrera, se pudo ver que la carta de Urzúa los tomó a todos por sorpresa y mostró una imagen de desorden en el gobierno que ya comienza a ser la norma, no la excepción.

La pregunta ahora para Arturo Herrera, que sabe mucho de hacienda pública, es si está dispuesto a desempeñar el nuevo encargo en favor de México o si se ceñirá a las ordenes de arriba, sean benéficas o no para la economía del país. Parafraseando al presidente López Obrador, ¿será un funcionario de a deverás o un simple florero decorativo?

Apostilla: Mientras esta noticia y la detención del abogado Juan Collado acapararon la atención nacional, en Baja California la legislatura local le aprobó al gobernador de Morena, Jaime Bonilla, que su periodo se extienda para durar 5 años y no dos, que fue el periodo para el cuál lo eligieron. La Cámara de Diputados local solo tiene tres integrantes de Morena así que requirió el apoyo del PRI y de 9 diputados del PAN: Ignacio García Dworak, José Félix Arango, Triny Vaca, Alfa Peñaloza, Iraís Vázquez, Mónica Hernández, Raúl Castañeda Pomposo, Sergio Tolento y Carlos Torres. ¿Cómo es posible que el PAN haya votado por extender el mandato de Morena en un estado que era, hasta el 2 de junio, su bastión tradicional?

 

 

 

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Andrés Manuel López Obrador llegó a su escenario predilecto, al Zócalo, a festejar que hace un año fue electo presidente de México y a presumir que ha cumplido con 78 de sus 100 compromisos que hizo al ganar las elecciones del 2018. Muy al estilo de Donald Trump, AMLO se auto elogió ante miles de sus simpatizantes presumiendo que ningún presidente antes en la historia había logrado tanto en tan poco tiempo. Y, sin embargo, la principal razón de su triunfo permanece incumplida: acabar con la corrupción tolerada y la mafia en el poder.

El hartazgo con las viejas prácticas del PRI llevó al triunfo de Vicente Fox ayer hace 19 años. Como ni el PAN ni el regreso del PRI demostraron que realmente estaban dispuestos a combatir la corrupción y la impunidad, millones de ciudadanos voltearon a ver a Andrés Manuel López Obrador y votaron por él con esa encomienda como su prioridad.

Pero hoy es claro que AMLO no tiene intención de acabar con los privilegios y las prebendas de unos pocos a costa de millones y que su oferta es simplemente regalar dinero equivalente a migajas si lo comparamos con las transacciones de lo que él llama La Mafia del Poder.

El mejor ejemplo es la historia de Grupo Fertinal. Una empresa que era del estado y que en 1992 la compra el empresario Fabio Covarrubias. En 1998 el estado tiene que rescatar a Grupo Fertinal a través del Fobaproa, que luego se convierte en el IPAB.

En 2006 Fabio Covarrubias le compra al IPAB Grupo Fertinal. Lo hace a través de prestanombres porque el suyo aparecía entre los deudores del Fobaproa. Una de sus estrategias implica la creación de una empresa, NPK, que paga 81 millones 900 mil pesos, poco menos de 7 millones de dólares al tipo de cambio de esa fecha, por el 47 por ciento de Fertinal.

Diez años después, Covarrubias logra que Pemex pague 635 millones de dólares por una empresa que, según la auditoría independiente BDO, valía 15 millones de dólares. El sobreprecio pagado forma hoy parte importante de la enorme deuda que tiene Pemex como la empresa más endeudada del mundo.

AMLO no tuvo nada que ver ni con la compra barata ni con la venta cara de Fertinal, pero hoy como presidente tiene la oportunidad de dejar en claro que eso de acabar con la mafia en el poder sí va en serio. Nada de ser un Trump cualquiera que prometió drenar el pantano de los grandes intereses y hoy su gobierno es más bien un campeón de esos intereses que desbordan La Casa Blanca.

AMLO puede ser diferente. Son varios sus colaboradores los que están de acuerdo con que dejar impune el pasado corrupto no le suma al actual proyecto. En la Cámara de Diputados hay incluso preocupación porque entienden que sin contundencia en la lucha contra la corrupción la tendrán más complicada en la elección intermedia.

Pero lejos de querer cumplir con su compromiso y, cuando menos en un caso tan burdo como el de Fertinal, proceder para que no quede impune, AMLO está actuando igual que en el pasado que dice condenar. Basta ver que el 26 de febrero pasado, el Consejo de Administración de Pemex, encabezado por la secretaria de Energía, Rocío Nahle, y el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, autorizó una nueva capitalización de Pemex Fertilizantes y sus filiales.

 

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México tenía dos gallinas que ponían huevos de oro. A una ya la matamos y a la otra la estamos estrangulando de tal forma que está próxima a morir. La primera era Pemex. La corrupción de décadas y las malas decisiones de varios de sus directores acabaron con ésta que pasó de ser una de las empresas más importantes del mundo a la más endeudada. De ser México un país exportador de petróleo, ahora somos importadores.

La segunda gallina que pone huevos de oro para México es el turismo, en especial el que llega a la zona de Cancún y la Riviera Maya. Y esta gallina está por morir por tres razones: inseguridad, corrupción y falta de atención en lo que la alimenta para poder seguir poniendo huevos de oro.

Entre la inseguridad y el alga apestosa, sargazo, los turistas están pensando dos veces antes de hacer sus planes para irse de vacaciones a esta zona del país.

La inseguridad es un problema complejo de ser atendido, pero cuando menos el presidente López Obrador ahí admite la situación. En cuanto al sargazo, salir a decir que no es grave y que es un tema que están utilizando sus adversarios para atacarlo es no querer ver un problema que, sin ser sencillo, sí tiene solución y la requiere cuanto antes.

Los hoteleros de Cancún están desesperados porque a pesar del impuesto especial que se paga en la Zona Federal Marítima (ZOFEMAT) que se podría utilizar para atender el problema y a pesar del Derecho de Saneamiento Ambiental de 25.30 pesos que pagan por habitación por noche los turistas, ni así se pone las pilas el gobierno.

En primer lugar, el gobierno federal no logra definir quién del gobierno se debe hacer cargo del problema del sargazo. A ratos ha dicho que debe ser Fonatur, otras que la SEMARNAT y para la limpieza ha señalado a la Marina. Esta falta de definición del gobierno federal hace que en realidad nadie se esté haciendo cargo. Los hoteleros de Cancún, por ejemplo, piden reunión con la Semarnat para definir acciones y, entre la indiferencia de la pasada secretaria y su despido del gabinete, es la fecha en la que el actual secretario, Víctor Manuel Toledo, no se ha reunido con ellos.

Mañana arranca un evento organizado por los propios hoteleros en el que están invitados representantes de los 18 países afectados por el alga. El evento iba a llevarse a cabo hace un mes, el 28 de mayo, pero fue cancelado con la excusa de que Quintana Roo tenía elecciones el 2 de junio.

Ahora que se retoma el evento, los hoteleros quieren mostrar que el sargazo puede no solo dejar de ser un problema sino comenzar a ser un negocio limpio y bueno. Si se junta esta alga con polímero se pueden fabricar desde los durmientes para el Tren Maya, que se sabe son más resistentes que los de concreto y varilla, hasta casas y mobiliario para jardines.

Todo esto ocurre cuando la Red de Monitoreo del sargazo ha advertido que en los próximos días, y en plena temporada alta de vacaciones de verano, va a llegar a Quintana Roo una mega mancha de 550 kilómetros de diámetro del alga.

¿Actuará el gobierno o dejará que esta alga espante a los turistas y termine por matar a nuestra otra gallina que pone huevos de oro?

 

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