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Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) dieron la madrugada de este viernes luz verde a la tercera dosis, o dosis de refuerzo, de la vacuna de Pfizer/BioNTech para las personas mayores de 65 años, así como personas en situación de riesgo.

Como consecuencia, esta tercera dosis podrá estar disponible para estos grupos, que suponen millones de estadounidenses, en los próximos días.

La decisión de la CDC avala las recomendaciones previas de la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) que había aprobado su uso con estos límites.

«Creo que podemos servir mejor a las necesidades de salud pública de la nación ofreciendo dosis de refuerzo para los de mayor edad, las residencias de ancianos, la gente con condiciones médicas previas, y para los adultos con alto riesgo por su exposición por ocupación a la COVID-19», señaló Rochelle Walensky, directora de los CDC.

Recordemos que el gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, había defendido que la tercera dosis de Pfizer fue administrada para el conjunto de la población de mayores de 16 de años, algo que las autoridades sanitarias rechazaron a falta de más datos.

La de Pfizer/BioNTech es la única vacuna que cuenta con aprobación total para su uso por parte de la FDA, ya que las otros dos disponibles en el país, las de Moderna y Johnson & Johnson, cuentan con autorización de emergencia.

Actualmente, el 64% de la población estadounidense se encuentra vacunada con esquema completo; el ritmo de vacunación ha caído en los últimos meses, lo que ha elevado la preocupación entre las autoridades sanitarias.

En las últimas semanas, Estaos Unidos registra una media de en torno a 150,000 contagios diarios y cerca de 1,500 muertes, cifras no vistas desde el comienzo del año.

Las personas que no están vacunadas contra el COVID-19 tienen 11 veces más probabilidades que los que sí lo están de morir por la enfermedad, según un nuevo estudio de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

El estudio estuvo basado en el análisis de más de 600,000 casos de COVID-19 en Estados Unidos entre abril y mediados de julio, anunció la directora de los CDC, Rochelle Walensky, durante una rueda de prensa del equipo contra la pandemia de La Casa Blanca.

«Los que no estaban vacunados tenían unas cuatro veces y media más probabilidades de contraer el COVID-19, más de diez veces más probabilidades de ser hospitalizados y once veces más probabilidades de morir por la enfermedad», explicó Walensky.

El estudio revisó los contagios, hospitalizaciones y fallecimientos en trece estados del país en un periodo en el que la variante Delta, que ahora supone el 99% de todos los casos de COVID-19 en Estados Unidos, ya «era la variante predominante que circulaba en el país».

Walensky consideró que la investigación ofrece todavía más pruebas del poder de la vacunación contra el COVID-19, en un momento en el que alrededor del 25% de la población estadounidense que cumple los requisitos para vacunarse se resiste todavía a hacerlo.

También se presentó un segundo estudio que indica que la vacuna de Moderna es ligeramente más eficaz a la hora de prevenir las hospitalizaciones que las otras dos autorizadas en Estados Unidos: la de Pfizer-BioNTech y la de Johnson & Johnson (Janssen).

En cuanto a este estudio, que se basó en el análisis de unos 32,000 pacientes atendidos en hospitales, clínicas y departamentos de urgencias del país en nueve estados de Estados Unidos, entre junio y principios de agosto, se refiere que los pacientes que habían recibido el esquema completo de la vacuna de Moderna resultaron estar protegidos en un 95% contra la hospitalización por COVID-19, mientras que en el caso de los vacunados con Pfizer ese porcentaje era del 80%, y en el de Johnson & Johnson, del 60%.

Las personas que estén en zonas de alto riesgo de contagio en Estados Unidos, aún vacunadas contra el COVID-19, deberían usar cubrebocas, principalmente si son espacios cerrados, dijeron este martes los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

«En áreas con transmisión sustancial y alta, los CDC recomiendan que las personas completamente vacunadas usen máscaras en lugares públicos cerrados», dijo su directora, Rochelle Walensky, quien explicó que la medida es necesaria debido al aumento de los contagios causados por la variante Delta en todo el país.

Aunque las vacunas son eficaces contra la variante Delta, los nuevos datos indican que, en «raras ocasiones», algunas personas vacunadas pueden ser contagiosas.

«Estos nuevos datos científicos son preocupantes y, lamentablemente, justifican una actualización de nuestra recomendación», dijo.

Según los datos más recientes de los CDC, gran parte del sur de Estados Unidos experimenta una transmisión alta, mientras que zonas con altas tasas de vacunación del noreste del país exhiben una transmisión comunitaria moderada.

Se considera transmisión sustancial a entre 50 y 100 casos diarios por cada 100,000 habitantes durante un promedio de siete días, mientras que la transmisión alta implica más de 100 casos cada 100,000 personas sobre el mismo promedio.

Para detener la propagación de la variante Delta, los CDC recomendarán que las escuelas adopten la mascarilla universal, incluidos maestros, personal, estudiantes y visitantes, independientemente del estado de vacunación, agregó Walensky.

Recordemos que a mediados de mayo, a medida que avanzaba la campaña de vacunación en Estados Unidos, los CDC señalaron que quienes hubieran recibido su esquema completo podían dejar de usar mascarilla la mayor parte del tiempo, incluso en interiores.

Sin embargo, las nuevas directrices no implican un mandato a nivel nacional, puesto que las emitidas por los CDC siempre han sido recomendaciones, aunque influyen en las decisiones de las autoridades de cada estado y localidad del país.

A finales de junio, ante la expansión de la variante delta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugirió que los vacunados deberían seguir llevando mascarilla, sobre todo si se encontraban en zonas con una gran incidencia de contagios, pero Estados Unidos mantuvo sus directrices.

El responsable de la lucha contra la COVID-19 en Estados Unidos, Anthony Fauci, lamentó este miércoles que la ciudadanía está «malinterpretando» las nuevas pautas para el uso de cubrebocas en personas vacunadas contra la enfermedad.

Indicó que la gente ha «entendido» que la recomendación que hicieran las autoridades sanitarias es que nadie tiene que utilizar mascarillas.

Y es que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos anunciaron hace una semana que las personas completamente vacunadas contra la COVID-19 podían omitir el uso de mascarilla y el distanciamiento físico tanto en interiores como en exteriores.

«Creo que las personas están malinterpretando (…) pensando que (las nuevas pautas) son la retirada del uso obligatorio de la mascarilla para todos», ha señalado Fauci en declaraciones a Axios, donde ha remarcado que las recomendaciones emitidas recientemente por los CDC de Estados Unidos no son en ese sentido.

«Es una garantía para quienes están vacunados de que pueden sentirse seguros, ya sea en el exterior o en el interior», defendió el especialista antes de rechazar que esta «malinterpretación» sea culpa suya.

«Las personas las leen (las recomendaciones) rápido, o las escuchan a la mitad (…) Piensan que hemos dicho ‘No necesitan usar mascarilla nunca más’. Eso no es lo que han dicho los CDC», reiteró Fauci.

La relajación de las pautas para evitar eventuales contagios de COVID-19 en Estados Unidos, el país más golpeado por la pandemia del mundo, tiene lugar en el marco de una mejora de la situación epidemiológica del país norteamericano y un rápido avance de su campaña de inmunización.

Hasta el momento, Estados Unidos ha administrado más de 276 millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19, con más de 124 millones de personas con el esquema completo. Las autoridades sanitarias han contabilizado más de 33 millones de contagios, incluidas más de 587,000 víctimas mortales a causa de la enfermedad.

Faci también indicó que el grupo epidemiológico del gobierno federal no cree que pueda tomarse una decisión sobre la vacunación contra el coronavirus a menores de doce años antes de que acabe el año.

Explicó que todavía está en proceso de estudio la posibilidad de vacunar a niños por debajo de los 12 años; especificó que hay dos compañías que están analizando dicha posibilidad por grupos: de 9 a 12 años, de 6 a 9, de 2 a 6 y de 6 meses a 2 años.

Pero advirtió de que no cree que haya «suficiente información» para tomar una decisión al respecto hasta finales de este año o principios del que viene.

El gobierno de Estados Unidos ha decidido extender la vacunación contra la COVID-19 a los adolescentes del país. Ayer los expertos de La Casa Blanca dirigieron sus mensajes a los alumnos de secundaria y a los universitarios para que se inmunicen contra el virus.

«Vacúnense. Es lo más importante que pueden hacer en este momento. Les ayudará a ustedes y al resto a volver a la vida normal antes», dijo el asesor de la Casa Blanca, Andy Slavitt.

Según los datos que aportaron los expertos, en este momento en el que la incidencia media semanal es más baja que nunca, en los niveles del inicio de la pandemia, los pacientes de la covid-19 tienden ahora a ser jóvenes y una de cada tres hospitalizaciones es de menores de cincuenta años.

La directora de los CDC, Rochelle Walensky, ofreció cifras sobre los niveles de inmunización en adolescentes. Desde que se aprobó la vacunación para los adolescentes de entre 12 y 15 años ha habido 600.000 vacunaciones, y en total se han inmunizado 4,1 millones de entre 12 y 17 años.

Los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advirtieron este miércoles que las medidas de prevención son todavía «esenciales» para controlar la propagación de la COVID-19, pese al creciente número de vacunaciones.

Así lo expuso la directora de los CDC, Rochelle Walensky, en rueda de prensa desde La Casa Blanca, donde habló de los resultados de un estudio de su organismo que arroja proyecciones sobre la evolución de la pandemia.

Walensky indicó que cuanto más rápido EUA vacune a su población antes podrá regresar a la normalidad, pero avisó que las variantes pueden suponer «un comodín» para la enfermedad. «Los modelos proyectaron un descenso agudo de los casos hacia julio de 2021 e incluso más rápido si hay más gente vacunada», dijo Walensky.

Sin embargo, apuntó que el estudio también recoge que las condiciones a nivel local y la aparición de nuevas variantes están poniendo a muchos estados del país en riesgo de sufrir un aumento de los casos, sobre todo, si no crece la tasa de vacunación y si no se mantienen «las estrategias actuales de mitigación».

Walensky subrayó que los datos de que disponen sugieren que las vacunas contra la COVID-19 proporcionan protección frente a las variantes del coronavirus que circulan como la británica, la brasileña o la sudafricana.

Recordemos que Estados Unidos es el país más afectado por la pandemia con más de 32.5 millones de contagios y más de 578,000 muertos, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

En más temas de la pandemia, la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicó que las infecciones por COVID-19 continúan propagándose rápidamente en América como resultado de un relajamiento de las medidas de prevención.

Advirtió que las unidades de cuidados intensivos de los hospitales en diversos países se están llenando de gente más joven.

Puso como ejemplo lo que sucede en Brasil, donde las tasas de mortalidad se han duplicado entre los menores de 39 años, se han cuadriplicado entre los de 40 y se han triplicado entre los de 50 años desde diciembre, dijo Carissa Etienne.

Las tasas de hospitalización entre los menores de 39 años han aumentado en más de un 70% en Chile y en algunas áreas de Estados Unidos más personas de 20 años están siendo hospitalizadas por COVID-19 que personas de 70 años.

«A pesar de todo lo que aprendimos sobre este virus en un año, nuestros esfuerzos de control no son tan estrictos y la prevención no es tan eficiente», dijo Etienne. «Estamos viendo lo que sucede cuando estas medidas se relajan: el COVID se propaga, los casos aumentan, nuestros sistemas de salud se abruman y la gente muere», agregó.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) concluyeron este martes que la población del país que esté completamente vacunada puede ir sin mascarilla en espacios exteriores en muchos casos, excepto cuando haya grandes multitudes.

«Hay muchas situaciones en las que la gente completamente vacunada no necesita llevar mascarilla, particularmente si están al aire libre», dijo la directora de los CDC, Rochelle Walensky, en rueda de prensa desde La Casa Blanca.

El cambio en las directrices de los CDC, que no son obligatorias sino recomendaciones, llega en un momento en el que el 37% de la población adulta del país está completamente vacunada y casi el 54% ha recibido al menos una dosis.

La nueva recomendación se refiere a aquellos estadounidenses que ya han recibido todas las dosis necesarias de las vacunas contra la COVID-19 y han esperado el tiempo suficiente para que hagan efecto, es decir, dos semanas después de la última aplicación.

A partir de entonces, los estadounidenses pueden prescindir de la mascarilla cuando estén caminando, corriendo o en bicicleta al aire libre, tanto si están solos como si van acompañados de las personas con las que convivan. La recomendación no aplica para personas que hagan actividades con personas no convivientes.

Donde sí se aconseja mantener puesta la mascarilla es en actos al aire libre en los que haya grandes multitudes, como conciertos, desfiles o partidos de deportes como el béisbol, indicaron los CDC.

Los estadounidenses completamente vacunados sí que deben seguir llevando tapabocas en espacios cerrados, como restaurantes y bares, museos, cines, peluquerías, gimnasios o iglesias; además de en el transporte público o en reuniones en interiores con gente que pueda no estar vacunada.

Este cambio se debe en parte a la velocidad que ha tomado la campaña de vacunación en Estados Unidos y también a los «crecientes datos que apuntan a que la mayoría de los contagios se están produciendo en interiores», explicó Walensky. «Menos del 10% de los contagios documentados en muchos estudios han ocurrido al aire libre», añadió la responsable de los CDC.

La suspensión en la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 de Johnson & Johnson continuará al menos una semana más después de que los miembros de un panel de expertos convocado por el gobierno dijeran este miércoles que necesitaban más tiempo para evaluar su posible relación con un trastorno de la coagulación.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) convocaron una reunión un día después de que las autoridades informaran de seis casos, uno de ellos mortal, de mujeres que desarrollaron coágulos cerebrales junto con un bajo recuento de plaquetas en la sangre, en las dos semanas posteriores a la administración de la vacuna de una sola dosis.

La vacuna se ha administrado a unos 7.2 millones de estadounidenses, y el miércoles se informó a los participantes en la reunión de que se ha identificado un séptimo caso de una mujer de 28 años.

En la reunión de hoy se podría haber decidido si se limitaba la vacuna a algunos subconjuntos de la población, pero la mayoría de los miembros dijeron que aún no se sentían cómodos para tomar esa decisión sin más datos.

«No quiero enviar el mensaje de que hay algo fundamentalmente erróneo en esta vacuna», dijo Beth Bell, presidenta del grupo de trabajo. «Pero quiero ser capaz de entender y defender la decisión que he tomado basándome en una cantidad razonable de datos», añadió.

La próxima reunión aún no se ha fijado, pero se espera que sea dentro de una semana o diez días.

La mayoría consideró que, dada la gravedad de los coágulos, que pueden tener consecuencias neurológicas devastadoras incluso sin ser mortales, y dada la abundancia en Estados Unidos de otras vacunas que no tienen el mismo riesgo de seguridad, era necesario realizar más estudios.

Previo a la reunión, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, dijo a la prensa que los síntomas son consistentes con los efectos secundarios raros derivados de la vacuna AstraZeneca que se registraron en Europa.

«Quiero compartir con ustedes mi confianza en el sistema que tenemos», expresó. «Conjuntamente, los CDC y la FDA pudieron identificar estos eventos raros y actuar rápidamente para alertar a los proveedores de atención médica, así como al público», subrayó.

Se pidió a las personas que recibieron la vacuna J&J a que informen si experimentan síntomas que incluyen dolor de cabeza intenso, dolor abdominal, dolor en las piernas o dificultad para respirar. Mientras tanto, se les ha dicho a los médicos que no traten esos coágulos con la heparina común porque esto podría empeorar la afección.

Las agencias federales de salud de los Estados Unidos recomendaron este martes suspender el uso de la vacuna contra el COVID-19 de la farmacéutica Johnson & Johnson, luego de que seis personas sufrieran un raro trastorno relacionado con coágulos sanguíneos.

La decisión se produce una semana después de que reguladores europeos dijeron que habían encontrado un posible vínculo entre la vacuna de AstraZeneca y casos de coágulos sanguíneos que han provocado un número reducido de muertes.

La vacuna de dosis única de Johnson & Johnson, y la fórmula de bajo costo de AstraZeneca han sido consideradas como herramientas vitales para combatir la pandemia que ha causado la muerte a más de 3 millones de personas en el mundo.

Sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) anunciaron que sostendrán una reunión de asesoramiento mañana para revisar los casos vinculados a la vacuna de J&J. La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) estudiará dicho análisis.

Las seis personas que recibieron la vacuna de J&J, y que se encuentran bajo investigación, son mujeres de entre 18 y 48 años y los síntomas se presentaron entre seis y 13 días después de haber sido vacunadas con dicho fármaco.

En estos casos, se detectó un tipo de coágulo sanguíneo llamado trombosis de seno venoso cerebral (CVST) que se sumó a bajos niveles de plaquetas en sangre.

Los CDC y la FDA de Estados Unidos afirmaron que los casos adversos parecen ser extremadamente raros en este momento.

J&J dijo que estaba trabajando de cerca con los reguladores y destacó que no se había establecido una relación causal evidente entre estos episodios y la vacuna contra el COVID-19 fabricada por su unidad Janssen.

Un reporte del New York Times, que citó a funcionarios locales, dijo que una mujer falleció y una segunda en Nebraska está hospitalizada en condición grave, aunque por ahora no hay información oficial y confirmada.

Hasta el ayer 12 de abril, se habían administrado más de 6.8 millones de dosis de la vacuna de Johnson & Johnson en Estados Unidos.

La medida recomendada por autoridades estadounidenses ocurre menos de una semana después de que el regulador europeo de los medicamentos dijera que estaba revisando raros casos de coágulos de sangre en cuatro personas de Estados Unidos que recibieron la vacuna.

La pausa en el uso de la vacuna de J&J «no tendrá un impacto significativo» en inmunización en Estados Unidos, dijo brevemente La Casa Blanca.

Los estadounidenses que ya hayan sido vacunados podrán volver a viajar, de acuerdo con nuevas directrices emitidas este viernes por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

Las nuevas directrices señalan que las personas que ya hayan recibido las dos dosis de la vacuna pueden viajar dentro del país sin tener que someterse a una prueba de coronavirus o colocarse en cuarentena a su regreso.

Anteriormente, la agencia había pedido evitar los viajes no esenciales incluso a las personas ya vacunadas, pero señaló que actualizaría sus directrices a medida que más personas fueran inoculadas y tuviera más pruebas sobre la protección que dan las vacunas.

«Todos los días recibimos más información y cambiamos las directrices con base en los datos existentes», dijo el médico Ali Khan, decano del Colegio de Salud Pública de la Universidad de Nebraska.

Khan dijo que la actualización refuerza la seguridad y efectividad de las vacunas, y que es otro incentivo para que la gente se vacune.

De acuerdo con los CDC, cerca de 100 millones de personas en Estados Unidos, o alrededor del 30% de la población, han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus. Se considera que una persona está totalmente vacunada dos semanas después de recibir la última dosis requerida de una vacuna.

El organismo recomendó que la gente que todavía no esté vacuna siga evitando los viajes no esenciales.

Sin embargo, las nuevas directrices señalan que la gente que haya recibido las dos dosis de la vacuna podrán viajar aunque deberán seguir portando mascarillas en público, cumplir con las medidas de distanciamiento social y evitar multitudes.

Para los viajes internacionales, la agencia dijo que la gente vacunada no debe presentar una prueba negativa de COVID-19 antes de partir, pero algunos destinos pueden requerirla.

La gente vacunada aún debe dar negativo al COVID-19 antes de abordar un vuelo con destino a Estados Unidos, y volverse a realizar una prueba tres o cinco días después de haber regresado. No deben colocarse en cuarentena.

La agencia mencionó la posible introducción de las variantes del virus y las diferencias en la cobertura de las vacunas en todo el mundo en sus directrices sobre viajes internacionales.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos publicaron este lunes un estudio en el que se refiere que una sola dosis de las vacunas contra el COVID-19 de Pfizer y de Moderna, que requieren de dos inoculaciones, tiene una efectividad del 80% para prevenir el contagio.

Dicho efecto fue observado dos semanas después de la primera dosis en el estudio, realizado con 4,000 trabajadores sanitarios entre el 14 de diciembre y el 13 de marzo.

«Estoy entusiasmada de compartir información sobre este nuevo estudio dirigido por los CDC (…), que evalúa la efectividad de las vacunas de Pfizer y Moderna a la hora de prevenir las infecciones», anunció la directora de los CDC, Rochelle Wallensky, en una rueda de prensa.

Los resultados mostraron que el riesgo de infección se redujo en un 90% entre las personas que recibieron las dos dosis recomendadas; que comenzaron a tener un efecto protector incluso después de la primera inyección, al reducir el riesgo de contagio en un 80% dos semanas después.

Este estudio coincide con la aceleración del proceso de vacunación en Estados Unidos con más de 3 millones de dosis administradas diariamente.

Hasta ayer, 93 millones de personas habían recibido al menos una dosis de algunas de las vacunas autorizadas y unos 51 millones de personas estaban ya completamente inmunizadas.

El presidente estadounidense, Joe Biden, ha marcado como fecha para un regreso a una relativa normalidad la fiesta del Día de la Independencia en el país, el 4 de julio.

Recordemos que Estados Unidos ha concedido autorización para uso de emergencia a las vacunas de Pfizer y Moderna, y a la de Johnson & Johnson, que es monodosis y cuya efectividad es algo menor.

El país, el más golpeado por la pandemia, registra más de 30.2 millones de contagios y más de 549,000 muertos, según el recuento que realiza la Universidad Johns Hopkins.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos publicaron este lunes sus recomendaciones para los vacunados contra el Covid-19, entre las que indica que pueden estar con otros inmunizados sin peligro para su salud en sitios cerrados y sin mascarilla, aunque les aconsejó precaución.

Recordemos que Estados Unidos está inmerso en una gran campaña de vacunación contra la enfermedad, en la que utiliza fármacos de Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson. Hasta el momento, por lo menos 59 millones de personas han recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas en EUA, mientras que 31 millones, el 9.2% de la población, está completamente inmunizado frente al coronavirus.

Las recomendaciones de los CDC son para las personas que estén completamente vacunadas, es decir, para aquellas que llevan dos semanas desde que recibieron la segunda dosis del tratamiento o en su caso de la dosis única dependiendo el fármaco que les fue administrado.

«Si usted y un amigo, o usted y un miembro de su familia están los dos vacunados, pueden cenar juntos, sin llevar máscara o guardar distancia social. Puede visitar a sus abuelos, si usted y ellos están vacunados», detalló Walensky en conferencia de prensa. .

Tras la recomendación, la duda es qué ocurre cuando se juntas personas vacunados con no vacunados. Los CDC contemplan dos situaciones: no vacunados con alto riesgo de sufrir complicaciones por la Covid y los que no lo tienen.

Walensky apuntó que «la gente vacunada por completo puede visitar a gente no vacunada de otra casa en un lugar cerrado sin llevar máscaras o mantener la distancia social, si los no vacunados (…) no tienen alto riesgo de enfermedad de covid-19 grave». La directora de los CDC precisó que los no vacunados sin riesgo de padecer coronavirus grave son personas menores de 65 años y que no padezcan alguna enfermedad previa, como cáncer, diabetes o problemas cardíacos.

Sin embargo, si se trata de personas no inmunizadas con factores de riesgo de sufrir Covid-19 grave, los vacunados debería llevar mascarilla, mantener la distancia física y tratar de reunirse con ellas en lugares al aire libre o bien ventilados. «Esto se recomienda para mantener a los individuos en alto riesgo y no vacunados seguros», dijo Walensky.

Respecto a los inmunizados que se hayan visto expuestos a alguien con Covid-19, los CDC indican que no hace falta que hagan cuarentena o se sometan a las pruebas, siempre y cuando no presenten síntomas. Walensky agregó que los CDC están «reajustando» sus recomendaciones de viaje, aunque recordó que EUA y el mundo todavía están en medio de una grave pandemia y que todavía «el 90% de la población aún no está completamente vacunada».

Walensky destacó que hay datos clínicos «sólidos» que están demostrando que las vacunas actuales frente a la Covid-19 están siendo altamente efectivas para proteger a las personas vacunadas de sufrir esta enfermedad de manera grave, ser hospitalizadas o de morir.

Aun así, todavía existe «un pequeño riesgo» de que los inmunizados se infecten con la enfermedad y sean asintomáticos o la sufran de manera leve, con lo que podrían transmitir el virus a los que no estén vacunados.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) publicaron esta tarde la guía que se deberá seguir para la reapertura de escuelas de forma segura, en medio de la pandemia por Covid-19 que se vive.

Los CDC enfatizaron la importancia de tener escuelas abiertas siempre que se sigan las medidas sanitarias necesarias.

La guía establece que es «fundamental que las escuelas abran de la forma más segura y rápida posible», dados los beneficios de la enseñanza presencial.

Las principales recomendaciones para el regreso a clases presenciales de manera segura son el uso universal de cubrebocas por parte de toda la comunidad estudiantil, que incluye además de los propios estudiantes, al personal administrativos y los profesores.

También se señala que se debe de buscar que los estudiantes y personal mantengan una distancia de por lo menos dos metros entre ellos. Entre las medidas para mitigar los contagios, están el lavado constante de manos, así como la limpieza frecuente de instalaciones y mobiliario.

Establece que los centros educativos en coordinación con las autoridades locales deberán  monitorear los casos que se presenten, para analizar la situación y tomar decisiones sobre las actividades. Recomienda que el monitoreo se realice al menos cada dos semanas.

La guía hace especial énfasis en que la vacunación de los maestros debe ser una prioridad, aunque «no debe considerarse una condición» para la reapertura de las escuelas.

Adicional, se señala que las escuelas podrán determinar si retoman clases totalmente presenciales o en un formato híbrido, que combine sesiones presenciales con virtuales, lo cual podrá decidir según el nivel de propagación del virus en la comunidad y las medidas de mitigación que las autoridades locales hayan implementado.

Se enfatiza que los alumnos de menor edad tienen menos probabilidad de contagios, en comparación con adolescentes.

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El gobierno de Estados Unidos está planeando exigir a todos los viajeros internacionales una prueba negativa de  Covid-19 antes de volar hacia su país, según informó este martes el diario The Wall Street Journal (WSJ).

El medio, que cita a fuentes anónimas con conocimiento del asunto, apuntó que el anuncio oficial por parte de los Centros Para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) puede llegar hoy mismo y entrará en vigor el 26 de enero, es decir, una vez que Joe Biden se encuentre en funciones.

La orden de los CDC exigirá pruebas del coronavirus a todos los pasajeros que vuelen desde el extranjero, incluidos los estadounidenses que regresen a su país, y se produce en el momento en que preocupa la expansión de la nueva variante del virus registrada en el Reino Unido y de la que ya se han encontrado varios casos en Estados Unidos.

Desde finales de diciembre, el país ya exige la presentación de una prueba de coronavirus negativa realizada como máximo 72 horas antes del viaje a quienes vuelan desde aeropuertos británicos.

La medida afecta a un número relativamente pequeño de viajeros porque, en marzo, el presidente Donald Trump, ya restringió la entrada de extranjeros procedentes de Reino Unido, lo que redujo el tráfico aéreo entre ambos países en un 90%, de acuerdo con datos oficiales.

Actualmente, Estados Unidos prohíbe la entrada de viajeros de numerosos países, incluidos los de la Unión Europea (UE), a menos que sean ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes o tengan alguna exención.

En su información, el WSJ no aclara si las pruebas de Covid-19 sustituirán a esas medidas o si se sumarán a ellas, aunque la segunda opción resulta más probable, pues es la que se está empleando con el Reino Unido.

El diario, en todo caso, recuerda que las aerolíneas llevan tiempo demandando sustituir las restricciones de viaje y las cuarentenas con pruebas para todos los pasajeros y que escribieron recientemente al vicepresidente saliente, Mike Pence, defendiendo esa idea.

Autoridades sanitarias de Estados Unidos recomendaron este miércoles reducir de 14 a 10 días el período de cuarentena para las personas que estuvieron en contacto con un caso positivo de coronavirus, en caso de no haber desarrollado síntomas.

La cuarentena podría incluso reducirse a 7 días si la persona expuesta da negativo en la prueba de Covid-19, indicó Henry Walke, científico de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

«La reducción de la duración de la cuarentena puede facilitar a las personas la adopción de esta medida fundamental de salud pública, reduciendo las dificultades económicas asociadas a un período más largo, especialmente si no pueden trabajar durante ese tiempo», dijo.

Explicó que consideran que se puede reducir la duración del aislamiento, se podría obtener un mayor cumplimiento por parte de la población.

Estados Unidos, el país más afectado del mundo por la pandemia, registra más de 150,000 nuevos casos al día y se prepara para una gran oleada de coronavirus después de que mucha gente viajó durante las vacaciones de Acción de Gracias a finales del mes pasado.

La nueva recomendación sanitaria, que se publicará en el sitio web de los CDC y se transmitirá a las jurisdicciones estatales y otras jurisdicciones locales, se basó en las últimas investigaciones sobre la facilidad de contagio y evolución de la enfermedad.

Pero Walke recalcó que esta flexibilización implica riesgos y las personas que terminan la cuarentena antes de tiempo deben seguir monitoreando los síntomas durante los 14 días completos, pues hay entre 1% y 12% de posibilidad de contagio. Para la cuarentena de siete días con una prueba negativa, el riesgo residual de transmisión es de 5% a 10%.

Además, los CDC también anunciaron una guía de medidas, anticipándose a un pico de viajes durante el período de vacaciones de Navidad.

La epidemióloga Cindy Friedman subrayó que la opción más segura es posponer todos los planes de viaje y reuniones. Pero si las personas deciden viajar, los CDC recomiendan que se hagan una prueba viral de uno a tres días antes del traslado, y que consideren hacerse la prueba después de su viaje en un plazo de tres a cinco días. Esto debe ir acompañado de la reducción de las actividades no esenciales durante los siete días completos posteriores al viaje, incluso si la prueba es negativa.