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Cuestionada sobre las recientes declaraciones de Alex Cifuentes, testigo protegido de la Fiscalía de Estados Unidos en el juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán, la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, indicó que cualquier señalamiento que haga un testigo protegido debe tomarse con responsabilidad y con cautela.

Refirió que los testigos protegidos negocian beneficios procesales a cambio de decir lo que “suponen que alguien más quiere escuchar”.

En el caso concreto de los señalamientos hechos en contra del ex presidente Enrique Peña Nieto, respecto a haber recibido de “El Chapo” un soborno por 100 millones de dólares a cambio de protección, la dirigente priísta dijo que le parecían inverosímiles.

“Pero me parece lógico siendo que la administración del presidente Peña Nieto dos veces detuvo a este personaje, y sería razonable pensar que hay un ánimo de ensuciar su reputación en consecuencia”, añadió.

Sobre los actos de corrupción que han alcanzado al PRI, Ruiz Massieu dijo que es un reto que tiene el partido, y aunque reconoció que es una conducta reprobable, señaló que son conductas de individuos que no se reflejan en todo el instituto político.

Dijo que tendrán que volver a construir confianza con la ciudadanía, demostrando voluntad de servicio, de honestidad, resultados y el compromiso cotidiano. Reconoció que “construir confianza cuesta mucho trabajo, perderla es fácil”.

 

Luego de que durante su declaración de ayer, Alex Cifuentes asegurara que Joaquín “El Chapo” Guzmán pagó 100 millones de dólares al ex presidente Enrique Peña Nieto para obtener protección, fue uno de sus más cercanos ex colaboradores quien salió en defensa del priísta.

Francisco Guzmán, ex Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, utilizó sus redes sociales para asegurar que las declaraciones de Cifuentes eran “falsas, difamatorias y absurdas”.

Guzmán argumentó que para muestra de la falsedad de las declaraciones, el gobierno de Peña Nieto fue el que localizó, detuvo y extraditó a Guzmán Loera a los Estados Unidos, donde hoy se desarrolla el juicio en su contra.

“Desde el inicio de la administración, fue un objetivo prioritario del Gabinete de Seguridad”, añadió el colaborador de Peña.

Al respecto, la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, aseguró que las afirmaciones del narcotraficante eran falsas, y dijo que ese tipo de declaraciones son las que suelen decir los testigos protegidos para defenderse.

Adicional, en entrevista con Noticieros Televisa, José Refugio Rodríguez, abogado del “El Chapo”, aseguró que su cliente jamás le hizo un comentario sobre el supuesto soborno al ex presidente. “Yo no puedo opinar si es cierto o no, si Cifuentes tiene pruebas que las presente”.

 

Durante varios años Joaquín “El Chapo” Guzmán trabajó en su intención de tener un libro y una película sobre su vida que él mismo deseaba dirigir, así lo reveló este lunes en el juicio que se sigue en su contra en Nueva York su ex mano derecha Alex Cifuentes.

Indicó que el ex jefe del cártel de Sinaloa, trabajó desde fines de 2007 hasta por lo menos el arresto de Cifuentes en noviembre de 2013, en un proyecto para filmar una película autobiográfica.

La idea fue de Angie, la primera esposa de Alex Cifuentes, quien dijo al capo que él debía hacerla y embolsarse el dinero del eventual éxito de taquilla, y no regalar la oportunidad a un gran estudio cinematográfico. Al Chapo “le encantó la idea”, contó al jurado Cifuentes.

“¿Qué papel tenía el acusado” en la película?, le preguntó la fiscal Gina Parlovecchio. “El director”, respondió Cifuentes al comenzar la novena semana de juicio en la corte federal de Brooklyn.

Ventiló que “El Chapo” también contrató a un productor colombiano llamado Javier Rey para que le ayudara con el guión, y tanto él como sus familiares le dieron información. Tras el arresto de Cifuentes, un borrador fue entregado a un sobrino del Chapo, Jimmy, hijo de su hermano Iván, y otro borrador fue enviado “a los abogados de Joaquín”, dijo el testigo.

Recordemos que Guzmán Loera fue arrestado por última vez en Sinaloa el 8 de enero de 2016, poco después de una reunión con la actriz Kate del Castillo y el actor estadounidense Sean Penn, que le entrevistó para la revista Rolling Stone. El Chapo quería que la actriz lo asesorara en su película y actuase en ella, según las investigaciones del gobierno mexicano.

En otro temas, Cifuentes relató que “El Chapo” no dudaba en utilizar la violencia cuando lo estimaba necesario, tan es así que cuando se enteró de que su jefe de comunicaciones, el colombiano Christian Rodríguez, colaboraba con el FBI, le pidió a Alex Cifuentes que lo buscara y lo matara.

 

Luego de que la defensa de Joaquín “El Chapo” Guzmán pidiera al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anular la autorización que concedió la administración de Enrique Peña Nieto para que fuera juzgado en Estados Unidos, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió un posicionamiento.

“La cancillería en pleno respeto de los derechos humanos del señor Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, quien fue extraditado en el mes de enero del año 2017 a los Estados Unidos de América, manifiesta que no abordará su caso, o algún otro, en los medios de comunicación”, dijo la dependencia.

Reiteró que el asunto sobre dónde debía de ser juzgado, ya fue analizado y resuelto por el Poder Judicial Federal, instancia que determinó negar el amparo y protección de la Justicia Federal, por lo que fue extraditado al país vecino.

La SRE adelantó que en breve emitirá una respuesta al escrito presentado por los abogados de “El Chapo”, y añadió que siempre estarán en disposición de atenderlos por medio de la oficialía de partes, “siempre que se observen las disposiciones de seguridad para ingresar a las instalaciones y se ciñan a los procedimientos establecidos para tal efecto”.

 

Durante la conferencia de prensa que ofreció la noche de ayer luego de arribar al país, Kate del Castillo ventiló que de acuerdo a autoridades estadounidenses, el actor Sean Penn ayudó a la localización del narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Recordó que en octubre de 2015, se entrevistó con “El Chapo” para explorar la posibilidad de realizar un proyecto, ya fuera cinematográfico o para televisión, sobre su vida. Refirió que a esa reunión acudió en compañía de dos productores de Hollywood y de Penn.

Relató que en enero de 2016, la reunión con el capo mexicano se hizo pública a través de un reportaje en la revista Rolling Stone, la cual fue firmada por el actor norteamericano, y que coincidió con la recaptura de Guzmán Loera.

“Hoy a decir del fiscal Adam Fels, al parecer Sean Penn  ayudó a su ubicación y posterior captura”, refirió la también productora.

Sobre el juicio que se lleva a cabo en la corte de Brooklyn , Nueva York en contra del “El Chapo”, aclaró que no ha sido llamada a testificar ni por la defensa ni por el departamento de justicia, y que lo único que conoce sobre el llamado juicio del siglo es lo que los medios han informado.

También refirió que dentro de sus planes no está el realizar o llevar a cabo el trabajo sobre la vida del narcotraficante.

Durante su mensaje, indicó que exigirá que el daño que se le ocasionó por parte del gobierno mexicano, le sea “indemnizado en términos integrales y justos”. Informó que demandó a la Procuraduría General de la República, ahora Fiscalía General, por una cantidad de 60 millones de dólares.

 

La actriz Kate del Castillo ofreció la noche de ayer, una conferencia de prensa luego de que regresara al país tras más de tres años de no pisar suelo mexicano debido a una “persecución” política en relación a su encuentro con “El Chapo” Guzmán.

Del Castillo indicó que estaba “nerviosa y emocionada” de regresar al país, y explicó que arribó de Los Ángeles, Estados Unidos, a donde uno de sus abogados fue por ella para acompañarla en su ingreso a territorio nacional.

La también productora indicó que eran totalmente falsos los señalamientos que se le hacían de estar vinculada con el crimen organizado, tal y como lo sugiriera la administración federal anterior. Al respecto señaló directamente al presidente Enrique Peña Nieto de haberla “perseguido” y vulnerado sus derechos humanos.

Dijo que tanto la Presidencia de la República como la Procuraduría General de la República (PGR) emprendieron una “venganza” por haber hablado de temas como la Casa Blanca o la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que fueron casos que mancharon a su gobierno; además dijo que se le ocupó como un “distractor” para desviar la atención de los verdaderos problemas que tenía el país como la corrupción o la baja popularidad del ex mandatario.

Afirmó que la PGR filtró información a los medios de comunicación lo cual propició que se pusiera en duda su honra, dignidad, y se violentara su libertad de expresión y pensamiento, al presentarla como una “delincuente”; también dijo que se violó su presunción de inocencia.

“Fui ataca por el simple hecho de ser mujer, cuando a los tres hombres que me acompañaron nunca se les investigó, nunca”, dijo Del Castillo con voz entrecortada.

Enfatizo que no por ser una figura pública se justifica que las autoridades se entrometieran en su vida, pues dijo que lo que se ha ventilado e investigado, no pertenecen la esfera pública, incluso acusó que los señalamientos que se le hicieron afectaron su vida labora, desencadenando la cancelación de contratos.

“Fui seriamente daña en mi honor y mi reputación (…)  No tengo nada que ocultar, no cometí ningún delito y fui victima de una persecución olímpica”, sostuvo la actriz.

Finalizó deseando “que le vaya increíblemente bien” al nuevo gobierno que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en quien confió podrá resolver retos como la impunidad, seguridad, derechos humanos, desigualdad, migración, trata de personas, corrupción. “De antemano le agradezco al señor Presidente sus buenas intenciones realizadas a través de diferentes comentarios que ha realizado a la prensa acerca de mi persona”.

 

Este jueves, el narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, recibió una singular visita en la corte federal de Brooklyn, Nueva York, durante el juicio que se sigue en su contra.

Sus dos hijas menores de edad acudieron por primera vez a verlo, lo que pareció emocionar al capo mexicano. Guzmán las saludó efusivamente, les mandó besos e hizo pequeñas “palmaditas” desde la zona donde se sienta junto a sus abogados.

Medios locales reportan que “jugó” a la distancia con ellas, abriendo y cerrando sus manos. Mientras testificaban miembros de la policía nacional colombiana, Guzmán las miraba constantemente.

Las menores de 7 años iban acompañadas de su madre, Emma Coronel, quien casi todos los días ha acudido sola al juicio. Las niñas acudieron algunas veces a las audiencias celebradas en la corte antes del juicio, pero nunca habían entrado en la sala desde que éste empezó.

 

El abogado colombiano Germán Rosero, nuevo testigo en el juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán dio a conocer que sostuvo diversas reuniones con el líder del Cártel de Sinaloa, entre 2003 y 2006.

Rosero, que actuaba como enlace del cartel colombiano del Valle del Norte y el dirigido por “El Chapo”, explicó en los encuentros siempre eran “en las montañas”.

Detalló que aunque fueron varios encuentros, siempre tenían una metodología similar: primero hablaba con un facilitador que lo ponía en contacto con el narcotraficante. Después, era llevado a un hotel donde lo recogían y lo llevaban a un avión que lo trasladaba a las montañas.

Amplió la información de la clase de pistas de tierra que utilizaban para el aterrizaje, con una inclinación especial para facilitar la desaceleración y la aceleración, así como que Guzmán Loera siempre acudía con diversas armas. Fue ahí donde dijo que en uno de los encuentros, “El Chapo” apareció con un fusil AK-47 chapado en oro y con incrustaciones de piedras preciosas.

Asimismo, explicó que en 2003 actuó como intermediario en el traslado entre Colombia y México de envíos por un total de entre 10 y 12 toneladas de cocaína, lo que suponía unos 80 o 90 millones de dólares.

 

El narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez, mejor conocido como el “Chupeta”, afirmó hoy que Joaquín “El Chapo Guzmán seguía controlando los negocios del Cártel de Sinaloa aún después de ser arrestado y estando en una prisión de alta seguridad.

En su segundo día de sus testimonios en el juicio contra Guzmán en Nueva York, Ramírez dijo que luego de que fuera arrestado en 1993 en Guatemala y enviado a la prisión de alta seguridad del Altiplano, el acusado seguía “al frente” del Cártel de Sinaloa.

Ramírez conoció la situación debido a que un barco mexicano que había recibido su droga en alta mar se había perdido con 10 toneladas de cocaína por causa de un huracán en el Océano Pacífico. Guzmán prometió pagar la deuda que ascendía a 42 millones de dólares por la cocaína perdida. Una vez encerrado en prisión, tanto el hermano de Guzmán, Arturo alias “El Pollo”, como los hermanos Héctor y Arturo Beltrán Leyva asumieron esa deuda, que finalmente pagaron.

Tanto los Beltrán Leyva como Arturo Guzmán aseguraron a Ramírez que “todo seguía igual”, lo que él interpretó como que el acusado “seguía con el negocio de la cocaína a través de sus asociados, pese a estar en la cárcel”.

Entre 1990 y 1996, cuando fue arrestado en Colombia, Ramírez logró enviar aproximadamente 200 toneladas de cocaína a México, y entre 80 y 90 toneladas fueron dirigidas de manera específica a Guzmán. Cerca del 90% de esa cocaína era dirigida a Nueva York, donde se vendía entre 20 mil y 34 mil dólares por kilogramo. Guzmán cobraba 40% de los envíos solo por cruzar la cocaína de México hacia Estados Unidos.

Así, Ramírez calculó que Guzmán se embolsó 32 millones de dólares tan solo por la cocaína que él le enviaba como líder del colombiano Cártel del Norte del Valle.

 

La fiscalía y la defensa discutieron este jueves la credibilidad de uno de los testigos clave del gobierno estadounidense, Miguel Ángel Martínez alias “El Tololoche”, quien declara esta semana en el caso contra Joaquín “El Chapo” Guzmán en una corte de Nueva York.

En el tercer y último día de testimonio de Martínez, la defensa del narcotraficante se encargó de subrayar las inconsistencias que han sido detectadas respecto a las declaraciones del testigo realizadas desde su extradición a Estados Unidos en 2001.

De acuerdo a lo que se señaló, Martínez había declarado anteriormente que nunca había escuchado a Guzmán dar la orden para ejecutar rivales, sin embargo, ahora aclaró que no estuvo durante las ejecuciones, pero que sí escuchó a Guzmán dar las órdenes de las ejecuciones debido a que él laboraba en la oficina en que el acusado realizaba llamadas telefónicas.

Otra de las contradicciones es que Martínez declaró a fiscales que desconocía que hubiera decomisos de mercancía del cártel de Sinaloa de parte de autoridades, pues dijo que “era práctica general que Guzmán pagara a funcionarios y agentes de México, a fin de evitar decomisos”.

Sin embargo la defensa señaló que en 2006, durante un juicio en que también participó como testigo, Martínez declaró que un decomiso de latas de chile jalapeño rellenas de cocaína sí había sucedido, tal como reportó la prensa en 1993.

En su contrainterrogatorio, el defensor William Purpura sugirió que Martínez buscaba testificar contra Guzmán debido a que buscaba obtener una visa para afianzar su estatus en Estados Unidos; por su parte el fiscal Michael Robotti concluyó su tercera ronda de interrogatorios al testigo con la pregunta: “¿usted ha mentido a este jurado?” La respuesta del testigo fue “no”.

 

Miguel Ángel Martínez, mejor conocido como “El Tololoche” aseguró en el juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán, que el cártel de Sinaloa lavaba entre ocho y nueve millones de dólares al mes mediante el sistema bancario mexicano.

Martínez hizo la revelación en una corte de Nueva York donde se desarrolla el llamado ‘juicio del siglo’. De acuerdo a las declaraciones, la actividad de lavado de dinero fue aparentemente realizada en los primeros años de la década de 1990.

El testigo, quien se describió como gerente de las operaciones de tráfico de drogas de Guzmán, precisó que pese a que empleados de bancos cuestionaban los cuantiosos montos de sus depósitos, él los sobornaba.

Además confirmó que pese a haber sido encarcelado desde 1993, Guzmán Loera seguía dando órdenes mediante un teléfono que él le introdujo a la prisión de alta seguridad de Almoloya, en el Estado de México.

 

Miguel Ángel Martínez, mejor conocido como “El Tololoche, incriminó hoy a Joaquín “El Chapo” Guzmán en una amplia serie de actividades criminales que le generaron cuantiosas ganancias durante los primeros años de la década de 1990.

Como parte del juicio que se sigue contra Guzmán Loera en Nueva York, Estados Unidos, Martínez aseguró que bajo las órdenes directas del acusado él almacenó e importó varias toneladas de cocaína hacia Estados Unidos bajos numerosos métodos.

“El Tololoche” también señaló que realizó pagos a proveedores de cocaína de Colombia y se encargó de lavar dinero al introducirlo al sistema bancario. Martínez admitió que laboró de manera estrecha con Guzmán por al menos seis años.

Describió que el Cártel de Sinaloa importó a Estados Unidos entre 1987 y 1990 entre 25 y 30 toneladas de drogas al año por un túnel ubicado entre Agua Prieta y Arizona, lo que generó ingresos por unos 500 millones de dólares, 45% de los cuales fueron para “El Chapo”.

Señaló que Guzmán Loera recibía desde Tijuana jets que contenían el dinero en efectivo generado por la venta de drogas en la ciudad de Los Ángeles. “Al principio se recibían tres, cuatro, cinco millones de dólares por mes, y aumentó hasta 20 millones de dólares”, dijo Martínez.

Explicó que los métodos de envío de cocaína a Estados Unidos utilizados por “EL Chapo” eran túneles, vehículos con doble fondo y más tarde latas de chiles jalapeños y trenes, indicó el testimonio.

Añadió que con sus ganancias, “El Chapo” tenía propiedades en todo México, además de que les permitió viajar por todo el mundo por vacaciones y por negocios, buscando a nuevos proveedores o clientes. En específico recordó la compra de una casa en Acapulco de 10 millones de dólares, que incluía un yate que fue nombrado “Chapito”, así como un rancho con zoológico en Guadalajara.

 

Miguel Ángel Martínez, alias “El Tololoche”, quien se identificó como gerente de las operaciones de tráfico de drogas de Joaquín “El Chapo” Guzmán, comenzó hoy a testificar en el juicio que se le sigue al narcotraficante en una corte de Nueva York.

Al arrancar la tercera semana del  juicio contra Guzmán Loera, Martínez testificó que trabajó para el Cártel de Sinaloa entre 1986 y 1998, en donde se encargó de recibir aviones con cocaína, almacenar y enviar drogas y pagar.

Subrayó que sabía que el papel de Guzmán en el Cártel de Sinaloa era de “jefe”, porque “desde que lo conocía nos daba órdenes a todos”.

El testigo narró que en el primer viaje que realizó desde Colombia transportó mil 470 kilos de cocaína, luego de lo cual realizó numerosos viajes de negocios a ese país. Asimismo, dijo haber sido el encargado de hablar con cárteles de Colombia para que enviaran “tantas toneladas como pudieran de cocaína hacia México”.

Martínez afirmó que fue el encargado de abrir lo que definió como la oficina del Cártel de Sinaloa en la Ciudad de México, donde laboró con un abogado a quien identificó como Humberto Loya Castro, quien subrayó, “hacía todos los arreglos de Guzmán con la policía; dichos arreglos explicó, se hacían para que la policía “le permitiera (a Guzmán) trabajar con drogas”.

De acuerdo con órdenes del juez Brian Cogan, el rostro actual de Martínez no puede ser identificado en los bosquejos realizados por la corte, por lo cual se le consideraba como el testigo sin rostro.