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La democracia estadounidense atraviesa por una crisis sin precedentes desde que Donald Trump decidió gritar “trampa” y aseguró que él ganó la elección de noviembre del 2020 y que Biden es un presidente que está usurpando las funciones que a él le corresponden.

El momento más grave se identifica en la toma del Capitolio el 6 de enero del 2021 y por ello han comenzado una serie de seis audiencias para intentar fincar responsabilidades y que esa amenaza a la transferencia pacífica del poder no se vuelva a dar.

Resulta increíble que el ejemplo de democracia para el mundo esté ante la amenaza de que en el 2024 quizás no se de una transferencia pacífica del poder. Esta es una película que conocemos bien en América Latina pero que, como ha dicho Moisés Naim, la hemos visto siempre en español. Ahora por primera vez la estamos viendo en inglés.

A principios de mes fui invitada por la Universidad de California en San Diego a entrevistar a Barbara Walter quien acaba de publicar el libro How Civil Wars Start en el que la académica experta en guerras civiles en el mundo ve que en Estados Unidos existen muchos de los componentes para encender las alarmas de que una guerra civil muy bien puede ocurrir en su país.

El declive de la efectividad del Estado y sus normas democráticas; el ascenso de facciones políticas alineadas no por una misma ideología sino por identidad étnica y la preservación de privilegios para los blancos; la división radical entre población urbana y rural; la existencia de lideres políticos y en los medios de comunicación (Tucker Carlson) que se benefician de avivar el fuego de la polarización son algunas de las condiciones que identifica Walter para encender los focos rojos de la violencia que ya está y que puede fácilmente recrudecerse en Estados Unidos. El momento que más ha llamado la atención, evidentemente es el 6 de enero del 2021.

Todo esto es el trasfondo para las audiencias que están ocurriendo en este momento en el legislativo norteamericano en donde se busca responder a la gran pregunta: ¿Es Donald Trump culpable de instigar la violencia que llevó a la toma del Capitolio?

Por las audiencias que ya hemos escuchado es claro que Trump sabía que había perdido la elección de noviembre. Salvo Rudy Giuliani, todos a su alrededor, desde el procurador Bill Barr hasta su hija Ivanka, le dijeron que había perdido la reelección. Pero aún así Trump insistió en que se la habían robado. Esa es la gran mentira que genera la gran pregunta respecto de las audiencias: ¿se logrará que, a través de éstas, la verdad sea aceptada por suficientes estadounidenses como para que el 2024 se pueda dar una transferencia pacífica del poder sin importar quién gana?

El columnista del New York Times, David Brooks, identifica que el grave problema para Estados Unidos hoy es que hay millones de estadounidenses que creen absolutamente convencidos que 1) la elección del 2020 se la robaron a Donald Trump 2) el uso de la violencia se justifica para rectificar lo anterior y 3) que las reglas y normas que cohesionan a la sociedad norteamericana no importan.

Si las audiencias no logran modificar estas tres convicciones de miles de estadounidenses, “Houston, we have a problem”.

Columna completa en El Universal

El entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ignoró repetidamente el consejo de sus asesores la noche electoral de 2020, y decidió escuchar al exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, que estando ebrio le recomendó que se proclamara vencedor sin esperar a que terminara el conteo de votos.

Así lo declararon varios testigos en entrevistas grabadas que fueron reproducidas este lunes en una audiencia del comité legislativo que investiga el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.

El comité recreó lo ocurrido en la Casa Blanca durante la noche electoral del 3 de noviembre de 2020 mediante el testimonio de los asesores más cercanos a Trump y su familia, quienes retrataron al entonces mandatario como alguien ajeno a la realidad que estaba enfadado por los resultados y que decidió autoproclamarse vencedor.

Los resultados de las elecciones de 2020 tardaron en llegar tres días, pero la misma noche de los comicios Trump compareció ante sus seguidores para alegar sin pruebas que se había producido un fraude y que «francamente» él había ganado al candidato demócrata y actual presidente, Joe Biden.

Según reveló el comité, Trump hizo esas declaraciones guiado por Giuliani, quien le había instado en varias ocasiones a salir al escenario y declarar la victoria porque los demócratas estaban «robando» las elecciones.

«El alcalde estaba definitivamente ebrio», dijo sobre Giulani, exalcalde de Nueva York, el que fuera portavoz de la campaña presidencial de Trump, Jason Miller, cuyas palabras fueron reproducidas en video durante la audiencia.

El que fuera jefe de campaña del mandatario, Bill Stepien, también reveló en otra entrevista grabada que Giuliani había bebido demasiado aquella noche y explicó que varios asesores, él incluido, le pidieron a Trump que esperara a que terminara el conteo para hacer una declaración pública.

Esa noche quedó claro, según Stepien, que el grupo de asesores de Trump estaba separado en dos: «el equipo normal» y «el equipo loco», compuesto por aquellos que promovían teorías conspiratorias.

Incluso algunos familiares de Trump le pidieron que escuchara sus consejos. Su hija, Ivanka Trump, no tenía una «visión firme» sobre si su padre podía ganar, pero aquella noche le recordó que «todavía se estaban contando las papeletas», según el video mostrado por el comité.

Además, el marido de Ivanka Trump, Jared Kushner, dijo al entonces presidente que no estaba de acuerdo con los consejos de Giuliani y que él no seguiría ese enfoque, un consejo que su suegro ignoró.

El ahora ex fiscal general de Estados Unidos, William Barr, pintó una imagen aún más preocupante de Trump, quien según dijo no mostró en ningún momento «interés por cuáles eran los verdaderos hechos».

Barr describió un encuentro que tuvo con Trump en diciembre de 2020 en el que pensó que si, realmente se creía todas esas mentiras de fraude, entonces el mandatario se había convertido en alguien «ajeno a la realidad» y con el que ya no era posible razonar.

El comité mostró varios extractos en video de la entrevista que hizo a Barr y en los que aparece describiendo de manera muy singular las mentiras de Trump, que llama «basura», «completas tonterías» y «cosas locas».

Barr dejó el liderazgo del Departamento de Justicia en diciembre de 2020, casi un mes antes de que Trump abandonara la Casa Blanca; pero hasta ahora no se habían hecho públicos sus desacuerdos con el expresidente.

Con las palabras de Barr y del resto de asesores, el comité intentó mostrar cuáles fueron los orígenes de las teorías falsas sobre fraude electoral, desestimadas por los tribunales y que llevaron a una masa de simpatizantes de Trump a irrumpir en el Capitolio el 6 de enero de 2021.

Ese día estaba prevista la certificación de la victoria electoral de Biden, en lo que hasta entonces era un mero trámite parlamentario, pero la turba obligó a interrumpir la sesión.

En el asalto al Capitolio, 5 personas murieron, entre ellas un oficial tras sufrir un infarto horas después del asalto, y cerca de 140 agentes fueron agredidos. Además, cuatro policías cometieron suicidio con posterioridad.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró este jueves que reza para que nunca se repita algo similar al asalto al Capitolio, ocurrido hace un año a manos de los seguidores del expresidente Donald Trump.

«Estoy rezando para que nunca tengamos otro día como el día que tuvimos hace hoy un año. De eso voy a hablar», dijo Biden en declaraciones a la prensa al llegar al Capitolio.

Recordemos que el 6 de enero del pasado año, unas 10,000 personas, la mayoría simpatizantes de Trump, marcharon hacia el Capitolio y unas 800 irrumpieron dentro del edificio para impedir que se ratificara la victoria del ahora presidente estadounidense.

El expresidente, que se negó a aceptar su derrota contra Biden en las elecciones de 2020, dio un mitin ante sus seguidores justo antes del asalto, en el que alentó a la multitud a marchar hacia el Capitolio y «luchar» para evitar que se certificara el resultado electoral.

Un año después, la trágica jornada, que dejó cinco personas fallecidas y 140 agentes heridos, continúa marcando gran parte de la agenda política de Estados Unidos.

Para subrayar la importancia de la conmemoración, el Capitolio acoge este jueves diversos eventos de «reflexión» y «recuerdo» de lo sucedido, que incluyen discursos de Biden y la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris.

En su mensaje, Biden acusó a Trump de haber creado una «red de mentiras» en detrimento del interés nacional. «Lo ha hecho porque valora el poder por encima de los principios, porque antepone su propio interés al interés de su país».

El demócrata acusó a su predecesor de haber intentado bloquear el traspaso democrático del poder. «Por primera vez en nuestra historia, un presidente no solo perdió las elecciones; trató de evitar el traspaso de poder pacífico cuando una turba violenta irrumpió en el Capitolio (…) No era un grupo de turistas. Era una insurrección armada», añadió.

El presidente de Estados Unidos responsabilizó también a Trump de crear una «red de mentiras» sobre las elecciones de 2020 y del incidente en el Capitolio, debido a que que su ego fue «herido». «Le importa más que nuestra democracia y nuestra Constitución. No puede aceptar que perdió».

Aunque no mencionó por su nombre a Trump, Biden dedicó buena parte de su discurso a criticar a su predecesor. «El expresidente de Estados Unidos de América ha creado y difundido una red de mentiras sobre las elecciones de 2020. Lo ha hecho porque valora más el poder que los principios», afirmó Biden.

Denunció que Trump y sus aliados han decidido que la única forma de ganar para ellos es suprimir el voto y subvertir las elecciones, en un contexto de crecientes reformas a nivel estatal que, en la práctica, prometen dificultar el voto de las minorías y las personas con menos recursos económicos.

«No puedes amar nuestro país solo cuando ganas. No puedes obedecer la ley solo cuando te conviene. No puedes ser patriótico cuando abrazas las mentiras y las permites», agregó el mandatario.

Visiblemente irritado, Biden insistió en que hay «cero pruebas» de las denuncias de fraude electoral que Trump difundió tras las elecciones de 2020 y que han provocado que la mayoría de los votantes republicanos sigan todavía sin creer que Biden ganara de forma legítima los comicios.

«Él no solo es un expresidente. Es un expresidente derrotado, por un margen de más de 7 millones de sus votos, en unas elecciones completas, libres y justas», remató.

Rápidamente Donald Trump reaccionó a los señalamientos del mandatario, y lo acusó de haberlo usado «para dividir».

«Usó mi nombre hoy para tratar de dividir aún más a Estados Unidos», expresó en un comunicado Trump, quien el martes pasado canceló una rueda de prensa que tenía prevista para hoy en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida.

Trump insistió en que se deberían discutir las elecciones presidenciales «amañadas» de 2020, en las que perdió ante el demócrata. «Se salieron con la suya y está llevando a la destrucción de nuestro país», manifestó Trump.

El republicano señaló que Biden y su administración están destruyendo el país con «políticas locas de fronteras abiertas, elecciones corruptas, políticas energéticas desastrosas, mandatos inconstitucionales y cierres de escuelas devastadores». Igualmente criticó a los medios de comunicación, al rechazar que se refieran al supuesto fraude electoral como la «Gran Mentira».

«Los demócratas quieren adueñarse de este día 6 de enero para avivar los miedos y dividir a Estados Unidos», enfatizó el republicano.

Jacob Chansley, el hombre que participó en el asalto al Capitolio de Estados Unidos disfrazado de bisonte, fue condenado este miércoles a 41 meses de prisión, tres años y cinco meses de cárcel, en un tribunal federal del país.

«Lo que usted hizo fue terrible», afirmó este miércoles el juez Royce Lamberth, de una corte federal del Distrito de Columbia, durante la vista para leer la sentencia.

Pese a opinar que el arrepentimiento expresado por Chansley es genuino, Lamberth subrayó que el delito cometido es tan «grave» que no justifica una sentencia menor.

En la audiencia, Chansley le dijo al juez que se equivocó al entrar al Capitolio. «No tengo excusas», indicó este hombre, quien agregó que su comportamiento de ese día es «indefendible».

Recordemos que en septiembre Chansley se declaró culpable por el cargo de haber obstruido un procedimiento oficial durante una sesión del Congreso el pasado 6 de enero, cuando tuvo lugar el asalto al Capitolio. Mediante dicha declaración de culpabilidad, que formó parte de un acuerdo con la Fiscalía, Chansley aceptó una pena recomendada de entre 41 y 51 meses de prisión, aunque se le descontará el tiempo que lleva en la cárcel desde el 9 de enero pasado.

Chansley, un adepto a las teorías conspirativas del movimiento QAnon, se convirtió en el asaltante más mediático del Capitolio ya que lo hizo disfrazado de bisonte y llegó a sentarse en la silla del presidente del Senado.

Fue detenido tres días después y desde entonces ha permanecido tras las rejas, aunque el interés mediático siguió activo por él después de exigir que le ofrecieran comida orgánica en la cárcel y negarse a comer durante nueve días hasta lograrlo.

Durante la audiencia de este miércoles, el fiscal mostró un vídeo del acusado gritando dentro de la sede del Congreso e insultando a los legisladores. El Departamento de Justicia sostiene que Chansley fue una de las primeras 30 personas que entraron al Capitolio y que luego fueron seguidas por cientos.

Hasta ahora, más de 600 personas han sido imputadas en tribunales federales por el asalto al Capitolio. La sentencia contra Chansley sigue a la dictada la semana pasada por el mismo juez contra un hombre que golpeó a un policía durante el asalto al Capitolio y quien también fue condenado a 3 años y 5 meses de prisión. Estas dos son las penas más altas ordenadas hasta el momento contra imputados por ese suceso

El ultraderechista Steve Bannon, aliado del expresidente Donald Trump, se entregó este lunes en la oficina del FBI de Washington tras haber sido imputado de dos cargos por desacato al Congreso al no haber respondido a una citación del comité legislativo que investiga el asalto al Capitolio de enero pasado.

Bannon, de 67 años, encara un cargo por su negativa a comparecer ante dicho comité, mientras que el segundo es por no querer entregar documentos.

Una acusación por desacato al Congreso puede implicar entre 30 días y un año de prisión, así como una multa de entre 100 y 1,000 dólares.

La imputación formal se produjo el pasado viernes después de que el 21 de octubre la Cámara de Representantes de Estados Unidos declarara en desacato a Bannon por rehusar comparecer ante el comité investigador del asalto al Capitolio del 6 de enero de este año por parte de una turba de seguidores del expresidente Trump.

Más tare, una jueza ordenó la liberación de Bannon, aunque le retiró el pasaporte para evitar que se fugue del país.

A la salida de la corte, Bannon se mostró desafiante y con el dedo en alto a modo de advertencia proclamó: «¡Esta vez se han metido con el tipo equivocado». Acusó al presidente Joe Biden, al fiscal general Merrick Garland, y a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de estar violando su libertad de expresión y, en varias ocasiones, repitió: «Ahora vamos a ir a la ofensiva, ya verán».

Preguntado por los periodistas por el significado de sus amenazas, el abogado de Bannon explicó que van a ir a la «ofensiva» porque defenderán «afirmativamente» sus derechos en las cortes.

Después de entregarse al FBI, Bannon pasó unas horas en custodia federal y compareció ante la jueza Robin Meriweather de la Corte del Distrito de Columbia. La Fiscalía no pidió prisión preventiva para Bannon y la magistrada decidió ponerle en libertad a la espera de juicio con las condiciones comunes en estos casos: retirada de pasaporte para evitar la fuga y la condición de que notifique con anterioridad a las autoridades judiciales de cualquier viaje dentro del país.

Además, si quiere viajar fuera de Estados Unidos debería recibir la aprobación de un juez y solo entonces se le devolverá el pasaporte. La próxima comparecencia judicial de Bannon será el próximo jueves a las 11:00 hora local, pero será de manera virtual por petición de sus abogados. Esa comparecencia será ante el juez del Distrito de Columbia, Carl J. Nichols, que fue nombrado por Trump.

Recordemos que el pasado 6 de enero, cinco personas murieron y cerca de 140 agentes fueron agredidos por manifestantes partidarios de Trump que irrumpieron en el Capitolio, armados con hachas, bates y palos de hockey, entre otros objetos, según datos de las autoridades.

El asalto se produjo después de un mitin en el que Donald Trump se negó a aceptar su derrota en las elecciones de noviembre presidenciales e instó a sus seguidores a marchar hacia la sede del Congreso, donde los legisladores estaban reunidos para certificar la victoria electoral del actual presidente, Joe Biden, quien llegó a la Casa Blanca el 20 de enero.

Agentes de la policía del Capitolio que sufrieron ataques y golpizas durante los disturbios del 6 de enero presentaron una demanda este jueves contra el expresidente Donald Trump, sus aliados y miembros de grupos extremistas de ultraderecha, a quienes acusaron de incitar a una turba violenta para impedir la certificación del voto presidencial por el Congreso.

La demanda en una corte federal en Washington alega que Trump «trabajó con supremacistas blancos, grupos extremistas violentos y partidarios de su campaña para violar la Ley Ku Klux Klan y cometer actos de terrorismo interno en un intento ilegal por conservar el poder».

El Comité de Abogados por los Derechos Civiles bajo la Ley presentó la demanda en representación de los siete agentes. Los acusados son el expresidente, la campaña de Trump, Roger Stone, aliado de Trump y miembros de los grupos extremistas Proud Boys y Oath Keepers que estuvieron presentes en el Capitolio y en Washington el 6 de enero.

Legisladores demócratas han entablado dos demandas similares en los últimos meses. Alegan que las acciones de Trump y sus aliados provocaron el violento asalto al Capitolio en que docenas de agentes de policía resultaron heridos, se demoró la certificación de la victoria electoral del demócrata Joe Biden y forzó a los legisladores a salir del recinto «para salvar la vida» cuando irrumpieron en la sede de la democracia estadounidense con garrotes, palos y otras armas.

Un comité de la Cámara baja que está investigando los sucesos de la jornada pidió ayer los documentos a las agencias de inteligencia, policía y otros organismos del gobierno. Han solicitado documentos sobre Trump y su equipo al Archivo Nacional.

El pedido de documentos es apenas el inicio de lo que se prevé será una investigación larga, partidista y rencorosa de cómo la turba pudo penetrar en el Capitolio e interrumpir la certificación de la victoria electoral, en el asalto más grave al Congreso en dos siglos.

En una declaración emitida ayer por la noche, Trump acusó al comité de violar «principios legales consagrados de inmunidad».

«Se defenderá la inmunidad presidencial, no solo en nombre de mi Gobierno y los Patriotas que colaboraron conmigo, sino en nombre de la Presidencia de los Estados Unidos y el futuro de nuestra Nación»», afirmó Trump.

Facebook anunció este viernes que mantendrá el veto por dos años al expresidente de Estados Unidos Donald Trump, después de que su consejo asesor pidiera el mes pasado a la empresa que revisara la prohibición indefinida contra el exmandatario.

La compañía anunció en un comunicado que suspenderá las cuentas del exmandatario por dos años contando desde el 7 de enero pasado.

Recordemos que las cuentas de Trump en Facebook e Instagram, también propiedad de la compañía, permanecen cerradas desde el asalto al Capitolio del 6 de enero por parte de miles de simpatizantes del expresidente, algunos de ellos armados, que dejó un saldo de cinco personas muertas.

La suspensión de la cuenta del exmandatario es el máximo castigo impuesto hasta ahora, y se debe a que se violó las reglas de la red social.

«Dada la gravedad de las circunstancias que llevaron a la suspensión del señor Trump, creemos que sus acciones constituyeron una grave violación de nuestras reglas que merecen la pena más alta disponible bajo los nuevos protocolos», dijo el vicepresidente de asuntos globales de Facebook, Nick Clegg.

Facebook también dijo que los políticos serán tratados como otros usuarios cuando violen las reglas de la red social, en particular en caso de desinformación.

Después de que venza el plazo del veto ahora impuesto, la red social decidirá sobre el posible reingreso de Trump a la plataforma, una vez que determine «si continúa siendo un peligro serio para la seguridad pública».

«Esta penalización solo se aplica a nuestros servicios. Trump es y seguirá siendo libre de expresarse públicamente por otros medios. Nuestro enfoque refleja la forma en que intentamos equilibrar los valores de la libertad de expresión y la seguridad en nuestros servicios, para todos los usuarios», añadió Facebook en su comunicado.

El de Facebook no fue el único veto sufrido por Trump; también se quedó fuera de Twitter, una red social que utilizó antes y después de llegar a La Casa Blanca para ampliar el alcance de sus mensajes e incluso realizar anuncios públicos de índole política.

Tras conocerse la decisión de la red, Trump dijo que la suspensión de Facebook es un «insulto» a sus 75 millones de votantes en las pasadas «amañadas elecciones» presidenciales. Calificó la acción como un acto de censura.

El consejo asesor de contenido de Facebook, un órgano independiente que vigila lo que se publica en la red social y sus consecuencias, avaló este miércoles el cierre de la cuenta del expresidente de los Estados Unidos Donald Trump, alegando que con sus mensajes «creó un ambiente donde había un grave riesgo de violencia».

Facebook cerró la cuenta de Trump después de que éste alentara a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio el 6 de enero, con un polémico discurso en el que el magnate neoyorquino puso en duda la legitimidad del triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2020.

En un primer momento, se trató de una medida temporal, pero esta se hizo definitiva al día siguiente, después de que los seguidores de Trump asaltaran la sede del poder legislativo estadounidense. El consejo asesor de contenido tenía la última palabra y, con una decisión vinculante, ha descartado una posible reapertura de la cuenta.

«El consejo ha concluido que, al mantener una narrativa sin fundamento sobre el fraude electoral y reiterados llamamientos a la acción, Trump creó un ambiente donde era posible un grave riesgo de violencia», han determinado los expertos, que ven un riesgo «claro e inmediato» en los mensajes que publicó a principios de enero el aún presidente.

Sin embargo, el panel indicó que «no fue apropiado que Facebook impusiera una pena indeterminada y estandarizada de suspensión indefinida» por lo que llamó a la plataforma a «revisar este asunto para determinar y justificar una respuesta proporcionada» en los próximos seis meses.

Señaló que la compañía impuso inapropiadamente una suspensión indeterminada sin estándares claros. Así, ordenó a Facebook determinar una respuesta que sea consistente con las reglas aplicadas a otros usuarios de la plataforma.

«Facebook dejó la suspensión indefinida y remitió todo el asunto a la junta de supervisión, aparentemente esperando que la junta hiciera lo que no había hecho», dijo Michael McConnell, copresidente del organismo, durante una conferencia de prensa después de publicar su decisión.

McConnell agregó: «Las sanciones indefinidas de este tipo no pasan la prueba internacional o estadounidense en cuanto a claridad, consistencia y transparencia».

El de Facebook no fue el único veto sufrido por Trump, que también se quedó fuera de Twitter, una red social que utilizó antes y después de llegar a la Casa Blanca para ampliar el alcance de sus mensajes e incluso realizar anuncios públicos de índole política.

Tras conocerse la decisión del consejo asesor, Donald Trump reiteró sus denuncias sobre el supuesto fraude en las elecciones.

«Si el cobarde e incapaz líder de la minoría (republicana en el Senado) Mitch McConnell… hubiera batallado para exponer toda la corrupción que apareció en aquel momento, y con más hallazgos desde entonces, hubiéramos tenido un resultado muy diferente» de la elección presidencial de noviembre, dijo Trump en un comunicado divulgado por su oficina.

Trump, quien ha dicho que sí contempla postularse nuevamente a La Casa Blanca, repitió que hay abundantes pruebas de fraude electoral e instó a sus seguidores «a no rendirse jamás».

La sede del Congreso de Estados Unidos fue blindada este viernes y está bajo alerta máxima después de que un vehículo embistiera a dos policías en un punto de acceso al inmueble.

El conductor del coche murió, según medios estadounidenses, y la policía informó que los dos agentes resultaron heridos y fueron llevados a un hospital. Algunas medios reportan que uno de ellos perdió la vida.

«Hay un sospechoso detenido. Ambos oficiales resultaron heridos», informó en Twitter el Departamento de Policía del Capitolio.

Las imágenes de televisión mostraron un coche azul que se había estrellado contra la barrera de seguridad de unas de las calles que lleva al Congreso de Estados Unidos. También mostraron a dos personas en camillas, que parecían ser los oficiales heridos.

Las autoridades todavía no han publicado ninguna información sobre la identidad del conductor del vehículo y, según medios estadounidenses, en el momento de la detención del sospechoso se escucharon disparos. La cadena NBC informó que el individuo salió del vehículo con un cuchillo.

Tras el incidente de este viernes, el Capitolio y los edificios adyacentes fueron cerrados. De todas formas el Congreso estaba en receso por Semana Santa, por lo que había menos personal en el lugar.

Este incidente se produce después del violento asalto del edificio del Capitolio perpetrado el 6 de enero por partidarios de Trump que querían interrumpir la certificación de las elecciones.

El grupo buscaba impedir la oficialización de los resultados de las elecciones de noviembre en las que Joe Biden se impuso a Trump, después de que el exmandatario republicano clamara sin aportar pruebas que hubo fraude en los comicios. En los incidentes de enero murieron cinco personas, incluido un agente de la policía del Capitolio.

Las autoridades han citado a una conferencia de prensa, que se espera comience en breve para dar mayores detalles y confirmar o desmentir las versiones que circulan en los medios y redes sociales.

Foto: C-SPAN

La Policía del Capitolio solicitó que los miembros de la Guardia Nacional continúen brindando seguridad al inmueble ubicado en Washington durante otros al menos dos meses, según reportó la agencia The Associated Press, a quien funcionarios de Defensa le confirmaron que el Pentágono está revisando la propuesta.

La solicitud subraya las continuas preocupaciones sobre la seguridad y el potencial de violencia en la sede del Congreso, dos meses después de que simpatizantes del expresidente Donald Trump asaltaran el recinto con violencia, causando la muerte de cinco personas.

La petición se conoce mientras las fuerzas del orden están en alerta máxima después de que los servicios de inteligencia descubrieran un «posible complot» de un grupo de milicias para asaltar nuevamente el edificio este 4 de marzo.

La amenaza parece estar relacionada con una teoría de extrema derecha, promovida principalmente por partidarios de QAnon, de que el expresidente Trump volverá al poder el 4 de marzo y que miles irán a Washington DC para tratar de destituir a los demócratas de su cargo.

Recordemos que el 4 de marzo fue el día de la inauguración presidencial original hasta 1933, cuando se trasladó al 20 de enero.

Por su parte, presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo este jueves que la Guardia Nacional debe quedarse todo el tiempo que considere necesario.

Pelosi agregó que una evaluación sobre lo ocurrido el 6 de enero incluirá varias recomendaciones para reforzar la seguridad del Capitolio y se publicará probablemente la próxima semana. Por su parte, el congresista Hakeem Jeffries de Nueva York dijo que las amenazas no impedirán a los congresistas continuar con su labor. «El terrorismo doméstico no prevalecerá. La democracia prevalecerá».

Los más de 5,000 miembros de la Guardia que se encuentran actualmente en Washington, D.C., están programados para abandonar la ciudad el 12 de marzo.

Sobre el presunto complot, las autoridades detectaron intercambios por internet entre miembros de Three Percenters, un grupo de milicias antigubernamentales, según dos personas al tanto del tema y que hablaron bajo condición de anonimato. Miembros de Three Percenters se encontraban entre los extremistas que irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

La Policía del Capitolio (United States Capitol Police) informó este miércoles que reforzó la seguridad en Washington luego de que los servicios de inteligencia descubrieran un «posible complot para irrumpir en el Capitolio» el día de mañana, casi dos meses después del asalto mortal por parte de simpatizante del expresidente Donald Trump.

Miembros del movimiento conspiracionista QAnon, que jamás aceptó la victoria electoral de Joe Biden, consideran que el 4 de marzo Trump deberá ser investido para un segundo mandato.

«Hemos obtenido información de inteligencia que muestra un posible complot para irrumpir en el Capitolio, por parte de una milicia identificada, el jueves 4 de marzo», dijo en Twitter la policía del Capitolio. «Ya hemos realizado importantes mejoras de seguridad» después del ataque del 6 de enero, agregó la corporación.

El cuerpo de seguridad añadió además, que está «alerta» y preparada para cualquier amenaza potencial hacia los miembros del Congreso o hacia el complejo mismo. Señaló que toma los informes de inteligencia «seriamente», y que está trabajando con las fuerzas locales, estatales y federales para «frenar cualquier amenaza», aunque evitó proporcionar mayores detalles.

El jefe de los servicios de protocolo y seguridad en el Congreso, Timothy Blodgett, envió un mensaje a los congresistas el lunes informándoles que estaba trabajando con la policía para monitorear la información «relacionada con el 4 de marzo y las posibles manifestaciones en torno a lo que algunos llaman ‘el verdadero día de la investidura'».

«La importancia de esta fecha aparentemente ha disminuido entre diferentes grupos en los últimos días», subrayó el funcionario; y es que hasta 1933, los presidentes estadounidenses asumieron el poder el 4 de marzo, y no el 20 de enero como ocurre actualmente.

Durante la presidencia Trump, seguidores del grupo QAnon promulgaban, sin evidencias, que el republicano salvaría al mundo de las élites corruptas y pedófilas.

Miembros autoproclamados de esa organización estuvieron entre los manifestantes del 6 de enero, que protestaban por un supuesto fraude en la elección presidencial en la que Trump resultó derrotado por Joe Biden.  Aunque el demócrata Biden fue investido el 20 de enero, activistas de QAnon, cuya cantidad es difícil de estimar, creen que el republicano Trump volverá al poder el jueves.

Recordemos que cinco personas, incluido un policía del Capitolio, murieron durante al asalto del 6 de enero; más de 270 personas están siendo investigadas por su participación en esa asonada, según el FBI.

Al respecto, el estadounidense de origen cubano Enrique Tarrío, líder de los Proud Boys, dijo este miércoles que los «siete» miembros del grupo que están siendo enjuiciados por el asalto al Capitolio de saben que fue un «error» y aseguró que no son un grupo racista.

Tarrío subrayó que considera que les han presentado cargos criminales mayores a los que se merecen. Aseguró además que se salvó de participar en la toma de la sede del Congreso en Washington porque había sido detenido unos días antes en esa ciudad por cargos relacionados con la quema de una bandera con el lema «Black Lives Matter».

«Dios me salvó, Dios me estaba hablando», dijo el cubano al detallar que él hubiera ingresado al Capitolio por la emoción del momento.

Señaló que el grupo de los Proud Boys «no es político», que rechazan «políticas socialistas» como las de la congresista hispana Alexandria Ocasio Cortez y se identifican con los principios del conservadurismo. Explicó que el grupo considera «terroristas» a los grupos liberales Black Lives Matter y Antifa (antifacistas), un movimiento considerado anarquista, que está contra los fascistas, racistas y de extrema derecha al considerar que atacan a comunidades minoritarias y marginadas.

Los legisladores estadounidenses que lideran el caso de juicio político contra Donald Trump acusaron al expresidente de «traición de proporciones históricas» al dar a conocer sus argumentos una semana antes de que comience el proceso en el Senado.

En su escrito previo al juicio, los miembros de la Cámara de Representantes presentaron su caso para que el Senado condene a Trump, enfatizando que el pueblo estadounidense debe ser protegido «contra un presidente que provoca violencia para subvertir nuestra democracia».

Los denominados «gerentes de juicio político», todos demócratas, argumentaron en el extenso documento de 77 páginas que Trump, al hablar frente a una multitud de partidarios en Washington el 6 de enero pasado, los llevó a un «frenesí» poco antes de que marcharan hacia el Capitolio.

«En una grave traición a su juramento, el presidente Trump incitó a una turba violenta a atacar el Capitolio de Estados Unidos» e impidió que el Congreso confirmara a Joe Biden como el ganador de las elecciones de noviembre, escribieron los legisladores, encabezados por el congresista Jamie Raskin.

«Si provocar un motín insurreccional contra una sesión conjunta del Congreso después de perder una elección no es un delito imputable, es difícil imaginar cuál sería», añade el texto. «Si esto no se condena, los futuros líderes se animarían a intentar retener el poder por todos y cada uno de los medios, y sugeriría que no hay una línea que un presidente no pueda cruzar».

Trump fue acusado por la Cámara de Representantes el 13 de enero por segunda vez en un proceso de juicio político, luego de ser absuelto de otro en febrero de 2020. Sin embargo, el mandato de Trump terminó el 20 de enero, antes del comienzo del juicio en el Senado, lo que llevó a los legisladores republicanos a argumentar que es inconstitucional someter a un proceso de destitución a un presidente después de que haya dejado el cargo.

Es un argumento que se espera que hagan los abogados de Trump en su defensa, pero los demócratas ya rechazaron ese razonamiento rotundamente. «No hay una ‘excepción de enero’ para el juicio político o cualquier otra disposición de la Constitución», escribieron en alusión a la fecha estipulada para el fin del periodo presidencial, y agregaron que un presidente debe responder por su conducta «desde su primer día en el cargo hasta el último».

El escrito de los legisladores demócratas señala varios videos, que se espera que se utilicen como prueba en el juicio, que, según dicen, muestran a Trump incitando a la multitud a cometer actos violentos y a los manifestantes gritando «¡Cuelguen a Mike Pence!» y buscando a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Desde las elecciones del 3 de noviembre, y durante muchas semanas después, Trump alegó que la reelección le fue robada mediante un fraude masivo. Decenas de tribunales en varios estados encontraron el argumento infundado.

Pero los gerentes de juicio político enfatizaron que la constante insistencia de Trump en acusaciones sin prueba de una elección fraudulenta impulsó a sus partidarios a respaldar los esfuerzos para revocar la victoria de Biden. Cuando esos esfuerzos fracasaron, escribieron los demócratas, Trump «convocó a una turba a Washington, los exhortó a un frenesí y los apuntó como un cañón cargado por la avenida Pensilvania» en dirección al Capitolio.

Los abogados del expresidente contestaron a los señalamientos, y dijeron este martes que el Senado no tiene autoridad para juzgarlo en su calidad de ciudadano por la acusación de que incitó una insurrección en el Congreso el 6 de enero.

El equipo de defensa de Trump dijo que no sólo el Senado carece de autoridad para juzgarle como ciudadano de a pie, sino que la Cámara de Representantes también carece de jurisdicción para impedir que vuelva a ocupar un cargo.

Todo listo para que Joe Biden asuma como el 46º presidente de Estados Unidos. Kamala Harris juramentará como vicepresidenta del país, convirtiéndose en la primer mujer en asumir dicho cargo.

Aquí puedes seguir la transmisión en vivo de la ceremonia.

Minutos antes de que diera inicio la ceremonia, el expresidente Barack Obama utilizó sus redes sociales para felicitar a su excolaborador, ahora próximo presidente, indicándole que «es su momento».

Joe Biden podría firmar varias órdenes ejecutivas este mismo miércoles, entre las que se espera estén: protección a dreamers; desbloqueo a ciudades santuario, y detener la construcción del muro fronterizo.

Se informó que todos los expresidentes de Estados Unidos que asisten a la investidura ya se encuentran en el Capitolio. George W. Bush y su esposa Laura fueron los primeros en arribar, varias horas antes de la ceremonia de investidura. Poco después arribaron Barack y Michelle Obama y Bill y Hillary Clinton, en caravanas por separado.

El presidente Donald Trump compartió esta tarde un mensaje de despedida, a unas horas de finalizar su mandato, en el que destacó que deja La Casa Blanca siendo «el primer presidente en décadas que no ha comenzado nuevas guerras».

«Estoy especialmente orgulloso de ser el primer presidente en décadas que no ha comenzado nuevas guerras», subrayó en un discurso grabado en video, y compartido por La Casa Blanca en sus diferentes canales de comunicación.

Así, Trump romperá la tradición y no acudirá a la ceremonia de investidura de su sucesor, y abandonará mañana Washington con destino a su mansión privada en Palm Beach, en Florida, horas antes de que Biden llegue a La Casa Blanca.

En su discurso, en el que no mencionó a Biden por el nombre, se limitó a señalar que «rezará» por la nueva Administración. «Esta semana, inauguramos una nueva administración y oramos por su éxito en mantener a Estados Unidos seguro y próspero. Extendemos nuestros mejores deseos y también queremos que tengan suerte, una palabra muy importante».

El republicano prosiguió a decir que estaba orgulloso de haber logrado más de lo que se había propuesto en un inicio.

Sus primeros agradecimientos fueron para su familia: su esposa Melania, a su hija Ivanka, a su yerno Jared Kushner, a sus hijos Barron, Donald, Eric, Tiffany y Lara. Añadió un agradecimiento al vicepresidente Mike Pence y su familia, así como a todo el personal de La Casa Blanca y el gabinete.

«Quiero agradecer al pueblo estadounidense. Servir como su presidente ha sido un honor indescriptible. Gracias por este extraordinario privilegio. Y eso es lo que es: un gran privilegio y un gran honor», sostuvo.

Aseguró que todos los estadounidenses se «horrorizaron» por el asalto al Capitolio, pues dijo, la violencia política es un ataque a todo lo que apreciamos como estadounidenses, por lo que «nunca se puede tolerar». En ese sentido afirmó que aunque habrá desacuerdos, Estados Unidos es un país de ciudadanos «increíbles, decentes, fieles y amantes de la paz».

Sostuvo que junto a millones de estadounidenses, construyó el mayor movimiento político en la historia de nuestro país, así como la mayor economía de la historia. Recordó que se trató de «America First», apostando a que Estados Unidos volviera a ser grande. Indicó que restauró el principio de que una nación existe para servir a sus ciudadanos, además de que dijo que su agenda no tenía que ver con la derecha o la izquierda, ni se trató de republicanos o demócratas, sino del bien de la nación.

Al hablar de sus logros, dijo que su administración aprobó el paquete más grande de recortes de impuestos, e impulsó reformas históricas, entre las que mencionó los acuerdos comerciales, y la imposición de aranceles a China, con quien dijo, se hizo un gran «trato».

Fue en ese punto en el que habló sobre el Covid-19, que dijo, obligó a tomar otros caminos a los planeados. Indicó que su país produjo no una, sino dos vacunas contra el nuevo coronavirus a una velocidad récord. «Dijeron que no se podía hacer pero lo hicimos. Lo llaman un ‘milagro médico'».

Mencionó que confirmó a tres nuevos magistrados de la Corte Suprema, para que interpretarán la Constitución tal como está redactada.

Destacó que logró la frontera más segura en la historia de Estados Unidos, dándole a los agentes fronterizos y oficiales de ICE las herramientas que necesitan para hacer su trabajo mejor. «Con orgullo, dejamos la próxima administración con las medidas de seguridad fronteriza más fuertes y sólidas jamás implementadas. Esto incluye acuerdos históricos con México, Guatemala, Honduras y El Salvador».

En material internacional, dijo que «borramos el califato de ISIS» y acabaron con la miserable vida de su fundador y líder, al Baghdadi. Indicó que enfrentaron al opresivo régimen iraní y mataron al principal terrorista del mundo, «el carnicero iraní Qasem Soleimani». Recordó que reconocieron a Jerusalén como la capital de Israel y reconocieron la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. Destacó que lograron una serie de acuerdos de paz históricos en el Oriente Medio.

Sin mencionarlo explícitamente, pero en clara referencia a su boqueo en redes sociales, Trump dijo que hay una firme creencia en la libertad de expresión y el debate abierto. «Solo si olvidamos quiénes somos y cómo llegamos aquí, podríamos permitir que se lleve a cabo la censura política y las listas negras en Estados Unidos. Ni siquiera es pensable. Cerrar el debate libre y abierto viola nuestros valores fundamentales y las tradiciones más duraderas».

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, asumirá el poder la próxima semana con una opinión positiva de seis de cada diez estadounidenses, según una encuesta de Pew Research.

Un 64% de los estadounidenses aprueban la conducta de Biden desde su victoria en las elecciones del 3 de noviembre, y también son mayoría quienes respaldan tanto su selección de gabinete como sus políticas para el futuro, de acuerdo con el sondeo, realizado entre el 8 y el 12 de enero.

Un 29% de los encuestados consideran que Trump ha realizado bien su trabajo al frente del país, y un 76% consideran que se ha comportado de manera inaceptable desde su derrota, el inicio de un periodo atropellado que culminó el pasado 6 de noviembre con el asalto de sus seguidores al Capitolio.

De hecho, un 68% de los encuestados se muestran en contra de que Trump, ahora inmerso en un nuevo juicio político que podría inhabilitarle para presentarse a los comicios en 2024, siga siendo un factor a tener en cuenta en la política norteamericana, y tres cuartas partes de los encuestados creen que debe asumir su responsabilidad del asalto al Capitolio.

Sobre los comicios, un 67% de los encuestados atribuye buena parte la derrota de Trump a sus infundadas denuncias previas sobre la falta de fiabilidad del voto por correo en Estados Unidos. Más de la mitad de los encuestados (55%), considera la incapacidad del mandatario para gestionar la pandemia de coronavirus como otro factor determinante en su fracaso para la reelección.

Por otro lado, los demócratas respaldan ampliamente los esfuerzos de Biden para forjar compromisos bipartidistas con los republicanos este año. Los republicanos, por el contrario, son mucho más reacios a que los líderes del Congreso de su partido trabajen con Biden.

Aproximadamente seis de cada diez demócratas (62%) dicen que Biden debería tratar de trabajar con los líderes republicanos «incluso si eso significa decepcionar a algunos de sus votantes». En contraste, aproximadamente la misma proporción de republicanos (59%) quiere que los líderes de su partido «le hagan frente» a Biden, «incluso si eso significa que será más difícil abordar los problemas críticos que enfrenta el país».

Por último, los estadounidenses están divididos en sus opiniones sobre la vicepresidenta electa, Kamala Harris. La mitad de los encuestados cree que Harris está cualificada para servir como presidente, mientras que casi la misma cantidad (47%) se muestra en contra. Son mayoría (55%) quienes esperan que ejerza la «influencia adecuada» en la Administración Biden.

En contraste, otro 36% considera que acabará asumiendo una excesiva carga de responsabilidades mientras que solo un 7% anticipa que será una figura testimonial.

La encuesta se conoce a la par de la información acerca de que el presidente Donald Trump piensa dejar Washington en la mañana del 20 de enero, luego de haber evaluado una partida el 19 de enero.

Trump, quien ya había anunciado su intención de no asistir a la toma de posesión de Biden, está organizando un evento de despedida en la Base Conjunta Andrews, ubicada en las afueras de Washington donde se mantiene el avión presidencial, el Air Force One, afirmó la fuente.

Luego Trump volará a Palm Beach, Florida, para comenzar su vida tras la presidencia en su club Mar-a-Lago, según informes de la agencia Reuters.

El presidente ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, dijo que vetar al presidente Donald Trump de su plataforma tras los hechos de violencia de la semana pasada en el Capitolio de Estados Unidos fue la «decisión correcta», aunque reconoció que sienta un precedente peligroso.

Twitter eliminó la semana pasada la cuenta de Trump, que tenía 88 millones de seguidores, en base al riesgo de más violencia tras el asalto al Capitolio por parte de partidarios del mandatario.

«Tener que tomar estas acciones fragmenta la conversación pública», escribió Dorsey en Twitter el miércoles. «Nos dividen. Limitan el potencial de aclaración, redención y aprendizaje. Y sientan un precedente que considero peligroso: el poder que un individuo o corporación tiene sobre una parte de la conversación pública global».

El bloqueo generó críticas de algunos republicanos que opinaron que atentó contra el derecho del presidente a la libertad de expresión. Uno de los comentarios que más relevancia han tomado en el tema, fue el hecho por la canciller alemana, Angela Merkel, quien advirtió que las empresas privadas no deberían decidir sobre posibles restricciones a la libertad de expresión.

En su hilo de Twitter, Dorsey sostuvo que si bien no se enorgullecía de la prohibición, «el daño fuera del internet como resultado del discurso en línea es demostrablemente real». Reconoció que una prohibición como la hecha a Trump es un fracaso en su intento de promover una «conversación saludable» dentro de la red social.

Recordemos que Twitter ha introducido una serie de medidas durante el último año, como etiquetas, advertencias y restricciones de distribución para reducir la necesidad de tomar decisiones sobre la eliminación total del contenido del servicio.

Al respecto, el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, aseguró que debido a su modelo comercial, Twitter y Facebook gestionaron «mal» la desinformación durante la presidencia de Donald Trump; explicó que el ataque del 6 de enero al Capitolio recae «al 100%» en el presidente de Estados Unidos, pero a Twitter y Facebook «les costó lidiar con la desinformación».

«Respecto a Donald Trump, hicieron un mal trabajo durante mucho, mucho tiempo», afirma Wales, dado que el mandatario «claramente difundía desinformación (…) Ellos tienen un modelo comercial que dice: ‘necesitamos tantas visitas a la página como sea posible’, y eso también perjudica a su marca, así que lo tienen que solucionar, pero creo que les va a costar», explicó.