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La Administración del presidente Joe Biden celebró este viernes la nueva fase de cooperación entre Estados Unidos y China para frenar el tráfico de fentanilo, aunque recalcó que ambos países deben “hacer más”.

“Todavía no es suficiente, pero el hecho de que haya un grupo de trabajo significa que tenemos un mecanismo para seguir discutiendo sobre qué más se puede hacer”, dijo este viernes el jefe antinarcóticos del Departamento de Estado, Todd Robinson, a un grupo de periodistas.

Robinson fue uno de los funcionarios que participó el martes pasado en Pekín en la primera reunión de trabajo para frenar el tráfico de productos químicos utilizados para fabricar fentanilo, droga que ha desatado la peor crisis de opioides en la historia de Estados Unidos.

Este grupo de trabajo, fruto del acuerdo al que llegaron el pasado noviembre en San Francisco Biden y su homólogo chino, Xi Jinping, prevé mantener reuniones periódicas en ambos países. “Definitivamente hay más cosas que creemos que ambas partes pueden hacer en términos de perseguir a las empresas que envían estas drogas alrededor del mundo”, afirmó Robinson.

El funcionario sostuvo que cuando ambas potencias cooperan se logran resultados y puso como ejemplo la caída drástica de entrada de fentanilo de 2019 en Estados Unidos después de que Washington pidiera a Pekín que frenara el tráfico de esa sustancia.

“Sabemos que cuando toman medidas, cuando advierten a las empresas que están violando las leyes, tanto chinas como internacionales, eso tiene un efecto casi inmediato”, detalló.

En ese sentido, subrayó que China ya está volviendo a tomar medidas como advertir o cerrar empresas que están comercializando con ciertos productos químicos.

Según Robinson, el ambiente de la reunión “fue positivo en general” y se demostró que ambas delegaciones se toman “seriamente” esta cuestión.

Sin embargo, admitió que es consciente de que en cualquier momento puede desatarse una crisis entre los dos países que rompa estos esfuerzos de cooperación.

Por su parte el portavoz de Exteriores chino, Wang Wenbin, reconoció esta semana que hubo dificultades para reanudar la cooperación con Estados Unidos en su lucha contra el fentanilo, pero dijo esperar que Washington “valore la oportunidad” que se le brinda de “trabajar de la mano” con Pekín en este campo.

El tercer país en la ecuación en la ruta del fentanilo es México, donde, según Washington, llegan los precursores químicos chinos que los cárteles de la droga utilizan para fabricar el opioide y traficar con él en Estados Unidos.

Robinson dijo que las constantes reuniones que mantienen funcionarios estadounidenses y mexicanos es una muestra de que “México está comprometido en este tema”, pero también admitió que las cosas pueden “complicarse” este año a medida que se acerquen las elecciones presidenciales en ambas naciones.

China y Estados Unidos conversan este martes, por primera vez en años, sobre cómo frenar la producción fentanilo, potente opioide sintético que ha deja decenas de miles de muertes al año en Estados Unidos y el mundo.

Washington acusa a Pekín de complicidad en el mortal comercio del fentanilo, algo que China niega además de que defiende su política de “cero tolerancia” con las drogas. El país asiático insiste en que las causas de la crisis de adicción están en Estados Unidos.

Estados Unidos enfrenta una epidemia de muertes causadas por el fentanilo, un opioide sintético 50 veces más poderoso que la heroína y más fácil y barato de producir. Registra 100,000 muertes anuales por sobredosis, lo que la hace la principal causa de muertes entre personas de 18 a 49 años.

La Administración de Control de Drogas (DEA) ha calificado a China como “la principal fuente de todas las sustancias relacionadas con el fentanilo en Estados Unidos”. Un informe del año pasado del Servicio de Investigación del Congreso (CRS) destacó que el suministro directo de la droga desde China fue frenado en 2019 por mayores controles de Pekín, pero que simplemente cambiaron las rutas de suministro.

En lugar de enviar la droga directamente mediante servicios internacionales de mensajería, señaló, los componentes químicos son embarcados de China a México, donde se manufactura el fentanilo para ser llevado de contrabando a Estados Unidos.

Las sustancias químicas pueden ser producidos en laboratorios clandestinos o “empresas químicas y farmacéuticas legítimas”, según el CRS.

Pekín inicialmente insistió en que “no existe el tráfico ilegal de fentanilo entre China y México”, pero ahora ha prometido contenerlo. El Ministerio de Relaciones Exteriores dijo en diciembre que el país “realiza campañas contra el fentanilo y sus precursores químicos”.

El portavoz del ministerio, Wang Wenbin, afirmó que China “tomó medidas contra las actividades ilegales y criminales que involucran el contrabando, fabricación ilícita, tráfico y abuso de sustancias con fentanilo”.

Joe Biden ha hecho de la lucha contra el fentanilo una prioridad. El Departamento de Justicia estadounidense impuso en octubre sanciones contra una veintena de entidades y personas basadas en China acusadas de ser la “fuente del suministro” de muchos narcotraficantes en Estados Unidos y organizaciones delictivas en México.

China rechazó las sanciones y las calificó como parte de una campaña de Washington en su contra.

El diálogo China-Estados Unidos sobre drogas se estancó en medio del deterioro en sus relaciones, con disputas sobre comercio, derechos humanos y la situación de Taiwán. Tras una cumbre entre los presidentes Biden y Xi Jinping en San Francisco en noviembre pasado, Washington y Pekín acordaron retomar las discusiones.

Xi dijo en esa cita que China “empatiza profundamente” con las víctimas del fentanilo y prometió combatirlo. EUA espera que China tome más acciones contra las empresas que fabrican los precursores químicos de la droga.

Por ello, en la reunión de hoy participan funcionarios estadounidenses de alto nivel de los departamentos de Estado, Tesoro, Interior y Justicia. China no ha dicho quién representará al gobierno en las conversaciones.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reveló este viernes que presentará una reforma constitucional para prohibir el consumo de drogas químicas como el fentanilo, rechazando argumentos sobre los riesgos de criminalizar a los consumidores.

“Una de las iniciativas que voy a presentar de reforma a la Constitución es la de prohibir el consumo de drogas químicas, como el fentanilo, así directo, y otros asuntos relacionados con la drogadicción, es algo que tenemos que cuidar mucho”, declaró el mandatario.

López Obrador afirmó que su Gobierno seguirá combatiendo el tráfico de precursores para la elaboración de esos productos.

Y es que el consumo de fentanilo causa cada año la muerte de decenas de miles de personas en el vecino Estados Unidos, cuyas autoridades han pedido varias veces a México hacer más para evitar que los cárteles de la droga introduzcan la droga en territorio estadounidense.

“Una de las iniciativas que voy a presentar como reforma a la Constitución es la de prohibir el consumo de drogas químicas como el fentanilo”, dijo López Obrador en su conferencia matutina.

Aunque grupos de izquierda han acusado a López Obrador de ser conservador en su postura sobre las drogas, incluyendo la marihuana, el presidente desestimó los argumentos.

“Esa opinión de que se va a criminalizar el consumo está muy extendida, vamos a ver si eso conviene o no conviene”, expresó.

“Cuando el Estado no cumple con su responsabilidad social, podría ser que se haga el cuestionamiento que no hay que criminalizar el combate a las drogas, pero sí se están atendiendo las causas, si se están dando oportunidades de estudio y de trabajo, ¿por qué permitir que los jóvenes sean objeto de la drogadicción?”, agregó.

Pese a su iniciativa, el mandatario aseveró que el consumo de fentanilo está focalizado en algunas zonas y “no está extendido en el país”, según una encuesta que realiza su Gobierno.

“Partimos de la hipótesis que, en comparación con Estados Unidos, el consumo en México es menor y, por lo mismo, son menos los jóvenes, las personas, que pierden la vida por sobredosis”, afirmó.

El presidente opinó que las drogas son “el principal problema en Estados Unidos”, donde citó que mueren 100,000 personas al año por sobredosis de fentanilo y otras sustancias.

Por ello, ofreció mantener el apoyo para combatir el narcotráfico a Estados Unidos, donde ha subido la presión en medio de las elecciones presidenciales de este año.

Las Fuerzas Armadas han decomisado más de 8,170 kilogramos de fentanilo durante la presidencia de López Obrador, de los que más de una cuarta parte, casi 2,329 kilogramos, corresponde al año pasado.

Estados Unidos anunció la noche de ayer que levantó las sanciones que pesaban sobre el Instituto de Ciencias Forenses del Ministerio de Seguridad Pública de China, en un intento de que el gigante asiático coopere en la lucha contra el fentanilo, un potente opioide que se cobra la vida de casi 200 estadounidenses al día.

El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Matt Miller, informó que se había tomado la decisión de sacar a ese instituto de una lista de sanciones comerciales para favorecer la cooperación entre las dos potencias.

“La permanencia del Instituto de Ciencias Forenses del Ministerio de Seguridad Pública de China en la lista de entes comerciales era una obstáculo para lograr la cooperación en el control a los químicos que sirven para producir el fentanilo”, explicó el portavoz.

El anuncio se produce después de que la Casa Blanca anunciara el miércoles que los presidentes de Joe Biden, y Xi Jinping, habían llegado a un acuerdo para que China controle la salida de su territorio de precursores químicos que supuestamente carteles del narcotráfico utilizan para fabricar el fentanilo y venderlo ilegalmente en Estados Unidos.

El Gobierno chino no especificó que se hubiera alcanzado un acuerdo sobre el fentanilo, pero sí indicó que se había llegado a un entendimiento para crear un “grupo de trabajo” sobre narcóticos.

Recordemos que Pekín llevaba meses pidiendo a Washington que retirara las sanciones que pesan sobre el Instituto de Ciencias Forenses del Ministerio de Seguridad Pública de China, dedicado a investigaciones criminales que incluyen la lucha antidroga, para que pudiera colaborar en la lucha contra el fentanilo.

La entidad fue sancionada durante el Gobierno de Donald Trump por abusos a las minorías musulmanas en la región noroccidental china de Xinjiang, algo que Pekín niega.

El levantamiento de las sanciones llega a la par de que China alertara a las empresas dedicadas a la producción, el comercio o el transporte de sustancias que pueden ser utilizadas para fabricar drogas de que eviten incurrir en “actividades ilegales o criminales”.

La Comisión Nacional de Control de Narcóticos de China publicó una circular en la que recuerda las “disposiciones legales vigentes en China sobre el control de las sustancias precursoras de drogas” y la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico.

El comunicado fue publicado en la agencia estatal Xinhua y en otros organismos oficiales y advierte a las empresas de que “algunos países y regiones han ampliado el alcance de la fiscalización de las sustancias precursoras de drogas” y de que “agencias de aplicación de la ley extranjeras pueden perseguir” a quienes consideren infractores.

La circular pide a las compañías que “verifiquen la identidad y las intenciones” de los compradores, que “mantengan registros completos y precisos de las transacciones” y que “informen de inmediato a las autoridades competentes de cualquier actividad sospechosa”.

La institución recomienda además a las empresas productoras de sustancias sometidas a control por Washington que “sean cautelosas con los pedidos procedentes de Estados Unidos y México”.

Un niño de 1 año murió y otro de 4 se ha recuperado tras haber estado expuestos al fentanilo en Sinaloa, confirmaron este lunes las autoridades del estado.

Pese a lo que el Gobierno federal sostiene, de que en México no se produce el fentanilo, según el gobernador de la entidad, Rubén Rocha, se trata de “un contagio ocasional” de los niños por haber tenido contacto con algún adicto o con personas que trabajan en lugares clandestinos, donde se fabrican las píldoras de fentanilo.

El secretario de Salud de Sinaloa, Cuitláhuac González, dijo que los niños parecen haber estado expuestos al fentanilo en dos eventos diferentes la semana pasada, y que se espera que el niño de cuatro años sea dado de alta del hospital pronto.

González también descartó la posibilidad de que los niños pudieran haber comido caramelos con droga, una idea que ha sido altamente difundida por la población de la región.

El gobernador, de corte morenista, reconoció que, en lo que va de año, un total de cuatro niños han sido tratados por exposición al fentanilo en Sinaloa, estado sede del cártel del mismo nombre y que es una de las mayores organizaciones criminales del hemisferio.

En ese sentido, Rocha señaló que hasta ahora “uno solo ha fallecido, los otros tres no” y subrayó que en su estado no hay “laboratorios” de esta droga.

Sin embargo, hay que recordar que las Fuerzas Armadas han preferido referirse a estos lugares clandestinos como “talleres” o “cocinas” donde se elaboran pastillas de esta sustancia.

Estos espacios son comunes en el estado y es donde prensan el polvo de fentanilo hasta convertirlo en pastillas que simulan medicamentos populares en Estados Unidos como el Oxycontin, Valium, Xanax, entre otros.

La adicción a esta droga sigue siendo rara en México porque las píldoras se destinan mayormente a la exportación, ya que es una de las drogas más lucrativas de estos tiempos, sobre todo en Estados Unidos, donde ha dejado récord de muertes por su consumo.

Alrededor de 70,000 adultos mueren cada año en Estados Unidos por sobredosis de fentanilo. Pero la exposición a cantidades mínimas puede ser mortal para los niños pequeños.

En septiembre, un niño murió repentinamente en una guardería de Nueva York tras haber estado expuesto al fentanilo. Durante la siesta, otros niños del mismo centro infantil del Bronx experimentaron síntomas de intoxicación por opioides y necesitaron ser reanimados.

El gobernador Rocha trató de restar importancia al asunto. “Aquí (ni) en Sinaloa ni en el Golfo de California hay fentanilo, lo que se llama la sustancia activa… No existe ningún indicio de que entre el fentanilo por aquí”, afirmó, aunque reconoció que eso no evita que se utilice para fabricar pastillas dentro de la región.

Rocha explicó que en los lugares donde se hacen las pastillas aparecen también otras sustancias destinadas a evitar dolores de estómago o de cabeza. “Todo eso lo cuidan los traficantes”, declaró.

Tras la reunión de ayer entre delegaciones Estados Unidos y México, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró este viernes que no cree que el país vecino vaya a construir 36 kilómetros más de muro en la frontera común.

El mandatario dijo que expresó su rechazo al cambio de política del gobierno del presidente estadounidense Joe Biden ayer a los funcionarios que visitaron el país, mismo que calificó como un “retroceso”.

“En el caso del muro se planteó que nosotros no pensamos que esa sea la solución al problema migratorio”, afirmó López Obrador.

El mandatario también informó que los funcionarios estadounidenses quedaron “satisfechos y sorprendidos” con la lucha de México contra el fentanilo.

“Para decirlo de manera breve, quedaron muy satisfechos y sorprendidos los funcionarios de Estados Unidos por el volumen de droga decomisada, por el número de laboratorios destruidos, por las detenciones, por la confiscación de armas”, dijo.

Y es que el problema del tráfico del fentanilo fue uno de los principales temas de la reunión.

México reportó la destrucción de más de 2,000 laboratorios clandestinos de drogas sintéticas desde el inicio del Gobierno, en diciembre de 2018, así como el decomiso de 1,435,6 toneladas de precursores químicos, 470 de metanfetaminas, 184 de cocaína, 7.6 de fentanilo y más de 44,700 armas de alto poder.

“Esto lo expresó el mismo secretario Blinken, llegó a decir que no tenían ninguna duda del trabajo que estaba haciendo el Gobierno de México para combatir el fentanilo”, aseguró.

La presión de EUA para que México controle el fentanilo crece rumbo a las elecciones presidenciales de ambos países en 2024, en particular por los aspirantes republicanos que piden usar el Ejército estadounidense para combatir a los cárteles en territorio mexicano y designarlos como terroristas.

En ese sentido, dijo que “hay funcionarios en Estados Unidos que hablan de que es publicidad, es propaganda vulgar, corriente, barata, chafa, el estar amenazando de que van a invadirnos o que van a intervenir para detener bandas en México desde Estados Unidos”, remató López Obrador.

México prometió este jueves combatir el tráfico de fentanilo, esto en el marco del Diálogo de Alto Nivel de Seguridad con Estados Unidos. Sin embargo, urgió a Washington frenar el trasiego de armas y dinero que llegan a nuestro país y terminan en manos de los cárteles mexicanos.

“Vemos con optimismo que Estados Unidos lo está abordando (el tema de las drogas) desde la óptica del consumo y como un asunto de salud pública. En cuanto al tráfico ilegal de armas, urgimos a Estados Unidos reforzar sus acciones para evitar que lleguen a México y caigan en manos de la delincuencia”, declaró la canciller mexicana, Alicia Bárcena.

Autoridades de ambos países se encuentran reunidos este jueves, y se espera que en breve ofrezcan un nuevo mensaje conjunto.

La delegación estadounidense la encabeza el secretario de Estado, Antony Blinken. Participan el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas; el fiscal general, Merrick Garland, y la asesora de la Casa Blanca para Seguridad Nacional, Elizabeth Sherwood-Randall.

En el arranque del encuentro, la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Rosa Icela Rodríguez, informó sobre la destrucción de más de 2,000 laboratorios de drogas sintéticas desde el inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, en diciembre de 2018, de los que 900 fueron este año.

También señaló el decomiso de 184 toneladas de cocaína, 7.6 toneladas de fentanilo y más de 44,700 armas de fuego de alto poder.

“Estados Unidos tiene un complicado problema de salud pública por consumo de fentanilo y, en algunas zonas, México enfrenta la violencia por la disputa entre grupos criminales, y producto de la venta de drogas se abastecen con dinero y armas del otro lado de la frontera. Es un círculo vicioso”, sostuvo la secretaria de seguridad.

También informó sobre la detención de más de 78,000 delincuentes, de los que 4,000 eran objetivos prioritarios, gracias al “combate a todos los cárteles”.

Por su parte, el secretario de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Alejandro Mayorkas, prometió seguir trabajando estrechamente con el Gobierno de nuestro país en materia migratoria, un día después de que Washington ordenara reforzar el muro en algunas zonas de la frontera.

“Estados Unidos se compromete a seguir trabajando estrechamente con el Gobierno mexicano mientras implementamos un modelo migratorio que se ha demostrado eficaz”, afirmó.

Y es que en el encuentro también se abordó la migración y las críticas del presidente contra las nuevas obras del muro fronterizo que Estados Unidos anunció ayer para el valle del río Grande, en Texas. Aún así, Bárcena “resaltó la relación muy cercana en materia de migración con la Casa Blanca”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se reunirán el próximo 5 de octubre en Ciudad de México, durante la reunión de alto nivel sobre seguridad que mantendrán delegaciones de ambos países.

El encuentro tendrá lugar en plena crisis por el tráfico y consumo de fentanilo en Estados Unidos, y pocas semanas después de la extradición de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El jefe de la diplomacia estadounidense viajará a México acompañado del secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y del fiscal general, Merrick Garland, para el Diálogo de Alto Nivel Sobre Seguridad, según confirmó este viernes el Departamento de Estado.

También estarán la asesora de seguridad de la Casa Blanca Liz Sherwood-Randall, el encargado de Latinoamérica en el Departamento de Estado, Brian Nichols; y el jefe antinarcóticos del Departamento de Estado, Todd Robinson.

El encuentro servirá para discutir la implementación del Entendimiento Bicentenario, la estrategia de seguridad común lanzada por el Gobierno de López Obrador y la Administración de Joe Biden, añadió el Departamento de Estado.

En el centro de las reuniones estará el asunto del fentanilo que, según Washington, fabrican los cárteles mexicanos mediante productos químicos comprados en China y luego trafican con él a Estados Unidos, donde el año pasado murieron más de 70,000 personas por sobredosis de esta sustancia.

Por su parte López Obrador insiste en que el fentanilo no se produce en nuestro país, sino que llega directamente desde el gigante asiático.

En las conversaciones sobre seguridad, México exhorta además a Estados Unidos a que frene el tráfico de armas, pues sostiene que suelen acabar en manos del crimen organizado, lo que agrava la ola de violencia en el país.

Como una muestra de cooperación, México avaló el pasado 15 de septiembre la extradición de Ovidio Guzmán a Estados Unidos, donde está acusado de liderar el Cártel de Sinaloa y el tráfico de fentanilo.

Estados Unidos pide ahora la captura y extradición de los oros hijos de “El Chapo”, a los que llama “Los Chapitos”.

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó este miércoles a tres ciudadanos mexicanos por su presunta participación en la producción y el tráfico de fentanilo.

Es la segunda ronda de sanciones en dos meses contra traficantes de fentanilo vinculados al Cártel de Sinaloa.

Los tres hombres sancionados trabajaban en Tijuana, y presuntamente introdujeron grandes cantidades de fentanilo a Estados Unidos.

Ahora, las sanciones bloquean cualquier activo que tengan en ese país y prohíbe a ciudadanos estadounidenses hacer negocios con ellos.

El Departamento del Tesoro señaló que dos de los hombres, Alfonso Arzate García, y su hermano, René Arzate García, fungían como “jefes de plaza” del Cártel de Sinaloa en Tijuana. Siguen prófugos.

El otro hombre es Rafael Guadalupe Félix Núñez, mejor conocido como “El Changuito Ántrax”. Comenzó su carrera como sicario a principios en los años 2000 y posteriormente se incorporó a una pandilla de sicarios, todos los cuales adoptaron la palabra “Ántrax” como apellido. Fue detenido en 2014 y se escapó de prisión en 2017.

Recordemos que el mes pasado, el Departamento del Tesoro impuso sanciones a 10 mexicanos más, incluido al cuñado de Joaquín “El Chapo” Guzmán, por su presunta participación en la producción y tráfico de fentanilo.

El tráfico de fentanilo y la migración son los asuntos principales que abordarán el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y la canciller Alicia Bárcena, en su primer encuentro oficial.

La secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, que sustituyó en junio en el cargo aMarcelo Ebrard, viaja este miércoles a Washington para su primera visita oficial en Estados Unidos.

Durante su estancia en la capital estadounidense, Bárcena se entrevistará con Blinken, con el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas; con el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, y miembros de la comunidad mexicana en Estados Unidos.

A pesar del rechazo que en repetidas ocasiones ha expresado el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el jefe de la oficina antidrogas del Departamento de Estado de los Estados Unidos, sostiene que “el fentanilo sí se fabrica en México”.

Sin embargo, Todd Robinson, secretario adjunto para Asuntos Internacionales de Narcóticos, reconoció que la cooperación bilateral para frenar su tráfico es “muy buena” aunque todavía puede mejorar.

“Todo lo que hemos visto muestra que, de hecho, el fentanilo sí se está fabricando en México y sabemos que sus precursores químicos vienen de China”, afirmó Robinson en entrevista con la agencia EFE.

“Yo mismo he viajado a México y he visto lo que se fabrica allí, tanto de metanfetaminas como fentanilo. Y estamos trabajando tan duro como podemos con nuestros socios en México para detener el tráfico de dichas sustancias”, señaló.

El fentanilo es un potente opioide sintético cincuenta veces más fuerte que la morfina y causante de la peor crisis de drogas en la historia de Estados Unidos, donde el año dejó más de 70,000 personas sin vida por sobredosis.

Según el Gobierno de Joe Biden, los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación producen el fentanilo en laboratorios clandestinos mediante productos químicos y cosméticos que adquieren legalmente de China y luego lo trafican y distribuyen en territorio estadounidense.

El presidente López Obrador ha negado varias veces que se produzca fentanilo en nuestro país, al argumentar que la droga llega directamente desde China a Estados Unidos y que por México pasa solo una pequeña parte.

Pese a estas diferencias, Todd Robinson dijo que la cooperación “es muy buena” tanto a nivel técnico como político, y puso como ejemplo la carta que López Obrador envió en abril a su homólogo chino, Xi Jinping, pidiéndole su “apoyo” en el combate al fentanilo, un gesto que Washington considera “muy positivo”.

“Entonces diría que nuestra cooperación es buena. ¿Puede ser mejor? Siempre puede ser mejor, pero estamos muy contentos de poder trabajar con nuestros colegas mexicanos”, expresó.

Según el diplomático, el Gobierno de Biden quiere que “México haga más para perseguir a los narcotraficantes”, pero también admite su “responsabilidad” para frenar la demanda de drogas en Estados Unidos y desmantelar las redes de narcotráfico dentro de su territorio.

La cooperación con China, en cambio, es más complicada puesto que Pekín ha descartado participar en la coalición global contra el fentanilo que lanzó en julio el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, junto a más de 70 países, México entre ellos.

Los contrabandistas del 85% del fentanilo incautado en la frontera entre México y Estados Unidos “no son los migrantes” sino estadounidenses, afirmó este viernes Esteban Moctezuma.

El gobierno del presidente Joe Biden ha declarado la guerra al fentanilo, un opioide sintético hasta 50 veces más potente que la heroína que mató a decenas de miles de estadounidenses en 2022.

La crisis del fentanilo se ha convertido en un tema recurrente de los republicanos en el Congreso, donde algunos han llegado a pedir que se declare organizaciones terroristas a los cárteles de la droga mexicanos, que fabrican esta droga con sustancias químicas o precursores procedentes sobre todo de China.

Esto ha aumentado la presión sobre el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que ha pedido a China que colabore.

México “está trabajando de manera muy firme” contra la producción de fentanilo y la llegada de precursores, afirmó Moctezuma, embajador de México en Estados Unidos, durante una rueda de prensa en el Wilson Center, un foro no partidista en la capital estadounidense.

Como resultado, dijo, los pasos terrestres han quedado bajo control del Ejército y los puerto bajo el de la Marina y se han destruido “alrededor de 1,060 laboratorios clandestinos” de fabricación de la droga.

“Independientemente de quien lo produzca el compromiso es de luchar contra él”, insistió el embajador.

Fue en ese punto donde dijo que lo que “estamos viendo que en el 85% de las incautaciones en la frontera que ha hecho CBP quien transporta la droga no son los migrantes, son ciudadanos americanos”, sostuvo el embajador.

Según un estudio publicado por el CATO Institut, “en 2021 el 86.3% de los traficantes de fentanilo condenados eran ciudadanos estadounidenses”, que están “sujetos a menos controles” en los pasos fronterizos o en el interior de los vehículos.

Moctezuna recalcó que ambos países son conscientes de que la lucha contra el narcotráfico “es responsabilidad regional”.

En el mismo evento, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reconoció que el fentanilo “es un problema muy difícil” y ambos países deben implicar a China en la búsqueda de una solución porque “de allá, de Asia es de donde vienen los precursores”.

Estados Unidos sancionó este miércoles una red de fentanilo dirigida por el cártel de Sinaloa, concretamente por familiares de Joaquín “El Chapo” Guzmán y los hermanos Zamudio Lerma, informó el Departamento del Tesoro.

El gobierno del presidente estadounidense Joe Biden le ha declarado la guerra al fentanilo, un opioide hasta 50 veces más potente que la heroína que ha causado buena parte de las casi 110,000 muertes por sobredosis en el país en 2022.

Washington afirma que la mayor parte del fentanilo que entra a Estados Unidos proviene de los cárteles de nuestro país que lo fabrican con sustancias, conocidos como  precursores, que importan sobre todo de China.

A lo largo de los últimos meses ha multiplicado las sanciones, entre otros contra ‘Los Chapitos’, hijos de “El Chapo” Guzmán.

Este miércoles, en colaboración con el gobierno de México, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a 10 individuos y una empresa radicada en nuestro país por estar “relacionados con proveedores de precursores químicos” y por actuar al servicio del cártel de Sinaloa y Los Chapitos, señala el Departamento del Tesoro en un comunicado.

La OFAC asegura que Noel López Pérez y Ricardo Páez López, ambos mexicanos, están “implicados en el tráfico y transporte de drogas, venta de precursores químicos, supervisión de laboratorios de drogas ilícitas, túneles transfronterizos y operaciones de represión para Los Chapitos”.

El primero de ellos es cuñado de “El Chapo” Guzmán, encarcelado en Estados Unidos, y el segundo es primo materno de dos ‘Chapitos’.

También castiga a Dora Vanessa Valdez Fernández, Néstor Isidro Pérez Salas (alias “Nini”), Óscar Noé Medina González (alias “Panu”) y Jeuri Limón Elenes, quien trafica con metanfetaminas.

La OFAC sanciona asimismo a la empresa REI Compañía Internacional, con sede en Metepec, Estado de México, debido a que “recibe regularmente envíos de productos químicos de exportadores de la República Popular China”.

Entre los sancionados figura el principal accionista de la empresa, Eliseo de León Becerra, y tres hermanos de Ludim y Luis Alfonso Zamudio Lerma.

Se trata de Ángel Guillermo Zamudio Lerma, Daniel Zamudio Lerma y Jorge Alberto Zamudio Lerma, a quienes acusa de ser o haber sido directivos de Aceros y Refacciones del Humaya, una compañía sancionada en febrero pasado.

Como resultado de las sanciones, todos los bienes y participaciones en bienes de los sancionados que se encuentren en Estados Unidos o que estén en poder o bajo el control de estadounidenses quedan bloqueados.

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Estados Unidos reunió este viernes a decenas de países en un intento de combatir el fentanilo, con la notoria ausencia de China, acusada de ser la principal fuente de las sustancias químicas con las que los cárteles mexicanos fabrican ese opioide.

En una reunión virtual, el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, dijo a los ministros de más de 80 países, entre los que figura México, que Estados Unidos era “el canario en la mina de carbón” porque acusó el golpe antes que otros.

“Una vez saturado el mercado estadounidense, las empresas criminales transnacionales se dirigen a otros sitios para ampliar sus beneficios”, afirmó Blinken. “Si no actuamos juntos con una urgencia extrema, más ciudades de todo el mundo soportarán los costes catastróficos” que se ven en Estados Unidos.

Y es que casi 110,000 estadounidenses murieron en 2022 por sobredosis de drogas, la mayoría por opioides sintéticos como el fentanilo, una droga 50 veces más potente que la heroína.

Las adicción en Estados Unidos se disparó a partir de la década de 1990, cuando las empresas farmacéuticas comercializaron agresivamente los analgésicos, con un efecto desproporcionado en los veteranos de las guerras en Irak y Afganistán.

En respuesta, Washington presionó a China, de donde procede la mayoría del fentanilo, para que prohibiera las exportaciones, lo que hizo en 2019.

Pero China sigue siendo un productor de las sustancias químicas, mejor conocidas como precursores, que se usan para fabricar fentanilo.

De China salen a México y América Central, donde los cárteles producen las drogas disfrazadas de analgésicos, y posteriormente los introducen de contrabando en Estados Unidos.

Por ese motivo, los congresistas estadounidenses han culpado públicamente a Pekín de la epidemia de opiáceos y piden que se tomen medidas enérgicas. Esto se une a la gran tensión que hay en las relaciones entre China y Estados Unidos.

Pese a su ausencia, Todd Robinson, subsecretario de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, afirmó que se invitó a China a la reunión virtual de hoy y dijo que a Estados Unidos le gustaría que participara en citas similares en el futuro.

Robinson precisó que Pekín está en contacto con los países que sí participan, cuya misión consiste en “esforzarse contra estas cadenas de suministro” e “implicarse” con China.

Pese a los señalamientos, Blinken reconoció implícitamente que la acción de China no acabará con la epidemia porque “cuando un gobierno restringe agresivamente un precursor químico, los traficantes simplemente lo compran en otro lugar”.

La coalición, que se reunirá en persona en septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU, también examinará las mejores prácticas nacionales en el tratamiento de las adicciones.

Cuatro empresas chinas fueron inculpadas por la justicia estadounidense por tráfico hacia Estados Unidos y México de químicos precursores de fentanilo, anunció este viernes el secretario de Justicia, Merrick Garland.

Ocho empleados o responsables de las empresas fueron también procesados por su presunta vinculación a este delito, destinado a fabricar el peligroso opioide, siendo detenidos dos de ellos, agregó Garland en rueda de prensa.

“Estas empresas e individuos están acusados de haber presuntamente suministrado de forma deliberada, a narcotraficantes en Estados Unidos y México, ingredientes e instrucciones para fabricar fentanilo, una droga que sigue devastando a familias y comunidades en Estados Unidos y matando a norteamericanos de todos los estratos”, dijo.

Más de 200 kilogramos de precursores fueron presuntamente enviados por los fabricantes chinos, con los cuales se pudo elaborar más de 50 kg de fentanilo, cantidad suficiente para matar a 25 millones de norteamericanos.

Tras el anuncio, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, destacó que las redes de tráfico de fentanilo operan de manera transnacional y las acciones anunciadas este viernes “deberían decirle al mundo que este es un problema global”.

El diplomático dijo que la cooperación antidrogas entre México y Estados Unidos vive “momentos históricos” en el marco de los cuales, apuntó, se debe buscar frenar el flujo de armas que desde el norte alimenta los cárteles mexicanos.

Según el acta de inculpación, una de las empresas químico-farmacéuticas, Amarvel Biotech, con sede en la ciudad china de Wuhan, que despachaba sus productos a los dos países publicitándolos como “Gran éxito de venta en México” y garantizando en redes sociales o internet “100% de envío discreto”.

La empresa disfrazaba sus envíos como comida para perros, nueces, aceite para automóviles, y así permitir que los envíos llegasen sin obstáculos a sus destinatarios en México y Estados Unidos.

Siempre según la inculpación, los fabricantes suministraban a los narcotraficantes todas las instrucciones necesarias para elaborar el adictivo producto que causa estragos en la región.

Recordemos que China prohibió la exportaciones de Fentanilo a Estados Unidos en 2019, una decisión saludada en su momento por el gobierno de Donald Trump.

Sin embargo, según los expertos, el país asiático continuó exportando precursores químicos del opioide, especialmente a través de México y América Central, donde los cárteles se encargan de elaborar el producto antes de venderlo en Estados Unidos.

China ha negado su responsabilidad en la crisis de sobredosis de fentanilo, señalando en cambio la de Estados Unidos y sus propias empresas farmacéuticas.

La revisión del flujo migratorio y la colaboración para enfrentar el tráfico del fentanilo, fueron los temas que México y Estados Unidos trataron en la reunión de ayer con la asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Elizabeth Sherwood-Randall, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

“Fue muy buena la reunión, con la responsable de seguridad de la Casa Blanca, principal asesora en esta materia del presidente Biden”, dijo el mandatario.

López Obrador indicó que el primer tema que se abordó fue el migratorio. Destacó que se planteó que por primer vez en muchos años, el gobierno de Estados Unidos abrió una vía para que los migrantes puedan solicitar su entrada a EUA , mediante una vía legal. Se refirió a los permisos que la administración Biden dará a alrededor de 400 centroamericanos.

AMLO se refirió a la entrega de estos permisos como un “proceso ordenado, muy bueno, pues se evitar el riesgo que significa atravesar México para llegar a Estados Unidos”, un planteamiento que ya había hecho, pues recordemos que el presidente ha reconocido los peligros que los migrantes enfrentan en nuestro país, tales como secuestros o agresiones por parte de grupos del narcotráfico.

Destacó que ha bajado el flujo migratorio a partir de las medidas implementadas por el gobierno de Estados Unidos, aunque reconoció que repunte que se vivió a inicios de mayo cuando finalizó el Título 42.

Otro planteamiento que se hizo en la reunión de ayer, fue el de invertir más en Centroamérica y el Caribe, en las comunidades más pobres. Indicó que México invierte 150 millones de dólares, por lo que se planteó que EUA “mínimo hagan la misma inversión”.

Insistió en que señalar que en lugares donde se invierte mediante programas de apoyo como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro, baja el flujo migratorio, pues la gente opta por quedarse en sus lugares de origen.

Sobre el tema del fentanilo, indicó que se repasó todo lo que se está haciendo para combatir este problema, como la vigilancia y control de los puertos, el desmantelamiento de laboratorios y el demociso de droga.

AMLO dijo que el propósito es que se tenga información y que no se utilice el tema con propósitos politiqueros, como está sucediendo en Estados Unidos, donde senadores republicanos han culpado a México de ser los responsables de este problema.

“No queremos culpar a nadie, no se gana nada con la confrontación, más cuando está de por medio un asunto humanitario”, recordando que están perdiendo la vida 100 mil personas al año en EUA a causa del fentanilo.

En ese sentido, López Obrador dijo que lo que también se planteó ayer con la asesora de seguridad de la Casa Blanca, es no permitir que se asocie la delincuencia con la autoridad. Recordó que antes eran las organizaciones del narcotráfico las que manejaban la seguridad pública del país al someter a funcionarios federales.

AMLO recordó que con la reunión de ayer, suman tres ocasiones en que se encuentra con la asesora de la Casa Blanca.

La visita previa de la funcionaria estadounidense fue el pasado 8 de mayo, en la que abordaron el tráfico de drogas, armas y migrantes, además de la cooperación para el desarrollo.

En ese sentido, adelantó que ayer se acordó una nueva reunión, en un mes, para dar seguimiento a los trabajos que se tienen. Indicó que se llevará a cabo en Canadá, y en su representación acudirá el canciller Marcelo Ebrard y la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez.

“En muy buenos términos, muy buena reunión, muy constructiva”, finalizó el presidente.