Johnson & Johnson (J&J) se acercó a otros fabricantes de vacunas contra el COVID-19 para unirse en un esfuerzo por estudiar los riesgos de coágulos de sangre, reportó este viernes el diario estadounidense The Wall Street Journal.

AstraZeneca, que había sido afectada durante semanas por preocupaciones similares sobre la coagulación, aceptó, mientras que Pfizer y Moderna declinaron, diciendo que sus vacunas parecían seguras, según el informe.

Recordemos que las agencias federales de salud de Estados Unidos recomendaron el martes pasado suspender el uso de la vacuna de J&J por al menos unos días después de que seis mujeres menores de 50 años desarrollaran coágulos de sangre poco comunes tras vacunarse. Se habló de un séptimo caso aunque no hubo mayor información.

La semana pasada, los reguladores europeos dijeron que estaban estudiando coágulos de sangre raros en cuatro receptores de la inyección de J&J en Estados Unidos, después de lo cual, según el informe de WSJ, la compañía comenzó a comunicarse con otros fabricantes de vacunas.

Pfizer y Moderna rechazaron la invitación porque no vieron la necesidad de duplicar los esfuerzos de agencias y empresas que ya estaban buscando casos de coágulos sanguíneos e investigando la causa, reporta WSJ.

Quienes recibieron las vacunas Pfizer y Moderna no informaron el evento adverso específico, dijeron las compañías.

En más sobre las vacunas contra el COVID-19, este viernes se informó que la fórmula de la china Sinovac registró una efectividad del 67% para prevenir la infección del virus, según un estudio con datos del mundo real realizado por las autoridades chilenas.

El análisis basado en 10.5 millones de personas pertenecientes al sistema público de salud, entre el 2 de febrero y el 1 de abril, midió el efecto de la vacuna luego de 14 días de aplicada la segunda dosis requerida.

«Son resultados que son bastante seguros en el sentido de que probablemente en relación al tamaño del estudio que estamos realizando nos están dando resultados que son confiables», dijo Rafael Araos, encargado del estudio del Ministerio de Salud.

Además, la vacuna mostró una efectividad de 85% para prevenir el ingreso a hospitalización, un 89% para requerir una cama de cuidados intensivos y de un 80% prevenir muertes por la enfermedad.

La efectividad es la protección que entrega una vacuna en condiciones de la vida real, en contraste con la eficacia que es lo que se evalúa en los estudios clínicos. «Dos semanas después de la primera dosis vemos un efecto que es significativamente menor que el de la segunda dosis pero también va en la dirección positiva», dijo Araos.

El fin de semana, las autoridades chilenas ya habían salido a defender el uso de la vacuna de Sinovac en medio de dudas sobre su eficacia.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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