El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, coincidió con la postura expresada ayer por el presidente Joe Biden, al culpar a los políticos afganos y a su falta de «liderazgo» de la «tragedia» que supone que los talibanes se hayan hecho con el control del país.

Stoltenberg pidió a los insurgentes que permitan la salida de todos los ciudadanos que decidan huir de Afganistán.

«Parte de las fuerzas de seguridad afganas lucharon con valentía pero fueron incapaces de asegurar el país porque, en última instancia, el liderazgo político afgano fracasó en hacer frente a los talibanes y conseguir la solución pacífica que los afganos deseaban desesperadamente», dijo el jefe de la OTAN.

Enfatizó que el fracaso en el liderazgo afgano llevó a la tragedia que hoy está viviendo el país y el mundo.

Stoltenberg aseguró que el «foco» de la Alianza Atlántica es ahora garantizar una salida segura del personal de la organización y de sus aliados, así como de la población afgana que ha trabajado o colaborado con la OTAN.

«Estamos comprometidos con la tarea de completar la evacuación lo antes posible. Los talibanes deben respetar y facilitar una salida segura de todas aquellas personas que quieran salir. El aeropuerto, las carreteras y los cruces fronterizos deben permanecer abiertos», añadió el exprimer ministro noruego.

Stoltenberg ha subrayado también que la decisión de la OTAN de retirar las tropas de Afganistán fue «extremadamente difícil» porque cualquier decisión suponía una serie de «riesgos» de los que los aliados eran «conscientes».

Dijo, al igual que el mensaje de Biden, que «no queríamos estar para siempre en Afganistán, indicando que el colapso militar y también político que se ha visto en los últimos días ha ocurrido a una velocidad que no había sido anticipada.

Remató señalando que el Afganistán de hoy no es el mismo que el de 2001, por lo que confió en que los cambios no serán fáciles de revertir. También dijo que se han invertido «miles de millones de dólares» en el país asiático y se han sacrificado muchas vidas de soldados aliados durante los años en los que la Alianza Atlántica ha estado presente en Afganistán.

Este martes se conformó que el mulá Baradar Akhund, jefe de la oficina política de los insurgentes en Catar, viajó a Afganistán tras declarar el fin de la guerra y la victoria talibán, en lo que supone aparentemente el primer viaje oficial de un líder talibán a Afganistán desde la caída del régimen insurgente en 2001.

«Liderados por el jefe de la oficina política de los talibanes, el mulá Baradar Akhund, los miembros de la oficina política de los talibanes abandonaron Catar con destino a la provincia afgana de Kandahar. Después de Kandahar viajarán a Kabul», aseguró en Twitter Javid Afghan, miembro de la oficina de prensa de los talibanes.

En medio de dicho movimiento, el portavoz de la oficina política de los talibanes en Catar, Suhail Shaheen, aseguró que las niñas y mujeres podrán continuar asistiendo a las escuelas y acceder a la educación superior en Afganistán con el país bajo su control.

«Hemos anunciado esa política más de una vez, en conferencias internacionales como la de Moscú, en la conferencia de Doha. Nuestro líder lo ha mencionado en sus discursos. Así que esa es nuestra política», dijo Shaheen. «En todas esas zonas que están cayendo de nuestro lado en Afganistán había miles de escuelas, escuelas de niñas, universidades. Todas ellas están operando», aseguró.

El portavoz talibán subrayó que incluso se ha podido ver a una mujer presentando las noticias en Afganistán. «Ha regresado a su trabajo», afirmó.

Cuestionado por si las mujeres podrán ocupar cargos políticos en Afganistán, Shaheen respondió: «Nuestra política está clara. Pueden acceder a la educación y al trabajo, eso es una cosa». Detalló que ellas pueden tener cargos, pero pueden ocupar esos cargos en el contexto de la ley islámica, por lo que apuntó que «hay un marco general para ellas».

Remarcó que las mujeres deben cubrirse de acuerdo a las «normas islámicas», pero que sus prendas «no se limitan al burka». El portavoz sostuvo asimismo que los países occidentales tienen la «obligación moral» de «ayudar a reconstruir Afganistán» para que el país comience «un nuevo capítulo».

En tanto, el vicepresidente primero de Afganistán, Amrulá Salé, se ha reivindicado este martes como líder ‘de facto’ del país tras la salida de Ashraf Ghani, que el domingo abandonó territorio afgano tras la toma de la capital, Kabul, por parte de los talibanes.

Salé, en aras de la «claridad», ha subrayado en Twitter que la Constitución establece que en ausencia del presidente corresponde a vicepresidente primero asumir de forma interina sus funciones. «Estoy actualmente dentro de mi país y soy el presidente en funciones legítimo», ha subrayado.

El vicepresidente, que hace casi un año sobrevivió a un atentado con coche bomba, ya había advertido el domingo de que «nunca» y «bajo ninguna circunstancia» se rendiría ante los «terroristas», dejando claro que tampoco aceptará ninguna negociacion. «No decepcionaré a los millones (de personas) que me escucharon. No me sentaré con los talibán bajo el mismo techo», recalcó.

Por su parte, Estados Unidos informó que continuará con los vuelos de evacuación «durante las próximas semanas» desde el aeropuerto de Kabul de sus ciudadanos y colaboradores afganos «de manera segura y ordenada».

El portavoz del Pentágono, John Kirby, indicó que «vamos a trabajar realmente duro en las próximas semanas para sacar del país a todos los que podamos».

Recordemos que Estados Unidos reanudó este lunes los vuelos militares en el aeropuerto de Kabul, tras interrumpirlos por el caos desatado en las horas anteriores por la irrupción de centenares de afganos en las pistas en un intento de abordar los aviones destinados a evacuar a estadounidenses y sus aliados.

Kirby reiteró el compromiso del Pentágono de completar la retirada de «una manera segura y ordenada» e indicó que las tropas estadounidenses tienen capacidad para trasladar desde Afganistán entre 5,000 y 9,000 personas al día.

El Pentágono ha anunciado que los afganos evacuados serán trasladados a tres bases militares en Estados Unidos en los estados de Wisconsin, Virginia y Texas mientras se gestionan sus visados.

La Casa Blanca confirmó que actualmente hay 3,500 soldados estadounidenses destacados en la base aérea y subrayó que ayer evacuaron a más de 700 personas, entre ellas 150 estadounidenses.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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