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Al respecto…

Por Alejandro Aguirre Guerrero 

En una reunión celebrada en Palacio Nacional el pasado 19 de julio, AMLO acordó con sus asesores más cercanos que no habría más espaldarazos para el Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez.

Si bien es cierto el Presidente aún podría salir en su auxilio ante situaciones extraordinarias, la determinación avalada por prácticamente todos los presentes en la mesa, lleva como objetivo evitar que la popularidad de AMLO pudiera afectarse por la imagen de gobernantes morenistas.

De acuerdo a quienes estuvieron en ese cónclave, AMLO fue convencido de evitar elogios para sus colaboradores, poniendo especial énfasis en el Gobernador de Veracruz, quien ha recibido el mayor número de apoyos públicos del Presidente.

Esto compartí el pasado 9 de julio, aquí, en esta misma columna:

“Tal es el coraje de varios asesores en Palacio Nacional con Cuitláhuac García y sus constantes errores, que hablarán con el Presidente en los próximos días para pedirle que evite respaldarlo reiteradamente en público, pues a decir de ellos, el Gobernador de Veracruz malentiende el apoyo y se siente poderoso, cuando en realidad, no da una como mandatario, afectando la imagen de AMLO”.

Por ello, en las últimas visitas del Presidente a Veracruz, incluyendo aquella donde recibió a su homólogo hondureño en Minatitlán, AMLO se abstuvo de “espaldarear” a su gobernador como en ocasiones anteriores, a pesar de los fuertes cuestionamientos que en materia de seguridad ha tenido.

Me dicen quienes asistieron a esa reunión del 19 de julio, que de acuerdo a un estudio cualitativo que ahí fue presentado, los personajes que más han “desgastado” la imagen de AMLO son Yeidckol Polevsky y Cuitláhuac García.

El caso de Polevsky no preocupa demasiado, pues en breve dejará la dirigencia de Morena y quizá no sea reelegida, sin embargo, a Cuitláhuac García le queda mucho tiempo y podría seguir “afectando” a AMLO, claro, siempre y cuando el Gobernador de Veracruz no sea relevado después de cumplir dos años en su encargo, como también se considera.

 

alejandroaguirre77@gmail.com

Twitter: @aaguirre_g

www.alejandroaguirre.com.mx

GIL GAMÉS

MILENIO

 

Gil no da crédito y cobranza. Si entendió bien, la crisis del agua sirvió para maldita la cosa. Una misteriosa “K  invertida”, pieza clave de los trabajos que llevó a cabo la Comisión Nacional del Agua en el sistema Cutzamala, no sirvió. Cualquier cosa que esa “K invertida” sea, quedó partida en tres pedazos y arrumbada en el predio donde se ubica la Planta Potabilizadora Los Berros. Costó 500 millones de pesos.

Este episodio le recuerda a Gilga a un mecánico genial que le arreglaba su vochito en el año del caldo. Decía el mecánico: falló la chafaldrana. Ese artefacto podría ser cualquier cosa, una bujía, el cárter, la suspensión, en fon. Pues a la empresa a la cual contrataron para este trabajo le falló la chafaldrana y después de la más grande crisis moderna del agua todo resultó un fiasco.

Gil lo leyó en su periódico El Universal: “se trata de unos tubos que conectarían cuatro frentes de las líneas de abastecimiento de agua provenientes de la planta; sin embargo, tras 150 horas de trabajo, no funcionó”. O sea: falló la chafaldrana.

Según la nota de Claudia González, para restablecer el suministro de agua, los trabajadores de la Conagua colocaron otra vez los tubos viejos que quitaron inicialmente.

“Con esta obra se dividirían los nuevos motores-bomba que impulsan 16 mil litros por segundo a mil 100 metros de altura, permitiendo que para cada línea fueran designados cuatro motores y tener un comodín”. La nota de González explica que los estudios para introducir la pieza “K invertida” se iniciaron en el año 2013 y para ellos la Conagua contrató a consultores externos. ¡Ay, la maldita chafaldrana!

Tubo y tubotes

Ingeniero: no embona la chafaldrana, tratamos de meterla con calzador grande, pero no quiere. Cuatro horas después: ingeniero, hay unos chisguetazos muy fuertes, yo creo que cerramos y quitamos la “K invertida”; de otro modo vamos a tener las cataratas del Niágara a domicilio.

Ocho horas más tarde: ingeniero, ya partimos en tres la “K invertida”, pinche “K” nomás no se dejaba, y pusimos los viejos tubos, se ven firmes, muy chingones los tubotes. ¿Ya abrimos lagua?

Doce horas después: ingeniero, ya restablecimos el servicio, pero ¿qué decimos? Digan que falló la chafaldrana. La gente cree todo. Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos, sin chafaldrana ni nada.

Aconsejado por un arquitecte, usted vacía su casa porque le hará cambios importantes y urgentes para su funcionamiento. En el camino se da cuenta de que eso no es posible porque la casa tiene problemas serios de construcción, el arquitecte se equivocó. Todo de nuevo a su lugar. ¿Hay un responsable? ¿O todos se van a comer a un restaurante con lo que sobró de la obra malograda?

Calvario

Gamés lo sabe. Traer agua limpia a la ciudad y sacar la sucia ha sido un calvario desde que Cortés decidió edificar esta ciudad sobre agua y fango.

Ahora oigan esto que Gilga les trae del pasado remoto: alrededor del año 1300, la tribu de Culhuacán, que vivía en la periferia sureña de los lagos y surgió como principal rival de los tepanecas, envió una expedición a Chapultepec para someter a los odiados mercenarios aztecas. Muchos de ellos fueron masacrados y los sobrevivientes derrotados fueron llevados a Culhuacán como esclavos. Al principio, los señores de Culhuacán parecían decididos a humillar a los aztecas.

Los relegaron a tareas serviles, los convirtieron en criados, mensajeros, labradores de las chinampas. Los obligaron a vivir en terrenos inhóspitos, sembrados de rocas volcánicas e infestados de serpientes los aztecas no solo sobrevivieron a este calvario, sino que resistieron el hambre comiendo víboras.

Así empezó todo, entre el agua, las inundaciones, las víboras, las chinampas. La verdad, un desastre tras otro.

Gil imagina a los súbditos de Ahuízotl, o quién sea: señor Tlatoani: falló la chafaldrana. Ofrezcámosle a Quetzalcóatl 10 mil corazones por la chafaldrana. Es que de veras.

Todo es muy raro, caracho, como dice el proverbio chino: Todos los ríos van a la mar, pero el mar no se desborda.

Gil s’en va

HÉCTOR DE MAULEÓN

EL UNIVERSAL

 

Nunca había leído algo como esto. Las declaraciones de Patricia “N” no se parecen a nada con lo que me haya encontrado antes. Ni siquiera hace falta calificarlas: su simple peso muestra una realidad profunda, y sin embargo, mal atendida. Algo que está ocurriendo, que puede estar ocurriendo ahora mismo en otras partes de México.

Juan Carlos y Patricia “N” se conocieron hace diez años en un bar en el que ella trabajaba de mesera. Él era cliente frecuente, iba con amigos, gastaba mucho dinero. Un día la invitó a salir. Le confesó que mataba gente por encargo. Que trabajaba “para un señor Charly de Tepito”.

Terminaron viviendo juntos en una vecindad de Ecatepec. Un día, él pegó un anuncio en la Central de Abastos, solicitando empleada doméstica. Era una estratagema, dijo ella, para “jalar” y violar a las muchachas que le gustaran.

Una mañana de 2012, una joven de 22 años tocó la puerta. Juan Carlos le abrió y le explicó que necesitaba que alguien auxiliara a su mujer en los quehaceres —pues Patricia estaba embarazada de su tercer hijo. La joven aceptó. Él la envió a buscar la ropa sucia al baño. La joven ya no salió.

Juan Carlos la sujetó por la espalda, le dijo que si hacía lo que le ordenaba no le pasaría nada, y podría irse. Luego asomó la cabeza y le ordenó a su mujer que se saliera a la calle con el niño más pequeño. Patricia obedeció.

Media hora más tarde Juan Carlos abrió la puerta. La muchacha estaba degollada en el piso del baño. “Me espanté y le dije que lo iba a denunciar, pero me dijo que no fuera pendeja, que nos iban a encerrar a los dos, y yo le creí”, recordó ella.

Detenida años después, a fines de septiembre de 2018 (cuando según la versión oficial la sorprendieron al lado de Juan Carlos empujando una carreola en la que transportaban el torso de una mujer, así como otros restos que se disponían a tirar en un baldío cercano), Patricia narró así el primer asesinato.

“Juan Carlos le cortó un cacho de carne de la pierna derecha, filetéandola, sacando cuatro bisteces y yo hice carne asada y comimos de ahí mi esposo Juan Carlos y yo, metiendo el resto del cuerpo de ella en un bote de cartón y en la noche la fuimos a tirar a un terreno baldío de la calle Lázaro Cárdenas, sobre las vías, en un diablito. Como la gente sabía que éramos basureros, no se les hacía raro que tiráramos basura en la noche”.

La segunda víctima fue la hija de un vecino que iba frecuentemente a la vivienda de la pareja a inhalar solventes. La muchacha, prácticamente una niña, fue atraída por la misma Patricia. Juan Carlos “se le acercó y le comenzó a decir que estaba muy bonita”.  La amarró y la tumbó en el colchón. Luego le pidió a Patricia que “la besara y la tocara sexualmente”. Ella se negó y se salió con su hijo.

Cuando regresó, encontró a la muchacha degollada “y partida a la mitad”. Patricia protestó porque el baño había quedado lleno de sangre. Juan Carlos dijo: “¿Qué quieres? El baño está chiquito”.

Taparon el cuerpo con un cartón, porque el padre de la víctima fue a visitarlos y se puso a “monear” en la vivienda durante un buen rato. Cuando el hombre se fue, “porque estaba muy pasado”, Juan Carlos “fileteó” a la muchacha “y le sacó un kilo de bisteces”.

“Hice carne asada que acompañamos con una salsa que compré en la tienda de doña Lupita, también compré costales de azúcar o harina, y cuando regresé, los brazos ya los tenía cortados en dos partes, también le quitó las piernas… también le quitó la cabeza, dejando nada más el torso y la rabadilla”.

Metieron los restos en los costales y los fueron a tirar al baldío de Lázaro Cárdenas. La pareja se mudó a otra vivienda, pero como la dueña siempre estaba presente, “no se podía hacer nada”. Probaron en dos vecindades más. En la primera, la dueña de la casa “estaba más al pendiente”, y en la segunda había cámaras de seguridad. En este último sitio, sin embargo, conocieron y ubicaron a tres de sus futuras víctimas.

En diciembre de 2015 ambos vivían en una vecindad de la calle Monte Blanco. “Las oportunidades que teníamos para matar eran cuando (la casera) se iba a ver a su hermana que estaba enferma”, dijo Patricia. Ese mes, una de las mujeres que habían ubicado en la vecindad anterior visitó su domicilio para venderles una licuadora.

La invitaron a entrar, le dieron tequila Rancho Viejo. “Cuando ya estaba muy tomada”, la acostaron en la cama. Los dos la tocaron y la besaron. La mujer se negaba. Pero Juan Carlos la violó y luego la llevó al baño. Patricia se salió con sus hijos, “para que no vieran lo que estábamos haciendo”. Regresó 30 minutos después.

Juan Carlos escuchaba música con los audífonos puestos mientras cortaba el cuerpo con unas tijeras de pollero.

“El tórax y un pedazo de grasa lo puso en una maceta… Esa la freí en aceite. Su carne estaba muy buena porque tenía mucho vino, y nos la comimos… Los huesos los echó en una bolsa de mandado rosa, para irlos a tirar al baldío». Mañana, el resto de la historia.

 

Por Pablo Hiriart

El Financiero

 

La polarización y el odio que vivimos es el preludio de una larga noche que envolverá al país de concretarse lo que adelantan las encuestas sobre la elección presidencial.

Polarización y odio es lo que ha sembrado durante unos trece años López Obrador y su corte de fanáticos en medios de comunicación y redes sociales.

Eso será México dentro de poco, cuando los artífices de ese clima tengan en sus manos el poder del Estado: escenario de confrontación y odio.

A toda acción corresponde una reacción, y el fin de semana vimos una expresión grotesca en la que Ricardo Alemán juguetea en redes sociales con una desgracia para AMLO.

Esa expresión es condenable, sin ambages ni medias tintas.

Y es también la reacción absurda –e inevitable– a quienes, como Paco Ignacio Taibo II, llaman a fusilar en el Cerro de las Campanas a los “traidores”, es decir a los adversarios del proyecto de López Obrador.

El odio lo empezaron AMLO y sus seguidores como estrategia para alcanzar el poder, y no sabemos dónde va a terminar. Pero en ese sendero obscuro hemos entrado.

A los que ejercemos el derecho a la crítica hacia López Obrador, sus caricaturistas nos pintan como perros con rabia.

A los empresarios, como si fueran marranos y no personas.

Ofrecen matarnos y descuartizarnos. O colgar nuestros cadáveres en el Zócalo capitalino. Todo eso está en redes.

Y López Obrador intriga hasta entre los miembros de las Fuerzas Armadas.

Dice que hay inconformidad en los altos mandos del Ejército. Malestar por el aeropuerto y que altos mandos de la Fuerza Aérea cuelan a los ingenieros de Morena a realizar trabajos subrepticios en Santa Lucía.

Falso. Pura intriga para involucrar a las Fuerzas Armadas en una confabulación contra una medida civil, que es la construcción de un aeropuerto que él rechaza.

Foro TV, con el reportero Santos Mondragón, presentó la siguiente nota, con las dos partes:

Dice López Obrador: “Tenemos ya el anteproyecto porque los militares, los altos mandos de la Fuerza Aérea nos permitieron entrar. Tenemos toda la información. Ellos son muy disciplinados y no pueden hablar, pero saben que es muy irracional lo que están haciendo de construir el aeropuerto nuevo en Texcoco, en el lago de Texcoco”.

Santos Mondragón dice al aire: “La secretaría de la Defensa Nacional, a través del comandante de la Fuerza Aérea, general de división piloto aviador, Miguel Enrique Vallina Osuna, aseguró que no ha recibido solicitudes de visitas u otorgado permisos para realizar estudios en la base aérea militar de Santa Lucía”.

Habla el general Vallina Osuna: “Debió haber pedido una autorización (López Obrador) y también la autorización debió haberse canalizado por este conducto. Tendría que haber tenido yo conocimiento. En esta comandancia no se ha recibido ninguna solicitud de ingreso oficial de alguna persona para hacer entrevistas”.

Santos Mondragón: “López Obrador afirmó que hay descontentos en altos mandos militares de la Fuerza Aérea por el presunto cierre de la base militar de Santa Lucía”.

López Obrador: “Y cerrar la base aérea de Santa Lucía, que es algo que ellos no aceptan. Lo que pasa es que son disciplinados”.

General Vallina Osuna: “No puede haber descontento porque la base aérea nunca se ha dicho que se va a cerrar. Santa Lucía siempre va a funcionar como una base aérea militar, que en este caso quedaría destinada para operaciones del material de vuelo que tenemos, como a la rotativa, llámese a todos los helicópteros que tenemos. Y también como una instalación logística que tenemos, que es muy importante para el país, porque es el corazón estratégico de la nación”.

Ese ha sido el proceder de López Obrador en política: intriga, siembra encono, cizaña. Y lo que se cosecha es odio en México.

Lo ha hecho por más de una década: pobres contra ricos, pobres contra pobres, empresarios contra empresarios, periodistas contra periodistas, dueños de medios de comunicación contra periodistas, trabajadores contra trabajadores, maestros contra maestros.

Ahora, militares contra militares.

Y con todo el poder del Estado para intrigar, ya veremos lo que nos espera si es que gana en julio.

Liebano Saenz

Milenio

 

 

 

 

 

El mundo ha sido tomado por sorpresa en muchos sentidos. Por ahora la atención se centra en la política y particularmente la manera como propuestas extremas han ganado ascendiente y acceso al poder institucional. La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea no es un evento, sino una secuela de acontecimientos donde el populismo de derecha cobra el mayor relieve en la definición del futuro. El arribo al poder de Donald Trump es otro capítulo, sin duda el más relevante, de este proceso.

 

Lo disruptivo no solo está en la política, también se hace presente en la economía, en la tecnología, en lo social. La revolución tecnológica ha ido transformando de manera profunda a las sociedades y a las naciones. Aquí lo hemos dicho, la comunicación ha ingresado a un nuevo paradigma, un desafío para la política, el gobierno y también para las instituciones propias de la democracia representativa. Un nuevo ciudadano emerge, a la vez de que el mundo digital abre nuevos derroteros a la participación y a la comunicación políticas.

 

En lo político no deja de ser sorprendente que los países más avenidos a la democracia liberal y ganadores en la defensa de la democracia contra el totalitarismo, como Inglaterra y Estados Unidos, sean en los que el populismo nacionalista haya cobrado mayor fuerza. Lo que ahora se asume desde el poder es el desconocimiento a ese legado donde la libertad y su negación cobraban referencia en un muro que dividía a familias de una misma nación. Un contraste lo es hoy Alemania, que se reafirma como el país con mayor vocación liberal y más apertura a los nuevos tiempos del mundo y de la civilización contemporánea. Más que los modelos, las actitudes de la clase política y de su ciudadanía muestran un mar de diferencia y eso tiene que ver con la capacidad de cada nación de aprender de su historia

 

Parte del problema que ahora tenemos es la pasividad de las élites ante la transformación en curso. Ceden las ideologías y los aparatos gubernamentales se centran con mayor o menor éxito en la gestión administrativa; se deja de lado la necesidad de legitimar lo que existe y de revisar los procesos de transformación que impulsa la modernidad. Quizás así sucede porque no se entienden esos cambios tan dinámicos, o porque el mismo modelo disruptivo reduce al tradicional aparato político y de gobierno a una reliquia a superar por el activismo populista.

 

Las empresas se mantienen ajenas al proceso de legitimación del orden de cosas y de las expresiones y reacomodos de la globalización. Las nuevas entidades que incursionan en la economía están muy en lo suyo: maximizar utilidades y participar proactivamente en el vértigo de la innovación, al igual que la burocracia financiera que les acompaña en su irrupción en el mundo empresarial. Los perdedores de la globalización y de la integración con el flujo de personas, mercancías y dineros se cobran la afrenta empoderando a proyectos de ruptura institucional de corte conservador, xenófobos y excluyentes, todo esto arropado por el nacionalismo. 

 

 

 

 

 

Texto completo en Milenio

México no está solo en este escándalo de corrupción, el más grande caso de sobornos globales en la historia. Me refiero a la empresa brasileña Odebrecht y sus sobornos a altos funcionarios de doce países a lo largo de diez años a través de toda una infraestructura que implicó conformar una especie de Departamento del Soborno – División de Operaciones Estructurales, fue el nombre ‘formal’ – dentro de la empresa a través del cual se canalizaron cerca de 800 millones de dólares para poder ‘ganar’ licitaciones que hoy sabemos están asociadas a más de 100 proyectos.

No estamos solos en haber sido partícipes de ese monumental escándalo de corrupción, sin embargo, sí lo estamos en que éste no ha merecido mayor atención de medios de comunicación ni de las autoridades a pesar de que, por la investigación que ha hecho el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el tema, se sabe que tan solo entre 2010 y 2014 la empresa pagó millones de dólares en sobornos a funcionarios mexicanos.

El documento del Departamento de Justicia que se puede leer aquí: https://www.justice.gov/opa/press-release/file/919916/download habla de que…

Texto completo en El Universal