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Los legisladores estadounidenses que lideran el caso de juicio político contra Donald Trump acusaron al expresidente de «traición de proporciones históricas» al dar a conocer sus argumentos una semana antes de que comience el proceso en el Senado.

En su escrito previo al juicio, los miembros de la Cámara de Representantes presentaron su caso para que el Senado condene a Trump, enfatizando que el pueblo estadounidense debe ser protegido «contra un presidente que provoca violencia para subvertir nuestra democracia».

Los denominados «gerentes de juicio político», todos demócratas, argumentaron en el extenso documento de 77 páginas que Trump, al hablar frente a una multitud de partidarios en Washington el 6 de enero pasado, los llevó a un «frenesí» poco antes de que marcharan hacia el Capitolio.

«En una grave traición a su juramento, el presidente Trump incitó a una turba violenta a atacar el Capitolio de Estados Unidos» e impidió que el Congreso confirmara a Joe Biden como el ganador de las elecciones de noviembre, escribieron los legisladores, encabezados por el congresista Jamie Raskin.

«Si provocar un motín insurreccional contra una sesión conjunta del Congreso después de perder una elección no es un delito imputable, es difícil imaginar cuál sería», añade el texto. «Si esto no se condena, los futuros líderes se animarían a intentar retener el poder por todos y cada uno de los medios, y sugeriría que no hay una línea que un presidente no pueda cruzar».

Trump fue acusado por la Cámara de Representantes el 13 de enero por segunda vez en un proceso de juicio político, luego de ser absuelto de otro en febrero de 2020. Sin embargo, el mandato de Trump terminó el 20 de enero, antes del comienzo del juicio en el Senado, lo que llevó a los legisladores republicanos a argumentar que es inconstitucional someter a un proceso de destitución a un presidente después de que haya dejado el cargo.

Es un argumento que se espera que hagan los abogados de Trump en su defensa, pero los demócratas ya rechazaron ese razonamiento rotundamente. «No hay una ‘excepción de enero’ para el juicio político o cualquier otra disposición de la Constitución», escribieron en alusión a la fecha estipulada para el fin del periodo presidencial, y agregaron que un presidente debe responder por su conducta «desde su primer día en el cargo hasta el último».

El escrito de los legisladores demócratas señala varios videos, que se espera que se utilicen como prueba en el juicio, que, según dicen, muestran a Trump incitando a la multitud a cometer actos violentos y a los manifestantes gritando «¡Cuelguen a Mike Pence!» y buscando a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Desde las elecciones del 3 de noviembre, y durante muchas semanas después, Trump alegó que la reelección le fue robada mediante un fraude masivo. Decenas de tribunales en varios estados encontraron el argumento infundado.

Pero los gerentes de juicio político enfatizaron que la constante insistencia de Trump en acusaciones sin prueba de una elección fraudulenta impulsó a sus partidarios a respaldar los esfuerzos para revocar la victoria de Biden. Cuando esos esfuerzos fracasaron, escribieron los demócratas, Trump «convocó a una turba a Washington, los exhortó a un frenesí y los apuntó como un cañón cargado por la avenida Pensilvania» en dirección al Capitolio.

Los abogados del expresidente contestaron a los señalamientos, y dijeron este martes que el Senado no tiene autoridad para juzgarlo en su calidad de ciudadano por la acusación de que incitó una insurrección en el Congreso el 6 de enero.

El equipo de defensa de Trump dijo que no sólo el Senado carece de autoridad para juzgarle como ciudadano de a pie, sino que la Cámara de Representantes también carece de jurisdicción para impedir que vuelva a ocupar un cargo.

El presidente Donald Trump prevé emitir alrededor de unos 100 indultos y conmutaciones de penas en su último día en el cargo, el próximo 20 de enero, entre los que no estará incluido él mismo, según informó este lunes la cadena CNN.

El medio estadounidense, que asegura haber hablado con 3 personas cercanas a este asunto, las acciones de clemencia incluyen a varios criminales de «cuello blanco» y conocidos raperos.

La Casa Blanca, aún bajo la presidencia de Trump, celebró una reunión este domingo para confeccionar esta lista de indultos.

El mandatario, que había estado firmando un gran número de perdones y conmutaciones de penas a un ritmo constante durante la Navidad, paró de hacerlo en los días previos y posteriores a los disturbios del 6 de enero, cuando se produjo el asalto al Capitolio.

Según CNN, varios asesores de Trump aseguraron que el presidente se había centrado durante esos días en el recuento del Colegio Electoral, lo que le impidió tomar decisiones finales sobre los indultos. Los funcionarios de la Casa Blanca esperaban que se reanudara este trabajo después del 6 de enero, pero Trump decidió no hacerlo después de que se le culpara de incitar los disturbios.

Inicialmente, dos listados con personas indultadas estaban ya preparados para aplicarse, uno al final de la semana pasada y otro mañana. Los funcionarios esperan que el último listado trabajado ayer, sea el único que quede, a menos que Trump decida de último minuto otorgar indultos a aliados controvertidos, miembros de su familia o él mismo.

Se espera que el último lote de acciones de clemencia incluya una combinación de indultos orientados a la reforma de la justicia penal y otros más controvertidos obtenidos o distribuidos a aliados políticos, según CNN.

Los indultos son uno de los elementos que Trump debe completar antes de que termine su presidencia y la deje en manos del demócrata Joe Biden. Recordemos que Trump ya ha emitido perdones contra varias personas de su entorno en estos últimos meses.

Paralelamente, este lunes se informó que miembros de la campaña electoral de Trump estuvieron involucrados en la organización del asalto al Capitolio en Washington, esto según una investigación de la agencia Associated Press (AP), lo que contradice los alegatos de que fue un movimiento espontáneo de los seguidores del mandatario.

Un agrupación pro-Trump sin fines de lucro llamada Women for America First fue la organizadora del evento «Save America Rally» el 6 de enero en el Ellipse, un terreno cerca de La Casa Blanca que es propiedad del gobierno federal. Pero un anexo al documento del Servicio Nacional de Parques en que se autoriza la concentración nombra a varias personas que apenas días antes recibieron miles de dólares por su trabajo en la campaña reeleccionista de Trump 2020.

Desde el día de la intrusión al Capitolio, muchos de estos personajes han tratado de distanciarse de lo sucedido.

Antes del asalto, Trump le habló a los congregados allí y les llamó a ir al Capitolio, afirmando: «nunca rescatarán a la patria con debilidad. Tienen que demostrar fuerza, tienen que ser fuertes».

Una semana después del asalto al Capitolio, la Cámara de Representantes aprobó someter a Trump a juicio político, con lo que Trump es ahora el único presidente estadounidense en ser enjuiciado dos veces por el legislativo.

Pero las consecuencias podrían extenderse más allá de Trump. Hasta ahora Women for America First, que solicitó y recibió la autorización para la manifestación, no ha respondido a las consultas hechos por diversos medios, sobre quién financió el evento, al que asistieron decenas de miles de personas, y por qué había allí personal de la campaña.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió esta tarde un mensaje en el que afirmó condenar «inequívocamente» los hechos violentos que se suscitaron la semana pasada en el Capitolio; el mensaje del mandatario llega luego de que se aprobara el nuevo juicio político en su contra, al cual no se refirió.

«Quiero ser muy claro. Condeno inequívocamente la violencia que vimos la semana pasada. La violencia y el vandalismo no tienen absolutamente ningún lugar en nuestro país», dijo Trump en el mensaje.

En referencia a sus seguidores, mencionó que hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande siempre ha consistido en defender el Estado de derecho, apoyar a los hombres y mujeres de las fuerzas del orden, hacer cumplir y defender las tradiciones y valores del país.

«La violencia de las turbas va en contra de todo en lo que creo», sostuvo el republicano al asegurar que ninguno de sus seguidores podría «faltar el respeto a la ley o a nuestra gran bandera estadounidense». «Si haces cualquiera de esta cosas -advirtió-, no estás apoyando nuestro movimiento».

Reconoció que en los últimos días se han visto disturbios y demasiados actos de «intimidación y destrucción», por lo que llamó a quienes lo propician a detenerse, se identifiquen con la izquierda o con la derecha.

«Ahora les pido a todos los que alguna vez han creído en nuestra agenda que piensen en formas de aliviar las tensiones, calmar los ánimos y ayudar a promover la paz en nuestro país», agregó.

Indicó que ha sido advertido por el Servicio Secreto de «amenazas potenciales», debido a manifestaciones que han sido convocadas para los próximos días en Washington y otras zonas del país con motivo de la ceremonia de traspaso de mando el próximo miércoles.

En ese sentido refirió que ordenó a las agencias federales que utilicen todos los recursos necesarios para mantener el orden en Washington, y adelantó que están trayendo miles de miembros de la Guardia Nacional a la capital del país para asegurar la ciudad y garantizar que el próximo 20 de enero se dé una transición «segura y sin incidentes».

Antes de finalizar el mensaje, Trump criticó los «esfuerzos de cancelación y censura», en alusión a las medidas adoptadas por distintas plataformas y redes sociales que han suspendido sus cuenta y de algunos de sus seguidores por considerar que sirvieron para incitar la violencia en el Capitolio.

«Hoy hago un llamado a todos los estadounidenses para que superen las pasiones del momento y se unan como un solo pueblo. Elijamos seguir adelante unidos por el bien de nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro país», remató Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó esta tarde a sus partidarios a no realizar nuevas manifestaciones, esto tras las amenazas que hay de nuevas movilizaciones en Washington, en el marco de la toma de posesión de Joe Biden como próximo presidente el 20 de enero.

«A la luz de los reportes de más manifestaciones, insto a que NO haya violencia, NINGUNA violación de la ley y NINGÚN tipo de vandalismo», dijo Trump en un comunicado emitido por La Casa Blanca.

«Eso no es lo que yo defiendo y no es lo que Estados Unidos defiende. Hago un llamamiento a TODOS los estadounidenses para que ayuden a aliviar las tensiones y calmar los ánimos. Gracias», señala el breve comunicado.

Y es que en redes sociales, ha circula información sobre llamados a nuevas manifestaciones, que podrían orillar a enfrentamientos y actos como el sucedido la semana pasada en el Capitolio, donde cinco personas perdieron la vida.

Al respecto, el jefe de la Policía de Washington, Robert Contee, anunció este miércoles que ampliaron a más de 20,000 el número de miembros de la Guardia Nacional desplegados para los días previos y durante la ceremonia de investidura de Biden.

Hasta el momento, el máximo de soldados que se iban desplegar desde este fin de semana se estableció en entre 10,000 y 15,000, muchos de los cuales fueron acuartelados anoche en el interior del Capitolio.

El Pentágono considera que el número de efectivos de la Guardia Nacional destinados a reforzar la seguridad en la capital estadounidenses se acerca a los 30,000, a los que se sumarán los cuerpos de la Policía del Capitolio, la Policía de Parques Nacionales, la policía local de Washington y el Servicio Secreto.

«Creo que podemos esperar algo más de 20.000 efectivos de la Guardia Nacional que estarán a lo largo del Distrito de Columbia», informó el jefe de policía de Washington en funciones.

Las autoridades de Washington se han visto obligadas requerir unidades de la Guardia Nacional de Maryland y Virginia, estados vecinos, así como de una fuerza de reacción rápida especializada en disturbios.

El secretario del Ejército, Ryan McCarthy, dijo el martes al Washington Post que deben ser cuidadosos a la hora de enviar a la Guardia Nacional de otros estados a Washington, ya que hay amenazas de disturbios durante la investidura no solo en la capital, sino también en las sedes de gobierno de los 50 estados del país.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió este viernes seguir dándole una «voz» a sus seguidores, un día después de sus promesa de una transición ordenada luego de que el Congreso certificó a Biden como presidente electo.

«Los 75,000,0000 de personas que votaron por mi, tendrán una VOZ GIGANTE a futuro. No se les faltará el respeto ni se les tratará de forma injusta en ninguna forma, manera o vía», escribió Trump en Twitter, sin dar ningún otro detalle.

Paralelamente, un portavoz del equipo de transición, dijo que el presidente electo, Joe Biden, está concentrado en prepararse para asumir el cargo y dejará que el Congreso, el vicepresidente Mike Pence y el gabinete del presidente Donald Trump «actúen como mejor les parezca» en los asuntos de la acusación y la 25a Enmienda.

El portavoz Andrew Bates hizo la declaración en respuesta a una pregunta de Reuters sobre los llamados para que Trump sea acusado luego del ataque del miércoles contra el edificio del Capitolio de Estados Unidos por partidarios de Trump.

En un segundo mensaje, Trump rechazó que vaya a acudir a la toma de posesión de Biden el próximo 20 de enero.

Según informes no oficiales, la Cámara de Representantes asegura que iniciará un juicio político a mediados de la próxima semana si el vicepresidente Mike Pence y el Gabinete no invocan la Enmienda 25 para destituir al presidente.

Adicional, se ha señalado que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos no descarta presentar cargos en contra del presidente Trump por incitar y motivar a los manifestantes a que asaltaran el Capitolio.

Medios estadounidenses reportan que un grupo de miembros del gabinete de Trump han sostenido reuniones informales para discutir el uso de la Enmienda 25 y remover al presidente de su puesto. Entre los funcionarios que habrían participado se encuentran el secretario de Estado, Mike Pompeo, y secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

 La cadena CNBC informó que de acuerdo a tres fuentes consultadas, no hubo un avance formal sobre el tema, ya que consideraron que el proceso legal tomaría más de una semana, lo que significa que el esfuerzo probablemente no tenga un efecto inmediato. 

También se debatió si los encargados de oficina de algunos de los departamentos podrían participar en una votación de este tipo. También había preocupaciones de que presionar al presidente Trump a dejar el cargo empeoraría las tensiones entre la base del partido, lo que podría causar más daño a largo plazo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó esta tarde los hechos que se registraron ayer en el Capitolio, indicando que los manifestantes, la mayoría seguidores de él que estuvieron el el mitin que ofreció horas antes cerca de La Casa Blanca, «profanaron la sede de la democracia estadounidense».

Poco más de dos meses después de los comicios, Trump reconoció su derrota.

«Estados Unidos es y debe ser siempre una nación de ley y orden, los manifestantes que se infiltraron en el Capitolio han profanado la sede de la democracia estadounidense», ha dicho Trump, quien ha prometido una transición de poder «sin problemas».

«Para aquellos que participaron en los actos de violencia y destrucción, no representan a nuestro país. Y para aquellos que violaron la ley, pagarán», dijo Trump en un mensaje que se difundió vía redes sociales. El republicano asegurado sentirse, como cualquier otro estadounidense, «indignado por la violencia, la anarquía y el caos» ocurrido ayer.

«Ahora, el Congreso ha certificado los resultados y la nueva Administración será inaugurada el 20 de enero. Mi enfoque ahora se centra en asegurar una transición de poder sin problemas y ordenada. Este momento exige reconciliación», añadió.

Con estas palabras, el todavía presidente de Estados Unidos reconoce por primera vez de manera pública su derrota frente a Joe Biden en las pasadas presidenciales del 3 de noviembre, aunque ha justificado la campaña legal para impugnar estos resultados afirmando que «sólo luchaba por defender la democracia estadounidense».

«Sigo creyendo firmemente que debemos reformar nuestras leyes electorales para verificar la identidad y elegibilidad de todos los votantes y garantizar la fe y la confianza en todas las elecciones futuras», insistió.

Trump, quien ha pedido ahora que se «enfríen los ánimos» y se «restablezca la calma», ha apelado a la unión de los estadounidenses para «derrotar» la crisis del coronavirus, que «ha trastornado» la vida del país, dañado «la mayor economía del mundo» y que además ha cobrado la vida de miles de estadounidenses.

Por último, Trump señaló que ha sido «el honor» de su vida haber ejercido como presidente de Estados Unidos, y ha querido animar a sus «maravillosos seguidores», los cuales, ha dicho, sabe «que están decepcionados», que su «increíble viaje» juntos «apenas ha comenzando».

Horas antes, la secretaria de prensa de La Casa Blanca, Kayleigh McEnany, calificó a los manifestantes que protagonizaron los hechos de ayer, como «violentos agitadores» que «socavaron los legítimos derechos de la primera enmienda (de la Constitución) de las muchos miles de personas que han hecho oír sus voces pacíficamente en nuestro Capitolio».

La funcionaria indicó que condenaban los hechos «el presidente y esta Administración, en los más enérgicos términos posibles», destacando que lo ocurrido es «inaceptable» y los involucrados «deben ser castigados con todo el peso de la ley».

McEnany «lamentó» la muerte de cuatro personas durante el incidente y agradeció a los agentes de Policía, a los que ha llamado «valientes» y «verdaderos héroes americanos», su labor.

Después de la irrupción en el Capitolio, «todas las opciones están sobre la mesa» para encausar a los miembros de la violenta turba de simpatizantes del presidente Donald Trump, incluidos cargos de sedición, informó este jueves Michael Sherwin, el fiscal federal interino del Distrito de Columbia.

Sherwin dijo que los fiscales planean presentar 15 casos federales el jueves por delitos como acceso no autorizado y robo de propiedad. Señaló que los investigadores están revisando montones de evidencia para presentar cargos adicionales.

Y es que más de 90 personas han sido arrestadas por la policía de Washington y es probable que se realicen más detenciones. Los fiscales estadounidenses a lo largo y ancho de la nación han prometido encontrar a cualquier residente que haya participado en la insurrección emprendida para obstruir la transición pacífica del poder y llevarlo ante la justicia.

El presidente Donald Trump aseguró esta mañana que «nunca aceptaremos la derrota», esto al ofrecer un mensaje en un mitin de miles de simpatizantes poco antes de que el Congreso iniciara una sesión conjunta para confirmar la victoria electoral de Joe Biden.

Trump subió al escenario en la manifestación «Save America» (Salvemos a Estados Unidos), que atrajo a miles de partidarios que inundaron la capital del país, mientras los aliados republicanos del presidente en la Cámara y el Senado planean oponerse a su derrota electoral de noviembre ante Biden.

Trump instó al vicepresidente Mike Pence, quien desempeñará un papel en gran parte ceremonial en el proceso, a impedir la certificación de la victoria de Biden, a pesar de que el vicepresidente no tiene ese poder.

«Nuestro país ya ha tenido suficiente», dijo Trump. «No lo soportaremos más», agregó. Pence, sin embargo, desafió a Trump al decir que no tiene autoridad para rechazar votos electorales que darán la presidencia a Biden.

Los organizadores de la concentración, prevén marchar por la tarde hacia el Capitolio, donde el Congreso votará para confirmar los resultados del Colegio Electoral, que Trump continúa poniendo en duda.

Se esperaba que varios partidarios prominentes de Trump asistan a las protestas, que comenzaron el martes con un mitin en la Plaza de la Libertad, a unas cuantas cuadras de La Casa Blanca. En ese lugar, los manifestantes, muchos de ellos sin mascarillas, expresaron su rechazo al voto del Colegio Electoral. Al caer la noche, con la temperatura descendiendo y bajo una lluvia constante, cientos de personas continuaban en la plaza.

Trump tuiteó su apoyo a los manifestantes: «Washington está siendo inundado por personas que no quieren ver que los demócratas radicales de izquierda se roben una victoria electoral. ¡Nuestro país ha tenido suficiente, ya no lo soportarán. ¡Los escuchamos (y los queremos) desde la Oficina Oval. Hagan a Estados Unidos grande una vez más!».

Las protestas han obligado a las autoridades y agencias policiales locales a prepararse para posibles enfrentamientos violentos en las calles. Muchos de los negocios del centro de la capital cubrieron sus ventanas por miedo a que las manifestaciones se conviertan en disturbios similares a los ocurridos en mayo y junio, cuando decenas de establecimientos fueron vandalizados.

Foto: Twitter

Katy Perry fue una de las figuras que más seguidores perdieron en la depuración que Twitter hizo de cuentas falsas, con cerca de 2.8 millones de seguidores de la noche a la mañana.

El cantante Justin Bieber y el ex presidente Barack Obama también se encuentran a la cabeza de la amplia lista de celebridades, políticos, estrellas de las redes sociales y organizaciones de noticias que vieron caer a sus seguidores como resultado de la depuración de cuentas sospechosas.

A principios de esta semana, Twitter dijo que decenas de millones de cuentas bloqueadas previamente debido a actividades sospechosas serían eliminadas. La red social dijo que «la mayoría» de las personas perderían entre «cuatro seguidores o menos», aunque  las cuentas de Twitter más «prominentes» experimentaron una caída más significativa.

La empresa de análisis de redes sociales Keyhole realizó un seguimiento del impacto de la depuración en las 100 cuentas de Twitter más populares (TWTR). La lista muestra quién es quién de la cultura pop estadounidense, con personas como Rihanna, Taylor Swift, Kim Kardashian y Oprah que abruptamente han perdido millones de seguidores.

La medida de Twitter para purgar cuentas bloqueadas es parte de su esfuerzo para salvaguardar la plataforma en medio de un mayor escrutinio sobre la proliferación de trolls, noticias falsas y desinformación en redes sociales.

El presidente Donald Trump perdió 204,000 de sus 53.3 millones de seguidores.

El cantante Justin Bieber perdió alrededor de 2.7 millones de seguidores, mientras que el total del ex presidente Obama disminuyó en casi 2.4 millones. Eso representa aproximadamente el 2.5% de sus seguidores.

La cuenta de noticias CNN perdió aproximadamente 1 millón de seguidores, mientras que la cuenta principal del  The New York Times perdió alrededor de 730,000.

La propia cuenta de Twitter tampoco se quedó sin afectaciones: perdió más del 12% de sus seguidores, alrededor de 7.8 millones de usuarios. Eso lo convirtió en el mayor perdedor. El CEO de la compañía, Jack Dorsey, tuiteó que personalmente también perdió 200,000 seguidores.

El cofundador y filántropo de Microsoft, Bill Gates, perdió casi 900,000 seguidores, mientras que el conteo de seguidores de la estrella del baloncesto LeBron James se redujo en 880,000.

 

Con información de CNN / Foto: Archivo APO

El precandidato presidencial de Morena-PT-PES, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), compartió esta mañana una encuesta elaborada por el portal SDPNoticias, en la que lidera la preferencia electoral con casi 13 puntos de ventaja sobre su más cercano rival. Sin embargo le faltó aclarar que el sondeo fue realizado a través de Facebook.

 

 

El tabasqueño compartió la encuesta que lo coloca a la cabeza de la preferencia con 38.4%, y dijo, «sigue la pelea por el segundo lugar entre los candidatos palomeados por la mafia del poder», y es que José Antonio Meade aparece en segundo lugar con 25.7%, mientras que Ricardo Anaya suma 19.5%.

 

En el caso de los independientes, Margarita Zavala aparece con 7.2% de las preferencias, «El Bronco» suma 2.6% y Armando Ríos Piter 1.4%.

 

 

Sin embargo cabe resaltar que el apoyo que Andrés Manuel López Obrador ha recibido a través de la red social siempre ha sido alto, pues con sus más de 2 millones 479 mil seguidores está por encima de cualquier aspirante a la Presidencia. De acuerdo a Milenio, José Antonio Meade cuenta apenas con 327 mil seguidores. Ricardo Anaya 997 mil; Margarita Zavala 579 mil y «El Bronco» 1 millón 385 mil seguidores.

 

El presidente Trump visitó la finca en Tennessee de Andrew Jackson el mes pasado para reclamar simbólicamente el manto del primer presidente genuinamente populista desde la década de 1830. Al igual que Jackson, Trump derrotó a una dinastía política para tomar el poder y ahora estaba decidido a desafiar lo que el nuevo presidente llamó «la élite arrogante».

 

Pero la semana pasada sugirió los límites de la comparación. Donde Jackson hizo su misión de destruir el Segundo Banco de los Estados Unidos, que él vio como una construcción de los ricos de la nación para ejercer el poder sobre la gente, Trump salvó el Banco de Exportación-Importación y señaló que puede preservar el liderazgo de la Reserva Federal, dos herramientas modernas del poder federal en la economía.

 

Mientras se acerca a cumplir sus 100 días en la Casa Blanca, Trump ha demostrado que mientras ganó el cargo con un mensaje populista, no ha gobernado de manera consistente de esa manera. Rodea a las elites y firmó el martes una orden que favorece a las compañías estadounidenses por contratos federales. Pero él ha llenado su administración con multimillonarios y cabilderos mientras que entregaba su programa económico a un banquero de Wall Street. Puede estar en guerra con el establishment de Washington, pero se ha alejado de algunas de las ideas anti-establishment que animaron su campaña.

 

El cambio se produce cuando el presidente se decidido mover de cierta forma a su asesor y allegado, Stephen K. Bannon, jefe de la Casa Blanca, estratega que hizo su misión de construir el mensaje que lo llevó a ganar. En contraste, Jared Kushner, su yerno, y Gary D. Cohn, ex presidente de Goldman Sachs, han tomado importancia como asesores de economía nacional del presidente.

 

Gran parte de esto ha desanimado a los populistas conservadores que vieron en Trump una figura única en la vida. «Manténgase fiel al nacionalismo populista, señor», escribió Patrick Howley (quien trabajó para el Sr. Bannon en Breitbart News) en una reciente carta púbica a Trump en el sitio web de The American Spectator. “Sé que crees en ello”. «Si abandonas el populismo», agregó, «entonces ya no tendrás ningún electorado. ¿Va a volcar a ser un demócrata?, ¿Cómo pensará la gente de ti? Estarás a la deriva.

 

Ned Ryun, fundador de American Majority, que entrena a activistas políticos, dijo que los simpatizantes de Trump estaban reaccionando. «Definitivamente hay una preocupación que está empezando a crecer», dijo. «Creo que Trump tiene algunas creencias y matices populistas. Pero él tiene que tener a Steve Bannon susurrando en su oído, con indicaciones como: Estas son ideas ganadoras».

 

Incluso algunos de los amigos del Sr. Trump temen que se haya alejado de las políticas que impulsaron su éxito en la campaña. «Funcionó como un populista, pero hasta ahora ha gobernado como un tradicionalista», dijo Christopher Ruddy, director ejecutivo de Newsmax Media. El Sr. Ruddy elogió al presidente por usar su púlpito de intimidación para empujar a las compañías a mantener empleos en Estados Unidos, pero dijo que su plan de salud no era fiel a sus raíces. «Podrían estallar y hacer algo más populista, pero yo no llamaría a su presidencia hasta ahora populista».

 

Después de todo, el señor Trump siempre fue un populista poco probable, un millonario autoproclamado con un avión privado y mansiones doradas. Trump, que por un cargo cambió a los partidos políticos siete veces antes de la campaña del año pasado, parece menos impulsado por la ideología que por el instinto surgido de su propio resentimiento de las élites que, a su juicio, nunca le han dado el respeto que merece.

 

La elección de Trump, junto con el referéndum británico para abandonar la Unión Europea y el surgimiento de partidos anti-establishment en Europa, ha centrado una atención renovada en el poder del populismo en las sociedades occidentales. Los analistas han salido a toda prisa de un estante lleno de libros, y se siguen firmando contratos para más Universidades y grupos de reflexión.

 

El populismo puede encontrarse en la derecha e izquierda en la política, alimentadas a menudo por disparidades económicas, un sentido de dislocación y de enojo por las élites. En los Estados Unidos, el populismo después de Jackson fue creciendo en la década de 1890 con la formación del Partido Popular y las campañas presidenciales de Bryan. Fue reavivado en los años 30 por Huey Long y su era de depresión.

 

Mientras que los populistas rara vez han ganado la Casa Blanca, empujaron a quienes lo hicieron, como Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson y Franklin D. Roosevelt, quienes promulgaron políticas progresistas expandiendo el poder del gobierno sobre los «opositores de la gran riqueza». En el otro lado del espectro, Richard M. Nixon apeló a la «mayoría silenciosa», mientras que Ronald Reagan fue impulsado por los estadounidenses de clase trabajadora agraviados que abandonaron a los demócratas.

 

El año pasado, Trump no tuvo el monopolio del populismo. Su contraparte en la izquierda era el senador Bernie Sanders, de Vermont, quien dirigió una campaña de confrontaciones a Wall Street. Mientras que los dos comparten una aversión por los acuerdos de libre comercio y el apoyo para el gasto expansivo en nuevos caminos y puentes, el Sr. Sanders dijo que los primeros meses han demostrado que Trump es un «extremista derechista», no un populista.

 

«Usted no es un populista cuando quiere lanzar 24 millones de personas fuera de la salud. No eres populista cuando quieres acabar con los programas de nutrición para mujeres embarazadas y niños», indicó Sanders.

 

 

 

 

Texto completo en The New York Times

Este domingo, la candidata ultraderechista Marine Le Pen, apareció en un evento de proselitimos, donde sostuvo uno de los discursos más «antieuropeos y antiglobalización» de los últimos meses, en donde aseguró que de ganar la presidencia de Francia «la Unión Europea morirá», pues consideró que  «la gente ya no la quiere».

 

Mientras Le Pen encabeza los sondeos junto al socioliberal Emmanuel Macron, simultaneamente a su mitín, alrededor de medio millar de manifestantes  protestaban a dos kilómetros por la presencia de Le Pen en su ciudad. Le Pen reiteró que convocará un referéndum para que Francia salga de la UE y prometió que en caso de ganare el no, dimitirá de inmediato.

 

Le Pen levantó los ánimos al decir que «ha llegado la hora de la confrontación democrática entre los patriotas y los mundialistas pretenden enterrar cualquier idea de comunidad nacional», a lo que sus seguidores contestaron con frases como «¡No queremos a los inmigrantes de Merkel!», «¡No queremos a inmigrantes económicos!».

 

 

 

 

Con información de Excélsior / Foto: Archivo APO