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El serbio Novak Djokovic, número uno mundial, se inscribió en el torneo ATP 500 de Dubái, publicó este miércoles la prensa emiratí sobre la competencia, prevista para la última semana de febrero.

Djokovic dejó Melbourne con rumbo a Belgrado, donde llegó el 17 de enero tras una escala en Dubái, después de haber sido expulsado de Australia, donde fue protagonista de un conflicto sobre su estatus de vacunación, que lo dejó fuera del Abierto de Australia, el primer Grand Slam de la temporada.

La vacunación no es obligatoria para poder entrar en Emiratos Árabes Unidos, donde todos los residentes han recibido al menos una dosis de vacuna contra el covid-19.

Djokovic, que ganó cinco veces el torneo de Dubái, no está vacunado contra esa enfermedad.

Además, se dio a conocer que el serbio tendrá las puertas abiertas para jugar también en febrero, sin necesidad de vacunarse contra el COVID-19, el Abierto de Acapulco.

Raúl Zurutuza, director del torneo 500 de la ATP, dijo que no han buscado a Djokovic, pero que será bienvenido, como cuando jugó en 2017.

«Novak tiene su agenda. Si quiere venir, la relación es muy buena. Prefiero que sea una decisión suya, aunque lo veo complicado porque una semana después habrá Copa Davis», manifestó.

Recordemos que en su única participación en el Abierto de México, en el 2017, Djokovic fue eliminado en los cuartos de finales por el australiano Nick Kyrgios, en una de las notas más llamativas del torneo.

Zurutuza confirmó que el ruso Daniil Medvedev, segundo del ránking mundial, será el primer sembrado del Abierto Mexicano de Tenis, que se disputará del 21 al 26 de febrero, y en el que el español Rafael Nadal buscará su cuarto título.

«Lo que se diga de Rafa sobra, ayer le ganó a Dennis Shapovalov y ya está en las semifinales del Abierto de Australia; está regresando de manera impresionante y buscará su cuarto título en Acapulco», dijo Zurutuza.

El tenista serbio Novak Djokovic se convirtió en el  propietario del 80% de la firma danesa QuantBioRes, quien se encuentra desarrollando un tratamiento contra la COVID-19, informó este miércoles la compañía.

El director de la firma, Ivan Loncarevic, reveló a la edición digital del diario BT que la empresa está registrada oficialmente desde junio de 2020 y que su plan es fabricar un medicamento contra el coronavirus, aunque aclaró que no será una vacuna.

«Estamos preparados para diseñar un tratamiento que pueda bloquear el mecanismo de infección entre el coronavirus y nuestras células», dijo Loncarevic a BT.

El plan es que el tratamiento sea sometido a pruebas clínicas en Londres el próximo verano para luego ser aprobado por las autoridades sanitarias correspondientes.

De acuerdo con Loncarevic, fue a través de sus contactos como consiguió atraer a varios inversores, entre ellos a Djokovic y su esposa Jelena.

«Cuando empecé a trabajar con esto, definí el proyecto, hice un plan de negocios, expliqué quién iba a participar, lo que costaba e hice un documento oficial que envié a distintas personas que pensé podían estar interesadas», explicó.

Recordemos que Djokovic fue deportado de Australia el pasado domingo, después de que un tribunal de ese país autorizara la cancelación de su visado, en una segunda ocasión, por no estar vacunado. El tenista ha sido un claro opositor a las vacunas contra el COVID-19.

Novak Djokovic llegó este lunes a Serbia, país natal del tenista, tras ser deportado de Australia por no haberse vacunado contra el COVID-19. La decisión de las autoridades australianas acabó con las esperanzas del tenista de defender su título del Abierto de Australia.

Su salida de Australia cerró al menos el primer capítulo de una novela que ha resonado en el mundo de los deportes de élite, la política australiana de pandemia y el polarizado debate sobre las vacunas contra el COVID-19.

Pero mientras se cerraba ese episodio comenzaba otro, entre dudas sobre si podría competir en el siguiente major del calendario, el Abierto de Francia.

El avión en el que viajaba el tenista masculino mejor clasificado del mundo llegó el lunes a la capital serbia, Belgrado, donde se esperaba que recibiera una bienvenida de héroe. Sus abogados habían alegado ayer en una corte australiana que se le debería permitir quedarse en el país y competir en el torneo debido a una exención médica porque dio positivo en coronavirus el mes pasado.

Djokovic ha ganado nueve títulos del Abierto de Australia, incluidos tres seguidos, y un total de 20 trofeos del Grand Slam. Eso le deja igualado con sus rivales Roger Federer y Rafael Nadal como los más premiados del tenis masculino. Federer se está recuperando de una lesión y Nadal es el único excampeón del Abierto de Australia que participa en la edición que inició este lunes en Melbourne.

La visa de Djokovic fue cancelada primero el 6 de enero luego de que un funcionario de aduana determinó que no calificaba para una exención médica bajo las reglas para visitantes no vacunados de Australia. Recibió una exención por parte del torneo debido a que padeció coronavirus en los últimos seis meses.

Ganó una apelación para quedarse en el torneo, pero el ministro de Inmigración le revocó la visa nuevamente. Tres jueces federales decidieron por unanimidad el domingo confirmar el derecho del ministro de inmigración a cancelar la visa de Djokovic.

Estar vacunado contra el COVID-19 era un requisito para cualquiera que acuda al Abierto de Australia, ya sea jugador, sus entrenadores o cualquier persona que ingrese al complejo en el que se lleva a cabo el torneo. Más del 95% de los jugadores que se ubican entre los mejores 100 de la gira masculina y femenina están inmunizados.

El intento de Djokovic de recibir una exención por no estar vacunado generó molestia en Australia, donde se han impuesto estrictas medidas de confinamiento en ciudades y restricciones de viaje para controlar la propagación del COVID-19 desde que inició la pandemia.

Mientras el tenista viajaba a su país natal circulaban dudas sobre si podría disputar el siguiente torneo del Grand Slam. Un parlamentario francés señaló que una nueva ley que excluirá a las personas sin vacunar de recintos deportivos, restaurantes y otros espacios públicos se aplicará a cualquiera que quiera jugar en Roland Garros. Los comentarios del lunes de Christophe Castaner y un tuit de la ministra francesa de Deportes el domingo por la noche apuntaban a un cambio de planes respecto al proyecto inicial de crear una «burbuja» en torno al Abierto de Francia, previsto para finales de mayo y principios de junio.

Sin embargo, eso no es lo único que enfrenta Djokovic; la marca de ropa Lacoste, patrocinador principal del número uno del tenis, le pedirá cuentas por la polémica de los últimos días en Australia.

«En cuanto sea posible contactaremos con Novak Djokovic para revisar los acontecimientos que han marcado su presencia en Australia», indicó en un comunicado la casa del cocodrilo, que el serbio luce en su pecho desde que en 2017 firmó un multimillonario contrato y abandonó la japonesa Uniclo.

Lacoste es el primero de los patrocinadores de Djokovic que muestra su descontento con la actitud del tenista, cuya negativa a vacunarse le ha impedido defender su título en el Abierto de Australia, donde aspiraba a lograr su 21 Grand Slam.

La marca francesa agradece sus esfuerzos a los organizadores del torneo para «asegurar su celebración en buenas condiciones para los jugadores, cuerpo técnico y espectadores».

El resto de los patrocinadores de Djokovic, por ahora, no se han pronunciado sobre esta polémica.

El gobierno de Australia canceló este viernes por segunda vez el visado del número uno del tenis mundial, el serbio Novak Djokovic, que será detenido el sábado a la espera de que se celebre este fin de semana una audiencia judicial en la que intentará evitar su deportación.

Tras varios días estudiando el caso, el ministro de Inmigración, Alex Hawke, decidió hoy volver a cancelar el visado de Djokovic con la intención de expulsarlo del país, lo que también podría implicar la prohibición de volver durante tres años a Australia.

«Hoy he ejercido mi poder bajo la sección 133C(3) de la Ley de Inmigración para cancelar el visado del Sr. Novak Djokovic basado en razones sanitarias y del mantenimiento del orden por ser de interés público», señaló el ministro en un escueto comunicado al remarcar que sopesó «cuidadosamente» la información proporcionada por las partes.

El primer ministro australiano, Scot Morrison, defendió hoy la segunda cancelación del visado de Djokovic, al destacar los sacrificios realizados por los australianos durante la pandemia en el país, que ha sido uno de los más estrictos a la hora de aplicar restricciones.

«Los australianos han hecho muchos sacrificios durante esta pandemia, y esperan con razón que el resultado de esos sacrificios sea protegido», dijo el mandatario.

Tras la anulación, un juez ordenó en una audiencia de emergencia que Djokovic no sea deportado «de manera inmediata» hasta que la justicia revise el domingo la decisión tomada por el ministro de Inmigración, que será impugnada por los abogados del tenista.

El juez Anthony Kelly también determinó que Djokovic permanezca en libertad hasta las 8 de la mañana del sábado cuando acuda a una cita con los funcionarios de inmigración en la ciudad de Melbourne, en donde será detenido. Sin embargo, dos agentes de aduanas trasladarán después a Djokovic hasta el lugar donde pueda reunirse con sus abogados para preparar el caso.

La audiencia se celebrará en el Tribunal Federal, una instancia superior, y se espera que comience y acabe el domingo, un día antes del inicio del Abierto de Australia, que se celebra entre el 17 y el 30 de enero en la ciudad de Melbourne.

Recordemos que Djokovic viajó el 5 de enero a Melbourne desde España con una exención médica para no estar vacunado al haber estado contagiado de COVID-19 recientemente, aunque a su llegada las autoridades de Inmigración le cancelaron el visado y lo detuvieron. El pasado lunes, un tribunal presidido también por el juez Kelly ordenó la liberación del tenista tras entender que no se le había tratado con «equidad».

Sin embargo, el miércoles, Djokovic admitió que sus representantes cometieron «errores humanos» en su declaración para entrar a Australia, ya que se indicó que no había viajado en los últimos 14 días previos, pero lo cierto es que se había desplazado de Serbia a España.

Además, reconoció un «error de juicio» tras haber acudido a una entrevista con el medio francés L’Equipe el 18 de diciembre en Belgrado, a pesar de saber que tenía la covid-19.

El tenista serbio, Novak Djokovic, admitió haber cometido «errores humanos» en el llenado de los documentos para entrar a Australia y acudir a una entrevista con un medio deportivo tras conocer que era positivo a COVID-19.

«Me sentí obligado a acudir a la entrevista con L’Equipe para no dejar tirado al periodista, pero mantuve distancia social y mascarilla todo el tiempo, excepto durante las fotografías. Al regresar a casa me aislé y reflexioné. Cometí un error de juicio y admito que tuve que posponer la cita», apuntó el deportista en un comunicado publicado en las redes sociales.

Djokovic asegura que el 16 de diciembre se sometió a una prueba para detectar COVID-19, cuyo resultado conoció un día más tarde después de acudir a un evento con jóvenes, mientras que la entrevista fue el 18.

«Era asintomático y me sentía bien y no recibí la notificación de mi test PCR positivo hasta después de ese evento (con jóvenes)» precisó la raqueta número uno del mundo, quien apuntó también que se sometió previamente a pruebas de antígenos por precaución, los cuales dieron negativo.

Djokovic, quien espera poder defender su título en el Abierto de Australia a partir del próximo lunes, también aseguró que su agente cometió un «error humano» al rellenar el documento sobre los viajes que realizó en los 14 días previos a su llegada al país oceánico.

Por estas razones, el gobierno australiano continúa considerando su posible anulación de visado y posterior deportación. Las autoridades de inmigración investigan, según medios australianos, si el tenista mintió a su entrada a Australia, lo que podría conllevar a que su visa sea cancelada de nuevo.

Y es que el número uno del mundo estuvo entrenando en unas instalaciones en Sotogrande (Cádiz), según sus redes sociales, y viajó desde Málaga hacia Australia, según el presidente del Comité Olímpico serbio, Borizadr Maljkovic. Además, el tenista, que voló el día 4 de enero haciendo escala en Dubái, pudo haber pasado la Navidad en Belgrado, según algunas fotos en las redes sociales.

El número uno del tenis, Novak Djokovic, volvió a las prácticas este lunes tras haber sido liberado de un centro de detención de inmigrantes en Australia, después de ganar un recurso judicial que lo puso a punto de ser deportado de dicho país.

Recordemos que el Abierto de Australia comienza el 17 de enero.

El tenista publicó una foto con su equipo en Melbourne Park al tiempo que agradeció al juez por dejar sin efecto las medidas, que incluía la cancelación de su visa.

«Estoy contento y agradecido de que el juez haya anulado la cancelación de mi visado. A pesar de todo lo que ha pasado, quiero quedarme e intentar competir en el Abierto de Australia. Sigo centrado en eso», escribió el serbio en Twitter. «Por ahora no puedo decir más, pero gracias a todos por estar conmigo en todo esto». La familia del jugador dijo que su liberación era la «mayor victoria de su vida».

Sin embargo, los abogados del gobierno federal indicaron que el proceso legal podría no haber terminado y señalaron que el ministro de Inmigración, Alex Hawke, se reservaba el derecho de ejercer su poder personal para revocar de nuevo el visado de Djokovic.

Y es que este lunes, el juez Anthony Kelly dictaminó que la decisión del Gobierno federal de la semana pasada de revocar el visado para entrar en el país era «irrazonable» y ordenó la liberación de Djokovic.

La situación del tenista ha acaparado la atención de todo el mundo, creando tensiones políticas entre Belgrado y Canberra y suscitando un acalorado debate sobre los mandatos nacionales de vacunación.

La noticia de su puesta en libertad fue recibida con ruidosas celebraciones de tambores y bailes por parte de un grupo de unos 50 seguidores, muchos de ellos ataviados con la bandera serbia, a las puertas del tribunal de Melbourne.

El juez también ordenó que el gobierno federal pagara los gastos judiciales de Djokovic, que pasó varios días en un hotel de detención de inmigrantes, señalando que sus abogados argumentaron que su «reputación personal y profesional y sus intereses económicos pueden verse directamente afectados».

Kelly dijo que había anulado la decisión del Gobierno de cancelar el visado de Djokovic porque al jugador no se le dio suficiente tiempo para hablar con los organizadores del tenis y los abogados para responder de manera exhaustiva después de que se le notificara la intención de cancelar su visado. Dijo que Djokovic había solicitado y recibido la exención médica requerida para la vacunación contra el COVID-19 sobre la base de que había contraído el virus el mes pasado. Había presentado pruebas de ello antes de viajar a Melbourne. «¿Qué más podría haber hecho este hombre?», señaló.

El caso de Djokovic había provocado enojo en Australia, donde más del 90% de la población adulta está completamente vacunada y la opinión pública se ha mostrado mayoritariamente en contra del jugador.

El número uno del tenis mundial, Novak Djokovic, amenazado de expulsión de Australia, país que le negó la entrada y anuló su visado, obtuvo un aplazamiento hasta el próximo lunes.

El serbio, retenido por los servicios de inmigración en Melbourne desde su llegada el miércoles con la intención de participar en el Open de Australia, apeló ante la justicia la decisión de las autoridades de negarle la entrada.

En una primera audiencia este jueves, el abogado del Estado, Christopher Tran, aseguró que Australia no prevé proceder a dicha expulsión antes de que se celebre otra audiencia, prevista el lunes.

El viaje de Djokovic ha escalado y ha provocado un incidente diplomático, ya que el presidente serbio Aleksandar Vucic acusó a las autoridades australianas de «maltrato» al número uno del tenis mundial y consideró que existía una «caza política».

Djokovic había anunciado el martes, feliz, en Instagram que viajaba a Australia. Pero el serbio, opuesto a la vacuna obligatoria y cuyo estatuto de inmunización es desconocido, tuvo problemas desde el primer momento de su llegada a Australia. Las autoridades fronterizas australianas cancelaron el visado de entrada del tenista.

«El señor Djokovic no proporcionó las pruebas adecuadas para cumplir con los requisitos de entrada a Australia y su visa fue cancelada», anunció en un comunicado la Fuerza Fronteriza de Australia. «Los no ciudadanos que no tengan una visa de entrada válida o cuya visa haya sido cancelada serán retenidos y expulsados de Australia», se agrega.

Djokovic no aportó evidencia de tener la vacunación completa, o justificación para estar eximido de ella, al aterrizar, dijo el primer ministro conservador, Scott Morrison. «Las reglas son las reglas, especialmente cuando se trata de nuestras fronteras (…) Nadie está por encima de las reglas», aseguró Morrison en conferencia de prensa.

De ser finalmente deportado, el tenista serbio se quedaría sin la posibilidad de jugar, a partir del 17 de enero, el Open de Australia, donde buscaba su 10º título y batir el récord de 20 Grand Slams que ahora comparte con Roger Federer y Rafael Nadal.

Fue Nadal quien declaró que el tenista serbio debe asumir las consecuencias de no haberse vacunado contra el coronavirus. «Para mí lo único claro es que si te has vacunado, puedes jugar el Open de Australia y en cualquier parte, y en mi opinión el mundo ha sufrido ya bastante como para no seguir las reglas», explicó Nadal.

El serbio, que en el pasado se mostró renuente a vacunarse contra el COVID-19 y se ha negado repetidamente a confirmar si se inoculó, había obtenido una «derogación médica» para poder participar en el primer Grand Slam de la temporada.

La decisión de autorizar la entrada de Djokovic había provocado indignación en Australia, cuyos residentes han estado sometidos a importantes restricciones, confinamientos y cierres fronterizos durante gran parte de los últimos dos años.

Djokovic expresó su oposición a la vacuna contra el coronavirus en abril de 2020, cuando se planteó que podría ser obligatoria para reanudar los torneos. «Personalmente no soy provacuna», declaró entonces Djokovic. «No quisiera que alguien me obligue a estar vacunado para poder viajar».