Turistas frustrados en toda Francia se enfrentaron este viernes por segundo día consecutivo con un caos en el transporte, mientras los sindicatos se preparan para lo que esperan sea una larga protesta contra los planes del presidente, Emmanuel Macron, para rediseñar el sistema nacional de jubilación.

La mayoría de los trenes están detenidos, incluyendo los del metro de París, mientras las carreteras se colapsaron en todo el país.

El Palacio de Versalles seguía cerrado el viernes y el Museo del Louvre advirtió a los visitantes que podrían encontrarse con demoras y algunas galerías cerradas. La Torre Eiffel volvía a recibir turistas, pero los turistas de todo el mundo seguían sufriendo las consecuencias de las protestas.

Envalentonados por la mayor muestra de descontento público en años, los sindicados anunciaron nuevas protestas, «intergeneracionales» y a nivel nacional, para el martes contra una reforma que ven como un ataque a los derechos conquistados por los trabajadores.

Al menos 800,000 personas se manifestaron en todo el país este jueves dentro de una huelga que cerró escuelas y algunos servicios públicos y alteró el funcionamiento de hospitales y refinerías. La policía disparó varias rondas de gases lacrimógenos y los manifestantes prendieron fuegos en el este de Paris.

La mayoría de las movilizaciones fueron pacíficas y la violencia de los radicales no desanimó a los sindicatos para llamar a toda la sociedad francesa a unirse a las marchas la próxima semana.

El presidente Macron está decidido a seguir adelante con una de sus medidas clave, los cambios en el complicado y relativamente generoso sistema de pensiones francés, para transformar la economía.

Quienes se oponen a la reforma temen que los cambios en cómo y cuándo podrán jubilarse los trabajadores amenace el estilo de vida francés y les haga trabajar más años por una pensión más baja.

El gobierno de Macron lleva meses negociando con sindicatos y otros colectivos, aunque ha dicho que no hará públicos los detalles del plan hasta la próxima semana. El ejecutivo dijo que no cambiará la edad oficial de jubilación de 62 años, pero se espera que los cambios orillen a la población a trabajar por más tiempo.

La incertidumbre en torno a las repercusiones de la reforma está alimentando los temores de la gente. Las encuestas muestran que la mayoría de los franceses respaldan la huelga y el movimiento de protesta, al menos por ahora, con la esperanza de que empuje al gobierno a prestar más atención a las preocupaciones de los trabajadores.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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