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La Unión Europea (UE) y Reino Unido aseguraron este martes que es «posible» llegar a un acuerdo sobre el Brexit esta semana, y con ello alejar el temido divorcio sin acuerdo previsto para el próximo 31 de octubre, aunque todavía quedan puntos por acordar.

«Las conversaciones no han parado durante el fin de semana y lunes y aunque parezca cada vez más difícil es posible lograr un acuerdo esta semana», dijo el negociador europeo Michel Barnier a su llegada a una reunión con ministros de la UE para informarles sobre la situación.

Desde Luxemburgo, el ministro británico para el Brexit, Steve Barclay, que no estaba invitado a la reunión de los ministros de Asuntos Europeos, también consideró «muy posible todavía» un acuerdo, precisando que las «discusiones siguen en curso».

Barnier debe reunirse así en el Gran Ducado con Barclay, su contraparte en las negociaciones, para intentar avanzar de cara a la cumbre de mandatarios europeos de jueves y viernes, que se espera sea clave a dos semanas de la fecha límite del Brexit.

El canciller irlandés, Simon Coveney, destacó también los avances, pero advirtió que la negociación tiene que progresar «de forma significativa» este martes, si se quiere llegar a un acuerdo que Barnier pueda presentar a la UE el miércoles antes de la reunión de mandatarios.

El primer ministro británico, Boris Johnson, tiene como «prioridad» sacar a su país de la UE ese día, tres años después del referéndum en el que los británicos votaron a favor de abandonar el bloque, confirmó la reina Isabel II al presentar el programa gubernamental la mañana de ayer.

Johnson heredó de su predecesora Theresa May, que no logró que el Parlamento británico aprobara su acuerdo cerrado en noviembre con sus 27 socios europeos, el principal problema: cómo evitar una frontera para bienes entre Irlanda, país de la UE, y la británica Irlanda del Norte.

Los dos puntos de desacuerdo son la manera de evitar la aplicación de controles aduaneros y el derecho de control dado a las autoridades de Irlanda del Norte sobre el acuerdo de divorcio, que debe salvaguardar el mercado único europeo y los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998.

Para los europeos, «Reino Unido va a convertirse en un nuevo competidor a las puertas de Europa», tal y como aseguró este martes la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, para quien la UE se enfrentará «al desafío de ser competitiva y asumir su responsabilidad geopolítica».

El viernes, ambas partes decidieron intensificar las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo esta semana, que pueda ser ratificado tanto por Westminster como por la Eurocámara antes del 31 de octubre, plazo difícil de respetar, según fuentes diplomáticas.

Johnson tiene como límite el 19 de octubre para lograr un acuerdo, según la ley aprobada por su parlamento contra su opinión que le obliga a pedir entonces una nueva prórroga del Brexit, la tercera desde marzo de 2019 y algo a lo que se muestra reticente.

Salir de la Unión Europea (UE) a final de mes es «prioridad» en el gobierno británico, afirmó este lunes la reina Isabel II al abrir las sesiones del parlamento.

El mensaje de la monarca se da cuando las negociaciones se encuentran en un difícil momento, y cuando al ruta del Brexit entra en una semana crítica.

«La prioridad de mi gobierno siempre ha sido asegurar la salida del Reino Unido de la Unión Europea el 31 de octubre», dijo Isabel II. Londres «tiene la intención de trabajar hacia una nueva asociación con la Unión Europea, basada en el libre comercio y la cooperación amistosa», agregó leyendo palabras escritas por el ejecutivo.

Y es que británicos y europeos están actualmente inmersos en una difícil negociación de un acuerdo de divorcio que según el ministro de Exteriores irlandés, Simon Coveney, podría alcanzarse antes de la fecha de salida, prevista en dos semanas y media.

Como dicta la tradición, Isabel II, de 93 años, presentó en su discurso el programa legislativo del gobierno de Boris Johnson.

Aprobado en referéndum por 52% de votos en 2016, el Brexit debía haberse realizado el pasado marzo. Pero el reiterado rechazo del parlamento británico al acuerdo negociado por la anterior primera ministra Theresa May, provocó dos aplazamientos.

Johnson presentó la semana pasada una contrapropuesta con la que busca modificar su punto más conflictivo: cómo mantener abierta la frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la vecina Irlanda, país miembro de la UE, para no amenazar el frágil acuerdo de paz que en 1998 puso fin a tres décadas de conflicto.

Johnson prometió que el país saldrá de la UE a final de mes «cueste lo que cueste», pese a una ley que le obliga a solicitar un nuevo aplazamiento si el sábado no ha logrado un tratado con Bruselas o la más que improbable luz verde del parlamento para un Brexit brutal.

El gobierno británico dio a entender este martes que la negociación sobre el Brexit está a punto de derrumbarse por culpa de la Unión Europea (UE), lo que irritó al presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, quien criticó el «estúpido juego de reproches».

Una fuente de Downing Street dijo a los periodistas que la canciller alemana Angela Merkel advirtió por teléfono al primer ministro Boris Johnson de que es «abrumadoramente improbable» alcanzar un acuerdo a menos de que Londres acepte lo inaceptable: mantener la provincia británica de Irlanda del Norte en una unión aduanera con la UE.

Para Londres, esta exigencia hace que un acuerdo sea «esencialmente imposible», agregó la fuente, subrayando que Johnson defendió ante Merkel haber presentado una propuesta razonable.

Y es que recordemos que la semana pasada, Londres presentó a Bruselas su esperado plan de divorcio y pidió a sus 27 socios que hicieran concesiones para llegar a un acuerdo. De lo contrario, Johnson prometió retirar a su país de la UE el 31 de octubre de forma abrupta.

Los europeos señalaron dos puntos «problemáticos» en su propuesta: la necesidad de controles aduaneros entre Irlanda del Norte e Irlanda, país de la UE, y el veto acordado al parlamento autónomo norirlandés.

En respuesta, los británicos presentaron ayer un nuevo texto con «aclaraciones» que sin embargo «no responden» a las demandas europeas, según fuentes implicadas en la negociación. El enviado británico David Frost debía reunirse de nuevo hoy con la negociadora europea Paulina Dejmek-Hack.

«Boris Johnson, lo que está en juego no es ganar un estúpido juego de reproches. Lo que está en juego es el futuro de Europa y del Reino Unido, así como la seguridad e intereses de nuestros ciudadanos», tuiteó Tusk dirigiéndose al primer ministro.

Otra fuente cercana a Johnson, que muchos sospechan se trata de su consejero especial Dominic Cummings, había declarado previamente a la revista conservadora The Spectator que Londres preveía el fracaso de las negociaciones.

Los líderes europeos, que se reúnen en cumbre el 17 y 18 de octubre, se habían fijado como plazo el final de esta semana para considerar si hay base para un acuerdo con el Reino Unido.

Tras el referéndum de 2016, el Reino Unido debía haber abandonado el bloque el pasado marzo. Pero ante el reiterado rechazo del Parlamento británico al acuerdo de divorcio negociado por la anterior primera ministra, Theresa May, la fecha fue retrasada dos veces, hasta este 31 de octubre.

El primer ministro británico, Boris Johnson, pedirá a Bruselas un aplazamiento del Brexit si no hay un acuerdo de aquí al 19 de octubre, gracias a una ley reciente, según un documento presentado ante un tribunal.

Ese aplazamiento entraría en contradicción con el discurso oficial de Johnson, que hasta ahora ha asegurado que Reino Unido abandonará la Unión Europea el 31 de octubre, con o sin acuerdo.

El documento salió a la luz pública como parte de una demanda judicial lanzada en Escocia por un empresario junto a la diputada escocesa Joanna Cherry y el abogado Jo Maugham, que exigen al gobierno conservador que acate la ley aprobada por el parlamento en septiembre, y que le obliga a pedir un aplazamiento de tres meses si no hay acuerdo.

Según Jo Maugham, un documento presentado por la defensa del primer ministro indica que éste solicitará efectivamente un aplazamiento a la UE.

Maugham indicó que no comprendía cómo Boris Johnson podía conciliar sus declaraciones, según las cuales no pedirá un aplazamiento, «con la promesa que ha hecho hoy ante la justicia».

Boris Johnson presentó el miércoles sus propuestas a la UE sobre el tema de la frontera irlandesa, la principal traba para obtener un acuerdo. Previamente insistió que preferiría estar «muerto en el fondo de un foso» antes de pedir un nuevo aplazamiento del Brexit, el tercero desde que fue aprobado en referéndum.

Tras presentar a Bruselas lo que calificó como la «propuesta final» del Reino Unido para alcanzar un acuerdo de divorcio antes del 31 de octubre, el primer ministro británico Boris Johnson compareció ante la Cámara de los Comunes.

Indicó que presentó «propuestas constructivas y razonables» que demuestran la seriedad de Reino Unido, sin embargo, reconoció que «no cumplen con todo lo que hubiéramos deseado», pero con estas «concesiones» hacemos «un verdadero intento de superar el abismo, de reconciliar lo aparentemente irreconciliable».

Reiteró que si los 27 miembros de la UE no muestran la misma disposición, el Reino Unido abandonará el bloque de forma brutal sin pedir más aplazamientos.

Pero, advirtió, «ese resultado sería un fracaso del que todas las partes serían responsables».

El plan de Johnson consiste en rescatar el denostado Tratado de Retirada firmado en noviembre por la anterior primera ministra, Theresa May, con Bruselas y modificar su punto más conflictivo: cómo mantener abierta tras el Brexit la frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, país miembro de la UE.

El acuerdo de May, que los líderes europeos calificaron como «el mejor posible, el único posible», fue rechazado tres veces por los diputados británicos.

La nueva propuesta no difiere mucho de las primeras versiones de ese texto: Irlanda del Norte se mantendría en el mercado único europeo en lo relativo a las mercancías, a diferencia del resto del país. Y todo el Reino Unido saldría de la unión aduanera europea para poder negociar grandes acuerdos comerciales con terceros países como Estados Unidos.

La Comisión Europea, que señaló «puntos problemáticos» en su propuesta, dijo este jueves que le corresponde al gobierno británico solventarlos. «Queda trabajo por hacer», afirmó la portavoz del ejecutivo europeo Natasha Bertaud. Y «este trabajo debe ser realizado por el Reino Unido, no al revés», dijo en Bruselas.

La salida británica de la UE, aprobada por referéndum en 2016, estaba inicialmente prevista para el pasado marzo, pero debido al bloqueo político fue aplazada dos veces.

El primer ministro británico Boris Johnson, que presenta este miércoles su «propuesta final» sobre el Brexit a la Unión Europea, pidió a Bruselas «alguna concesión» para alcanzar un acuerdo porque de lo contrario su país, enfatizó, abandonará el bloque brutalmente a final de mes.

«Hoy presentamos en Bruselas lo que creo que son propuestas razonables y constructivas», dijo Johnson ante los miembros de su Partido Conservador al clausurar su congreso anual en Mánchester.

«El Reino Unido está haciendo concesiones y realmente espero que nuestros amigos europeos lo entiendan y hagan alguna concesión a su vez», añadió al reiterar su promesa de no pedir más aplazamientos. Dijo que el país abandonará la UE el 31 de octubre, «pase lo que pase».

Su principal objetivo es reemplazar la controvertida «salvaguarda irlandesa» por otro sistema que permita evitar una frontera dura entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, país miembro de la UE, para preservar el acuerdo de paz que en 1998 puso fin a tres décadas de sangriento conflicto en la región.

Su propuesta excluye controles aduaneros en la línea fronteriza, aseguró Johnson. La víspera ya había adelantado que estos podrían realizarse, por ejemplo, en las instalaciones de la empresa importadora o exportadora.

Más de tres años después del referéndum de 2016, el complicado proceso del Brexit ha sumido en una profunda crisis política al Reino Unido.

El acuerdo difícilmente negociado por la anterior primera ministra, Theresa May, fue rechazado tres veces por el parlamento británico: los euroescépticos consideraban que hace concesiones «inaceptables» a la UE mientras que para los proeuropeos sus condiciones son peores a las que tiene actualmente el país como miembro del bloque.

Inicialmente previsto para el pasado marzo, el Brexit ya fue aplazado dos veces, una decisión que requiere la aprobación unánime de los otros 27 miembros de la UE.

El parlamento británico aprobó en septiembre una ley que obliga a Johnson a solicitar otra prórroga a falta de un acuerdo el 19 de octubre, justo después de la cumbre europea.

El primer ministro Boris Johnson prometió este martes hacer «muy pronto» nuevas propuestas sobre el Brexit a Bruselas, pero tras tres años de un proceso caótico los responsables europeos no dejan su escepticismo a un mes de la fecha para que se concrete la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

«Vamos a hacer una muy buena oferta, vamos a hacerla formalmente muy pronto», declaró Johnson a la radio BBC desde Mánchester, donde se celebra el tercer día del congreso anual de su Partido Conservador. Según algunos medios la nueva propuesta podría presentarse este jueves.

La salida del bloque estaba prevista para el pasado marzo, pero ante el rechazo del parlamento británico al acuerdo difícilmente negociado por la anterior primera ministra, Theresa May, la fecha fue aplazada dos veces, siendo la nueva fecha este 31 de octubre.

Johnson, que llegó al poder a finales de julio al reemplazar a May como líder del Partido Conservador, quiere renegociar con la UE el punto más conflictivo del texto: la denominada «salvaguarda irlandesa» o cómo evitar una nueva frontera dura entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, país miembro de la UE.

Hoy se filtraron a los medios varias versiones de las propuestas que habría hecho el equipo de Johnson. Según una de ellas, el ejecutivo británico contempla realizar los controles aduaneros a varios kilómetros de la línea fronteriza. Las mercancías transportadas de un lado al otro se controlarían en tiempo real mediante dispositivos de seguimiento colocados en los camiones, explicó la radiotelevisión pública irlandesa RTE.

La idea fue inmediatamente rechazada por el vice primer ministro irlandés, Simon Coveney, quien pidió a Londres que haga una «oferta seria».

Johnson declaró sin embargo a la BBC que lo publicado «no es exacto» y desmintió que su plan incluya «centros aduaneros descentralizados».

Adelantó que su propuesta prevé «un territorio único para la agricultura, las industrias agroalimentarias, sanitarias y fitosanitarias, lo que constituye una concesión importante del gobierno británico». Reiteró asimismo su determinación a llevar a cabo el Brexit el 31 de octubre, incluso si no hay acuerdo.

Recordemos que el Parlamento aprobó de urgencia en septiembre una ley que obliga al primer ministro a pedir otra prórroga a la UE si, tras la cumbre europea del 17 y 18 de octubre, no ha logrado un acuerdo con los 27 que debería aún ser aprobado por los diputados. Johnson asegura que no lo hará.

Los diputados británicos volvieron a sus actividades legislativas este miércoles tras la decisión de la Corte Suprema, que declaró «ilegal» y «sin efecto» el cierre del parlamento ordenada por el primer ministro Boris Johnson, lo que da pie a un complicado mes antes del Brexit.

La Cámara de los Comunes reanudó sus sesiones pidiendo explicaciones sobre su suspensión al fiscal general, el consejero jurídico del gobierno, Geoffrey Cox.

Johnson, que voló desde Nueva York a donde asistió a la Asamblea general de la ONU, comparecerá ante el Parlamento esta misma tarde.

«Este parlamento es un parlamento muerto», dijo Cox reprochando a los diputados haber rechazado tres veces el acuerdo de divorcio negociado con Bruselas por Theresa May y negarse a autorizar elecciones anticipadas para salir del bloqueo.

«Este parlamento debería tener el valor de enfrentarse al electorado, pero no lo hará», agregó.

Asegurando que «hay mucha gente que quiere frustrar el Brexit», Johnson había reiterado su llamado a unos comicios anticipados que la oposición se niega a concederle hasta que se descarte por completo la amenaza de una salida brutal de la Unión Europea programada para el próximo 31 de octubre.

Johnson, que perdió la mayoría tras la rebelión de 21 de sus diputados, está ganando popularidad entre los votantes según los sondeos y quiere aprovechar ese impulso. Pero para convocar elecciones anticipadas necesita el apoyo de dos tercios de una cámara que ya rechazó dos veces su propuesta.

«Nuestra principal prioridad es prevenir una salida sin acuerdo de la Unión Europea el 31 de octubre», reiteró el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, e insistió que hasta entonces no habrá elecciones.

El jefe negociador de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, aseguró este lunes que la actual posición del gobierno británico no ofrecía «ninguna base para hallar un acuerdo» en el proceso de salida de Reino Unido del bloque.

«En virtud de la actual posición del Reino Unido, es difícil ver cómo podemos llegar a una solución jurídicamente operativa que responda a todos los objetivos de la salvaguarda (en Irlanda)», declaró Barnier en Berlín, tras haberse reunido con el ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas.

«Por el momento, no tenemos bases para encontrar un acuerdo, debemos continuar trabajando», agregó Barnier, quien se entrevistó el fin de semana pasado en Luxemburgo con el primer ministro británico, Boris Johnson. En ese sentido dijo, «la pelota está en el campo británico».

Recordemos que la salvaguardia tiene por objeto garantizar que no haya una frontera dura entre Irlanda, miembro de la UE, y la provincia británica de Irlanda del Norte, y proteger el mercado único europeo.

La valoración negativa de Barnier sobre el estado de las negociaciones entre Bruselas y la UE se produjo tras su reunión de la semana pasada con su homólogo británico, Stephen Barclay.

Las conversaciones continuarán esta semana en Bruselas y Nueva York, con reuniones previstas entre Johnson, y el presidente de la UE, Donald Tusk, este mismo lunes por la tarde.

Las últimas propuestas británicas, que no se han detallado en esta etapa, llegan seis semanas antes de la fecha prevista del Brexit el 31 de octubre.

Johnson quiere lograr un acuerdo en la cumbre de la UE del 17 y 18 de octubre, pero se dice decidido a que su país salga del bloque en la fecha prevista y se niega a pedirle a los 27 un aplazamiento.

El ministro británico para el Brexit, Steve Barclay, aseguró este viernes que la negociación de divorcio entre la Unión Europea (UE) y Reino Unido avanza «con ímpetu», después de meses de bloqueo del acuerdo de retirada.

«Estamos avanzando con ímpetu, las discusiones continuarán la próxima semana entre los equipos técnicos», aseguró Barclay, tras reunirse en Bruselas con el negociador de la UE, Michel Barnier, a poco más de 40 días de la fecha del Brexit.

Para llegar a un acuerdo y alejar el temido escenario de un divorcio abrupto, el gobierno británico, liderado por Boris Johnson desde julio, exige la retirada del mecanismo de último recurso conocido como salvaguarda irlandesa.

Su predecesora, Theresa May, pactó con la UE este mecanismo que busca evitar la reintroducción de una frontera para bienes entre Irlanda, país del bloque, y la provincia británica de Irlanda del Norte.

El acuerdo cerrado en noviembre preveía que todo Reino Unido permanecería en una unión aduanera con la UE si, tras un período de transición, no se hallaba una alternativa mejor en el marco de un acuerdo de libre comercio entre ambos.

Sin embargo, el Parlamento británico rechazó hasta en tres ocasiones el acuerdo de divorcio entre May y Bruselas, en parte por la salvaguarda que impediría a Reino Unido negociar acuerdos comerciales con terceros países.

El ‘premier’ británico y el titular de la Comisión, Jean-Claude Juncker, decidieron el lunes acelerar las discusiones. Johnson tiene previsto reunirse el lunes en Nueva York con el jefe del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Los europeos urgieron al gobierno británico a presentar alternativas a la salvaguarda que permitan respetar los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998 y preserven la integridad del mercado único europeo.

Barclay y Barnier discutieron tres documentos presentados por Londres con ideas sobre cómo reemplazar el mecanismo para Irlanda en el acuerdo de divorcio, pero «todavía queda mucho trabajo por hacer», según el ministro.

Casi un 52% de los votantes británicos apoyó el Brexit en un referéndum celebrado en junio de 2016, pero, tres años después, Reino Unido sigue sin encontrar la manera de consumar el primer divorcio en la historia del proyecto europeo.

La presidencia finlandesa de la UE exigió este jueves al gobierno británico que presente una propuesta escrita sobre el Brexit antes de finales de septiembre, un ultimátum que Londres rechazó y calificó de «plazo artificial».

«Presentaremos soluciones escritas formales cuando estemos listos, y no en función de un plazo artificial», declaró un portavoz del primer ministro británico, Boris Johnson.

Antes, el primer ministro finlandés, Antti Rinne, cuyo país preside la UE durante este semestre, advirtió a Londres que tiene hasta finales de septiembre para presentar una propuesta escrita del acuerdo.

«En opinión del primer ministro Rinne, el Reino Unido debe presentar una propuesta por escrito antes de finales de septiembre», dijo un portavoz del gabinete del primer ministro.

Los responsables de la UE pidieron ayer miércoles a Londres no «hacer como si negociáramos» para evitar un divorcio brutal entre el Reino Unido y la UE, advirtiendo a los euroescépticos británicos que tendrían que rendir cuentas.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtió por su parte que el riesgo de una retirada sin acuerdo sigue siendo muy real», ante la Eurocámara en Estrasburgo.

Recordemos que ayer, Rinne también declaró que tenían que estar preparados para un Brexit sin acuerdo.

Y es que más de tres años después del referéndum en el que casi un 52% de los británicos apoyó el Brexit, Reino Unido sigue sin encontrar la manera de consumar el primer divorcio en la historia del proyecto europeo.

El encuentro entre el primer ministro británico, Boris Johnson, y el titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, este lunes, no logró despejar el temido escenario de un Brexit sin acuerdo, a 45 días de la ‘fatídica’ fecha.

«El presidente Juncker recordó que compete a Reino Unido presentar soluciones jurídicamente operativas que sean compatibles con el acuerdo de retirada (…) Estas propuestas aún no se han hecho», aseguró el ejecutivo comunitario en un comunicado tras el encuentro en Luxemburgo.

Casi un 52% de los votantes británicos apoyó el Brexit en un referéndum celebrado en junio de 2016, pero, tres años después, el Reino Unido sigue sin encontrar la manera de consumar el primer divorcio en la historia del proyecto europeo tras más de 45 años de membresía en el bloque.

El último problema en el divorcio sigue siendo la llamada ‘salvaguarda irlandesa’ (backstop), un mecanismo de último recurso que busca evitar una frontera para bienes entre Irlanda, país de la Unión Europea (UE), y la provincia británica de Irlanda del Norte, tras el Brexit.

La predecesora de Johnson en el número 10 de Downing Street, Theresa May, pactó con la UE que este mecanismo entraría en vigor al término de una período de transición posbrexit, si Bruselas y Londres no logran una alternativa mejor en el marco de un eventual acuerdo de libre comercio.

Sin embargo, el Parlamento británico rechazó hasta en tres ocasiones el acuerdo cerrado en noviembre en parte por la salvaguarda, que impediría a Reino Unido negociar acuerdos comerciales con terceros países al continuar dentro de una unión aduanera con la UE.

El actual jefe de gobierno británico, Boris Johnson, advirtió que no aprobará un nuevo acuerdo si este mecanismo se mantiene, y, pese a que su Parlamento se lo solicitó, se niega a pedir una nueva prórroga del Brexit, determinado a sacar a su país de la UE el 31 de octubre sin pacto.

El gobierno británico explicó por su parte que ambos líderes coincidieron este lunes en la necesidad de «intensificar» los contactos de cara a lograr un acuerdo y avanzó «reuniones diarias» entre los equipo de negociación de ambos lados del Canal de la Mancha.

La reunión estuvo precedida por una ofensiva del gobierno británico defendiendo «enormes avances» en sus discusiones con Bruselas para desbloquear el acuerdo del Brexit, una visión desmentida por la Unión Europea que ya pedía «propuestas concretas».

Londres no presentó todavía alternativas viables a los términos actuales del acuerdo de divorcio cerrado en noviembre con la Unión Europea (UE), dijo la Comisión Europea tras el almuerzo de Juncker y Johnson.

El primer ministro británico, Boris Johnson, aseguró este sábado que hubo «enormes avances» para lograr un acuerdo con la Unión Europea (UE) sobre el Brexit, en una entrevista en la que comparó a Reino Unido con el increíble Hulk, el musculoso personaje de cómic.

«Cuando obtuve este cargo, todo el mundo decía que no era posible ningún cambio en el acuerdo de retirada» de Reino Unido de la UE, dijo el primer ministro al periódico The Mail on Sunday . «Pero los dirigentes de la UE cambiaron de parecer y hay una conversación muy buena en curso sobre cómo abordar las cuestiones de la frontera norirlandesa».

La frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda es el principal escollo en las conversaciones sobre el Brexit. La denominada «salvaguarda irlandesa», pensada para evitar la reinstauración de una frontera física entre ambos territorios, genera una gran polémica, y fue en gran parte el motivo por el que los diputados británicos rechazaron en tres ocasiones el tratado de salida negociado por Theresa May, forzando su renuncia como jefa de gobierno.

Se trata de una solución de último recurso que solo entraría en vigor si, tras un periodo de transición previsto en el acuerdo, Londres y Bruselas no acuerdan una solución mejor, y que crearía un «territorio aduanero único», que englobaría a la UE y al Reino Unido, lo que limitaría la capacidad de Londres para negociar tratados comerciales con otros países.

«Hay mucho trabajo por delante y hasta el 17 de octubre», cuando los líderes de la UE se reunirán para una cumbre final antes de la salida de Reino Unido del bloque, dijo Johnson. «Pero voy a ir a esa cumbre y voy a obtener un acuerdo, tengo mucha confianza».

Antes de eso Boris Johnson se reunirá el lunes en Luxemburgo con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el jefe negociador del bloque para el Brexit, Michel Barnier.

Durante la entrevista Boris Johnson, comparó a Reino Unido con el superhéroe Hulk.

«Cuanto más se enoja Hulk, más fuerte se vuelve, y siempre escapa, aunque parezca estar fuertemente atado, como es el caso de este país», dijo el líder británico. «Saldremos el 31 de octubre (…) créanme».

No obstante, la oposición parlamentaria a su posición aumentó aún más este sábado, cuando Sam Gyimah, uno de sus diputados por el Partido Conservador, desertó y se unió a los Liberal-Demócratas, proeuropeos.

La semana pasada, 21 diputados conservadores apoyaron a la oposición parlamentaria para obligar al Ejecutivo a pedir un aplazamiento del Brexit hasta enero.


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