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La jefa de gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, aseguró este martes que la ausencia de violencia durante la masiva manifestación prodemocracia del domingo pasada fuera presagio de una «vuelta a la calma», pues rechazó ceder a las peticiones del movimiento.

Cientos de miles de personas invadieron el domingo los barrios del centro de Hong Kong en una nueva marcha masiva que, al contrario que en las manifestaciones de las semanas precedentes, no terminó en enfrentamientos entre radicales y la policía.

«El domingo, numerosos hongkoneses participaron en una manifestación en Victoria Park que fue en general pacífica», dijo Lam en una rueda de prensa televisada.

«Espero de todo corazón que esto marque el inicio de una vuelta a la calma de la sociedad y el fin de la violencia», añadió.

Esta crisis política, la más grave que vive la excolonia británica desde su retrocesión en 1997, nació a el 9 de junio en rechazo a un proyecto de ley del Ejecutivo local leal a Pekín que pretendía autorizar las extradiciones hacia China.

El movimiento tiene fundamentalmente cinco peticiones, entre ellas el abandono total del proyecto de ley sobre las extradiciones, la dimisión de Lam, o una investigación sobre el uso de la fuerza de la policía, que utilizó grandes cantidades de gases lacrimógenos en las últimas semanas y disparó balas de goma contra los manifestantes.

Carrie Lam indicó que se habían presentado 174 denuncias contra la policía desde el inicio de las protestas, y que estas serían investigadas de manera «exhaustiva» por la «policía de las policías», cuyo jefe es designado por ella.

Los manifestantes piden por su parte una investigación independiente.

Los manifestante estiman que la líder hongkonesa no hizo ninguna concesión. Lam anunció que su gobierno continuaría «una misión de información» sobre las maneras de resolver esta crisis.

Y aunque Lam adoptó un tono más conciliador, rechazó anunciar el abandono oficial del polémico proyecto de ley. Actualmente está suspendido de manera oficial, lo que no ha sido suficiente para los manifestantes. «El proyecto de ley está muerto», afirmó. «No prevemos resucitarlo», reiteró.

Este lunes, Twitter y Facebook acusaron que habían desmantelado una operación de información respaldada por el Estado que se originó en China continental y que buscaba menoscabar las protestas en Hong Kong.

Twitter comentó que suspendió 936 cuentas y que las operaciones parecían ser un esfuerzo coordinado y respaldado por el gobierno de China.

«Con base en nuestras intensas investigaciones, tenemos evidencia confiable para respaldar que esta es una operación coordinada respaldada por el estado», dijo Twitter en su blog. «En general, estas cuentas estaban intentando deliberada y específicamente sembrar la discordia política en Hong Kong, incluso socavando la legitimidad y las posiciones políticas del movimiento de protesta en terreno».

Facebook llegó a la misma conclusión. «Aunque las personas detrás de esta actividad intentaron ocultar sus identidades, nuestra investigación encontró vínculos con individuos asociados al gobierno chino», dijo la compañía, también en su blog.

Las protestas en Hong Kong, que han supuesto uno de los mayores retos para el presidente chino Xi Jinping, comenzaron en junio con la oposición a un proyecto de ley ahora suspendido que hubiese permitido que sospechosos fueran extraditados a China continental para ser juzgados.

Desde entonces las manifestaciones han crecido, con un llamado más amplio a favor de la democracia.

Twitter informó que las cuentas socavaron la legitimidad y las posiciones políticas del movimiento de protesta en Hong Kong y dijo también que estaba actualizando su política de publicidad y que no aceptaría avisos de entidades de medios de comunicación controlados por el Estado en el futuro.

Facebook destacó que eliminó cuentas y páginas de una pequeña red, y que su investigación encontró vínculos con personas asociadas con el Gobierno chino.

Decenas de miles de personas salieron a marchar este domingo en Hong Kong en una manifestación que se pretende «pacífica» para demostrar que el movimiento prodemocracia mantiene su popularidad pese a la creciente violencia y las amenazas de intervención de Pekín.

Para atajar las acusaciones de «terrorismo» del Gobierno central chino, el Frente Civil de Derechos Humanos (FCDH), organización responsable de las concentraciones de junio y julio en las que participaron cientos de miles de personas, hizo un llamamiento a una protesta «racional y no violenta».

Bajo una lluvia intensa, decenas de miles de personas se congregaron en el parque Victoria, en el corazón de la isla.

Numerosos manifestantes comenzaron entonces a caminar en dirección al barrio de Admiralty, más al oeste, desafiando la prohibición policial de llevar la protesta fuera del parque. La consigna era, una vez más, denunciar la violencia policial.

Se trata de la peor crisis política en la excolonia británica desde su retrocesión a China en 1997. Pekín ha elevado el tono, calificando las acciones más violentas de los manifestantes de «casi terroristas».

Nacida en junio para rechazar un controvertido proyecto de ley que autorizaba las extradiciones hacia China, la movilización amplió desde entonces sus reivindicaciones para pedir por ejemplo un verdadero sufragio universal, en medio del temor a una creciente intromisión de China.

Diez semanas después de la primera manifestación, el movimiento no ha obtenido prácticamente nada del ejecutivo hongkonés pro-Pekín.

Esta ausencia de avances ha empujado al movimiento hacia acciones más contundentes, como el bloqueo del aeropuerto internacional la semana pasada, cuando centenares de vuelos fueron cancelados.

La propaganda china ha tomado recurrentemente imágenes de violencia con la intención de desacreditar la contestación. Los medios chinos también han difundido imágenes de soldados chinos y de transporte de blindados al otro lado de la frontera, en Shenzhen.

La manifestación de este domingo se presenta como una prueba de la determinación de activistas prodemocracia y de la popularidad de su movimiento. El movimiento no cede, a pesar de la detención de más de 700 personas en más de dos meses de manifestaciones.

Foto: Twitter @next_china

Luego de diversas manifestaciones y enfrentamientos registrados en los últimos días en Hong Kong, la jefa del gobierno hongkonés, Carrie Lam afirmó que la violencia llevará a la ciudad «por un camino sin retorno».

«La violencia, ya sea su uso o su justificación, llevará a Hong Kong por un camino sin retorno y hundirá a la sociedad de Hong Kong en una situación muy preocupante y peligrosa», aseguró en una conferencia de prensa.

Por su parte las autoridades de Hong Kong anunciaron hoy pasadas las 17:00 hora local que todos los vuelos que quedaban por partir de su aeropuerto internacional quedaban suspendidos de nueva cuenta, debido a que manifestantes tomaran una de las terminales.

«Todos los servicios de facturación para vuelos de salida han quedado suspendidos a partir de las 16.30», indica un comunicado de las autoridades aéreas de la ciudad autónoma. Y es que ayer por la tarde, las autoridades cancelaron los vuelos por la misma razón, dejando en tierra más de 300 aviones.

Respecto a las manifestaciones, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó su preocupación por la represión que se ha vivido y reclamó una «investigación imparcial» en la excolonia británica.

Bachelet «condena cualquier forma de violencia y exige a las autoridades hongkonesas abrir una investigación rápida, independiente e imparcial» sobre el comportamiento de las fuerzas de seguridad, indicó su portavoz Rupert Colville durante una rueda de prensa en Ginebra.

La expresidenta de Chile recordó que el derecho a la libertad de expresión y a la concentración pacífica, así como el derecho a participar en los asuntos públicos, están reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Ley Fundamental que rige Hong Kong.

Pero señala que su oficina cuenta con «pruebas creíbles que muestran que agentes de las fuerzas del orden hicieron uso de sus armas de una manera prohibida por las normas internacionales».

Foto: Twitter

Decenas de miles de personas volvieron a marchar este sábado en Hong Kong en apoyo al gobierno pro-Pekín y la policía, en una demostración más de la polarización que vive su sociedad tras varias semanas de protestas antigubernamentales.

Hong Kong ha sido sacudida durante más de un mes por gigantescas manifestaciones en su mayoría pacíficas, así como por una serie de violentos enfrentamientos con la policía, a raíz de un proyecto de ley que permitiría la extradición de sus ciudadanos a China.

Aunque la iniciativa quedó suspendida, eso no ha sido suficiente para calmar la ira de una parte de la opinión pública, ya que la protesta se transformó en un movimiento más amplio a favor de reformas democráticas, sufragio universal y el freno al recorte de las libertad civiles en esta ciudad semiautónoma.

La manifestación de este sábado fue el momento para el establishment de congregar a sus seguidores, agitando banderas chinas y sosteniendo pancartas en apoyo a la policía.

La policía estimó que 103,000 personas participaron de la manifestación de hoy. De su lado, los medios locales hablaron de 316 mil citando a los organizadores.

La policía de Hong Kong se encuentra en el medio de una gran crisis de reputación.

Sin solución política sobre la mesa por parte de las autoridades pro-Pekín de la ciudad, la policía ha quedado enredado en lo que parece un interminable círculo de enfrentamientos con manifestantes que han continuado saliendo a las calles en grandes números durante seis semanas.

Los manifestantes y los grupos de defensa de los derechos humanos acusan a la policía antidisturbios de haber hecho uso excesivo de la fuerza, incluyendo la utilización de gases lacrimógenos y balas de goma.

La jefa del gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, pidió disculpas este martes por la crisis política creada por un proyecto de ley apoyado por Pekín que hubiera permitido las extradiciones a la China continental.

«Personalmente tengo que cargar con gran parte de la responsabilidad. Esto ha provocado polémicas, disputas y ansiedad en la sociedad», dijo Lam en una conferencia de prensa, tras dos enormes manifestaciones contra su gobierno, la última este domingo,

«Por ello ofrezco mis más sinceras disculpas a todo el pueblo de Hong Kong», afirmó la gobernante.

Sostuvo que no retomará tramitación de la reforma de extradiciones, salvo que pudiera hacerse «bien».

Minutos más tarde, la organización civil que coordina a los manifestantes aseguró que no acepta las disculpas
ofrecidas por la jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, y anunció que seguirá con las protestas.

En una rueda de prensa en la calle ante la sede del Gobierno local, la vicecoordinadora del Frente Civil de Derechos Humanos, Bonnie Leung, afirmó que están «muy decepcionados» con las palabras pronunciadas hoy por Lam, que «ha ignorado todas» sus demandas.

«El Frente no acepta sus así llamadas disculpas y tendremos que seguir nuestras protestas», dijeron, y lamentaron que Lam no ha dimitido, no ha retirado el polémico proyecto de ley de extradición ni exigido responsabilidades a la Policía por los incidentes violentos ocurridos durante las protestas

La nueva movilización de este domingo en Hong Kong, que según los organizadores tuvo una participación de dos millones de personas, forzó a la jefa de gobierno PROPekín a pedir «disculpas» por haber provocado «conflictos y disputas».

En medio de la fuerte presión que sufren las autoridades, se anunció este domingo además la liberación, el lunes, del militante prodemocrático Joshua Wong, líder de la célebre «revolución de los paraguas» de Hong Kong en 2014.

«En la marcha de hoy tuvimos casi dos millones de personas», afirmó a la prensa Jimmy Sham, del Frente Civil por los Derechos Humanos. El cortejo de personas vestidas de negro se dirigió hacia el Parlamento local, tal como había hecho el domingo pasado.

La cifra de asistentes no pudo ser confirmada en fuentes independientes. La policía por su parte dio una estimación casi seis veces inferior, al calcular 338,000 personas en el momento de mayor afluencia.

En esta nueva enorme demostración de fuerza los manifestantes cantaron «¡Desechen esa maldita ley!», pidiendo además la renuncia de la jefa del poder ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, quien el sábado anunció la suspensión del controvertido proyecto de ley.

Según sus detractores, el proyecto de ley colocaría a la población de la ex colonia británica a merced del sistema judicial de China, opaco y bajo influencia del Partido Comunista. Los círculos empresariales temen que la reforma perjudique la imagen internacional de Hong Kong y su atractivo como centro financiero.

Acusada de autoritarismo, Carrie Lam tuvo que pedir «disculpas» este domingo, y reconoció que «deficiencias en la labor del gobierno llevaron a muchos conflictos y disputas en la sociedad de Hong Kong y decepcionaron y angustiaron a muchos ciudadanos».

Apenas el miércoles, Hong Kong fue escenario de la más violenta represión desde el retorno de este territorio a China, en 1997. Una manifestación de unas decenas de miles de personas fue dispersada por la policía con granadas de gases lacrimógenos y balas de goma.

Lam justificó la represión alegando actos de violencia por parte de manifestantes, pero la oposición afirma que se trató de una ínfima minoría en el conjunto de las protestas, que en su mayor parte fueron pacíficas.

Foto: Twitter

Cientos de miles de personas se manifestaron este domingo en Hong Kong contra el proyecto de ley que autorizaba las extradiciones a China, a pesar de que el gobierno suspendió el examen del texto tras las protestas duramente reprimidas.

Y aunque aún no hay una cifra oficial, medios locales hablan de que más de un millón de personas salieron a las calles para manifestar su inconformidad.

En la movilización de hoy, los inconformes lazaron consignas como «¡Desechen esa maldita ley!», mientras avanzaban por las calles pidiendo la renuncia de la jefa del poder ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, quien ayer anunció la suspensión del controvertido proyecto de ley.

Los manifestantes quieren que el proyecto sea retirado de forma definitiva. Respecto a Lam, no sólo pretenden su renuncia, sino que antes presente excusas por la represión policial de los últimos días.

La multitud de personas vestidas de negro que salieron a las calles se dirigió hacia el Parlamento. Es la segunda marcha multitudinaria que según estimaciones ha sobrepasado el millón de asistentes.

Jimmy Sham, del Frente Civil por los Derechos Humanos, comparó el proyecto de ley sobre las extradición con un «cuchillo» que pende sobre Hong Kong. «Casi llegó a nuestro corazón. Ahora el gobierno dice que no lo impulsará más, pero se niega a asumirlo», dijo Sham a periodistas.

El miércoles, sin embargo, Hong Kong fue escenario de la más violenta represión desde el retorno de este territorio a China, en 1997. Una manifestación de unas decenas de miles de personas fue dispersada por la policía con bombas de gases lacrimógenos y balas de goma.

La policía justificó la represión alegando actos de violencia por parte de manifestantes, pero la oposición afirma que se trató de una ínfima minoría en el conjunto de las protestas, que en su mayor parte fueron pacíficas.

Y aunque las protestas fueron desatadas por el proyecto de ley sobre extradiciones, las manifestaciones expresan también un resentimiento de la población de Hong Kong hacia Carrie Lam y China.

El gobierno proPekín de Hong Kong dejó en suspenso este sábado el proceso de aprobación de la ley sobre extradiciones a China, retrocediendo ante las masiva manifestaciones de la oposición, que decidió mantener la movilización hasta la retirada total del texto.

«El gobierno ha decidido suspender el proceso de enmienda legislativa» para «reactivar nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad, trabajar más (…) y escuchar los diferentes puntos de vista de la sociedad» declaró a la prensa Carrie Lam, la jefa ejecutiva del gobierno.

Sin embargo, poco después, los líderes de las protestas indicaron que mantendrán la manifestación prevista para mañana, pese a la paralización del proyecto de ley.

«Tenemos que decirle al gobierno que la gente de Hong Kong persistirá y mantendrá sus protestas hasta que el ejecutivo retire la ley», afirmó a la prensa Jimmy Sham, del Frente civil de Derechos Humanos.

La jefa ejecutiva anunció la suspensión del proyecto de ley, precisando que no se ha fijado una fecha para reintroducirlo.

«El consejo dejará de trabajar en el proyecto de ley hasta que hayamos completado nuestras explicaciones y escuchado las opiniones» al respecto, dijo. «No tenemos la intención de fijar una fecha límite para esta labor», agregó.

Según Lam, la ley de extradición era necesaria para solventar las lagunas y evitar que Hong Kong se convierta en un refugio de delincuentes, pero admitió que el gobierno subestimó la reacción de la opinión pública.

Durante los últimos días, se han vivido manifestaciones y enfrentamientos, donde las fuerzas antidisturbios dispersaron a los manifestantes con gases lacrimógenos y balas de goma.

A inicios de semana, una manifestación gigantesca, de un millón de personas según los organizadores, pidió la supresión de la ley que, según sus detractores, dejaría a la población a merced del sistema judicial de China continental, opaco y bajo influencia del Partido Comunista.

Foto: Twitter