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Rishi Sunak se convirtió oficialmente hoy en el nuevo primer ministro de Reino Unido, después de reunirse con el rey Carlos III, en el palacio de Buckingham, donde el monarca le pidió formar gobierno tras la renuncia de Liz Truss.

Sunak, ex ministro británico de Hacienda, ganó ayer la carrera por el liderazgo del Partido Conservador, lo que le abrió las puertas del número 10 de Downing Street.

Sunak, de 42 años, es la primera persona de origen indio y el más joven de la historia política moderna en ostentar el cargo de primer ministro de Reino Unido.

Pese a haber hecho historia desde ayer, el nuevo premier británico hereda una economía al borde de la recesión, con una crisis energética, una crisis en el costo de la vida y una inflación disparada que hacen difícil cualquier tipo de ajuste sencillo.

Los intentos de Truss de aplicar recortes fiscales con cargo a deuda para estimular el crecimiento económico fracasaron en dar la vuelta a la situación.

En su discurso de despedida, Truss defendió su «plan de crecimiento», añadiendo: «Necesitamos estar unidos para enfrentar todos los desafíos que tenemos por delante». «Simplemente no podemos darnos el lujo de ser un país de bajo crecimiento donde el gobierno absorbe una parte cada vez mayor de nuestra riqueza nacional. Necesitamos aprovechar la libertad del ‘brexit’ para hacer las cosas de manera diferente», afirmó.

 

En su primer discurso ya en el cargo, Sunak prometió corregir los «errores» que agravaron la crisis económica, advirtiendo que se requerirán «decisiones difíciles».

«He sido elegido como líder de mi partido y su primer ministro en parte para solucionarlos y ese trabajo comienza inmediatamente», dijo el primer ministro frente a la puerta del número 10 de Downing Street.

Prometió poner «la estabilidad y la confianza económicas en el centro del programa de este gobierno», pero advirtió que para ello «habrá que tomar decisiones difíciles», haciendo temer próximos recortes presupuestarios y subidas de impuestos.

Su llegada al poder pareció tranquilizar a unos mercados convulsos desde hace semanas: la libra se disparó un 1.18% frente al dólar.

El nuevo jefe de gobierno debe nombrar este mismo martes a su equipo. El ministro de Finanzas, Jeremy Hunt, designado hace 11 días, podría conservar la cartera.

En el plano internacional, Sunak prometió seguir apoyando a Ucrania contra la invasión rusa, una «guerra terrible que debe llevarse a cabo con éxito hasta su conclusión».

Un 62% de los votantes británicos, en un país de 67 millones de habitantes, quiere que se convoquen legislativas anticipadas antes de fin de año, según una encuesta de Ipsos.

Las próximas elecciones están previstas en enero de 2025 a más tardar. El opositor Partido Laborista tiene una enorme ventaja en los sondeos pero no puede forzar por sí solo un adelanto y es improbable que logre el apoyo de unos rebeldes conservadores que verían peligrar sus escaños.

Sunak aseguró ayer que su bancada que no adelantará los comicios. Y este martes defendió que «el mandato obtenido por el partido en 2019 no es la propiedad privada de un único individuo», en referencia a Johnson. «Es un mandato que nos pertenece y nos une», afirmó, prometiendo cumplir aquel programa electoral.

El exministro de Finanzas, Rishi Sunak, se convirtió este lunes en el sucesor de Liz Truss como líder de los ‘tories’ del Partido Conservador, y por ende, en el próximo primer ministro británico.

El diputado por el distrito de Richmond, en el condado de Yorkshire, logró hacerse del aval de más de un centenar de ‘tories’ tras la retirada de Boris Johnson, que ha renunciado a la idea para volver a dirigir la formación.

Así, Sunak superó a Penny Mordaunt, la otra favorita, para convertirse en el próximo líder ‘tory’ y, por lo tanto, en el nuevo primer ministro de Reino Unido.

Sunak, que cuenta con un perfil favorable al ‘establishment’, los mercados y la mayoría ‘tory’, ya era en julio uno de los principales favoritos para asumir el cargo al frente de Downing Street durante las primarias que se celebraron tras la salida de Johnson y que, sin embargo, dieron la victoria a Liz Truss.

El político británico, de padres africanos de ascendencia india, ha trabajado en el pasado como analista para Goldman Sachs, entre otros fondos de inversión, y ha asegurado en varias ocasiones que su objetivo es poner fin a la crisis económica en la que se ha visto sumida el país, especialmente tras el anuncio del gobierno del llamado ‘mini presupuesto’.

Desde 2015 ocupa el escaño por el distrito de Richmond, si bien trabajó para el gobierno de la exprimera ministra Theresa May hasta convertirse posteriormente en responsable del Tesoro de Reino Unido durante el mandato de Johnson, que posteriormente lo ascendió a ministro de Hacienda.

Aunque defendió a Johnson desde el principio, ofreció su dimisión al considerar que su visión de la gestión de los problemas económicos a los que se enfrentaba Reino Unido «distaban» significativamente de la del entonces ‘premier’ británico, lo que llevó a Sajid Javid a ocupar el cargo.

Sunak, de 42 años, hizo campaña a favor de abandonar la Unión Europea de cara al referéndum que tuvo lugar en junio de 2016 durante el gobierno del ex primer ministro David Cameron al considerar que el Brexit beneficiaría a un Reino Unido «más libre, más justo y más próspero».

En este sentido, ha manifestado en reiteradas ocasiones que el país necesita una reforma migratoria. «Creo que una normativa apropiada puede beneficiar a nuestro país. Debemos tener el control de nuestras fronteras», ha puntualizado en relación al Brexit y la llegada de migrantes al país.

Sin embargo, fue precisamente la retórica sobre la salida del país del bloque comunitario lo que favoreció a Truss, que votó a favor de permanecer en la Unión Europea, en la votación interna celebrada hace unos meses.

La que luego sería elegida como líder de los conservadores acusó entonces a Sunak de utilizar «tácticas alarmistas» y trata de difundir miedo entre la población. No obstante, apoyó el acuerdo del Brexit presentado en tres ocasiones por May ante el Parlamento.

Antes de empezar su mandato, Rishi Sunak ya ha hecho historia: es el primer líder del Partido Conservador británico y jefe del gobierno en ciernes miembro de una minoría étnica, de raza no blanca, el primer hindú, el más joven desde el siglo XVIII, con 42 años, y en estos momentos el diputado más rico del Parlamento.

A la espera de que asuma el cargo de primer ministro, que herederá de Truss, Sunak culmina con su elección hoy como líder de los «tories» una carrera meteórica que empezó cuando en 2015 ganó su escaño en la Cámara de los Comunes.

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Los candidatos a suceder a Liz Truss como líder del Partido Conservador y por ende próximo primer ministro del Reino Unido, deberán contar con el respaldo de al menos 100 de los 357 diputados «tories», anunció este jueves Graham Brady del Comité 1922, responsable de organizar las nuevas primarias de la formación.

En caso de que el apoyo del grupo parlamentario quede dividido entre dos aspirantes, serán los afiliados del partido quienes elijan en una votación a través de internet al siguiente jefe de Gobierno del Reino Unido.

Con este anuncio, los conservadores han incrementado el numero de respaldos necesarios respecto a los 30 que exigieron en las primarias del pasado verano, además de que han acelerado los plazos de las votaciones para designar al siguiente primer ministro lo antes posible.

La pasada elección, cuando Boris Johnson dimitió, se prolongó por cerca de dos meses. Ahora, se anunció que esperan tener al sustituto de Truss el próximo viernes 28 de octubre.

Sin embargo, se aclaró que el ganador podría conocerse antes, incluso este mismo lunes, si solo un candidato es capaz de superar los apoyos parlamentarios.

Otro aspecto: en los límites que ha establecido el partido limitan a tres el máximo número de aspirantes que podrán participar en el proceso.

El plazo para presentar candidaturas quedó abierto esta misma tarde y concluirá el próximo lunes a las 14:00 hora local.

El exministro de Hacienda, Rishi Sunak es el principal favorito para sumar los apoyos entre los diputados, tras haber advertido en las primarias del pasado verano de que los recortes de impuestos que planeaba Truss provocarían una debacle financiera.

En las últimas horas han aumentado las especulaciones sobre la posibilidad de que Boris Johnson prepare un regreso a la primera línea si logra recabar los respaldos suficientes entre su partido.

Recordemos que Johnson se vio forzado a dimitir en julio debido a los escándalos de fiestas en Downing Street, pero vuelve a liderar las encuestas de popularidad entre los afiliados conservadores.

La líder conservadora en la Cámara de los Comunes, Penny Mordaunt, tercera en las primarias «tories» del pasado verano, aparece asimismo entre las listas de favoritos para suceder a Truss.

Luego de semanas de críticas y cuestionamientos a su gobierno, la primera ministra británica Liz Truss renunció este jueves, reconociendo lo inevitable luego de apenas seis semanas en Downing Street.

EN los apenas 45 días en el cargo, analistas señalan que las políticas instauradas por Truss trastocaron los mercados financieros y orillaron a una rebelión dentro de su partido que la dejó sin autoridad.

«No puedo cumplir con el mandato sobre el cual fui elegida», declaró la primera ministra.

Apenas ayer, Truss había dicho que se mantendría en el cargo, asegurando que «soy una luchadora, no una cobarde».

Pero Truss se vio obligada a abandonar muchas de sus políticas económicas y perdió el control de la disciplina dentro de su Partido Conservador.

Su salida deja al partido dividido y en busca de un líder que pueda unir a sus facciones rivales. Ya se mencionan algunos nombres como Rishi Sunak o Penny Mordaunt. Incluso el partido Laborista tiene 52% de preferencia, frente al 22% de los conservadores, lo que podría complicar más el escenario político en Reino Unido.

Truss adelantó que su sucesor será elegido durante la próxima semana.

A la conservadora le quedaban 73 días para superar la marca de George Canning, duque de Portland, que murió en agosto de 1827, 118 días después de asumir la jefatura del Ejecutivo.

Su sucesor, Frederick John Robinson, primer vizconde de Goderich, superó esa marca por unos pocos días, mantuvo el gobierno durante 143 días. En tanto, Andrew Bonar Law, el único canadiense que ha gobernado el Reino Unido, se mantuvo en el poder durante 211 días.

Ahora Liz Truss encabeza la lista de los primeros ministros británicos más breves de la historia en Reino Unido:

  1. Liz Truss (2022) – 45 días, a los que se sumará previsiblemente en torno a una semana como jefa de Gobierno interina.
  2. George Canning (1827) – 118 días
  3. Frederick John Robinson (1827-28) – 143 días
  4. Andrew Bonar Law (1922-23) – 211 días
  5. William Cavendish (1756-57) – 225 días
  6. William Petty (1782-83) – 265 días

El legislador conservador británico, William Wragg, confirmó este miércoles que presentó una carta de censura contra la primera ministra Liz Truss, tras sentirse «avergonzado» por el minipresupuesto que presentó el mes pasado y que provocó la agitación de los mercados financieros.

El gobierno ha comunicado a legisladores que la votación sobre la política de fracking de hidrocarburos de Truss, que se realizará hoy, será tratada como una moción de confianza, y quienes voten en contra serán apartados del grupo parlamentario.

Wragg dijo que, aunque se opone al fracking, votaría en favor del gobierno para no ser expulsado del grupo parlamentario.

Y es que la destitución invalidaría una carta de censura que Wragg dijo que ya había presentado al presidente del Comité 1922 de legisladores conservadores, que establece las normas para la selección y el cambio de un líder. «Deseo mantener esa carta», dijo al Parlamento.

Wragg, legislador desde 2015, es presidente de la Comisión de Administración Pública y Asuntos Constitucionales del Parlamento y vicepresidente del Comité 1922.

«La falta de previsión de los altos miembros del gobierno no la puedo perdonar fácilmente», dijo Wragg. «Lo que ocurrió con esa comunicación financiera, me avergüenza personalmente porque no puedo ir a ver a mis electores, mirarlos a los ojos y decirles que deben apoyar a nuestro gran partido».

Esta semana, la primera ministra se disculpó por haber puesto en peligro la estabilidad económica de Reino Unido, después de verse obligada a desistirse de su intención de aplicar planes de reducción de impuestos y a optar por un «doloroso» programa de recortes del gasto público.

Después de semanas culpando a los mercados y a los «vientos en contra globales» de que los inversores se deshicieran de la libra esterlina y los bonos del Estado, Truss dijo que lamentaba haber ido «demasiado lejos y demasiado rápido» con su plan económico radical diseñado para sacar a Reino Unido de años de crecimiento estancado.

Los mercados, que se desplomaron después de su «minipresupuesto» del pasado 23 de septiembre, siguen bajo tensión incluso después de que el nuevo ministro de Finanzas de Truss, Jeremy Hunt, pusiera fin a sus planes, y ahora está luchando por sobrevivir, sólo seis semanas después de acceder al cargo.

Todo indica que la disculpa de Truss no aplacó la creciente rebelión dentro de su partido, el Partido Conservador, donde varios legisladores le están instando a dimitir. Muchos de ellos temen perder sus puestos en las próximas elecciones.

Un nuevo sondeo de opinión de YouGov sugiere que incluso los miembros del Partido Conservador que la apoyaron como primera ministra lo están pensando. Más de la mitad de los encuestados cree que debería dimitir, mientras que un tercio quiere que su predecesor, Boris Johnson, la sustituya.

La primera ministra, Liz Truss, se disculpó por haber puesto en peligro la estabilidad económica de Reino Unido, después de verse obligada a desistirse de su intención de aplicar planes de reducción de impuestos y a optar por un «doloroso» programa de recortes del gasto público.

Después de semanas culpando a los mercados y a los «vientos en contra globales» de que los inversores se deshicieran de la libra esterlina y los bonos del Estado, Truss dijo que lamentaba haber ido «demasiado lejos y demasiado rápido» con su plan económico radical diseñado para sacar a Reino Unido de años de crecimiento estancado.

Los mercados, que se desplomaron después de su «minipresupuesto» del pasado 23 de septiembre, siguen bajo tensión incluso después de que el nuevo ministro de Finanzas de Truss, Jeremy Hunt, pusiera fin a sus planes ayer, y ahora está luchando por sobrevivir, sólo seis semanas después de acceder al cargo.

No está claro si la disculpa de Truss aplacará la creciente rebelión dentro de su partido, el Partido Conservador, donde varios legisladores le están instando a dimitir. Muchos de ellos temen perder sus puestos en las próximas elecciones.

Incluso uno de sus ministros dijo que no podía permitirse cometer más errores, algo que podría ser difícil cuando su gobierno busca un gran ahorro que podría profundizar una recesión prevista. Hunt ya se ha negado a garantizar los presupuestos de departamentos como Sanidad y Defensa.

Un nuevo sondeo de opinión de YouGov sugiere que incluso los miembros del Partido Conservador que la apoyaron como primera ministra lo están pensando. Más de la mitad de los encuestados cree que debería dimitir, mientras que un tercio quiere que su predecesor, Boris Johnson, la sustituya.

«Quiero aceptar la responsabilidad y pedir perdón por los errores cometidos», dijo Truss en una declaración a la BBC. «Quería actuar para ayudar a la gente con sus facturas de energía, para tratar el tema de los altos impuestos, pero fuimos demasiado lejos y demasiado rápido».

Ante los señalamientos de que debe dimitir, Truss dijo que «se queda» y que liderará a los conservadores en las próximas elecciones previstas para dentro de dos años, aunque la declaración fue acompañada de una risa.

Ayer, la primera ministra observó en silencio en el Parlamento cómo Hunt, echaba por tierra el programa económico que ella propuso hace menos de un mes y que desencadenó una caída del mercado de bonos tan profunda que el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir para evitar el colapso de los fondos de pensiones.

Para algunos miembros del partido, la visión de una primera ministra humillada en el Parlamento proporcionó poca confianza en que pueda seguir luchando.

El Daily Mail, que había aclamado el plan de Truss, publicó ayer una portada abandonando el Parlamento bajo el titular «En el cargo, pero no en el poder», mientras que The Sun, que también la apoyaba, la llamó «La primera ministra fantasma».

Recordemos que Truss fue elegida por los miembros de su partido y no por el electorado, con la promesa de recortar los impuestos y la regulación para reactivar la economía, en una política que los críticos califican de retorno a la economía de «goteo» de los años 80.

La primera ministra británica, Liz Truss, se declaró el viernes «absolutamente determinada» a aplicar su plan de «crecimiento económico», pese a las duras críticas, incluso entre sus filas conservadoras, contra su estrategia de recortes fiscales financiados con deuda pública.

«Estoy absolutamente determinada a cumplir la promesa que hice de conseguir un crecimiento más fuerte, un Reino Unido más próspero y de salir de la tormenta en la que nos encontramos», afirmó en una breve rueda de prensa, celebrada poco después de anunciar el cambio en el ministerio (secretaría) de Economía.

Truss, destituyó este viernes a su ministro de Economía y gran aliado, el ultraliberal Kwasi Kwarteng, en un intento de sobrevivir a la tormenta económica y política que amenaza su propia continuidad.

Kwarteng, quien el jueves había asegurado que no se iría «a ninguna parte» pese a la agitación provocada en los mercados financieros por los controvertidos planes económicos del gobierno, dejó claro que fue obligado a dejar el cargo.

Truss «me ha pedido que me haga a un lado como su ministro de Finanzas. He aceptado», escribió en una carta publicada en Twitter este ultraliberal de 47 años, nacido en Londres de padres inmigrantes ghaneses.

En la carta dirigida a Truss, el ya exministro asegura que apoyará a quien le suceda en esa cartera aunque insiste en que «continuar con el ‘statu quo’ simplemente no era una opción», en alusión a los polémicos cambios fiscales que incluía su plan de crecimiento.

«Durante demasiado tiempo este país ha sido ralentizado por las bajas tasas de crecimiento y los altos impuestos, esto aún debe cambiar para que el país tenga éxito», dijo.

Kwarteng, que regresó hoy, un día antes de lo previsto, de una visita a Washington con motivo de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional, dijo que cuando Truss le pidió que fuera «canciller del Exchequer», lo hizo «a sabiendas de que la situación que afrontábamos era increíblemente difícil, con los tipos de interés globales y los precios energéticos en aumento».

El exministro fue nombrado responsable de la economía nacional hace apenas 38 días y su breve estancia al frente de esa cartera ha estado marcada mayoritariamente por la polémica que sembró su radical programa de masivos recortes fiscales, que sumieron en el caos los mercados.

Truss respondió asegurando que ambos comparten «la misma visión del país y la misma firme convicción de apostar por el crecimiento», pero nombró inmediatamente en su lugar al exministro de Relaciones Exteriores y de Salud Jeremy Hunt.

La primer ministra también anunció este viernes que incrementará el impuesto a las sociedades, como había previsto el anterior gobierno, para «tranquilizar a los mercados».

La nueva primera ministra británica, Liz Truss, anunció este jueves medidas contra la crisis energética que enfrenta el país, que incluyen la congelación de precios durante dos años para los hogares, el fin de una moratoria al fracking y reexaminar los objetivos climáticos del Reino Unido.

La congelación de precios representará un ahorro de unas 1,000 libras al año para un hogar medio, en comparación con la subida de 80% del tope tarifario que estaba prevista el 1 de octubre, precisó Truss en el parlamento dos días después de su nombramiento en reemplazo de Boris Johnson.

Las empresas e instituciones como las escuelas y hospitales recibirán por su parte una «ayuda equivalente durante seis meses», precisó.

«Es el momento de ser audaz. Nos enfrentamos a una crisis energética (…) y estas intervenciones tendrán un costo», advirtió después de haber eludido preguntas de la oposición sobre cómo piensa financiar unas políticas que se encaminan a incrementar la deuda pública británica.

El gobierno pagará a las empresas energéticas la diferencia de precios, precisó, sin dar una cifra de cuánto puede costar al erario público, a la espera de que su nuevo ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, presente este mes un presupuesto.

Truss, exejecutiva del gigante petrolero Shell, que durante su campaña para convertirse en nueva líder del Partido Conservador defendió políticas ultraliberales, se ha declarado férreamente en contra de aplicar más impuestos a las compañías energéticas para ayudar a los hogares.

Las medidas que anunció incluyen también suprimir temporalmente los impuestos sobre la energía destinados a financiar la transición hacia la neutralidad de carbono, que el Reino Unido se había comprometido a alcanzar en 2050 con una trayectoria que Truss dijo querer reexaminar.

Asegurando estar «totalmente comprometida» con la idea de alcanzar cero emisiones netas de CO2 en esa fecha, la nueva primera ministra explicó querer asegurarse de que no suponga una carga excesiva para las empresas y los consumidores.

Truss no precisó tampoco cuánto costará el paquete total, que varios medios británicos estimaron en 150,000 millones de libras.

Esta cifra es más del doble que los 70,000 millones de libras que se gastaron para pagar los sueldos de los empleados que se quedaron sin trabajo durante los confinamientos por la pandemia.

También supone un cambio drástico respecto a la campaña de Truss, que calificó las ayudas públicas de «apósito» inútil para resolver los problemas de fondo.

Reino Unido es muy dependiente del precio del gas, que se ha multiplicado por siete en un año, sobre todo por los problemas de suministro por la guerra en Ucrania.

Truss anunció también la creación de un fondo de 40,000 millones de libras con el Banco de Inglaterra para garantizar que los proveedores de energía no carezcan de liquidez ante la volatilidad de los mercados mundiales.

La primera ministra anunció también un incremento de las licencias para la extracción de petróleo y gas en el Mar del Norte y el fin de una moratoria sobre la fracturación hidráulica, mejor conocido como ‘fracking’, un controvertido método de extracción de combustibles fósiles que estaba hasta ahora prohibido en el Reino Unido.

Liz Truss asumió este martes como Primera Ministra del Reino Unido, en reemplazo de Boris Johnson quien también presentó hoy su renuncia formal.

Truss asumió en el castillo de Balmoral, en Escocia, donde la reina Isabel II le pidió formalmente que forme un nuevo gobierno, en una ceremonia cuidadosamente coreografiada de acuerdo con siglos de tradición.

Por primera vez en los 70 años de reinado de Isabel, la trasmisión del mando se realizó en Balmoral en lugar del Palacio de Buckingham en Londres.

La ceremonia se realizó en Escocia porque la reina de 96 años tiene problemas para trasladarse, lo que obliga a los funcionarios de palacio a adecuar los planes de viaje día a día.

Truss, de 47 años, fue elegida líder del Partido Conservador gobernante en una elección en la que participaron solamente los 172,000 afiliados. Como líder, Truss pasó a ser Primera Ministra automáticamente, sin necesidad de una elección general, porque su partido conserva la mayoría en la Cámara de los Comunes.

Pero habiendo sido elegida por menos del 0.5% de los adultos británicos, Truss está forzada a obtener resultados rápidamente.

Ed Davey, líder del partido opositor Liberal Demócrata, reclamó el martes una elección anticipada en octubre.

Aunque muchos observadores prevén que Johnson tratará de regresar a la política, él ofreció su respaldo a Truss y se comparó con Cincinato, un dictador romano que renunció a su poder y regresó a su granja para vivir en paz.

«Como Cincinato, regreso a mi arado», dijo. «Y no ofreceré a este gobierno, sino mi más ferviente apoyo».

Johnson aprovechó su discurso de despedida para presumir de sus éxitos, entre ellos un programa de vacunación temprana durante la pandemia de coronavirus y su apoyo temprano a Ucrania en su batalla contra Rusia.

Liz Truss llega al poder con el reto de dirigir el país en medio de una inminente recesión y una crisis energética que amenaza el futuro de millones de hogares y empresas.

«La reina recibió hoy en audiencia a la diputada Elizabeth Truss y le pidió que forme una nueva Administración», dijo el Palacio de Buckingham en un comunicado. «La señora Truss aceptó el ofrecimiento de Su Majestad y besó las manos en su nombramiento como primera ministra y primer lord del Tesoro».

Truss se enfrentará a una de las listas de problemas más desalentadoras de cualquier dirigente británico de la posguerra, con la inflación en dos dígitos, el costo de la energía disparado y la amenaza de una larga recesión para fines de año.

Su plan para impulsar la economía a través de recortes fiscales, al tiempo que aporta unos 100,000 millones de libras esterlinas para limitar los costos de la energía, ya ha sacudido los mercados financieros, haciendo que los inversores se deshagan de la moneda británica y los bonos del Estado en las últimas semanas.

Es la tercera mujer a la cabeza del ejecutivo británico, tras Margaret Thatcher y Theresa May. Truss representa al ala más derechista del partido.

Tras regresar de Balmoral, Truss ofreció su primer discurso desde Downing Street, donde dijo que se abocará «a los problemas que frenan» al país.

Añadió que se concentrará en la crisis energética, los problemas de la economía y el abrumado servicio nacional de salud.

Prometió que la economía crecerá y que Reino Unido será una «nación de aspiraciones», pero reconoció que el país enfrenta «fuertes vientos globales en contra» debido al COVID-19 y la guerra en Ucrania.

Truss se negó a revelar su estrategia energética durante la campaña para suceder a Boris Johnson. Su plan, que daría a conocer mañana, consistiría en poner topes a las facturas de energía a un costo para los contribuyentes de 100,000 millones de libras, informó la prensa británica.

Mañana Truss presidirá su primer consejo de ministros y deberá enfrentarse en la Cámara de los Comunes al líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, que el lunes la acusó de «no estar del lado de la gente trabajadora».

En su primer discurso de ayer, Truss descartó convocar legislativas anticipadas, pero prometió la victoria en las próximas, previstas en enero de 2025 a más tardar, contra un Partido Laborista que según especialistas, no deja de ganar terreno.

Liz Truss se convirtió este lunes como nueva líder del Partido Conservador británico, con lo que se convertirá en la próxima primera ministra en reemplazo de Boris Johnson.

Dos meses después de la dimisión de Johnson, orillado por múltiples escándalos, la formación gubernamental anunció que sus más de 172,000 afiliados eligieron a la hasta ahora ministra de Relaciones Exteriores para dirigir la formación y tomar las riendas del país.

La jefa de diplomacia, de 47 años, se impuso por 81,326 votos contra 60,399 al ex ministro de Finanzas Rishi Sunak.

Truss se convertirá en la tercera primera ministra del país, después de las también conservadoras Margaret Thatcher y Theresa May.

«Es un honor», afirmó Truss visiblemente emocionada en un discurso en que el que reconoció la labor de Johnson a la cabeza del país desde 2019, llevando el Brexit a buen puerto, superando la pandemia y plantando cara al presidente ruso Vladimir Putin por su invasión de Ucrania.

Ante la división interna agravada por esta elección, Johnson llamó por su parte al Partido Conservador a la unidad con Truss. «Ahora es el momento de que todos los conservadores la apoyen al 100%», tuiteó.

Johnson también aprovechó para expresar su «orgullo» por haber liderado el partido, destacando que bajo su mando la formación logró «la mayor mayoría en décadas» en la Cámara de los Comunes. Mencionó aciertos como el Brexit, la campaña de vacunación contra la COVID-19 y la entrega a Ucrania del «apoyo vital» que ha necesitado para hacer frente a la agresión rusa.

Por su parte, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, reconoció que tiene «profundas» discrepancias políticas con Truss, pero espera mantener con ella una «buena relación de trabajo». Como tareas urgentes, le ha exhortado a congelar la factura eléctrica, repartir ayudas y aumentar la financiación de servicios públicos, sin aludir a las reivindicaciones independentistas.

Y es que el país está acusando los efectos de una inflación de 10%, su mayor nivel en 40 años, alimentada por una escalada de precios de la energía inducida por la invasión rusa de Ucrania y el uso del gas como arma política.

«Me ocuparé de la crisis energética y de las facturas de los ciudadanos, pero también de los problemas a largo plazo que tenemos en el suministro de energía», prometió Truss este lunes en un breve discurso tras anunciarse su victoria.

Según varios medios británicos, está contemplando congelar los precios de la energía.

Reiterando sus compromisos de campaña, Truss prometió presentar «un plan audaz para reducir los impuestos y hacer crecer la economía» británica, que se encuentra al borde de la recesión. Ayer había anunciado que presentaría dicho plan «en un mes».

Y aunque ya fue electa y anunciada, el cambio de primer ministro no se producirá hasta mañana martes, cuando Johnson pronunciará su discurso de despedida en Downing Street.

Acto seguido viajará a Balmoral, residencia de verano de Isabel II en Escocia, 800 km al norte de Londres, para presentar su renuncia formal a la reina, que entonces nombrará oficialmente a Truss como su sucesora.

Hay que tomar en cuanta que por primera vez en sus 70 años de reinado, Isabel II, de 96 años, no viajará a Londres para esta ceremonia, debido a sus problemas de movilidad.

Truss, nueva jefa de gobierno, regresará a la capital para pronunciar su primer discurso ante la famosa puerta negra del número 10 de Downing Street y formar gobierno.

El miércoles prevé presidir su primer consejo de ministros y enfrentarse en el Parlamento al líder de la oposición, Keir Starmer, quien tras felicitarla aseguró que Truss «no está de parte de la gente trabajadora».

Finalmente, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, felicitaron a la nueva líder conservadora británica, y confiaron en una relación «constructiva» entre dos bloques que comparten «retos» e «intereses».

«La UE y el Reino Unido son socios. Enfrentamos muchos retos juntos, desde el cambio climático hasta la invasión rusa de Ucrania. Espero una relación constructiva en respeto total de nuestros acuerdos», escribió Von der Leyen en su cuenta de Twitter.

Por su parte, Metsola aseguró que «la UE y el Reino Unido son aliados y amigos naturales», con los mismos intereses, y dijo que la Eurocámara «siempre acompañará» al pueblo británico.

«Las democracias deben permanecer unidas al hacer frente a la autocracia y agresión», incidió la presidenta del Parlamento.

La reina Isabel II recibirá al nuevo primer ministro británico el próximo martes en su residencia escocesa de Balmoral en lugar de en el londinense Palacio de Buckingham, debido a los «problemas de movilidad» de la monarca.

Tradicionalmente la reina recibe a los nuevos jefes de gobierno en su residencia de Londres, a menos de 10 minutos en coche de la sede del gobierno.

Pero debido a sus dificultades para viajar la prensa se preguntaba si volvería a la capital desde su residencia de verano en Escocia para el anuncio, previsto el lunes, del sucesor de Boris Johnson.

Un portavoz del Palacio de Buckingham anunció hoy que, por primera vez, las audiencias tendrán lugar en Balmoral, castillo situado 830 km al norte de Londres.

Esta será la primera vez que la denominada ceremonia del «besamanos» tenga lugar fuera de Londres desde que el entonces primer ministro Winston Churchill recibió a Isabel II en el aeropuerto de Heathrow en 1952 cuando se convirtió en reina al fallecer su padre mientras ella estaba de viaje.

La ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, y el exministro de Finanzas Rishi Sunak se enfrentan para convertirse en nuevo líder del Partido Conservador británico y por consiguiente en primer ministro.

Unos 200,000 afiliados de la formación han podido votar por correo y en línea en un proceso que termina este viernes y cuyo resultado se conocerá el lunes.

Gran admiradora de la difunta primera ministra Margaret Thatcher y defensora de sus políticas ultraliberales, Truss, de 47 años, aparece como la favorita, con más de 30 puntos de ventaja en las encuestas respecto a Sunak, un multimillonario exbanquero de 42 años, nieto de inmigrantes indios.

Recordemos que el controvertido Johnson, de 58 años, dimitió en julio como líder del Partido Conservador acosado por los escándalos y tendrá que dejar Downing Street para que su reemplazante se convierta en jefe de gobierno. También él viajará el martes a Balmoral renunciar formalmente ante la soberana.

La audiencia de Balmoral será el primer contacto formal entre la jefa de Estado y el nuevo jefe de gobierno, que asumirá el cargo en un contexto de creciente crisis por una carestía de la vida en el Reino Unido que amenaza con un otoño de protestas y huelgas.

La monarca mantiene semanalmente una audiencia con el jefe de gobierno, que desde el inicio de la pandemia en 2020 se celebra principalmente por teléfono.

Desde entonces, pasa la mayor parte del año en el castillo de Windsor, 40 km al oeste de Londres, y solo se desplaza a Buckingham para actos destacados.

Su salud es motivo de creciente preocupación desde que el pasado octubre se supo que había pasado una noche hospitalizada para someterse a «pruebas» médicas cuya naturaleza nunca se precisó. Sus apariciones en público son cada vez más escasas y en ellas se la ve a menudo caminando con dificultad ayudada por un bastón.

El ganador de las primarias del Partido Conservador británico, que sucederá a Boris Johnson como primer ministro del Reino Unido, se conocerá en una ceremonia el 5 de septiembre, según indicó este lunes el presidente de la formación, Andrew Stephenson.

Está previsto que la titular de Exteriores, Liz Truss, o bien su rival en las primarias, el exministro de Economía Rishi Sunak, tome formalmente posesión de la jefatura de Gobierno el 6 de septiembre, mientras que el día 7 debatirá por primera vez en la Cámara de los Comunes con el jefe de la oposición, el laborista Keir Starmer.

En una carta dirigida a los parlamentarios «tories», Stephenson indicó que la localización exacta de la ceremonia en la que se anunciará el nombre del siguiente primer ministro se notificará a los asistentes con 48 horas de antelación y les animó a asistir el 31 de agosto en Londres al último acto de campaña de los dos aspirantes.

En 2019, cuando Johnson superó a su rival Jeremy Hunt para hacerse con el liderazgo de los conservadores, el evento se llevó a cabo en el centro de convenciones Queen Eliabeth II, frente al palacio de Westminster.

Según las encuestas, Truss cuenta con una ventaja abrumadora para ser la próxima líder «tory» y heredar el despacho oficial de Downing Street.

Sunak, por su parte, pareció descartar hoy en una entrevista que aspire a figurar entre los ministros que nombrará su rival en caso de que se confirme su victoria.

Cuestionado por la BBC por si evaluaría la posibilidad de formar parte de un gabinete comandado por Truss, el exministro rió y respondió: «No estoy centrado en eso y, francamente, dudo que Liz lo esté».

En sus últimas dos semanas como jefe del Ejecutivo, Johnson, que acaba de regresar de unas vacaciones en Grecia, repartirá su tiempo entre la residencia campestre de Chequers y Downing Street, afirmó este lunes su portavoz oficial.

Su trabajo estará centrado en continuar organizando el apoyo a Ucrania en la guerra contra Rusia y las medidas contra el incremento del coste de la vida, agregó ese portavoz.

Reino Unido, el primer país en aprobar una vacuna contra el COVID-19 a finales de 2020, se convirtió ahora en el primero en dar luz verde a una fórmula adaptada tanto a la variante original como a la variante Ómicron del virus.

El organismo regulador de los medicamentos en Reino Unido (MHRA) dio este lunes la aprobación condicional a la llamada vacuna bivalente fabricada por la empresa farmacéutica estadounidense Moderna como refuerzo para adultos.

Ahora se espera que el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización de Reino Unido emita pronto una recomendación sobre cómo debe desplegarse la vacuna en el país.

La decisión de la MHRA se basó en los datos de los ensayos clínicos que demostraron que el refuerzo desencadenó «una fuerte respuesta inmunitaria» tanto contra Ómicron (BA.1) como contra el virus original de 2020.

En junio, Moderna dijo que los datos del ensayo mostraban que, cuando se administraba como cuarta dosis, la inyección adaptada a la variante aumentaba los anticuerpos neutralizantes del virus en ocho veces contra Ómicron.

La MHRA también citó un análisis exploratorio en el que se comprobó que la inyección también generaba una buena respuesta inmunitaria contra las subvariantes de Ómicron BA.4 y BA.5, actualmente dominantes en todo el mundo, incluido México.

Según Moderna, los datos del ensayo mostraron que su refuerzo adaptado a la variante generó niveles de anticuerpos contra las subvariantes que fueron 1.69 veces mayores que los que recibieron el refuerzo original.

Sin embargo, la correlación entre los niveles de anticuerpos neutralizantes y la eficacia de la vacuna contra la enfermedad, en particular la enfermedad grave, sigue sin estar clara. La MHRA añadió que no se identificaron problemas graves de seguridad con la nueva formulación de Moderna.

Recordemos que el gobierno de Reino Unido dijo el mes pasado que un programa de refuerzo de la vacuna comenzaría a «principios de otoño» y que las vacunas se ofrecerían a los mayores de 50 años, a los individuos en grupos de riesgo clínico, a los trabajadores de primera línea y al personal de residencias para adultos mayores.

Aunque las vacunas existentes contra el COVID-19 siguen proporcionando una buena protección contra la hospitalización y la muerte, la eficacia de la vacuna se ha visto afectada por la evolución del virus.

«La primera generación de vacunas contra el COVID-19 que se está utilizando en Reino Unido sigue proporcionando una importante protección contra la enfermedad y salvando vidas», declaró la directora ejecutiva de la MHRA, June Raine, en un comunicado. «Lo que esta vacuna bivalente nos da es una herramienta afinada en nuestro arsenal para ayudar a protegernos contra esta enfermedad a medida que el virus sigue evolucionando», añadió.

El gobierno británico declaró este viernes estado de sequía en buena parte de Inglaterra, golpeada por una ola de calor que azota igualmente a buena parte de Europa y del norte de África.

La medida, declarada por primera vez desde 2018, incluye las áreas de Londres, el valle del Támesis y partes del sur, el centro y el este de Inglaterra.

El estado de sequía obliga a las compañías de agua a elaborar planes de contingencia para hacer frente a la escasez y prohíbe regar, lavar coches y llenar piscinas privadas.

Recordemos que Reino Unido vivió en 2022 el mes de julio más seco jamás registrado en ciertas regiones y el primer semestre más seco desde 1976.

La fuente del Támesis, el río que atraviesa Londres, se ha secado y su curso solo empieza unos ocho kilómetros más abajo.

Ayer se decretó alerta naranja por «calor extremo» en la práctica totalidad del sur de Inglaterra y en una parte del País de Gales, que en principio se extendería hasta hoy.

«Estamos mejor preparados que nunca para el clima cálido, pero seguimos vigilando de cerca la situación, incluido el impacto en los agricultores y el medio ambiente, y tomaremos nuevas medidas si es necesario», dijo el Secretario del Agua, Steve Double.

Los científicos consideran que la multiplicación de las olas de calor y sequías es consecuencia directa del calentamiento del planeta.

Foto: Twitter @r_geranios

La contienda para sustituir a Boris Johnson como primer ministro británico alcanzó este martes un final imprevisible, al quedar tres aspirantes, incluidas dos mujeres, tratando de quedar entre los dos finalistas para cuando voten los miembros del Partido Conservador.

Después de la cuarta ronda de votación por parte de los legisladores del partido, quedó eliminada la exministra de Igualdad, Kemi Badenoch, una legisladora poco conocida previamente que se ha convertido en una estrella en ascenso del ala derecha del partido.

Tras la salida de Badenoch, queda el exjefe del Tesoro Rishi Sunak, el favorito de muchos; la secretaria de Relaciones Exteriores, Liz Truss; y la ministra de Comercio, Penny Mordaunt. Ahora los tres candidatos cabildearán entre los partidarios de Badenoch antes de la votación de eliminación final prevista para mañana.

La terna busca suceder a Johnson, quien renunció como líder del partido después de que crecientes escándalos éticos que provocaron renuncias masivas en su gobierno.

Dos finalistas irán a una segunda vuelta de votación entre los 180,000 miembros del Partido Conservador, y el ganador se anunciará el 5 de septiembre.

En la ronda de hoy, Sunak obtuvo 118 votos, dos menos que el número que le garantizaría ser uno de los dos candidatos que podrán elegir los miembros conservadores. Mordaunt recibió 92 votos, Truss 86 y Badenoch 59.

Los aspirantes que quedan en pie también estaban buscando convencer a los partidarios de Tom Tugendhat, un legislador influyente que fue eliminado de la contienda el lunes.

Tanto Mordaunt como Badenoch tuitearon elogios para Tugendhat después de la votación del lunes. Truss prometió aumentar el gasto militar del 2% al 3% del Producto Interno Bruto (PIB), un tema clave para Tugendhat, un exsoldado que preside la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes.

La contienda interna ha expuesto divisiones profundas en el Partido Conservador al final del reinado de Johnson, empañado por los escándalos. Los opositores han criticado a Sunak por aumentar los impuestos pese al daño económico que trajeron la pandemia y la guerra en Ucrania.

Sunak ha respondido que sus rivales están vendiendo «cuentos de hadas» económicos.

En una contienda donde cada voto cuenta, el electorado de 358 legisladores conservadores se redujo el martes a 357. Tobias Ellwood, un crítico de Johnson que apoya a Mordaunt, fue suspendido del grupo del partido en el Parlamento por no votar el lunes en una moción de confianza.

Olas de calor como la que actualmente vive Europa y otras tendencias negativas en el clima serán habituales al menos «hasta 2060», advirtió hoy el secretario general de la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas (OMM), Petteri Taalas.

«La mayor frecuencia de estas negativas tendencias continuará al menos hasta 2060, independientemente del éxito o no a la hora de mitigar el cambio climático», subrayó el experto en una rueda de prensa para analizar la actual ola de calor, celebrada conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Las olas de calor se están haciendo más comunes a causa del cambio climático», añadió Taalas, señalando temperatura de más de 40 grados en Reino Unido mientras que en Portugal se han alcanzado los 47 grados, y ese y otros países del sur europeo han sido azotados por los incendios.

«Hemos ‘dopado’ a la atmósfera al ‘inyectarle’ más gases de efecto invernadero, en especial dióxido de carbono», destacó el experto, quien señaló que en olas de calor como las de 2003 en el centro de Europa o la de 2010 en Rusia ya hubo decenas de miles de fallecidos, y las cifras podrían repetirse en esta ocasión.

«Los más vulnerables son, como en el caso de la covid, las personas con condiciones previas y los adultos mayores», indicó Taalas, quien también advirtió de los efectos de estos fenómenos climáticos extremos en la agricultura, ya golpeada por la guerra en Ucrania, y en el turismo.

El informe se da mientras la Policía de Reino Unido informó este martes que se registró por primera vez en la historia 40.2 grados en el Aeropuerto de Heathrow de Londres, la temperatura más alta de la historia.

La cifra se ha alcanzado a las 12.50 a medida que Reino Unido atraviesa una fuerte ola de calor que ha llevado a algunas zonas de Gales a emitir la alerta roja por calor extremo, según informa el diario ‘The Guardian’.

El país registró ayer su noche más caliente con temperaturas que giran en torno a los 25 grados. No obstante, Scotland Yard ha alertado de que las altas temperaturas seguirán subiendo a lo largo de este martes.

El anterior récord, de 38.7 grados, se registró en 2019, aunque ha sido superado esta mañana tras detectarse 39.1 grados en Charlwood, en el condado de Surrey, al sur de Londres

El viernes, las autoridades británicas ya declararon por vez primera el estado de emergencia nacional de cara a las temperaturas récord que esperaban registrar esta semana.

Así, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) decidió incrementar la alerta de «advertencia de calor y salud» al nivel 4, el más alto posible.

La directora ejecutiva de la organización, Penny Endersby, ha descrito el pronóstico de calor extremo como «absolutamente sin precedentes» y ha instado a la ciudadanía a tomar en serio las advertencias.