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El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo este viernes que recibió con agrado la declaración de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, acerca de que habría un avance inminente en las negociaciones para ratificar el acuerdo comercial con Canadá y México.

«Vi con buenos ojos que ayer la señora Pelosi haya puesto un mensaje en su Twitter diciendo que va por buen camino la negociación para aprobar en el Congreso de Estados Unidos el tratado», dijo López Obrador en la conferencia de prensa matutina.

AMLO sostuvo que coincide con el gobierno de Estados Unidos en la necesidad de aumentar los salarios “y se va por buen camino porque se llevó a cabo la reforma laboral, porque tiene que haber democracia en los sindicatos, y es un compromiso que asumimos; hacer valer la ley laboral y evitar los fraudes».

En ese sentido, rechazó el mal uso de la elección en los sindicatos y reiteró el respeto a la autonomía sindical, por el voto libre, secreto y directo de los trabajadores; “no se puede permitir la manipulacion y fraudes en el sindicato, enfatizó.

Y es que Pelosi afirmó ayer que es «inminente» un acuerdo entre los demócratas de la cámara y la Administración Trump sobre los cambios al T-MEC.

«Estamos avanzando de forma positiva en lo que respecta al USMCA (T-MEC). Una vez más, todo se reduce a la ejecución», dijo Pelosi durante una reunión con la prensa.

«Creo que si conseguimos llevarlo al lugar donde debe estar, lo cual es inminente, este puede ser un patrón para acuerdos comerciales futuros».

Recordemos que los demócratas de la Cámara Baja han negociado durante meses con responsables del Gobierno del presidente Donald Turmp cambios en el acuerdo en cuatro áreas principales: trabajo, medio ambiente, ejecución y disposiciones sobre la prescripción de drogas.

El representante comercial de EEUU, Robert Lighthizer, y los demócratas de la Cámara de Representantes podrían alcanzar un acuerdo en las próximas dos semanas, antes de que los legisladores regresen a sus hogares para celebrar Acción de Gracias, informó POLITICO, medio digital de EUA.

Pelosi añadió que le gustaría que el Congreso ratificara el T-MEC este mismo año. «Me gustaría que lo tuviésemos listo este año. Quiero decir que ese sería mi objetivo. No imagino que no llevaría mucho más tiempo que el Senado lo aprobase».

Kenneth Smith Ramos

EL FINANCIERO

 

Hace algunos días, altos funcionarios del Gobierno Federal señalaban que el T-MEC se encontraba “a punto de turrón” en su proceso de ratificación en el Congreso de EU. Las llamas del optimismo también han crecido en Washington gracias a las recientes declaraciones de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, así como del Representante Richard Neal, presidente del Comité de Medios y Arbitrios. Ambos han señalado que a pesar de la espada de Damocles del posible juicio político en contra del presidente Trump, tanto demócratas como la Casa Blanca han logrado avanzar en los temas pendientes en torno al T-MEC, y están cada vez más cerca de llegar a un acuerdo.

¿Habrá llegado la hora de sacar el champagne y echar campanas al vuelo? No se apresuren, ya que para México es necesario leer entre líneas para entender lo que está detrás de las señales optimistas de los demócratas y del Representante Comercial de EU. El que lleguen a un acuerdo en EU respecto a las demandas de los demócratas no significa que el resultado sea aceptable para México.

A lo largo de esta negociación interna en EU, el liderazgo demócrata ha insistido en que el texto del USMCA debe reabrirse para atender sus preocupaciones en materia de propiedad intelectual, laboral, medio ambiente y solución de controversias. Sin embargo, estamos a un par de semanas de un posible voto en la Cámara de Representantes, y hasta el momento se desconocen por completo los textos que están sobre la mesa. Tenemos indicios claros de que los demócratas seguirán insistiendo en que México acepte la imposición de visitas de inspección unilaterales para determinar el cumplimiento de las disposiciones establecidas en el Capítulo Laboral del T-MEC. Esto es completamente inaceptable.

¿Por qué? Porque las inspecciones discrecionales le permitirían a EU darle la vuelta al mecanismo de solución de disputas del Tratado, y le otorgaría el derecho de “certificar” de manera unilateral si México está cumpliendo con sus compromisos, sin pasar por un panel imparcial y transparente. Ergo, si México acepta esto, podríamos tener una lluvia de casos laborales en contra de México en los primeros años de vigencia del T-MEC, con la posible imposición de restricciones comerciales para nuestros exportadores. Ante un escenario de esta naturaleza, el resultado del T-MEC en la práctica sería un TLCAN “Minus” en lugar de un TLCAN “Plus”, ya que pondría en riesgo el acceso de nuestros principales productos a EU.

Esta preocupación no es mera especulación, ya que es exactamente lo que EU intentó hacer en la negociación del TPP al imponerle a los países “chiquitos” como Vietnam, Malasia, y Brunei, los “Planes de Acción” (Action Plans) que plasmaban requisitos adicionales de verificación del cumplimiento del capítulo laboral, mismos que por ejemplo, le hubieran permitido a EU suspender el acceso preferencial a su mercado para los productos del sector textil y calzado provenientes de Vietnam, sin necesidad de pasar por un panel arbitral. Afortunadamente para estas naciones, EU nunca pudo implementar estas medidas leoninas porque el recién llegado presidente Trump decidió sacar a su país del TPP en 2017.

El sector privado mexicano, y en particular el Cuarto de Junto saben perfectamente que el ceder respecto a las inspecciones laborales traería consecuencias funestas para México. Asimismo, están muy preocupados de que mientras que en EU los Congresistas señalan que un acuerdo es inminente, en México se desconocen los detalles de la negociación. Afortunadamente el Gobierno Federal ha señalado claramente que no aceptará las inspecciones unilaterales, pero ese no es el único tema tóxico en materia laboral. Se habla también de un posible mecanismo diferenciado de solución de controversias en el que los temas laborales, de interés de EU, gozarían de un mecanismo “fast track” o mejorado para la conformación de los paneles y los tiempos de resolución, mientras que los demás sectores de interés de México (como el agropecuario, textil, o automotriz) no recibirían el mismo trato.

A pesar de que nuestro gobierno pintó su raya respecto a las inspecciones, es probable que la presión política sobre México incremente radicalmente en las próximas semanas. Imaginemos un escenario en el que el EU le informa a México que si no acepta las inspecciones, o el sistema diferenciado de solución de diferencias, se cerrará la ventana para poder aprobar el T-MEC este año. “Presidente López Obrador, quiere ser usted el responsable de matar el T-MEC? Evite eso y acepte nuestras solicitudes en lo laboral”. Esa es una pregunta del presidente Trump que nuestro Gobierno no quisiera enfrentar. Pero si se la ponen en frente, la respuesta debería ser: “Mr. Trump, México está a favor de un T-MEC que fortalezca el TLCAN, que lo modernice e impulse la competitividad de nuestro país y de la región. No podemos aceptar un retroceso.”

Por otro lado, hemos señalado en artículos anteriores que las preocupaciones de los demócratas respecto a la aplicación del Tratado (enforcement) es algo que se pudiera atender por la vía administrativa, sin necesidad de tomar como rehén la aprobación del T-MEC. De hecho, durante las negociaciones México fue el principal promotor de un mecanismo de solución de controversias mejorado, que agilizara la conformación de paneles, y brindara mayor transparencia a lo largo del proceso.

Sin embargo, lo que los demócratas pretenden en materia laboral sí sería un enorme retroceso. La clave está en que en estos días tan importantes, México tenga la claridad de responder certeramente a EU y reiterar qué es o no aceptable para México. Esto con un previo acuerdo entre las dependencias del Gobierno Federal (quienes implementarán el acuerdo) y también con el sector privado. Es importante recordar que cualquier cambio que se le haga al tratado, ya sea mediante acuerdos administrativos o a través de cambios al texto, sería una concesión por parte de México. Recordemos que México ya ratificó el tratado tal y como está, sin necesidad de cambiarle ni una coma. Por lo tanto, cualquier cambio que quiera hacer EU pone en riesgo el balance de la negociación.

Esperemos que el Gobierno de México no ceda ante las presiones de EU y logremos a la brevedad la ratificación y la entrada en vigor del T-MEC. Mucho está en juego, y esta es una negociación en la que no nos podemos equivocar.

La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, aseguró este jueves que espera la aprobación, antes de finales de año, del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México, y Canadá, conocido como T-MEC.

«Me gustaría que fuese aprobado este año», señaló Pelosi en rueda de prensa. «Creo que si lo podemos llevar a donde necesita estar, lo cual es inminente, puede ser un patrón para futuros acuerdos comerciales. Un buen patrón», agregó.

Para lograrlo, sin embargo, deberían acelerar las conversaciones ya que la Cámara de Representantes entra en receso por las festividades navideñas el 12 de diciembre.

El gobierno del presidente Donald Trump ha estado conversando, a través de la Oficina del Representante de Comercio Exterior (USTR), con la oposición demócrata en el Congreso para lograr aprobación del nuevo pacto.

Trump ha criticado a Pelosi por haber ralentizado el proceso y no haber sometido el pacto a voto.

«No puedo creer que la nerviosa Nancy Pelosi no esté moviendo más rápidamente el T-MEC. Su gente lo quiere, no saben por qué ella no lo somete a un voto bipartidista. ¡Está tomándose demasiado tiempo!», se lamentó el mandatario a finales de octubre en su cuenta de Twitter.

Tras más de un año de negociaciones, los Gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá concluyeron el 30 de noviembre de 2018 la negociación del T-MEC, que debe sustituir el actual Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994.

Los republicanos y grupos empresariales han presionado al Congreso para sacar adelante el T-MEC para reducir la incertidumbre comercial, mientras que varios asociaciones sindicales estadounidenses han exigido reforzar las garantías de aplicación de los estándares medioambientales y laborales.

México ya ha ratificado el acuerdo, mientras que en el caso de Canadá, que celebró sus comicios presidenciales recientemente, se espera que el acuerdo sea aprobado en breve.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) felicitó vía telefónica este jueves al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, por su reelección.

En la llamada, coincidieron en la importancia de ratificar el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

«Hablé con Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, para felicitarlo por su reelección. Coincidimos en mantener buenas relaciones y seguir convenciendo a congresistas de Estados Unidos sobre la importancia de aprobar el T-MEC en beneficio de las tres naciones», publicó el mandatario en su cuenta de Twitter.

El breve mensaje se acompaña de una fotografía en la que se observa al mandatario acompañado del canciller, Marcelo Ebrard.

El Partido Liberal de Trudeau ganó el pasado 21 de octubre las elecciones generales celebradas en Canadá, aunque no consiguió repetir la mayoría absoluta de escaños que obtuvo en 2015.

Tras más de un año de negociaciones, los Gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá concluyeron el 30 de noviembre de 2018 la negociación del T-MEC, que debe sustituir el actual Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994.

El Senado de México ya ratificó el tratado el pasado 19 de junio y está a la espera de que lo hagan las legislaturas de Canadá y Estados Unidos. La Casa Blanca quiere que haya una votación en el Congreso antes de que acabe este año pero la Cámara de Representantes está controlada por la oposición demócrata, que ha mostrado reservas en lo relativo a derechos laborales y salarios y asuntos medioambientales o relacionados con las grandes farmacéuticas.

Durante varias décadas el gobierno mexicano temblaba una vez al año ante la expectativa de que el gobierno de Estados Unidos certificara que se estaba actuando para combatir el crimen organizado. Esa época de la certificación anual que comenzó en 1988 con el Acta Anti-Abuso de Drogas fue sumamente negativa para la relación bilateral. La ayuda económica de EUA a México dependía de que el presidente norteamericano y después el congreso, consideraran que nuestro país estaba cumpliendo con la lucha en contra del crimen organizado para que se liberaran fondos para México.

Hubo años en los que nos certificaron los estadounidenses, y otros en los que no. La cantidad que ‘invertía’ EUA en esto era irrisoria, pero, aun así, era todo un tema bilateral que se logró dejar atrás hasta la firma de la Iniciativa Mérida firmado por parte de George W. Bush y Felipe Calderón.

Cerrado ese capítulo anual unilateral de parte de Estados Unidos, ahora hay un grupo de demócratas duros dentro de la Cámara de Representantes que quieren revivir una certificación para el gobierno mexicano, pero en temas laborales, como condición para aprobar la ratificación del T-MEC.

Actualmente hay un grupo de 9 congresistas que nombró la Presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi para negociar con el encargado comercial de La Casa Blanca, Robert Lightizer, con los sindicatos y las contrapartes mexicanas. Estos congresistas, encabezados por Richard Neal, se subdividieron en cuatro categorías de acuerdo a los temas espinosos que quedan pendientes de negociar: Earl Blumenauer y Jan Schakowsky, que se encargan de los temas en materia de medicinas y patentes del acuerdo; Jimmy Gomez y Mike Thompson, quienes negocian temas laborales; Suzanne Bonamici y John Larson tratan los temas ambientales; y Terri Sewell y Rosa DeLauro se encargan de los temas legales.

Los temas espinosos que siguen en la mesa de negociación son tres: 1) el compromiso de respetar la propiedad intelectual relacionada con medicamentos; vacunas y otros productos médicos; 2) el grado de apoyo para generar nueva infraestructura que evite contaminación en la frontera y 3) delinear las especificaciones para que se lleven a cabo inspecciones laborales en fábricas en México para que se compruebe que, en efecto, nuestro país cumple con la reforma laboral aprobada el 1º de mayo pasado.

Si bien en los primeros dos puntos se podría llegar a un acuerdo antes de que cierre el periodo legislativo en EUA dentro de 13 días, en las revisiones a las fábricas en México hay un impasse. El consenso dentro del grupo negociador mexicano es que permitir que los estadounidenses hagan una revisión de las fábricas en México sería inaceptable.

Pero hay un grupo de demócratas y de dirigentes sindicales que están dispuestos a dejar sin ratificar el acuerdo comercial entre México-Estados Unidos y Canadá, en tanto no se acceda a estas inspecciones que serían, en los hechos, el regreso de la certificación que tuvimos en materia de lucha contra el crimen, pero ahora en el tema laboral.

 

Columna completa en El Universal

El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Mario Delgado, informó que durante la primera jornada de la Reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos se abordaron temas como el T-MEC, la seguridad y migración.

El diputado de Moreno indicó que en su participación resaltó la necesidad de que el nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se apruebe para beneficio de las tres naciones.

Afirmó que México cumplió puntualmente su parte al aprobar el T-MEC en junio pasado, así como «una reforma laboral histórica que garantizara derechos para los trabajadores del país, así como la justicia laboral».

Adelantó que los demócratas le externaron que su confianza en que la ratificación del nuevo tratado se lleve a cabo antes de concluir el año.

En materia de seguridad, Delgado Carrillo urgió a Estados Unidos a analizar de forma diferente el tema del tráfico de armas hacia México, “porque eso está incrementando la violencia y buena parte del armamento con el que cuenta el crimen organizado en México es de fabricación norteamericana”.

En este sentido, hizo un llamado a que los Estados Unidos inviertan en equipamiento en la frontera con México para que se controle ese tráfico ilegal de armas.

En el tema de migración, señaló que los legisladores estadounidenses reconocieron el esfuerzo que hizo el Gobierno mexicano por detener el gran flujo de migrantes centroamericanos que estaban llegando por la frontera.

Añadió que hubo un compromiso de ambas delegaciones de tener una visión integral para impulsar el plan de cooperación para el desarrollo del triángulo norte de Centroamérica, así como la necesidad de llevar desarrollo a esa región para controlar los flujos migratorios.

Señaló que la delegación de EUA reconoció la gran aportación de los mexicanos migrantes a la economía de los Estados Unidos.

El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Mario Delgado, aseguró que los legisladores que acuden a la LIX Reunión Interparlamentaria entre Estados Unidos y México, que inicia hoy en San Diego, California, buscan fortalecer la relación entre ambos congresos.

Indicó que la realización de la reunión tiene como fin el impulsar la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y avanzar en temas como migración, control de armas y seguridad.

El también coordinador de Morena en la Cámara de Diputados agradeció el mensaje que le envió el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, a los legisladores que representarán a México en la reunión que concluye el próximo domingo.

A ese encuentro con los congresistas estadounidenses acuden, además de Delgado Carrillo, los coordinadores de los diputados del Partido Acción Nacional (PAN), Juan Carlos Romero Hicks; de Movimiento Ciudadano, Tonatiuh Bravo; del Partido del Trabajo (PT), Reginaldo Sandoval, y de la Revolución Democrática (PRD), Verónica Juárez.

En la agenda bilateral están previstos temas como la venta de armas, lucha contra el crimen organizado y migración, principalmente.

El inicio de la reunión en EUA coincide con lo que se dijo esta mañana en la conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), donde el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, afirmó que se han disipado las dudas por parte de Estados Unidos para ratificar T-MEC y pronto se verá a ese país iniciar el proceso formal para avalar el acuerdo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó esta mañana que si bien la ratificación del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) beneficiará a las tres naciones, en el caso de México es un elemento muy importante para logar que haya desarrollo.

AMLO destacó la importancia del acuerdo comercial, que dijo, juagará un papel muy importante en una de las cuatro acciones de su gobierno para impulsar el desarrollo, ya que se incrementará la inversión extranjera y el comercio exterior.

«El tratado va a reafirmar esa creencia esa idea que existe a nivel mundial» de que México es una opción para invertir. «Por eso nos importa mucho el tratado», expresó en su conferencia matutina.

En la mañanera lo acompañó el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, quien afirmó que Estados Unidos iniciará pronto el proceso para ratificar el T-MEC, lo cual se podría concretar en las próximas semanas

El subsecretario aseguró que en Estados Unidos se han disipado las dudas que mantenían algunos sectores respecto a la disposición de México para el cumplimiento de sus compromisos en materia laboral, específicamente los relacionados a asuntos sindicales y salariales.

López Obrador detalló que las cuatro acciones que impulsan la economía son: el fortalecimiento de la economía popular e impulso a proyectos estratégicos como el caso del Aeropuerto de Santa Lucía, el corredor en el Istmo, producción del petróleo y el Tren Maya. El acuerdo con la iniciativa privada nacional para impulsar inversiones en infraestructura y en cuarto, la inversión extranjera; así como la diversificación del comercio exterior.

En el tema de comercio exterior, señaló el presidente López Obrador, el T-MEC tendrá un papel muy importante porque se habrá de acrecentar la inversión extranjera ya que México está llamado a ser un sitio especial para los negocios.

AMLO insistió en que el tratado es importante para la región, por lo que no se contempla otro escenario respecto a su ratificación y coincidió con el subsecretario Sade, al señalar que “sería una posibilidad remota. No veo la menor base política, ni jurídica para cancelar el T-MEC».

El presidente López Obrador anunció que México ha tomado la decisión de no reducir aranceles para proteger la industria nacional textil y del calzado; “estamos apoyando a las empresas nacionales”, subrayó.

Quien también asistió a la conferencia fue la secretaria de Economía, Graciela Márquez, quien dio a conocer que además de impulsar una política arancelaria en beneficio de los productores mexicanos, la dependencia a su cargo trabaja con la Banca de Desarrollo en el control del ingreso de mercancía de contrabando único y técnico, así como en el otorgamiento crediticio y técnico a la industria.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, señaló este lunes que la renegociación del acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y México, T-MEC, es una «victoria crítica» de su gestión, que lo diferencia en materia económica de sus rivales.

Cuestionó tanto a sus contendientes conservadores como al Nuevo Partido Democrático (NDP) que critican la renegociación del acuerdo original de 1994 que lo convirtió en el nuevo acuerdo comercial trilateral.

El NDP ha dicho que quiere pulverizar el acuerdo y renegociarlo con, el presidente Trump, y recordó que los conservadores urgieron a su gobierno a dejar de oponerse a las propuestas del mandatario estadounidense y las fuerzas del proteccionsmo de ese mismo país.

Trudeau que busca su primera reelección, señaló que para él, los canadienses tienen muy claro lo que sucedió con su antecesor Stephen Harper y su partido conservador: recortes a cultura, a servicios, a los veteranos, nada en cambio climático.

De acuerdo a datos de la Canadian Broadcasting Corporation (CBC), que analiza las últimas encuestas publicadas, liberales y conservadores muestran un virtual empate en la preferencia de voto en la línea de los 33 puntos.

Por su parte el NDP y el Bloque Quebequense están logrando repuntar en los sondeos previos a la elección general del próximo lunes 21.

México confía en que la presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, decida llevar a votación el tratado comercial que firmó con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, tan pronto el Congreso estadounidense reanude funciones el 15 de octubre para que el acuerdo quede ratificado en enero o febrero del próximo año.

«Con la luz verde de Pelosi no es imposible ratificar en enero o febrero», dijo el subsecretario Jesús Seade, tras reunirse con Robert Lighthizer.

Seade indicó que mantiene su expectativa aún a pesar de que la mayoría demócrata en la cámara baja iniciara una investigación sobre posible abuso de autoridad del presidente republicano Donald Trump con su homólogo ucraniano.

La investigación al presidente Trump «sí estorba porque toma mucho tiempo y atención pero no lo veo como obstáculo. No tiene nada que ver», indicó Seade.

También reiteró su postura de que si el Congreso estadounidense no ratifica el acuerdo durante los meses iniciales de 2020, entonces «habrá que pensar en seguir» con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hasta las elecciones presidenciales de noviembre.

Recordemos que congresistas demócratas y dirigentes sindicales estadounidenses han expresado preocupaciones sobre la reforma que implementa México para modernizar en cuatro años sus 550,000 contratos colectivos y desplazar al poder judicial el arbitraje de disputas laborales.

Seade dijo haberle comunicado a Lighthizer ideas que para México resultan inaceptables, tales como visitas de equipos binacionales de inspectores laborales.

El subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Jesús Seade, descartó que el proceso de «impeachment» o investigación oficial de destitución contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, repercuta en la aprobación del nuevo acuerdo comercial de Norteamérica.

Señaló que en la confusión de ese proceso político, anunciado ayer por la demócrata Nancy Pelosi, los congresistas no querrán llevar una incertidumbre adicional al electorado relacionada con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

“La gran pregunta: el proceso del impeachment descarrilará la ratificación del T-MEC? Sostengo que no», publicó el funcionario en su cuenta de Twitter.

Por su parte el ex subsecretario de Industria y Comercio, Rogelio Garza Garza, coincidió con el representante de la cancillería mexicana.

Dijo que entre México, Estados Unidos y Canadá hay un interés fuerte por continuar con la ratificación del pacto comercial, y comentó que el proceso del impeachment no debe transferirse a las relaciones comerciales-económicas.

“Es un tema meramente político que, desde mi punto de vista, no debiera transferirse a la importancia que tiene para las economías de la región, argumentó.

Y es que recordemos que la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y tercera autoridad del país, Nancy Pelosi, anunció la puesta en marcha de la investigación previa para el proceso de destitución contra Donald Trump.

Pelosi habría tomado la decisión de iniciar un juicio político contra Trump, tras las acusaciones de que el mandatario presionó a su similar de Ucrania, Volodímir Zelenski, para investigar al hijo del exvicepresidente Joe Biden, uno de los aspirantes más fuertes para obtener la candidatura presidencial demócrata para los comicios de 2020.

La aprobación del nuevo tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, requerirá mucho trabajo para que sea votado por los congresistas demócratas, aseguró la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi.

«Debe ser mejorado mucho en términos de cumplimiento» de sus normas, dijo Pelosi, aunque adelantó que se está avanzando.

Las negociaciones con la administración del presidente Donald Trump para mejorar las garantías ante la competencia de los trabajadores mexicanos, una demanda clave de los sindicatos estadounidenses, continuarán pero aún no hay un texto como para ser votado, dijo Pelosi.

«Muchos nos urgen a someterlo a debate. No hay nada que someter a debate. No tenemos un proyecto», precisó.

Pelosi dijo que los cambios en las normas de cumplimiento deberían estar incluidas dentro del propio texto del tratado y no en un texto anexo.

A casi un año de su aprobación, el T-MEC solo ha sido ratificado por el Congreso de nuestro país. Para que entre en vigor se requiere la aprobación de los poderes legislativos de Estados Unidos y Canadá.

El esfuerzo por ratificar el T-MEC es una de los temas principales del Congreso estadounidense, cuando falta casi un año para las elecciones presidenciales. Y es que los demócratas parecen no quererle dar una victoria al presidente Donald Trump que busca renovar su mandato.

Canadá está procesando la ratificación mientras que en Estados Unidos los demócratas que controlan la Cámara de Representantes sostienen que son insuficientes las reformas laborales de nuestro país, que supuestamente deberían servir para proteger a la industria estadounidense frente a una mano de obra más barata.

Informes de prensa indicaron que el miércoles el Representante Comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer envió una detallada respuesta a las preocupaciones planteadas por congresistas encabezados por Pelosi. Eso podría iniciar el esfuerzo para ratificar el tratado.

«Hicimos una oferta. Ellos hicieron una oferta. Ahora hay que sentarse» a discutir, dijo Pelosi.

Este jueves, ante el Capitolio de Washington, legisladores demócratas y republicanos se sumaron a una manifestación de granjeros que demandan una rápida aprobación del T-MEC.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llamó a presionar al Congreso de su país para que apoye el nuevo acuerdo comercial con México y Canadá.

Ante una multitud reunida en una compañía de servicios petroleros en la cuenca Pérmica que se extiende entre Nuevo México y Texas, Pence vinculó la futura prosperidad del sector energético estadounidense con la aprobación este año del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual fue firmado en noviembre por el presidente Donald Trump, el primer ministro canadiense Justin Trudeau y el entonces presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

Insinuó que el acuerdo comercial resultará en más infraestructura para transportar energía de Estados Unidos a México, sin especificar si eso podría significar oleoductos o tendidos eléctricos.

«Necesitamos aprobar el T-MEC, el cual abrirá la puerta a un futuro ilimitado de energía estadounidense», declaró Pence, quien exhortó a los presentes a que se comuniquen con la delegación de la Cámara de Representantes y del Senado estatal, que son de mayoría demócrata.

Por su parte el presidente Donald Trump también elogiado el acuerdo trilateral, el cual describió como una victoria para el sector manufacturero estadounidense porque exonera de impuestos a vehículos que incluyan más componentes norteamericanos y contempla aumentos de salarios en México.

No obstante, las leyes habilitantes requieren de aprobación tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, mienytras que la cámara baja de mayoría demócrata quiere mayores concesiones en los temas laboral y ambiental.

Además, los demócratas no están entusiasmados por darle a Trump un triunfo en materia comercial de cara a las elecciones de 2020.

La gira de Pence por el oeste incluye actos para promover el pacto comercial en dos distritos legislativos que el año pasado los demócratas arrebataron a los republicanos.  La campaña intermitente de Pence a favor del T-MEC incluyó una escala en York, Pensilvania, donde en junio solicitó a un auditorio de ingenieros, comerciantes y vendedores que exijan al Congreso la aprobación del convenio.

La próxima parada de Pence para promover el tratado es Salt Lake City, donde tiene previsto hablar este jueves en el único distrito legislativo del estado que es controlado por los demócratas.


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