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REFUERZO

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Una revisión de expertos realizada por un grupo internacional de científicos, incluidos algunos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), concluye que, incluso para la variante Delta, la eficacia de la vacuna contra el COVID grave es tan alta que las dosis de refuerzo para la población general no son apropiadas en esta etapa del pandemia.

La revisión, publicada en ‘The Lancet’, resume la evidencia actualmente disponible de ensayos controlados aleatorios y estudios observacionales publicados en revistas revisadas por pares y servidores de preimpresión. Un hallazgo constante de los estudios es que las vacunas siguen siendo muy eficaces contra la enfermedad grave, incluida la de todas las principales variantes virales.

Haciendo un promedio de los resultados informados de los estudios observacionales, la vacunación tuvo una eficacia del 95% contra la enfermedad grave tanto de la variante Delta como de la variante Alfa, y más del 80% de eficacia en la protección contra cualquier infección por estas variantes. En todos los tipos y variantes de vacunas, la eficacia de la vacuna es mayor contra la enfermedad grave que contra la enfermedad leve.

Aunque las vacunas son menos efectivas contra la enfermedad asintomática o contra la transmisión que contra la enfermedad grave, incluso en poblaciones con alta cobertura de vacunación, la minoría no vacunada sigue siendo la principal causa de la transmisión, además de correr el mayor riesgo de contraer una enfermedad grave.

«Tomados en su conjunto, los estudios actualmente disponibles no proporcionan evidencia creíble de una disminución sustancial de la protección contra enfermedades graves, que es el objetivo principal de la vacunación», señala la autora principal, la doctora Ana-Maria Henao-Restrepo de la OMS.

A su juicio, el suministro limitado de estas vacunas salvará la mayor parte de vidas si se pone a disposición de las personas que corren un riesgo apreciable de padecer una enfermedad grave y que aún no han recibido ninguna vacuna. «Incluso si en última instancia se puede obtener algún beneficio con el refuerzo, no compensará los beneficios de brindar protección inicial a los no vacunados. Si las vacunas se implementan donde serían más beneficiosas, podrían acelerar el final de la pandemia al inhibir la evolución de variantes», añadió.

Los autores señalan que incluso si los niveles de anticuerpos en los individuos vacunados disminuyen con el tiempo, esto no necesariamente predice reducciones en la eficacia de las vacunas contra la enfermedad grave. Esto podría deberse a que la protección contra enfermedades graves está mediada no solo por respuestas de anticuerpos, que pueden ser de duración relativamente corta para algunas vacunas, sino también por respuestas de memoria e inmunidad mediada por células, que generalmente tienen una vida más larga.

Por tanto, el informe afirma que si finalmente se van a utilizar refuerzos, será necesario identificar circunstancias específicas en las que los beneficios superen los riesgos.

Sin embargo, incluso sin que se pierda la eficacia de la vacuna, un mayor éxito en la administración de vacunas a grandes poblaciones conducirá inevitablemente a un aumento de la cantidad de personas vacunadas, a una disminución de la cantidad de personas no vacunadas y, por lo tanto, a una proporción cada vez mayor de todos los casos que serán casos innovadores, especialmente si la vacunación conduce a los cambios de comportamiento en los vacunados.

«Pero la capacidad de las vacunas para provocar una respuesta de anticuerpos contra las variantes actuales indica que estas variantes aún no han evolucionado hasta el punto en el que es probable que escapen de la respuesta inmune de memoria inducida por las vacunas», advierten. Incluso si van a evolucionar nuevas variantes que pueden
escapar de las vacunas actuales, es más probable que lo hagan a partir de cepas que ya se han vuelto ampliamente prevalentes.

Por lo tanto, la eficacia de los refuerzos desarrollados específicamente para coincidir con posibles variantes más nuevas podría ser mayor y más duradera que los refuerzos que utilizan las vacunas actuales.

Así, recomienda una estrategia similar para las vacunas contra la gripe, para la cual cada vacuna anual se basa en los datos más recientes sobre las cepas circulantes, lo que aumenta la probabilidad de que la vacuna siga siendo efectiva incluso si hay una mayor evolución de la cepa.

«Las vacunas que están disponibles actualmente son seguras, efectivas y salvan vidas. Aunque la idea de reducir aún más el número de casos de COVID-19 mejorando la inmunidad en las personas vacunadas es atractiva, cualquier decisión al respecto debe basarse en pruebas y considerar los beneficios y riesgos para las personas y la sociedad. Estas decisiones de gran importancia deben basarse en pruebas sólidas y debates científicos internacionales», añade el coautor, el doctor Soumya Swaminathan, científico jefe de la OMS.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), que el mes pasado pidió a los países más avanzados en la vacunación contra el COVID-19 no aplicar dosis de refuerzo antes de finales de septiembre, extendió su petición hasta el término de este año, dada la desigualdad de distribución de dosis en el mundo.

«Ha habido pocos cambios en la situación global, así que hoy pido extender la moratoria hasta al menos el final de este año, para permitir que todos los países puedan al menos vacunar al 40% de su población», señaló en rueda de prensa el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Aunque admitió que algunos colectivos en riesgo podrían necesitar dosis de refuerzo contra el COVID-19, «por ahora no queremos un uso extendido de éstas entre la población completamente vacunada», insistió el experto etíope.

El máximo responsable de la OMS lamentó que siga el desigual reparto de vacunas, y aseguró que está muriendo un número de gente que no debería debido a que, pese a tener las soluciones para detener la transmisión y salvar vidas, no se está compartiendo.

Tedros también se quejó de que los países desarrollados han prometido donar más de mil millones de dosis, pero sólo un 15% de esas promesas se han materializado, y de forma paralela las farmacéuticas han dicho que darían prioridad al programa de reparto de vacunas COVAX pero no lo han hecho.

«No queremos promesas, queremos vacunas», declaró Tedros, quien dijo sentirse «en shock» después de que este martes la federación internacional de farmacéuticas dijera que ahora que los países ricos han vacunado a la mayoría de su población es cuando se puede cambiar el foco hacia un mayor reparto a los países en desarrollo.

«La OMS pidió un reparto igualitario desde el principio, no cuando los países más ricos hubieran completado sus vacunaciones», subrayó.

Tedros insistió en que la pandemia está actualmente en una fase a dos velocidades, en la que sólo los países de ingresos medios y altos han conseguido desvincular contagios y fallecimientos. En esos países, advirtió, sigue habiendo riesgo de que «la relajación prematura» de las medidas de prevención ponga en peligro la población no vacunada, mientras que en las economías de renta baja continúa habiendo altas tasas de mortalidad por COVID-19.

El gobierno federal insistió este martes que actualmente no existe evidencia científica «publicada, robusta y  consistente» que demuestre que las vacunas pierdan efectividad, y por ende, que sea necesaria la aplicación de dosis de refuerzo de las vacunas contra el COVID-19

Indicó que no hay información de que ninguna vacunas pierde su capacidad protectora contra los desenlaces que busca evitar ante un contagio: la muerte, la hospitalización, la enfermedad grave u otras complicaciones.

Y aunque dijo que que se ha observado en algunas de las vacunas que seis y ocho meses después de haber sido aplicadas los anticuerpos reducen con respecto a la cantidad máxima que se logró a las pocas semanas de la inyección, insistió que eso no es una demostración de que pierdan su efecto.

Al afirmar que al día de hoy no hay información que respalde una tercera dosis o pérdida de eficacia, López-Gatell señaló que estarán atentos a la evidencia científica que mostrara que se redujera la potencia protectora de las vacunas, lo que podría llevar a otra decisión.

En línea con el discurso que ha venido manejando el gobierno federal, López-Gatell aseguró que hay una gran cantidad de información, sobre la necesidad de dosis de refuerzo, que viene de las propias farmacéuticas, de sus áreas de mercadotecnia, cuyos directivos han hecho declaraciones que se sugieren las terceras o segundas dosis para el caso de vacunas de una sola aplicación.

Señaló que en el caso de la vacuna CanSino, una de las que se aplican en nuestro país, la propia representación comercial de la empresa en México anunció que presentaría un expediente técnico para solicitar un cambio en el registro sanitario para una eventual segunda dosis; sin embargo precisó que hasta este momento no ha presentado el expediente técnico, aunque la farmacéutica se ha encargado de publicitar una segunda dosis.

López-Gatell fue cuestionado sobre las vacunas para los jóvenes entre 12 y 18 años del país; se le cuestionó si es necesaria o no vacunación en menores de edad.

El funcionario sostuvo que vacunar a los menores de edad se ampararía en dos propósitos: si fuera una población que tiene un riesgo de desenlaces desafortunados como mortalidad, enfermedad grave, enfermedad complicada o riesgo alto.

Sin embargo, dijo que la información que hay hasta el momento, sugiere que el segmento poblacional de menores de 18 años no tiene riesgos altos de complicarse. Admitió que pueden contagiarse y presentar algunas complicaciones, aunque dijo, no de una magnitud alta.

«Un dato concreto de hoy, al corte de hoy. Menos de 1.6 por ciento de las personas que hoy están hospitalizadas por COVID en México, lo mismo aplica para el caso específico de la Ciudad de México, -que hoy algún periódico sacaba en primera plana información sobre esto- menos del 1.6 por ciento son menores de 18 años. Porque, porque en ese segmento de la población, y eso lo identificamos desde el inicio de la epidemia, afortunadamente no se presentan casos graves con una magnitud como se presentan en las personas adultas intermedias o adultas mayores», detalló López-Gatell.

La segunda potencial utilidad de vacunar a menores de 18 años es la idea de que se eviten contagios a partir de estas personas, de las adolescentes y niños, especialmente ante el inminente regreso a clases presenciales. En ese sentido, justificó que las vacunas, todas,  no han demostrado tener una capacidad sustantiva para reducir el riesgo de contagio, es decir, la persona vacunada puede seguir contagiando.

Lamentó que este dato se haya querido utilizar como argumento de que sólo si se vacuna a menores de edad se pueden abrir las escuelas. «No tiene sentido esto, sentido científico porque las vacunas, todas las existentes, no reducen la posibilidad de transmisión».

Estados Unidos autorizó una tercera dosis de las vacunas contra el COVID-19 para las personas con sistemas inmunitarios debilitados.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el uso de emergencia de una tercera dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna.

«El país ha entrado en otra ola de la pandemia de COVID-19 y la FDA es especialmente consciente de que las personas inmunodeprimidas corren un riesgo especial de padecer una enfermedad grave», dijo la comisaria en funciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos, Janet Woodcock, en un comunicado.

La FDA dijo que esta dosis adicional era para los receptores de trasplantes de órganos sólidos o aquellos con sistemas inmunitarios debilitados.

Y aunque la autorización llegó en las últimas horas, algunos medios de comunicación estadounidenses sugieren que un millón de estadounidenses han recibido la tercera dosis contra el coronavirus, sin autorización, en un intento de aumentar la protección contra el COVID-19.

«Las personas que están completamente vacunadas están adecuadamente protegidas y no necesitan una dosis adicional de la vacuna covid-19 en este momento», dijo Woodcook.

Recordemos que Estados Unidos rechazó a principios de mes una petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de detener las vacunas de refuerzo para ayudar a compensar la desigualdad en la distribución de dosis entre los países ricos y los pobres.

Las vacunas contra el COVID-19 son gratuitas y están disponibles en todo Estados Unidos sin restricciones para la población, aunque sólo la mitad de los estadounidenses tiene el esquema completo.

La farmacéutica CanSino recomendó aplicar un refuerzo de su vacuna contra la COVID-19 seis meses después de recibir la primera dosis, luego de un estudio realizado por la empresa, el cual ya fue entregado a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

«La biofarmacéutica CanSino Biologics (CanSino BIO) informa que ha obtenido resultados nuevos, precisos y contundentes de que los niveles de anticuerpos neutralizantes de su vacuna anticovid se mantienen elevados, en casi 70%, en las personas, seis meses después de haber sido vacunados con esta unidosis», indicó la farmacéutica en un comunicado.

Sin embargo, señaló que una eventual segunda dosis de la vacuna lograría que los niveles de anticuerpos neutralizantes se multipliquen por ocho.

«Los estudios recientes de CanSino BIO revelan también que el uso de Covidencia, como refuerzo (o booster) a los seis meses de una primera aplicación, logra que los niveles de anticuerpos neutralizantes se multipliquen por ocho. Una segunda aplicación de la vacuna CanSino sí brinda mayor protección a quienes la han recibido, y es segura», puntualizó el documento.

En el escrito señala que los estudios realizados arrojaron que para quienes recibieron dos inyecciones de vacunas de virus inactivado, una tercera aplicación del biológico como refuerzo ha generado niveles de anticuerpos «varias veces por encima de los productos por la aplicación como booster de otras dosis de vacunas de virus inactivados».

Reiteró que su vacuna es «altamente segura que brinda una protección duradera, más de seis meses, evita la hospitalización y la muerte en 90% de las personas a las que se les aplica».

Recordó que continúa con la fase III de los ensayos clínicos de su biológico en México, en la cual participan 15,000 voluntarios, y en cuanto se obtengan resultados finales se procederá a realizar modificaciones relacionadas con el número de dosis necesarias de la vacuna.

CaSino justificó que otras empresas farmacéuticas han anunciando la necesidad de aplicar un refuerzo o booster a sus vacunas anticovid de dos dosis, para garantizar un bien nivel de eficacia de las mismas después de seis meses de la segunda aplicación.

Recordemos que hasta ahora, nuestro país ha recibido casi de 13 millones de dosis de CanSino de un total de 35 millones adquiridas; con este fármaco, el gobierno vacunó a todo el personal educativo público y privado de los 32 estados del país.

Además de CanSino, México tiene comprometidos 34.4 millones de dosis de la estadounidense Pfizer, 79.4 millones de AstraZeneca, 24 millones de la rusa Sputnik V, 20 millones de la china Sinovac, 12 millones de Sinopharm y 51.4 millones de la plataforma Covax de la OMS.

La farmacéutica estadounidense Moderna dijo este jueves que será necesaria una tercera dosis de su vacuna contra la COVID-19 antes de final de año, debido al probable incremento de contagios provocado por la variante Delta.

En una presentación para inversores relacionada con sus resultados trimestrales, Moderna develó sus últimos datos y estrategia respecto a la tercera dosis de refuerzo, sobre la que está estudiando la cantidad de producto más efectiva.

«Creemos que un refuerzo (dosis 3) probablemente será necesario este otoño, particularmente debido a Delta», señaló la empresa, que ha obtenido datos prometedores de protección con una dosis de 50 microgramos y espera los de otra dosis de 100.

Moderna opinó que «la fuerza de infección incrementada resultante de Delta», la «fatiga» por las acciones de prevención y los «efectos estacionales», como pasar más tiempo en interiores, «llevarán a un aumento de infecciones irruptivas en personas vacunadas».

Según el documento, la firma tiene expectativas de que la eficacia del 93% contra infecciones de COVID-19 que se ha comprobado después de la pauta de dos dosis empiece a «decaer» a partir de los seis meses «y eventualmente impacte» esos resultados.

«Dada esta intersección, creemos que una tercera dosis de refuerzo probablemente será necesaria antes del invierno», insistió.

Moderna tiene aún en estudio esa tercera dosis de refuerzo, que fue ofrecida con una cantidad de producto de 50 microgramos a un grupo de pacientes seis meses después de recibir la segunda dosis. Según los primeros datos publicados hoy, los niveles de anticuerpos neutralizadores de COVID-19 «habían disminuido de forma significativa antes del refuerzo pasados unos seis meses» en los pacientes.

La tercera dosis «potenció» sus niveles de anticuerpos hasta superar la eficacia obtenida en el ensayo clínico original de la vacuna, y además de forma «similar» entre diferentes grupos de edad, especialmente en adultos mayores de 65 años.

Recordemos que a finales del mes pasado, Pfizer informó que la efectividad de su vacuna de dos dosis disminuye ligeramente con el tiempo, aunque enfatizó que aún así ofrecía una protección sólida y duradera contra las complicaciones graves.

Ante dicho panorama, la compañía sugirió una tercera dosis de su fármaco, que dijo, podría mejorar la inmunidad.

La farmacéutica anunció que solicitará la autorización de los reguladores en Estados Unidos para concretar la posible tercera dosis.

La información dada a conocer sobre un reciente estudio en el que se basa Pfizer para hablar de la tecera dosis, sugiere que los niveles de anticuerpos contra la variante Delta en personas de 18 a 55 años que reciben una tercera dosis de vacuna son más de cinco veces mayores que después de una segunda dosis.

La variante Delta del coronavirus puede escapar a algunos anticuerpos monoclonales de laboratorio, pero las dos dosis de Pfizer o AstraZeneca generan una repuesta neutralizante en el 95% de las personas.

Un estudio que publica la revista Nature, encabezado por científicos franceses, indica que Delta es menos inhibida por los anticuerpos presentes en las personas que han pasado la COVID-19 o que han recibido una sola dosis de las citadas vacunas.

La variante Delta es ya predominante en países como India , donde surgió, Reino Unidos o Portugal, y se estima que, «en algunas semanas o meses», será la mayoritaria en toda Europa, señala el Instituto Pasteur, cuyo investigador Olivier Schwartz encabezó el equipo.

Los investigadores estudiaron la reactividad de los anticuerpos monoclonales y de los anticuerpos del suero sanguíneo de 103 personas con una infección previa por SARS-CoV-2 y de 59 vacunadas con una o dos dosis.

La variante Delta del coronavirus es «menos sensible a los anticuerpos neutralizantes que la Alfa», según los resultados del estudio, y sugiere que consigue escapar de los anticuerpos que se dirigen a ciertas partes de la proteína Spike, que es la que usa el virus para entrar en las células.

El estudio también señala que una sola dosis de las vacunas Pfizer-BioNTech o AstraZeneca fue poco o nada eficaz contra las variantes Beta y Delta; solo alrededor del 10% de los individuos fueron capaces de neutralizar la variante Delta después de una dosis.

Sin embargo, la administración de las dos dosis de esa vacunas generó una respuesta neutralizante en el 95% de los individuos, aunque es «de tres a cinco veces menos potente contra la variante Delta en comparación con la Alfa».

Sobre la vacuna de Pfizer y BioNTech, los laboratorios anunciaron este jueves que buscarían la autorización regulatoria para una tercera dosis del fármaco.

«Las empresas esperan publicar datos más definitivos pronto, así como en una revista revisada por pares, y planean enviar los datos a la FDA (agencia estadounidense de Alimentos y Drogas), a la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) y otras autoridades reguladoras en las próximas semanas», indicaron en un comunicado.

Pfizer y BioNTech enfatizaron que están desarrollando una dosis de refuerzo contra la variante Delta; expresaron su creencia de que una tercera inyección de su actual vacuna, que requiere dos dosis, tiene el potencial de mantener los «niveles más elevados» de protección contra todas la variantes actuales.

Sin embargo, apuntaron que se mantienen vigilantes y que desarrollan una versión actualizada de la vacuna.

«Como se ve en las evidencias del mundo real publicadas por el Ministerio de Salud de Israel, la eficacia de la vacuna ha disminuido seis meses después de la vacunación, al mismo tiempo que la variante delta se está convirtiendo en la dominante en ese país», dijeron las compañías en un comunicado recogido por varios medios locales.

En más de vacunas, este jueves se informó que la vacuna china CoronaVac es segura y proporciona un 83.5% de protección contra la COVID-19 sintomática tras dos dosis y un 100% de protección contra la hospitalización, según un análisis intermedio.

Estos resultados se han publicado en la revista The Lancet y se han presentado en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID).

Se trata de un ensayo en fase III realizado en Turquía que pone de manifiesto, además, que los efectos adversos de CoronaVac (de Sinovac) fueron principalmente leves y se resolvieron en un día.

Una tercera dosis de la vacuna de Oxford y AstraZeneca contra la COVID-19 genera un refuerzo inmunológico «fuerte» frente al coronavirus y sus nuevas variantes, según un estudio preliminar publicado este lunes en la revista médica «The Lancet».

Los resultados iniciales de esta investigación, publicados como «pre-print» (es decir, todavía no sujeta a revisión externa por parte de otros expertos), reflejan, asimismo, que retrasar más semanas la segunda dosis puede ser beneficioso en el caso de la vacuna de AstraZeneca.

El estudio, desarrollado por la Universidad de Oxford, apunta que cuando el intervalo entre las dos primeras dosis es de 45 semanas, unos diez meses, los niveles de anticuerpos son hasta cuatro veces más altos que con un período intermedio de 12 semanas.

«Esto es una noticia tranquilizadora para los países con un abastecimiento más bajo de la vacuna, que pueden estar preocupados por los retrasos en el suministro de segundas dosis a sus poblaciones», aseguró en un comunicado Andrew Pollard, director de los ensayos de la vacuna de Oxford.

Según la investigación, los niveles de anticuerpos permanecen elevados con respecto al valor inicial durante al menos un año después de una única dosis, lo que supone una respuesta inmune «sólida y duradera», remarcó Mene Pangalos, directivo en AstraZeneca.

Además, el estudio señala que suministrar una tercera dosis al menos medio año después incrementaría seis veces los anticuerpos y ofrecería una mayor inmunidad frente a las variantes ‘Alfa’ (detectada primero en el Reino Unido), ‘Beta’ (en Sudáfrica) y ‘Delta’ (en la India).

Sin embargo, los autores del estudio indican que todavía «no se sabe si se necesitarán inyecciones de refuerzo», sea como respuesta a una disminución de la inmunidad o para fortalecer la protección contra variantes de riesgo.

Respecto a los efectos adversos de la vacuna de Oxford y AstraZeneca, los resultados preliminares de la investigación señalan que «se toleran bien», con una menor incidencia después de la segunda y la tercera dosis que tras la primera.

El nivel de anticuerpos en sangre capaces de neutralizar la variante ‘Delta’ (india) del coronavirus es menor respecto al de anticuerpos eficaces contra otras variantes en personas que han recibido la vacuna de Pfizer, según una investigación publicada en la revista «The Lancet».

Científicos del Instituto Francis Crick y el Instituto Nacional para la Investigación Médica (NIHR), ambos británicos, han comprobado que la cantidad de esos anticuerpos decrece con la edad y también con el paso del tiempo.

Sus conclusiones apuntan a que el nivel de anticuerpos capaces de neutralizar la variante B.1.617.2 es más de cinco veces menor respecto a la variante original del coronavirus, sobre la que están diseñadas las actuales vacunas, en personas con la pauta completa de Pfizer.

Los autores del trabajo subrayan en un comunicado del Francis Crick Institute que esos resultados aportan «pruebas adicionales que respaldan los planes de inocular una vacuna de refuerzo a las personas vulnerables en otoño».

También resaltan que con una sola dosis del preparado de Pfizer es «menos probable» que se desarrollen tantos anticuerpos efectivos contra la variante ‘Delta’ como contra la variante ‘Alpha’ (británica), predominante hasta ahora en el Reino Unido.

Los investigadores han estudiado muestras de sangre de 250 individuos sanos vacunados con Pfizer y han puesto a prueba la capacidad de sus anticuerpos para neutralizar diversas variantes. Los niveles de anticuerpos efectivos contra la versión ‘Delta’ del virus decaen incluso con las dos dosis del preparado, pero lo hacen especialmente con una sola dosis.

Tras una primera inyección, el 79% de las personas cuenta con niveles significativos de anticuerpos capaces de neutralizar al virus original descubierto en Wuhan, China. Ese porcentaje se reduce al 50% con la variante británica (B.1.1.7), el 32% con la india (B.1.617.2) y el 25% con la surafricana (B.1.351).

«Lo más importante es asegurarnos de que la protección de las vacunas se continúa lo suficientemente alta para mantener a tanta gente como sea posible alejada de los hospitales», afirmó la investigadora Emma Wall. «Nuestra investigación sugiere el mejor modo de lograrlo es inocular rápidamente las segundas dosis y ofrecer dosis de refuerzo a aquellos cuya inmunidad podría no ser lo suficientemente sólida contra estas nuevas variantes», agregó.

Una sola dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer o AstraZeneca reduce a casi la mitad la transmisión del virus en el entorno familiar, según un estudio divulgado este miércoles por la autoridad sanitaria en Inglaterra.

Las personas que se infectaron tres semanas después de recibir la primera dosis tenían entre un 38% y un 49% menos posibilidades de contagiar a otros de su entorno que no habían sido vacunados, indica la investigación del Public Health England (PHE), organización asesora y de apoyo del ministerio de Sanidad.

El análisis también observó una protección contra la COVID-19 catorce días después de la vacunación, en todas las edades.

Sobre la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech, el fundador y director de éste último, Ugur Sahin, declaró este miércoles que «confía» en la eficacia de la vacuna frente a la variante india del COVID-19.

Aunque las pruebas todavía continúan, «la variante india presenta mutaciones que ya hemos estudiado y contra las cuales nuestra vacuna actúa, lo que nos hace confiar», dijo Sahin, en una rueda de prensa virtual.

La variante B.1.617, conocida como variante india por haber sido detectada por primera vez en aquel país, ya ha sido identificada en al menos 17 naciones, entre ellas Reino Unido, Estados Unidos, Bélgica, Suiza o Italia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

BioNTech ya ha probado su vacuna en más de 30 variantes y en cada ocasión obtuvo, al menos, una «respuesta inmunitaria suficiente», explicó.

El director de este laboratorio alemán también anunció que su vacuna, usada en la Unión Europea (UE) y en Estados Unidos desde diciembre, obtendrá pronto el visto bueno de las autoridades chinas.

Adicional, dijo que la vacuna que desarrollan junto a Pfizer necesitará una tercera dosis de refuerzo entre seis meses y nueve meses después de haber recibido la segunda dosis y después otro refuerzo «cada 12 a 18 meses».

En más de Pfizer, se informó que el fármaco oral experimental, que sería el primero diseñado específicamente para combatir al nuevo coronavirus, podría estar disponible a finales del 2021.

De acuerdo a lo que se ha informado, la píldora antiviral evita que el virus se propague dentro del cuerpo al bloquear una enzima que el coronavirus necesita para copiarse a sí mismo. El tratamiento pertenece a una clase de fármacos conocidos como inhibidores de la proteasa.

Conocido como PF-07321332, el medicamento se recetaría a los pacientes al primer signo de infección por COVID-19.

Las pruebas que se llevan a cabo se dividen en tres fases, con una duración total de 145 días, lo que significa que concluiría a mediados de julio. La primera fase concluirá en mayo, por lo que si todo sale bien, el medicamento podría distribuirse a hospitales y consultorios médicos para el otoño de 2021.

Finalmente, Ugur Sahin aseguró que otorgar exenciones de propiedad intelectual no es la forma correcta para aumentar la producción de vacunas COVID-19.

Tales exenciones están entre las opciones que está evaluando el gobierno de Estados Unidos para maximizar la producción y suministro de vacunas, aunque no se ha tomado una decisión, dijo ayer la vocera de La Casa Blanca, Jen Psaki.

BioNTech, que produce y comercializa su inyección basada en ARN mensajero en asociación con Pfizer, considera que la cooperación estrecha con socios de producción seleccionados es el enfoque correcto porque su vacuna es difícil de elaborar.

El consejero delegado de la farmacéutica Pfizer, Albert Bourla, aseguró este jueves que «probablemente» sea necesaria una tercera dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 dentro de los 12 meses después de haber sido completamente vacunado, para que la inmunización sea completa, además de refuerzos cada año.

«Una hipótesis probable es que se necesite una tercera dosis, entre los seis y los 12 meses, y a partir de ahí habrá que volver a vacunar cada año, pero todo eso tiene que confirmarse», dijo el director general de Pfizer, Albert Bourla, en declaraciones hechas a la cadena CNBC.

El ejecutivo también indicó que estas dosis serán una herramienta importante para luchar contra las variantes de la COVID que han demostrado ser más contagiosas.

Hasta el momento, se desconoce durante cuánto tiempo protegen las vacunas contra la COVID-19, dado el corto recorrido de este producto.

Pfizer informó recientemente que su vacuna tenía más de un 91% de efectividad contra el virus y más de un 95% contra los síntomas severos de la enfermedad y que esta protección se mantenía al menos durante seis meses después de haber recibido la primera dosis.

Asimismo, las personas que reciben la vacuna contra la COVID-19 de Moderna, cuya composición es similar a la de Pfizer, siguen mostrando altos niveles de anticuerpos seis meses después de la segunda dosis, según un estudio publicado en la revista científica The New England Journal of Medicine a principios de mes.

El estudio divulgado por Pfizer mostró que su vacuna parece funcionar de manera similar contra la variante del virus mayoritaria en Sudáfrica, uno de los países donde se probó el producto.

La farmacéutica Pfizer anunció el 26 de febrero que estudiaría la posibilidad de inyectar una tercera dosis a las personas vacunadas para intentar reforzar la protección ante las variantes más agresivas del coronavirus.

Bourla aseguró entonces que con esta tercera dosis se podría reforzar la respuesta de los anticuerpos entre 10 y 20 veces y subrayó que al igual que la gente se vacuna anualmente contra la gripe, lo tendrá que hacer contra la COVID-19 para estar protegido.

Este nuevo estudio se dirige a dos grupos de edad, las personas de entre 65 y 85 años y las comprendidas entre 18 y 55 y serán elegidas del grupo que ya participó en los primeros ensayos llevados a cabo por la farmacéutica Pfizer en cooperación con BioNTech.