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El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación de 4 por ciento a tasa anual en la primera quincena de junio, informó este lunes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Desde la segunda quincena de marzo, la inflación había rebasado el rango objetivo del Banco de México que es de 3 por ciento +/- 1 punto porcentual.

La información dada a conocer fue menor a lo estimado por analistas consultados por Bloomberg, quienes esperaban una variación de los precios de 4.03 por ciento a tasa anual.

La inflación subyacente, que es aquella que excluye los precios de los productos de alta volatilidad, se ubicó en 3.87 por ciento a tasa anual.

La inflación no subyacente, que es aquella que incluye los precios de productos de alta volatilidad como los energéticos y los agropecuarios, registró un nivel de 4.34 por ciento.

En su variación quincenal, registró un incremento de 0.01 por ciento. Mientras que el componente subyacente subió 0.16 por ciento y el no subyacente bajó 0.47 por ciento.

Luis Rubio

Reforma

 

Argentina comenzó el Siglo XX con el PIB per cápita más alto de América Latina, muy similar al de Estados Unidos en aquel momento; un siglo después, la nación sudamericana se encuentra en el lugar 53. Como dice un amigo argentino, “quien diga que las cosas no se pueden poner peor, no conoce Argentina”, nación que parece haberse dedicado a minar sus posibilidades de desarrollo de una manera sistemática, década tras década. Hay muchas hipótesis sobre las causas del declive, pero una evidente ha sido la polarización que, desde el gobierno de Juan Domingo Perón, se convirtió en norma y, en buena medida, esencia de su permanente confrontación política. Me pregunto si México no corre el riesgo de caer en un círculo vicioso similar.

Perón fue un genio de la comunicación, a la que empleó como medio para incitar a la población a confrontarse, expresar sus resentimientos y procurar enemigos del pueblo. La existencia de una verdad única que explica la historia y la realidad cotidiana le permitió al caudillo sudamericano polarizar a la sociedad y construir una base de apoyo profunda y duradera. Sin embargo, la consecuencia de su estrategia fue la polarización permanente de su sociedad y, en lo económico, su empobrecimiento sistemático. Argentina tiene todo para ser una de las naciones más ricas del orbe -una sociedad europea trasplantada a una de las regiones con más recursos naturales del mundo-, pero ha tenido la desdicha de vivir en permanente conflicto. Tres cuartos de siglo desde Perón, Argentina sigue siendo una nación de altibajos constantes.

El gran riesgo de la estrategia de López Obrador radica en su potencial por convertir a México en un país permanentemente perdedor. Tengo certeza que ese no es su propósito ni su visión; al revés, su punto de partida es que México erró en el camino en las últimas décadas y que hay que corregir el rumbo para poder construir un nuevo
y mejor futuro. En esto, su visión no podría ser más distinta a la que siguió Chávez; sin embargo, su estrategia de confrontación, que es parte esencial de su visión política, entraña el riesgo de paralizar al país y revertir las cosas que sí funcionan, un esquema más parecido a la Argentina post Perón que a cualquier cosa que Chávez haya intentado.

AMLO cree en la confrontación como estrategia en una era radicalmente distinta a la de Perón. Héctor Aguilar Camín lo describe así: “No negocia, pelea, pero para negociar en sus términos. No tiene aversión sino atracción por el conflicto, pero para pactar después… Se nutre del enfrentamiento, para atraer adhesiones y pactos. Pero tiene una
voz propia, inconfundible, que crea realidades políticas… Es, por naturaleza, un político de la protesta y de la confrontación…”.

Una estrategia similar llevó a Argentina a una era de crisis que ya lleva más de medio siglo, con la enorme diferencia de que la economía de aquella nación a la mitad del Siglo XX era cerrada y no existía el entorno de globalización que hoy caracteriza al mundo. Las economías cerradas latinoamericanas de mediados del siglo pasado, dedicadas esencialmente a la substitución de importaciones, tenían características tanto económicas como políticas que les conferían enorme latitud de acción a sus gobiernos.

Para comenzar, se trataba de esquemas económicos que procuraban minimizar los intercambios comerciales con el
resto del mundo y, por lo general, rechazaban a la inversión extranjera o la limitaban a ciertos sectores. En segundo lugar, no existían comunicaciones instantáneas como las que hoy son prototípicas. Los empresarios podían producir bienes caros y malos y el consumidor no tenía alternativa alguna
para satisfacer sus necesidades. En ese contexto, los políticos podían imponer leyes y regulaciones como les venía en
gana, a sabiendas que ningún componente de la sociedad tenía opciones. El gobierno mandaba y con eso determinaba el bienestar o malestar de la población.

La realidad de hoy es exactamente la opuesta. Hoy el consumidor tiene opciones infinitas, los precios de los bienes más esenciales han disminuido en términos reales, sin inflación; las empresas tienen que competir con sus pares en
el interior del país y con los del resto del mundo; y el gobierno, si quiere lograr elevadas tasas de crecimiento, tiene que dedicarse a atraer inversión tanto del interior como del exterior. Una estrategia de confrontación en este entorno crea incertidumbre y lleva a la alienación del inversionista y, por lo tanto, a la recesión de la economía.

La característica nodal de las naciones que crecen y tienen éxito es la cohesión social y el consenso, lo que les permite atacar los males que nos aquejan, como la pobreza, el estancamiento económico y la violencia. Por donde uno le busque, lo que sobresale en naciones como Chile, Colombia, España, Taiwán o Singapur es una claridad de miras hacia el futuro. Sus políticos se desviven por proyectar una nación exitosa y buscan el apoyo decidido de la ciudadanía.

La estrategia de confrontación entraña el enorme riesgo de dejar un legado de resentimiento, polarización, desasosiego y crisis, décadas después de que concluya el presente sexenio, un escenario que ni el presidente ni mexicano alguno podrían ver con beneplácito.

Este jueves, el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró su reconocimiento al Senado por la aprobación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pues destacó que es una señal clara de unidad en nuestro país y que transmite confianza tanto a inversionistas nacionales como extranjeros.

«Agradecerle a los senadores porque es al que le corresponde ratificar tratados, fue un aporte significativo y esto transmite confianza a inversionistas nacionales y extranjeros y es bueno para nuestra economía, aunque ya lo hicimos ayer, pero es una buena noticia, porque pasamos esta etapa y queda de manifiesto el propósito de mantener las relaciones económicas comerciales con Canadá y Estados Unidos», dijo.

Durante su conferencia de prensa matutina, en Palacio Nacional, el titular del Ejecutivo destacó que ahora se debe atender al sur del país.

«Esto no sería suficiente, estaría cojo este sistema económico, si no se atendiera al sur del país, para buscar que el desarrollo sea horizontal», dijo.

López Obrador dijo que México fue el primero de los socios comerciales en avalar el nuevo acuerdo, lo que representa una señal clara de qué hay unidad en el país.

«Sobre todo porque tiene un complemento, no solo es el intercambio económico, sino que se da este acuerdo cuando en México se están impulsado actividades productivas, se fortalece el mercado interno y hay una política de bienestar para la gente», afirmó.

Luego de que esta tarde el Pleno del Senado aprobara el T-MEC, con una votación de 114 a favor, 4 en contra y 3 abstenciones, la Secretaría de Economía indicó que con la ratificación, México manda un claro mensaje a favor de una economía abierta y de profundizar su integración económica en la región.

Destacó que el T-MEC dota de certidumbre a inversionistas, consumidores y productores para seguir apostando por la economía mexicana integrada con una «América del Norte económicamente vigorosa».

Detallaron que el acuerdo comercial hace frente a la realidad económica global al incorporar capítulos sobre comercio digital, combate a la corrupción, buenas prácticas regulatorias, competitividad y cooperación para el desarrollo de PyMEs.

Entre los diversos beneficios del T-MEC para México, la dependencia enlistó los siguientes:

  • La certidumbre y previsibilidad de sus reglas que van a seguir apoyando al comercio con sus socios en la región como un motor para el crecimiento y desarrollo.
  • Mantiene la apertura en el comercio agrícola en Norteamérica que para México sumó US $50,700 millones en 2018.
  • Asegura la integración productiva en el sector automotor donde el comercio de México con sus socios en América del Norte sumó US$139,244 millones en 2018.
  • Consolida las ganancias obtenidas desde la entrada en vigor del TLCAN hace más de 25 años, especialmente con relación a las cadenas regionales de valor y a la competitividad regional.
  • Establece nuevas reglas para una economía digital en donde puedan participar en el comercio exterior más empresas, sectores y regiones de México.

Indicó que el Gobierno de México, a través de la dependencia, dará seguimiento puntual a los procesos de aprobación legislativa en Estados Unidos y Canadá, confiando en que «sean ágiles y conduzcan a la pronta implementación del nuevo T-MEC».

Finalizó indicando que su entrada en vigor se dará una vez que los tres socios hayan concluido sus procesos jurídicos internos y será una señal de que los gobiernos de los países socios están convencidos de que el T-MEC es un instrumento que apoyará la atracción de inversiones y el desarrollo productivo.

Desde Florida, el presidente Donald Trump lanzó esta tarde su campaña para la reelección de 2020, destacando que la economía de los Estados Unidos es la «envidia» del mundo.

Como ya se ha hecho costumbre, no dejó pasar la oportunidad de señalar que los demócratas quieren «destruir» al país; y llamó la atención que los acusó de estar «llevados por el odio, el prejuicio y la rabia», cuando a quien se le ha acusado de fomentar el odio entre los ciudadanos es a él.

Cerca de 20,000 seguidores, muchos con gorras rojas y carteles con el eslogan que lo llevó a La Casa Blanca: «Hagamos América grande de nuevo», lo ovacionaron cuando arribó al Amway Center de Orlando, Florida, estado que jugará un importante papel en las elecciones estadounidenses.

A pesar de que las primeras encuestas muestran que el magnate podría ser vencido por sus oponentes, Trump buscará su reelección con el estandarte de una economía fuerte, y con el apoyo de una leal base de seguidores de derecha.

Trump dijo a los presentes que, juntos, han formado un gran movimiento político que ha «intimidado al ‘establishment’ político corrupto». Sin embargo, el republicano insistió en el buen estado que la economía ha tenido  durante su gobierno.

«Nuestro país avanza, prospera y está en pleno crecimiento (…) nuestra economía es la envidia del mundo. Es quizás la mejor economía que hemos tenido en la historia de nuestro país», sostuvo el mandatario.

Quienes tampoco se escaparon de los ataques del republicano fueron los medios de comunicación, que según él publican «noticias falsas», afirmación que generó los abucheos de los asistentes.

Recordemos que Trump se enfrenta a poco más de 20 demócratas que han manifestado sus intenciones de conseguir la nominación de su partido para competir por La Casa Blanca. Entre los contrincantes que más han llamado la atención se encuentran el exvicepresidente Joe Biden y el excandidato presidencial, Bernie Sanders.

La agencia calificadora Moody’s recortó la estimación de crecimiento para la economía mexicana desde 1.7 a 1.2 por ciento para 2019, con lo que estima mayores recortes al gasto público.

En 2018, la agencia pronosticaba un crecimiento económico por arriba de 2 por ciento para 2019. En febrero, esta estimación bajó a 1.7 por ciento y ahora disminuyó a 1.2 por ciento.

“Continuamos anticipando un año desafiante para la economía de México y prevemos que el crecimiento se desacelerará a 1.2 por ciento en 2019, desde 2 por ciento en 2018. Como resultado, los ingresos públicos pueden ser menores a los que el gobierno estima tener, lo que requerirá nuevos recortes en el gasto para mantener la rectitud fiscal como lo prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador”, dijo Alejandro Olivo, director gerente asociado de Moody’s, en un comunicado.

Asimismo, la agencia crediticia prevé que Pemex necesite mayor apoyo económico del gobierno en función de poder lograr financiar las inversiones de capital que tiene planeadas.

“Pemex necesitará aún más apoyo del gobierno para poder sostener los ambiciosos objetivos de crecimiento en la producción que tiene y también podría necesitar ayuda para sus grandes vencimientos de deuda. Esta incertidumbre se suma a la preocupación del mercado en cuanto a la falta de predictibilidad de políticas y a la débil confianza de los inversionistas en Pemex”, dijo Moody´s en el comunicado.

Y agregó que, a pesar de que aún perciben interés de inversión en los proyectos de infraestructura nacionales, la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco debilitó la confianza del mercado y de los inversionistas ante lo que calificaron como un “entorno político impredecible”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que a diferencia de los gobiernos anteriores gobiernos, quienes dieron la espalda y abandonaron a los migrantes, su gobierno tiene con qué enfrentar el fenómeno migratorio y demostrar al mundo que si hay una solución viable.

Indicó que lo primero y más importante que tienen es el apoyo del pueblo de México. El respaldo de los mexicanos.

En un segundo punto dijo, hay unidad en el gobierno que supervisa y garantiza que se tenga una economía fuerte y finanzas públicas sanas.

Fue en ese punto donde dijo que si se necesitaran recursos para el plan migratorio, “tenemos en caja sin utilizar fondos con otros propósitos del presupuesto actual tenemos una disponibilidad de 100 mil millones de pesos”.

Indicó que dicha «caja» se ha logrado pues no hay déficit y es más lo que se ha recaudado que lo gastado. Adicional resaltó que no se han aumentado impuestos, no ha habido gasolinazos y no ha habido solicitudes de deuda.

Afirmó que, aunque no quiere revelar sus datos todavía, México no tiene problemas económicos.

“No quiero todavía dar a conocer mis datos, porque estoy esperando para el día 1 de julio, porque les voy a contestar a los expertos, le voy a contestar al conservadurismo, porque hay datos que se esconden, ya no hablemos del bienestar, datos económicos que no aparecen en los periódicos”, dijo.

Insistió en que esperará al 1 de julio, fecha en que se cumple un año de su victoria, para dar a conocer que está “muy bien la economía y lo voy a probar”; dijo que lo probará con datos, oficiales y de fuentes que tienen credibilidad.

Al comparecer ante la Comisión Permanente del Senado, la secretaria de Economía, Graciela Márquez, afirmó que México estará listo para responder con una lista de aranceles de represalia si Estados Unidos aplica unilateralmente tarifas a los bienes mexicanos.

La funcionaria agregó que, de concretarse las medidas económicas, el país también iniciaría procedimientos de defensa bilaterales y multilaterales bajo las normas del aún vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Ante los legisladores, la funcionaria federal señaló que México mantiene una relación compleja y cotidiana con Estados Unidos, pues todos los días, en distintos ámbitos de la relación, se entablan negociaciones y todos los días se logran avances en la relación.

Márquez Colín insistió en que pese a tener disponibles diversos instrumentos legales para defenderse, los mecanismos no suelen ser tan rápidos como para frenar una amenaza de imposición de aranceles en una semana, que fue el tiempo que el presidente Trump dio desde que anunció su decisión y la fecha en que entrarían en vigor las tarifas.

Enfatizó que una vez que llegaron a Washington para negociar, se reunieron con distintas autoridades, congresistas, grupos de investigación y socios comerciales, aunque reconoció que la discusión se centró en la parte migratoria.

«Los organismos empresariales de ambos lados de la frontera apoyaron la postura mexicana de no mezclar los temas de migración y aranceles», subrayó la secretaria.

Las calificadoras más importantes y reconocidas, Fitch y Moody’s, le bajaron la calificación a PEMEX y la perspectiva a la CFE y la respuesta del presidente ha sido que no confía en ellas porque antes, con toda la corrupción que había, no dijeron nada y ahora que ya no hay corrupción tolerada deciden bajar el grado de inversión de tal forma que los bonos de Pemex ya son chatarra.

La respuesta del presidente es muy mala. Es como un alumno reclamando al profesor de matemáticas por una nota reprobada argumentando que estudió muchísimo para el examen de biología.

Las calificadoras evalúan la capacidad de pago de deuda en el corto, mediano y largo plazo de países y empresas y asignan una calificación para que los inversionistas sepan en dónde y cuánto invertir y decidan qué riesgo asumir. A mayor riesgo puede haber un mayor rendimiento precisamente por la posibilidad de perder esa inversión.

Para el tema de corrupción hay otras evaluaciones como Transparencia Internacional (TI) en donde México ha caído hasta los últimos sitios de la OCDE, de América Latina y del mundo de forma constante y alarmante en su Índice de Percepción de la Corrupción. Que AMLO revise como nos evalúa TI en 2019 y opine entonces. Veamos si las medidas tomadas por su gobierno logran que México suba algunos peldaños para dejar el actual 134 de 174 países en donde son más corruptos Rusia, Venezuela y Corea del Norte para ver si alcanzamos a otros países como El Salvador (104); Argentina (84); o Chile (27).

Tiene cierta razón el presidente López Obrador en cuestionar como actúan las calificadoras, que están lejos de ser infalibles. Sorprendentemente siguen siendo la métrica de los inversionistas a pesar de errores garrafales que han cometido.

El mejor ejemplo fue en 2001 cuando Enron tenía la calificación más alta de Moody’s, Fitch y Standard and Poor´s hasta cuatro días antes de su quiebra. Se volvieron a equivocar en el 2008 con Lehman Brothers que también estaba bien calificada hasta su quiebra que generó la crisis financiera de ese año. Y aquí en México no hicieron bien su trabajo con Hipotecaria Su Casita que también estuvo bien evaluada hasta que entró en Concurso Mercantil.

Entonces sí, las calificadoras se equivocan y no son siempre confiables. Sin embargo, siguen siendo la fuente a la que acuden inversionistas para tomar sus decisiones de en donde meter su dinero. Esto es así, le guste o no al presidente.

La decisión que han hecho sobre Pemex, CFE y las repercusiones que podría tener esto para la calificación del soberano (Mexico) dependen de que Hacienda haga un buen trabajo de comunicación con las calificadoras.

Columna completa en El Universal

Luego de que la semana pasada las agencias Fitch Ratings y Moody’s, degradaron las calificaciones de Pemex y CFE, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) alertó que el gobierno federal no ha hecho lo necesario para garantizar estabilidad y confianza en materia económica.

«Las decisiones equivocadas del gobierno son las claras responsables de estos hechos. Ambas agencias justificaron sus decisiones de degradación en la desconfianza que les generan las estrategias del gobierno federal», subrayó la Confederación.

Hicieron un llamado a que se replantee de forma estratégica y responsable el manejo de las finanzas públicas de nuestro país, así como los grandes proyectos de inversión del sexenio.

Señaló que el gobierno debe actuar con inteligencia y responsabilidad, pues se debe procurar la sostenibilidad financiera del país gastando de forma eficiente, buscando en cada inversión los más altos retornos económicos y sociales.

Apuntó que los grandes proyectos de inversión necesitan estar apegados a los más altos estándares técnicos, ambientales y legales, así como contar con claridad en su ejecución y viabilidad financiera.

En ese sentido acusó que ni el Aeropuerto de Santa Lucía, ni la refinería de Dos Bocas, proyectos estrella de esta administración, están cumpliendo a cabalidad estos requisitos.

Recordó que en Santa Lucía se suspendieron as obras de su construcción hasta que no se cuenten con los estudios ambientales y arqueológicos pertinentes, mientras que en la refinería de Dos Bocas aún no se cuenta con la autorización de impacto ambiental correspondiente.

«En Coparmex, hacemos un llamado a la responsabilidad financiera en el gobierno. A conducirse con una visión de largo plazo que garantice la viabilidad económica, ambiental y social de nuestro país. Los anuncios de las agencias calificadoras son sólo uno de los primeros efectos de una economía que se desacelerará de seguir el rumbo actual», indicó.

Finalizó su llamado afirmando que México requiere proyectos de inversión estratégicos que cumplan con la ley y no sean producto de caprichos políticos.

Esta mañana, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo no estar de acuerdo con las previsiones de las agencias calificadoras e insistió en que estás no son objetivas con respecto a los avances que ha presentado el país, en particular Petróleos Mexicanos (Pemex).

«La calificadoras se hicieron de la vista gorda cuando desmantelaron y había una gran corrupción en Pemex y ahora a los cinco meses de mi Gobierno de se dan cuenta», dijo en conferencia de prensa.

El mandatario reiteró que la economía nacional es estable y criticó que las calificadoras toman en cuenta variables caducas.

“Esta bien la economía no estamos a favor de las calificadoras, están utilizando una variable caduca, no han sido profesionales, competitivos, por ejemplo en tres años no hubo inversión y calificaban muy bien a Pemex, ahora que hay inversión califican a Pemex y así otras cosas”, afirmó el presidente.

Asimismo, dijo que pedirá a Pemex que dé a conocer hoy el informe que le reportaron ayer; pues él tiene sus propios datos para demostrar que los analistas “no fueron objetivos ni profesionales”.

Este jueves, el presidente Andrés Manuel López Obrador negó estar preocupado de que Ficth Ratings recortara la calificación de deuda de México y que Moody’s haya puesto en perspectiva negativa la nota soberana del país, e incluso volvió a criticar la metodología que usan estas empresas porque, a su parecer, no toman en cuenta la “variable” de la corrupción.

“Para nada, no (me preocupa) porque nosotros no vamos a contratar deuda, o mejor dicho no vamos a aumentar la deuda pública. Tenemos finanzas públicas sanas: está muy bien la recaudación, vamos bien en el ejercicio del presupuesto, no tenemos problema de inflación”, dijo el mandatario.

Y agregó: “Vamos bien y de buenas eso es lo que puedo decirle a la gente porque cada vez hay más trabajo. Aumentó el salario (y) eso no lo dicen, los expertos, hay más bienestar, tenemos todavía asignaturas pendientes pero estamos trabajando”.

«A pesar de que está lloviendo fuerte, que ya parará, diría mi paisano Chico Che, a pesar de eso, el peso está resistiendo, entonces vamos bien y de buenas», dijo.

Asimismo, el mandatario acusó que las agencias calificadoras usan la misma metodología desde hace 30 años.

“Con todo respeto, la falla que tienen las calificadoras y los expertos en materia financiera es que aplican la misma metodología de hace más de tres décadas. Es la metodología que se utilizó durante el periodo neoliberal que no tomaba en cuenta la variable corrupción. Entonces por eso sus pronósticos no resultan, no van a tener éxito. Pero a las pruebas me remito”, dijo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que si su gobierno optara por diversificar y promover el intercambio comercial con otros países, esto no significará abandonar la relación y “buena vecindad” con Estados Unidos.

Previo a la reunión que encabezan hoy Marcelo Ebrard, titular de Relaciones Exteriores, y Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense, el Presidente destacó la importancia de ampliar el intercambio comercial con otros países, así como de “siempre cultivar” la relación con el país vecino.

“Es un tema que se está debatiendo mucho en México, diversificar nuestras relaciones comerciales, tenemos que analizarlo, verlo, pero en todo caso aunque se promueva mayor intercambio comercial con otros países, no abandonar la relación con Estados Unidos, siempre cultivar la relación”, dijo el presidente.

El mandatario expresó que se estan estudiando varias opciones.

“Estamos analizando todo. Hay quienes hablan de diversificar inversiones económicas, comerciales, financieras. Como decía Porfirio Díaz, no hay que poner todos los huevos en una sola canasta”, dijo.

Sobre el encuentro de hoy entre autoridades mexicanas y estadounidenses en Washington, López Obrador insistió en que hay optimismo de que se llegará a un acuerdo que ayudará a mantener la relación bilateral con buena comunicación y entendimiento.