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El Reino Unido, segundo país de Europa más golpeado por la pandemia del coronavirus, con más de 26,700 muertos, «superó el pico» de la epidemia, afirmó el primer ministro británico Boris Johnson.

«Hemos superado lo que podría haber sido un vasto pico, como si hubiéramos estado pasando por un enorme túnel alpino, y ahora podemos ver la luz del sol», afirmó Johnson, que el lunes volvió al trabajo tras su recuperación de Covid-19 que lo llevó a estar una semana hospitalizado.

El Reino Unido comenzó el miércoles a incluir en su balance las muertes por coronavirus ocurridas en hogares, residencias de ancianos y otros centros, por lo que las cifras se dispararon situándolo como segundo país más afectado de Europa, solo por detrás de Italia.

Hasta el momento, ha registrado un total de 26.711 víctimas mortales, anunció el primer ministro.

Acusado de haber reaccionado tarde a la pandemia y haber dudado en ordenar el confinamiento, finalmente anunciado el 23 de marzo, Johnson se encuentra ahora bajo fuerte presión para explicar cuándo y cómo el país relajará las medidas.

El primer ministro se mostró cauteloso y pidió paciencia: «es vital que no perdamos el control y nos apresuremos a una segunda montaña aún más alta», dijo en referencia a una nueva ola de contagios.

Sin embargo, defendió haber tomado la decisión de confinar al país «en el momento adecuado» y prometió presentar la próxima semana una «hoja de ruta» sobre un progresivo desconfinamiento y reactivación de la economía.

Antes de reactivar la actividad, las autoridades británicas quieren confirmar una clara disminución del número de muertes, pero también asegurarse de que disponen de suficientes medios de detección, seguimiento y protección.

Oficialmente, 171,253 personas han sido contaminadas en el Reino Unido y en las últimas 24 horas se registraron 674 muertes adicionales dentro y fuera de los hospitales.

El primer ministro británico Boris Johnson, quien acaba de volver al trabajo tras recuperarse del Covid-19, y su prometida Carrie Symonds dieron a conocer el nacimiento de su hijo, así lo confirmó este miércoles su portavoz.

El pequeño nació «en un hospital de Londres esta mañana temprano» y está «muy bien» al igual que su madre, dijo la portavoz, creando sorpresa ya que el nacimiento no se esperaba tan pronto. Según medios británicos, el primer ministro estuvo presente en el parto.

Johnson, de 55 años, estuvo hospitalizado este mes, incluidos tres días en cuidados intensivos, debido al coronavirus y Symonds, de 32 años, también tuvo la enfermedad en las últimas semanas de su embarazo aunque se recuperó en casa.

«El primer ministro y la señorita Symonds quieren dar las gracias al fantástico equipo de la maternidad», declaró la portavoz.

Johnson tiene cuatro hijos de su segundo matrimonio con Marina Wheeler, una abogada de renombre con quien firmó recientemente un acuerdo de divorcio; su hija mayor es cinco años más joven que Symonds. El primer ministro tiene otra hija, fruto de una relación extramatrimonial de 2009.

Separado de su segunda esposa desde 2018, Johnson anunció públicamente su relación con Symonds a principios de 2019, antes de convertirse en líder del Partido Conservador y primer ministro.

La pareja había anunciado el 29 de febrero que esperaban un bebé «para principios de verano» y que iban a casarse próximamente.

Dos de sus predecesores en Downing Street, el conservador David Cameron y el laborista Tony Blair fueron padres mientras dirigían el gobierno. Johnson debe, sin embargo, convertirse en el primero que se casa durante su mandato.

El Reino Unido, uno de los países europeos más afectados por la pandemia, registraba más de 21,600 muertes por Covid-19 en los hospitales. Este miércoles se actualizó el saldo al sumar al balance los fallecimientos registrados en domicilios y centros como las residencias de ancianos; el número aumento a 26,097, segundo mayor balance en Europa tras Italia.

El país está confinado desde el 23 de marzo y al menos hasta el 7 de mayo.

Asesora de imagen del Partido Conservador, Symonds ha sido muy discreta desde su mudanza a Downing Street. Anteriormente, había trabajado en la campaña para la reelección de Johnson a la alcaldía de Londres en 2012 y luego fue nombrada responsable de comunicación de la formación en el poder.

El coronavirus sigue golpeando al Reino Unido, sobre todo luego del ingreso del primer ministro Boris Johnson a una unidad de cuidados intensivos.

Johnson recibió «algo de oxígeno», pero «no se la ha aplicado un respirador», dijo este martes el ministro del gabinete Michael Gove.

El conservador es el único jefe de Estado o de gobierno de una gran potencia en haber contraído la enfermedad, que ha dejado hasta ahora más de 75,000 muertes en todo el mundo.

Johnson, de 55 años, había subestimado a principios de marzo, cuando la pandemia ya causaba estragos, la propación del nuevo coronavirus, al decir que seguía «estrechando la mano de todos».

Lo reemplaza el ministro de Relaciones Exteriores Dominic Raab, quien se comprometió a actuar para «derrotar al coronavirus» mientras su jefe siga hospitalizado.

Numerosos líderes como el presidente estadounidense Donald Trump, que hasta hace poco también restaba gravedad al coronavirus, desearon a Johnson que se recupere pronto.

En Estados Unidos, donde hay más de 365,000 casos y más de 10,000 muertos por el Covid-19, Trump ha instado a sus compatriotas a prepararse para «sufrir el pico de esta terrible pandemia».

Con más de 50,000 personas que dieron positivo y 5,373 muertos, el Reino Unido se ha convertido en uno de los países europeos más afectados.

En cambio, China no registró ningún deceso en las últimas 24 horas, por primera vez desde enero pasado, cuando comenzó a dar un balance cotidiano de contagiados y muertos por el nuevo coronavirus.

En Wuhan, capital de la provincia de Hubei y cuna de la pandemia, 11 millones de habitantes esperan el fin de la prohibición de salir de la ciudad previsto para este miércoles.

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha sido trasladado a la unidad de cuidados intensivos al haber empeorado su estado de salud, informó un portavoz de Downing Street.

Johnson, de 55 años, contrajo Covid-19 hace 11, por lo que fue ingresado en el hospital londinense de St Thomas ayer por la noche ante los síntomas «persistentes» que presentaba.

Apenas esta mañana, a través de su cuenta de Twitter reportaba que se encontraba bien de salud y de buen humor, asegurando que todo se trataba de algo de rutina y que seguía al tanto de todos los temas de gobierno.

Sin embargo, se indicó que por la tarde su condición de salud empeoró, por lo que sus asesores recomendaron ser ingresado al área de cuidados intensivos.

«En el curso de la tarde, su condición ha empeorado y, por consejo del equipo médico, ha sido trasladado a la unidad de cuidados intensivos del hospital», se informó a través de un comunicado. «Está recibiendo un excelente tratamiento, y agradece a todo el equipo del servicio nacional de salud (NHS) por su trabajo y dedicación».

Trascendió que Johnson pidió a su ministro de Exteriores, Dominic Raab, que lo reemplace en la reunión que tiene todas las tarde para abordar el avance del Covid-19, además de que ante su estancia en el hospital, sería él quien asumiría la toma de decisiones en el país.

Fue el canciller Marcelo Ebrard quien a través de su cuenta de Twitter expresó la solidaridad de México con el primer ministro, y deseó su pronta recuperación.

El primer ministro británico, Boris Johnson, contagiado del nuevo coronavirus, «sigue al mando» del gobierno, a pesar de haber sido ingresado a un hospital para «exámenes» adicionales, declaró un ministro del gobierno londinense.

«Hoy está en el hospital para ser sometido a exámenes, pero continuará siendo informado de lo que pasa y estando al mando del gobierno», declaró Robert Jenrick, ministro a cargo de Vivienda y Comunidades.

Tras haber sido diagnosticado hace diez días, Johnson, de 55 años, es el líder político más importante en haber contraído el virus en el mundo, por lo que fue hospitalizado el domingo por la noche para nuevos exámenes.

Así lo dio a conocer el gobierno, aclarando que se trataba de una «medida de precaución».

«El primer ministro ha tenido síntomas persistentes desde hace diez días», explicó Robert Jenrick. «Pasó la noche en el hospital (…). Esperamos que como resultado de esos exámenes sea capaz de volver a Downing Street lo antes posible», agregó el ministro.

Medios locales indicaron que aunque esté atendiendo temas vía remota, el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, debería de todos modos reemplazarlo para presidir la reunión diaria dedicada al Covid-19.

El primer ministro británico, Boris Johnson, que dio positivo en las pruebas del coronavirus, anunció este viernes que prolongará su cuarentena más allá de los siete días recomendados, pues explicó que aún tiene síntomas.

«Aunque me siento mejor, tengo síntomas aún. Tengo fiebre y debo continuar en cuarentena», dijo en un video publicado en su cuenta de Twitter.

En dicho mensaje, pidió a los británicos que no ceder a la tentación y se queden en casa este fin de semana.

El confinamiento fue decretado en el país hace 11 días. «Trabajamos todo el día para vencer al virus», dijo el jefe de gobierno, que sigue ejerciendo sus funciones desde su casa, en Downing street.

Criticado por su manera de gestionar la crisis, el gobierno británico prometió efectuar 100,000 pruebas por día hasta finales de mes e inauguró este viernes un hospital de campaña en el que podría recibir a un máximo de 4,000 pacientes.

Según las últimas cifras oficiales, el Covid-19 ha matado a poco más de 3,600 personas en los hospitales del Reino Unido y se han registrado cerca de 39 mil contagios.

El primer ministro británico, Boris Johnson, fue sometido a la prueba del coronavirus tras mostrar «síntomas leves» y dio positivo, así lo anunció este viernes la oficina de Downing Street.

«Ahora estoy en cuarentena, pero seguiré liderando la respuesta del gobierno mediante videoconferencias mientras combatimos este virus, juntos lo venceremos», afirmó el propio Johnson en un video publicado en su cuenta de Twitter, donde se dejó ver con un aspecto ‘griposo’.

«No tengan ninguna duda de que gracias a la magia de la tecnología moderna puedo seguir comunicándome con todo mi equipo para liderar la lucha nacional contra el coronavirus», aseguró el líder británico.

Un portavoz de Downing Street explicó que el primer ministro experimentó síntomas leves el jueves y se le sometió a la prueba por consejo del máximo asesor médico del ejecutivo, Chris Whitty. La prueba se realizó en su residencia oficial.

En su mensaje, Johnson dio las gracias a los trabajadores del servicio público de sanidad británico (NHS) por sus esfuerzos en la lucha contra la propagación del Covid-19.

Un total de 11,816 casos fueron confirmados hasta ahora en el Reino Unido, con 578 muertes.

No es la única figura prominente en Reino Unido que da positivo al nuevo coronavirus. A principios de esta semana el príncipe Carlos, heredero al trono británico, de 71 años, también dio positivo al virus.

Recordemos que el gobierno británico recibió un sin fin de críticas por el ‘lento’ actuar de Johnson y su equipo, y responder ‘tarde’ a la amenaza.

El Gobierno de Johnson aspiraba a lograr “inmunidad de grupo” para enfrentar el coronavirus, y para lograrla pretendía dejar que el virus se propagara y murieran unos cuantos miles de ciudadanos. “Debo ser claro con ustedes y con la ciudadanía británica: muchas familias van a perder a sus seres queridos antes de lo que pensaban”, decía el primer ministro el pasado 12 de marzo, cuando anunció que había decidido pasar de la fase de contención a la de retraso del virus.

El Reino Unido, donde los casos confirmados de coronavirus son 590, tiene «probablemente» en realidad entre 5,000 y 10,000 infectados, estimó este jueves el principal consejero científico del gobierno británico, Patrick Vallance, al tiempo que anunció nuevas medidas de contención.

Llamando a quien tenga síntomas, por ligeros que sean, a quedarse en casa durante 7 días y desaconsejando los cruceros y los viajes escolares al extranjero, el ejecutivo británico tomó medidas mucho menos drásticas que algunos de sus vecinos europeos.

Indicó que tomar medidas más fuertes  se dará en «el momento adecuado».

Se señaló que no se ha tomado la decisión de restringir los viajes ni los eventos, por grandes o pequeños que sean, interiores o exteriores. «Estamos en una trayectoria que indica que podríamos estar unas cuatro semanas detrás de Italia y algunos otros países de Europa».

El objetivo de estas medidas es retrasar el momento máximo de la epidemia hasta pasado el periodo invernal, en que el sistema público de sanidad británico está muy solicitado.

Boris Johnson, presente en la conferencia, hizo hincapié en que el COVID-19 es, contrariamente a lo que piensan algunos, una enfermedad «más peligrosa que la gripe» y el gobierno busca «salvar vidas».

Respecto a las medidas que se tomaron, la segunda ronda de negociación, prevista en Londres la próxima semana, sobre la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE) fue anulada.

«Ambas partes están actualmente explorando formas alternativas para continuar las discusiones, incluyendo si es posible el uso de videoconferencias», precisó una fuente familiarizada con el tema.

Tras una primera ronda en Bruselas, en la que se confirmaron las «divergencias», los negociadores de ambos lados debían continuar las discusiones en la capital británica del 18 al 20 de marzo. El objetivo es alcanzar un acuerdo sobre la futura relación antes del 31 de diciembre por la negativa de Londres de prorrogar la negociación más allá, por lo que el COVID-19 podría agregar presión a las discusiones.

Aunque la negociación posbrexit entre Londres y Bruselas no ha comenzado, el gobierno de Boris Johnson ya dejó clara este jueves su posición: rechazará alinearse con las reglas de la Unión Europea (UE) y podría abandonar las conversaciones en junio si no ve avances.

Tras la salida oficial del Reino Unido de la UE el pasado 31 de enero, ambas partes deben emprender el lunes próximo la segunda, y más compleja, fase de negociación: la de su futura relación comercial.

Se trata de alcanzar un acuerdo de libre comercio que Londres desearía fuese tan amplio como el que los 27 tienen, por ejemplo, con Canadá.

Sin embargo, Bruselas, que teme encontrarse con un poderoso competidor desleal a sus puertas, ya advirtió de que el corto periodo de tiempo previsto no permitirá alcanzar un acuerdo completo. En ese sentido, recordemos que Johnson se niega a ampliar el periodo de transición más allá de finales de año.

El ejecutivo británico publicó este jueves el documento con sus directrices negociadoras, dos días después de la aprobación por la UE de su propio mandato para unas complejas conversaciones que comenzarán en Bruselas antes de trasladarse a Londres a finales de mes.

En él, a cambio de un amplio acceso al mercado único europeos, los exsocios de Johnson exigen que el Reino Unido respete reglas a largo plazo en materia de subvenciones estatales, derechos laborales, medioambiente o fiscalidad.

Pero el gobierno británico ve las cosas de otro modo: «no negociará ningún acuerdo en el que el Reino Unido no tenga el control de sus propias leyes y de su vida política», afirman sus directrices, en las que el ejecutivo de Johnson afirma «esperar» que «las líneas generales de un acuerdo» se establezcan en junio.

De lo contrario «el gobierno tendrá que decidir si la atención del Reino Unido debe desviarse de las negociaciones y centrarse en la continuación de los preparativos» para romper bruscamente los lazos con la UE el 31 de diciembre.

Este anunció bastó para hacer desplomarse la divisa británica, la libra esterlina, frente al euro.

Una ruptura de la negociación equivaldría al temido escenario de un Brexit sin acuerdo, que los círculos empresariales británicos denunciaron con vehemencia durante los meses de caos político previos al divorcio debido a sus caóticas consecuencias económicas.

El gobierno británico reveló este miércoles su nuevo sistema de inmigración por puntos, que fue inmediatamente criticado por la oposición y analistas, que lo ven como un peligro para sectores como la salud o la industria alimentaria.

Para obtener un visado de trabajo a partir del año próximo, una vez finalizado el periodo de transición del Brexit, será necesario demostrar competencias específicas, hablar inglés y contar con una oferta de trabajo con un salario mínimo anual de 20,480 libras (unos 24,600 euros), excluyendo así a los trabajadores poco cualificados o mal pagados.

La ministra del Interior del gobierno de Boris Johnson, Priti Patel, calificó estas reformas como «firmes y justas», y declaró que este sistema facilitará la obtención de visas a los trabajadores altamente cualificados.

«Nuestra economía ya no dependerá de la mano de obra barata proveniente de Europa, sino que se concentrará más en la inversión en tecnología y automatización», destacó en el documento que detalla las medidas, y solicita a los empleadores «adaptarse» a éstas.

Este plan requiere a cada trabajador extranjero acumular un mínimo de 70 puntos para obtener un permiso de trabajo, a medida que cumple determinados requisitos, que han generado serias inquietudes en los sectores profesionales que dependen de trabajadores poco cualificados o mal pagados.

Una funcionaria responsable en el principal sindicato del sector público, Christina McAnea, señaló que estas medidas «causarán un desastre absoluto en el sector de la salud», puesto que no se dispondrá de personal suficiente en el Reino Unido.

En cuanto al sector agroalimentario, la presidenta del Sindicato Nacional de agricultores, Minette Batters, aseguró que la «automatización aún no es una opción viable (…) por lo que generará graves consecuencias para el sector».

Tres días después del histórico divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea (EU), el primer ministro británico, Boris Johnson, y el negociador europeo Michel Barnier, desvelaron este lunes sus planes y sus líneas rojas para la futura negociación, que podría empezar en marzo.

«Estamos dispuestos a ofrecer un acuerdo comercial muy ambicioso como pilar central de esta asociación, que incluye aranceles cero», dijo en rueda de prensa en Bruselas Barnier, quien reiteró la necesidad de un acceso de los pesqueros a aguas británicas.

Y es que la pesca y el evitar la competencia desleal aparecieron como los principales problemas de la negociación sobre la futura relación posbrexit, especialmente comercial, que esperan ultimar para finales de año.

La UE quiere evitar además la aparición de una economía desregulada a sus puertas que goce de «ventajas competitivas injustas», por lo que propone crear un «mecanismo para mantener los altos niveles» laborales, fiscales, ambientales y de ayudas de Estado.

El ‘premier’ británico aseguró desde Londres que su país no hará «competencia desleal», comprometiéndose a no revisar a la baja las normas europeas, aunque rechazó el pleno alineamiento como un «precio» a pagar por el «libre comercio».

Los 27 países europeos no lo ven así. «Nada es gratis», si se quiere acceder al mercado único europeo, «el más grande del mundo», aseguró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abogando por unas reglas del juego «justas».

Ante una negociación que se anuncia ya tensa, el plazo previsto para cerrarla no ayuda. Ambas partes quieren un acuerdo para fines de año lo que, en la práctica, supone contar con ocho meses para unas discusiones que suelen tomar años.

El gobierno de Reino Unido indicó este viernes, que el día de mañana, 1 de febrero, comenzará un nuevo capítulo en su historia, al dejar de formar parte de la Unión Europea.

«Así, se cumple con la voluntad de la mayoría del pueblo británico que votó en el referéndum de salida en el año 2016». 

Señaló que para garantizar una transición sin problemas y la continuidad del comercio en países clave como México, habrá un período de transición hasta diciembre de 2020 durante el cual el Reino Unido puede seguir siendo tratado como un Estado miembro para efecto de los acuerdos internacionales de la Unión Europea, incluidos los acuerdos comerciales.

«La continuidad de nuestros acuerdos internacionales durante el período de implementación brinda estabilidad en sectores claves, y ofrece seguridad y confianza a las empresas, los ciudadanos y nuestros socios internacionales».

Al afirmar que el Reino Unido fue el primer país europeo en reconocer la independencia de México hace casi 200 años, así como el primero en firmar un acuerdo de libre comercio, el gobierno reconoció que existen grandes oportunidades para las relaciones entre ambos países. 

«Como señal del compromiso del Gobierno Británico con México, se están invirtiendo alrededor de $6 mil millones de pesos en programas de cooperación durante los próximos tres años en áreas como Salud, Educación, Cambio Climático, Ciudades del Futuro, Servicios Financieros, Cooperación Científica y Anticorrupción/Derecho de Estado. También hay un sólido compromiso con apoyar la igualdad de género, en línea con el nuevo énfasis que el Gobierno de México ha puesto en ese tema». 

Recordó que las conexiones comerciales entre ambos países están aumentando, y el comercio bilateral total ha crecido a un ritmo constante del 7% desde 2010. 

“El Reino Unido busca construir la economía más innovadora y abierta del mundo a la vanguardia de las nuevas industrias. Este es el momento de mirar hacia el futuro con confianza y estoy muy emocionada de liderar ese esfuerzo aquí en México y de lograr cada vez más con nuestros amigos mexicanos”, dijo Corin Robertson, Embajadora Británica en México.

Estados Unidos instó este miércoles a Reino Unido a replantearse su decisión de permitir que la firma china Huawei tenga un rol en sus redes 5G, advirtiendo que la información estadounidense sólo pasará por redes confiables.

El primer ministro Boris Johnson autorizó el martes que Huawei tenga un papel limitado en la red móvil 5G de Reino Unido, frustrando los esfuerzos de Estados Unidos por excluir al gigante chino de los sistemas de comunicaciones de próxima generación en Occidente.

«También existe la posibilidad de que Reino Unido revise esto a medida que avanza la implementación», dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a reporteros durante su vuelo a Londres.

«Nos cercioraremos de que cuando la información estadounidense pase por una red podamos estar seguros de que esa red es confiable», afirmó. «Nuestra opinión es que poner a Huawei en tus sistemas crea un riesgo real», agregó.

Pompeo llegó a Londres este miércoles. Tiene previsto reunirse con su homólogo británico, Dominic Raab, y con Johnson. Dijo que las telecomunicaciones y la seguridad serían «parte de la conversación».

En lo que algunos han comparado a la rivalidad de la Guerra Fría con la Unión Soviética, Estados Unidos teme que el dominio de la red 5G se convierta en un hito hacia la supremacía tecnológica de China que pueda definir la geopolítica del Siglo XXI.

Washington dice que Huawei, fundada en 1987 por un exingeniero del Ejército de Liberación Popular, es una extensión del Estado chino y ayuda a la inteligencia china a robar secretos, algo que la compañía niega.

«Esta es una extensión del Partido Comunista Chino con la exigencia legal de entregar información al Partido Comunista Chino», dijo Pompeo sobre Huawei. «Evaluaremos lo que hizo Reino Unido».

Huawei, el mayor productor mundial de equipos de telecomunicaciones, ha dicho que Estados Unidos quiere frustrar su expansión porque ninguna compañía estadounidense puede ofrecer la misma variedad de tecnología a un precio competitivo.

Los líderes de las instituciones europeas firmaron este viernes el acuerdo del Brexit antes de su ratificación por la Eurocámara, a una semana de que el Reino Unido y la Unión Europea (UE) pongan fin a casi medio siglo de tumultuosa relación.

El presidente del Consejo Europeo «Charles Michel y yo acabamos de firmar el Acuerdo de Retirada del Reino Unido de la UE, abriendo el camino a su ratificación por la Eurocámara», tuiteó la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

En las imágenes oficiales de la ceremonia, a la que no se permitió el acceso a la prensa, los rostros serios de ambos, acompañados por el negociador europeo Michel Barnier, protagonizan la firma del Tratado de Retirada.

En la ruta para concretar el Brexit, el primer ministro Boris Johnson firmó horas más tarde el acuerdo de retirada. «Hoy he firmado el Acuerdo de Retirada para que el Reino Unido abandone la UE el 31 de enero, honrando así el mandato democrático del pueblo británico», anunció Johnson en Twitter.

El Reino Unido se encamina a abandonar el bloque el 31 de enero como decidieron los británicos en un referéndum en 2016 y tras más de tres años de negociaciones y dos elecciones legislativas británicas para tratar de sacar adelante el acuerdo.

La reina Isabel II dio el jueves el consentimiento real el proyecto de ley que regula los términos del Brexit, tras su aprobación por el Parlamento británico, por lo que la pelota está ahora del lado europeo. La ratificación por el pleno de la Eurocámara está prevista para el próximo miércoles.

La votación aparece como un mero trámite después que la comisión parlamentaria competente lo aprobara el jueves por 23 votos contra 3, «un momento histórico, aunque no sea agradable ni bueno», dijo su presidente Antonio Tajani en un debate entre tristeza y felicidad británica.

El Reino Unido pondrá fin a 47 años de membresía el 31 de enero, protagonizando el primer divorcio de un país en más de seis décadas de proyecto europeo, aunque seguirá cumpliendo con las reglas hasta finales de año sin participar en las decisiones.

Durante este período de transición, que busca evitar una ruptura abrupta y que puede prorrogarse, Londres y Bruselas deberán alcanzar un acuerdo sobre la futura relación a ambos lados del Canal de la Mancha, sobre todo en el aspecto comercial.

La reina Isabel II promulgó este jueves la ley del Acuerdo de Retirada que garantiza una salida ordenada de Reino Unido de la Unión Europea el  próximo 31 de enero, en línea con el compromiso adquirido por el  gobierno de Boris Johnson tras las elecciones de diciembre.

La firma ha sido anunciada por la mayoría ‘tory’ en el Parlamento y  por el vicepresidente de la Cámara de los Comunes, Nigel Evans, que  ha leído ante los diputados el denominado ‘consentimiento real’.

El texto concluye así una tramitación que el miércoles había recibido el  último visto bueno parlamentario.

La ratificación, no obstante, no estará completa hasta que no se haya pronunciado también la parte europea. La Comisión de Asuntos  Constitucionales de la Eurocámara ha dado el visto bueno este jueves, lo que permitirá a los eurodiputados adoptar el acuerdo de divorcio el próximo jueves en sesión plenaria.

Después, los gobiernos de los veintisiete deberán dar su visto bueno, aunque se hará por procedimiento escrito para agilizarlo.

La firma simbólica del texto por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el responsable del Consejo, Charles Michel, tendrá lugar este viernes.

El Partido Laborista de Reino Unido ha cerrado este lunes el plazo para presentar candidaturas a las primarias con cinco candidatos, entre los cuales destaca el diputado Keir Starmer, responsable de las cuestiones relativas al Brexit dentro de la principal formación opositora de Reino Unido.

Para optar al puesto que ocupa actualmente Jeremy Corbyn, que tras la reciente debacle electoral anunció que no repetiría como candidato, los aspirantes debían reunir en una primera fase los avales de al menos 22 diputados o eurodiputados, el diez por ciento de los legisladores electos, antes de las 14:30 horas de este lunes.

Cinco candidatos han superado el requisito, entre ellos Starmer, que encabeza la terna gracias a la obtención de más de 80 apoyos, incluido el del antiguo líder laborista Ed Miliband. Le siguen las diputadas Rebecca Long Bailey, Lisa Nandy, Jess Philips y Emily Thornberry, esta última después de presentar los avales apenas diez minutos antes de que expirase el plazo y gracias en gran medida al desvío de apoyos tras la retirada ‘in extremis’ de Clive Lewis.

Los candidatos, no obstante, también están obligados a lograr antes del 14 de febrero el respaldo del 5 por ciento de las circunscripciones o de tres organizaciones afines, de las cuales al menos dos deben ser sindicatos. Unison, el principal grupo sindical, ya ha dado su apoyo a Starmer.

La fase de votación comenzará el 21 de febrero y a ella están llamados tanto los miembros del Partido Laborista como los simpatizantes que estén registrados. Cada participante deberá establecer un orden entre los distintos candidatos, de tal forma que, si ninguno de ellos obtiene una mayoría, se redistribuyan los votos
hasta que alguno supere el umbral del 50%.

Los resultados se conocerán el 4 de abril, momento en el que se sabrá quién sucede a Corbyn y, por tanto, se convierte en el principal contrapeso político al actual primer ministro, Boris Johnson.

La persona elegida tendrá como reto recuperar la confianza del electorado y calmar las divisiones internas tras el fracaso electoral del 12 de diciembre, cuando el Partido Conservador obtuvo una sólida mayoría absoluta.