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La justicia boliviana anuló la orden de detención contra el exmandatario Evo Morales por supuestos delitos de terrorismo, una semana después de la elección, donde Luis Arce, quien ha sido calificado como el «delfín» de Morales se impuso, informó este lunes el juez Jorge Quino.

La orden de arresto contra el exmandatario exiliado en Argentina fue levantada porque «se vulneraron sus derechos, básicamente el derecho a la defensa debido a que no se citó debidamente al expresidente», dijo Quino, presidente del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz.

El Tribunal Constitucional debe revisar en los próximos días el fallo, dictado por el juez Román Castro, pero parece improbable que lo anule.

La fiscalía había imputado a Morales el 6 de julio por supuestos delitos de terrorismo y su financiamiento, y solicitó una vez más su detención preventiva.

Una primera orden de arresto por sedición y terrorismo había sido dictada en diciembre contra Morales, luego de que renunciara a la presidencia el 10 de noviembre de 2019 en medio de una convulsión social y acusaciones de fraude electoral.

La fiscalía había abierto además otra carpeta contra Morales por supuesto fraude en las elecciones de octubre de 2019, en las que ganó la reelección a un cuarto mandato, y que luego fueron anuladas tras denuncias de irregularidades. No hubo avances en este caso en la justicia.

El exmandatario indígena y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), habían rechazado todos los cargos y afirmado que tenían motivaciones políticas. Tras el comicio, Morales dijo que «tarde o temprano» retornaría a Bolivia.

El juez que falló en favor de Morales es el mismo que también anuló este fin de semana una orden de arresto contra su exministro de Justicia, Héctor Arce, quien también era investigado por el supuesto fraude en las elecciones del año pasado y estaba refugiado en la embajada de México desde hace once meses, cuando dimitió Morales.

La fiscalía había intentado a inicios del año que la Interpol emitiera una orden de arresto internacional contra Morales, pero el organismo lo rechazó por considerar que se trataba de asuntos políticos, no criminales.

Además, el 4 de septiembre, el gobierno de Bolivia contactó a la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya para denunciar a Morales por supuestos crímenes de «lesa humanidad» por los bloqueos de rutas de agosto. Sin embargo, esta acción pareció ser meramente mediática en busca de réditos electorales, pues un Estado puede pedir a la CPI que examine si es procedente que intervenga en determinado caso. Además, la Corte interviene solo cuando ha fracasado el sistema penal nacional.

Al respecto, el expresidente adelantó este lunes que podría regresar a su país el próximo 11 de noviembre, aunque ha  expresado cautela y ha manifestado que la fecha «está en debate  todavía» y «no está decidido».

Según Morales, varias organizaciones bolivianas le han expresado su petición de que vuelva al país latinoamericano, después de renunciar a su cargo de presidente en noviembre del año pasado.  «Las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba están evaluando  nuestro pedido de que vuelva el 11 de noviembre», ha manifestado en una entrevista concedida a la agencia de noticias rusa Sputnik.

Que Morales regrese a Bolivia el 11 de noviembre implica que se  perderá la toma de posesión del presidente electo del país, Luis Arce, que está prevista para el 8 de ese mes.

«Me alegra mucho que haya una enorme preocupación y ocupación por que  retorne», expresó Morales, admitiendo que, en relación a su vuelta, «hay  diversas opiniones de autoridades, de movimientos sociales y de las autoridades electas».

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia ha finalizado este viernes el recuento de votos de las elecciones presidenciales del pasado fin de semana, en las que se confirmó que Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), obtuvo la victoria sin necesidad de ir a una segunda  vuelta.

Fuente: OEP

Arce obtuvo casi 3.4 millones de votos, un 55.10% del total de sufragios. La proporción de votos obtenidos permite al ‘delfín’ político del expresidente Evo Morales devolver al MAS a la jefatura  de Estado, tras un año fuera por las sospechas de fraude en las elecciones de 2019.

En segunda posición se posicionó Carlos Mesa, que recibió poco menos de 1.8 millones de sufragios, equivalente al 28.83%, mientras que en tercer lugar figura el líder cívico de Santa Cruz Luis Fernando Camacho, que logró más de 862 mil sufragios  a su favor, un 14%.

El MAS ve reafirmada de esta forma una victoria que ya apuntaban los primeros sondeos a pie de urna y que se ha visto enturbiada por el retraso en el proceso de recuento, que no ha concluido hasta este viernes con la incorporación final de los datos de La Paz.

El TSE ha atribuido a razones técnicas esta demora, si bien Arce ya llevaba días siendo ‘de facto’ el presidente electo de Bolivia.

Arce y su compañero de fórmula, el exministro de Exteriores David Choquehuanca, asumirán sus cargos en noviembre próximo, en un intento por favorecer una transición rápida para poner fin a la interinidad de la actual presidenta, Jeanine Áñez, que asumió el poder de mando tras la dimisión de Morales.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, evitó responder a las críticas del gobierno de México, quien le pidió someterse a un «proceso de autocrítica» para determinar si debe seguir al frente del organismo, luego de lo ocurrido el año pasado en Bolivia.

Almagro compareció este jueves ante la prensa después de la Asamblea General de la OEA.

«Yo entiendo que la prensa quiera concentrarse en el país que me criticó, y no en los treinta y pico que me apoyaron, eso lo entiendo perfectamente, aunque me gustaría más lo contrario. Me gustaría más que ustedes dijeran: qué genial el secretario general lo apoyaron treinta y tantos países, qué fantástico, qué apoyo a su gestión», dijo Almagro.

Aseguró no tener ningún problema con las críticas que se le han hecho, pues reiteró que es un tema (Bolivia) del que ya ha hablado largamente, al igual que sobre las misiones de observación electoral.

Almagro resaltó la labor de las misiones de observación electoral que, según explicó, trabajan con mucho menos presupuesto que las de la Unión Europea (UE) y con un «gran sacrificio personal».

El secretario general mantuvo su postura de defender el informe en el que la OEA denunció irregularidades en las elecciones de 2019, que luego fueron anuladas debido a sospechas de fraude en favor del entonces presidente, Evo Morales, quien había sido elegido para un cuarto mandato consecutivo.

En concreto, Almagro destacó que los principales hechos de dicho informe de la misión de la OEA «nunca» fueron rebatidos y citó, entre otros, la alteración y falsificación de actas, los servidores ocultos que transmitían datos para el conteo general y el voto de personas fallecidas que aparecían como electores.

«Nosotros no valoramos otra cosa que la limpieza del proceso electoral», sean cuales sean los resultados, sostuvo.

Y es que ayer, durante la Asamblea General, el subsecretario para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Maximiliano Reyes, sugirió a Almagro someterse a un proceso de autocrítica a partir de sus acciones en contra de la Carta de la OEA y por lastimar la democracia de Bolivia, para determinar si aún cuenta con la “autoridad moral necesaria para encabezar esta organización».

Almagro se limitó a decir que la OEA puede ayudar a nuestro país en temas de corrupción, lucha contra el narcotráfico, derechos de los migrantes, transparencia electoral e independencia de los órganos electorales, entre otros asuntos.

«Tenemos muchas cosas para aportar en el tema que son prioritarios, desafíos importantísimos que tiene México hoy y estamos dispuestos a hacerlo porque somos un interlocutor permanente para estos temas en todo el hemisferio», manifestó Almagro.

Sobre el tema, el ex presidente de Bolivia, Evo Morales, reclamó este jueves la renuncia de Almagro, al sostener que el triunfo electoral de su Movimiento al Socialismo del domingo demostró que no hubo fraude en los comicios de 2019.

«Luis Almagro debe renunciar, si tiene ética y moral, si tiene personalidad. Y por supuesto tiene que ser procesado, juzgado. Sus manos están manchadas de sangre de bolivianos y bolivianas», declaró Morales en una rueda de prensa en Buenos Aires.

En el caso de que Almagro no renuncie, Morales dijo que solicitará a los miembros de la Organización de Estados Americanos «que inicien los trámites para su destitución, porque ha ocasionado un daño irreparable al pueblo boliviano, a las misiones de observación electoral y a la propia OEA».

Añadió que además de demostrar que no hubo fraude, los resultados de las recientes elecciones refieren que sí hubo golpe de estado, por lo que reclamó una auditoría independiente sobre el «informe fraudulento» de la OEA.

El gobierno de México cuestionó este miércoles al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, por la misión del organismo a las elecciones bolivianas anuladas en 2019. Lo acusó de haber lastimado la democracia de dicho país.

«Ustedes han deslegitimado a las misiones electorales», acusó el representante de México Maximiliano Reyes, Subsecretario para América Latina.

Aseguró que la secretaria general de la OEA utilizó de manera facciosa a la misión de observación lectoral para denunciar prematuramente un supuesto fraude en Bolivia que nunca existió.

«Las elecciones del domingo pasado en Bolivia rarificaron la tendencia electoral de 2019. Este uso faccioso generó inestabilidad, violencia y desorden constitucional en el ese país, y creó un entorno internacional de confrontación», añadió el funcionario mexicano.

Dijo que la secretaría general de la OEA no está para calificar elecciones o gobiernos, por lo que sugirieron a Luis Almagro someterse a un proceso de reflexión y autocrítica, «a partir de sus acciones en contra de la carta de la OEA y por lastimar la democracia de Bolivia», para determinar si aun cuenta con la autoridad moral necesaria para seguir encabezando la organización.

«Mi país denuncia el afán del secretario general de intervenir en los asuntos internos de nuestros estados y de lastimar nuestras democracias. Lo que ocurrió con la OEA en Bolivia no debe repetirse jamás», denunció el subsecretario.

Y es que la votación de octubre de 2019 fue anulada tras una auditoría de la OEA que estableció una «manipulación dolosa» en favor del entonces presidente Morales, que buscaba un cuarto mandato.

Morales terminó renunciando en medio de violentas protestas y presiones del Ejército y se asiló en México para después trasladarse a Argentina en donde permanece hasta hoy.

Casi un año después, el domingo pasado, el candidato del partido de Morales, Luis Arce, se impuso en las elecciones con cerca del 53.58% de los votos, según los conteos preliminares.

Sobre las acusaciones del gobierno mexicano, la canciller de Bolivia, Karen Longaric, que representa al gobierno interino que asumió tras la salida de Morales, dijo que hay países que tienen problemas mucho más graves, problemas como el narcotráfico y sin embargo, se obstinan en asuntos de otros países.

Y es que las principales críticas están en la paralización de un conteo preliminar durante la noche de los comicios de 2019 y su reanudación un día después, con un considerable aumento de la ventaja de Morales.

La Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA expresó su preocupación por cambio de tendencia que calificó como «drástico» y «difícil de explicar». Según investigadores de las universidades de Pennsylvania y de Tulane, en Estados Unidos, la ruralidad y las regiones explican la mayor parte de la tendencia y lo que se presentó como evidencia de irregularidades en realidad fue un «error en el análisis».

Frente a las críticas, Almagro ha denunciado «una maliciosa campaña de desinformación contra la OEA, con evidentes objetivos políticos».

El virtual ganador de las elecciones presidenciales en Bolivia, Luis Arce, ha tratado de marcar su distancia con Evo Morales, ante los señalamientos de que será el ex presidente quien ejerza el control y conducción del país.

«Si quiere ayudarnos, será muy bienvenido, pero no significa que estará en el Gobierno. Será mi gobierno», declaró Arce.

Aun sin resultados oficiales, las proyecciones apuntan a que Arce devolverá el poder político para el Movimiento al Socialismo (MAS), un año después de que Morales tuviese que dimitir por las dudas sobre la transparencia de las elecciones.

El también ex ministro de Economía ha subrayado en una entrevista con la cadena británica BBC que los comicios del domingo demuestran «de manera muy clara» que el MAS es «mayoría» en Bolivia y que, por tanto, en las elecciones de 2019 no hubo ningún fraude, sino que la derecha política fraguó un golpe de Estado.

Sin embargo dijo, está dispuesto a «tender puentes» con todos los actores de la sociedad. Arce ha rehusado aclarar cuándo podría regresar Morales a Bolivia, a pesar de que él mismo se comprometió a facilitar su vuelta si lograba la Presidencia, y ha defendido en cambio, una «renovación», dentro del MAS.

A nivel de políticas, Arce ha prometido pasar página al «modelo neoliberal» implantado en el último año, bajo la batuta de la presidenta interina, Jeanine Áñez, y ha prometido regresar al modelo que está «más del lado social», ya que considera que la pandemia de coronavirus ha hecho más evidente «que la economía no está yendo bien».

Arce, artífice de las políticas económicas en la última etapa de Morales en el poder, ha defendido también la capacidad del MAS para combatir la corrupción, alegando que, a diferencia del actual Ejecutivo, en el anterior quienes cometían alguna irregularidad sí rendían cuentas ante la Justicia.

El ex presidente Carlos Mesa reconoció el lunes su derrota en las elecciones presidenciales en Bolivia antes de que se conozcan los resultados oficiales. Anticipó que ayudará a la gobernabilidad del próximo mandatario.

Quiero «reconocer que hubo un triunfador… con una distancia entre el primero y segundo que será difícil que se modifique en los cómputos oficiales», dijo el líder centrista a quien los conteos no oficiales dan un segundo lugar sin opción a una eventual segunda vuelta.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se sumó al reconocimiento de la victoria de Arce pese a no haber datos oficiales.

«El gobierno de México felicita al pueblo boliviano y extiende sus congratulaciones a Luis Arce… por su triunfo en primera vuelta», dijo en un comunicado oficial. A través de la cancillería reconoció que la jornada electoral en Bolivia se desarrolló de forma pacífica.

«El Gobierno de México expresa sus mejores deseos al próximo presidente boliviano, al tiempo que le manifiesta su deseo de apoyarle a tener un desempeño exitoso y con ello honrar los históricos vínculos de amistad y fraternidad entre ambos pueblos», añadió la 4T.

AMLO, en sus redes sociales, enfatizó que un grave conflicto se resolvió por la vía pacífica y democrática, en referencia a las elecciones. Felicitó especialmente a organizaciones sociales, pueblos originarios y al ex presidente  Evo Morales.

En tanto, el embajador adjunto de Rusia en las Naciones Unidas, Dmitry Polyanskiy , publicó en Twitter: «A pesar de todos los esfuerzos por robar la voluntad del pueblo, Bolivia gana. ¡Viva Bolivia!».

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se unió a las felicitaciones al Movimiento al Socialismo (MAS), quien dijo, ha recuperado en las urnas, «el poder que le fue usurpado por la oligarquía, con la complicidad de la OEA y la guía imperial».

Díaz-Canel añadió que Cuba comparte alegría por el triunfo de Luis Arce, el candidato del MAS a la Presidencia del país andino.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también felicitó en su cuenta de Twitter a los candidatos del MAS Luis Arce y David Choquehuanca, y resaltó la «histórica y trascendental victoria que retornará justicia y bienestar al hermano pueblo boliviano».

El Frente Guasu, la mayor fuerza de izquierda de Paraguay, transmitió este lunes sus felicitaciones al MAS-IPSP ante «los cómputos preliminares que dan cuenta de un rotundo triunfo de la fórmula presidencial» de Luis Arce y David Choquehuanca en las elecciones presidenciales del pasado domingo en Bolivia.

El gobierno de Nicolás Maduro también celebró este lunes la «contundente» victoria de Luis Arce. Maduro «felicita al hermano pueblo boliviano por el amplio e inobjetable triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS)» y a Arce «por la contundente victoria alcanzada en las elecciones presidenciales», señaló el ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno venezolano.

«La masiva participación electoral refuerza la legitimidad del proceso y otorga un claro mensaje de rechazo popular al golpe de Estado fascista ejecutado hace un año», agrega el documento difundido por el canciller Jorge Arreaza.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta Cristina Kirchner felicitaron a Arce. «La victoria del @BOmereceMAS en Bolivia no solo es una buena noticia para quienes defendemos la democracia en América Latina; es, además, un acto de justicia ante la agresión que sufrió el pueblo boliviano. ¡Felicitaciones, @LuchoXBolivia!», escribió en su cuenta Twitter el mandatario argentino.

Uno de los mensajes que más llamaron la atención, fue el del secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien felicitó a Arce por su virtual triunfo.

«El pueblo de Bolivia se ha expresado en las urnas. Felicitamos a Luis Arce y David Choquehuanca deseando éxito en sus labores futuras», dijo Almagro en su cuenta en Twitter. «Estoy seguro que desde la democracia sabrán forjar un futuro brillante para su país. Un reconocimiento al pueblo boliviano», agregó, junto a una foto de ambos dirigentes celebrando el domingo los resultados preliminares.

Desde su exilio en Buenos Aires, Evo Morales dijo que «tarde o temprano» regresará a Bolivia y que está en contacto con Arce. «Vamos a sacar adelante a Bolivia, vamos a enfrentar la crisis económica», declaró en rueda de prensa.

Morales declaró que el próximo gobierno de Bolivia mantendrá relaciones diplomáticas con todos los países, incluido Estados Unidos, mientras éste respete «la dignidad y la soberanía» de su país.

Y aunque anunció sus planes de regresar a Bolivia, advirtió que no tiene pensado asumir un puesto en el próximo gobierno que encabezará Luis Arce, a quien calificó como «uno de los mejores economistas de América latina» y un hombre «con mucha cualidad humana, muy solidario, muy honesto».

Estado Unidos también felicitó este lunes al candidato a Arce, asegurando que está deseando trabajar con él para promover la prosperidad económica, los derechos humanos y la libertad de prensa.

«Felicitamos al presidente electo de Bolivia, Luis Arce, y al vicepresidente electo, David Choquehuanca, y felicitamos al pueblo boliviano por su voto pacífico. Esperamos trabajar con el Gobierno recién elegido para promover la prosperidad económica, los derechos humanos y la libertad de prensa», dijo en Twitter el encargado de Latinoamérica en el Departamento de Estado estadounidense, Michael Kozak.

Luis Arce, el candidato respaldado por el ex mandatario Evo Morales, se impuso este domingo en las elecciones presidenciales de Bolivia por una diferencia suficiente para evitar una segunda vuelta con su principal rival, el conservador Carlos Mesa, según encuesta a pie de urna difundido por medios locales.

El Movimiento Al Socialismo (MAS) de Arce habría obtenido el 52.4% de los votos frente al 31.5% de Comunidad Ciudadana (CC), el partido de Mesa, de acuerdo con el conteo rápido de la encuestadora Ciesmori para medios privados de Bolivia.

«Hemos recuperado la democracia y, sobretodo, los bolivianos hemos recuperado la esperanza», dijo Arce en una breve conferencia de prensa en La Paz en la madrugada del lunes.

Pese a los temores de disturbios por la profunda polarización de la sociedad boliviana, la votación se realizó en un clima tenso pero sin violencia. Este lunes, La Paz, sede del Gobierno, amaneció en tranquilidad.

Las elecciones, que se postergaron varias veces este año por la pandemia del coronavirus, fueron la reedición de los comicios de octubre de 2019, anulados por acusaciones de fraude contra Morales, quien ganó y pretendía extender su mandato hasta 2025.

Morales debió dejar el país y asilarse en Argentina, mientras que la conservadora Jeanine Añez, quien amagó con presentarse como candidata presidencial, asumió el Gobierno provisional.

«Vamos a trabajar para todos los bolivianos, vamos a construir un Gobierno de unidad nacional, vamos a construir la unidad de nuestro país», añadió el candidato del MAS.

Arce fue ministro de Economía durante 12 años en el Gobierno de Morales y su destacado trabajo lo llevó a ser considerado por algunos como el padre del llamado «milagro económico» boliviano.

Para ganar definitivamente la elección presidencial, un candidato necesita por lo menos el 40% de los votos y una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales sobre su inmediato rival.

«Aún no tenemos cómputo oficial, pero por los datos con los que contamos, el Sr. Arce y el Sr. Choquehuanca han ganado la elección. Felicito a los ganadores y les pido gobernar pensando en Bolivia y en la democracia», escribió la presidenta Añez en su cuenta en Twitter.

El Tribunal Electoral debe anunciar el resultado oficial en un plazo máximo de siete días. Con el 16% de las actas computadas, el escrutinio oficial mostraba el lunes a Mesa con el 44% de los votos y a Arce con el 34.6%.

Por su parte el ex presidente Evo Morales, afirmó a través de sus redes sociales que la voluntad del pueblo se había vuelto a imponer. «Se ha producido una victoria contundente del MAS-IPSP. Nuestro movimiento político tendrá la mayoría en las dos cámaras. Hemos vuelto millones, ahora vamos a devolver la dignidad y la libertad al pueblo».

El ministro de Gobierno de Bolivia, Arturo Murillo, declaró este  lunes que el ex presidente Evo Morales no regresa al país para enterrar a su hermana, que murió el domingo de coronavirus, por «cobardía», respondiendo así al líder indígena, que reprochó a las autoridades no haberse podido despedir de ella.

«Es un cobarde porque trata de victimizarse ante el mundo. Nadie lo  está persiguiendo, lo único que persigue a Evo Morales es su  conciencia», dijo el funcionario en entrevista con Radio Panamericana.

Murillo insistió en que su Morales no regresa a Bolivia es por «cobardía», ya que no hay ninguna orden que le impida regresar a su país, donde tiene abiertos varios procesos penales, algunos por terrorismo.

Evo Morales informó este domingo que su hermana, Esther, quien desde el pasado 9 de agosto se encontraba en la unidad de cuidados  intensivos de un hospital de Oruro por coronavirus, había fallecido.

El exmandatario dijo que consideraba a Esther como «una madre». «Cuando de  dirigente me detenían y confinaban ella me defendía y reclamaba por mi libertad. Me acompañó en los momentos más duros sin importar  represalias», relató en Twitter.

Así, Morales denunció que, a pesar de que su hermana  «nunca ocupó cargos públicos», durante la crisis desatada con las  elecciones generales del pasado 20 de octubre «quemaron su casa y la  persiguieron».

Además, se quejó de que no pudo despedirse de ella al estar exiliado en Argentina. «Por qué tanto odio, racismo y persecución política que  me impiden ver, por última vez, a mi única hermana (…). La historia  juzgará», sentenció.

Bolivia ha superado en las últimas horas los 100,000 casos de  coronavirus, incluidas más de 4,000 muertes, sin que todavía haya  llegado al pico de la curva de contagios, según señala el propio gobierno, que inicialmente declaró una cuarentena nacional pero que en mayo ordenó la reapertura para mitigar el impacto económico de la  pandemia.

El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, expresó este viernes sus sospechas de una alianza electoral contra su candidatura para las elecciones de septiembre en Bolivia.

El propio Morales, que dirige desde Argentina la campaña electoral de su partido, advirtió de un «pacto» entre la presidenta interina del país, Jeanine Áñez, candidata de la alianza Juntos, y el expresidente boliviano Carlos Mesa, que se presenta por la agrupación Comunidad Ciudadana, para los comicios del 6 de septiembre.

El candidato del MAS, el exministro Luis Arce, encabezaba las encuestas en marzo pasado, antes de que se aplazaran los comicios, seguido de Mesa y de Áñez, aunque sin una victoria clara en primera vuelta.

El expresidente Evo Morales manifestó en Twitter que ese pacto obedece a «instrucciones» del Gobierno de Donald Trump desde Estados Unidos, «para reeditar la megacoalición del neoliberalismo», en referencia a gobiernos en Bolivia anteriores al ascenso del MAS al poder en 2006.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Choque, del MAS, declaró que «ojalá que ahora tomen la invitación que hizo la presidente transitoria y veamos cuáles son los resultados», confiado en una victoria de su partido.

«Sabemos que por la situación política que ellos tienen, de solo pensar en ellos, no van a poder unirse, hay intereses de por medio que impiden que se puedan unificar en un solo frente político. Por eso, no tenemos miedo y estamos seguros del apoyo del pueblo y de ganar estas elecciones en la primera vuelta», indicó en conferencia de prensa.

El diario boliviano El Deber publica unas declaraciones del ministro interino de Gobierno (Interior), Arturo Murillo, uno de los hombres fuertes del gabinete de Áñez, en las que asegura que no ve difícil un pacto y anuncia sorpresas en próximos días, sin dar detalles, pero cita una posible «apertura» por parte de Mesa.

Los comicios estaban inicialmente previstos para el 3 de mayo, pero al declararse en el país estado de emergencia por la pandemia de Covid-19, se aplazaron a septiembre próximo.

Las elecciones generales están pendientes desde la anulación de los comicios de octubre pasado, en los que el entonces mandatario Evo Morales había sido declarado vencedor para un cuarto mandato seguido, con un escaso margen sobre Mesa; las dudas de la elección y los señalamiento de fraude electoral lo orilló a renunciar.

El expresidente de Bolivia Evo Morales calificó este viernes como “otro error jurídico y un atentado a la democracia» su inhabilitación como candidato a senador, decisión tomada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de su país la noche de ayer.

El TSE argumentó que el exmandatario no acreditó debidamente su residencia permanente en el país para buscar el cargo de senador por Cochabamba, su bastión político.

“En octubre pasado, ganamos en primera vuelta las elecciones, el verdadero fraude fue el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA)… luego vino el golpe de estado y un Gobierno Interino», dijo Morales en conferencia de prensa desde Argentina.

En otra parte de su argumentación, afirmó que este impedimento es una instrucción estadounidense al gobierno de “facto» de la autoproclamada presidenta interina, Jeanine Áñez, para impedirle también acercarse a la frontera con Bolivia.

Agregó que tras ser impedido para ser candidato a la presidencia de su país, ahora fue inhabilitado por el TSE; acusó que el gobierno de Áñez sigue sin respetar “la ley electoral».

Previamente en su cuenta de Twitter afirmó que el objetivo final de esta decisión es la “proscripción de su partido político, el Movimiento al Socialismo (MAS), que se presentará a las elecciones con Luis Arce, como candidato a la presidencia boliviana.

Los abogados argentinos que llevan su caso afirmaron que Morales no está fuera de su país por su voluntad, sino porque su vida estaba en riesgo, por lo que le aconsejaron acudir a todas las instancias internacionales para proteger sus derechos.

«Pueden hacer lo que quieran conmigo, pero no destruyan al pueblo, la democracia ni la economía boliviana», dijo Morales esta mañana.

Al respecto, el MAS, partido del expresidente anunció “el inicio de proceso penal ordinario contra los vocales del Tribunal, por la inhabilitación de Morales.

El grupo argumentó que dicha “acción política buscó “proscribir la participación“ de Evo Morales y Diego Pary, como candidatos del partido a para ser senadores de Cochabamba y Potosí, respectivamente.

Luis Fernando Camacho, ha ofrecido este martes renunciar a su candidatura presidencial a las elecciones del 3 de marzo en Bolivia para pactar una de consenso entre todos los opositores al ex presidente Evo Morales con el objetivo de que ni él ni su partido, el MAS, vuelvan al poder.

«Hemos puesto nuestra candidatura en blanco, la vamos a poner las veces que sea necesaria por Bolivia, pero sentémonos y hagamos una sola candidatura», ha dicho Camacho, en declaraciones a la prensa tras hacer oficial su oferta.

Camacho había avanzado horas antes en redes sociales que solicitaría al Comité Cívico de Santa Cruz que «convoque a los candidatos presidenciales para tomar acciones urgentes». «Si seguimos así, Evo vuelve», dijo.

El líder cívico ha enviado esta carta ratificando su compromiso de «poner en blanco» su candidatura presidencial, que ya hizo pública el pasado 1 de febrero, «por la unidad real y por el bien de Bolivia».

«Quiero reafirmar mi total compromiso con la lucha del pueblo por su libertad y su democracia y por ello estoy dispuesto, como siempre, a entregar todo mi esfuerzo y sacrificio en la defensa de estos sagrados principios», ha aseverado en la carta publicada.

Camacho ha solicitado formalmente la reunión entre todos los candidatos presidenciales que enfrentan a Morales y a el MAS con la intención de llegar a un acuerdo de modo que haya un solo candidato opositor, y pelee por el Palacio Quemado.

En opinión de Camacho, «la posibilidad de que el Movimiento al Socialismo vuelva a ser Gobierno y de que el tirano de Evo Morales retorne al poder, que se apodere de la Asamblea Nacional, hecha por tierra el luto y sacrificio de todo el pueblo boliviano». «No lo  podemos permitir», remató.

Recordemos que actualmente hay alrededor de una decena de candidatos presidenciales, entre los que destacan el ex ministro de Economía Luis Arce, por el MAS, y, del otro lado, Áñez, Camacho y los ex presidentes Carlos Mesa y Jorge ‘Tuto’ Quiroga.

El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales es favorito para ganar las elecciones de mayo próximo en Bolivia según una nueva encuesta publicada, seguido de las alianzas que encabezan las candidaturas del expresidente Carlos Mesa y de la presidenta interina del país, Jeanine Áñez.

Una encuesta de CiesMori para las cadenas de televisión bolivianas Unitel, Red Uno y Bolivisión da un 31.6% de intención de voto para el MAS en los comicios del 3 de mayo. Mesa, de la alianza Comunidad Ciudadana, figura con el 17.1% y con el 16.5% Áñez, de la agrupación Juntos, de acuerdo con el sondeo difundido la noche de de ayer.

Luis Arce, que encabeza la candidatura a presidente por el MAS, agradeció a través de Twitter el apoyo del pueblo boliviano.

«Gracias por el apoyo que nos dan», escribió en la red social David Cochehuanca, candidato a vicepresidente, quien subrayó que los resultados de esta encuesta «dan más fuerza para seguir trabajando» en el objetivo del MAS de retornar al poder en Bolivia.

Los candidatos del MAS están convocados este lunes a una reunión en Buenos Aires, desde donde Morales ejerce de jefe de campaña del partido.

Jeanine Áñez, en un breve mensaje también en Twitter, agradeció «la confianza recibida», a la vez que expresó su compromiso para «poner a Bolivia primero».

El pastor presbiteriano de origen coreano Chi Hyun Chung, que encabeza la candidatura del Frente Para la Victoria (FPV), con un 5.4% de intención de voto, advirtió en esta red social que el sondeo muestra «las influencias» del Gobierno actual de Áñez y del anterior del MAS.

Ni Mesa ni otros candidatos como el exlíder cívico Luis Fernando Camacho, de la alianza Creemos, con el 9.6%, y el expresidente boliviano Jorge Quiroga, de la agrupación Libre 21, con el 1.6% tan solo, se han pronunciado sobre el sondeo.

Ninguno de estos porcentajes augura un ganador en primera vuelta, ya que para ganar en primera instancia se necesita un 50% de los votos más uno o que el primero supere el umbral del 40% y a la vez consiga una diferencia de 10 puntos en relación al segundo.

Las candidaturas son aún provisionales en espera de que a partir de esta jornada el órgano electoral comience a revelar cuáles son las habilitadas, ya que algunas como la de Arce fueron observadas para que completen algunos de los requisitos.

Sobre otras, como la de Áñez, se cuestiona su legitimidad, al ser candidata sin renunciar a la presidencia interina del país.

El legislador boliviano Tomás Monasterio solicitó hoy al gobierno de Estados Unidos que investigue internacionalmente al expresidente Evo Morales por el delito de narcotráfico.

Por medio de una carta que el diputado boliviano, integrante del partido Unidad Democrática (UD), entregó directamente en la embajada de Estados Unidos en esta capital, se pidió la investigación por parte de la agencia antinarcóticos estadounidense (DEA) a Morales por el delito de narcotráfico, publicó el diario Página Siete.

“Hemos venido a solicitar de manera formal la apertura de una investigación internacional por el delito de narcotráfico contra el expresidente Evo Morales Ayma», declaró Monasterio a la prensa en las afueras de la misión diplomática estadounidense.

Afirmó que existen antecedentes de sobra para poder entender de que hay fuertes indicios de que Bolivia en los últimos 14 años vivió un narcoestado. «Un narcoestado que fue manejado, protegido en un alto grado de complicidad por las altas esferas del poder político del MAS (Movimiento Al Socialismo)».

El legislador señaló que no ha pedido el retorno de la DEA (Administración para el Control de Drogas​) al país, sino una investigación a Morales.

En la carta, Monasterio recordó el reciente hallazgo de las autoridades mexicanas de al menos una tonelda de droga en un avión en el que los pilotos eran bolivianos. También destacó que en lo que va de 2020 se han destruido 36 fábricas clandestinas de pasta base en la región de Chapare.

«Creo que hoy ha llegado el tiempo de hacer justicia en Bolivia. Es por eso que hoy nos estamos apersonando para que se pueda llevar adelante una investigación internacional por el delito de narcotráfico y complicidad en contra de Evo Morales y su entorno», enfatizó Monasterio.

En 2008 la DEA fue expulsada de Bolivia por el gobierno del expresidente Evo Morales. Ese mismo año el exmandatario expulsó al entonces embajador estadounidense Philip Golberg, lo que marcó la ruptura de las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos.

Luego de la renuncia de Morales a la presidencia, el 10 de noviembre de 2019, el gobierno interino de Jeanine Áñez reinició las relaciones diplomáticas con Washington y Walter Serrante tomó posesión como nuevo representante diplomático de Estados Unidos en Bolivia.

La campaña para las nuevas elecciones generales arranca este lunes en Bolivia, liderada en los sondeos por el partido de Evo Morales, quien aspira a conseguir un escaño en el Senado que le permita volver desde su exilio en Argentina.

Los partidos y alianzas tienen plazo hasta este lunes para inscribir a sus candidatos a presidente, vicepresidente, senadores (36) diputados (120) ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE); seis han anunciado que competirán en los comicios del 3 de mayo.

A partir «de ese momento, el cierre del registro de postulantes, se abre la posibilidad de que los candidatos y alianzas políticas puedan comenzar a acercarse a la ciudadanía y ganar más adhesiones», afirmó el presidente del TSE, Salvador Romero.

El TSE tiene el desafío de organizar unos comicios transparentes luego de la anulación de la votación del pasado 20 octubre, en la que Morales había ganado un cuarto mandato consecutivo, pero fue anulada por denuncias de fraude.

Los siete magistrados del TSE que supervisaron esos comicios están detenidos, luego de un informe de auditoría de una misión de la OEA que encontró irregularidades en favor del entonces presidente izquierdista, lo que condujo a su renuncia el pasado 10 de noviembre.

Morales, quien gobernó casi 14 años, enfrenta una orden de detención bajo cargos de «sedición y terrorismo». De ganar un escaño conseguiría inmunidad, lo que le permitiría regresar a Bolivia desde Argentina, a donde llegó el 13 de diciembre después de asilarse en nuestro país.

El exmandatario indígena no puede postularse a la presidencia, por lo que su Movimiento al Socialismo (MAS) llevará de abanderado al exministro de Economía y artífice del despegue económico boliviano, Luis Arce, quien encabeza las encuestas de intención de voto con 26%.

También decidieron postularse la actual presidenta transitoria de derecha Jeanine Áñez; el exmandatario de centro Carlos Mesa, y el líder cívico de derecha de la rica región oriental de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien lideró las protestas que condujeron a la caída de Morales.

También anunciaron su decisión de postularse el pastor evangélico de origen coreano Chi Hyun Chung y el expresidente conservador Jorge Quiroga (2001-2002).

Al igual que en las elecciones anuladas, los adversarios de Morales no han sido capaces de unirse en torno a un candidato único, por lo que han sido blanco de fuertes críticas.

Los cinco rivales de Morales sostuvieron una reunión el sábado para intentar unirse y llevar un abanderado común, pero la cita terminó sin acuerdo para evitar la fragmentación de sus votos que favorece la aspiración del MAS de volver al poder.

Esos cinco candidatos pareciera que están en un «concurso de ególatras», dijo el activista y rector de la principal universidad de Bolivia, Waldo Albarracín.

Una encuesta de la firma Mercados y Muestras, difundida la semana pasada, coloca a Mesa y Camacho empatados en el segundo lugar con 17%. Les siguen Áñez con 12%, Chi con 6% y Quiroga con 3%.

Una previsible segunda vuelta está prevista para el 14 de junio y el nuevo gobierno y el nuevo Congreso deben asumir a fines de junio o en julio.

Desde Argentina, donde instaló su cuartel general, Morales conducirá al MAS a las primeras elecciones en 18 años en que él no es su candidato presidencial.

El exgobernante de 60 años anunció su decisión de postularse al Senado por su bastión de Cochabamba, la región central donde inició su carrera sindical y política, y ha denunciado que funcionarios del gobierno provisional intentan impedir que formalice su candidatura.

El expresidente boliviano Evo Morales afirmó hoy que los actores “golpistas en su país» temen a su postulación como senador o diputado en las elecciones generales del próximo 3 de mayo.

“Primero, los golpistas tuvieron miedo de mi candidatura a la Presidencia. Ahora temen que me postulen como diputado o senador. Legalmente, nada me impide ser candidato, pero los golpistas quieren proscribirme y silenciarme, no lo lograrán», dijo Morales en su cuenta de Twitter.

Y es que el lunes pasado, Morales entregó a sus abogados un poder registrado por Agente Consular de Bolivia en Argentina, que permitiría realizar las gestiones correspondientes ante el Tribunal Supremo Electoral para postularlo a los cargos de diputado o senador.

El exmandatario informó en sus redes sociales que la presidenta interina de Bolivia, Jeanine ñez, destituyó al agente notarial de la embajada en Buenos Aires que le tramitó el documento.

“Su intención es ser senador por Cochabamba para estar ahí (en la Asamblea) y con pactos políticos pueda, posiblemente, acceder a la presidencia del Senado, para posteriormente convulsionar a cualquier presidente que esté en Palacio», declaró el analista Williams Bascopé al diario Página Siete.

Posteriromente, «pedirá su renuncia y entrará a Palacio con sucesión constitucional. No está resignado a perder el poder», agrego Bascopé.

La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, anunció que ajustará su gabinete ministerial rumbo a las elecciones del 3 mayo, en las que pese a las críticas, se presentará como candidata.

A dos meses y quince días de gobierno, Áñez anunció su candidatura y, con ello, el escenario político cambió. Desde entonces se ha topado con detractores, entre ellos, su ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga, quien renunció el domingo.

Lizárraga cuestionó que la mandataria repita la política del expresidente Evo Morales, quien se postuló cuatro veces para perpetuar su mandato de manera consecutiva.

Cuando la presidenta afirmó que reformularía su gabinete, argumentando que el 3 de febrero cierra el plazo para inscribir candidatos y que todos tiene derechos a postularse, las reacciones no se hicieron esperar.

«Ella va a decidir quién continúa acompañando y quien no», dijo en conferencia de prensa el ministro de la Presidencia, Yerko Nuñez. Además, aseguró que la gobernante cambió de posición debido a que no logró consolidar alianzas con los otros frentes.

El sábado, las fuerzas políticas tropezaron en sus intentos de lograr la unidad e inscribieron a cinco alianzas, entre ellas la de la presidenta, para enfrentar a los candidatos de Morales.

El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Salvador Romero, garantizó en conferencia de prensa la imparcialidad de las elecciones y dijo que al recibir oficialmente los nombres de los candidatos se haría un análisis para si todos cumplen los requisitos.

El fin de semana, el diario Pagina 7 sacó una encuesta de la empresa Mercados y Muestras antes de que se dieran a conocer las primeras postulaciones. El sondeo, que tiene un margen de error de 3.47 puntos porcentuales, señala que Movimiento Al Socialismo (MAS), partido de Morales, tiene actualmente un apoyo de 26%, mientras que los frentes del expresidente Carlos Mesa y el exlíder cívico Luis Fernando Camacho tienen 17% por separado. Áñez sólo alcanza un 12%.

Los bolivianos irán a nuevas elecciones presidenciales después de la anulación de los comicios del 20 de octubre. Tras dicha elección, Morles se declaró ganador a pesar de irregularidades denunciadas, lo que ocasionó gran convulsión social y al menos 35 muertos.

El 10 de noviembre Morales renunció y dos días después se fue asilado a México. La entonces senadora Áñez asumió tras un vacío de poder.