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Marine Le Pen

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Luego de cuatro intentos por obtener un lugar en el parlamento francés y después de haber sido derrotada en la elección presidencial por Emmanuel Macron, la líder de extrema derecha Marine Le Pen finalmente ocupará un escaño al obtener el triunfo en su distrito Hénin-Beaumont.

 

 

Esta victoria para Le Pen fue gracias a la segunda vuelta de las elecciones legislativas que se celebraron este domingo en Francia y en el que su partido Frente Nacional (FN) espera alzarse con cinco a siente lugares. Se sabe que Louis Aliot, vicepresidente de FN y pareja de Marine Le Pen, también fue elegido diputado.

 

Le Pen logró vencer a Anne Roquet, del Partido de la República en Marche (REM), del presidente Macron, con el 59% de los votos obtenidos en el distrito.

 

Con información de Daily Express / Foto: Twitter

 

Por Político

 

El ex ministro de Economía y banquero de 40 años, Emmanuel Macron, obtuvo el triunfo electoral para la presidencia de Francia este domingo, superando a Marine Le Pen por un margen más amplio de lo esperado con el 66 por ciento a diferencia del 34 por ciento de la candidata.

Luego del triunfo, Macron usó un tono solemne y aseguró que no ignoraría el mensaje confuso del domingo pues la participación fue la más baja desde 1969. Millones echaron a perder sus votos, que no favorecen a ningún candidato; sin embargo, Macron reiteró su compromiso por la “defensa de Europa” y aseguró  que no sería detenido por ningún obstáculo, en referencia a su plan de reforma para Francia.

Esta elección francesa, a diferencia de los últimos tiempos, resonó en toda Europa y el Atlántico, luego de la inesperada victoria del Brexit y de la llegada a la presidencia de Donald Trump el año pasado, por lo que la elección francesa se llevó en torno a una visión  de establishment liberal para Francia y Europa personificada por Macron y un nacionalismo proteccionista ofrecido por Le Pen.

Por ello, te compartimos los 5 efectos de  la victoria del joven político francés.

  1. Europa “globalista”, Francia gana. El ascenso del Frente Nacional de Le Pen y los problemas económicos e industriales persistentes de Francia hicieron de esta campaña un referéndum sobre Europa y la globalización. Macron  repitió que la gran división fue entre aquellos que ven una economía abierta como una oportunidad y los que, como Le Pen, pareciera tener los retos que ofrece.  Durante meses fue el único candidato que recibió aplausos para Europa en sus mítines, insistiendo que era la “solución” a Francia y de los problemas de otros, no el problema en sí.
  2. Continuidad Transatlántica. Le Pen viene de una larga tradición familiar de las relaciones cálidas con Moscú y la  hostilidad en la alianza con Estados Unidos. De todos los principales contendientes en Francia, por su parte Macron empujó  la línea más dura en Rusia,  pues un correo electrónico sugiere que Moscú le había lanzado una amenaza.
  3. Revés para la extrema derecha, pero el populismo vive. La derrota de Marine Le Pen es real, pero su partido Frente Nacional ha realizado importantes avances desde la elección presidencial de 2012, cuando recibió el 18 por ciento de los votos en la primera ronda. A medida de que el partido realiza un examen de conciencia, como se anunció en un discurso del pasado domingo.
  4. En marcha hacia la tercera ronda: Las elecciones parlamentarias. La energía de Macron se centrará ahora en conseguir una mayoría absoluta en el parlamento en otra elección que se llevará a cabo el 11 y 18 de junio. Su movimiento no existía hace un año, y no tiene financiamiento suficiente, por lo que se espera sacar provecho de impulso del domingo, pero puede necesitar ayuda para llegar allí.
  5. ¿Reformador o sanador? Casi se ha convertido en un lugar común señalar que Macron hereda un país dividido, como se ilustra por las grandes divisiones entre lo urbano y una pequeña ciudad de Francia, entre los educados y no educados, entre los chics quartiers y los suburbios abandonados pero la verdadera pregunta es si Macron puede hacer frente a los problemas económicos y sociales a largo plazo de Francia mediante la implementación de la reforma “sin esperar y sin que haya titubeos”, como él ha dicho. Si se quiere evitar la paralización de la oposición de los trabajadores organizados, manifestaciones en las calles e incluso huelgas que han paralizado los intentos de reforma anteriores.

 

Ver el artículo completo de Político en la siguiente liga: http://politi.co/2qJI2qX  / Foto: Twitter

Hace unos minutos, la candidata Marine Le Pen ofreció un mensaje al pueblo Francés, previo a que se den a conocer los primeros resultados oficiales, en donde aceptó su derrota.

“Quiero expresarle mis felicitaciones a Macron por su victoria”. “Francia debe de estar unida, quiero que el pueblo deposite su confianza en mi Macron”.

Le Pen extenendió su agradecimiento a quienes le acompañaron en esta contienda, desde su compañero de formula  así como a su equipo de campaña. Respecto a este tema pero en su rival, reconocio que aunque Macron ha formado un equipo que realizó bien su trabajo, también perdió su credibilidad.

Subrayó que teme que haya una división en el país, por lo que anunció enfrentará este nuevo reto desde el legislativo, donde “encabezaré un nuevo combate por todos los que amamos a Francia”. “Habrá que luchar por una unidad, una oportunidad histórica luego de que el pueblo de Francia manifestó su decisión”.

Hizo un llamado a todos los patriotas a sumarse a nuestro esfuerzo. “Que viva Francia, que Viva la República” finalizó Le Pen.

 

 

 

Foto: Twitter

El candidato presidencial de Francia, Emmanuel Macron y su contrincante Marine Le Pen, se enfrentaron en un debate electoral, que se resume en un lodazal.

 

Macron todavía mantiene 20 puntos de distancia sobre Le Pen en los sondeos hacen improbable la victoria de la ultraderechista en la segunda vuelta del domingo.

Desde el minuto uno, el combate se desarrolló en un lodazal. Al primer puñetazo dialéctico de Le Pen respondió Macron con otro sobre la pertenencia de ésta a la dinastía de la ultraderecha desde hace cuatro décadas.

 

En los días previos al careo, se había asentado en Francia cierto lugar común de que el colmillo y la experiencia de Le Pen, de 48 años, serían demasiado para un Macron, de 39, supuestamente tierno para estas lides.

 

Los analistas destacaron hoy que la líder del Frente Nacional (FN) adoptó la postura de “jefa de la oposición”, mientras que dejó el tono presidenciable a Macron, que se prodigó en explicaciones técnicas y pedagógicas al tiempo que interpelaba a Le Pen sobre su programa.

 

Los contraataques de Macron desde el comienzo parecieron pillar con la guardia baja a Le Pen, que se empeñó en tratar de deslegitimar a su rival más que en rebatir sus propuestas u ofrecer alternativas.

 

El exministro de Economía, que abandonó el Ejecutivo para lanzarse en solitario al frente de su movimiento “En Marcha” hace menos de un año, era consciente de que para ganar este debate sólo debía no cometer patinazos que afectasen a su imagen.

 

Al margen del desempeño de quien, salvo descalabro hoy impensable, se convertirá en el próximo presidente de Francia, los medios franceses no han tenido piedad con Le Pen.

 

“Este pugilato recordó crudamente lo que es la extrema derecha francesa (…) Este espectáculo lamentable señaló el mayor peligro: la irrupción, en el corazón de la democracia francesa, de la brutalidad y la doblez de la tradición política y familiar que encarna Marine Le Pen”, apuntó el director de “Le Monde”, Jérôme Fenoglio, en un contundente editorial.

 

 

Con información de Agencias / Foto: Twitter

Miles de manifestantes salieron a las calles de la capital francesa para protestar contra la candidata presidencial de la derecha, Marine Le Pen. Los manifestantes portan carteles y gritan eslóganes contra la candidata; sin embargo, ya se reportaron disturbios, ocasionando hasta el  momento dos heridos.

 

La prefectura de la policía francesa informó a través de su cuenta de Twitter que durante la marcha, encapuchados lanzaron proyectiles y bombas Molotov contra las fuerzas del orden.

 

 

En un comunicado, la prefectura explicó que  durante esta marcha, se desplegaron más de 9 mil policías, gendarmes y militares como parte de la operación centinela, que se enfocaría a resguardar la marcha que dio inicio este lunes.

Según los medios locales, unas 400 personas participan en la protesta, entre las que se encuentran sindicalistas y activistas de organizaciones antifascistas.

 

El miércoles 12 de abril la sede del partido Frente Nacional fue atacado con un cóctel molotov. Un grupo llamado Combate la Xenofobia asumió responsabilidad por el ataque.

 

Marine Le Pen es una de los cinco aspirantes a la presidencia del Palacio del Elíseo en las elecciones de este año. Otros candidatos son el republicano François Fillon, el socialista Benoit Hamon, el izquierdista Jean-Luc Melenchon y el liberal Emmanuel Macron.

 

 

Redacción APO / Foto: 

La candidata presidencial de Francia por el Frente Nacional, Marine Le Pen, aseguró este domingo en una entrevista al periódico  ‘Le Parisien’ que “el euro está muerto” y de ser presidenta, convocará a referéndum la salida de Francia de la Unión Europea.

 

Le Pen  dijo que en caso de que gane las elecciones intentaría implementar una moneda nacional. “Es necesario controlar la moneda, adaptarla a la economía porque hoy la moneda única es una carga”, sostiene Le Pen, para quien el euro es “en gran parte responsable del desempleo en masa” en Francia.

 

La candidata presidencial propuso una cohabitación de dos divisas para transacciones nacionales e internacionales. El euro debe ser usado “solo por las empresas grandes dedicadas al comercio internacional”, y la otra moneda “para las compras cotidianas”.

 

La salida del euro fue una de las medidas más discutibles de la compaña presidencial de la candidata del Frente Nacional. Además prometió que en caso de acceder al poder convocará un referéndum sobre la salida de Francia de la Unión Europea y sobre el euro en la primera mitad del año 2018.

 

Con información de RT / Foto: 

 

Por Marc Bassets 

El País 

 

 

La elección será diáfana, sin riesgo de confusión ni puntos de conexión entre los aspirantes, dos propuestas antagónicas para el futuro de Francia y de Europa. Emmanuel Macron, del nuevo partido En Marcha!, es el más votado en la primera vuelta de las elecciones francesas del 23 de abril. Le sigue Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional. Ambos se enfrentarán en la segunda vuelta, el 7 de mayo. El próximo presidente será o bien un exbanquero con escasa experiencia y un mensaje europeísta y liberal, o la heredera de la ultraderecha, partidaria de salir de la Unión Europea. Macron parte como claro favorito para la segunda vuelta, según los sondeos, y ha recibido el apoyo de sus rivales socialista y conservador. El izquierdista Jean-Luc Mélenchon eludió pronunciarse.

 

 

La final Le Pen-Macron abre la incógnita sobre qué mayoría parlamentaria dispondrá el próximo presidente. Gane quien gane, no está claro que sus partidos tengan la suficiente tracción para conseguir los diputados necesarios para gobernar en las elecciones legislativas de 11 y el 18 de junio.

 

Comienzan dos semanas de campaña intensa en la que se chocarán dos visiones opuestas sobre el futuro de Francia, Europa y el mundo. El pulso reproduce el de junio de 2016 en Reino Unido entre los partidarios de continuar en la UE y los partidarios de abandonarla, y el de noviembre del mismo año en EE. UU. entre la candidata demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump.

 

Es la misma fractura que atraviesa las sociedades occidentales en la complicada década posterior a la gran recesión. Según el país, y según el color ideológico de quien formula en análisis, adopta una definición distinta, pero las líneas divisorias son las mismas. Pueblo contra élites; perdedores contra ganadores de la globalización; campo contra ciudades; personas sin y con educación superior; nacionalismo contra internacionalismo; repliegue y apertura; intervencionismo económico y liberalización suave.

 

Los sondeos elaborados antes de la elección de esta noche pronosticaban, en caso de un enfrentamiento de Le Pen y Macron en la segunda vuelta, una victoria amplia de Macron. Pero la clasificación de ambos puede transformar la dinámica de una campaña en la que hasta ahora participaban once candidatos. Le Pen y Macron deberán esforzarse por ampliar el campo, seducir a votantes de otros candidatos para sumar el 50% de votos más 1 necesarios para convertirse en el próximo presidente de Francia. En los próximos días se espera que Hollande pida el voto por Macron y que los candidatos derrotados se pronuncien y eventualmente se sumen a la campaña de uno de los finalistas.

 

Macron, por su posición central en el tablero, lo tiene más fácil para atraer tanto a votantes de la izquierda como de la derecha

 

Le Pen parte de una posición de desventaja. Durante semanas los sondeos pronosticaban que sería la más votada. Si queda segunda, como apuntan las primeras proyecciones, será una pequeña derrota.

 

El FN, el partido que fundó su padre, Jean-Marie Le Pen, y que ella heredó, ha vivido durante décadas estigmatizado en la vida pública francesa. Está por ver si los esfuerzos por desdiabolizarlo desde que ella asumió las riendas y rompió con su padre darán resultado.

 

El drama del FN en las elecciones recientes es que, por mucho que sea el partido más votado en elecciones regionales o municipales, en la segunda vuelta el resto de votantes se une contra él y lo elimina. Le ocurrió a la propia Le Pen en su feudo de la región Norte-Paso de Calais cuando en la primera vuelta de las regionales de 2015 sacó un 40% de votos y sin embargo perdió la segunda vuelta. El FN ganó en seis regiones en la primera vuelta de aquellas elecciones, pero no gobierna en ninguna. Pese a contar con el apoyo de un 20% de franceses como mínimo, sólo tienen 2 diputados en la Asamblea Nacional. El sistema de dos vueltas, también en las legislativas, le condena. Y este es su mayor obstáculo ahora: romper el cerrojo del ‘todos contra Le Pen’ en la segunda vuelta de las presidenciales del 7 de mayo.

 

Un primer paso podría ser suavizar las promesas menos populares de su programa, como la salida de la UE y del euro para regresar al franco francés. La esperanza de Le Pen es seducir a una combinación de votantes del sector más duro de Los Republicanos de Fillon y de votantes de la extrema izquierda que quieran dar un golpe al sistema.

 

Macron, por su posición central en el tablero, lo tiene más fácil para atraer tanto a votantes de la izquierda como de la derecha. Contará con el aval de buena parte del establishment económico y político, y del amplio espectro de votantes que ven al FN como a un partido apestado, de corte casi fascista. Si en 2002, cuando Jean-Marie Le Pen pasó por sorpresa a la segunda vuelta, millones de votantes de izquierda votaron al derechista Jacques Chirac y le dieron la victoria más holgada en la historia de la V República, esta vez podría ocurrir algo similar.

 

La final Macron-Le Pen supone en todo caso una ruptura en el sistema, un rechazo, cada uno con una óptica distinta, a la clase política que ha regido el país desde hace décadas. Hace un año parecía que en estas elecciones se enfrentarían figuras como el presidente Hollande o su antecesor Nicolas Sarkozy. Finalmente serán las del cambio de guardia en la V República.

 

Macron, que fue banquero en Rotschild y ministro de Economía con Hollande, es un recién llegado en la escena política, un desconocido hasta hace dos años por el gran público que se ha saltado todas las etapas requeridas para un aspirante presidencial. Su victoria le convertiría en el presidente más joven de la V República. Supondría una renovación generacional, un nuevo estilo. La victoria de un exbanquero europeísta, favorable a la globalización, liberal y apoyado por el establishment de su país obligaría a revisar el relato sobre la ola populista en las sociedades occidentales.

 

Le Pen, aunque su apellido sea una presencia pública desde los años cincuenta y aunque cuenta con el respaldo de millones de franceses, ha sido excluida de los círculos del poder. Si ganase, el cambio de guardia sería lo menos significativo. Con un presidente favorable a la salida de la UE y del euro, al cierre de las fronteras a la inmigración, Francia, y Europa, entrarían en territorio desconocido.

 

 

Foto: Especial 

El presidente  estadounidense, Donald Trump, pronosticó que el atentado perpetrado anoche en pleno centro de París tendrá un “gran impacto” en las elecciones presidenciales en Francia, cuya primera vuelta se celebrará este domingo.

 

 

“Otro ataque terrorista en París. El pueblo de Francia no tolerará mucho más de esto. ¡Tendrá un gran efecto sobre la elección presidencial!”, escribió hoy Trump en su cuenta de Twitter, horas después de que un atacante matara a balazos a un policía e hiriera a otros dos en la avenida de los Campos Elíseos.

 

 

De los once candidatos, cuatro compiten para llegar a la segunda vuelta del 7 de mayo, entre ellos, la candidata de ultraderecha Marine Le Pen, cercana a Donald Trump, y defensora de las políticas antimigratorias y de cierre de fronteras en Francia.

 

Según una encuesta del instituto demoscópico Elabe difundida hoy, pero realizada antes del atentado, el centrista Emannuel Macron lleva una leve ventaja sobre Le Pen, con un 24% de la intención de voto frente a un 21,5%. Si se mantienen estos números, ellos dos serían los protagonistas del ballottage.

 

 

Con información de La Nación / Foto: Especial

 Por Helene Fouquet

Bloomerg

 

 

 

Marine Le Pen se ha colocado a sí misma como la principal candidata a ser la próxima presidenta de Francia, por abandonar la retórica antisemita que su padre utiliza para construir su partido.

 

Sin embargo, la hija menor de Jean-Marie pasó la mayor parte de su vida impregnada de ideología de extrema derecha como el Frente Nacional creció al margen de la política francesa en los años 1970 y 1980.

 

Con 48 años de edad, la candidata pudo cambiar el racismo de su padre por las promesas de proteger a los “patriotas” de la globalización, pero su identidad política queda entrelazada de origen en problemas de  su partido.

 

 

El 2 de noviembre de 1976: Bomba

La noche de la victoria electoral del presidente de Estados Unidos,  Jimmy Carter, Marine tenía 8 años de edad y estaba en su departamento de París con su familia, cuando  su edificio estalló a causa de varias piezas de dinamita.  La policía aseguró que es un intento de asesinar a su padre, aunque los autores nunca fueron capturados.

Marine, sobrevivió sin ninguna herida y aseguró que esa experiencia marcó el inicio de su conciencia política. También su relación con Jean- Marie se intensificó.

 

“Cuando todavía estaba jugando con muñecas, me di cuenta que esto era incomprensible para mi: Mi padre no fue tratado igual que todos los demás, no se nos trata igual que los demás”,  indicó en su autobiografía de 2006. “ Contra el flujo”.

Después del ataque, la familia se trasladó a París, Montretout, una finca a las afueras de la capital, donde un partidario rico había dejado a Jean –Marie una mansión de ladrillo rojo del siglo 19. Marine iba a vivir ahí con su padre por cuatro décadas.

 

 

10 de octubre de 1984: Abandono

La vida familiar de Le Pen era poco convencional para los estándares de la Francia burguesa. Los padres vivían separados de sus tres hijas y  eran frecuentes los viajes, fiesta o campaña.

Eso fue solo el comienzo, cuando Marine tenía 16 años, su madre la dejó por un amante y cortó el contacto con su hija durante 15 años.

 Marine se quedó con su padre en Montretout , el divorcio de sus padres se mostraba en las portadas de la prensa, su madre incluso posó desnuda en la revista francesa de la revista Playboy. Le Pen dice que el trauma crea un vínculo especial con sus hermanas, quienes apoyaron en la campaña electoral.

 

 

1 enero 1998, vocación política.

Como cualquier niño, Le Pen quería  ser policía y más tarde se formó como abogada, pero ella nunca escapó de la órbita de su padre.

Su primer patrón era un amigo de su padre, y ella trabajó principalmente en la defensa de los movimientos de extrema derecha. Cuando se estableció por su cuenta, se esforzaba por avanzar. En 1997 se casó con un activista del Frente Nacional. El próximo mes de enero, después de seis años como abogado, dejó su trabajo y se unió a la fiesta.

 

Tres meses más tarde ganó su primera elección, para el consejo regional del Paso Norte de Calais, una región empobrecida frontera con Bélgica. Sus tres hijos, incluyendo los gemelos, nacieron en 1998  y 1999.

 

5 de mayo de 2002. El punto de mira.

Tras el éxito sorpresa Jean- Marie en la primera vuelta de la elección presidencial de 2002, llevó a  millones a protestar en protesta, que fue derrotada por Jacques Chirac en un deslizamiento de tierra.

Esa fue también la noche en que el público francés descubrió Marine. Fue a la televisión para su defensa, la captura de la imaginación del público tanto con su mirada y sus argumentos.