Tag

discurso

Browsing

México cayó de posición en un índice sobre la capacidad para combatir la corrupción, que indica que los intentos del gobierno mexicano de interferir en asuntos legislativos y judiciales han mermado la transparencia y la rendición de cuentas en el país.

El Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción (CCC), presentado anualmente por el Consejo de las Américas y que clasifica a 15 países de América Latina según la eficacia con la que pueden combatir la corrupción, reveló que México siguió en su trayectoria descendente desde 2019 y este año cayó del puesto 11 al 12, tan sólo por delante de Guatemala, Bolivia y Venezuela.

El reporte señala que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha criticado al Poder Judicial y a instituciones autónomas como el Instituto Nacional Electoral (INE). Además apunta que el mandatario ha declarado que planea eliminar la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional Anticorrupción, «lo cual afectaría los esfuerzos institucionales para combatir la corrupción».

Por otro lado, los organismos anticorrupción en México han sido usados, según algunos observadores, para obtener beneficios personales o cuentan con nombramientos basados en motivos políticos, según el informe.

«Hay este discurso anticorrupción (de López Obrador) que es positivo. El problema es cuando este discurso no se traduce en las herramientas, los mecanismos y en el presupuesto para combatir la corrupción», dijo Alejandra Soto, de Control Risks, una consultora especializada en riesgos globales que realiza el índice junto al Consejo de las Américas. «Este discurso cotidiano en contra de los otros poderes, y a favor de la agenda presidencial, sin debate alguno, se traduce en un desgaste de contrapesos democráticos», añadió.

El índice, que se presenta por cuarta vez, tiene en cuenta variables como la independencia de las instituciones judiciales o los recursos disponibles para combatir los delitos cometidos por empresarios o funcionarios de gobierno.

Los países con los puestos más altos en el índice son Uruguay y Costa Rica, en donde se consideran más propenso a ver a los actores corruptos procesados.

El reporte destacó que en México las fuerzas armadas, que no están sujetas al mismo escrutinio que los organismos civiles, «participan cada vez más en importantes proyectos de infraestructura». También asegura que en el último año López Obrador escaló sus críticas hacia organizaciones de la sociedad civil y la prensa en medio de revelaciones de supuestos conflictos de intereses y corrupción que involucran a familiares suyos y aliados políticos.

«En México se están debilitando algunos componentes para combatir la corrupción de manera institucional y de manera integral», opinó Soto, quien apuntó que un 80% de los contratos del gobierno federal son por adjudicación directa en lugar de por licitación, que identificaría más fácilmente la corrupción.

También se alerta que el Congreso está por debatir una propuesta presidencial para poner a la Secretaría de la Función Pública (SFP), una institución clave en la lucha contra la corrupción, a cargo de las contrataciones públicas y la supervisión de gasto público, lo cual tendría consecuencias negativas ya que la SFP se auditaría a sí misma en lugar de que los organismos autónomos supervisen el gasto público.

Tras Uruguay y Costa Rica en los puestos más altos del índice están Chile, Perú, República Dominicana, Argentina, Panamá, Colombia y Ecuador.

El presidente Joe Biden pronuncia esta noche su primer discurso sobre el Estado de la Unión, con la atención puesta en la inflación, uno de los temas que más preocupa a los estadounidenses, y en la guerra en Ucrania, lo que conlleva un enfriamiento en las relaciones con Rusia.

El discurso anual ante la sesión plenaria del Congreso llega en un momento difícil para el demócrata. Tras catorce meses en el cargo, los índices de confianza entre la opinión pública se sitúan en torno al 40%. Según el último sondeo publicado por la cadena ABC y el diario The Washington Post, el 55% de los estadounidenses desaprueban el trabajo de Biden y sólo el 37% lo aprueba.

Una encuesta de NPR señala que más de la mitad del país considera que el primer año de Biden fue un fracaso.

Además, se pronostica que los republicanos, muchos todavía bajo la influencia de Donald Trump, tomen el control del Congreso en las elecciones de medio mandato que se celebrarán en noviembre próximo.

Sobre el conflicto armado en Ucrania, Biden abordará su papel en unir a Occidente en apoyo a este país frente a Rusia de su homólogo Vladimir Putin. Su portavoz, Jen Psaki, dijo a los periodistas que hablará sobre sus esfuerzos para «unir al mundo» y la importancia de Estados Unidos como líder «que defiende los valores».

Al respecto, se informó que la embajadora de Ucrania en Estados Unidos, Oskana Markarova, será invitada especial en el discurso del Estado de la Unión.

Otro de los temas que se tocarán será la pandemia. Se tiene previsto que Biden señale que el país se encamina hacia un futuro post-pandemia lleno de optimismo.

Su discurso llega en un momento de fuerte caída de los contagios y solo unos días después de que los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) relajaran las recomendaciones de uso de mascarilla para la mayoría de los estadounidenses.

Otros de los invitados especiales de Biden son: Frances Haugen, la mujer que filtró el año pasado los documentos en los que Facebook admitía que sus redes sociales potencian la desinformación y dañan la salud mental de los jóvenes, y el director ejecutivo de Intel, Pat Gelsinger. Una enfermera que atiende pacientes de COVID-19; un trabajador de la industria siderúrgica; un adolescente activista sobre la diabetes; un miembro de la comunidad indígena Saginaw Chippewa; a la viuda de un veterano de guerra y a una madre de dos hijas que estudia una carrera.

El presidente  Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llegó la noche de ayer a Nueva York, Estados Unidos, para acudir esta mañana a la sede de las Naciones Unidas, con el fin de participar en la asamblea del Consejo de Seguridad.

Pese a que el debate en el que participará se titular “Mantenimiento de la paz y la seguridad: exclusión, desigualdad y conflictos”, el mandatario planea abordar los peligros de la corrupción.

«Nunca se había acumulado tanto dinero en tan pocas manos, nunca se había padecido de tanta desigualdad, por eso se requiere un cambio mundial, y ese va a ser mi tema,» dijo López Obrador ayer.

El mandatario da su discurso ante el Consejo de Seguridad, después de haberse reunido con el Secretario General de la ONU, António Guterres.

La Representación Permanente de México ante la ONU, que encabeza el embajador Juan Ramón de la Fuente, destacó que el gobierno de México, quien ocupa la presidencia del Consejo de Seguridad durante este mes, considera que el Estado de derecho es clave para romper el círculo vicioso de las deficiencias en materia de paz y desarrollo, y señala que el Consejo de Seguridad no ha logrado abordar las causas estructurales de los tipos de violencia que pueden convertirse en amenaza para la paz y la seguridad.

“Por ello, es esencial que las acciones del Consejo tengan en cuenta sistemáticamente el vínculo entre los conflictos y sus factores agravantes, como la pobreza y la desigualdad, que a menudo se pasan por alto. Esto también debe considerarse una prioridad desde la perspectiva de la labor de prevención de la ONU y la necesidad de mejorar la coordinación de sus principales órganos para evitar que los conflictos estallen, se repitan, se prolonguen o se extiendan”, precisa la Representación en un documento que circuló.

Precisa que estos problemas (pobreza y desigualdad) conducen a la ruptura del tejido social, lo que, a su vez, da lugar a la pobreza estructural, lo que se manifiesta en altos niveles de corrupción, falta de oportunidades de empleo, violaciones a los derechos y delitos como el lavado de dinero, entre otros.

Recordemos que es el segundo viaje al extranjero de López Obrador, en los casi tres años que lleva en el poder. El primero fue a Washington en julio del 2020 para reunirse con el expresidente estadounidense Donald Trump.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró este miércoles que existen condiciones «inmejorables» para suscribir junto a Estados Unidos un buen convenio para enfrentar el fenómeno migratorio con desarrollo, bienestar y empleo, especialmente en países de Centroamérica.

«Hay condiciones inmejorables como para suscribir un buen convenio para el desarrollo de América Latina y el Caribe y en particular con los países de Centroamérica», dijo durante su conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional.

Al ser cuestionado sobre la carta que envió hace unos días a su homólogo, Joe Biden, en la que pidió apoyo para afrontar la crisis migratoria en la región, López Obrador afirmó que tiene esperanza en que el mandatario estadounidense acepte su propuesta.

«Tengo esperanza. Yo veo que el presidente Biden es sensible y tiene interés en atender el problema de fondo», aseguró.

Señaló que el nuevo embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha mostrado también interés en el tema e incluso se trasladó a la frontera sur para ver cómo puede ayudar a convencer en Estados Unidos para que se apliquen estas acciones.

También reconoció el trabajo que encomendó Biden a la vicepresidenta, Kamala Harris, y dijo que ya no quiere que existan medidas represivas para afrontar la migración. «Ya basta de querer arreglar un problema social con medidas coercitivas. Nosotros no queremos helicópteros artillados. Lo que queremos es que la gente tenga recursos», afirmó.

El presidente afirmó que de aceptar la propuesta, el gobierno de nuestro país podría asesorar sobre cómo implementar los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, con los cuales se crearían 240,000 empleos en seis meses, en Guatemala, Honduras y El Salvador.

Y aunque confió en que la administración del presidente Biden atienda este problema, le invitó a pasar del «discurso» a la «acción» para resolver la crisis migratoria que afecta a los dos países.

«Ya basta de discurso, ya hace falta la acción», dijo el mandatario al recordar que Washington ofreció 4,000 millones de dólares para invertir en los países donde se origina la migración indocumentada.

«Había el compromiso de que iban a invertir 4,000 millones, 2,000 para Centroamérica y 2,000 para México. No ha llegado nada, nada», se quejó López Obrador.

Y es que decenas de miles de migrantes, en su mayoría haitianos, han arribado desde hace varias semanas a Tapachula, Chiapas, y en Ciudad Acuña, Coahuila, con la intención de buscar refugio en Estados Unidos; sin embargo, desde el fin de semana, miles de haitianos comenzaron a ser deportados por las autoridades estadounidenses, lo que ha aumentando la presión a los gobiernos.

El presidente Joe Biden, aseguró este martes en su primer discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas que no quiere una nueva Guerra Fría con China.

«No queremos una nueva Guerra Fría o un mundo dividido en bloques rígidos», dijo el presidente. Advirtió que «con nuestros valores y nuestra fuerza, vamos a defender a nuestros aliados y a nuestros amigos, y nos oponemos a los intentos de países más fuertes de dominar a los más débiles».

La cita de la diplomacia mundial, que se abrió este martes y que durará una semana, era particularmente esperada este año, tras la suspensión del año pasado debido a la pandemia de COVID-19, que impidió a las delegaciones viajar a Nueva York.

Biden anunció el «regreso» de su país como socio fiable tras cuatro años de gobierno de su predecesor Donald Trump.

Afirmó que durante los últimos ocho meses ha dado prioridad a la reconstrucción de las alianzas de su país, y a la revitalización con sus socios y el reconocimiento de que son esenciales para la seguridad y la prosperidad duradera de Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos también destacó la «lucha» por la democracia en Cuba y Venezuela. Biden aseguró que «el futuro pertenecerá a quienes abrazan la dignidad humana, no a quienes la pisotean», y condenó «a quienes buscan sofocar a su pueblo con mano de hierro».

El demócrata también prometió aumentar los esfuerzos internacionales de su país para combatir tanto la pandemia como el cambio climático.

«Buscamos avanzar en la lucha contra el COVID-19 y responsabilizarnos por objetivos específicos en tres desafíos clave: salvar vidas ahora, vacunar al mundo y reconstruir mejor», dijo.

Para enfrentarse a la pandemia, Biden abogó por la «ciencia y la  voluntad política» y pidió a los países «actuar ahora» para proporcionar vacunas, test diagnósticos, tratamientos y oxígeno para paliar los efectos de la enfermedad. En este contexto, pidió la creación de un mecanismo para «financiar la seguridad sanitaria mundial», algo que ha considerado fundamental. «Necesitamos un consejo que se ocupe de estas cuestiones, que esté armado para identificar futuras pandemias y  tomar medidas de forma inmediata.

También se comprometió a trabajar con el Congreso estadounidense para «duplicar» la cantidad de ayuda internacional de Estados Unidos a los países menos desarrollados para hacer frente al cambio climático. Según los expertos, el anuncio supone un compromiso de más de 11,000 millones de dólares anuales.

Sobre la lucha contra el terrorismo, Biden indicó que su país no es el mismo que en 2001, por lo que aseguró que Estados Unidos está «mucho mejor equipado» para hacer frente a este grave problema.
Sostuvo que Estados Unidos está «más capacitado» para enfrentarse a este tipo de violencia y ha enumerado aspectos como la creación de alianzas, la financiación del terrorismo, contrarrestar la propaganda o evitar que los terroristas viajen a otros países.
En este sentido, defendió su decisión de que Washington diera por finalizada la guerra más larga de su país, 20 años, en Afganistán, lo que dijo, abre una «nueva era de diplomacia» en la que el país norteamericano tiene previsto «aprovechar» su poder para invertir en las vidas de las personas y renovar y defender la democracia, independientemente de las dificultades.

Otro de los mensajes que llamó la atención fue la del nuevo presidente iraní, Ebrahim Raissi, que se mostró favorable a reanudar las negociaciones para salvar el acuerdo sobre el programa nuclear de su país, que fueron interrumpidas desde su elección en junio.

Por la tribuna de la ONU también desfilaron varios mandatarios latinoamericanos, como el brasileño Jair Bolsonaro, que presentó una imagen idílica de su país «sin corrupción» y con la «credibilidad recuperada» y la mejor política medioambiental. En definitiva, uno de los «mejores países para invertir», aseguró.

Por su parte, el presidente colombiano, Iván Duque, se mostró escéptico sobre las negociaciones entre el gobierno y la oposición venezolanos en México y pidió una elección presidencial «libre» en Venezuela.

El presidente chino, Xi Jinping, participa en la Asamblea a través de un mensaje pregrabado desde Pekín, lo que ha sido considerado como un duelo a distancia entre las dos superpotencias, China y Estados Unidos.

La Misión de Visitantes Extranjeros (MVE) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para las elecciones federales y locales del próximo 6 de junio en nuestro país, comenzarán a arribar este miércoles a México.

Desde el 10 de mayo, la jefatura de la Misión, que encabeza el argentino Santiago Canton, mantuvieron una serie de reuniones virtuales para recibir información y escuchar diversas opiniones acerca del contexto en que se lleva a cabo la campaña electoral y los preparativos para los comicios.

Las reuniones que sostuvieron fueron con representantes del gobierno federal, el presidente, consejeras y consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), el Magistrado Presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Fiscal de Delitos Electorales (FEDE) y los dirigentes de los partidos políticos nacionales.

Con el fin de garantizar que la Misión pueda realizar su trabajo con todas las garantías de independencia y autonomía, la OEA informó que suscribió dos acuerdos: uno con el INE mediante el cual se establece, entre otros asuntos, el acceso a todas las instancias del proceso, así como a la información relativa a las mismas. El otro fue el que firmó con el gobierno federal que otorga las inmunidades y privilegios para los visitantes extranjeros de la OEA.

Y aunque destacó las facilidades brindadas, la Misión manifestó su preocupación por los incidentes de violencia que se han presentado en distintas partes del país en el contexto de la contienda electoral, y lamentó la pérdida de vidas humanas.

«La Misión hace un llamado a todos los sectores políticos a erradicar el discurso violento y la retórica agresiva como recursos de contienda política. La violencia no tiene lugar en la democracia», dijo la OEA.

Al recordar que desde el año 2009 ha acompañado los procesos electorales en México, precisó que ha sido testigo del trabajo serio y profesional que realizan las autoridades electorales, lo que ha permitido a nuestro país experimentar transiciones políticas exitosas, gracias al respeto de la voluntad ciudadana.

Destacó que en la recta final del proceso electoral, a casi dos semanas de la jornada electoral, es importante que todos los actores políticos y sociales se conduzcan con responsabilidad y canalicen sus reclamos, en particular de los relacionados con posibles irregularidades, de manera institucional a través de los conductos establecidos por la legislación.

El presidente Joe Biden, quien este jueves cumple 100 días en el poder, ofreció la noche de ayer su primer discurso ante las dos cámaras del Congreso, en el que defendió su ambicioso proyecto de gobierno, destacando que Estados Unidos «está de vuelta otra vez».

El demócrata pidió una y otra vez a los republicanos, cuyo voto necesita para sacar adelante muchas de las propuestas que ha presentado, que le apoyen en sus planes económicos y sociales.

Durante poco más de una hora, Biden habló de la vacunación contra la COVID-19, de sus planes de infraestructuras y gasto social y de política exterior, así como temas que han tomado importancia en sus primeros 100 días de gobierno: la inmigración, los tiroteos y la brutalidad policial contra las minorías.

«Estamos vacunando a la nación, creando cientos de miles de trabajos, entregando resultados reales que la gente puede ver y sentir en sus vidas», dijo el mandatario.

Gran parte de su discurso lo dedicó a promover su plan de inversiones en infraestructuras por valor de 2.25 billones de dólares, acompañado por otro plan dirigido a ayudar a las familias y los ciudadanos en situación más vulnerable, por un importe de 1.8 billones de dólares.

Para financiar ambos proyectos el presidente defendió que hay que subir los impuestos a las grandes empresas y a las grandes fortunas. En ese sentido consideró que «ya es hora» de que las grandes corporaciones y los más ricos del país, que son un 1% , «paguen su parte justa» de impuestos.

Biden citó un estudio reciente que apunta que el 55% de las grandes empresas pagó «cero» impuestos federales el año pasado, y lograron 40,000 millones de dólares en beneficios, mientras que muchas evadieron los pagos y se acogieron a beneficios y deducciones por emplear a sus trabajadores en otros países.

En ese sentido aseguró que el gobierno acabará con los vacíos que permiten a los más ricos pagar muy por debajo de lo que deberían según sus ganancias y advirtió de que el gobierno actuará con mano dura contra los millonarios que pretendan «engañar» sobre sus ganancias.

Recordó que tanto el rescate aprobado en marzo pasado por un valor de 1.9 billones de dólares, así como los proyectos de gasto social y en infraestructura, están dirigidos a frenar el deterioro económico ocasionado por la pandemia de COVID-19.

En ese tema, el mandatario pidió todos los estadounidenses que superen las dudas y se vacunen cuanto antes, porque «cada pinchazo es una dosis de esperanza». «Nuestro progreso de estos últimos cien días contra una de las peores pandemias de la historia es uno de los mayores logros logísticos que ha visto jamás nuestro país», afirmó Biden.

De acuerdo a datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el 43% de los estadounidenses ya han recibido al menos la primera dosis de la vacuna; mientras que el 29.5% de los adultos están completamente inmunizados.

Biden prometió, además, que su país será un «arsenal de vacunas» para el resto del mundo y jugará un papel de liderazgo similar al que desempeñó durante la Segunda Guerra Mundial.

Además de la pandemia y la recuperación económica, el presidente llamó a los republicanos para hacer frente a los grandes desafíos que afronta su país: la inmigración, las armas y el racismo.

Biden instó a poner fin a «la agotadora guerra» partidista sobre la política migratoria y pidió al Congreso que apruebe su reforma migratoria, que busca regularizar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país, un proyecto que está estancado en el Senado ante la falta de apoyo de los conservadores.

«Si creen que necesitamos una frontera segura, apruébenla. Si creen en una vía hacia la ciudadanía, apruébenla. Si realmente quieren resolver el problema, les he enviado el proyecto, ahora apruébenlo», reclamó el mandatario a los republicanos,

Del mismo modo, urgió a la oposición a que se una a los demócratas para restringir el acceso a las armas de fuego e imponer una verificación de los antecedentes legales del comprador en las transacciones de armamento.

«No me digan que no se puede hacer. Lo hicimos en el pasado, y funcionó», añadió Biden, quien también defendió prohibir los rifles de asalto y los cargadores de alta capacidad, armas y dispositivos habituales en los tiroteos masivos.

El líder estadounidense sostuvo que el problema de las armas no debería ser un asunto partidista.

Asimismo, instó a los republicanos a aprobar el proyecto de reforma de la Policía el mes siguiente, es decir mayo, que coincidiría con el primer aniversario del asesinato del afroamericano George Floyd. «La nación apoya esta reforma. El Congreso debe actuar», aseguró.

Finalmente, el mandatario animó a las dos cámaras del Congreso que apoyen al gobierno en su empeño por proteger a la comunidad LGTBQ y también a las víctimas de la violencia de género, en este último caso restringiendo el acceso a las armas de sus atacantes

Posterior al mensaje de mandatario, el senador republicano Tim Scott, el único legislador afroamericano de su partido en la Cámara Alta, fue el encargado de dar respuesta al discurso del presidente Joe Biden, afirmando que el país no es racista, .

«Cuando Estados Unidos se une, hacemos avances tremendos, pero fuerzas poderosas quieren separarnos», dijo Scott, que no precisó a qué fuerzas se refería.

Scott recordó que hace cien años los niños aprendían en la escuela que el color de su piel era su característica más importante y que si su apariencia era de una manera determinada eran considerados inferiores. Señaló que si actualmente ocurre lo mismo es porque «hay gente haciendo dinero y ganando poder fingiendo que no ha habido ningún progreso en absoluto y redoblando las divisiones».

«Escúchenme claramente, EE.UU. no es un país racista».

Asimismo, criticó el rescate económico de 1.9 billones de dólares impulsado por Biden y aprobado en el Congreso en marzo, sin un solo voto republicano. Scott calificó esa ley de «partidista» y acusó a la Administración de haber separado a los estadounidenses.

Además, acusó al presidente de incumplir su promesa de unir a la nación y de gobernar para todos los estadounidenses.

Amanecemos el día después de la rifa y el avión sigue ahí, sin venderse, depreciándose. Pero el presidente López Obrador estará muy contento con haber hecho de su capricho una realidad. A la imposibilidad de vender el avión, siguió la ocurrencia a la cual se sumaron partidarios y empleados del presidente. El absurdo llegó al grado que en el discurso previo al arranque de la rifa, el director de la Lotería Nacional, Ernesto Prieto, lloró emocionado por la iniciativa y liderazgo de AMLO.

El espectáculo de la venta/rifa del avión presidencial ha sido un triunfo para un AMLO que ha tenido a México atento de esta ocurrencia y distraídos del problemón de salud; economía e inseguridad en el que nos encontramos. Por eso, a la vez ha sido una derrota para México. Una derrota en donde posiblemente muchos de los que coincidimos con el presidente en que no puede haber un pueblo pobre con gobernantes viviendo como jeques árabes, vemos con sorna el show de la rifa.

En lugar de que su diagnóstico sirva para acabar con ese México de privilegios, el ridículo que vimos desde hace meses y cuya cúspide posiblemente fue ayer en el edificio de la Lotería Nacional, ha disuelto ese mensaje tan importante. Y además, ha exacerbado la división en la opinión pública.

Otro triunfo para AMLO será su consulta sobre llevar a juicio o no a los expresidentes. Será otro espectáculo que ayude a seguir distrayendo de lo importante. Por ello será un éxito para el presidente. Y también un fracaso para México porque, lejos de reforzar el Estado de Derecho que está tan maltrecho, lo debilita.

Al igual que la rifa del avión, la consulta también exacerba la división social. Se fortalece el discurso de nosotros (los impolutos) contra ustedes (los corruptos). Ya veremos ahí también a los miles de incondicionales partidarios del presidente sumándose a una iniciativa que bien se sabe que no logrará nada para hacer de México un país ni más justo, ni menos corrupto.

Vivimos en lo que la periodista española Ana Alonso ha llamado el nuevo autoritarismo de la mentira. AMLO dice y propone lo inviable y no hay quien lo desmienta o le ponga un freno. Cabe preguntarnos ¿qué es más peligroso en este momento, el discurso de odio del presidente o el clima de fanatismo que lo rodea?

Para AMLO ambos, el discurso de odio y el fanatismo, representan triunfos; para México fracasos.

Apostilla: El laboratorio mexicano Landsteiner Scientifics llegó a un acuerdo con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) que está financiando la investigación del Instituto Gamaleya de Moscú, para la distribución de 32 millones de dosis de la vacuna Sputnik V.

En estos días el prestigiado journal The Lancet ha publicado los avances favorables de los estudios Fase I y II de esta vacuna. La tecnología utilizada por los rusos para su elaboración es a través de un adenovirus humano a la que ya han recurrido de forma exitosa en otras vacunas como la del Ébola por más de cincuenta años.

Entre las cien mil personas que participaran en la Fase III de pruebas de la Sputnik V, la idea es que se incluya a cientos de voluntarios mexicanos para enfatizar su seguridad.

Entonces el reto será que una vez que se concluyan los estudios de Fase III y se compruebe científicamente su seguridad y eficacia, la COFEPRIS la apruebe rápido para que pueda estar disponible para la población. Recordemos que entre más opciones de una vacuna segura logre México, más rápido podrá el país salir adelante de la pandemia.

Columna completa en El Universal

El dirigente nacional del PRD, aseguró que el segundo informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) estuvo lleno de promesas incumplidas y cifras que están muy alejadas de la realidad.

«Hoy por más que maquille cifras en su informe, la realidad en el país es otra, escuchamos un somnifero, eludiendo responsabilidades, dijo Jesús Zambrano.

El perredista señaló que el lenguaje utilizado por AMLO esta mañana en su informe no es más que propaganda engañosa, y puso como ejemplo la parte en que el presidente dijo que tal como lo prometió, no han subido los precios de los combustibles, luz y gas. «Lo que prometió era que los bajaría de inmedianto, que llegando iban a bajar los precios».

Zambrano Grijalva aseguro que por eso es necesario decirle a la gente que continuar por ese «rumbo» (el proyecto de AMLO) las cosas en el país van a empeorar.

La Secretaria de Comunicación Política del PRD, Estephany Santiago, indicó que el mensaje de esta mañana fue «más de lo mismo». Apuntó que fue un discurso lleno de mentiras, de cosas que no han pasado, «de palabrerías que NO se convierten en acciones».

La perredista señaló que AMLO le dice a la sociedad lo que quiere escuchar, aunque no lo lleven a cabo. Un gobierno de mentiras, así calificó a la 4T.

Por su parte el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés cuestionó diversas afirmaciones que AMLO hizo durante su segundo Informe de Gobierno.

Al recordar que López Obrador mencionó que su gobierno no será recordado por corrupto, el panista apuntó que el mandatario olvidó mencionar los casos de su hermano Pío, de su colaborador Manuel Bartlett, y los múltiples señalamientos a su gente cercana y miembros del gabinete.

Señaló que AMLO engañó al pueblo al afirmar que se siguieron los protocolos de expertos para enfrentar la pandemia. Denunció que el mandatario nunca usó cubrebocas, no destinó recursos para más pruebas ni implementó algún plan de emergencia económica.

«¿Por qué el presidente dice que supieron controlar la pandemia si somos de los primeros lugares en todo el mundo por el número de muertes y contagios?», cuestionó Cortés Mendoza.

El dirigente del PAN aseguró que la economía no va bien ni se está recuperando como lo indicó López Obrador. Lamentó que no exista un plan para recuperar los más de 15 millones de empleos perdidos, ni para salir de la contracción económica del 18%.

Finalmente dijo que mientras el presidente menciona que se ha combatido la delincuencia, México está peor que nunca; señaló que su propio gobierno registra 60 mil homicidios dolosos durante su administración, además de 10 feminicidios cada día.

La dirigencia de Movimiento Ciudadano cuestionó la afirmación del presidente acerca de que se está cuidando como nunca el medio ambiente. Dijo que si fuera así, ¿por qué invierte en la construcción de una refinería más, que aumentará la contaminación y dañará la salud de las personas?

Diversos militantes de Movimiento Ciudadano también se refirieron al mensaje de AMLO.

Samuel García, Senador por Nuevo León, indicó que el informe estuvo «plagado de grises». Dijo que lejos de dar esperanza a los mexicanos y mexicanas que sufren por la crisis, AMLO dio un mensaje carente de energía. «En el momento más crítico, el liderazgo quedó en segundo plano».

Patricia Mercado, Senadora de Movimiento Ciudadano, afirmó que son millones de familias las que hoy siguen sin recuperar sus trabajos o ingresos, y de mujeres con una afectación aun mayor por la crisis de la pandemia, pese a que el presiente afirmó que lo peor de la crisis ya pasó.

Veronica Delgadillo, senadora de Movimiento Ciudadano, dijo que para combatir la pandemia, México necesita un presidente honesto.

El presidente Donald Trump aceptó la noche de ayer la nominación del Partido Republicano para buscar la reelección en un discurso desde el Jardín de La Casa Blanca.

«Compatriotas estadounidenses, esta noche, con un corazón lleno de gratitud y optimismo ilimitado, acepto con orgullo la nominación para presidente de Estados Unidos», dijo Trump al concluir la Convención Nacional Republicana de 2020.

En su mensaje, el argumento central al que recurrió el presidente fue el miedo.

Trump se apartó de la tradición mostrada por sus predecesores al pintar un retrato sombrío de la violencia en las ciudades gobernadas por demócratas y pobladas por votantes que se le oponen.  El republicano se presentó como la última esperanza para impedir que la anarquía se apodere de las calles del país.

«Sus votos decidirán si protegemos a los estadounidenses respetuosos de la ley o si damos rienda suelta a anarquistas violentos, agitadores y criminales que amenazan a nuestros ciudadanos», dijo Trump. Añadió que el «American way of life» es lo que está en juego.

El miedo es un arma utilizada por los políticos desde hace mucho porque en parte es eficaz. Richard Nixon, quien basó su campaña para la presidencia en 1968 con el mensaje de restaurar «la ley y el orden», dijo una vez: «La gente reacciona al miedo, no al amor. No es lo que te enseñan los domingos en la iglesia, pero es verdad».

Trump aplicó ese criterio en la campaña de 2016: recorrió el país advirtiendo que una ola de inmigrantes se quedaría con todos los empleos, violarían y asesinarían a los ciudadanos y cambiarían la trama de la sociedad estadounidense. En su discurso al aceptar la candidatura republicana, trazó un cuadro sombrío de la situación y prometió que «la delincuencia y la violencia pronto llegarán a su fin».

El mandatario destacó un proyecto de ley de reforma de la justicia penal presentado por su gobierno y los aranceles sobre las importaciones chinas para mejorar la competitividad de los trabajadores estadounidenses. Presentó sus logros en términos históricos, aunque en cierta medida incorrectos y proclamó que había cumplido sus promesas al pueblo.

En su discurso, Trump no mencionó por su nombre a Jacob Blake ni a otros afroestadounidenses muertos por la policía. En cambio, aprovechó algunas imágenes de las protestas para pintar un panorama de ciudades presas de la violencia.

Abordó el tema de las protestas, pero con un enfoque a condenar la «débil» respuesta de los demócratas a lo que describió como una «turba», sin diferenciar entre las manifestaciones mayoritariamente pacíficas y los contados episodios de saqueos.

También sostuvo que Biden quiere restar fondos a los departamentos de policía y está dispuesto a permitir que reine la violencia en el país.  Según Trump, «nadie estará a salvo en el Estados Unidos de Biden».

Trump, pidió un segundo mandato para «salvar» a Estados Unidos de un Partido Demócrata que describió como un «movimiento radical» y «socialista» cuyo candidato (Joe Biden), «destruiría» el sueño americano.

«Estas elecciones decidirán si salvamos el sueño americano o si permitimos que una agenda socialista acabe con nuestro querido destino (…). Si le dan la oportunidad, Joe Biden será el destructor de la grandeza estadounidense», añadió.

Los ataques a los demócratas ocuparon la mayor parte del largo discurso de Trump, de una hora y diez minutos, con apenas algunas breves menciones al final a lo que haría en un segundo mandato, y una larga defensa de su gestión de la crisis del COVID-19, incluida la promesa de que Estados Unidos tendrá una vacuna antes de fin de año.

«Aplastaremos a este virus», sentenció el presidente. «El plan de Biden no es una solución al virus, sino una rendición», insistió Trump al asegurar que su rival «cerraría» el país y eso llevaría a un aumento en las «sobredosis, depresión, alcoholismo, suicidios, infartos y devastación económica».

En el plano migratorio, Trump defendió que «las fronteras de Estados Unidos hoy son más seguras que nunca», y añadió sobre su promesa estrella de campaña, que ha cumplido parcialmente: «El muro (en la frontera con México) pronto estará completo, y está funcionando de una forma que supera todas nuestras expectativas».

Si es reelegido, prometió que seguirá atacando a las ciudades santuario, que protegen a los indocumentados, y asegurará que los inmigrantes sin papeles no tengan acceso a «los seguros médicos federales».

Trump no mencionó su política hacia Venezuela o Cuba, que es importante en el estado clave de Florida, y apenas se refirió a México para defender el tratado comercial T-MEC. En el apartado de política exterior, prefirió hablar de sus medidas hacia Israel, su combate al Estado Islámico (EI) y su guerra comercial con Pekín.

«China se apoderaría de nuestro país, si Joe Biden es elegido. Yo les haré rendir cuentas por la tragedia que han causado en todo el mundo», prometió en referencia al origen chino de la pandemia.

El presidente volvió a referirse a él mismo como alguien ajeno al aparato político de Washington, al afirmar a sus seguidores: «Están en mi contra porque lucho por ustedes».

El hecho de que Trump pronunciara su discurso de la convención desde La Casa Blanca, a pesar de que los presidentes no deben celebrar actos partidistas en edificios federales, generó polémica, y llevó a cientos de manifestantes a congregarse fuera de la mansión y hacer sonar bocinas y silbatos, que en ocasiones se oyeron desde el jardín.

Tras la polémica protagonizada en 2016 por la esposa del ahora presidente, que fue acusada de plagiar a Michelle Obama, cada palabra del discurso que la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, dará esta noche en la Convención Nacional Republicana «será suya», afirmó su portavoz, Stephanie Grisham.

«Bueno, creo que está muy, muy claro que en los últimos tres años y medio la señora Trump no ha hecho más que aprender y crecer en este puesto, y ha hecho un gran trabajo con esto. Hemos trabajado muy duro en las últimas tres semanas y puedo decirle que cada palabra del discurso es suya. Es muy auténtico y va a salir del corazón», dijo Grisham en una entrevista con la cadena MSNBC.

De esta manera la portavoz respondía a una pregunta sobre el discurso de esta noche y las acusaciones de plagio durante la convención republicana de 2016 por las grandes similitudes con uno que pronunció Michelle Obama en 2008.

Grisham aseguró que será uno de los discursos más largos de Melania Trump: «Creo que el pueblo estadounidense se va a emocionar al escuchar algunas de las cosas que va a decir», auguró, con lo que buscan replicar el gran efecto que tuvo el discurso de Obama la semana pasada en la Convención Nacional Demócrata.

La portavoz adelantó que el discurso de la primera dama será «definitivamente inspirador y positivo».

«Diría que (el discurso) mira mucho al futuro, y expone algunas de las cosas que ella quiere hacer en los próximo cuatro años -agregó Grisham-. También refleja algunos de sus momentos favoritos como primera dama, que son muchos, y creo que hace una buena argumentación ante el pueblo estadounidenses de por qué es tan importante que el presidente o su marido continúe como nuestro presidente por otros cuatro años».

Se espera que la primera dama hable desde la recién remodelada Rosaleda de La Casa Blanca, donde estará su esposo para escucharla.

Según un comunicado de la campaña de reelección del presidente, Melania Trump será la última en intervenir hoy, en la segunda noche de la Convención y estará precedida, entre otros, por el secretario de Estado, Mike Pompeo; y dos de los hijos del mandatario, Tiffany y Eric.

También está previsto que hable el principal asesor económico del presidente, Larry Kudlow; la exfiscal general de Florida Pam Bondi, que fue el rostro de la operación mediática de La Casa Blanca contra el proceso de juicio político contra Trump; el senador por Kentucky Rand Paul, de tendencia libertaria; y la vicegobernadora de Florida, Jeanette Nuñez, copresidenta de Latinos por Trump, entre otros.

El presidente Donald Trump respondió con fuerza este martes a los ataques que la exprimera dama Michelle Obama lanzó en su contra ayer en su discurso durante la convención demócrata.

La ex primera dama dijo que Trump es el presidente «equivocado» para el país, y lo describió como un líder divisivo con una absoluta «falta de empatía», que no ha estado a la altura del reto de la pandemia y la crisis económica asociada.

Trump esperó hasta la mañana del martes para responder, lanzándose contra su predecesor Barack Obama y contra Biden, que fue su vicepresidente.

«Por favor que alguien le explique a @MichelleObama que Donald J. Trump no estaría aquí en la bella Casa Blanca, si no fuera por el trabajo hecho por su esposo, Barack Obama», apuntó el mandatario.

Trump reiteró que la situación en el país está mejorando rápidamente.

«Mi gobierno y yo creamos la mejor economía de la historia de cualquier país», aseguró el republicano, pese a que Estados Unidos es el país del mundo más enlutado por el coronavirus, con más de 170,000 fallecidos, y el desempleo está por encima de 10%.

El mandatario afirmó que la economía se está levantando, que los empleos abundan e hizo referencia a que el indicador tecnológico de la bolsa, el Nasdaq, tocó niveles récords.

Michelle Obama dijo durante su mensaje, que las crecientes crisis que enfrenta el país solo empeorarán si es reelegido Donald Trump.

«Déjenme ser tan honesta y clara como pueda. Donald Trump es el presidente erróneo para nuestro país. Ha tenido tiempo de sobra para probar que podía hacer el trabajo, pero claramente es difícil de comprender. No está a la altura del momento. Simplemente no puede ser quien necesitamos que sea. Es lo que es», sostuvo Obama.

La ex primera dama, una de las mujeres más respetadas del país, era una de las participantes más esperadas en el primer día de la Convención Demócrata, que por la pandemia de coronavirus, cambió de formato a virtual.

Michelle Obama, con un collar con la palabra «vota», aprovechó su popularidad entre los votantes afroestadounidenses y las mujeres con educación universitaria de las zonas suburbanas, que según los analistas, son los votantes que Biden necesita.

«Si piensan que las cosas no pueden empeorar, créanme, pueden y lo harán si no hacemos un cambio en esta elección», dijo llamando a la acción a la coalición de votantes jóvenes y diversos que mantuvieron a su familia en la Casa Blanca por dos legislaturas.

La exprimera dama reconoció que «Joe no es perfecto», pero dijo, sabe lo que se necesita para rescatar una economía, hacer frente a una pandemia y liderar al país». Añadió que una de las virtudes de Biden es saber escuchar. «Dirá la verdad y confiará en la ciencia», aseguró.

Obama destacó las divisiones en que está sumido Estados Unidos. «Ahora, entiendo que mi mensaje no será oído por algunas personas. Vivimos en una nación que está profundamente dividida, y soy una mujer negra hablando en la Convención Demócrata».

Afirmó que como primera dama tuvo la ocasión de conocer de primera mano «el peso inmenso y el poder impresionante de la Presidencia», por lo que podía asegurar que es un trabajo «difícil».

Recordó que las palabras de un presidente pueden mover los mercados, empezar guerras y lograr la paz. «Pueden llamar a nuestros mejores ángeles o despertar nuestros peores instintos. Simplemente no puedes fingir tu camino en este trabajo».

Aseguró que hace cuatro años mucha gente eligió creer que sus votos no importaban, por lo que al final esas elecciones, mandaron al Despacho Oval a quien perdió el voto popular nacional por cerca de 3 millones.

«Cuatro años más tarde, el estado de esta nación es muy diferente. Más de 150,000 personas han muerto, y nuestra economía está en ruinas debido a un virus que este presidente ha menospreciado demasiado tiempo».

Obama apuntó, además, los casos de violencia policial contra afroamericanos, como George Floyd y Breonna Taylor, y lamentó que el mero hecho de afirmar que las vidas negras importan sea objeto de «burla» en el despacho más importante de la nación.

«Porque siempre que miramos a esta Casa Blanca en busca de liderazgo o consuelo, o algo parecido a estabilidad, lo que logramos a cambio es caos, división y una falta de empatía total», remató.

El presidente Donald Trump anunció este miércoles que evalúa dar desde La Casa Blanca su discurso de aceptación de la candidatura republicana para las elecciones del 3 de noviembre.

«Estamos pensando en ello. Sería lo más fácil desde el punto de vista de la seguridad», dijo Trump en una entrevista con Fox News, que de confirmarse, rompería una larga tradición.

El discurso de investidura del 27 de agosto, la formalidad más importante de un candidato presidencial, iba a ser originalmente un acto masivo de la convención nacional republicana en Charlotte, Carolina del Norte.

Pero el plan tuvo que descartarse debido a la pandemia del nuevo coronavirus, al igual que un intento de trasladar el evento a Florida.

En la entrevista con Fox News, el presidente también pidió adelantar el primer debate, previsto para el 29 de septiembre, ya que para dicha fecha la votación por correo ya habría iniciado en algunos estados del país.

En Estados Unidos, los presidentes que buscan la reelección deben separar los actos de su campaña de las actividades oficiales financiadas por los contribuyentes, por lo que usar La Casa Blanca como escenario para el discurso de aceptación sería algo cuestionable.

Trump dijo en Fox News que la logística y los costos eran su principal preocupación. «Es una operación muy grande», dijo. «Estamos pensando en hacerlo desde la Casa Blanca porque no supone traslados. Es fácil. Y creo que es un entorno hermoso». Es «de lejos lo menos costoso para el país», agregó.

Sin embargo, Trump apuntó que está dispuesto a pronunciar el discurso en otro sitio en caso de que se presentara alguna objeción.

Los demócratas se están preparando para una convención casi completamente virtual del 17 al 20 de agosto en Milwaukee, Wisconsin. Los delegados republicanos, en tanto, prevén reunirse en una sesión reducida en Charlotte para nominar a Trump el 24 de agosto.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue cuestionado este lunes sobre el uso que el equipo del presidente Donald Trump ha hecho del discurso que pronunció en su visita a Washington la semana pasada, para apuntalar su campaña de reelección.

López Obrador dijo que no el afecta, además de que no le corresponde a él eviarlo.

«No me corresponde a mí evitarlo, es una visita. El Gobierno estadounidense puede hacer lo que considere, no me afecta, no creo que nos afecte, creo que la visita fue muy buena para México, para nuestros paisanos», contestó AMLO.

Resaltó que por primera vez se hizo un reconocimiento público a la importancia de los migrantes mexicanos, por lo que insistió en que su visita cumplió con los objetivos.

Ante la insistencia de si considera adecuado el uso de su mensaje, López Obrador aseguró que quiere mantener una relación de amistad con el Gobierno de Estados Unidos, pues es algo que le conviene a los mexicanos, pese a que algunos de sus adversarios esperaban que hubiera «pleito» entre él y Trump.

«Nosotros necesitamos tener una relación de cooperación con el gobierno de Estados Unidos y de amistad; no de vecinos distantes, sino buscando las coincidencias, haciendo a un lado las diferencias, y en el caso de que existan diferencias resolverlas con diálogo, sin confrontación», enfatizó.

Sobre el tema, el periodista Jonathan Swan del portal Axios en Estados Unidos, reportó que de acuerdo a fuentes en La Casa Blanca, la campaña de Trump planean usar parte de su discurso para acercase y tratar de sumar a los votantes hispanos.

«Una fuente familiarizada con los planes de la campaña dijo específicamente que probablemente usarán una fragmento de López Obrador en anuncios de televisión dirigidos a votantes hispanos a finales de este año», indicó el periodista.

Específicamente, la campaña planea utilizar la parte final del discurso, en el que AMLO dijo que «Estoy aquí, para expresar al pueblo de Estados Unidos que su presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto, nos ha tratado como lo que somos: un país y un pueblo digno, libre, democrático y soberano.

Así, el equipo de campaña de Trump analiza invertir en los próximos meses, en anuncios en español con las declaraciones de López Obrador.

Sobre el tema del muro fronterizo, el cuál retomó este fin de semana el presidente Trump, AMLO dijo que no tenía ninguna opinión, pues además de que fue un tema del que no se habló en el encuentro, no está en la agenda de México.

«No vamos nosotros a engancharnos en algo que nos vaya a distanciar. Sólo decirles que ese tema viene de tiempo atrás», dijo el mandatario atribuyendo la disputa del muro a la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Los presidentes Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Donald Trump ofrecieron esta tarde un mensaje a medios, luego de la reunión que sostuvieron en La Casa Blanca. Ahí, el republicano afirmó que los mexicanos son «gente fantástica» y «muy trabajadora».

«Son gente trabajadora, son gente increíble, son un gran porcentaje de los propietarios de los negocios. Tienen mucho éxito», dijo Trump, quien consideró que los mexicanos también son «duros negociadores» como López Obrador, al que consideró su «amigo».

Lo expresado esta tarde por el mandatario estadounidense contrastan con los insultos que profirió contra los mexicanos durante su campaña electoral en 2016.

Adicional, Trump aseguró que hay una «gran relación» con México, como nunca antes había sucedido.

«Estamos llevando esta relación a nuevos máximos y (estamos) construyendo una poderosa colaboración económica y de seguridad.  Juntos hemos abordado muchos de los asuntos más complejos que afrontan nuestros países».

Subrayó que con esta visita él y López Obrador tienen la oportunidad de estrechar el vínculo que han forjado desde la «victoria impresionante» del tabasqueño en los comicios de 2018.

Trump resaltó que ambos fueron elegidos bajo la promesa de luchar contra la corrupción, devolver el poder a la gente y poner el interés de sus países primero.

El magnate indicó que la cooperación entre las dos naciones está basada en la «confianza mutua», y destacó, especialmente, la colaboración en la lucha frente a la pandemia de coronavirus.

«Hemos trabajado de cerca en la batalla contra el coronavirus», dijo el presidente de EE.UU., quien adelantó que su país tiene intención de enviar más respiradores al vecino del sur. «Estamos en esta lucha juntos -agregó- y lo estamos haciendo bien».

El gobierno se asume como transformador. Lo que antes se hacía, ahora ya no se repite. “Somos diferentes, salvo algunas excepciones”, podría ser su mantra. Por ejemplo, cuando de traer asilado a México al hoy ex presidente de Bolivia, Evo Morales, se trata.

“México se ha caracterizado por su tradición en materia de protección a asilados a lo largo de su historia. Se ha mostrado como un Estado incluyente y solidario cuyas puertas han estado abiertas para quienes han tenido la necesidad de abandonar sus países”, dijo el canciller Marcelo Ebrard.

Ahí estuvo ausente el clásico del presidente López Obrador de que ahora las cosas se hacen distinto; de que “no somos como los de antes”. Para justificar el asilo a Evo Morales sí funcionaron las reglas del pasado.

En el comunicado de la cancillería se citaron la Convención sobre Asilo de La Habana de 1928 y la Convención sobre Asilo Diplomático firmada en Caracas en 1954 como sustento para otorgarle asilo a Evo Morales. Además, se mencionó que la legislación mexicana también reconoce el otorgamiento de asilo político en su Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político de 2011.

El comunicado de la cancillería hizo mención del derecho internacional que reconoce que un individuo puede solicitar a un Estado del que no es nacional, como consecuencia de situaciones que surjan en el Estado de su nacionalidad, el reconocimiento como asilado. Pero, en este gobierno, una cosa son las peticiones de los guatemaltecos, hondureños, cubanos y hasta africanos que llegan a Tapachula a solicitar asilo y se les responde con la fuerza de la Guardia Nacional, y otra es la misma petición, pero de Evo Morales a quien se le trajo a México como si la austeridad fuera una palabra que no pronunciara a diario el presidente López Obrador en sus conferencias mañaneras.

Y es que, en cuanto a la austeridad, ésta se implementa para recortar recursos para medicinas; para sueldos de la burocracia; para la Conafor y los incendios que debió combatir en los meses de sequía; para los traslados de elementos de seguridad que no pudieron llegar a atender las llamadas de auxilio a los familiares de los nueve asesinados en Sonora de la familia LeBarón sino hasta varias horas después.

Pero para trasladar a Evo Morales de Cochabamba a México, hubo jet privado y, después de un largo viaje cuyos costos seguramente no se harán públicos, hubo también recursos para que se le trasladara a un lugar seguro en la CDMX en helicóptero.

En cuanto a los principios de la diplomacia mexicana, ahí el gobierno se apegó a un fragmento del artículo 89 de la Constitución, la no intervención, pero para el caso Venezuela y el no reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino. Para el caso boliviano prefirió el gobierno de la 4T brincarse al siguiente renglón del mismo artículo y apegarse a la lucha por la paz y la seguridad internacionales, apoyando a Evo Morales a salir de Bolivia para evitar una guerra civil en aquel país.

Esto no es una defensa a un Golpe de Estado. Es una denuncia a un discurso selectivo de un gobierno que a diario se dice ser diferente pero demuestra ser más de lo mismo: un puñado de políticos que, mediante el poder, empujan su ideología y buscan agandallarse todo –el ejecutivo; el legislativo; el judicial y los órganos autónomos. Y en el camino, abrazan a sus similares, como a Evo Morales quien pudo haber abandonado el poder en enero del 2020 como un gran presidente para Bolivia pero prefirió intentar el agandalle.

Por cierto, en su tuit de despedida, Evo prometió volver con más fuerza y energía. A ver qué papel juega el actual gobierno mexicano en esta promesa de Morales.

 

Columna completa en El Universal