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Las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco aún dan de qué hablar en materia de transparencia, asunto que generó polémica desde que se lanzó el proyecto.

Este lunes, el diario El Universal publicó que la Policía Federal indaga un supuesto desvío de más de 17 mil millones de pesos de los recursos que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) había destinado al proyecto.

La conclusión de la indagatoria ya ha sido entregada a la Secretaría de la Función Pública (SFP), así como a la Procuraduría General de la República (PGR) y están bajo la mira el ex director General de Obra del GACM, Raúl González Apaolaza, así como el ex director General de Administración del GACM, Carlos Noriega.

El reporte destaca la necesidad de investigar los bienes de Manuel Ángel Núñez Soto, ex gobernador del estado de Hidalgo.

Los actos de corrupción tienen que ver con contratos para la compra de materiales de construcción como tezontle y basalto que llevó a las empresas involucradas a beneficiarse con 17 mil 724 millones de pesos.

Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes, dijo el jueves que la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco ha sido suspendida oficialmente.

Cabe recordar que la cancelación del proyecto fue anunciada a finales del año pasado por el presidente Andrés Manuel López Obrador por considerar que su precio era sumamente elevado y estaba plagado de corrupción.

En conferencia de prensa desde Palacio Nacional junto al presidente, Jiménez Espriú explicó que no podían tomar una decisión sobre la cancelación de los contratos de la construcción antes de resolver la recompra de bonos del NAIM por mil 800 millones de dólares y negó que esa operación se pueda calificar como un ‘NAIMproa’.

Dijo que la recompra de bonos “significa que de lo que habíamos conseguido como deuda, como Gobierno, no nosotros, el Gobierno anterior, se disminuyó ya esa deuda en mil 800 millones de dólares, se devolvieron”.

Aclaró que, de los 6 mil millones de dólares que se debían, hoy nada más se deben 4 mil 200 millones de dólares “y la idea es ir disminuyendo cada año, unos 200 millones de dólares, esa deuda”. Al resolver esta operación, dijo que se podía tomar la determinación de cancelar las obras.

El titular de la SCT detalló que se concretó la recompra de bonos a finales de noviembre y una vez resuelto el tema de los bonos se dieron instrucciones al director del Grupo Aeroportuario de la CDMX para iniciar la cancelación de los contratos.

No sólo el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, ahora también el secretario de Turismo, Miguel Torruco, se unió a los reclamos en Twitter contra el ex candidato presidencial, José Antonio Meade, a causa del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

A través de la red social, el funcionario calificó de “curioso” “el activismo” del priista y le cuestionó por qué no detectó la corrupción de millones de pesos cuando era titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

El excandidato, que quedó en tercer lugar en los comicios de julio pasado, con 9 millones 289 mil 853 votos, fue titular de la SHCP en dos ocasiones: de septiembre de 2011 a noviembre de 2012 durante el sexenio de Felipe Calderón, y de septiembre de 2016 a noviembre de 2017 con Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción de la organización Transparencia Internacional, en 2017 México ocupó el lugar 135 de 180.

La discusión sobre el aeropuerto comenzó cuando Meade, según sus cuentas, explicó que la cancelación de la obra en el Lago de Texcoco costará 145 mil millones de pesos.

A lo que Jimenez Espriú respondió que “la enorme pérdida” que Meade asignaba a la cancelación del NAIM en Texcoco eran “las cuentas alegres de un hombre triste”.

El ex candidato presidencia de la coalición PRI-PVEM-PANAL, José Antonio Meade, aprovechó las fiestas decembrinas para expresar su deseo de que el aeropuerto de Texcoco, Estado de México, sea retomado por el gobierno federal.

Fue a través de sus redes sociales que el exfuncionario federal indicó que “anticipando un deseo” para Navidad y Año Nuevo, confiaba en que la decisión de cancelar el aeropuerto de Texcoco se reflexionara, se rectificara y se rescatara.

Indicó que rescatar la obra aeroportuaria sería en beneficio de la sociedad mexicana, por lo que millones de mexicanos lo agradecerían.

El mensaje del ex titular de Hacienda llega luego de que en octubre pasado participara en la consulta que realizara el entonces gobierno electo para definir el futuro del proyecto. Meade informó que había votado por dar continuidad al NAIM, pues dijo que era la “única opción técnicamente viable”.

Dijo que el proyecto iniciado por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, tenía cinco ventajas: “cuida las finanzas públicas. Crea más empleos. Implica más turismo. Permite más viajes de negocios. Mantiene la confianza en el país. Quiero un México moderno y global”.

 

Con la nueva propuesta que presentó este martes el Gobierno de México a los tenedores de bonos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), los usuarios del actual aeropuerto pagarían más al comprar sus boletos de avión.

La Secretaría de Hacienda mejoró la oferta de recompra de los bonos del Fideicomiso MEXCAT, luego del rechazo obtenido por parte de distintos grupos de inversionistas.

Entre las condiciones que busca cambiar la nueva oferta de la SHCP es el impuesto que pagan los usuarios a través de la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) y que se refleja en el costo del boleto.

El Mexcat propone incrementar el pago del TUA a 44.07 dólares para vuelos internacionales y a 23.20 dólares para vuelos nacionales.

Estos incrementos implicarían un alza de 28.5% para el caso de los vuelos internacionales y del 3.8% para vuelos nacionales.

En la propuesta de Hacienda se incluye que será un evento de default si el impuesto de TUA es cobrado en otra moneda diferente al dólar o es reducido por debajo de los 34.72 dólares para vuelos internacionales y 22.33 dólares para vuelos nacionales, impuesto que se paga actualmente.

“La Secretaría Hacienda y Crédito Público anunció que el Fideicomiso del Aeropuerto de la Ciudad de México (“MEXCAT”) planea modificar sus ofertas de compra y solicitudes de consentimiento publicadas el pasado 3 de diciembre, después de considerar algunas respuestas por parte de los tenedores de bonos y otras partes interesadas”, dijo la dependencia en un comunicado.

Además, el Gobierno modifica los incentivos a los tenedores de bonos. Dará 10 dólares por cada mil en papeles a quienes decidan vender sus bonos, y también 10 dólares a quien no venda, pero acepte el cambio en las condiciones de los contratos.

La primera oferta era de 900 dólares por cada mil, y además había un incentivo de 50 dólares a quien vendiera anticipadamente y otro de 7.50 dólares a quien aceptara modificar las condiciones de los contratos.

El cambio fundamental en las condiciones es que el pago a los bonistas ya no estará respaldado en el futuro por las operaciones del NAIM, el cual se pretende cancelar, sino ahora estaría soportado por la operación del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) Benito Juárez.

 

 

Con información de El Financiero

El nuevo Consejo de Administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) emitió este lunes por la mañana una oferta de compra por 1,800 millones de dólares en bonos usados para financiar parte del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), a fin de mitigar el riesgo que enfrentan dichos papeles, tras la cancelación del proyecto en Texcoco.

“La colocación se realizó desde las 6:30 horas de la mañana, hora de México, y corrió a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”, dijo Gerardo Ferrando, nuevo director del GACM en entrevista con Grupo Fórmula.

Cabe señalar que el fideicomiso del NAIM tiene 6,000 millones de bonos en circulación.

De acuerdo con la Secretaria de Hacienda, la intención es modificar los acuerdos de emisión de los bonos, así como los acuerdos relacionados con ellos para eliminar ciertas obligaciones y eventos de incumplimiento relacionados con el Proyecto del Aeropuerto en Texcoco.

Según una minuta de los acuerdos del nuevo Consejo del GACM, el plan del nuevo Gobierno es cancelar el NAIM en Texcoco, pero se llegó al acuerdo de continuar las obras, hasta que se cuente con una nueva evaluación estratégica que les permita tomar decisiones. Se prevé que el cierre de operación podría anunciarse en la segunda quincena de diciembre.

Este domingo fue presentado el nuevo Consejo de Administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) que preside el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

El consejo estará integrado por Jiménez Espriú, Antonio Canchola como prosecretario del Consejo, Graciela Márquez Colín, Josefa González Blanco y Antonio Herrera.

De acuerdo con algunas versiones de medios, el nuevo gobierno lanzaría una oferta de compra de 1,800 millones de dólares de bonos y el director del GACM, Gerardo Ferrando, haría una nueva evaluación de la construcción del NAIM en Texcoco, por lo que las obras continuarían hasta nuevo aviso.

La Secretaría de Hacienda dará una conferencia de prensa a las 16:00 horas de este domingo en el Hangar presidencial en la que se prevé que la información se haga oficial.

Gerardo Ferrando, futuro director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), adelantó que los trabajadores del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) continuarán con las obras en Texcoco incluso después de la toma de posesión del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

“Hay trabajos de mantenimiento, de preservación de lo que tenemos ahí que seguramente darán todavía varias semanas de trabajo de la gente que está ahí en Texcoco”, afirmó.

De igual modo, detalló que los colaboradores del GACM continuarán con sus labores, sin embargo, al concluir los contratos con las constructoras, éstas tendrán que resolver y atender la situación de sus trabajadores.

En cuanto a las construcciones que seguirán en curso, mencionó que no sería conveniente suspenderlas, pues considera “absurdo” que se levante y retire una obra muy costosa a la cual se le puede asignar una utilidad.

“Habrá que ver qué vamos a hacer con ellas, podemos encontrarle un uso ¿cuál es?, todavía no tengo los elementos para compartirlo”, dijo.

 

 

Con información de Milenio

Javier Jiménez Espriú, quien estará al frente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en el próximo gobierno, aseguró que en caso de encontrarse evidencia o presunción de corrupción en los contratos correspondientes al proyecto del aeropuerto de Texcoco, se procederá ante las instancias correspondientes.

El colaborador de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo que las posibles denuncias podrían ser presentadas ante la Secretaría de la Función Pública (SFP).

“Lo que es irregular no será aceptable, y lo que es correcto será atendido de acuerdo con la ley”, dijo Jiménez Espriú al asistir a la presentación de la iniciativa Memoria Histórica y Cultural de México.

Precisó que los contratos se revisarán tan pronto asuma el nuevo gobierno, y adelantó que los empresarios que se encuentren dentro del ejercicio de la ley podrán participar en las siguientes etapas de la administración federal, situación contrario para aquellos a quien se les comprueben irregularidades.

Sobre el proceso de finiquito que se les pagará a las empresas que participaban en la construcción del proyecto en Texcoco, el futuro secretario de Estado indicó que “está caminando, va a ser un proceso de detalle, pero es largo; están en este momento los contratistas haciendo su análisis de qué es lo que se les ha cubierto, qué es lo que está comprometido y son gastos que no pueden recuperar, para presentarlo en su momento, no lo han presentado aún”.

Finalizó asegurando que tras los primeros acercamientos, todos los contratistas están absolutamente tranquilos sobre sus inversiones porque saben que las cosas se “van a hacer como deben de hacerse, transparentes y con equidad”.  Refirió que se les pagará lo justo.

 

Con información de Notimex / Foto: Archivo APO 

La Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México reportó que la marcha “Sí al Nuevo Aeropuerto de México en Texcoco”, que se realizó este domingo en la Ciudad de México, la cual tuvo una modesta convocatoria, -solo reunió a 5 mil 500 personas-, concluyó “sin incidentes”.

Los participantes que lanzaron, entre otras, proclamas en contra de Santa Lucía, las consultas, la visita del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y de AMLO, caminaron del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino, a donde llegaron poco antes de las 13:00 horas.

Tras la marcha, trascendió en diversos reportes que los manifestantes habían logrado llenar la plancha del Zócalo. Sin embargo, en redes sociales comenzaron a circular diversos videos e imágenes de la movilización, en donde se aprecia que se cubrió alrededor del 20% solamente.

Este domimgo se lleva a cabo una marcha denominada “Sí al Nuevo Aeropuerto en Texcoco” en el que se manifiestan personas en favor del proyecto.

El contingente partió del Ángel de la Independencia, recorrerá la avenida Paseo de la Reforma, para después incorporarse a la avenida Juárez y finalmente llegar a la Plaza de la Constituciónal Zócalo capitalino.

La marcha fue convocada en redes sociales,  pero oficialmente fue llevada a cabo por Laura Elena Herrejón, lideresa de la organización ProVecino  .

La movilización es calificada en redes sociales como “marcha fifí” y es llamada por promotores como Marcha Ciudadana “México por la democracia legítima”.

 

Redacción APO / Foto: Twitter

Salvador Camarena

EL FINANCIERO

 

 

Les voy contar un mal chiste. Más bien se los voy a recordar.

Érase una vez que Enrique Peña Nieto, presidente de México, le dio una entrevista al diario El País. Y en ella, muy serio, dijo: “el presidente de México no tiene amigos”. ¿Verdad que ya se lo sabían?

La frase completa, para que no haya malentendidos en torno a aquella declaración publicada en julio de 2014, fue esta: “no hay nada que se parezca ni siquiera de cerca a lo que es la responsabilidad de ser presidente de México; es única y compromete a uno con todo México y sólo con México; y ahí recuerdo haber compartido todavía en la transición, en algún mensaje que dirigí a un grupo de representantes de distintos sectores sociales: a ver, el presidente de México no tiene amigos. El presidente de México está dedicado a una tarea, que es servir a México y como tal asumo esta responsabilidad. Esa es mi visión”.

Y bueno, escasos cuatro meses después de esa profunda reflexión presidencial todo México se vino a enterar de la ‘casa blanca’ suya de él, aunque de su esposa, pero en realidad de uno de sus contratistas favoritos, ese mismo que era el del tren a Querétaro y el mismo al que le acaban, sí, en este 2018, de ampliar 30 años una concesión de una carretera en el Edomex y que es… su amigo, Juan Armando Hinojosa, suyo, sí, amigo del presidente Enrique Peña Nieto. El chiste de la relación imposible entre amigos y la alta responsabilidad que implica la Presidencia de la República, en este sexenio, se contó solo. Y fue muy malo.

Si eso fue ayer, ¿qué será mañana? El próximo presidente de la República, ¿tendrá amigos?

En un libro cuya lectura, insisto, es muy útil en esta transición, Óscar Camacho y Alejandro Almazán cuentan entre otras cosas cómo Andrés Manuel López Obrador solía decir, en sus tiempos de jefe de Gobierno del Distrito Federal, que a él no le iba a pasar lo que a Lula da Silva, “refiriéndose al presidente de Brasil, que tuvo todo para gobernar y terminó atado de manos por los empresarios brasileños”. (La victoria que no fue. López Obrador: entre la guerra sucia y la soberbia, Grijalbo, 2006).

Y eso que nadie pudo haber adivinado hace doce años qué le iba a terminar de pasar a Lula por la relación con esos empresarios: acabar junto con ellos en la cárcel, mientras su país elegía a un fascista como presidente.

Andrés Manuel López Obrador, en efecto, hasta hoy parece tener la clave para someter a los empresarios, y lo ha demostrado en el tema de la cancelación del aeropuerto que se estaba construyendo en Texcoco.

“Aquí comen y aquí se duermen”, parece haberles dicho López Obrador a unos mansos capitalistas a los que hoy promete indemnizaciones y futuros contratos. Pero el tabasqueño no a todos los empresarios trata igual. Hay uno, en particular, a quien en muy pocas semanas le permite todo tipo de licencias: desde participar en la rueda de prensa donde se anunció la cancelación del NAIM, hasta poner a uno de sus hombres de confianza a cargo del –Dios guarde la hora– próximo aeropuerto de Santa Lucía.

Ese empresario se llama José María Riobóo, y algunos pensaron que era el Juan Armando Hinojosa de la cuarta transformación. Pero Hinojosa era y es discreto. Mal se conocen fotos de él y menos su voz.

Entonces, a qué otro amigo del presidente Peña Nieto podría parecerse Riobóo. Se me ocurre al menos otro: José Andrés de Oteyza, de la, por decirlo suave, cuestionada OHL.

A ese amigo del presidente Peña Nieto le oímos en audios revelados en 2015 dejar muy claro cómo influía en el gobierno (es un decir) de Eruviel Ávila en Edomex, y en Pemex y la CFE de Emilio Lozoya y Enrique Ochoa, respectivamente.

Los amigos empresarios de Peña Nieto tuvieron en común que, con sus escándalos de corrupción nunca realmente investigados, socavaron la legitimidad del gobierno que está a punto de concluir. Por eso era buena idea aquello de no tener amigos.

¿El amigo de Andrés Manuel acarreará similares costos para el gobierno que está por comenzar? ¿Pues qué le deberá López Obrador a Riobóo que tantas concesiones le da?

Quizá habría que preguntarle a AMLO: oiga, presidente electo, ¿el presidente de México tiene amigos? Y ojalá que su respuesta no sea un mal chiste.