Tag

migración

Browsing

El canciller Marcelo Ebrard, y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, sostendrán este viernes un encuentro virtual para tratar temas como la gestión de la pandemia y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

«En seguimiento al diálogo de alto nivel y la disposición de cooperación entre México y Estados Unidos, el canciller Marcelo Ebrard y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, llevarán a cabo una reunión virtual por la mañana del viernes 26 de febrero», informó este jueves la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

La dependencia indicó que en esta reunión, los secretarios Ebrard y Blinken conversarán sobre la agenda de cooperación bilateral, «particularmente con respecto a los mecanismos para atender las causas estructurales de la migración en el norte de Centroamérica».

Además, los secretarios abordarán los efectos de la pandemia y las áreas de oportunidad que brinda el T-MEC para recuperar un crecimiento económico «más equitativo, fortalecer la competitividad regional y crear empleos» desde ambos lados de la frontera.

Recordemos que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos el pasado 20 de enero, y desde el día uno de su administración dio un giro radical frente a las políticas de su antecesor, Donald Trump.

Tras ser investido, reinstaló a EUA en el Acuerdo de París, dio marcha atrás a la salida de su país en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pidió el uso de la mascarilla frente a la Covid-19. En materia migratoria, firmó una orden ejecutiva para salvaguardar el programa DACA, que protege de la deportación a unos 650,000 indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños.

Suscribió asimismo otro decreto que ordena detener la construcción del muro fronterizo con México y suspendió el programa «Remain in Mexico» (Permanecer en México), que permitía al gobierno de Donald Trump devolver al país vecino a los solicitantes de asilo.

Hasta ahora, el cambio en la política migratoria de Biden ha sido bien recibido por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Fue el 22 de enero cuando López Obrador informó que tuvo una llamada telefónica con Joe Biden, en la que trataron temas como la migración, la pandemia y la cooperación para el desarrollo y el bienestar. «Todo indica que serán buenas las relaciones por el bien de nuestros pueblos y naciones», dijo en su momento AMLO.

El proyecto de ley con el que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, busca concretar su ambiciosa reforma migratoria, la cual otorgará una vía a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados, llegó este jueves al Congreso, con el respaldo del senador de origen cubano Bob Menéndez y la legisladora Linda Sánchez, de raíces mexicanas.

Menéndez, el latino de más alto rango en el Legislativo estadounidense, y Sánchez son quienes impulsan la Ley de Ciudadanía Estadounidense 2021, propuesta bandera con la que la administración de Biden busca reorganizar el sistema de migración de su país, que desde hace más de 30 años no aprueba una reforma de este tipo.

La iniciativa busca garantizar una solución a largo plazo para los soñadores, como se conoce a los inmigrantes llegados al país siendo niños y amparados por el programa DACA; y a los beneficiados por el Estatus de Protección Temporal (TPS), que en su mayoría proceden de Centroamérica, así como a los trabajadores agrícolas inmigrantes.

Amplía además los visados de diversidad de 55,000 a 80,000, promueve cambios en el sistema de inmigración basado en el empleo y tiene entre sus prioridades mantener a las familias inmigrantes unidas.

Recordemos que un esfuerzo similar fue liderado en 2013 por el entonces presidente Barack Obama, cuando Biden era vicepresidente, pero no logró el respaldo en la Cámara de Representantes pese a haber conseguido la aprobación del Senado.

Para convertirse en realidad, la propuesta de Biden deberá contar con la totalidad de los votos demócratas en el Senado, 50, y asegurarse diez republicanos. De lo contrario, estará condenada a fracasar como ha sucedido con los intentos de regularización en los años anteriores.

«Estamos aquí porque el pasado noviembre 80 millones de estadounidenses votaron contra Donald Trump y contra todo lo que representaba. Votaron para restaurar el sentido común, la compasión y la confianza en nuestro gobierno», dijo Menéndez en una conferencia de prensa virtual. «Y parte de ese mandato es arreglar nuestro sistema de migración, que es la piedra angular del odioso espectáculo de horror de Trump».

Al dirigirse a sus colegas republicanos, aseguró que el voto latino no es propiedad de ningún partido y destacó que los hispanos son «la mayor minoría racial y étnica del país».

En su intervención, Sánchez recordó que es hija de inmigrantes mexicanos, un mecánico industrial y una maestra de escuela primaria, y afirmó que por ello se ha dedicado a construir un sistema de inmigración «que permita a la gente vivir sin miedo».

Ambos políticos estuvieron acompañados por los legisladores de la Cámara Baja Zoe Lofgren, Lucille Roybal-Allard, Nydia Velázquez, Judy Chu, Raúl Ruiz, Yvette Clarke y Yvette Clarke, así como por los senadores Amy Klobuchar, Alex Padilla y Ben Ray Luján, que prometieron su respaldo a la iniciativa.

El proyecto prevé un proceso de ocho años para que los indocumentados puedan alcanzar la ciudadanía. Previamente, quedarán amparados por un estatus temporal y, después de cinco años, podrán optar por una tarjeta de residencia permanente, conocida por su nombre en inglés «green card».

Para los soñadores, los beneficiarios del TPS y los trabajadores agrícolas inmigrantes, la iniciativa propone una residencia legal de «inmediato» y tres años más tarde la ciudadanía. erá un requisito fundamental para estas personas «haber estado en el país antes del 1 de enero de 2021».

El proyecto de ley deroga además la prohibición de reingreso para quienes hayan permanecido de forma irregular en territorio estadounidense, elimina los topes por país para los visados basados en el empleo y aumenta de 10,000 a 30,000 los cupos para los visados U, que se otorgan a víctimas de abuso físico o mental.

Asimismo, elimina el plazo mínimo de un año para que quienes se encuentren en el país puedan solicitar asilo, reemplaza el término «extranjero» por «no ciudadano» y promueve la reunificación de familias, en especial de los grupos familiares LGBTQ+.

Por otro lado, aborda las causas de la migración al financiar un plan de la Administración de Biden para aumentar la asistencia a El Salvador, Guatemala y Honduras, de donde procede la mayoría de inmigrantes que buscan cruzar a Estados Unidos desde México.

También crea opciones para que las personas que buscan protección puedan solicitar un estatus legal en Centroamérica; restablece el programa de menores centroamericanos que permite reunir a los pequeños con sus padres que residen en EUA; y destina recursos para el uso de la tecnología en las fronteras.

El presidente Joe Biden firmó este martes una segunda serie de órdenes ejecutivas para revertir las políticas migratorias de su predecesor, el republicano Donald Trump.

Los decretos, relativos a la separación de familias, seguridad fronteriza y migración legal, elevan a nueve el número de acciones ejecutivas de Biden en materia migratoria en sus primeras dos semanas en la presidencia.

Con una propuesta de ley para otorgarles estatus legal y una vía a la naturalización a cerca de 11 millones de personas, Biden se ha centrado rápidamente en muchos de los cambios radicales que implementó el presidente Donald Trump para desalentar la inmigración, tanto legal como ilegal.

La más reciente serie de órdenes no cuentan con grandes cambios inmediatos, aunque la portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que el mandatario podrá dar más detalles más adelante y que los cambios tomarán tiempo.

«No estoy creando nuevas leyes. Estoy eliminando las malas políticas», dijo Biden durante la ceremonia de firma de las órdenes.

Alejandro Mayorkas, cuya nominación como secretario de Seguridad Nacional fue confirmada en el Senado el martes, encabezará a un equipo que abordará la separación de familias migrantes, enfocado en gran parte en reunir a padres y menores que siguen separados. No está claro cuántos, pero en documentos oficiales se ha identificado a casi 5,500 menores que fueron separados de sus padres en la frontera durante la presidencia de Trump, incluidos unos 600 que no han sido localizados por una comisión designada por un tribunal.

La revisión de la seguridad fronteriza incluirá una medida que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en México a que llegue la fecha para sus audiencias en cortes migratorias de Estados Unidos. Es un paso hacia el cumplimiento de una promesa de campaña de poner fin a la política Permanecer en México, conocida oficialmente como Protocolos de Protección al Migrante, que registró a casi 70,000 solicitantes de asilo desde que entró en vigor en enero de 2019.

La Casa Blanca señaló que también realizará una «revisión integral de las regulaciones, políticas y lineamientos recientes que han colocado obstáculos a nuestro sistema de migración legal». Incluirá una revisión a la «regla de carga pública» de Trump, que dificulta obtener las tarjetas de residencia a aquellas personas que reciban subsidios gubernamentales.

Los asesores de Biden han advertido que podría tomar meses revertir las políticas fronterizas de Trump que complican el obtener asilo, lo que ha provocado quejas entre algunos activistas migratorios.

Roberta Jacobson, asesora de Biden en materia fronteriza, pidió el viernes a la prensa de habla hispana que desalentaran a sus audiencias de presentarse en la frontera de Estados Unidos. «Ahora no es el momento», dijo en español, y añadió que el viaje «es especialmente peligroso ahora en medio de una pandemia. Afirmó que la administración del presidente Biden está comprometida a un procedimiento de «frontera justa, ordenada y humana, pero va a tomar tiempo para ocurrir».

Las órdenes demuestran que, tal como Trump reformó las políticas migratorias desde La Casa Blanca, Biden puede revertirlas de un plumazo, algunas de ellas de manera más sencilla que otras. Cambios a largo plazo tendrían que ser aprobados por el Congreso, un enorme desafío que ni Trump ni sus predecesores Barack Obama y George W. Bush pudieron conseguir.

El nuevo gobierno de Estados Unidos analiza la forma de dar prioridad a las solicitudes de asilo de los migrantes más vulnerables que continúan varados en México como parte del polémico programa «Quédate en México» del expresidente Donald Trump, dijo este viernes la asesora fronteriza del presidente Joe Biden, Roberta Jacobson.

Biden anunció en su primer día de mandato, el 20 de enero pasado, la suspensión del programa denominado Protocolos de Protección a Migrantes (MPP) que ha obligado a miles de ellos, la mayoría de Centroamérica, a permanecer en el norte de nuestro país, mientras es analizado su caso.

«Sabemos que es muy difícil para muchas personas esperar (…) vamos a procesar esos casos y asegurar que las personas pueden entrar a Estados Unidos si califican para asilo (…) lo más rápido posible», afirmó la funcionaria federal.

La también exembajadora de Estados Unidos en México indicó que por ahora Washington no tiene planes para «transferir» a migrantes bajo acuerdos de «tercer país seguro» firmados con países centroamericanos.

Aclaró que entre las prioridades del nuevo gobierno de Estados Unidos está localizar y reunificar a miles de familias que fueron separadas con esas políticas migratorias, aunque reconoció que no tienen el universo total de casos.

Al respecto, se dijo que será el próximo martes cuando el presidente Joe Biden anuncie la conformación de un grupo que asumirá la reunificación de familias inmigrantes.

Jen Psaki, portavoz de La Casa Blanca, indicó durante su rueda de prensa diaria que el presidente «ahora planea lanzar un grupo de trabajo sobre la reunificación de familias y niños», que liderará el ahora nominado como secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas.

La portavoz subrayó que ese es un asunto con el que Biden «está personalmente comprometido», así como la primera dama, Jill Biden.

«Habíamos planeado hacerlo esta semana porque esperábamos que Ali Mayorkas fuera confirmado para finales de esta semana», añadió la funcionaria, quien dijo esperar que el candidato de Biden sea ratificado por el Senado el lunes por la noche y que el gobernante firme la orden al día siguiente.

«No hay duda de que reconocemos que esto será un desafío increíble, que habrá mucho trabajo por hacer», admitió.

Adicional, La Casa Blanca aclaró este viernes que Biden sí pidió a su homólogo ruso, Vladímir Putin, que liberara al líder opositor Alexéi Navalni, encarcelado recientemente, durante la conversación telefónica que ambos mantuvieron esta semana.

Psaki reveló que el mandatario reclamó a Putin la salida de prisión de Navalni, en línea con los comentarios que ha hecho Washington al respecto en los últimos días; pero, rechazó ofrecer detalles sobre la respuesta del gobernante ruso a esa petición.

En concreto, preguntada sobre si Biden pidió la liberación de Navalni, Psaki contestó: «Sí, tal y como nuestro equipo ha pedido durante las últimas semanas, pero no daré más detalles específicos sobre la conversación».

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró esta mañana que ve «muy bien» el plan migratorio que firmó la tarde de ayer su homólogo estadounidense, Joe Biden, y celebró que este no haya mandado «ninguna amenaza» contra México.

«No tenemos nosotros nada que objetar, al contrario. Coincidimos que eso es lo que debe hacerse. Lo vemos bien, muy bien», expresó López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

Entre las primeras medidas tomadas por Biden el miércoles al llegar a La Casa Blanca, están la congelación de la construcción del muro fronterizo con México, salvaguardar el programa DACA para indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños e incluir a los migrantes indocumentados en el censo de población.

López Obrador subrayó este jueves que el presidente demócrata quiere «regularizar a los residentes mexicanos y de otras nacionalidades que están viviendo en Estados Unidos» y celebró que «va a dar facilidades» para que los 38 millones de mexicanos que viven en ese país tengan «la doble nacionalidad».

Pese a haber asegurado que había una muy buena relación con Donald Trump, AMLO celebró que «no hay ninguna amenaza en contra de México» de parte del nuevo gobierno de Estados Unidos.

«Para dejarlo claro, a los que están apostando a que nos vamos a enfrentar con el gobierno de Estados Unidos, se van a quedar con las ganas», expresó López Obrador, quien dijo que es «muy buena la relación» con Biden, a quien conoció cuando este era vicepresidente de Barack Obama.

Descartó que por el momento vaya a sostener comunicación con el demócrata, pues dijo, los equipos ya se encuentran en contacto y trabajando, aunque dijo, si hay necesidad de hablar por teléfono se hará, aunque por el momento dijo, «no es necesario».

López Obrador aseguró que «con nosotros no va a haber problemas, él (Bide) lo sabe. Y nosotros también lo sabemos, no vamos a tener problemas con su gobierno. Todo está muy claro, habrá respeto mutuo, respeto a la soberanía».

El presidente estadounidense, Joe Biden, firmó este miércoles decretos para proteger el programa DACA contra la deportación de los «soñadores», para detener la construcción del muro con México y para anular el veto migratorio que impide la entrada en Estados Unidos a los ciudadanos de 11 países.

En su primer acto en el Despacho Oval, Biden firmó 17 decretos y proclamaciones destinadas a deshacer muchas de las medidas que tomó su predecesor, Donald Trump, varias de ellas relacionadas con la inmigración.

Una de ellas pide a los Departamentos de Justicia y Seguridad Nacional tomar «todas las medidas necesarias» para salvaguardar el programa DACA, instaurado en 2012 y que protege de la deportación a casi 650,000 indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, conocidos como «soñadores», la mayoría de ellos de origen mexicano.

Recordemos que Trump ordenó acabar con ese programa en 2017, pero los tribunales le impidieron hacerlo, aunque todavía hay un litigio activo sobre el tema ante un tribunal federal en Texas, estado que junto a otros ocho territorios del país han pedido declarar inconstitucional el programa.

Biden también pidió que el Congreso actúe para proteger a los «soñadores», y su nueva propuesta de reforma migratoria pide otorgarles directamente la residencia permanente a ellos y a los beneficiarios del Estatuto de Protección Temporal (TPS).

Aún no se sabe si el proyecto de ley será aprobado por el Congreso, donde se cree que encontrará una fuerte oposición por parte de los republicanos. Otros intentos similares más recientes fracasaron: en 2007 bajo el presidente republicano George W. Bush y en 2013 bajo la administración demócrata de Barack Obama.

En un segundo decreto, Biden ordenó acabar con la emergencia nacional decretada por su predecesor, Donald Trump, para desviar fondos hacia la construcción del muro en la frontera con México. Eso permitirá al nuevo mandatario cumplir su promesa de frenar el proyecto estrella de Trump en la frontera, aunque Biden no planea derribar la parte de barrera ya construida, que se extiende a lo largo de 727 kilómetros de la zona limítrofe.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) dijo este mes que tiene fondos para completar otros 480 kilómetros de muro y que planeaba adjudicar contratos para hacerlo antes de que Biden llegara al poder. Eso promete complicar los esfuerzos del presidente electo para frenar el proyecto, y es posible que solo pueda hacerlo una vez que se agoten los fondos ya comprometidos para ello.

Un tercer decreto anuló el veto migratorio que impuso Trump hace cuatro años a los viajeros procedentes de 11 países de mayoría musulmana, conocido popularmente como el «veto a los musulmanes».

Ese veto obstaculizaba hasta ahora la entrada a Estados Unidos de los nacionales de 11 países con una significativa población musulmana (Eritrea, Irán, Kirguistán, Libia, Birmania, Nigeria, Somalia, Sudán, Siria, Tanzania y Yemen), e incluye restricciones para algunos funcionarios de Venezuela y Corea del Norte.

Biden también instruyó al Departamento de Estado a reanudar las solicitudes de visado para esos países, según su equipo.

Además, Biden ordenó volver a contar a los inmigrantes indocumentados en el censo de población que se lleva a cabo cada diez años, y revisar los mecanismos de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) a la hora de arrestar a indocumentados, que se recrudecieron durante el mandato de Trump.

El demócrata también firmó una orden para que su país vuelva a estar comprometido con el Acuerdo de París sobre el clima y un documento para anular la decisión de dejar la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Vamos a combatir el cambio climático de una forma que no habíamos intentado hasta ahora», dijo Biden a los periodistas en el Despacho Oval de La Casa Blanca.

Otra de las medidas es hacer obligatorio, durante 100 días, el uso de mascarillas en las instalaciones federales, los transportes interestatales y para los funcionarios del gobierno central, con el fin de evitar la propagación del virus que causa la Covid-19.

En total fueron 17, que incluye: AMPLIACIÓN DE LA MORATORIA DE ALQUILERES E HIPOTECAS; EXTENSIÓN DE LA PAUSA AL PAGO DE DEUDAS ESTUDIANTILES; CANCELACIÓN DEL OLEODUCTO KEYSTONE XL; ALIVIO A LIBERIANOS. CREACIÓN DE UN COORDINADOR CONTRA COVID-19; FIN DE LA COMISIÓN 1776; PROTECCIÓN LABORAL LGTBQ; COMPROMISO ÉTICO; CONGELAR MEDIDAS DE ÚLTIMA HORA DE TRUMP.

Se informó que la primera llamada de Joe Biden, ya como presidente de los Estados Unidos, será  al primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

«Su primera llamada de un líder extranjero será el viernes con el primer ministro Trudeau», dijo la portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki, quien indicó que discutirían la «importante relación» entre los países, y la decisión de la administración Biden de detener la construcción del oleoducto Keystone.

Sobre las órdenes que tienen un repercusión para México, el canciller Marcelo Ebrard ocupó sus redes sociales para indicar que nuestro país ‘saludaba’ el fin de la construcción del muro, la iniciativa migratoria en favor de DACA y un camino hacia la doble ciudadanía.

«Como escribió el presidente @lopez_obrador hace unos años al ahora presidente @JoeBiden los puentes abren paso a la cooperación y al entendimiento», dijo el titular de la SRE.

Roberto Velasco, Director General para América del Norte de la cancillería, afirmó que las órdenes ejecutivas eran buenas noticias para la comunidad de México en Estados Unidos. «Celebramos estos avances y estaremos listos para poner nuestro granito de arena y apoyar a las y los jóvenes soñadores vía nuestros consulados».

 

Foto: Twitter @ZekeJMiller

En el primer día de su gobierno, el presidente electo de Estados Unidos Joe Biden planea revelar un amplio proyecto de ley de inmigración con el que espera ofrecer a unos 11 millones de personas que viven de manera ilegal en su país una vía de ocho años para naturalizarse.

Medios estadounidenses reportan sobre el tema, lo cual representaría un giro de 180 grados respecto a las duras políticas de inmigración implementadas por el gobierno del presidente Donald Trump.

Se prevé que el proyecto de ley sea presentado luego de que Biden preste juramento mañana, de acuerdo con una persona familiarizada con la medida y quien pidió hablar bajo condición de anonimato.

La iniciativa coloca a Biden en camino para cumplir con una promesa clave de campaña que es importante para los votantes latinos y de otras comunidades de inmigrantes, tras cuatro años de las políticas restrictivas y las deportaciones en masa del gobierno de Trump.

La propuesta contempla una de las vías más rápidas para obtener la ciudadanía estadounidense para quienes viven en el país sin ningún tipo de estatus legal en los últimos años, pero no incluye el tradicional compromiso de una mayor seguridad fronteriza favorecida por muchos republicanos, lo que pone en duda que vaya a ser aprobada en el Congreso.

Como candidato, Biden dijo que las acciones de Trump sobre la inmigración eran un «ataque implacable» contra los valores estadounidenses y afirmó que «desharía el daño» al tiempo que mantendría la frontera bien vigilada.

Bajo la propuesta, quienes hayan vivido en Estados Unidos hasta el 1 de enero de 2021 sin un estatus legal tendrían una vía de cinco años hacia un estatus legal temporal, o una tarjeta de residencia permanente, si aprueban las revisiones de antecedentes, pagan impuestos y cumplen con otros requerimientos básicos. A partir de ese punto, les queda un camino adicional de tres años para naturalizarse, si deciden hacerlo.

Para algunos inmigrantes, el proceso sería más rápido. Los llamados «dreamers», que son los jóvenes que llegaron a Estados Unidos de manera ilegal siendo niños, así como los trabajadores agrícolas y la gente bajo el Estatus de Protección Temporal, podrían calificar para obtener la tarjeta de residencia permanente, también conocida como green card, si están trabajando, estudiando o cumplen con otros requisitos.

El proyecto de ley no es tan amplio como la última reforma de inmigración propuesta cuando Biden era vicepresidente durante el gobierno de Barack Obama. Por ejemplo, no incluye un elemento de seguridad fronteriza robusto, sino que requiere la elaboración de estrategias. Tampoco crea ningún programa nuevo de trabajadores temporales u otros programas de visado.

Sí aborda alguna de las causas de la migración desde Centroamérica hacia Estados Unidos y proporciona subsidios para el desarrollo de la fuerza del trabajo y aprendizaje del idioma inglés.

Está previsto que Biden tome acciones ejecutivas rápidas para revertir otras acciones de inmigración de Trump, como poner fin a las restricciones impuestas a la llegada de personas de varios países predominantemente musulmanes.

Durante las elecciones primarias demócratas, Biden dijo en repetidas ocasiones que la acción en torno a la inmigración sería una de sus prioridades desde el «primer día» de su presidencia y dijo la variedad de poderes ejecutivos que podría invocar para revertir las políticas de Trump.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo este lunes que confía en que Joe Biden, futuro presidente de Estados Unidos, cumpla con su compromiso de llevar a cabo una «reforma migratoria» que atienda el fenómeno desde varias dimensiones una vez llegue a La Casa Blanca.

«Ahora en la campaña del presidente Biden, él ofreció llevar a cabo una reforma migratoria y yo espero que se cumpla con ese ofrecimiento, con ese compromiso. Eso lo espero y lo voy a reconocer y celebrar», dijo AMLO durante su conferencia de prensa en Palacio Nacional.

López Obrador fue cuestionado sobre la caravana migratoria de unas 6,000 personas que partió el pasado viernes desde Honduras y actualmente se encuentra varada en Guatemala, bloqueada por las fuerzas de seguridad.

«Estamos tratando este asunto en coordinación con los gobiernos de Centroamérica y también hay comunicación con el gobierno de Estados Unidos, con los actuales funcionarios y con los que van a entrar», añadió López Obrador.

Aunque elementos de la Guardia Nacional se encuentran desde el sábado controlando la frontera sur del país, López Obrador invitó al «diálogo con los migrantes» para que «no entren a ningún país por la fuerza» y se les atienda conforme a los derechos humanos.

AMLO insistió en que tiene una «buena relación» con Joe Biden. Recordó que en 2012, cuando el demócrata era vicepresidente de Estados Unidos, mantuvo una reunión con él, en la que hablaron del tema migratorio, aunque no se concretó ninguna reforma por parte de Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama.

«Él (Biden) también es sensible a este planteamiento. Y estoy seguro que de esta manera, atendiendo a los que ya están en Estados Unidos, regularizando su situación migratoria y al mismo tiempo llevando a cabo un programa de desarrollo para el bienestar de los pueblos de Centroamérica y de México se va a poder presentar una opción, una alternativa», remató AMLO.

Y es que el mismo día de su investidura, Biden se ha comprometido a enviar al Congreso una propuesta de reforma migratoria que incluirá una vía a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), explicó que se analizará la continuidad del programa migratorio Quédate en México (Remain in Mexico), que obliga a los solicitantes de refugio en Estados Unidos a esperar del lado mexicano de la frontera, una vez Joe Biden asuma la presidencia del país vecino.

«Vamos a esperar a que tome posesión, a que llegue el señor Biden. Nosotros tenemos fijada nuestra política», expresó en conferencia de prensa.

Recordemos que el programa Quédate en México, aplicado por el gobierno federal desde 2019 ante las amenazas del presidente Donald Trump, supone a la práctica que los solicitantes de refugio en Estados Unidos esperen durante meses sus audiencias en México.

López Obrador se mostró satisfecho con los resultados del programa. Dijo que ahora ya no se asesinan ni violan los derechos humanos de los migrantes en tránsito en el país y aseguró que «fue una decisión que tomamos nosotros (la implementación del programa), a nosotros no nos imponen Gobiernos extranjeros».

En 2019, ante el aumento de caravanas de migrantes centroamericanos que cruzaban México con dirección a Estados Unidos, Donald Trump amenazó con imponer aranceles a todas las exportaciones mexicanas si el gobierno no hacía algo por detener el tránsito de quienes buscaban llegar a su país.

Así, el gobierno federal acordó entonces con Estados Unidos militarizar la frontera sur con Guatemala a cambio de impulsar un programa de desarrollo para Centroamérica a fin de frenar las migraciones; sin embargo dicho programa quedó estancado.

El pasado martes en una carta de felicitación a Biden, López Obrador reconoció la postura del demócrata «a favor de los migrantes» y lo invitó a seguir promoviendo el desarrollo y bienestar de las comunidades del sureste de México y de los países de Centroamérica.

La Corte Suprema de Estados Unidos decidió este lunes examinar la legalidad de dos temas emblemáticos de la política migratoria del presidente Donald Trump: la financiación de un muro fronterizo en el sur del país, y el programa «Quédate en México» para solicitantes de asilo.

El máximo tribunal estadounidense acordó que revisará ambos asuntos después de las elecciones del 3 de noviembre.

Los altos jueces estudiarán si es legal el uso de fondos asignados al Pentágono por parte del gobierno republicano para financiar el levantamiento de la barrera en la frontera con México, una de las principales promesas de campaña de Trump en 2016.

Trump declaró una «emergencia nacional» en febrero de 2019 para recurrir al presupuesto militar después de que la oposición demócrata en el Congreso se negara a autorizar los montos necesarios para construir el muro.

A principios de ese año, el choque provocó el cierre parcial de la administración federal por 35 días, una duración récord.

Ahora, la Corte Suprema revisará la apelación del gobierno de Trump de un fallo de junio del Tribunal de apelaciones del Noveno Circuito en California, que consideró ilegal eludir el Congreso y transferir 2,500 millones de dólares asignados al Pentágono para levantar el muro.

La construcción continuó, sin embargo, porque en julio de 2019 la Corte Suprema había permitido que avanzara mientras se resolvía el litigio.

La Corte Suprema también accedió el lunes a examinar el programa conocido como «Quédate en México», por el cual el gobierno de Trump dispuso que los solicitantes de asilo llegados a la frontera sur del país debían esperar en nuestro país la resolución de sus casos.

Esta política, formalmente denominada Protocolos de Protección al Migrante (MPP), fue anunciada en diciembre de 2018 e implementada un mes después. Desde entonces, al menos unos 60,000 migrantes, la mayoría provenientes de Centroamérica y otros países latinoamericanos, fueron devueltos a México.

Los jueces de la Corte Suprema acordaron ahora revisar una decisión del mismo Tribunal de apelaciones del Noveno Circuito de California, que en febrero ratificó el fallo de un juez federal de suspender los MPP por considerarlos inconsistentes con la legislación estadounidense y con tratados internacionales.

La implementación del programa «Quédate en México» continuó sin embargo porque la Corte Suprema suspendió esa orden en espera de un examen de fondo de los argumentos.

La Corte Suprema escuchará los argumentos de ambos casos en 2021, con vistas a una decisión antes de finales de junio.

Sin embargo, el resultado de la elección presidencial podría cambiar las reglas del juego: si el demócrata Joe Biden es elegido, podría revisar las políticas de su predecesor y anular los procedimientos judiciales.

Trump ha hecho de la lucha contra la inmigración ilegal una de las marcas distintivas de su presidencia, pero casi todas sus medidas han sido impugnadas en los tribunales.

El presidente Donald Trump dijo que suspenderá «temporalmente» la migración hacia Estados Unidos debido al «Enemigo Invisible» que representa el nuevo coronavirus, Covid-19.

Indicó que su decisión responde a un deseo de «proteger los empleos» de los ciudadanos y la economía del país; recordemos que Estados Unidos es actualmente el país más afectado por la pandemia, que ya ha causado más de 170,000 muertos en el mundo.

Trump, quien busca permanecer en la presidencia por un periodo más, y que ha recurrido al tema migratorio como bandera de campaña, no ha dado ningún detalles sobre la manera en la que pretende aplicar la medida, ni ha precisado la duración.

En enero ya había restringido los viajes con China, antes de prohibir los desplazamientos entre Estados Unidos y la mayor parte de países europeos a mediados de marzo.

Al respecto, el canciller de México, Marcelo Ebrard, indicó que no tiene todavía una «traducción legal» del anuncio que hizo el presidente Donald Trump, aunque dijo, imagina que eso no cambia el régimen seguido hasta ahora en la pandemia.

Ebrar aprovechó para informar de la muerte por coronavirus de más de 300 mexicanos o ciudadanos de origen mexicano en territorio estadounidense.

«El grupo mayor por entidad federativa es Puebla, 120, por razón de que en Nueva York hay una población muy importante de ese origen», indicó en la conferencia del presidente López Obrador.

Ebrard explicó que todos los consulados mexicanos tanto en Estados Unidos como en Canadá siguen operando, sobre todo para orientar a los ciudadanos documentados e indocumentados en materia de salud y para facilitar repatriaciones de fallecidos.

En ese sentido, el canciller anunció una ampliación de fondos dedicados al retorno de los cadáveres a territorio mexicano de 75 a 325 millones de pesos, lo que permitirá «apoyar aproximadamente a 5,500 familias».

El diputado Porfirio Muñoz Ledo consideró que el reporte que ofreció el canciller Marcelo Ebrard sobre la política migratoria la mañana de ayer en el que informó sobre una reducción del 74.5% en el desplazamiento de migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos, como parte del plan migratorio. fue “una confesión de servidumbre”.

“Me da mucha pena por Marcelo, porque es una confesión de servidumbre, porque ese no es el interés nacional, ni siquiera el interés norteamericano, es el interés del Presidente de EUA, Donald Trump”, indicó en una breve conferencia de prensa.

Muñoz Ledo dijo que las declaraciones del canciller son “una vergüenza, no está mintiendo, está diciendo lo que él cree, está mal informado, está sirviendo a los interese de otro país, no a los de México. Los intereses históricos de México son exactamente contrarios”.

Acusó que servir a los intereses de otro país, no es incurrir en alguna responsabilidad administrativa o política, no está entre delitos graves del orden común. «No es un delito, es una toma de posición política”, agregó.

Insistió en que la política del canciller es claramente contraria a los derechos humanos, porque es la política norteamericana a quienes les vale el tema, mientras que a la política mexicana sí cree y trata de respetar los derechos humanos.

Al ser cuestionado sobre si la visita de los diputados a Tapachula, Chiapas resolverá algo a corto y mediano plazos, el diputado confió en que así será y cambiará la política del canciller en este gobierno.

“Se resolverá todo, en eso cada quien está tomando su posición. Yo no estoy haciendo apuestas, no es una casa de juego, no es las Vegas, es otra cosa. Es política nacional y latinoamericana, yo apuesto y pongo todo mi empeño en que cambie la política del canciller en este mismo gobierno”, añadió.

Por otra parte, Muñoz Ledo recordó que en octubre de 2018 presentó la iniciativa para expedir la nueva Ley del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos y en agosto de 2019 la refrendó, “desde entonces venimos arrastrando esta ley que debe ser dictaminada por la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias”.

El secretario de Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo, rechazó hoy que la Guardia Nacional (GN) sea el “muro fronterizo de Estados Unidos», y que sea México quien paga esta medida para evitar el paso de migrantes, tal como lo declaró Donald Trump.

El funcionario federal dijo que el tema migratorio tiene un componente humanitario muy importante, que una visión humanitaria y que el objetivo es proteger a los migrantes de las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de seres humanos.

Recordó que fue dos veces migrante, a los 15 años y 17 años, “y tengo una visión humanitaria de la migración; pero no puedo ser ingenuo, el 80 por ciento de la movilización organizada de migrantes hay atrás tráfico de personas, y nosotros somos responsables de garantizar la seguridad».

Reiteró que en la vigilancia de migrantes habrá un uso responsable de la fuerza pública, que invariablemente será en un marco de respeto a los derechos humanos.

En otro tema, se le preguntó por qué se redujeron los recursos del programa de Fortalecimiento y Capacitación de los Cuerpos de Seguridad locales, principalmente en estados con alta incidencia delictiva, como Durango, Guanajuato, Chihuahua y Baja California.

Indicó que la distribución de esos recursos se hace sobre la base de un acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y que no es una decisión personal o unilateral.

“Es una decisión del Consejo y se hace sobre la base de una fórmula establecida en la ley, se una variable y se altera, pero hemos buscado, invariablemente, primero asignar los recurso sobre la base del esfuerzo que hacen estado y municipios», explicó.

En relación con los resultados, señaló que 2019 fue un año en el que se construyeron instituciones imprescindibles para ser efectivos en el combate de la inseguridad y violencia como la Guardia Nacional.

Bajo el lema «Un EUA acogedor y seguro para todos» (“A Welcoming and Safe America for All”), el senador demócrata y aspirante a la Presidencia Bernie Sanders presentó hoy su plan migratorio para transformar ese sistema en el país y revertir todas las iniciativas que ha lanzado el presidente Donald Trump.

Entre sus ideas, Sanders crearía un camino «rápido y justo» hacia la ciudadanía estadounidense, despenalizaría la inmigración, desmilitarizaría la frontera con México y protegería y fortalecería los derechos laborales de los inmigrantes en Estados Unidos.

«Mi padre vino a Estados Unidos como refugiado sin una moneda de cinco centavos en el bolsillo, para escapar del antisemitismo generalizado y encontrar una vida mejor. Como orgulloso hijo de un inmigrante, sé que la historia de mi padre es la historia de muchos estadounidenses hoy en día», argumentó Sanders en un comunicado.

Las principales claves de su plan migratorio que se han revelado son las siguientes:

REVOCAR TODAS LAS INICIATIVAS DE TRUMP
Sanders usaría la autoridad ejecutiva del cargo de presidente para revertir las acciones «dañinas» de Trump sobre inmgiración, incluyendo garantizar que los solicitantes de asilo puedan presentar sus peticiones en Estados Unidos, poner fin a la detención y separación familiar, reunir a las familias, eliminar el veto a viajeros de países musulmanes y detener la construcción del muro fronterizo.

ACCESO A LA CIUDADANÍA A LOS «SOÑADORES»
Desde La Casa Blanca, Sanders restauraría y expandiría el plan de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), promulgado por el expresidente Barack Obama (2009-2017) para ofrecer amparo a miles de jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos de niños, conocidos como «soñadores».

«DACA se ampliaría para incluir a todos aquellos que fueron traídos a Estados Unidos antes de cumplir 18 años, eliminando fechas de corte y de solicitud arbitrarias», detalla el plan.

PONER FIN A LAS REDADAS MIGRATORIAS
Uno de los primeros puntos del programa migratorio de Sanders apunta a una moratoria sobre las deportaciones en curso y finalizar las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). Además, pretende reestructurar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y comenzar a tratar la inmigración «fuera del contexto de la seguridad nacional».

SOLUCIONAR LA SITUACIÓN DE BENEFICIARIOS DEL TPS
El objetivo final del ahora senador por Virginia con los beneficiaros del Estatus de Protección Temporal (TPS) es proponer un camino legal hacia la ciudadanía estadounidense. Las designaciones de TPS se ampliarían, se otorgaría un amplio alivio administrativo y Bernie Sanders presionaría por un camino hacia la ciudadanía que incluya a los titulares de TPS.

AMPARO A LOS REFUGIADOS VENEZOLANOS
Como parte de su estrategia, facilitaría el acceso al amparo del TPS a aquellos venezolanos que tuvieran que huir de su país por culpa de la crisis humanitaria que existe actualmente.

El presidente Donald Trump, llamó este martes «marioneta de Cuba» a su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro, y prometió que Estados Unidos seguirá del lado del pueblo venezolano «hasta que se restaure la democracia» en el país.

«El dictador Maduro es una marioneta cubana protegida por guardaespaldas cubanos», sentenció Trump durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

Además denunció que Cuba saquea la riqueza de Venezuela para mantenerse a flote, y pidió a los venezolanos atrapados en dicha «pesadilla» que no olviden que Estados Unidos está apoyándoles, con grandes cantidades de ayuda humanitaria.

«Estamos siguiendo muy de cerca la situación en Venezuela. Esperamos el día en que se restaure la democracia y Venezuela sea libre», agregó.

El mandatario dijo que la situación en Venezuela es un recordatorio de que el socialismo y el comunismo no se tratan de justicia ni de sacar a la gente de la pobreza, un mensaje que pareció estar dirigido al ala de la izquierda del Partido Demócrata de su país.

Donald Trump definió el socialismo como «el destructor de las naciones y de las sociedades» y advirtió de sus efectos nefastos «cuando se combina con las nuevas tecnologías», sin dar más detalles.

Trump también aprovechó su intervención para reconocer las acciones del gobierno mexicano y en especial del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) respecto al flujo migratorio.

“Me gustaría agradecer al presidente López Obrador de México por la gran cooperación que estamos recibiendo y por poner 27,000 efectivos en nuestra frontera sur”, dijo Trump ante los líderes del mundo en la 74 Sesión de la Asamblea General de la ONU.

“México nos está mostrando gran respeto y yo lo respeto de vuelta”, enfatizó el republicano al decir que trabaja coordinadamente con «amigos» como México, Canadá, Guatemala, Honduras, El Salvador y Panamá para defender la integridad de las fronteras y asegurar la seguridad y prosperidad los habitantes de la región.

En ese tema, Trump advirtió que pese a pagar a contrabandistas que les prometan introducirlos en su país, a los migrantes que lleguen de manera ilegal no se les permitirá entrar y se les regresará a sus países de origen.

Esta mañana, durante la conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el canciller Marcelo Ebrard ofreció un informe sobre la reunión que sostuvo este martes en La Casa Blanca con funcionarios de los Estados Unidos, en relación al acuerdo migratorio que se alcanzó en junio pasado.

Ebrard indicó que el primer dato que se presentó por parte de la delegación mexicana fue el correspondiente al flujo migratorio, el cual desde el mes de junio a la fecha, presenta una reducción del 58.7%. En el caso de personas provenientes de Centroamérica, dijo que la reducción es de 70.3%, mientras que en el caso de mexicanos es del 7.2%.

«El punto en el que nos encontrábamos en el mes de junio era de que había habido un incremento de más del 300 por ciento, y ahora estamos en un punto en donde ha habido una reducción del 58.7 por ciento, y en el caso de personas provenientes de Centroamérica o de otras regiones del mundo del 70 por ciento. Por lo tanto, consideramos que la estrategia migratoria de México ha sido exitosa», dijo el canciller.

Marcelo Ebrard detalló que lo que se expuso en la reunión es que la estrategia que está llevando a cabo México está centrada en el combate a las redes de tráfico de personas, además de que se han mejorado los servicios de inteligencia de distintas instituciones, y que las tareas de la Guardia Nacional se han llevado a cabo en apego a los derechos humanos y a las leyes mexicanas.

Añadió que otro punto que se  puso sobre la mesa fue el esfuerzo de México por crear 60 mil empleos en El Salvador, Honduras y Guatemala.

Indicó que se hizo una revisión al promedio histórico de los flujos migratorios hacia Estados Unidos, el cual entre los años 2014 y 2019 fue en promedio de 23 mil 157 de nacionalidad principalmente de Centroamérica; en ese sentido adelantó, para el mes de octubre se estaría alcanzado dicha cifra.

Respecto a los compromisos que contrajo Estados Unidos, Ebrard señaló que a la fecha se han desembolsado 126 millones de dólares para microfinanciamiento a pequeñas y medianas empresas en el sur de México; se firmaron dos cartas de intención para proyectos de infraestructura en el sur del país por 800 millones de dólares y hay tres proyectos en proceso de integración ya muy avanzada por 330 millones de dólares.

Recordó que el compromiso de Estados Unidos fue el 18 de diciembre del año pasado que habría una inversión de dos mil millones de dólares.

Ebrard dijo que México puso sobre la mesa que el control de tráfico de armas en la frontera tiene la misma prioridad que para EUA tiene el tema de la migración.

En ese sentido informó que el 70% de los delitos que se cometen en México con armas están relacionados con compras en los Estados Unidos; es decir, se adquieren en el país vecino e ingresan a nuestro territorio.

«Se manifestó que el objetivo de México sería congelar el tráfico de armas en la frontera. Nuestro objetivo último no es nada más reducirlo, sino congelarlo, y para eso necesitamos la participación de las autoridades norteamericanas», precisó el funcionario.

Al respecto, informó que el pasado lunes 9 de septiembre se instaló el grupo binacional sobre tráfico de armas; que lo integran de la parte mexicana la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de Gobernación, Relaciones Exteriores, Defensa Nacional, la Marina, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y la Fiscalía General de la República.

Detalló que se acordó hacer una revisión mensual de los avances de dicha tarea (trafico de armas); para ello, México propuso operaciones para el control de armas en cinco puntos a lo largo de la frontera: San Diego, El Paso, Laredo, McAllen y Brownsville, pues dijo, el 41% de las armas involucradas en crímenes que se cometen en nuestro país y que fueron recuperadas proceden de Texas, el 19% de California y el 15% de Arizona.

«Consideramos que la reunión fue una reunión productiva y que estaremos muy pronto ya alcanzando los números en el flujo migratorio que han sido históricamente los que hemos observado en los últimos años; es decir, saldremos de una circunstancia de incremento mensual considerable y, por otro lado, eso nos va a abrir espacio para que México pueda avanzar y exigir que se congele el tráfico de armas, entre otras cosas», sostuvo el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Finalmente, Ebrard confirmó que al término de la reunión pudo saludar al presidente Donald Trump, encuentro que describió como un «breve saludo, en donde externo que reconocía los esfuerzos que México está llevando a cabo y la importancia de lo que estamos planteando nosotros también en materia de armas».