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Durante la visita que realizó al municipio de Juchitán, Oaxaca, el Presidente Electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO),  hizo un llamado a las autoridades para que se conduzcan con honestidad y den seguimiento puntual a las labores de reconstrucción.

“Le pido a las autoridades locales, a la presidenta municipal actual y al próximo presidente municipal de Juchitán que estén pendientes (…) pobremente, ganamos con bastante ventaja, pero esa confianza que nos dio la gente nos compromete a no fallar, no vamos a traicionar al pueblo, vamos a cumplir todos los compromisos con los damnificados de los sismos y con los damnificados de la tierra, de siempre, vamos a apoyarlos”, enfatizó el morenista.

Refirió que como parte de los apoyos que llegarán al municipio, habrá asistencia técnica, y asesoría a los que están construyendo, con el fin de que “no haya fraude”.

El tabasqueño explicó que la reconstrucción de viviendas e inmuebles es sólo una de las múltiples acciones que tienen como fin atender a la población más vulnerada desde el inicio de su administración, pues indicó que llegaran a Oaxaca un paquete de múltiples acciones sociales.

“Además del apoyo para hacer las viviendas, mejorar las viviendas, ampliarlas, terminar las obras de interés público, entrando vamos a cumplir los compromisos que hicimos en campaña”, remató López Obrador.

 

El Presidente Electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) indicó que a finales de octubre dará a conocer un plan de seguridad que se aplicará a nivel nacional, aunque dijo, en la Ciudad de México los problemas se solucionarán de manera particular con la llegada de Claudia Sheinbaum al gobierno local.

Sostuvo que gracias a la confianza que la gente tiene en la honestidad de Claudia Sheinbaum, se podrá resolver los problemas que aquejan a la capital.

“Los problema tienen que ver mucho con el desempeño de los gobiernos. Si va estar Claudia de jefa de gobierno, yo tengo la seguridad de que se van a resolver los problemas en la Ciudad de México”, detalló AMLO.

Enfatizó que será la ex delegada de Tlalpan quien va a regresar la paz a la capital, y añadió que entre todos los ciudadanos se logrará la paz y la tranquilidad en el país.

Al ser cuestionado sobre si a su parecer los cárteles de la droga tienen presencia en la Ciudad de México, López Obrador dijo que prefería no comentar sobre eso, pero indicó que “eso lo tienen ustedes que preguntar a la Procuraduría, a los que están actualmente (en el gobierno)”.

 

El candidato presidencial de la coalición PRI-PVEM-PANAL, José Antonio Meade, se reunió la tarde de ayer un grupo de jóvenes, a quienes pidió solicitar cerrar filas para construir un país justo y equitativo.

 

El candidato ofreció a los presentes, un gobierno a la medida, con instituciones que permitan que todos los mexicanos cuenten con un piso parejo para cumplir sus sueños.

 

Aseguró que su estrategia para apoyar a los jóvenes cuenta con cinco ejes fundamentales, entre los que destacó la cobertura universal de preparatoria, más becas para que estudien en el extranjero, créditos flexibles a emprendedores y ayuda para que puedan estudiar y trabajar con el modelo dual.

 

 

Adicional esta mañana, a través de su red social, el candidato reiteró el llamado a los mexicanos, a comparar preparación, trayectorias, resultados, honestidad y congruencia de todos los aspirantes presidenciales, pues dijo es fundamental para saber a quién confiarle el rumbo del país.

 

“Lo que está de por medio es el país, no un juego de vencidas”, remató el ex titular de Hacienda.

 

CARLOS ELIZONDO MEYER-SERRA

EXCÉLSIOR

 

 

Tiene razón López Obrador cuando argumenta que en la gran mayoría de los casos no se requiere modificar las leyes existentes. Se necesita gobernar bien. Trabajar más y ser honesto. Así lo defendió en su presentación en la Convención de la Asociación de Bancos de México el pasado viernes en Acapulco.

 

Sin embargo, no basta prometer con echarle ganas. Se requiere una estrategia. Ya vimos cómo la promesa de gobierno empresarial eficaz de Fox, con sus head hunters para reclutar a los mejores, terminó en un gabinete Montessori. También hemos visto cómo el regreso de quienes sí sabían cómo usar el poder nos tienen en la mayor crisis de seguridad de la historia reciente de México y sin poder concluir ni un tren de México a Toluca.

 

Importa por ello entender cuál es la estrategia para tener un gobierno de calidad. ¿Qué ofrece López Obrador para lograrlo? A él. Ése fue el hilo conductor de su presentación en Acapulco, ante los financieros de este país, hábilmente manejada en su segunda parte por una entrevista a cargo de Leonardo Curzio.

 

¿Cuál es su plan contra la corrupción? Su honestidad. En su visión del mundo, la corrupción viene de arriba hacia abajo, si hay honestidad en la cabeza, o sea él, tendremos una administración honesta. Contra la crisis de la inseguridad, ofrece, como ya lo hemos visto en los dos últimos sexenios, el mando único. Cuando en la entrevista Leonardo Curzio lo presionó al respecto, no desarrolló si era necesaria una reforma constitucional y las particularidades de ésta. La respuesta fue sencilla: la Constitución hoy le da al Presidente el mando sobre las Fuerzas Armadas. Lo ejercerá. Se reunirá con las fuerzas federales todos los días a las 6 am para coordinar su trabajo. Lo de la coordinación como llave mágica fue el mantra de la presidencia de Peña Nieto los primeros tres años… lo de levantarse a las 6 am ciertamente no. Para evaluar si los contratos petroleros son lo mejor para el país, López Obrador narró cómo el venir de una familia de comerciantes le enseñó a hacer cuentas. Por ello, él sabrá cómo evaluar qué es lo mejor para el país.

 

El liderazgo importa. Puede ser determinante en un comercio pequeño, pero a nivel nacional se requiere contratar a un buen equipo, saber delegar y tener una estrategia clara para fortalecer las capacidades burocráticas del Estado. Esto es crucial para tener un gobierno de izquierda, cuyo objetivo es intervenir en diversas áreas de la economía.

 

El equipo de colaboradores propuesto por López Obrador, salvo un par de excepciones, es o de plano inexperto, como el propuesto secretario de Sedatu, Román Meyer Falcón, de 34 años, cuya referencia parece ser su padre, Lorenzo Meyer, o experto en otros ámbitos, como la presunta secretaria de Economía, Graciela Márquez, muy buena historiadora, experta en economía del siglo XIX, pero sin antecedentes como funcionaria pública y quien sería responsable de continuar la negociación del TLCAN, o experto en un mundo ya pasado, como el propuesto para secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, de 81 años de edad, cuyo último cargo público fue ser subsecretario en esa secretaría en el sexenio de López Portillo…

 

Contrario a la idea de reclutar a los mejores, les bajará el sueldo a los altos funcionarios. Para un funcionario hoy en retiro y muy bien pensionado, como la exministro Olga Sánchez Cordero, agregar a su pensión de 258 mil pesos más gastos de representación y cinco asistentes con sueldo promedio de 40 mil pesos mensuales, un sueldo de secretario, el que sea, es lo de menos. Sin embargo, para funcionarios sin pensión en áreas de alta responsabilidad, un salario menor puede llevar a la renuncia de los cuadros técnicos de mayor calidad y valor en el mercado de trabajo que le dan cierta coherencia a la administración pública.

 

Para tener un buen gobierno se requiere, además, tenerlo cerca. La idea de descentralizar las secretarías a lo largo de todo el país es muy popular, pero sería operativamente un desastre. Sólo el trasladar las secretarías a sus nuevos hogares (sólo quedarían en la Ciudad de México dos de ellas) sería muy costoso y generaría caos por un largo tiempo. Todo lo contrario a un gobierno eficaz. De cumplirse el traslado, la coordinación entre las entidades sería muy complicada. No sólo el secretario tiene que coordinarse con su jefe y con sus colegas, sino que muchos funcionarios tienen responsabilidades horizontales que requieren reuniones recurrentes. La tecnología no ha resuelto bien la necesidad de las juntas cara a cara.

 

El gran activo de López Obrador es él mismo. Logró crear Morena de la nada y transformarlo en el partido con mayor intención de voto hoy. Si gana la Presidencia, será validado como un líder visionario y donde la terquedad será vista como una más de sus virtudes. Será aún más difícil llevarle la contra de lo que se comenta que fue trabajar con él en el Gobierno de la Ciudad de México. Seguramente pesarán mucho sus hijos, como lo han estado haciendo en la campaña. Prepárense para un gobierno chafa si gana el uno de julio.

 

El precandidato presidencial de Morena-PT-PES, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), volvió a llamar a todos sus seguidores para difundir el mensaje de que todos los señalamientos de que existe una relación entre su proyecto y gobiernos extranjeros, son parte de la guerra sucia que la mafia del poder ha instrumentado en su contra.

 

Al indicar que la guerra sucia se ha intensificado, dijo que aquellos que no quieren que llegue al poder están desatados y lo difaman a través de llamadas telefónicas, diciendo a las personas que si gana entregará el petróleo a los rusos.

 

Aclaró que no tiene nada que ver “con Rusia, ni con Venezuela, ni verdes, ni maduros, esto está hecho en México, este es un movimiento para el pueblo de México, no vamos a permitir la injerencia de ningún gobierno extranjero”.

 

Al recordar que ya no es peje, sino Andresmanuelovich, AMLO subrayó que están desesperados los de la mafia del poder, porque inventan cosas en su contra y nada les funciona. Aseguró que tiene un escudo para todos los ataques que recibe: su honestidad.

 

El talón de Aquiles de Andrés Manuel López Obrador es su honestidad. Se dice diferente. Se dice inmune a la corrupción. Declara que con él ese México corrupto va a quedar atrás. Que, hacia adelante, con él en la presidencia, viene el México de la esperanza.

 

Y sin embargo…

 

…Sin embargo está el caso de su aliado, el PT, y el manejo que el partido-negocio le ha dado al dinero recibido para subsidiar escuelas particulares.

 

Cuando creíamos que los partidos recibían un dineral, nos enteramos que además de las prerrogativas, reciben dinero público para otros propósitos. En el caso del PT, es para los Centros de Desarrollo Infantil, los CENDIS, que son guarderías y preprimarias que son un híbrido público privado. Reciben dinero de los Estados que a su vez es depositado por la federación, además de las colegiaturas que les cobran a los alumnos.

 

CENDIS hay en todos los estados del país excepto en Morelos y Querétaro en donde hay CADIs, Centro Asistencial de Desarrollo Infantil. El PT administra CENDIs en doce Estados: los de Baja California, Sonora, Durango Nayarit, Guanajuato, Colima, Michoacán, Chiapas, Puebla, Aguascalientes, Zacatecas y Nuevo León.

 

Así lo ha venido haciendo por más de una década. Los recursos que reciben los administradores de los CENDIs para su manejo varían dependiendo el acuerdo al que llega el dueño con el gobernador; Secretario de Finanzas y Secretario de Educación de cada Estado.

 

Hoy la PGR está investigando a la esposa del líder del PT, Guadalupe Rodríguez Martínez, porque recibió depósitos del Estado de Nuevo León directamente a su cuenta para el supuesto manejo de los 12 CENDIs del estado.

 

Y la respuesta de AMLO a esta investigación es que se trata de una venganza política del PRI por la alianza del PT con Morena que arrancó desde que el candidato del Edo Mex declinó a favor de Delfina Gómez.

 

 

Columna completa en EL UNIVERSAL

A principios de noviembre pasado, justo antes del día de las elecciones, Barack Obama fue trasladado a través de la noche a las afueras de Charlotte, Carolina del Norte llamado por Hillary Clinton. No era algo traqnuilo ni seguro. Las encuestas, las “analíticas”, permanecieron a favor de Clinton, pero Obama, con el único punto de vista de ser el primer presidente afroamericano, había visto como, noche tras noche, inmensas multitudes aplaudían y gritaban por un demagogo que había lanzado una carrera de negocios contra los negros y sus necesidades, además de una carrera política con una teoría racista de la conspiración conocida como birtherism. Durante su discurso en Charlotte esa noche, Obama advirtió que nadie cambia realmente en la Presidencia; más bien, la oficina “magnifica” quién eres tú. Así que si “acepta el apoyo de los simpatizantes del KKK antes de ser presidente, o si se es un poco lento en negarlo, entonces así serás como presidente”.

El ascenso de Donald Trump no fue la primera señal de que los estadounidenses no habían considerado uniformemente la elección de Obama como un capítulo inspirador en el progreso hacia la igualdad del país. Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, lo había calificado como el “Presidente marcado por los alimentos”. En los medios de comunicación de derecha y blanco nacionalistas, Obama era socialista, musulmán, anticristo, fascista liberal , “Quien estaba reuniendo a su propia Juventud Hitlerista. Un tren de alta velocidad desde Las Vegas a Anaheim que formaba parte del paquete de estímulos económicos, y que fue pieza clave para conectar los burdeles de Nevada a los inocentes lugares  de Disneyland. Por naturaleza, era sospechoso. “Simplemente mira el lenguaje corporal, y hay algo que está pasando”, dijo Trump el verano pasado. Mientras tanto, a partir del día de la primera toma de posesión de Obama, el Servicio Secreto presentó una cantidad sin precedentes de amenazas contra el Presidente.

Y así, acelerando hacia otro aeropuerto el pasado noviembre, Obama parecía un hombre cansado que albergaba una semilla ardiente de aprensión. “Hemos visto venir esto”, dijo. “Donald Trump no es un atípico; Es una culminación, una conclusión lógica de la retórica y las tácticas del Partido Republicano durante los últimos diez, quince o veinte años. Lo que me sorprendió fue el grado en que esas tácticas y retórica salieron de control”.

 

Durante medio siglo, de hecho, los líderes de la GOP han alimentado las llamas del resentimiento racial en los Estados Unidos. A través de un cálculo político y una retórica astuta, desde la “estrategia del sur” de Richard Nixon hasta las últimas acusaciones de fraude electoral en los distritos mayoritarios afroamericanos, hacerlo ha valido la pena en las urnas. “No había principios rectores”, dijo Obama. “No había nadie que dijera: ‘No, esto va demasiado lejos, esto no es lo que defendemos'”.

La semana pasada, el mundo observó al sucesor de Obama en la Casa Blanca, sin consolidar y desquiciado, actuando más o menos como Obama había predicho. En 2015, una semana después de que Trump declarara su candidatura, habló a favor de retirar la bandera confederada de la capital de Carolina del Sur: “Pónganla en un museo y déjenla ahí”. Pero la semana pasada, el presidente Trump hizo patente su indulgente simpatía por los neonazis, los miembros de KKK y los supremacistas blancos no afiliados, que marchaban con antorchas, rifles de asalto, clubes y consignas racistas y antisemitas por las calles de Charlottesville, Virginia. Un participante incluso adoptó una táctica de terror parecida a la de ISIS, dirigiendose directamente a una multitud de gente que se manifestaba pacíficamente contra los racistas. Trump había declarado una guerra de la cultura “America First” en su discurso inaugural, y ahora, como sus números en la encuesta cayeron, como perdió una y otra vez en los tribunales y en el Congreso, la investigación de Mueller, profundizó en su miserable historia de negocios.

¿Quién lo habría predicho? Cualquiera, en serio. Hace dos años, el Daily Stormer, el principal sitio de noticias neonazis del país, llamó a los hombres blancos a “votar por primera vez en nuestras vidas por el único hombre que realmente representa nuestros intereses”. Trump nunca rechazó el apoyo de esta corriente. Los invitó, los explotó. Con Stephen Bannon, el nacionalismo blanco ganó bienes raíces de primera clase en el ala oeste de la Casa Blanca. Bannon escribió mucho del discurso inaugural, y fue calificado como “El Gran Manipulador” en una historia de la portada del TIME que golpeó el ego presidencial. Pero Bannon ha estado marginado por meses. El viernes pasado, en la estela de Charlottesville, Trump finalmente lo despidió. Se dirige de nuevo a Breitbart News. Pero él era personal; Su partida no es decisiva. La cultura de esta Casa Blanca era, y sigue siendo, la de Trump.

Cuando Trump fue elegido, hubo quienes consideraron su historia e insistieron en que se trataba de una especie de emergencia nacional, y que normalizar esta Presidencia era una peligrosa ilusión. Al mismo tiempo, hubo quienes, con espíritu de paciencia y cortesía nacional, sostuvieron que Trump era “nuestro Presidente”, y que “se le debe dar una oportunidad”. ¿Ha tenido bastantes oportunidades? Después de su conferencia de prensa en el vestíbulo de Trump Tower el pasado martes, cuando ignoró los intentos escritos de regular sus impulsos y reveló sus verdaderas alianzas, no puede haber duda de quién es. Este es el hecho ineludible: el 9 de noviembre, Estados Unidos eligió a un ser humano deshonesto, inepto, desequilibrado e inmoral como Presidente y Comandante en Jefe. Trump ha demostrado ser inflexible a las apelaciones de decencia, unidad, moderación o hechos. Está dispuesto a poner en peligro la paz civil y el tejido social de su país simplemente para satisfacer su narcisismo y excitar las peores inclinaciones de sus seguidores principales.

 

Esta última indignación ha desalentado un poco al círculo de Trump; los directores de negocios, generales y funcionarios de seguridad, asesores e incluso miembros de la familia han descubierto su desesperación privada. Una de las imágenes más duraderas de la apariencia esquálida de Trump el martes fue la de su jefe de gabinete, John Kelly, que estaba escuchando a él con una mirada de vergüenza. Pero Trump todavía conserva el apoyo de aproximadamente una tercera parte del país, y de la mayoría del electorado republicano. La figura política que Obama consideró como una “conclusión lógica de la retórica y las tácticas del Partido Republicano” aún no ha desaparecido de la base del Partido.

La resistencia más importante a Trump tiene que provenir de la sociedad civil, de instituciones y de individuos que, a pesar de sus diferencias, creen en normas constitucionales y tienen un respeto fundamental por los valores de honestidad, igualdad y justicia. El imperativo es encontrar formas de contrarrestar y disminuir su influencia maligna no sólo en el ámbito abiertamente político, sino también en el social y cultural.

 

 

 

Texto publicado en The New Yorker por David Remnick

Foto: Archivo APO

En una investigación especial del sitio BuzzFeed News México, se detectó una falta de coincidencia entre información declarada por el entonces candidato a la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo,  sobre su declaración patrimonial.

 

El su 3de3 como se le conoce a las declaraciones que los políticos han entregado, el documento incluía los datos de una casa comprada de contado en 2016 en la delegación Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, supuestamente por 5.3 millones de pesos.

 

 

Sin embargo el sitio reporta que al acceder al Registro Público de la Propiedad de la gobierno capitalino, la casa de Del Mazo, primo del presidente Enrique Peña Nieto, tuvo en realidad un costo superior a los 31.5 millones de pesos. El inmueble se encuentra ubicado en la colonia Lomas de Chapultepec, muy cerca del Paseo de la Reforma y de la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec.

 

La diferencia que se le “pasó” declarar al priísta fue de 26.2 millones de pesos.

 

Durante su campaña a gobernador, Del Mazo declaró que “la presentación de mi (declaración) 3 de 3 atiende a la exigencia de los ciudadanos de transparencia, honestidad y rendición de cuentas, pero también lo hago por convicción, porque tengo una familia que quiero que se sienta orgullosa de mi trabajo y a la que quiero seguir viendo a los ojos”.
 
 
 
Con información de BuzzFeed News México / Foto: Archivo APO

Como ya se ha hecho costumbre, el presidente Donald Trump ocupó su red social para defender el uso de cuenta de Twitter como medio predilecto para dirigirse a todo el país.

 

“Los falsos medios de comunicación están trabajando muy duro para tratar de que no use redes sociales. Odian que yo pueda lanzar mi mensaje honesto y sin filtros”, aseguró en el primer mensaje al respecto.

 

 

En un segundo mensaje, aseguró que si el se hubiera dependido de las falsas noticias que emitieron medios como CNN, NBC, ABC, CBS, The Washington Post o The New York Times, habría tenido cero probabilidades de ganar Washington, haciendo referencia a la presidencia de su país.

 

 

Con estos mensajes, una vez defiende el uso de su cuenta de Twitter que tanto le ha sido criticado incluso por demócratas y algunos republicanos. Se ha sabido que diversos asesores han pedido al presidente contenerse en sus publicaciones, sin embargo el magnate ha hecho caso omiso a las recomendaciones.

 

Recientemente el diario The Washington Post reveló que la La Casa Blanca estudia poner en manos de abogados la supervisión de los mensajes que Trump en su cuenta de Twitter.

 

Con información de Agencias / Foto: Archivo APO