Autoridades localizaron la tarde de ayer los cuerpos de dos sacerdotes jesuitas y un guía turístico asesinados el lunes en una iglesia de Chihuahua, crimen que alcanzó réplica internacional al grado que el Papa Francisco lo lamentó en sus audiencias.

«Hemos logrado localizar y recuperar (…) los cuerpos de los sacerdotes jesuitas Javier Campos, Joaquín Mora y del guía de turistas Pedro Palma», dijo en un video en redes sociales la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.

La identidad de las víctimas ya fue confirmada por expertos forenses mientras que la fiscalía estatal anunció una recompensa de unos 5 millones de pesos por información que lleve a la captura del presunto asesino, quien ha sido identificado como José Noriel Portillo, apodado «El Chueco», de 30 años de edad y quien ya era buscado por el asesinato de un turista estadounidense en 2018.

Los sacerdotes Campos, de 79 años, y Mora, de 81, fueron baleados el lunes en la localidad de Cerocahui «mientras intentaban defender a un guía turístico que buscaba refugio» en su parroquia, según la orden religioso a la que pertenecían, conocida como la Compañía de Jesús.

Tras asesinar a los dos sacerdotes y al guía de turistas, el agresor junto con otros hombres armados se llevaron los cuerpos de sus víctimas pese a las suplicas para que los dejaran a otro religioso que presenció los hechos.

El fiscal del estado, Roberto Javier Fierro Duarte, detalló que el pasado lunes se atendió el reporte de que “El Chueco”, arribó a un domicilio de Cerocahui, a fin de localizar a Paul «B», un habitante de la comunidad, ya que un día antes se había llevado a cabo un juego de béisbol en el que participó un equipo patrocinado por el criminal, y tras haber sido derrotado, se generó una disputa con el otro equipo en el que contendían los hermanos Paul «B» y Armando «B».

Aseguró que de acuerdo con versiones de un testigo, “El Chueco” detonó un arma de fuego en contra de Paul «B», privó de la libertad a Armando «B». y posteriormente prendió fuego a la vivienda. Horas más tarde, en un hotel del poblado, Pedro «P», guía de turistas, interactuó con “El Chueco”, lo que terminó en el ataque.

Jorge Atilano González, también sacerdote jesuita, explicó a Milenio que los sacerdotes conocían al agresor pues era de la zona y por eso intervinieron para tratar de calmarlo.

«Se quiso confesar» luego de disparar, dijo Atilano González al citar el testimonio del tercer sacerdote que estuvo en el templo. «Lo que creemos es que estaba en estado alcoholizado o de adicción por la reacción que tuvo», detalló.

Al tema ha escalado internacionalmente, y llegó a la audiencia general semanal del Vaticano, donde el Papa Francisco expresó tristeza y consternación por el crimen de sus compañeros de orden, a quienes llamó «hermanos» y que dijo, desarrollaban su labor en comunidades indígenas tarahumara.

«Hay tantos asesinatos en México. Estoy cerca, en afecto y oración, de la comunidad católica afectada por esta tragedia», dijo.

Según la ONG Centro Católico Multimedial, unos 30 sacerdotes han sido asesinados en la última década en nuestro país.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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