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El secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, aseguró hoy que en las negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) hay solidez y confianza, además de que México cuenta con los elementos suficientes para alcanzar buenos resultados.

 

Meade indicó que hay muchos elementos que le dan solidez al país, entre ellas, sus instituciones y su estabilidad económica, además de que hoy en día no sólo se habla de exportaciones sino también de inversión y desarrollo en energía y telecomunicaciones, así como del dinamismo de su mercado interno.

 

Precisó que frente a la incertidumbre que pudiera generar esta negociación no hay mejor forma que brindar certeza y es justamente eso lo que se está haciendo desde la política económica.

 

Al participar en el foro Impulsando a México: La fortaleza de sus instituciones, organizado por Grupo Financiero Interacciones y El Financiero Bloomberg, Meade Kuribreña afirmó que para México “es importante que participamos en esta negociación de buena fe y pensamos que el mejor resultado es que tengamos al final del día un Tratado de Libre Comercio modernizado que recoja las preocupaciones de los tres países y que nos dé un mejor marco de integración”.

 

El secretario reconoció que aunque hay confianza en el resultado de las negociaciones, el mejor plan B de México es hacer bien la tarea en materia de finanzas públicas y en términos de darle a la economía las mejores instituciones y los mejores elementos de flexibilidad y fortaleza.

Como parte de las mesas de trabajo que se desarrollan en Washington, Estados Unidos, con motivo de la reunión de otoño del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, reconoció que “el camino de estas negociaciones (TLCAN) es complicado”.

 

“El camino de estas negociaciones es complicado, pero estoy seguro que seremos capaces de navegar a un puerto seguro en las próximas sesiones de negociación”, indicó Carstens al referirse al avance de las rondas de renegociación que se desarrollan esta semana en la capital estadounidense.

 

“Hay bastante espacio para modernizar el TLCAN, para hacerlo más justo y más productivo para los tres países. Entonces estamos apostando y esperando una situación ganar-ganar”, reafirmó Carstens.

 

 

México ha podido sortear mejor que en el pasado la incertidumbre generada por el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) gracias a sus sólidos fundamentos económicos y su tipo de cambio flexible, consideró hoy el FMI.

 

El subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Robert Rennkack, dijo que aunque es difícil anticipar los alcances y duración de este periodo de incertidumbre, este es el resultado normal de un proceso de negociación, donde “ha habido semanas buenas y malas.

 

“Es difícil prejuzgar el resultado de estas negociaciones. Ciertamente lo que hemos visto esta semana y en las pasadas ultimas semanas es que el peso se ha depreciado de manera significativa sobre una mayor incertidumbre en el resultado del NAFTA (por TLCAN), dijo.

 

En conferencia de prensa, Rennhack indicó que uno de los efectos de esta incertidumbre podría ser un impacto sobre los precios de los bienes, “lo cual podría tener un efecto adverso sobre la economía, pero es aún muy temprano para anticiparlo.

 

“Los acuerdos comerciales son complicados y quizá (la renegociación del TLCAN) podría tomar más tiempo, pero no puedo decir cuando va a terminar, dijo al señalar que el plazo para concluir este proceso en 2017 resulta muy ambicioso.

 

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, consideró que los movimientos del tipo de cambio que ha experimentado México en las semanas recientes ha sido desmedida, a partir de la solidez que ha mostrado la economía.

 

“Cuando uno ve los impactos que esa incertidumbre y esa volatilidad han tenido sobre la economía de Mexico, realmente ha sido sustancialmente menor de lo que se anticipó, dijo.

 

 

Con información de Notimex / Foto: Archivo APO

Durante su gira de trabajo por Washington, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade afirmó que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) camina por la ruta del consenso entre los tres países, lo que permitiría se alcance un acuerdo que “beneficie a los tres países”,

 

“Nosotros pensamos que el escenario central es el de que seamos capaces de alcanzar una buena negociación, pero México ha venido haciendo su trabajo, no ahorita sino por muchos años, para ir construyendo una economía resistente, más flexible, más moderna, con fuentes de crecimiento cada vez más balanceadas”.

 

Al ser cuestionado sobre si las elecciones que se celebrarán el próximo año podrían repercutir en las renegociaciones del TLCAN y en el crecimiento económico del país, el titular de la SHCP indicó que “en general, las elecciones no deberían tener un impacto en el crecimiento”. “Nosotros pensamos, y parte de eso es lo que nos motiva en el Paquete, que el Paquete debe de mandar señales de certeza y que el impacto de las elecciones no debería de reflejarse en modificar nuestro estimado de crecimiento, que se ubica entre el dos y el tres por ciento y respecto del que hoy, con la información que tenemos, nos sentimos cómodos”.

 

Meade reafirmó que es muy pronto para saber si los mercados reaccionarán de manera negativa al proceso de renegociación, pues “creo que vale la pena señalar que hoy estamos en un proceso de negociación. Es natural en un proceso de negociación que haya tensiones, mientras más avancemos, de hecho, es más probable que haya tensiones y que los temas que justamente generan dificultad se vayan procesando hacia el final”.

 

El funcionario federal subrayó que “hoy que estamos sentados, que estamos participando en una mesa, que estamos participando de buena fe y que a todos quienes ahí estamos nos anima el deseo de llevar la negociación a un buen fin”, por lo que indicó por el momento no existen indicios que señalen que se dejará la renegociación.

 

El secretario sostuvo reuniones bilaterales con el ministro de Finanzas de Canadá, Bill Morneau, y con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, con quienes dio seguimiento a la agenda financiera bilateral. En ambos casos se refrendó el compromiso de los países en seguir trabajando y fortaleciendo todas las áreas de la relación.

 

El Presidente Trump sigue amenazando con retirar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y con las negociaciones en un piso inestable, ese riesgo pronto podría convertirse en realidad. El retiro del pacto traería grandes cambios para la economía y para los consumidores.

 

Desde que el pacto entró en vigor en 1994, el comercio de Estados Unidos con México y Canadá se ha más que triplicado, creciendo con mayor velocidad que el comercio estadounidense con el resto del mundo. México y Canadá son ahora el segundo y tercer exportador más grande a los Estados Unidos, después de China. Y los dos países son los principales importadores de productos americanos.

 

Trump ha criticado al TLCAN por crear un comercio injusto, permitiendo a México robar empleos de Estados Unidos y abrir la frontera a bienes baratos y libres de aranceles. Quiere traer de vuelta a muchas fabricas.

 

Pero retirarse del pacto podría tener consecuencias económicas no deseadas. Durante el último cuarto de siglo, el TLCAN ha reformado la economía de Estados Unidos, y su desaparición podría aumentar los costos para las empresas y los consumidores estadounidenses.

 

El Presidente Trump podría fácilmente salir de TLCAN

El acuerdo del TLCAN permite a cualquiera de los países involucrados retirarse seis meses después de notificar a las otras partes. El Congreso podría oponerse a una decisión de la Casa Blanca de retirarse, argumentando que la Constitución le da al Congreso el poder de “regular el comercio con las naciones extranjeras”. Los miembros del Congreso también podrían amenazar con detener los esfuerzos legislativos de Trump, como la reforma tributaria.

 

Pero no hay ningún punto en la ley que rige el TLCAN aprobada por el Congreso que requiera el consentimiento del Congreso antes de abandonar el pacto. Así que Trump podría disolver fácilmente Nafta con el golpe de una pluma.

 

Si sale, las tarifas subirán …

Bajo el TLCAN, los tres países no pagan nada en la mayoría de los bienes que cruzan la frontera. Después de que Estados Unidos abandone el pacto, los aranceles, o impuestos, que Canadá y México aplicarían a sus bienes aumentarán. Para algunas mercancías, los aranceles podrían ir tan alto como un 150%. Eso haría que los precios aumentaran y se redujeran los beneficios de las empresas.

 

Los tres países son miembros de la Organización Mundial del Comercio, por lo que los aranceles podrían volver a esos niveles. Actualmente, son del 0% para la mayoría de los bienes bajo el TLCAN.

 

Después del TLCAN, el WTO (Organización Mundial del Comercio) tomaría las normas que se aplicarán al comercio entre los Estados Unidos y México. Los aranceles a las exportaciones agrícolas a México son particularmente costosos, incluyendo un arancel del 15% sobre el trigo, un 25% sobre la carne de vacuno y un arancel del 75% sobre el pollo y las papas. Pero las mercancías como el jabón, los fuegos artificiales, los bolsos y muchos artículos de ropa hacen frente con tarifas del 15 a 20%. Los productos mexicanos, a su vez, enfrentarían una tarifa promedio de los Estados Unidos de 3.5%.

 

Los expertos en comercio están debatiendo si Canadá y Estados Unidos volverían a un acuerdo de libre comercio preexistente entre los dos países que fue reemplazado por el TLCAN. De lo contrario, los exportadores de los Estados Unidos tendrían que hacer frente a un promedio por parte del  WTO de un arancel en Canadá de 4.2%, otra vez con tarifas mucho más altas en algunas mercancías, incluyendo el 27% para la carne de vaca y 18% para la mayoría de la ropa.

 

 

… las cadenas de suministro se sacudirían …

Las compañías han pasado décadas construyendo complejas cadenas de suministro que serpentean por las fronteras de Norteamérica para aprovechar los diferentes costos y recursos. Los fabricantes de automóviles estadounidenses dependen especialmente de partes importadas del extranjero, pero otras industrias, incluida la agricultura, la energía y el comercio también se verán afectadas. Estas relaciones comerciales ayudan a mantener el precio del producto final competitivo con otros grandes centros globales de fabricación en Asia y Europa.

 

 

:: Automotores ::

El sector automotriz en los tres países está estrechamente vinculado, exportando e importando miles de millones de dólares en piezas. El año pasado los Estados Unidos importaron 1.6 millones de vehículos de México. Pero cerca de 40% del valor de los componentes en esos vehículos vinieron de los Estados Unidos.

 

:: Ropa ::

Los fabricantes de textiles estadounidenses enviaron más de 11.000 millones de dólares en bienes a Canadá y México el año pasado, según el Consejo Nacional de Organizaciones Textiles. Las tarifas que los tres países tienen en la ropa bajo el WTO son relativamente altos, a menudo del 18 al 20%.

 

:: Agricultura ::

El TLCAN abrió grandes mercados a los agricultores de Estados Unidos. El maíz estadounidense ahora se vende en México, un mercado del que anteriormente había sido excluido. Los aguacates mexicanos, los tomates y otras frutas y verduras frescas ahora se encuentran comúnmente en los abarrotes de los Estados Unidos, especialmente durante la temporada de invierno.

 

:: Dispositivos médicos ::

Estados Unidos importa alrededor del 30% de sus dispositivos médicos y suministros, y México es un proveedor líder. Y algunos grandes fabricantes estadounidenses han abierto fábricas en México en los últimos años.

 

 

… y los consumidores podían sentir el golpe

 

Los aranceles más altos elevarían los precios de una gama de bienes. Muchos vehículos en los Estados Unidos se fabrican en México, como la camioneta Ram Heavy Duty y Ford Fusion, mientras que Dodge Challengers y Chevrolet Equinoxes se ensamblan en Canadá. Los precios también aumentarían para las frutas y verduras mexicanas que llenan los supermercados de Estados Unidos.

 

La Casa Blanca argumenta que un acuerdo comercial mejor apoyaría a las empresas que fabrican bienes en Estados Unidos, creando así más empleos en el país. Eso sería probablemente cierto en algunos casos. El mercado estadounidense es muy grande, por lo que es probable que algunas empresas trasladen la producción a Estados Unidos para evitar el pago de aranceles.

 

Pero otras compañías podrían optar por lo más barato, y reubicar su fabricación fuera de América del Norte por completo. Podrían, por ejemplo, producir mercancías enteramente en China y después pagar la tarifa de los Estados Unidos en lugar de otro arancel. El arancel de los Estados Unidos sobre los automóviles de pasajeros es solamente 2.5%, así que si el TLCAN se desmorona puede ser más rentable para las compañías hacer los coches en Asia.

 

Pero las alternativas son mixtas

Una retirada del TLCAN podría sentar las bases para un nuevo pacto comercial con los tres países, o tal vez un acuerdo comercial bilateral con México y un acuerdo actualizado con Canadá. Pero después de un colapso polémico del acuerdo, Canadá y México podrían no estar de humor para negociar.

 

Eso podría poner a Estados Unidos en desventaja

México y Canadá podrían seguir siendo miembros del TLCAN y seguir negociando en sus términos. Es importante señalar que la Unión Europea ha firmado acuerdos de libre comercio con México y Canadá que redujeron los aranceles a la mayoría de los productos a cero, lo que significa que las empresas europeas pueden tener una ventaja sobre los competidores estadounidenses en esos mercados.

 

Después del TLCAN el escenario más probable es que Canadá y México impulsen acuerdos comerciales con otros países. Ambos aún están en discusiones para aprobar la Asociación Transpacífica, un pacto comercial multinacional del que el Presidente Trump retiró a Estados Unidos desde su cuarto día en el cargo. Ese acuerdo daría a Canadá y México acceso libre de aranceles a varios mercados lucrativos, incluyendo a Japón.

 

 

 

Texto publicado en The New York Times por Ana Swanson y  

 

Durante el mensaje a medios que ofrecieron ayer en Palacio Nacional, el Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau, y el Presidente Enrique Peña Nieto destinaron gran parte de este al tema de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sobre lo que indicaron que el interés de ambos países es lograr algo benéfico.

 

Trudeau indicó que “desde que el TCLAN entró en vigor, los países han tenido una relación más estrecha y prospera, y según podamos seguir negociando el tratado, podremos trabajar en nuestro objetivo de lograr un acuerdo de ganancia, justo y de beneficio para los tres países”.

 

El canadiense confió en que se logrará establecer un acuerdo que beneficie de manera real y significativa a los ciudadanos de los tres países.

 

Sobre la clausula que presentó Estados Unidos de renovar el TLCAN cada 5 años, el Primer Ministro de Canadá subrayó que “tenemos en cuenta las propuestas que están sobre la mesa y trabajaremos en ellas (…) demostraremos que América del Norte puede trabajar de manera conjunta (…) no vamos a abandonar la mesa de negociación, más bien vamos a hacer contrapropuestas y llegaremos a un acuerdo en todos los aspectos”, y reiteró “no vamos a reaccionar cuando alguien proponga algo con lo que no estemos de acuerdo, más bien vamos a negociar, de eso se trata”.

 

Al respecto, el mandatario mexicano aseguró que “lo que se diga o lo que llegue a señalarse en el curso de estas negociaciones, no le tomaría caso a lo que no se diga en las mesas de negociación, es en las mesas de negociación desde donde vendrá el acuerdo que alcancemos. Más allá de las versiones un tanto pesimistas o que buscan meter rispidez a la negociación, estaría muy atento a lo que estaría sucediendo en las mesas de negociación, cualquier otra expresión o posición que ocurra fuera de esas mesas, no dejan de ser especulaciones”.

 

Peña Nieto enfatizó que como lo “he sañalado una y otra ve,  México pone su interés por lograr un buen acuerdo, pero es importante que ese acuerdo sea bueno para las tres partes, no puede ser sólo para una parte, ni podemos ser rehenes de una sola posición, queremos lograr un buen acuerdo”.

 

Trudeau reconoció que la renegociación del  TLCAN está inmerso en un contexto impredecible, pero aseguró, México y Canadá trabajan día a día por lograr algo positivo que mejore las condiciones para los ciudadanos, empresarios y el comercio en la región.

 

En el marco de la cuarta ronda de las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) la delegación estadounidense ratificó la propuesta de “cláusula de expiración” que implicaría que el acuerdo alcanzado termine cada cinco años y que surtiría efecto una vez que entre en vigor, y necesitaría que llego este tiempo, los países lleguen a un acuerdo para extenderlo.

 

De acuerdo a reportes obtenidos por la agencia Bloomberg, la propuesta fue presentada a un pequeño grupo de negociadores, sin embargo los detalles completos se mantienen bajo la cláusula de discreción que anteriormente firmaron los tres países.

 

La propuesta fue anunciada el mes pasado por parte del Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, medida que fue rechazada por los gobiernos de Canadá y México argumentando que representaría una incertidumbre  para las empresas que podría perjudicar la inversión a largo plazo.

 

 

Con información de Reforma / Foto: Archivo APO

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, justificó la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al citar los cambios ocurridos a lo largo de más de dos décadas de su existencia.

 

“Para un tratado comercial que ha estado vigente por 20 años, no es inusual o innecesario, echar un vistazo, meterse bajo la piel del acuerdo, encontrar lo que funciona, lo que no está trabajando, lo que se espera mejorar, dijo Lagarde sobre el actual proceso de renegociación entre Canadá, Estados Unidos y México.

 

Lagarde desestimó la contenciosa ruta que han tenido las negociaciones del TLCAN, cuya cuarta ronda inició la tarde de ayer en Washington, indicando que toda negociación involucra siempre la toma de posiciones a fin de generar espacio para poder maniobrar.

 

Sin embargo, evitó pronunciarse sobre el estado de las negociaciones o sobre el eventual impacto que podría tener su disolución como tal, ante los reiterados amagos del presidente Donald Trump de sacar a Estados Unidos si no logra condiciones favorables.

 

“Personalmente, habiendo sido ministra de Comercio (de Francia), creo que los acuerdos comerciales deben tomar en cuenta de manera constante los cambios, a fin de ser ajustados y continuar facilitando el comercio y elevar el movimiento (de personas y mercancías), indicó Lagarde.

 

 

Con información de Notimex / Foto: Archivo APO

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), desacreditado desde hace tiempo por el Presidente Trump como malo para los Estados Unidos, se acercó más al colapso cuando los negociadores se reunieron para la cuarta ronda de conversaciones esta semana.

 

En las últimas semanas, el gobierno de Trump ha peleado con empresas estadounidenses que apoyan el TLCAN y ha presionado por cambios significativos que los negociadores de México y Canadá dicen que no son viables. Mientras tanto, el Presidente ha seguido amenazando con retirar a los Estados Unidos del acuerdo comercial, que ha tachado como el peor de la historia.

 

Mientras las conversaciones comerciales comenzaban el miércoles, Trump, sentado en la Oficina Oval junto al Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que era “posible” que Estados Unidos abandonara el TLCAN.

 

“Es posible que no podamos hacer un trato, y es posible que lo hagamos”, dijo el presidente. “Veremos si podemos hacer el tipo de cambios que necesitamos. Tenemos que proteger a nuestros trabajadores. Y en toda justicia, el Primer Ministro quiere proteger a Canadá y su pueblo también. Así que veremos qué sucede con el TLCAN, pero me he opuesto al TLCAN por mucho tiempo, en términos de la imparcialidad del TLCAN”.

 

Más tarde desde la Embajada de Canadá, Justin Trudeau dijo que sigue siendo optimista sobre el potencial de un acuerdo del TLCAN, pero señaló que los canadienses deben estar “listos para cualquier cosa”.

 

El colapso del acuerdo comercial de 1994 repercutiría en toda la economía mundial, infligiendo daños mucho más allá de México, Canadá y Estados Unidos, afectando a industrias tan variadas como la manufactura, la agricultura y la energía. También traería por lo menos un caos a corto plazo para negocios como la industria automotriz que han arreglado sus cadenas de suministro norteamericanas alrededor de los términos del acuerdo.

 

Los efectos de la crisis también podrían impedir otros aspectos de la agenda del Presidente, por ejemplo, intensificando la oposición política entre los republicanos del estado que apoyan el pacto y poniendo en peligro las prioridades legislativas como la reforma tributaria. Y podría tener efectos políticos de largo alcance, incluyendo las elecciones federales de México, que se celebrarán en julio de 2018, así como la propia campaña de reelección de Trump.

 

Los líderes empresariales se han asustado por las probabilidades cada vez mayores de la desaparición del acuerdo comercial, y el lunes, más de 310 cámaras de comercio estatales y locales enviaron una carta a la administración instando a los Estados Unidos a permanecer en el TLCAN. El presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, Thomas J. Donohue, dijo el martes que las negociaciones “han llegado a un momento crítico. Y la cámara no ha tenido más remedio que encender las señales de alarma”

 

“Déjeme ser contundente y directo”, dijo. “Hay varias propuestas de píldoras venenosas todavía en la mesa que podrían condenar el acuerdo”.

 

La posible desaparición del acuerdo comercial impulsó mensajes de apoyo de los sindicatos, entre ellos el A.F.L.-C.I.O. y los Siderúrgicos Unidos, así como algunos Demócratas.

 

“Cualquier propuesta comercial que provoque nerviosismo a las corporaciones multinacionales es una buena señal de que se está moviendo en la dirección correcta para los trabajadores”, dijo el senador Sherrod Brown, demócrata de Ohio.

 

Si el acuerdo se desmorona, los Estados Unidos, Canadá y México volverían a un promedio de aranceles que son relativamente bajos, a excepción de un pequeño número de los casos. Pero varios productos agrícolas tendrían que hacer frente a retos mucho más altos. Los agricultores estadounidenses verían un arancel del 25% sobre los envíos de carne de res, el 45% de pavo y algunos productos lácteos, y el 75% de pollo, papas y jarabe de maíz de alta fructosa enviados a México.

 

Durante meses, algunos de los líderes empresariales más poderosos del país, así como los grupos de presión y figuras políticas que los representaban, habían esperado que la posición del Presidente fuera una táctica más de negociación que una amenaza real y que al final iría junto con su agenda de la modernización. El TLCAN tiene casi un cuarto de siglo de antigüedad y la gente de todo el espectro político dice que debe actualizarse para el siglo XXI, preservando un sistema comercial abierto que ha vinculado a la economía norteamericana.

 

El pacto ha permitido a las industrias reorganizar sus cadenas de suministro alrededor del continente para aprovechar los diferentes recursos y fortalezas de los tres países, elevando las economías del continente y triplicando el comercio de Estados Unidos con Canadá y México desde sus inicios. Los economistas afirman que muchos trabajadores se han beneficiado de estos cambios en forma de salarios y empleo más altos, pero también muchos trabajadores estadounidenses han perdido sus empleos por fábricas reubicadas en México o Canadá, convirtiendo al TLCAN en un objetivo de sindicatos, demócratas y algunas industrias.

 

Pero la mayoría de los líderes empresariales habían esperado que el Presidente, cuya crítica al TLCAN ha sido implacable, se conformaría con supervisar los ajustes necesarios para modernizar el acuerdo, y luego llamarlo una transformación política.

 

A veces parecía como si ese pudiera ser el caso. El nombramiento de Robert Lighthizer como representante comercial de Estados Unidos, quien se comprometió en su audiencia de confirmación a “no hacer daño” al TLCAN, tranquilizó a muchos en Capitol Hill, donde Lighthizer había servido durante mucho tiempo en cuestiones secundarias. Y cuando la administración publicó sus objetivos de negociación en julio para el acuerdo, se hicieron eco de muchas prioridades de administraciones anteriores.

 

Pero ahora, ocho semanas después de las conversaciones comerciales que originalmente se suponía concluirían al final del año, la administración continúa presionando por concesiones que la comunidad empresarial advierte que socavaría esencialmente el acuerdo y que pocos analistas creen que Canadá y México podrían estar políticamente de acuerdo.

 

 

Texto publicado en The New York Times por 

Foto: Archivo APO