Tag

Afganistán

Browsing

Al menos 1,030 personas murieron y más de 1,500 resultaron heridas por el terremoto de 5.9 grados que sacudió anoche el este de Afganistán, un número de víctimas que se espera que vaya en aumento a medida que avanza la operación de rescate.

El movimiento telúrico se registró anoche a unos 46 kilómetros de Khost, capital de la provincia homónima, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que informó también de una réplica de 4.5 grados. El mayor número de víctimas se produjo en la ciudad de Paktika.

Numerosas organizaciones humanitarias ya trabajan sobre el terreno en coordinación con las autoridades talibanes para rescatar a los supervivientes de la catástrofe, según informó en un comunicado la Oficina de la ONU para la para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Cinco helicópteros del Ministerio de Defensa afgano, más de 50 ambulancias y múltiples equipos de trabajadores sanitarios han sido desplegados en las provincias de Paktika y Khost, principales afectadas, para acelerar las labores de rescate y el traslado de heridos a los hospitales más cercanos.

Sin embargo, las fuertes lluvias y el viento que azotan la zona no permitieron que varios de los helicópteros aterrizaran en sus tareas, continuó la OCHA, por lo que el traslado de los heridos a los centros hospitalarios se están llevando a cabo por carreteras convencionales que han sido cortadas al tráfico civil.

«Por el momento, al menos 130 heridos han sido trasladados» e ingresados en hospitales, apuntó la OCHA, que señaló que hasta 1,800 viviendas han sido destruidas y dañadas en Gayan, lo que representa el 70% del total de viviendas del distrito.

Afganistán suele sufrir terremotos que dejan decenas de víctimas, especialmente en la zona conocida como Hindu Kush, de gran actividad sísmica y habitual punto de origen de movimientos telúricos en la región.

Algunas de las mayores catástrofes en Afganistán provocadas por terremotos ocurrieron en 1998 en el norte del país, cuando en febrero dos terremotos de 5.9 y 6 grados causaron la muerte de unas 4,000 personas. Pocos meses después, a finales de mayo, un terremoto de 7 grados dejó unos 5.000 muertos.

Foto: Twitter @Seba_Sismos_CL

Afganistán y México fueron los países más peligrosos para ejercer la profesión periodística en 2021, con 12 y 10 asesinatos respectivamente, indicó el informe anual de la Campaña Emblema de Prensa (PEC), que registró al menos 77 muertes violentas de reporteros en 28 países.

Entre los periodistas asesinados en México están Fidel Ávila (La Ke Buena radio), Teresa Aracely Alcocer (radio La Poderosa), María Elena Ferral (Diario del Xalapa/El Quinto Poder) o Víctor Fernando Álvarez (Punto x Punto Noticias). En el acumulado de los últimos cinco años, México es el país del planeta con más periodistas asesinados (66), por delante de los 53 de Afganistán y los 40 de la India.

Otros países destacados en la lista de 2021 fueron Pakistán (siete periodistas asesinados), la India (seis) y Filipinas y Yemen, con cuatro cada uno.

En Latinoamérica, donde se registraron un 22% de los asesinatos confirmados por PEC (17, diez menos que en 2020), también murieron dos reporteros en Brasil, otros tantos en Colombia y al menos hubo una víctima mortal en Ecuador, Guatemala y Haití.

Más de la mitad de las muertes se produjeron en Asia (40), mientras que en África hubo 14, cinco en Europa y una en Norteamérica (el estadounidense Zachary Stoner, fundador del canal de YouTube ZackTV).

«El número de periodistas asesinados ha disminuido un 8 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado, lo que supone una ligera mejora», subrayó el secretario general de PEC, Blaise Lempen, quien señaló que el descenso de muertes en países latinoamericanos (exceptuando México) ha explicado en parte ese descenso.

Más de un tercio de los periodistas asesinados (29) fallecieron en zonas en conflicto como Afganistán, Azerbaiyán, Burkina Faso, República Democrática del Congo, Etiopía, Palestina, Somalia, Siria o Yemen. Los grupos terroristas fueron responsables de al menos 20 asesinatos, lo que supone un aumento con respecto a años anteriores.

México recibió este domingo a la pareja afgana, compuesta por una mujer con siete meses de embarazo y un hombre, que habían sido deportados el jueves por autoridades mexicanas, en medio de críticas de diversas asociaciones civiles nacionales e internacionales.

«Hoy arribó a México, con solicitud de refugio, la pareja afgana que en días pasados había sido inadmitida», informó el Instituto Nacional de Migración (INM), que depende de la Secretaría de Gobernación (Segob).

El INM había expulsado a la familia el 14 de octubre con el argumento que «incurrieron en inconsistencias» al llegar al filtro migratorio el 13 de octubre porque «no acreditaron los motivos de su viaje».

La inadmisión de la pareja despertó la condena de organizaciones internacionales, como Human Rights Watch (HRW) y el Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), que acompañó el caso de la pareja, que pasó estos días en el aeropuerto de Estambul, en Turquía.

«Después de días de incertidumbre y presión, hoy llegó a México la familia afgana con necesidades de protección internacional que el INM deportó a Turquía el jueves pasado», indicó el Imumi.

Ante los reclamos, el INM respondió que no existía una solicitud previa de asilo ante la autoridad mexicana en el exterior.

Argumentó que, tras su deportación, la pareja inició «un procedimiento oficial ante la autoridad mexicana en el exterior para obtener la condición de asilo, como debieron hacerlo desde un principio».

Y es que apenas la semana pasada, el canciller Marcelo Ebrard exigió durante la cumbre del G20 a los talibanes «respetar» los derechos humanos de su población e informó que México ha acogido a casi 1,700 afganos, en su mayoría trabajadores de medios de comunicación y sus familias.

Tras la caída de Kabul el 15 de agosto a manos de los talibanes, la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, responsable del INM, aprobó que «el asilo político sea concedido a personas de nacionalidad afgana que así lo requieran».

Pero asociaciones civiles han acusado a los agentes del INM de racismo y violación de derechos humanos. «Este caso es un ejemplo de la constate violación a derechos del INM», sentenció el Imumi.

Todo indicaba que la llegada de Biden significaría un viraje de los desplantes de su antecesor que tanto dañaron la imagen de Estados Unidos en el mundo. A La Casa Blanca llegaba un expertazo en temas internacionales. Durante décadas presidió el Comité de Relaciones Exteriores del Senado y después estuvo ocho años de Vicepresidente con Obama encargado de temas de política exterior que, entre otras cosas, lo trajeron de visita a México en más de una ocasión.

La llegada de gente profesional; pragmática y estratégica auguraba una recomposición de Estados Unidos ante sus aliados que, si bien no sería sencilla, sí sería posible. Pero tan solo en estos primeros ocho meses de gobierno lo que hemos visto es a un Biden actuando como Trump: agresivo; impulsivo y poco leal con aliados tradicionales de Estados Unidos.

Trump-ada 1: La retirada de Afganistán

Cuando el 8 de julio, Joe Biden ofreció una conferencia de prensa para anunciar la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán después de veinte años de guerra en aquel país, aseguró que la salida sería ordenada y que los Talibanes no serían una amenaza para los ciudadanos afganos ni un refugio para el terrorismo internacional. Menos de un mes después vimos la caída de Kabul a manos de los talibanes y una salida de los estadounidenses desordenada y poco preocupada por los afganos que los ayudaron. La salida fue una buena decisión, muy mal instrumentada. Recordé aquella frase de un guerrillero del Frente Nacional de Liberación de Vietnam sobre Estados Unidos cuando la salida de Saigón “Sólo existe algo peor que ser enemigo de Estados Unidos: ser su amigo”.

Así como los norteamericanos pudieron entrar y salir de Afganistán, de un momento a otro aun habiendo pasado veinte años en aquel país, así pueden ayudar y abandonar a cualquier otro aliado. Esa fue la primera Trump-ada de Biden.

Trump-ada 2: El trato a los migrantes haitianos

Si la salida de Afganistán fue tan caótica, quizás fue porque no había de otra, pensamos algunos. Pero al ver el manejo de la crisis migratoria de los haitianos que han llegado a la frontera de Coahuila con Texas en busca de asilo para ser o sacados de vuelta a México o volados de regreso a Puerto Príncipe como ganado, es evidente que hay un problema agudo en el gobierno de Biden. Las imágenes de agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo atrapando a los migrantes con la rienda de montar o golpeándolos con fuetes coronaron la visión de que entre los gobierno de Trump y Biden, no hay una diferencia en el trato inhumano a los migrantes.

Trump-ada 3: La estocada a Francia

El anuncio del acuerdo entre Australia; Gran Bretaña y Estados Unidos, AUKUS, para compartir con los australianos tecnología que les permitiera tener submarinos de propulsión nuclear fue una estocada a Francia porque el país perdió un contrato de 40 mil millones de dólares de ventas pactadas con Australia para submarinos convencionales sin que los estadounidenses ni los australianos les dieran un aviso previo.

¿Cómo es que el gobierno de Biden no pensó que debía informar al de Macron de algo así para lograr de AUKUS un acuerdo aprobado y avalado hasta por Francia? El ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, denunció la puñalada por la espalda que recibió por parte de Estados Unidos. Para el Palacio del Elíseo, el cambio de Trump a Biden no resultó tan positivo como esperaban.

La idea de que el gobierno de Biden sería uno de poco drama y mucha estrategia se está cayendo a pedazos. Una razón para ello es la fijación de Biden con China que al parecer le está nublando visión. En la siguiente entrega ese nueva Guerra Fría con China será mi análisis.

Columna completa en El Universal

El presidente Joe Biden, aseguró este martes en su primer discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas que no quiere una nueva Guerra Fría con China.

«No queremos una nueva Guerra Fría o un mundo dividido en bloques rígidos», dijo el presidente. Advirtió que «con nuestros valores y nuestra fuerza, vamos a defender a nuestros aliados y a nuestros amigos, y nos oponemos a los intentos de países más fuertes de dominar a los más débiles».

La cita de la diplomacia mundial, que se abrió este martes y que durará una semana, era particularmente esperada este año, tras la suspensión del año pasado debido a la pandemia de COVID-19, que impidió a las delegaciones viajar a Nueva York.

Biden anunció el «regreso» de su país como socio fiable tras cuatro años de gobierno de su predecesor Donald Trump.

Afirmó que durante los últimos ocho meses ha dado prioridad a la reconstrucción de las alianzas de su país, y a la revitalización con sus socios y el reconocimiento de que son esenciales para la seguridad y la prosperidad duradera de Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos también destacó la «lucha» por la democracia en Cuba y Venezuela. Biden aseguró que «el futuro pertenecerá a quienes abrazan la dignidad humana, no a quienes la pisotean», y condenó «a quienes buscan sofocar a su pueblo con mano de hierro».

El demócrata también prometió aumentar los esfuerzos internacionales de su país para combatir tanto la pandemia como el cambio climático.

«Buscamos avanzar en la lucha contra el COVID-19 y responsabilizarnos por objetivos específicos en tres desafíos clave: salvar vidas ahora, vacunar al mundo y reconstruir mejor», dijo.

Para enfrentarse a la pandemia, Biden abogó por la «ciencia y la  voluntad política» y pidió a los países «actuar ahora» para proporcionar vacunas, test diagnósticos, tratamientos y oxígeno para paliar los efectos de la enfermedad. En este contexto, pidió la creación de un mecanismo para «financiar la seguridad sanitaria mundial», algo que ha considerado fundamental. «Necesitamos un consejo que se ocupe de estas cuestiones, que esté armado para identificar futuras pandemias y  tomar medidas de forma inmediata.

También se comprometió a trabajar con el Congreso estadounidense para «duplicar» la cantidad de ayuda internacional de Estados Unidos a los países menos desarrollados para hacer frente al cambio climático. Según los expertos, el anuncio supone un compromiso de más de 11,000 millones de dólares anuales.

Sobre la lucha contra el terrorismo, Biden indicó que su país no es el mismo que en 2001, por lo que aseguró que Estados Unidos está «mucho mejor equipado» para hacer frente a este grave problema.
Sostuvo que Estados Unidos está «más capacitado» para enfrentarse a este tipo de violencia y ha enumerado aspectos como la creación de alianzas, la financiación del terrorismo, contrarrestar la propaganda o evitar que los terroristas viajen a otros países.
En este sentido, defendió su decisión de que Washington diera por finalizada la guerra más larga de su país, 20 años, en Afganistán, lo que dijo, abre una «nueva era de diplomacia» en la que el país norteamericano tiene previsto «aprovechar» su poder para invertir en las vidas de las personas y renovar y defender la democracia, independientemente de las dificultades.

Otro de los mensajes que llamó la atención fue la del nuevo presidente iraní, Ebrahim Raissi, que se mostró favorable a reanudar las negociaciones para salvar el acuerdo sobre el programa nuclear de su país, que fueron interrumpidas desde su elección en junio.

Por la tribuna de la ONU también desfilaron varios mandatarios latinoamericanos, como el brasileño Jair Bolsonaro, que presentó una imagen idílica de su país «sin corrupción» y con la «credibilidad recuperada» y la mejor política medioambiental. En definitiva, uno de los «mejores países para invertir», aseguró.

Por su parte, el presidente colombiano, Iván Duque, se mostró escéptico sobre las negociaciones entre el gobierno y la oposición venezolanos en México y pidió una elección presidencial «libre» en Venezuela.

El presidente chino, Xi Jinping, participa en la Asamblea a través de un mensaje pregrabado desde Pekín, lo que ha sido considerado como un duelo a distancia entre las dos superpotencias, China y Estados Unidos.

Los talibanes disolvieron hoy oficialmente el ministerio afgano para Asuntos de la Mujer, y en su lugar crearon el ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, que se encargará de la rígida implementación de las normas islámicas, en donde estará al frente Mohamad Khalid.

Al menos tres funcionarias del Ministerio de Asuntos de la Mujer confirmaron la supresión del organismo encargado de promover políticas públicas y derechos para las mujeres, asegurando que bajo el mandato de los talibanes «no existe» un ministerio para mujeres.

“Se abolió el Ministerio de la Mujer, los talibanes nos dijeron que ya no hay ningún ministerio para la mujer y que este se convierte en el Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio”, declaró a la agencia Efe una exfuncionaria de la ahora desaparecida institución.

La eliminación de esta cartera quedó oficializada hoy por las autoridades del gobierno islamista con la instalación de un nuevo letrero en el que se lee: «Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio del Emirato Islámico de Afganistán».

Decenas de empleados habían acudido ayer a sus oficinas para reanudar su trabajo, pero los talibanes no les permitieron la entrada.

Recordemos que el Ministerio de Asuntos de la Mujer fue creado en 2001 bajo el obierno del entonces presidente afgano, Hamid Karzai, como parte de los esfuerzos internacionales para abordar los asuntos de la mujer y tenía alrededor de 850 empleados en todo el país.

Durante las últimas dos décadas, la institución tuvo como misión desarrollar políticas, promover los derechos, eliminar la violencia y la discriminación contra la mujer, así como promover su participación activa en la vida social y política de Afganistán.

El Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio ya estuvo en el gobierno del primer régimen talibán en Afganistán, que fue disuelto tras su expulsión de poder con la invasión estadounidense en 2001.

Los afganos todavía tienen presente amargos recuerdos de este organismo que, bajo el anterior régimen talibán 1996-2001, se encargó de supervisar e implementar una dura interpretación de la sharia, la ley islámica.

Los componentes de la llamada «policía religiosa», dependiente de ese ministerio, azotaban a los hombres en las calles por escuchar música, afeitarse, no rezar, y a las mujeres por no usar burka o velo integral, o salir a la calle sin un compañero masculino, padre, marido o hermano.

El gobierno de Estados Unidos anunció este lunes que destinará 64 millones de dólares adicionales en ayuda humanitaria para Afganistán, aunque advirtió de que el nuevo régimen talibán está poniendo trabas a las operaciones de asistencia y exigió que permita que éstas continúen de forma segura.

La partida de ayuda humanitaria, anunciada por la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, en la conferencia internacional organizada hoy en solidaridad con Afganistán, se dirigirá principalmente a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Los talibanes están obstruyendo e interfiriendo los envíos de ayuda, prohibiendo la labor de personal femenino e incluso tomando represalias contra personas que entregan o reciben asistencia», advirtió Thomas-Greenfield.

Y es que tras la reciente «transición» en Afganistán, en palabras de la diplomática, los talibanes deben mantener sus promesas de protección no sólo a los trabajadores humanitarios, sino también a mujeres y niñas.

Con la ayuda anunciada hoy el total destinado por Estados Unidos para la asistencia humanitaria en Afganistán este año asciende a 330 millones de dólares, destacó la embajadora, quien urgió al resto de la comunidad internacional a mostrar igual solidaridad con la difícil situación del pueblo afgano.

La conferencia internacional, organizada por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, busca recaudar 606 millones de dólares con el fin de financiar operaciones de asistencia en el país y ayudar a 11 millones de personas, casi un tercio de la población nacional.

Al respecto, Guterres advirtió que Afganistán afronta sus «horas más peligrosas» y necesita más ayuda internacional para superarlas.

«Es el momento de que la comunidad internacional esté con ellos», subrayó Guterres, quien matizó que incluso antes de que el poder en Afganistán fuera recuperado por los talibanes el país ya experimentaba una de las peores crisis humanitarias globales.

Guterres alertó que uno de cada tres afganos no sabe cuándo será su próxima comida, además de que cientos de miles de personas han tenido que abandonar sus hogares.

Cerca de 200 personas, entre ellos estadounidenses, fueron evacuadas este jueves desde el aeropuerto de Kabul, en el primer vuelo con extranjeros en despegar desde la capital de Afganistán luego de que las últimas tropas estadounidenses salieran del país a finales de agosto.

Se trató del vuelo de Qatar Airways con destino a Doha, y que es el primero desde que el 30 de agosto finalizara la caótica evacuación de más de 120,000 personas.

Este vuelo se lleva a cabo cuando los talibanes intentan afianzar su régimen, a poco menos de un mes de que tomaran el control de Kabul.

Imágenes difundidas por la televisión catarí Al Jazeera mostraron a varias familias esperando con maletas en el aeropuerto de Kabul. «Estamos muy agradecidos con Catar», dijo uno de los pasajeros, diciendo que tenía pasaporte canadiense.

Doha, y su aliado turco, han trabajado desde hace días para arreglar las estructuras aeroportuarias, que estaban muy dañadas.

Muchos de los afganos evacuados en aquellos días de agosto huían tras la vuelta de los talibanes por temor a las represalias si habían trabajado con organismos extranjeros en las últimas dos décadas.

Aunque los talibanes no dejan de reiterar que han cambiado y ya no son aquel régimen represivo, especialmente con las mujeres, que gobernó entre 1996 y 2001, sus primeras semanas en el poder muestran que no tolerarán ningún tipo de oposición.

Este jueves, varias protestas en favor de la libertad fueron anuladas en la capital afgana, luego que el nuevo gobierno prohibiera este tipo de actos. Además, durante la semana, talibanes armados habían dispersado concentraciones de cientos de personas en varias ciudades del país, entre ellas Kabul, Faizabad y Herat, donde murieron dos personas por disparos.

Recordemos que los talibanes anunciaron su gobierno de transición formado por miembros ultraconservadores, algunos de los cuales ya gobernaban durante el régimen fundamentalista y brutal de los años 1990. Varios de los ministros figuran en las listas de sanciones de la ONU y no hay ninguna mujer en el gabinete.

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, advirtió al nuevo gobierno talibán que debe «ganarse» su legitimidad ante la comunidad internacional, tras el anuncio de este gabinete que incluye miembros buscados por Washington.

A pesar de que los talibanes habían prometido que incluirían a miembros de otros grupos en el gobierno, la realidad es que los puestos clave anunciados están en manos de líderes talibanes: el ministerio del Interior está dirigido por Sirajuddin Haqqani, jefe de la temida red Haqqani, calificada de terrorista por Estados Unidos, y el de Defensa por el mulá Yaqub, hijo del mulá Omar, fundador del movimiento.

Tres semanas después de haber tomado el poder en Afganistán, los talibanes presentaron este martes a parte de su futuro gobierno, que estará dirigido por Mohammad Hasan Akhund.

El cofundador de los talibanes Abdul Ghani Baradar será el número 2 del nuevo Ejecutivo, precisó Zabihullah Mujahid, principal portavoz del grupo, durante una rueda de prensa en Kabul.

Baradar, una figura respetada por varias facciones talibanas, estuvo al frente de las negociaciones de Doha con Estados Unidos, que condujeron a la retirada de las fuerzas extranjeras del país.

Entre los otros nombramientos anunciados este martes se encuentra el del mulá Yaqub, hijo del mulá Omar, para el cargo de ministro de Defensa; y el de Sirajuddin Haqqani, jefe de la red Haqqani, que estará al frente del departamento del Interior.

Amir Khan Muttaqi, uno de los negociadores talibanes de Doha, será el nuevo ministro de Relaciones Exteriores.

«El gobierno no está completo», subrayó Mujahid, afirmando que su movimiento «intentará» incorporar a gente de otras regiones del país. Recordemos que el movimiento talibán prometió un Ejecutivo «inclusivo».

La comunidad internacional aseguró que juzgaría a los talibanes por sus actos, después de que el movimiento islamista recuperara el poder tras haber sido expulsados, hace veinte años, por una coalición encabezada por Estados Unidos.

De momento, sus promesas en cuestión de derechos de las mujeres, no terminan de convencer. En los últimos días, decenas de mujeres afganas protagonizaron varias manifestaciones en Kabul para denunciar la violenta represión del régimen talibán en el valle del Panshir.

En ese valle se encontraba el último reducto de resistencia del ejército afgano, pero los talibanes lograron dominarlo ayer,  asegurando que ya «no hay guerra».

El portavoz de los talibanes, al ser preguntado por las violentas jornadas de dispersión de manifestaciones, subrayó que los miembros de su movimiento «todavía no están formados» en gestión de protestas y pidió a los manifestantes que avisen a las autoridades de que van a concentrarse con 24 horas de antelación.

Un grupo de mujeres y activistas de la sociedad civil afganas han salido este viernes a las calles de la capital de Afganistán, Kabul, para reclamar ser incluidas en el futuro gobierno de los talibán, también en puestos de toma de decisiones.

La manifestación ha tenido lugar un día después de la protesta registrada en la ciudad de Herat por el mismo asunto, mientras los insurgentes continúan esbozando su ejecutivo, del que ya han avanzado, no obstante, que «podría» no haber mujeres en puestos prioritarios.

Las manifestantes han pedido a los talibanes y a la comunidad internacional que preserven los logros de los últimos 20 años en materia de libertad para las mujeres a nivel político, social y económico, según reporta la cadena afgana Tolo News.

«Ninguna sociedad puede progresar si las mujeres no tienen un rol activo», ha señalado la activista Tarannom Saidi, que ha pedido «considerar» la participación de las mujeres en el gobierno talibán. «Queremos trabajar como los hombres bajo la ley islámica», agregó otra activista, Razia.

Los talibanes han prometido que las mujeres no perderán derechos, o al menos no retrocederán a la irrelevancia que tenían en 2001, durante la anterior etapa del conocido como Emirato Islámico. Sin embargo, han dejado claro que la ‘sharia’ o ley islámica será la línea roja que tendrán en cuenta.

La comunidad internacional, con Naciones Unidas a la cabeza, ha pedido que se respeten también los derechos de todos los sexos. La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Pramila Patten, advirtió esta semana de que la incorporación de mujeres en la futura administración será una «prueba de fuego» para constatar el verdadero compromiso de los talibán con los derechos y las libertades.

Foto: Twitter @TOLOnews

La noche de ayer arribó a nuestro país un nuevo grupo de ciudadanos afganos, el cuarto en en la última semana, mientras las autoridades anunciaron la llegada de más refugiados que huyen de Afganistán luego de que el país quedara bajo el control de los talibanes.

El grupo, conformado por 175 periodistas independientes, activistas y trabajadores de medios sociales junto con sus familias, incluyendo 75 menores de edad, aterrizó en el Aeropuerto Internacional Ciudad de México (AICM) en un vuelo de Egypt Air procedente de Egipto.

«Con esto, México sigue honrando su tradición de asilo, refugio y protección humanitaria a las personas que vienen huyendo de guerras y que ven su vida amenazada», dijo Jennifer Feller, directora general de planeación y política, en un video compartido en redes sociales por la Secretaría de Relaciones Exteriores.

México ha recibido en los últimos días a otros grupos de periodistas y trabajadores de medios de comunicación, entre ellos del The New York Times y The Wall Street Journal, así como a cinco jóvenes afganas integrantes del equipo femenil de robótica.

Recordemos que los talibanes tomaron el control de Afganistán a mediados de agosto, fijaron ayer martes 31 de agosto como plazo para que se completara la salida de extranjeros del país e instaron a los afganos a quedarse en la nación.

Estados Unidos completó desde el lunes el retiro de sus fuerzas del país, tras un caótico desalojo de miles de estadounidenses y aliados afganos que cerró la intervención de Washington después de 20 años de conflicto.

Los talibanes festejaron este martes su «victoria» en Afganistán tras la salida de los últimos soldados estadounidenses, que pone fin a 20 años de guerra, y abre un nuevo capítulo para este país, marcado por una gran incertidumbre.

La retirada estadounidense ha sido calificada de éxito «histórico» por los talibanes, que se hicieron con el control de Kabul el pasado 15 de agosto.

Los estadounidenses intervinieron Afganistán en 2001, liderando una coalición internacional que tenía por fin derrocar a los talibanes, que se negaban a entregar al líder de Al Qaida, Osama Bin Laden, tras los atentados del 11 de septiembre.

«Felicitaciones a Afganistán (…) Esta victoria nos pertenece a todos», declaró Zabihullah Mujahid, portavoz de los islamistas desde el aeropuerto de Kabul, controlado hasta horas antes por las fuerzas estadounidenses.

«Esta es una gran lección para otros invasores y para nuestras futuras generaciones» y «también es una lección para el mundo», dijo Mujahid. «Es un día histórico, un momento histórico y estamos muy orgullosos», agregó.

Las imágenes de los líderes talibanes caminando victoriosos por los hangares del aeropuerto, escoltados por milicianos armados que ondeaban la bandera blanca del movimiento, mientras posaban para las cámaras resumían la situación de Afganistán.

En la ciudad de Kandahar, la segunda del país y bastión de los pastunes, etnia a la que pertenecen la mayoría de los talibanes, también hubo manifestaciones de alegría en las calles. «Hemos derrotado a la superpotencia. Afganistán es el cementerio de las grandes potencias», clamaban los hombres armados.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos aclaró este martes que los equipos que quedaron abandonados en Kabul tras su salida del país es «inutilizado», después de que los medios locales hayan difundido imágenes de los talibán entrando en el aeropuerto e incluso a bordo de aeronaves norteamericanas.

«Pueden inspeccionar todo lo que quieran. Pueden mirarlo (…), pero no pueden hacer que vuele», dijo el portavoz del Pentágono, John Kirby, en entrevista con la cadena CNN.

Así, ha señalado que tanto los equipos aéreos como terrestres han quedado «inutilizados», a excepción de camiones y elevadores que fueron necesarios para mantener el aeropuerto operativo hasta momentos antes de la evacuación

Tras dos semanas de evacuaciones caóticas, el último avión de transporte militar C-17 de los Estados Unidos despegó del aeropuerto de Kabul ayer poco antes de la medianoche en Kabul, confirmó el general Kenneth McKenzie, que dirige el Mando Central estadounidense, del que depende Afganistán.

La retirada estadounidense se concretó 24 horas antes de la fecha límite fijada por el presidente Joe Bide.

El mandatario, que justificó su decisión de retirar las tropas diciendo que no quería que la guerra perdurara, ofrecerá un mensaje este martes a la población estadounidense.

Aunque el objetivo de terminar con Bin Laden se cumplió desde el 2 de mayo de 2011, cuando las fuerzas especiales norteamericanas mataron en Pakistán al líder de Al Qaida, Estados Unidos siguió en Afganistán, sobre todo para formar a un ejército afgano que se esfumó rápidamente ante el avance de los talibanes.

En total, Estados Unidos ha registrado 2,500 bajas y ha tenido que pagar cerca de 2.3 billones de dólares en 20 años, según un estudio de la Brown University.

Además, el país sale de Afganistán con una imagen enturbiada por su incapacidad para prever la rapidez de la victoria de los talibanes y por la manera en que se organizaron las evacuaciones.

Desde el 14 de agosto y durante 18 días, aviones de Estados Unidos y de sus aliados han evacuado a unas 123,000 personas de Afganistán, según el Pentágono. Entre las personas que huyeron hay ciudadanos de países occidentales pero también miles de afganos que han trabajado para países u organizaciones extranjeras o que por su oficio o manera de vivir iban a ser claramente blanco de los talibanes.

Sin embargo, ayer el Pentágono reconoció que no pudieron evacuar a todas las personas que hubieran querido, lo que significó un sinfín de críticas al gobierno, principalmente por parte de los republicanos. Biden «abandonó a estadounidenses a merced de los terroristas», dijo el líder de los republicanos en la Cámara de representantes, Kevin McCarthy.

La evacuación masiva desde el aeropuerto de Kabul se vio manchada de sangre el 26 de agosto con un atentado suicida reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico del Khorasan (EI-K), que dejó más de 100 muertos, entre ellos 13 soldados estadounidenses.

Por su parte el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que su país s seguirá «ayudando» a todos sus conciudadanos que sigan en el país y que quieran salir de Afganistán. Además señaló, «trabajarán» con los talibanes si cumplen sus compromisos.

«Los talibanes quieren legitimidad y apoyo internacional. Nuestro mensaje es que la legitimidad y el apoyo tienen que merecerse», agregó.

Al respecto, uno de los portavoces de los talibanes, Zabihulá Muyahid, ha asegurado este martes que los insurgentes quieren mantener una buena relación diplomática con Estados Unidos y con el resto del mundo.

En una comparecencia pública, Muyahid ha insistido en que las relaciones diplomáticas del nuevo gobierno afgano tienen vocación de ser «fuertes» y los insurgentes tienen la intención de mejorarlas en el futuro, con el objetivo de que la comunidad internacional no les considere «una amenaza».

Muyahid también llamó a la ciudadanía a estar «unida» tras la salida de Estados Unidos y ha urgido al pueblo afgano a «superar sus diferencias», indicando que la comunidad internacional podría no apoyar a Afganistán si el pueblo no está unido.

Quien también abordó el tema, fue el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien consideró «esencial» mantener abierto el aeropuerto de Kabul y prometió no olvidar a quienes quieren huir del régimen talibán pero no pudieron ser evacuados antes de la retirada de los últimos soldados estadounidenses de Afganistán.

«Mantener el aeropuerto de Kabul abierto y en condiciones de operar es esencial tanto para hacer llegar ayuda humanitaria como para que salgan las personas, aquellas que así lo desean pero que no han podido formar parte de la evacuación militar», dijo Stoltenberg en entrevista con la agencia AFP.

«Nos comprometemos todos a seguir trabajando duro para hacerlas salir. No las olvidaremos», agregó.

Stoltenberg aseguró que los aliados mantendrían la presión diplomática sobre los talibanes para permitir que los afganos restantes y sus familias, que trabajaron para ayudar al esfuerzo occidental y ahora se sienten en riesgo, abandonen el país.

Foto: Twitter AdityaRajKaul

Los ministros de Exteriores de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Turquía y Catar, además de la Unión Europea (UE) y la OTAN, comenzaron este lunes una reunión virtual para coordinar los pasos que se darán respecto a Afganistán, tras la retirada de las tropas internacionales.

El encuentro, que está encabezado por el secretario de Estado de EUA, Antony Blinken, se produce a un día de que se cumpla el plazo para la evacuación y presencia militar estadounidense.

En un comunicado, emitido antes de la reunión, el Departamento de Estado subrayó que los participantes, a los que calificó de «aliados clave», hablarían de «un enfoque coordinado para los días y semanas próximos» en Afganistán.

Recordemos que Estados Unidos ha iniciado ya la fase de repliegue de sus tropas en Kabul, destinadas a garantizar la seguridad del aeropuerto de la capital afgana durante las evacuaciones de ciudadanos estadounidenses y de sus aliados afganos.

Hasta el momento, han sido sacados de Afganistán 5,400 estadounidenses, del total de casi 120,000 personas, incluidos colaboradores afganos y ciudadanos de terceros países, que han salido del país en las últimas dos semanas.

Las labores de evacuación de los últimos días se producen en medio de un creciente riesgo de ataques después del registrado en el aeropuerto de Kabul del pasado jueves, reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que dejó 13 soldados estadounidenses muertos y 18 heridos, y en el que también fallecieron y fueron heridos decenas de afganos.

La Casa Blanca ha asegurado que ni Estados Unidos ni sus aliados tienen prisa por reconocer un gobierno de los talibanes en el futuro próximo tras la retirada completa prevista, a más tardar, para mañana martes.

El pasado viernes, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, reconoció que su país está «discutiendo activamente» si mantendrá presencia diplomática en Afganistán después de mañana, pero que primero tienen que haber unas condiciones de «seguridad básicas» sobre el terreno.

Además, citó «una serie de criterios que deben cumplirse» por parte del futuro gobierno afgano para que Estados Unidos pueda «trabajar» con él, entre los que mencionó el «respeto» a los derechos de sus ciudadanos, especialmente de las mujeres, y que «cumpla con sus compromisos antiterroristas».

Al respecto, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se reúne este lunes con los representantes de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que tienen derecho a veto, para discutir la situación en Afganistán.

«Esta reunión con los cinco países, de esta tarde, debe ser vista como una extensión de sus buenos oficios para intentar unir a la comunidad internacional en el Consejo de Seguridad», dijo el portavoz de Guterres, Stephan Dujarric, este lunes en su rueda de prensa diaria.

El Consejo de Seguridad está compuesto por 15 países de los que sólo China, Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido cuentan con representantes permanentes y derecho a veto. Francia y Reino Unido han propuesto la creación de una zona segura en el aeropuerto civil de Kabul bajo control de la ONU que permita continuar las evacuaciones desde Afganistán, adelantó el domingo el presidente francés, Emmanuel Macron.

La creación de esa zona segura «es muy importante. Daría un marco de Naciones Unidas para actuar con urgencia», explicó Macron en una entrevista publicada por Le Journal du Dimanche.

Este lunes, Kabul sufrió nuevos ataques que tenían como objetivo el aeropuerto, a tan solo unas horas de que concluya el plazo para la retirada total de las fuerzas extranjeras de Afganistán y el fin de las evacuaciones.

La ciudad se despertó hoy con el lanzamiento de varios proyectiles contra el aeropuerto, disparados desde la parte trasera de un vehículo, en un ataque que fue reivindicado horas más tarde por la rama afgana del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Aunque no se han reportado víctimas mortales, algunas imágenes que se difundieron en las redes sociales y los canales de televisión locales mostraron daños por las explosiones que afectaron al menos a una vivienda y a un vehículo.

Los ataques de hoy tuvieron lugar después de que la ciudad sufriera el domingo otras dos explosiones, una provocada por el lanzamiento de un dron estadounidense contra un vehículo en el que viajaban supuestos miembros del EI y otra por el impacto de un cohete contra una casa.

El ataque contra la vivienda causó al menos diez muertos y cinco heridos, en su mayoría niños, afirmó Hazrat Shah, un líder del área donde se produjo el suceso, que detalló que «la familia tenía algunos invitados en casa» cuando cayó el cohete.

Foto: Twitter

Una gran explosión se produjo en la puerta principal del aeropuerto de Kabul este jueves causando un número indeterminado de víctimas, confirmó el Pentágono, esto en el marco de las tareas de evacuación de ciudadanos extranjeros y a afganos tras la toma del poder por los talibanes.

«Podemos confirmar que la explosión cerca de la puerta Abbey Gate de aeropuerto de Kabul ha provocado un número indeterminado de víctimas», tuiteó el portavoz del Pentágono, John Kirby.

Abbey Gate es uno de los tres puntos de acceso al aeropuerto donde miles de afganos se han aglomerado en los últimos 13 días buscando huir de los talibanes. Esa puerta también está próxima al Hotel Baron, utilizado para organizar algunas evacuaciones.

En Moscú, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia dijo que hubo una segunda explosión y que el par de bombas en conjunto dejaron por lo menos 13 muertos y 15 heridos. Fuentes estadounidenses informaron que ciudadanos de su país resultaron lastimados por los atentados, pero no dieron detalles. Hablaron a condición de anonimato.

Funcionarios estadounidenses y aliados habían informado en los últimos días sobre amenazas creíbles de ataques suicidas cerca del aeropuerto de Kabul, donde se ha organizado un gigantesco operativo de salida de personas desde el 14 de agosto.

La madrugada de hoy, hora de Kabul, algunos países advirtieron a sus ciudadanos que abandonaran inmediatamente los alrededores del aeropuerto por una amenaza terrorista, mientras miles de personas intentaban subirse a un número cada vez menor de vuelos de evacuación.

«Quienes estén en Abbey Gate, East Gate o North Gate ahora deberían irse de inmediato», dijo el Departamento de Estado de Estados Unidos.

El secretario de Estado británico de las Fuerzas Armadas, James Heappey, aseguró por la mañana que la amenaza terrorista en el aeropuerto de Kabul era «muy seria, inminente».

Según la información de inteligencia, atacantes suicidas vinculados al brazo afgano del grupo yihadista Estado Islámico (EI), amenazaban con atacar el aeropuerto antes del 31 de agosto, fecha límite fijada por Washington para la retirada de Afganistán tras dos décadas de intervención.

Minutos antes de informar sobre la explosión, Kirby negó reportes de que las evacuaciones de civiles podrían terminar antes de lo esperado debido a las amenazas.

«Continuaremos evacuando a la mayor cantidad posible de personas hasta el final de la misión», tuiteó Kirby. «Las operaciones de evacuación de Kabul no terminarán en 36 horas», aseguró.

Las tropas estadounidenses, que controlan el aeropuerto en la capital afgana, deben salir de Afganistán el martes. La retirada deberá comenzar antes, haciendo más complejas las evacuaciones de extranjeros y afganos considerados en peligro desde la toma del poder por los talibanes.

Foto: Twitter

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) indicó este miércoles que el arribo de dos grupos de ciudadanos afganos a nuestro país es el resultado del trabajo coordinado entre las embajadas de México en Irán y en Qatar, la Secretaría de Gobernación y otras entidades del Gobierno federal.

En un mensaje a medios, el canciller Marcelo Ebrard dijo que México se ha caracterizado por su tradición en materia de refugio y asilo y por abrir sus puertas a quienes son perseguidos en sus países por motivos políticos, discriminación racial, de género, origen nacional o de cualquier otro tipo.

El secretario de Relaciones Exteriores subrayó que “esta decisión es congruente con la posición histórica de México y máxime que en este caso se trata de quienes están arriesgando sus vidas por informar, por comunicar; que están comprometidos con la libertad de expresión, con la libertad y la independencia de la comunicación”.

Sostuvo que  el gobierno federal está en disposición de otorgar protección y asistencia por razones humanitarias, dentro de sus capacidades, a más personas procedentes de Afganistán, cuya vida e integridad se encuentre en inminente peligro.

En ese sentido, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, también se expresó. Dijo que México dará asilo a los ciudadanos afganos que lo soliciten.

«Esta Secretaría de Gobernación ha emitido opinión favorable para que el asilo político sea concedido a personas de nacionalidad afgana que así lo requieran», dijo la funcionaria al participar en la Conferencia Nacional de Migración.

Cordero recordó que actualmente el pueblo afgano atraviesa una situación delicada y, ante ello, México no debe permanecer ajeno a la situación. Explicó que el país respalda la colaboración internacional para garantizar la protección a personas migrantes y refugiados.

«Sin importar la región en el mundo de la que provengan, nuestro país siempre se ha caracterizado por ser un país solidario con quienes por circunstancias políticas, económicas, sociales o desastres naturales huyen de los acontecimientos de sus países», refirió.

La titular de SEGOB confió en que las personas de nacionalidad afgana que soliciten asilo en México encuentren un nuevo comienzo en sus vidas, pues, aseguró, la movilidad humana es un derecho clave y es inevitable en el mundo que vivimos.

Resaltó que el gobierno de la Cuarta Transformación está convencido que los migrantes son agentes proactivos en el desarrollo económico social y cultural de las diferentes regiones del país. Por ello, destacó, ha puesto en marcha la expedición de actas de nacimiento, de la Clave Única de Registro de Población y las ofertas de trabajo publicadas por el Servicio Nacional de Empleo.

Los talibanes adelantaron este miércoles que en cuestión de días esperan formar su gobierno «inclusivo», al asegurar que tratarán de concluir este proceso antes del fin de la retirada de las tropas extranjeras de Afganistán, prevista para el 31 de agosto.

La nueva administración, en la que se espera que figuren los hombres más poderosos del movimiento fundamentalista, será decisiva para marcar el nuevo camino que va a seguir este país tras veinte años de guerra, donde además será clave la línea que siguen en asuntos como los derechos humanos para recibir un crucial apoyo internacional.

«Esperamos formar un gobierno inclusivo antes de la fecha límite de la retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán», dijo el principal portavoz talibán, Zabihulla Mujahid, desde su despacho en Kabul, en entrevista con la agencia Efe.

Desde la toma de la capital afgana el pasado 15 de agosto, tras consecutivas victorias en casi todas las provincias del país, Afganistán aún no ha formado gobierno y la mayoría de los puestos han quedado vacantes, por lo que los talibanes negocian un nuevo Ejecutivo que estará regido por la sharía o ley islámica.

Un grupo de líderes políticos afganos forma parte de esas conversaciones, pero aún se desconoce si alguna de las figuras de los gobiernos anteriores, que lucharon contra los insurgentes, tendrán cabida en la nueva conformación.

La ausencia de mujeres en las reuniones de los últimos diez días ha hecho dudar también si estas lograrán un lugar en el nuevo liderazgo.

El expresidente afgano Hamid Karzai, y el presidente del Consejo Superior para la Reconciliación Nacional, Abdullah Abdullah, que han estado reuniéndose con los talibanes desde hace varios días, recibieron hoy a mujeres activistas para debatir la realidad del país.

«Conocimos a representantes de organizaciones y redes de mujeres. Discutimos el desarrollo de la situación y enfatizamos la importancia del papel de la mujer en el futuro del país», dijo Abdullah en Twitter junto a imágenes con una decena de mujeres, pero sin la presencia de los talibanes.

Con la inminente conformación de un gobierno, los islamistas insisten en que no están dispuestos a aceptar una extensión más allá del 31 de agosto para completar la retirada de las fuerzas internacionales y la evacuación de ciudadanos de Afganistán.

Ante ello, casi un centenar de aviones de la coalición internacional implicada en la guerra de Afganistán sacaron de Kabul a unas 19,000 personas este martes, elevando el total a 82,300 evacuados del país desde el pasado 14 de agosto, aseguró hoy Estados Unidos.

Solo en el día de ayer 11,200 personas volaron a bordo de 42 vuelos militares estadounidense, incluidos 37 del tipo C-17, mientras que otros 7,800 evacuados embarcaron en 48 aviones de países europeos y de otros miembros de la coalición de la OTAN.