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Iniciaron las campañas presidenciales en Brasil, en la que ha sido considerada como una disputa de electoral de alto voltaje, con el ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva como protagonistas de la contienda más polarizada en décadas.

El presidente Bolsonaro encabezó un mitin en la misma esquina en la que fue apuñalado en la campaña de 2018, en Juiz de Fora, en el estado de Minas Gerais: «La ciudad donde renací», dijo al inicio de su discurso cargado de declaraciones patrióticas y alusiones a Dios y a la Biblia.

Bolsonaro reiteró su promesa de luchar contra la inflación de dos dígitos, el aborto, las drogas y defender la «propiedad privada», advirtiendo de una «amenaza comunista» en Brasil si pierde los comicios.

Su esposa, Michelle Bolsonaro, suscitó igual o incluso más entusiasmo. «Ella es la persona más importante aquí», dijo el mandatario sobre la primera dama, una ferviente evangélica que cobró protagonismo en la precampaña.

Por su parte, Lula encabezó un acto también cargado de simbolismo en una fábrica automotora en Sao Bernardo do Campo, región metropolitana de Sao Paulo donde se forjó como líder sindical en los años 1970.

El expresidente, de 76 años, líder de las encuestas, recuperó sus derechos políticos en 2021 tras la anulación de sus condenas en la trama anticorrupción «Lava Jato»-

La consultora IPEC indicó ayer que Lula reúne 44% de las intenciones de voto en la primera vuelta que está programada para el 2 de octubre, frente a un 32% de Bolsonaro, según su última encuesta. El Instituto Datafolha colocó el mes pasado a Lula con 47% y a Bolsonaro con 29%, lo que muestra que la ventaja del izquierdista se ha recortado.

Bolsonaro ha definido la campaña como una batalla entre el «bien y el mal», asegurando que la vuelta de Lula al poder podría significar la instalación del «comunismo» en Brasil.

Lula promete restaurar los logros sociales para las clases más vulnerables que caracterizaron su gobierno, a la vez que ataca duramente a Bolsonaro por las 680,000 muertes en Brasil durante la pandemia.

La principal preocupación de los brasileños, según las encuestas, es la situación económica, marcada en los últimos años por altos niveles de desempleo y una inflación que ha restado popularidad a Bolsonaro.

Además del pedido explícito de votos en actos públicos, a partir de este martes queda permitida la propaganda por internet, donde especialmente Bolsonaro cuenta con millones de seguidores en redes sociales.

Más de 156 millones de brasileños están habilitados para votar el 2 de octubre, primera vuelta de unas elecciones en las que también se disputan cargos de diputados, senadores y gobernadores de los 26 estados del país.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, superó la obstrucción intestinal por la que fue internado en Sao Paulo y no necesita someterse a una cirugía, informó este martes el hospital, que de momento no tiene prevista una fecha para darle de alta.
«El cuadro de suboclusión intestinal» del mandatario «se revirtió, por lo que no se indica cirugía», informó el Hospital Vila Nova Star en un boletín.

«La evolución clínica y laboratorial del paciente sigue siendo satisfactoria y hoy iniciará una dieta líquida. Todavía no está previsto que reciba el alta», añadió el parte médico.

Recordemos que Bolsonaro, de 66 años, recibió una puñalada en el abdomen durante la campaña presidencial de 2018, por lo que ayer en la madrugada ingresó al hospital tras presentar un malestar abdominal durante sus vacaciones de fin de año.

Tras ser hospitalizado, publicó una foto en la que aparecía con una sonda en la nariz y dijo que le estaban realizando exámenes «para una posible cirugía».

El cirujano Antonio Luiz Macedo, que trata a Bolsonaro y lo ha operado en otras ocasiones, interrumpió sus vacaciones en el extranjero y volvió a Brasil la madrugada del martes para examinarlo.

Una foto publicada en la cuenta de Tik Tok de Bolsonaro muestra a Macedo practicándole una palpación abdominal. En otra foto, publicada  por su esposa Michelle, el presidente aparece caminando en un pasillo del hospital, con la sonda gástrica y una perfusión intravenosa.

Bolsonaro, en el poder desde 2019, ha sido ingresado al hospital en anteriores ocasiones; a mediados de julio pasado, fue internado para ser tratado por una obstrucción intestinal. En esa ocasión, permaneció cuatro días en el hospital y tampoco precisó ser operado.

Debido a la puñalada que recibió en 2018, el gobernante ultraderechista pasó por al menos cuatro cirugías, entre ellas la colocación y posterior retirada de una bolsa de colostomía, que lo volvieron más proclive a sufrir trastornos intestinales.

El presidente estaba de vacaciones desde el pasado 27 de diciembre en el estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil, donde se lo vio disfrutando de paseos en la playa, montando una moto de agua y en un parque de diversiones junto a su familia.

Bolsonaro fue blanco de duras críticas por disfrutar de sus vacaciones mientras el estado de Bahia era escenario de intensas lluvias que provocaron 25 muertes y grandes destrozos en decenas de municipios y carreteras regionales.

Cuestionado además por su manejo de la pandemia de COVID-19, que deja ya casi 620,000 muertos en Brasil, y también por la crisis económica reinante, Bolsonaro registra su nivel de popularidad más bajo desde que asumió en enero de 2019, con un 53% de reprobación, según el Instituto Datafolha.

La Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de la gestión de la pandemia en Brasil aprobó ayer por la noche el informe final en el que se acusa al presidente, Jair Bolsonaro, de un total de nueve delitos, entre ellos el de crímenes contra la humanidad.

La CPI, instaurada en el Senado, dio luz verde al informe, elaborado por el principal relator de la comisión, el senador Renan Calheiros, por siete votos a favor y cuatro en contra.

La aprobación del informe, con la que la Comisión concluye seis meses de trabajo, supone la solicitud de imputación de un total de 78 personas, entre ellas Bolsonaro, y dos empresas por distintos delitos cometidos durante la pandemia de COVID-19.

El informe, de casi 1,290 páginas, será ahora remitido a la Justicia del país, el Tribunal Supremo y la Fiscalía brasileña, y también al Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya, para que se valoren las solicitudes.

En concreto, el documento pide a estos organismos que se acuse a Bolsonaro de nueve crímenes relacionados con la pandemia, comisión de delito epidémico con resultado de muerte, violación de medidas sanitarias preventivas, curanderismo, prevaricación, empleo irregular de fondos públicos, incitación al delito, falsificación de documentos privados, delito de responsabilidad y delitos de lesa humanidad, este último delito juzgado por el TPI.

El informe incluye como pruebas imágenes del presidente animando a multitudes, declaraciones contra las vacunas o el apoyo del presidente a la cloroquina, medicamento ineficaz para la COVID-19. También detalla el retraso en la adquisición de vacunas o la oposición del gobierno a las medidas sanitarias, además del colapso del sistema.

Con respecto a Bolsonaro, también reclama a los abogados del Senado que exijan su salida de redes sociales debido a su «relevante papel» en la difusión de noticias falsas sobre la pandemia.

Por otro lado, en el texto se demanda también la acusación de los tres hijos del presidente, así como de ministros del gobierno, entre ellos el actual titular de Salud, Marcelo Queiroga; o el exministro del mismo departamento Eduardo Pazuello, así como el extitular de Exteriores Ernesto Araújo. El informe también acusa a empresarios, médicos y diputados federales, además de a dos empresas que firmaron contratos con el Ministerio de Salud, Need Medicines y VTCLog.

Rápidamente el presidente Jair Bolsonaro reaccionó; calificó de «payasada» el informe de la comisión. «Eso es una payasada», declaró el mandatario en una entrevista con la emisora Jovem Pan, quien sin embargo admitió que un informe de esa naturaleza «causa muchos problemas».

Bolsonaro aseguró que no está preocupado con su futuro, pues el informe de la comisión parlamentaria «no vale nada», pero reconoció que «hacia afuera de Brasil la imagen es pésima» y afecta hasta a la economía del país.

«Hay quien cree que aquí tenemos una dictadura, que yo meto presos a los periodistas, que cerceno la libertad de expresión, que maté gente en la pandemia, y eso influye en la gente que quiere invertir en Brasil y luego no invierte», declaró.

Al arranque de la pandemia el presidente López Obrador nos recomendó a los mexicanos que carguemos un amuleto para prevenir que nos enfermemos de COVID19. También dijo que si no mentimos; no robamos y no hacemos trampa, prevenimos contagiarnos. Esas declaraciones no las escribió en Twitter o Facebook lo que le evitó la vergüenza que le sucedió esta semana a Jair Bolsonaro cuando Facebook e Instagram le suspendieron su programa EnVivo por asegurar que quienes han recibido el esquema completo de vacunación están desarrollando Sida.

Pero fuera de esa diferencia entre un AMLO que dice barbaridades y un Bolsonaro que además las publica en redes sociales, hay mucho que asemeja al presidente de Brasil con el mexicano. Los dos han hecho un manejo criminal de la pandemia. Han minimizado sus riesgos, han insistido en continuar con eventos políticos masivos como si el virus no estuviera circulando, han menospreciado estudios científicos sobre la enfermedad y sus tratamientos y han mantenido a cargo a incondicionales a pesar de que se ha demostrado su falta de oficio para el monumental reto. Este manejo criminal de la pandemia ha significado muertes en exceso que eran evitables.

En Brasil la situación de salud es igual de lamentable como en México. Pero allá el Senado brasileño piensa que el presidente Jair Bolsonaro y 60 de sus colaboradores, incluyendo al ministro de salud, pueden ser acusado de crímenes de lesa humanidad, entre otros ocho señalamientos, por su manejo de la pandemia. Así lo presentó una panel especial sobre el manejo de la pandemia del senado en un documento de más de mil páginas.

El panel concluyó que un mejor manejo de la pandemia habría reducido la transmisión del coronavirus en un 40 por ciento y esto podría haber salvado un estimado de 120 mil vidas con tan solo haber impuesto medidas de prevención como el uso de cubrebocas; la vacunación y distanciamiento social.

A partir de la publicación de este informe la popularidad de Bolsonaro se ha ido en picada, de 33% está ahora en 22%, según Datafolha. Esto debe tener a Bolsonaro muy preocupado de cara a las elecciones del año próximo en donde esta burla de presidente tendrá que pelear no solo por permanecer en la silla presidencial, también para evitar ser enviado a prisión.

Columna completa en El Universal

La comisión del Senado brasileño que investigó la gestión del gobierno de Jair Bolsonaro frente a la COVID-19 anunció que presentará mañana su informe final, el cual contendrá graves acusaciones contra el mandatario.

El presidente de la comisión, Omar Aziz, confirmó este martes que mañana será presentado el informe, redactado por el senador Renan Calheiros, que en su condición de instructor ha sido un permanente crítico del negacionismo de Bolsonaro ante la crisis sanitaria, que ya ha matado a más de 600,000 brasileños.

Según han adelantado fuentes próximas a la comisión, el informe contendrá acusaciones contra Bolsonaro, varios de sus ministros y otras autoridades del gobierno, empresarios vinculados al oficialismo y activistas de la negacionista ultraderecha.

La comisión, integrada por once senadores de los cuales cuatro son del oficialismo, fue instalada el pasado 27 de abril y desde entonces ha celebrado 67 audiencias, en las que ha escuchado el testimonio de casi un centenar de personas, incluidos ministros y altos funcionarios del gobierno. También ha analizado documentos electrónicos, muchos todavía de carácter reservado y que, según la propia comisión, contienen el equivalente a casi 10 terabytes de informaciones.

Según Calheiros, el informe recomendará que tanto el mandatario como algunos funcionarios del gobierno y personas del entorno oficialista respondan ante la justicia por múltiples delitos contra la salud pública, los cuales serán detallados en su informe, que será sometido a votación la semana próxima; aunque se ha filtrado que uno de los delitos podrían ser homicidio masivo.

En caso de ser aprobado con mayoría simple por los once miembros de la comisión, el informe será remitido al Ministerio Público, al Tribunal de Cuentas, a otros organismos responsables por fiscalizar la actuación del gobierno y a la Justicia ordinaria, que tendrán la última palabra sobre eventuales enjuiciamientos.

El ministro de salud de Brasil, Marcelo Queiroga, quien se encuentra en Nueva York junto con el presidente Jair Bolsonaro con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas, anunció este martes que dio positivo por coronavirus.

«Comunico a todos que hoy di positivo para COVID-19. Me quedaré en cuarentena en Estados Unidos, siguiendo todos los protocolos de seguridad sanitaria», dijo el ministro en sus redes sociales.

El gobierno dijo en una nota que Queiroga, quien está vacunado contra el coronavirus, se encuentra «bien», y añadió que el resto de los integrantes de la comitiva brasileña se hicieron pruebas y dieron negativo.

Queiroga llegó a Nueva York el domingo en el mismo avión que Bolsonaro, a quien acompañó el lunes durante la reunión bilateral que mantuvo con el primer ministro británico, Boris Johnson. Posteriormente se reunió con investigadores brasileños basados en Estados Unidos y asistió a una cena ofrecida a Bolsonaro en la residencia oficial del embajador de Brasil en la ONU.

Ayer, Queiroga acompañó a Bolsonaro a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde se encontraron con el presidente de Polonia, Andrzej Duda, y con el secretario general de la ONU, António Guterres.

Bolsonaro, quien niega la gravedad del SARS-CoV-2, abrió ayer los discursos de los líderes en la Asamblea General, desde donde criticó las medidas de distanciamiento social para combatir la pandemia y los certificados de vacunación que están empezando a exigir algunos países.

La resistencia de Bolsonaro a vacunarse ha generado diversas polémicas en Nueva York, cuyo alcalde, Bill de Blasio, criticó la postura del mandatario brasileño.

El presidente del Senado brasileño, Rodrigo Pacheco, rechazó por inconstitucional el decreto firmado la semana pasada por el presidente Jair Bolsonaro mediante el cual prohibía a las redes sociales la «remoción arbitraria» de contenidos, con lo que dificultaba el combate a las fake news.

La medida también fue suspendida simultáneamente por la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Rosa Weber, en respuesta a un pedido del procurador general de la Nación.

La devolución del decreto ejecutivo al Palacio presidencial de Planalto fue anunciada por el máximo líder del Senado durante la sesión plenaria de este martes.

El decreto, que tenía 60 días para ser analizado en el Congreso, fue rechazado por la Cámara alta tan solo una semana después de que fuera firmado por el líder ultraderechista para garantizar la «libertad de expresión en las redes sociales».

Con la decisión, la medida perdió la vigencia inmediata que le otorgaba su publicación en el Diario Oficial y que, para este caso, solo duró ocho días.

El decreto ejecutivo buscaba acabar con las remociones «arbitrarias» de contenidos y perfiles de las redes sociales, hechos de los que ha sido objeto hasta el mismo Bolsonaro, que ya ha tenido publicaciones retiradas de internet por contener falsedades, principalmente en aquellas relacionadas con la pandemia.

El decreto pretendía que retirar contenidos de las redes sociales solo se diera bajo «justa causa» y que los usuarios afectados pudieran ejercer una «amplia defensa» antes de que cualquier decisión fuera tomada.

Según el Gobierno, la remoción de contenidos decidida solo por las empresas de las redes sociales perjudica «el debate público de ideas y el ejercicio de la ciudadanía», por lo que se configuraba en «una violación en masa de derechos y garantías fundamentales».

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, hospitalizado en Sao Paulo por obstrucción intestinal, no necesitará cirugía si continúa recuperándose como hasta ahora, dijo su hijo Flavio en Twitter el jueves.

El presidente voló de Brasilia a Sao Paulo ayer para someterse a pruebas, y a una posible cirugía de emergencia, para desbloquear un intestino obstruido después de días en que había presentado hipo.

Bolsonaro ha sido hospitalizado varias veces por complicaciones a raíz del apuñalamiento de 2018, que le perforó el intestino. También estuvo enfermo de COVID-19 el año pasado.

Este mismo jueves, otro de los hijos de Bolsonaro, el legislador Eduardo Bolsonaro, publicó un video en redes sociales en el que afirmó que los médicos del hospital Vila Nova Star de Sao Paulo evaluaban constantemente si su padre requeriría cirugía.

El medio local de noticias G1 reportó que Bolsonaro pasó bien la noche y que le realizarían más pruebas el jueves.

La oficina del presidente había dicho que Bolsonaro, de 66 años, podría requerir una cirugía de emergencia, pero después de su llegada a Sao Paulo ayer por la noche, los médicos del hospital Vila Nova Star indicaron que el presidente permanecería inicialmente «bajo una dirección conservadora».

«Agradezco a todos por su apoyo y oraciones», dijo Bolsonaro en una publicación de Facebook el miércoles poco después de que se anunciara la noticia de su traslado a Sao Paulo.

Junto con el mensaje, compartió una foto de sí mismo sin camisa, con los ojos cerrados y acostado en una cama de hospital cubierta de sensores y cables.

La foto, que estuvo acompañada de un texto que criticaba a sus oponentes de izquierda, llevó a sus detractores a acusar a Bolsonaro de estar aprovechando su condición para obtener ganancias políticas. Muchos en Brasil creen que el ataque con cuchillo de 2018, y la simpatía generalizada que generó, fue un factor crucial detrás de su victoria electoral.

Un artículo del periódico Folha de S.Paulo decía que la hospitalización de Bolsonaro le había permitido resucitar a uno de sus personajes favoritos (…), el del mártir político». Señaló «que Bolsonaro no inventó su condición de salud», pero dijo que su situación actual tiene «utilidad inmediata», ya que «en uno de los momentos más apremiantes de su mandato».

La posición política de Bolsonaro se está debilitando. Su popularidad está a la baja debido a su manejo de la pandemia, mientras que sus opositores en el Senado están investigando acusaciones de corrupción en la compra de vacunas por parte de su gobierno.

En Estados Unidos Donald Trump perdió su reelección. Gran parte de la razón fue su pésimo manejo del COVID. Primero lo minimizó; nunca promovió el uso del cubrebocas y apoyó irresponsables medidas, como utilizar cloro para el tratamiento. Nunca quiso dejar de tener eventos públicos, al grado de haber provocado uno de múltiples contagios cuando quiso festejar el nombramiento de la Ministra Amy Coney Barret a la Suprema Corte en una reunión masivo en La Casa Blanca. Entre los contagiados ese día estuvo el propio Trump y su esposa Melania.

Estados Unidos es el país en el que más personas han muerto por COVID, 606 mil muertes. La situación ha mejorado gracias a la estrategia de vacunación que tan en serio se ha tomado el sucesor de Trump, Joe Biden.

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro está viviendo momentos complicados por señalamientos de corrupción en la compra de vacunas. Primero no compraron a ninguna farmacéutica alegando precios caros y, de pronto, se hizo un compra apresurada a la farmacéutica India, Bharat Biotech para la Covaxin (Aztra Zeneca producida en India) cuando aún no estaba aprobada para su uso en Brasil. Lo peor es que se compró diez veces más cara del precio original.

Para un país que ya ha metido a la cárcel a un expresidente por corrupción, Lula da Silva, y sacado del poder a otra, Dilma Rousseff, también acusada de corrupción, no se ve fácil que toleren a otro presidente incurriendo en los mismos actos. Más aún cuando Bolsonaro se vendió como un foráneo de la política, ajeno a la corrupción.

En Brasil ha muerto más de medio millón de personas de COVID. Es el segundo país con más muertes por COVID del mundo. Y ahora las calles se han inundado de manifestantes exigiendo la dimisión del presidente. Su popularidad, en un momento de las más altas en América Latina, ahora se ha desplomado debajo de los 20 puntos. La pregunta ya no es si Bolsonaro puede reelegirse en las elecciones del año próximo. La pregunta es si va a llegar a las elecciones.

En India el Primer Ministro, Narendra Modi, tuvo que sacar a doce integrantes de su gabinete la semana pasada para tratar de dar la imagen de que está enfrentando bien al virus después de que en tan solo dos meses han muerto por COVID la mayoría de las 400 mil personas que hacen de India el tercer país con más muertes en el mundo.

Al partido de Modi, el BJP, le ha ido mal en las recientes elecciones regionales y tan pronto como febrero y marzo del 2022 debe estar más fuerte políticamente para no volver a ser derrotado en las elecciones legislativas. Si el virus sigue sin control en India, Modi se volverá a ver en aprietos. La crisis humanitaria que nos heredó India al mundo, la variante Delta, se ha convertido en una crisis política para el Primer Ministro Modi.

Así las cosas en los países que ocupan el lugar 1,2 y 3 de muertes por COVID en el mundo. La gran pregunta es ¿qué pasará en México con AMLO cuyo manejo de la pandemia nos tiene en el trágico cuarto lugar por el número de muertes en el mundo?

Columna completa en EL UNIVERSAL

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha recuperado sus derechos políticos, luego de que la Corte Suprema de su país anuló cuatro juicios que pesaban contra él en tribunales de Curitiba por un conflicto de competencias y decidió que las causas deberán reiniciarse en otros juzgados, con lo que dejó sin efecto las penas de casi 26 años de cárcel que pesaban en su contra.

Así, Lula da Silva se convierte en potencial candidato presidencial para 2022, con algunos sondeos que lo sitúan como favorito frente al actual gobernante, Jair Bolsonaro.

«Se trata de otra decisión de la Corte Suprema que restablece la seguridad jurídica y la credibilidad del sistema de justicia del país», declaró este viernes el abogado Cristiano Zanin, jefe de la defensa del exmandatario; el fallo también le devuelve a Lula su derecho a aspirar a cargos electivos.

En ese mismo sentido se pronunciaron todos los partidos del arco progresista, que en algunos casos llegaron a insinuar que Lula será candidato presidencial en 2022.

El más claro fue el gobernador del estado de Maranhao, Flavio Dino, quien era mencionado hasta ahora como posible candidato presidencial para 2022 por el Partido Comunista do Brasil (PCdoB); después de la sentencia dijo que, si le fuera propuesto, «sería un honor aspirar a la vicepresidencia» en una fórmula encabezada por Lula.

El exmandatario no termina de aclarar nada en ese sentido, pero sí empieza a dar algunas pistas sobre sus intenciones.

«Yo estoy vivo, entero, tengo una energía de 30 años y estoy listo para la pelea. Si es necesario para derrotar a un fascista como Jair Bolsonaro, seré candidato a presidente», reiteró Lula a la emisora argentina C5N tras conocerse el fallo del Supremo.

Lula no tenía previsto pronunciarse este viernes sobre el fallo, pero hizo un guiño a sus seguidores en las redes sociales y cambió su foto de perfil por una en la que aparece perfectamente peinado, con un sobrio traje y una corbata con los colores de la bandera de Brasil que solía usar mientras estuvo en el poder.

Aunque Lula tampoco ha hecho referencia a eso, algunos sondeos ya consideran su posible candidatura de cara a las elecciones previstas para el 2 de octubre de 2022 y hasta lo sitúan como claro favorito frente a Bolsonaro, cuya popularidad está en caída en parte por su errática gestión de la pandemia de COVID-19.

La encuesta de la firma PoderData publicada esta semana dice que, en una primera vuelta, Lula se impondría con un 34% frente al 31% que obtendría Bolsonaro. Pero en la segunda vuelta, el antiguo dirigente sindical llegaría al 52% y el líder de la ultraderecha se quedaría en un 34%.

«Este escenario es un fotografía del momento, cuando el país enfrenta el peor impacto de la pandemia de coronavirus y hay una gran incertidumbre sobre la recuperación de la economía», analizó PoderData.

Bolsonaro, acorralado por críticas a su gestión de una pandemia que ya deja más de 365.000 muertos en el país y que será objeto de una investigación parlamentaria promovida por la oposición, acusó el golpe y alertó a los brasileños sobre Lula y la corrupción que, en su opinión, encarna el líder progresista.

«Si Lula vuelve, por el voto directo, el voto auditable, todo bien», dijo Bolsonaro, pero pidió a los brasileños que «piensen cómo será el futuro de Brasil con el tipo de gente que él va a traer para dentro de la Presidencia».

El exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva llamó este miércoles a los brasileños a «no seguir ninguna decisión imbécil» del presidente Jair Bolsonaro, quien es un escéptico sobre las vacunas contra el COVID-19, ya ha matado a casi 270,000 personas en el país.

«Quiero hacer propaganda para que el pueblo brasileño no siga ninguna decisión imbécil del presidente de la República ni del Ministerio de Salud. Vacúnense, vacúnense porque esa es una de las cosas que pueden librarnos del Covid», dijo Lula en su primera comunicación pública tras la anulación de las condenas judiciales que le impedían ser candidato en las elecciones del próximo año.

El exmandatario anunció que se aplicará la primera dosis de la vacuna la próxima semana y lamentó que «las muertes se estén naturalizando» en Brasil, fuertemente golpeado por la segunda ola de la pandemia.

«Muchas de esas muertes podrían haberse evitado, si tuviésemos un gobierno que hubiese hecho lo elemental», añadió Lula en el acto en la sede del Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo. Sus declaraciones fueron replicadas en sus redes sociales.

«Lo primero que tendría que haberse hecho el año pasado era crear un comité de crisis» en participación de científicos, pero «teníamos un presidente que hablaba de cloroquina y de gripecita», prosiguió, en referencia a declaraciones de Bolsonaro que minimizaban la pandemia y alentaban el uso de medicamentos sin pruebas de eficacia contra la enfermedad.

«Este país no tiene gobierno, no tiene ministro de la Salud, no tiene ministro de Economía» y «por eso está empobrecido», acusó Lula.

Pese a que la prensa local ya comienza a perfilarlo, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) no anunció si tiene la intención de presentarse en los comicios de octubre de 2022.

Según sondeos, Lula es el político con más posibilidades de impedir la reelección del ultraderechista Bolsonaro, aunque su nombre enfrenta igualmente una fuerte resistencia en sectores de la clase media y en otros partidos de izquierda o centroizquierda.

Lula da Silva afirmó también este miércoles que ha sido «víctima de la mayor mentira jurídica» en 500 años de historia de Brasil. «Estaba seguro de que la verdad vencería y ese día llegó», afirmó el exmandatario.

Recordemos que el juez del Supremo Edson Fachin anuló el lunes todas las condenas contra el exmandatario por supuesta corrupción, en el ámbito de la operación Lava Jato, lo que le permitió recuperar sus derechos políticos.

Foto: Twitter @brasildefato

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) criticó a Facebook y a Twitter por «censurar» a su homólogo estadounidense, Donald Trump, aunque se refirió a él sin nombrarlo directamente, ni a los mensajes en los que incitó a la violencia en sus seguidores.

“Algo que no me gustó ayer de lo del asunto del Capitolio, nomás que respeto, pero no me gusta la censura, no me gusta que a nadie lo censuren y le quiten el derecho de transmitir un mensaje en Twitter o en ‘Face'», opinó López Obrador.

Su crítica al bloqueo del republicano se dio pese a que rechazó pronunciarse sobre el asalto al Capitolio, que duró casi cuatro horas y dejó cuatro muertos, 14 policías heridos y al menos 52 detenidos.

Al final de su rueda, AMLO expresó su molestia por el actuar de las plataformas que suspendieron vídeos y publicaciones de Trump «debido a la violencia».

«No estoy de acuerdo con eso, no acepto eso, tenemos que autolimitarnos todos y garantizar la libertad. ¿Cómo es eso de que te censuro y ya no puedes transmitir?, si nosotros estamos por las libertades, esto lo digo porque existen las redes sociales”, manifestó López Obrador.

Incluso AMLO comparó el comportamiento de las redes sociales con la Santa Inquisición. Lamentó que, si las redes sociales siguen con este comportamiento, solo quedarían los medios comerciales como el New York Times o The Washington Post, además de la prensa mexicana que es crítica con su gobierno.

“¿Dónde está incluso la norma, dónde está la legislación, dónde está reglamentado? Eso es un asunto de Estado, eso no es un asunto de las empresas. Ese es un tema importante porque aquí nos han querido censurar, bueno hemos padecido de censura siempre”, añadió.

En cuanto al tema de Estados Unidos, López Obrador negó que vaya a tener «pleitos» con el futuro presidente del país vecino, Joe Biden, pero rechazó una visita a su toma de posesión el próximo 20 de enero o alguna en los próximos meses. «No tengo invitación y he decidido salir poco desde que estoy en la presidencia, solo he hecho un viaje a Washington a La Casa Blanca porque era muy importante el que se iniciara lo del tratado de libre comercio», sostuvo.

Al igual que AMLO, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se abstuvo de comentar el asalto al Capitolio en Washington, aunque aseguró que hubo fraude en las elecciones de Estados Unidos, las cuales resultaron en la derrota de su aliado político.

«El personal tiene que analizar lo que sucedió en las elecciones americanas (estadounidenses) ahora. Básicamente, ¿cuál fue el problema, la causa de toda esa crisis? Falta de confianza en el voto. Allí, el personal votó y potenció el voto por correo por causa de la tal pandemia y hubo gente que votó tres, cuatro veces, muertos votaron. Fue una fiesta allí. Nadie puede negar eso de ahí», resaltó Bolsonaro ante un grupo de seguidores.

Incluso dijo que eso podía suceder en su país. «Y aquí en Brasil, si aún tenemos el voto electrónico en 2022, va a suceder lo mismo».

Bolsonaro también condenó el hecho de que Twitter y Facebook bloquearan las redes sociales del presidente estadounidense. «Bloquearon a Trump en las redes sociales, un presidente electo. Todavía presidente, tiene sus redes bloqueadas», lamentó el líder de la ultraderecha brasileña.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien no ha cambiado de posición ante la gravedad del coronavirus pese a que contrajo la enfermedad, afirmó este jueves que él mismo es la «prueba viva» de la eficacia de la hidroxicloroquina contra la Covid-19.

«Sabemos que más de 100,000 personas murieron en Brasil y que, si hubieran sido tratadas al comienzo con ese medicamento, muchas de esas muertes podrían haber sido evitadas», declaró el mandatario en un acto público celebrado en Belén, capital del estado de Pará.

Bolsonaro, uno de los mandatarios más escepticos en el mundo en relación a la pandemia, contrajo coronavirus el mes pasado y ha afirmado que se recuperó gracias a la hidroxicloroquina , un antipalúdico usado para tratar la malaria pero cuya eficacia contra el Covid-19 es puesta en duda por la mayor parte de la comunidad científica internacional.

También han contraído el patógeno y ya se han recuperado nueve de los ministros del Gobierno y la propia esposa de Bolsonaro, Michelle de Paula Firmo, quien permanece en confinamiento, y este miércoles supo de la muerte de su abuela materna, de 81 años y víctima de coronavirus.

«Aquellos que critican la hidroxicloroquina no presentan alternativas», dijo Bolsonaro, cuyo país es, en términos absolutos, el segundo más afectado por la pandemia en el mundo, con más de 104,000 fallecidos y cerca de 3.2 millones de casos.

En el mismo acto, anunció que el Gobierno federal enviará a las autoridades del estado de Pará 400,000 comprimidos de hidroxicloroquina, pues aún «sin comprobación científica, hay muchos médicos que lo recomiendan».

Facebook e Intagram eliminaron publicaciones del presidente de Brasil Jair Bolsonaro en las que rechazaba el aislamiento social para prevenir la propagación del nuevo coronavirus, por lo que las redes sociales consideraron que genera «desinformación».

«Retiramos contenido de Facebook e Instagram que viola nuestros Patrones de la Comunidad, que no permiten una desinformación que pueda causar daños reales a las personas», indicó Facebook en un breve comunicado.

Ambas redes sociales borraron uno de los tres videos publicados por Bolsonaro el domingo, en los que se ve al mandatario provocando pequeñas aglomeraciones durante un recorrido por barrios de Brasilia.

En las grabaciones, el presidente se acerca a sus seguidores y reitera su llamado a romper la cuarentena, contradiciendo las indicaciones del Ministerio de Salud, que recomendó mayor distanciamiento social para prevenir una propagación del Covid-19.

El mismo domingo por la noche, Twitter eliminó dos de los tres videos de Bolsonaro argumentando motivos similares.

«Twitter anunció recientemente en todo el mundo la ampliación de sus reglas para alcanzar contenidos que vayan eventualmente contra informaciones de salud pública orientadas por fuentes oficiales y que puedan colocar a las personas en mayor riesgo de transmitir COVID-19», explicó la red social.

Este lunes el ministro de Salud de Brasil, Luiz Henrique Mandetta, insistió en que las personas mantengan «el máximo grado de distanciamiento social» para dar tiempo «a que el sistema (de salud) consolide su expansión» en los 27 estados del país para hacer frente a un aumento de casos de coronavirus.

De acuerdo al recuento de la Universidad Johns Hopkins, Brasil registra 4,681 casos confirmados de Covid-19, y 167 muertes relacionadas al virus.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, siguió los pasos de su homólogo estadounidense y criticó el cierre de escuelas y comercios adoptado por algunos estados de su país para contener la propagación del nuevo coronavirus, y afirmó que el país debe «volver a la normalidad» para no poner en riesgo la economía.

«Algunas autoridades de estados y municipios deben abandonar el concepto de tierra arrasada: la prohibición de transporte, el cierre del comercio y el confinamiento masivo», dijo Bolsonaro, en un discurso transmitido en cadena por radio y televisión que reavivó las críticas en su contra por el manejo de la crisis sanitaria.

«Debemos mantener los empleos y preservar el sustento de las familias», agregó el mandatario.

Médicos y expertos en salud aseguran que las medidas que restringen los movimientos de la población son esenciales para impedir que el contagioso virus se expanda de forma incontrolable hasta hacer colapsar los servicios de salud, como ha ocurrido en Italia, el país más afectado por la pandemia.

Pero Bolsonaro defiende que los efectos de la paralización económica pueden ser peores que los del propio virus.

«El virus llegó a Brasil, lo estamos enfrentando y en breve pasará. Nuestra vida tiene que continuar. Los empleos tienen que mantenerse. El sustento de las familias tiene que ser preservado. Debemos, sí, volver a la normalidad», declaró en su mensaje.

Brasil registró hasta el momento 46 muertes y más de 2.200 casos confirmados de Covid-19. El ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, sostiene que el país se está preparando para enfrentar el auge de la epidemia entre los meses de abril y junio.

«El grupo de riesgo (del Covid-19) es el de las personas de más de 60 años. ¿Entonces por qué cerrar escuelas?», se preguntó Bolsonaro, pocas horas después de que Sao Paulo, el estado más rico del país, pusiera en marcha una cuarentena de todos los servicios no esenciales.

El presidente de extrema derecha volvió a criticar, como ya hizo en varias ocasiones, lo que considera una «histeria» de los medios en torno a la pandemia y reiteró que Brasil tiene una población joven y un clima cálido poco favorables para su propagación.

La primera dama canadiense dio positivo al nuevo coronavirus, Covid-19, en una prueba médica, según un comunicado oficial difundido la noche de ayer en el que se aclaró que el primer ministro Justin Trudeau continuará cumpliendo con sus actividades en aislamiento por 14 días, sin someterse a un examen de diagnóstico.

«Sophie Gregoire Trudeau fue examinada hoy para COVID-19. La prueba dio positivo», informó el despacho del primer ministro. Ante la posibilidad de contagio de su esposa llegada de un viaje a Londres, Trudeau se encontraba trabajando desde su casa por precaución.

En cuanto al primer ministro, se informó que goza de buena salud y no presenta síntomas, pero «como medida de precaución y siguiendo los consejos de los médicos, estará aislado durante un periodo previsto de 14 días; sin embargo, aclararon que por el momento no será sometido a una prueba de coronavirus.

El coronavirus ha infectado a más de 150 personas en Canadá y ha dejado hasta ahora un muerto.

En tanto, el ministro del Interior de Australia, Peter Dutton, anunció que dio positivo en la prueba del nuevo coronavirus y entró en cuarentena en un hospital este viernes.

«Esta mañana desperté con fiebre y dolor de garganta», dijo Dutton, uno de los ministros australianos más influyentes y arquitecto de la ley restrictiva del país sobre migración. «La política de las autoridades de Salud (…) es que quien de positivo debe ser hospitalizado y he cumplido con esa instrucción», agregó.

Dutton dijo que se siente «bien», pero su diagnóstico plantea preocupaciones sobre si otros miembros del gabinete y el primer ministro, Scott Morrison, pueden haber sido infectados.

Todavía no se sabe cuándo o cómo contrajo el virus.

Dutton estuvo hace una semana en Washington, donde participó en una reunión con miembros de una alianza de inteligencia, integrada por Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña, Canadá y Nueva Zelanda. Australia tiene 184 casos confirmados de COVID-19 y tres muertes.


Finalmente, se ha informado que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro dio negativo al coronavirus. Sin embargo.

En un video difundido la noche de ayer en redes sociales, el mandatario apareció con cubrebocas pues explicó que “cuando regresamos de nuestro reciente viaje a Estados Unidos, una de las personas (de su equipo) se hizo exámenes en Sao Paulo y dio positivo” a Covid-19, refiriéndose a su asesor de prensa Fábio Wajngarten.

Ante dicha situación, fue sometido a una prueba para descartar estar contagiado.