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La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos publicó hoy un informe sobre la situación de Venezuela en el que instó al régimen de Nicolás Maduro a tomar medidas paras «detener y remediar las graves vulneraciones de derechos económicos, sociales, civiles, políticos y culturales».

El informe, que mañana viernes presentará la alta comisionada Michelle Bachelet ante el Consejo de Derechos Humanos reunido en Ginebra, advierte de que, si la situación no mejora, continuará el éxodo “sin precedentes de emigrantes y refugiados que abandonan el país», que supera ya los cuatro millones de personas.

En el documento, que se elaboró a petición del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se afirma que en el último decenio –y especialmente desde 2016- el Gobierno venezolano y sus instituciones han puesto en marcha una estrategia “orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al Gobierno”.

Se destaca la repercusión de la profunda crisis económica, que ha privado a la población de los medios necesarios para satisfacer sus derechos fundamentales en materia de alimentación y cuidados médicos, entre otros.

Se señala que el gobierno venezolano registró 5,287 muertes en operativos de seguridad el año pasado y tales muertes se debieron a «resistencia a la autoridad.  Adicional, otras 1,569 muertes se registraron en los primeros cuatro o cinco meses del 2019, agregó el reporte.

Hasta el 31 de mayo de 2019, había 793 personas privadas arbitrariamente de libertad, entre ellas 58 mujeres, y en lo que va de año 22 diputados de la Asamblea Nacional, incluido su Presidente, han sido despojados de su inmunidad parlamentaria.

Recordemos que Bachelet visitó Venezuela del 19 al 21 de junio pasado, en donde sostuvo entrevistas con figuras políticas, desde el Presidente Nicolás Maduro y otros altos funcionarios del gobierno, hasta el Presidente de la Asamblea Nacional, así como con miembros de la sociedad civil.

Indicó que “el Gobierno se comprometió con nosotros a solucionar algunas de las cuestiones más espinosas –entre otras, el uso de la tortura y el acceso a la justicia (…) La situación es compleja, pero este informe contiene recomendaciones claras sobre las medidas que pueden adoptarse de inmediato para frenar las violaciones actuales, impartir justicia a las víctimas y crear un espacio para discusiones significativas”.

El convoy de guardaespaldas que lo acompañaban al desplazarse por Caracas con cinco teléfonos celulares repletos de contactos claves confirmaban la reputación de que Manuel Cristopher Figuera fue un soldado leal que tras su infancia en una casucha de bahareque llegó a ser el jefe de la inteligencia venezolana.

Sin embargo, a medida que el presidente Nicolás Maduro comenzó a solicitarle que se encargara del trabajo sucio (encarcelar a opositores y víctimas de tortura, según declaró) el oficial de inteligencia entrenado en Cuba y Bielorrusia comenzó a perder la fe. En abril pasado, en una demostración de audacia, el musculoso general de 55 años traicionó al líder con el que se reunía casi a diario y en secreto planificó un fallido alzamiento militar que, asegura, estuvo increíblemente cerca de derrocar a Maduro.

Ahora, uno de los grandes desertores del partido socialista que ha gobernado Venezuela durante dos décadas llegó a Washington para vengarse de quien fuera su jefe, por lo que busca ayuda del mismo “imperio” estadounidense al que había aprendido a odiar para investigar actos de corrupción y violaciones de derechos humanos.

“Yo estoy como el soldado que iza la bandera al revés, que es una señal de auxilio universal”, dijo el general a The Associated Press. “Mi misión es buscar auxilio para que me ayuden a liberar a mi país de la desgracia que está viviendo”.

El martes se reunió con el enviado especial estadounidense para Venezuela, Elliott Abrams. Queda por ver si Cristopher Figuera aún ejerce influencia dentro de la estructura gubernamental y si puede reunir evidencias para sustentar sus denuncias.

Durante una entrevista que duró siete horas en la suite presidencial de un hotel en Washington, Manuel Cristopher Figuera relató por primera vez detalles de lo que describió como órdenes directas de Maduro para cometer abusos, incluyendo detenciones arbitrarias y siembra de evidencias para inculpar a opositores.

Primero como subdirector de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y luego director del temido Servicio de Inteligencia Bolivariana (SEBIN), Cristopher Figuera permaneció junto a Maduro mientras la situación en Venezuela seguía deteriorándose.

Durante la profundización de la crisis, dijo haber presenciado y jugado un papel en la consumación de abusos, tales como constatar indicios muy probables de torturas practicadas por terceros a varios prisioneros y no haber evitado la detención de Luis Carlos Díaz, un prominente periodista.

No obstante, el general aseveró que la orden más arbitraria fue la de perturbar el entorno íntimo de Juan Guaidó para quebrar la moral del líder opositor.

Inicialmente, dijo, Maduro quería arrestar a la madre de Guaidó. Cuando Cristopher Figuera le comentó que padecía cáncer entonces pensaron en Roberto Marrero, un estrecho colaborador de Guaidó arrestado desde marzo por presuntamente encabezar una “célula terrorista” dedicada a perpetrar asesinatos.

“¿Qué hago para meterlo preso?”, recordó el general haber preguntado a Maduro durante una tensa reunión celebrada en Fuerte Tiuna menos de 72 horas antes de la detención de Marrero. “Me dijo: ‘Eso no es mi problema. Mételo preso, siémbrale armas. Ve qué haces’”.

 

 

Con información de AP

Este viernes, el Gobierno del presidente Donald Trump incrementó la presión sobre el presidente venezolano Nicolás Maduro apuntando con sanciones a su hijo también llamado Nicolás y conocido como ‘Nicolasito’.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció las medidas en su sitio de internet.

«El hijo de Maduro ha estado involucrado en la propaganda y la censura, se ha beneficiado de las minas venezolanas y ha ayudado a presionar a los militares para mantener la ayuda humanitaria fuera del país», afirmó la dependencia

Las nuevas sanciones son el último giro en seis meses de esfuerzos para sacar del poder a Maduro, cuya reelección de 2018 fue calificada como ‘ilegítima’ por Estados Unidos y otras naciones

«Maduro confía en su hijo ‘Nicolasito’ y otros cercanos a su régimen autoritario para mantener un dominio absoluto sobre la economía y reprimir al pueblo de Venezuela», afirmó en documento el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

«El Tesoro continuará sancionando a los familiares cómplices de los miembros del régimen ilegítimo que se benefician de la corrupción de Maduro», puntualizó.

El presidente Trump apoyó al líder opositor Juan Guaidó , quien invocó la Constitución de Venezuela en enero para declararse presidente interino.

Maduro, que está respaldado por China, Rusia y Turquía, ha mantenido el apoyo de las instituciones militares y de otro tipo del país, y considera a Guaidó un ‘títere’ de Washington.

«Todos los bienes e intereses en la propiedad de este individuo, y de cualquier entidad que sea propiedad, directa o indirectamente, del 50 por ciento de esta persona, que se encuentre en Estados Unidos o en posesión o control de gente estadounidense están bloqueadas y deben ser reportadas a la OFAC», señaló en el documento.

Tras abandonar las filas del chavismo el pasado 30 de abril y de esconderse en Bogotá, Colombia, el exjefe de los Servicios de Inteligencia de Venezuela (Sebin), Manuel Ricardo Cristopher Figuera, llegó a Estados Unidos con muchos secretos del gobierno de Nicolás Maduro.

Figuera, de 55 años, dio una entrevista al diario The Washington Post, en la que aseguró que no se arrepiente de haberse volteado contra su jefe, Nicolás Maduro.

En 12 horas de entrevista, el exjefe del Sebin hace revelaciones que el propio diario estadounidense calificó como “un tesoro”.

Por ejemplo, acusa al gobierno Venezolano de negocios ilegales con oro. Él ya investigaba, asegura, a una compañía creada por un asistente del hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, de 29 años, la cual se dedicaba a comprar oro barato a mineros del sur, para venderlo a precios elevados al Banco Central.

También dijo que comprobó casos de lavado de dinero que involucraban al entonces vicepresidente Tareck El Aissami, actual ministro de industrias de Maduro.

Reveló la presencia de células de Hezbolá en Maracay, Nueva Esparta y Caracas, aparentemente ligadas a negocios ilícitos para financiar operaciones en el Medio Oriente.

“Nunca vi la situación del país y la corrupción del gobierno tan de cerca como la vi en mis últimos seis meses. Entendí que Maduro es la cabeza de una empresa criminal. Su propia familia está involucrada”, aseguró Figuera.

El militar, que estuvo dos meses escondido en Colombia, dijo: “Yo estoy orgulloso de lo que hice” (haber dimitido del chavismo), y dijo estar en deuda con muchas personas que están presas, “hay mucha gente inocente”.

Figuera también relató que el plan de levantamiento del pasado 1 de mayo, por el cual serían reconocidos los poderes de la Asamblea Nacional, incluía al ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y al jefe del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno.

Explicó que el plan fracasó cuando estos dos personajes cambiaron de opinión y decidieron mantenerse del lado de Maduro. Moreno, según el relato del Post, pedía 100 millones de dólares para sumarse al complot.

A poco más de 3 meses de su grabación, se difundió la entrevista que le realizó el periodista de Univisión Jorge Ramos al presidente Nicolás Maduro, la cual terminó con el gobierno venezolano confiscando el material y reteniendo tanto al periodista como a su equipo.

La entrevista inicia de forma áspera pues el periodista le pregunta cómo es que debe llamarlo ya que «no es el presidente legítimo», a lo que Maduro responde tajante:

«Me tienes que llamar como dice la constitución. Yo me llamo Nicolás, un solo nombre, Nicolás Maduro Moros (…)Ya te corresponde a ti como me quieras llamar, pero te estoy recibiendo en el Palacio de Miraflores donde legítimamente llegué por el voto popular», le dice Maduro.

Posteriormente, Ramos lo cuestiona sobre la pulcritud de las elecciones de 2013 y le señala que «fueron muchas las irregularidades e intimidación».

Ante esto, Maduro le contesta al periodista de Univision que él trae una postura política, «tienes que ser un poco más equilibrado, haz una entrevista con equilibrio, un diálogo (…) tú tienes una posición contra la revolución bolivariana, yo la respeto, eres un opositor de derecha que vive en Estados Unidos».

Luego de eso, Jorge Ramos le pregunta sobre los presos políticos y las muertes ocurridas durante el tiempo que Maduro ha estado al frente de Venezuela.

«No juegas juego limpio como periodista (…) traes afirmaciones, acusaciones. Si fueras venezolano tendrías que enfrentarte a la justicia, porque son afirmaciones falsas de casos que fueron juzgados», respondió el mandatario venezolano.

Los ánimos se siguieron calentando, al punto de que Maduro le dijo a Ramos que si había ido para provocarlo, se tragaría su «provocación con una Coca Cola».

Finalmente, Maduro da por concluida la entrevista al considerar que no tenía «ningún sentido» seguir con ella.

Juan Guaidó, líder opositor venezolano dijo que el gobierno del presidente Nicolás Maduro llegará a su fin este 2019, tras asegurar que la oposición seguirá en las calles, días después de las últimas conversaciones en Noruega, que finalizaron sin acuerdos.

Guaidó insistió en que mantiene sobre la mesa todas las opciones como respuesta ante la crisis económica y humanitaria que afecta al país sudamericano y que ha presionado la migración de millones de venezolanos y afectado a países vecinos.

«Esto no empezó en el 2019, pero sí va a terminar en el 2019. Que sea el régimen quien decida si salen por las buenas o si salen por las malas (…) 20 años fueron suficientes”, dijo Guaidó, citado un comunicado de la Asamblea Nacional, sin mencionar directamente a Maduro.

“Llegó el momento de echar el resto porque no hay soluciones mágicas”, agregó el también presidente del Congreso, en un acto masivo con sus seguidores en el occidental estado Barinas, la región natal del fallecido mandatario Hugo Chávez.

Y es que, en enero, Guaidó, invocó artículos de la Constitución para proclamarse presidente encargado por considerar ilegítimo al mandatario venezolano. En tanto que, Maduro, ha acusado a Guaidó de ser un “títere” que con apoyo de Estados Unidos busca sacarlo del poder.

Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, anunció que realizará una inversión junto a la multinacional Huawei y otras empresas chinas y rusas para aumentar la capacidad de las telecomunicaciones y establecer el sistema 4G en su país.

Sin ofrecer mayores detalles, Maduro indicó que ordenó hacer una “inversión inmediata” con la firma china y otras compañías para superar las dificultades que Venezuela enfrenta desde hace varios años por el deterioro en los sistemas de comunicación, que analistas atribuyen al atraso en la infraestructura tecnológica.

Maduro mantiene estrechas relaciones políticas y comerciales con Rusia y China, que se han convertido, junto con Cuba, en sus más estrechos aliados en medio de la compleja crisis económica y social por la que atraviesa.

El anuncio del mandatario venezolano se da en medio de las tensiones comerciales generadas luego de que el gobierno de Donald Trump prohibiera a las empresas estadounidenses utilizar dispositivos elaborados por compañías que puedan suponer un riesgo para la seguridad nacional, entre ellas Huawei.

Ante ese anuncio, compañías como Google, Panasonic y Microsoft le han ‘cerrado las puertas’ a esa empresa china.

El jefe del Parlamento y líder de la oposición de Venezuela, Juan Guaidó, calificó de ‘cínica’ la propuesta del presidente Nicolás Maduro de adelantar las elecciones legislativas, y sostuvo que esa medida no solucionará la crisis que se vive actualmente en ese país.

Maduro planteó el lunes anticipar los comicios para la Asamblea Nacional, la principal plataforma desde la que la oposición se ha enfrentado al gobierno y cuyo líder es Guaidó.

La actual Asamblea, que quedó en manos de la oposición luego del retiro del oficialismo en 2017, fue elegida en 2015 y su período de cinco años culmina en diciembre del año próximo.

En Venezuela “todos sabemos cuál es el problema (…) todos sabemos que lo que nos arrastró aquí fue precisamente no celebrar elecciones libres, transparentes, justas”, dijo Guaidó en un discurso en la Asamblea.

Además, el opositor a Maduro llamó a las Fuerzas Armadas a evitar una catástrofe en el país, en medio de la pugna entre el gobierno y la oposición tras la propuesta de adelantar las elecciones parlamentarias.

Y es que, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, aseguró previamente que Estados Unidos aumentará su cooperación con “el presidente interino Juan Guaidó, para reconstruir los lazos entre funcionarios estadounidenses y venezolanos”.

Decenas de guardias nacionales y policías con escudos antimotines tomaron este martes la Asamblea Nacional de Venezuela y sus alrededores e impidieron el paso de los congresistas opositores.

La toma del palacio legislativo se produjo horas después de que unos 15 miembros del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) -la policía política- ingresaron al edificio para buscar un supuesto artefacto explosivo, indicó Roberto Campos, miembro de la Subsecretaría de la Asamblea Nacional, en su cuenta de Twitter.

“Esto es para nosotros, desde luego, un acto intimidatorio del régimen para tratar de impedir que la Asamblea Nacional siga haciendo sus funciones”, afirmó el diputado opositor Luis Stefanelli.

El legislador dijo a periodistas que la directiva del Congreso está considerando mudar la sesión a otro inmueble.

Hasta el momento el Gobierno del presidente Nicolás Maduro no se ha expresado al respecto.

El incidente ocurre menos de una semana después de que miembros del SEBIN detuvieron al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, luego que el Tribunal Supremo de Justicia acordó abrir un proceso judicial contra el congresista opositor y otros nueve de sus colegas por acompañar al líder opositor Juan Guaidó durante el infructuoso levantamiento militar del 30 de abril.

El presidente venezolano Nicolás Maduro expulsó al exjefe de la policía política y a otros 54 militares acusados de estar implicados en el alzamiento militar de la semana pasada.

Por medio de un decreto presidencial ordenó la expulsión y degradación del general de división Manuel Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), cinco tenientes coroneles, cuatro mayores, cuatro capitanes, seis primeros tenientes y tenientes y 35 sargentos, señaló el gobierno a través de la Gaceta Oficial este miércoles.

Entre los oficiales expulsados y degradados está el teniente coronel de la Guardia Nacional Ilich Sánchez, quien en los últimos meses tuvo a su cargo la jefatura del comando que da protección a la Asamblea Nacional, controlada por la oposición.

Las autoridades brasileñas confirmaron la semana pasada que 25 militares venezolanos se refugiaron tras el alzamiento en su embajada en Caracas.

Recordemos que ayer, Estados Unidos le suspendió las sanciones a Figuera por retirarle su apoyo a Maduro. La salida de Figuera de la dirección del SEBIN fue anunciada el 30 de abril tras el alzamiento militar encabezado por el líder opositor Juan Guaidó.

Sin ofrecer más detalles, Maduro anunció que el general en jefe Gustavo González López regresaba a la dirección de ese cuerpo policial.

Figuera había asumido la jefatura del SEBIN en octubre luego de la remoción del cargo de González López tras el escándalo por la muerte de un concejal opositor que según las autoridades se suicidó en una sede capitalina de la policía política poco después de su detención. La oposición rechazó esa versión y responsabilizó a González López de la muerte.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, aseguró que una intervención militar en Venezuela sería «un gran error», por lo que dijo, México tiene una opinión diferente a la Estados Unidos al respecto.

«Tenemos una opinión diferente de la intervención militar, que sería un gran error; o la de que aquellos que esperan que el régimen vaya a ser derrotado a través de sanciones o esperar a que se divida al Gobierno de Maduro», dijo Ebrard durante su participación en la Conferencia de las Américas que se celebra en Washington.

Así, el canciller hizo frente a las críticas acerca de la postura neutral de México respecto a Venezuela. Insistió en que México sí cuenta con una visión definida pero que es diferente, y recordó que cuenta «con un mandato constitucional de no intervención».

Ebrard indicó que ha comunicado la postura de México de manera explícita al Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.

Sus declaraciones contrastan con las pronunciadas por el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, quien advirtió la tarde de ayer que no puede haber «espectadores» en torno a la crisis en Venezuela, e instó a los países del continente a respaldar al pueblo venezolano «a la vez que se levanta para restaurar la libertad».

Ebrard aprovechó para marcar distancia respecto al que calificó como «régimen de Maduro»; dijo que pese a proceder ambos del ala política izquierdista: «Somos de izquierda, pero democrática y que respeta los derechos humanos, no tenemos nada que ver».

En un mensaje dirigido a la nación, la noche de este martes, el presidente venezolano Nicolás Maduro exigió el “cese de la usurpación” contra su gobierno, tras la puesta en marcha de la llamada «Operación Libertad».

Maduro informó también que ya designó a 3 fiscales especiales para investigar el levantamiento, además de señalar que el presidente autoproclamado Juan Guaidó contó con el apoyo de Colombia y Estados Unidos.

«Nunca antes en la historia de Venezuela había sucedido un levantamiento por el empeño obsesivo, nefasto, de un grupo de oposición de la ultraderecha venezolana, la oligarquía colombiana e imperialismo estadounidense, por su posición obcecada de derrocar al Gobierno constitucional de Venezuela, de imponer un gobierno ilegítimo», señaló Maduro en su mensaje.

Pese a los hechos de confusión y caos, que incluyeron enfrentamientos entre opositores y fuerzas leales a su gobierno, Maduro señaló que en su gobierno ya están “curados de espanto” ante estas acciones.

«Estamos curados de espanto y sorpresa. Nervios de acero, calma y cordura, debemos tener máxima sabiduría y no tener que hacer uso de la fuerza», afirmó Maduro.

El mandatario venezolano aprovechó su mensaje para recriminar a miembros de la comunidad internacional su respaldo al autoproclamado Juan Guaidó, señalando: «¿Con qué cara los gobiernos europeos van a salir a apoyar una intentona golpista?».

Maduro acusó al líder opositor Leopoldo López, quien fuera liberado ilegalmente de su arresto domiciliario por las huestes de Guaidó, de dirigir la operación de un grupo armado, además de señalar que “al menos un 80%” de las personas que se reunieron a protestar con los opositores en la base militar de “La Carlota”, ni siquiera sabían por qué eran convocadas.

Luego de que el líder opositor Juan Guaidó llamara a un alzamiento militar para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, diversos líderes han reaccionado. Algunos a favor y otros en contra.

El presidente de Colombia, Iván Duque, hizo un llamado a los militares y pueblo de Venezuela para que se pusieran del “lado correcto de la historia”, rechazando la dictadura y usurpación de Nicolás Maduro.

Dijo que el movimiento responde a la búsqueda de libertad, democracia y reconstrucción institucional que encabeza Juan Guaidó.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, dijo que su país se solidarizaba con el “sufrimiento de los venezolanos esclavizados por un dictador”, y apoyaban la libertad de Venezuela, para que finalmente viva en una verdadera democracia.

“Brasil está junto al pueblo de Venezuela, el Presidente Juan Guaidó y la libertad de los venezolanos”, dijo en su cuenta de Twitter.

Mauricio Macri de Argentina, confió en que “este sea el momento decisivo para recuperar la democracia” en Venezuela.

“Al mismo tiempo la historia de los últimos veinte años de Venezuela deja una lección y una advertencia para toda la región: cuando las democracias se desvían hacia los personalismos mesiánicos y el populismo, tarde o temprano se transforman en dictaduras”, añadió Macri.

Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), saludó la adhesión de militares al movimiento que encabeza Juan Guaidó. “Es necesario el más pleno respaldo al proceso de transición democrática de forma pacífica”, añadió.

El presidente de Chile, Sebastián Piñeira reiteró su apoyo a Guaidó en su lucha por restaurar la democracia en Venezuela. “La dictadura de Maduro debe terminar por la fuerza pacífica, y dentro de la constitución, del pueblo venezolano”.

El canciller de Ecuador, José Valencia, indicó que el gobierno de su país respaldaba las acciones de Guaidó. “Auguramos una salida de transición, en paz y sin derramamiento de sangre. Apoyaremos todo esfuerzo internacional en ese sentido”.

Mario Abdo, presidente de Paraguay, se limitó a decir en su red social que llegó la hora del “valiente pueblo de Venezuela”.

Juan Carlos Varela, presidente de Panamá, dijo que bajo el liderazgo de Guaidó, avanza el proceso hacia una salida democrática pacífica y venezolana a la crisis humanitaria que afecta a dicho país.

Dos de los mandatarios que apoyan a Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Evo Morales, de Cuba y Bolivia, condenaron las acciones de Guaidó y rechazaron el intento de golpe de estado que dijeron, es orquestado por “la derecha proimperialista, con la complicidad de #EEUU y gobiernos lacayos de la región”.

Morales por su parte dijo que confían en que la Revolución Bolivariana que encabeza Maduro “se impondrá a este nuevo ataque del imperio”.

Finalmente, el gobierno de Rusia acusó a la oposición venezolana de alimentar el conflicto político en ese país y apeló a que se entablen negociaciones para evitar un baño de sangre.

«La oposición radical en Venezuela ha vuelto a utilizar de nuevo métodos duros de confrontación» que solo logran «alimentar» el conflicto, dijo el ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, país que ha apoyado abiertamente a Maduro.