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El Frente de Unidad Nacional (UN) de Bolivia, el Partido Acción Nacional (PAN) de México y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Nicaragua emitieron este lunes un comunicado conjunto, en que manifestaron su rechazo a la posición de sus respectivos gobiernos respecto a la crisis que se vive en Venezuela.

Los tres partidos indicaron que reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela y expresaron su apoyo y respaldo a los parlamentarios de la Asamblea Nacional de dicho país.

“Condenamos sin matices la postura de nuestros respectivos gobiernos sobre la crisis venezolana. Su complicidad con la tiranía de Nicolás Maduro no representa el verdadero sentimiento de nuestras naciones”, indicaron las formaciones políticas.

Adelantaron su apoyo a los venezolanos para enfrentar las “batallas” por la recuperación de la democracia, hasta que la institucionalidad retorne a Venezuela.

Finalmente, aseguraron que trabajarán en conjunto para impedir que el populismo siga creciendo en la región, en nombre de una falsa democracia.

 

El consejero en Seguridad Nacional de La Casa Blanca, John Bolton, denunció este jueves a Cuba, Venezuela y Nicaragua como “la troika de la tiranía” y dijo que el presidente Donald Trump va a tomar “acciones directas” contra los tres regímenes.

“Bajo el mando del presidente Trump, Estados Unidos va a tomar acciones directas contra estos tres regímenes para defender el imperio de la ley, la libertad, la decencia humana mínima en nuestra región”, afirmó el funcionario en un evento en Florida.

En entrevista posterior con la agencia EFE, Bolton se pronunció sobre la Caravana Migrante que avanza rumbo a su país. Dijo que la caravana no es una forma “aceptable” de ingresar a su país. Sostuvo que la Administración federal ha tenido “muy buenos tratos” con el Gobierno de México respecto a las caravanas de migrantes.

El asesor indicó que hay “muchas oportunidades” de negociar con Honduras, Guatemala y El Salvador para atajar este tipo de situaciones, pero que tienen que “tomarse en serio” un tema que es de “seguridad nacional” para Estados Unidos.

 

El gobierno de Nicaragua expulsó a la misión del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU dos días después de que emitió un contundente informe sobre abusos contra manifestantes antigubernamentales.

El gobierno del presidente Daniel Ortega ordenó a la misión encabezada por Guillermo Fernández Maldonado salir del país, denunció en conferencia de prensa el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

“Esta insólita decisión es inoportuna, refleja el ánimo de una persona que se siente completamente perdida que ya no puede ocultar sus responsabilidades y seguir ocultando la verdad”, manifestó la presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, en una referencia a Ortega.

El informe de la ONU, divulgado el miércoles en Ginebra, destacó el “clima de miedo” en Nicaragua tras la violenta represión a las protestas iniciadas en abril pasado contra el gobierno de Ortega. “La represión y las represalias contra los manifestantes prosiguen en Nicaragua, mientras el mundo aparta la vista”, señaló el Alto Comisionado, Zeid Ra’ad Al Hussein, en un comunicado en ocasión de la publicación del informe.

Luego de esto, Ortega acusó al organismo de la ONU de ser “un instrumento de políticas de terror, mentira e infamia”.

Doce países de la Organización de Estados Americanos (OEA) integran a partir de hoy el Grupo de Trabajo para Nicaragua, que busca apoyar el diálogo nacional y contribuir a la búsqueda de soluciones para la crisis, la más sangrienta desde los años 80 del siglo pasado.

El anuncio de los miembros del Grupo de Trabajo se hizo hoy durante un Consejo Permanente de la OEA, en Washington.

La embajadora de Costa Rica ante el organismo, Rita María Hernández, que ocupa la Presidencia del Consejo Permanente, informó que los integrantes serán Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guyana, México, Panamá y Perú.

La oficialización del grupo llega luego de que el pasado 2 de agosto se aprobara un Proyecto de Resolución presentado por ocho países, el cual establecía la creación del Grupo de Trabajo que tendría como fin contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se vive en Nicaragua.

La resolución aprobada marcaba el 10 de agosto como fecha límite para la constitución del Grupo y establecía que debía estar compuesto por un mínimo de cinco miembros.

 

Con información de Medios / Foto: Twitter

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, exigió hoy que los golpistas paguen por sus crímenes, luego de que el Gobierno local oficializara por primera vez, en 197, el número de muertos en protestas contra el presidente Daniel Ortega.

“Ellos los mataron, que paguen por sus crímenes. Ellos, los golpistas, asesinaron a estos hermanos nicaragüenses. Que paguen por sus crímenes”, dijo Murillo, a través de medios del Gobierno.

El canciller nicaragüense, Denis Moncada, y la Policía Nacional, reconocieron esta mañana que al menos 197 personas han muerto en las protestas que iniciaron el 18 de abril, una cifra inferior a las 266 de la oficialista Comisión de la Verdad.

Las cifras oficiales también son menores a las de fuentes independientes, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que ha reportado 317, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), con 305, y la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh), con 448.

La también primera dama alegó que las muertes se dieron durante un intento de golpe de Estado contra su esposo, y aseguró saber quiénes lo ejecutaron, aunque no identificó a los autores. “Sabemos quiénes fueron, quiénes dirigieron, quiénes promovieron, quiénes financiaron y quiénes ejecutaron el golpe de Estado, el intento de golpe”, insistió.

 

Con información de EFE / Foto: Archivo APO

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, dijo hoy que su país está recuperando la paz y la seguridad, tras casi cuatro meses de protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega, que han segado entre 317 y 448 vidas.

“Vamos logrando seguridad, normalidad, paz, recreación, derechos restituidos para todos en nuestro país”, afirmó Murillo, también  primera dama del país, a través de medios oficiales.

Destacó las actividades de recreación ocurridas el fin de semana en la que, según dijo, participaron miles de familias
nicaragüenses en todo el país. “Concluimos un buen fin de semana: mucha recreación, mucho deporte, mucho arte, cultura, ferias en todo el país”, recalcó.

“Y las familias movilizándose con absoluta libertad a los espacios de entretenimiento, de recreación, a las ferias que se realizaron también en una gran cantidad de ciudades de nuestro país”, agregó.

Aseguró que las familias se movilizaron a comprar, a abastecerse, visitaron las iglesias, “en fin, a todo lo que son las actividades propias de un fin de semana normal en nuestra Nicaragua”.

El mensaje llega en medio de una crisis que vive el país, la cual ha sido considerada la  más sangrienta desde la década de 1980, también con Daniel Ortega como presidente, y que ha dejado entre 317 y 448 muertos, según varios organismos humanitarios, cifra que el propio mandatario rebajó el pasado lunes a 195.

Las protestas contra Ortega comenzaron el pasado 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del líder, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

 

Con información de EFE / Foto: Archivo APO

El día de hoy se aprobó en una Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) una resolución en la cual se acordó la creación de un Grupo de Trabajo para Nicaragua.

La resolución tiene como finalidad contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se registra en Nicaragua.

El proyecto fue presentado conjuntamente por México, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Paraguay y Perú.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), indicó que “la conformación de este Grupo responde a la necesidad de contribuir al proceso del diálogo nacional en este país por medio del acompañamiento y el trabajo colaborativo con diferentes actores regionales e internacionales”.

Se detalló que el grupo de trabajo estará conformado por un representante de cada grupo regional y otros Estados Miembros de la OEA comprometidos con los objetivos de la resolución y presentará mensualmente un reporte al Consejo Permanente sobre el avance de sus gestiones.

 

La Comisión de la Verdad, Justicia y Paz de Nicaragua fijó hoy en 265 el número de muertos, entre ellos 13 menores de edad, en el marco de las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega iniciadas el 18 de abril pasado.

Entre los 265 fallecidos que contabilizan hasta el 31 de julio, 241 son hombres, 11 mujeres y 13 menores de edad, indicó esa Comisión en un informe.

Managua, con 114 fallecidos, es la provincia con más muertos en el marco de la crisis, seguido de Masaya (35), Carazo y León (18), Matagalpa (16), Estelí (14), Jinotega (10), Caribe Norte (10), Río San Juan y Chinandega (9), y el resto en las demás provincias.

La Comisión destacó que esas muertes han sido verificadas y confirmadas con las cédulas de identidad de las víctimas.

Recordemos que la Comisión ha sido criticada por diversos sectores que dudan de su trabajo y su independencia, ya que fue creada exclusivamente por diputados afines al presidente Ortega y a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) registra al menos 448 personas muertas, mientras el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) al menos 302.

 

Con información de EFE / Foto: Archivo APO

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, afirmó que está dispuesto a reanudar el diálogo con la mediación de la ONU y la participación de la Iglesia para buscar una salida a las protestas contra su Gobierno y afirmó que la cifra de muertos desde que estalló la crisis el 18 de abril es de 195, una considerable reducción frente al número que manejan organizaciones civiles que ya supera los 400.

“Hemos tomado contacto con el secretario general de Naciones Unidas (António Guterres), con diferentes organismos internacionales y lógicamente con el cardenal (Leopoldo) Brenes. Estamos esperando el momento”, dijo Ortega en una entrevista con la cadena norteamericana CNN.

Apenas este lunes la ONU expresó que está discutiendo la posibilidad de asumir algún tipo de papel en los esfuerzos para mediar y poner fin a la crisis en Nicaragua.

Sobre la propuesta de convocar a elecciones anticipadas, uno de los principales pedidos en el diálogo nacional y que fue rechazada por Ortega, el mandatario mostró la posibilidad de consultarle al pueblo nicaragüense.

“Le podríamos preguntar a la gente, claro que sí. Si la gente dice que sí, vamos a elecciones anticipadas. Y si la gente dice que no, van a decir que hicimos fraude. ¿Por qué? Porque todavía las reformas que hay que hacer, los mecanismos, todo el trabajo que hay que hacer para fortalecer el sistema electoral necesita también de recursos”, dijo el presidente.

Asimismo, Ortega reconoció que los hombres encapuchados con armas que actúan para frenar las protestas en las calles son “policías voluntarios”.

“Aquí tenemos lo que se llama policía voluntaria”, dijo Ortega en la entrevista, en la que repitió hasta en tres ocasiones que los enmascarados son “policías voluntarios”, apenas una semana después de que había negado públicamente que esos grupos, denominados “parapolicías” o paramilitares, pertenecieran a su Gobierno.

Son ya 100 días desde que arrancaron las manifestaciones en Nicaragua pidiendo democracia al hombre que lleva 22 años al frente del país, los últimos 11 de manera ininterrumpida.

Y todo apunta a que terminando su tercer periodo en 2021, Ortega buscará que su esposa, la actual vicepresidenta, Rosario Murillo, le suceda en la presidencia.

El balance de la gestión de Ortega, que hace 36 años encabezó el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza, es de pobreza y enorme corrupción, sí, pero de tres meses a la fecha a esa lista habría que agregarle muertos, heridos, presos políticos y desaparecidos. Eso es lo que acusan los llamados autoconvocados. Ellos rechazan regresar de nuevo a una dictadura y por ello han decidido salir a las calles.

“Me han quitado tanto, todo, que también me han quitado el miedo”, me comentó una de las muchas madres que esperan noticias de sus familiares afuera de la Catedral de Managua. Ella, junto con las madres de más de 90 personas presas en la cárcel de El Chipote, ruegan saber en dónde están sus esposos, hijos, tías… que han sido detenidos algunos por el crimen de manifestarse en contra del régimen de los Ortega. Otros han sido detenidos simplemente por apoyar a los autoconvocados dándoles algo de comer o de beber mientras ellos gritan “Ortega;
Somoza, son la misma cosa”.

Y es que Ortega y su esposa, Rosario Murillo, han decidido responder a las manifestaciones tachando a quienes salen a las calles sin armas de ser terroristas. No sólo eso, la Asamblea Nacional, con mayoría sandinista, aprobó una ley que condena de 15 a 20 años de prisión a quienes sean acusados de ser terroristas. Pero aun así, miles de nicaragüenses se niegan a dejar de manifestarse en busca de libertad y democracia.

Eso sí, lo hacen tapándose la cara con máscaras de los colores de su bandera, azul y blanco, por el miedo a ser reconocidos y llevados también a prisión. El ánimo en Managua y los poblados al sur, como Masaya y su barrio de Monimbó, es de terror. Lograr que la gente hable con los periodistas es complicado. Justo esta semana han pasado por un recrudecimiento en la represión que ha marcado un punto de inflexión en la crisis de Nicaragua.

Primero fue la expulsión a balazos de los alumnos de la Universidad Autónoma Nicaragüense, la UNAN, que corrieron a resguardarse en la cercana iglesia de la Divina Misericordia, en donde tuvieron que quedarse aguantando las ráfagas de balas por casi 15 horas, antes de poder salir casi todos. Dos de los alumnos fallecieron en el ataque.

Después llegaron las camionetas Toyota Hilux que manejan los paramilitares a Masaya y Monimbó a “poner orden” destruyendo las barricadas que erigieron los habitantes que ya esperaban estos vehículos que llaman las carretas de la muerte. La destrucción ahí es palpable, aun cuando al lugar han llegado ingenieros a volver a colocar el adoquín que sirvió para erigir las barricadas.

Afuera de la prisión de Masaya intentamos platicar con los familiares que también están ahí queriendo saber cuándo saldrán libres. Menos de 10 minutos después de haber hecho el primer contacto, se acercaron tres Hilux de donde bajaron paramilitares enmascarados a preguntar qué hacíamos y qué queríamos ahí. Ser prensa extranjera ayuda en Nicaragua, aunque tampoco nos hace inmunes.

Y es que a Daniel Ortega y Rosario Murillo no les gustan los medios de comunicación que no les son afines. En Nicaragua casi toda la prensa es de su propiedad, pero en el resto del mundo no y, dados los acontecimientos de los últimos tres meses, la prensa internacional está estacionada en Managua.

Nota completa en El Universal

El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, concedió una entrevista a la cadena estadounidense Fox News en la que rechazó la petición de la comunidad internacional acerca de adelantar las elecciones en su país.

“Este tema de adelantar las elecciones lo he escuchado. Yo no he manifestado que las elecciones deban anticiparse. Más bien adelantarlas crearían más inestabilidad e inseguridad, más en estas condiciones”, dijo el mandatario.

Al ser cuestionado sobre si está dispuesto a dejar el poder, Ortega aseguró que el pueblo va a decidir quién asumiría pero hasta el 2021; descartó que por lo pronto él se vaya a retirar.

Indicó que hace unos días la confusión que se venía viviendo se ha detenido y las cosas están volviendo a la normalidad, incluso sostuvo que ahora es por la noche cuando no hay manifestaciones pacíficas, que se han suscitado enfrentamientos provocados por  las personas que están en contra del gobierno.

Acusó a los opositores de lanzar ataques contra las instituciones del Estado, contra familias sandinistas, y de ser quienes han bloqueado todo el país. “Aprovechan cualquier situación para lanzar ataques”. Insistió en que lo hacen para dañar la imagen del gobierno que encabeza.

Sobre el presunto enfrentamiento que tiene su gobierno con la Iglesia católica, Ortega dijo no existe ningún problema, y que por el contrario se le proveen todo tipo de facilidades. Enfatizó que “ni un solo nicaragüense ha muerto en ninguna iglesia. Eso es falso”.

En especial se refirió al papel que ha tomado el Monseñor Silvio Báez, de quien dijo tiene su forma de pensar y actuar, por lo que no es nuevo su discurso. Reprochó que él no ha vivido en la época de la guerra. “No es un sacerdote que pueda decir que ha sido agredido”.

Aseguró que su gobierno no está financiando a los paramilitares, y señaló que algunos lo están haciendo a través de cárteles de drogas o por medio de otros organismos. Finalmente se refirió al posicionamiento que el gobierno de Estados Unidos ha tomado respecto a lo que sucede en Nicaragua. “Somos un país pequeño con una economía frágil, pero merecemos respeto”.

 

El presidente Daniel Ortega acusó hoy a la Iglesia católica de Nicaragua de ser parte de un “plan golpista” para derrocarlo, lo que según dijo “descalifica a los obispos” para mediar en el diálogo nacional que busca la salida a la peor crisis que vive el país en las últimas cuatro décadas.

“Yo pensaba que (los obispos) eran mediadores, pero estaban comprometidos con los golpistas, eran parte del plan golpista (…) era un golpe de Estado lo que querían provocar en Nicaragua”, dijo Ortega ante miles de simpatizantes.

La declaraciones de Ortega se produjeron la tarde de ayer en Managua durante el acto del 39 aniversario de la Revolución Sandinista, dos días después de que fuerzas gubernamentales tomaron control de la ciudad rebelde de Masaya, en un violento enfrentamiento que dejó al menos dos muertos.

Según Ortega, en las protestas opositoras “los templos fueron ocupados como cuarteles para guardar armamento, para guardar bombas y para salir a atacar y asesinar”.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), como mediadora del diálogo, propuso una agenda para democratizar el país y adelantar los comicios de 2021 a marzo del 2019, lo que Ortega rechazó varias semanas después.

 

Con información de AFP / Foto: @nicajs19