De acuerdo al reporte de agencias internacionales, las calles de diversas ciudades en Estados Unidos lucieron más tranquilas este miércoles, comparado con lo había sucediendo en los últimos días, desde que la muerte de George Floyd.

La muerte de Floyd desencadenó manifestaciones mayormente pacíficas, con sus excepciones de casos de violencia, en contra de los abusos de la policía y las injusticias que viven los afroestadounidenses.

Según datos oficiales, hasta la mañana de este miércoles, los arrestos en todo el país sumaban más de 9,000 desde que se produjeron actos de vandalismo, incendios intencionales y disparos en reacción a la muerte de Floyd en Minneapolis el 25 de mayo.

Adicional, se han reportado al menos 12 muertes, aunque en muchos casos falta determinar las circunstancias.

Un día después de que manifestantes pacíficos fueran dispersados cerca de La Casa Blanca para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se tomara una foto en una iglesia cercana, miles de personas se congregaron a una cuadra de distancia de la residencia presidencial.

Los inconformes se colocaron frente a las fuerzas de seguridad, alineados detrás de una valla metálica colocada durante la noche para bloquear el acceso al Parque Lafayette, ubicado frente a La Casa Blanca.

Al respecto, el papa Francisco dijo este miércoles que había «presenciado con gran preocupación» la situación en Estados Unidos e hizo una llamada a la reconciliación nacional.

«Amigos míos, no podemos tolerar o hacer oídos sordos al racismo y la exclusión en ninguna de sus formas y aun así atribuirnos la defensa de lo sagrado de cada vida humana», dijo el papa durante su audiencia semanal, advirtiendo que «con la violencia no se gana nada y se pierde muchísimo».

Trump ha presionado a los gobernadores para que usen «mano dura» contra la violencia. Ayer tuiteó que «malvivientes y perdedores» estaban tomando las calles de Nueva York y el miércoles insistió en su consigna: «¡LEY Y ORDEN!»

Muchas ciudades habían reforzado sus toques de queda y las autoridades en Nueva York y Washington ordenaron a la gente que despejara las calles cuando aún era de día.

Hubo protestas en otros puntos del país, como Los Ángeles, Miami, St. Paul, Minnesota, Columbia, Carolina del Sur y Houston, donde el jefe de policía habló con manifestantes pacíficos y prometió reformas.

Más de 20,000 miembros de la Guardia Nacional han sido llamados en 29 estados para combatir la violencia. Nueva York no es uno de ellos y el alcalde, Bill de Blasio, ha dicho que no quiere al contingente. El gobernador, Andrew Cuomo, describió el martes lo sucedido en la ciudad como «una desgracia».

Mientras tanto, gobiernos y alcaldes, republicanos y demócratas por igual, rechazaron la amenaza de Trump de enviar al Ejército. Algunos dijeron que las tropas no eran necesarias, mientras que otros cuestionaron que el gobierno tuviera esa autoridad y advirtieron que esa medida podría ser peligrosa.

Un alto cargo de La Casa Blanca, en declaraciones bajo condición de anonimato, dijo que el presidente no tenía prisa por enviar al Ejército y que su objetivo era presionar a los gobernadores para que desplegaran a más miembros de la Guardia Nacional.

Foto: Twitter

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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