Tag

t-mec

Browsing

El gobierno federal advirtió este jueves que tomará acciones legales ante las disposiciones en el proyecto de ley ‘Reconstruir Mejor’ que el presidente Joe Biden  presentó al Senado, y que contempla otorgar subsidios de hasta 12,500 dólares para la compra de vehículos eléctricos fabricados con mano de obra sindicalizada en Estados Unidos.

La secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, dijo que esa iniciativa violaría las cláusulas de no discriminación del acuerdo de libre comercio firmado entre Estados Unidos, México y Canadá, el T-MEC. Indicó que el proyecto de ley discriminaría a las posibles exportaciones de vehículos eléctricos fabricados en México y favorecería a productores nacionales, algo que, según ella, está prohibido en el acuerdo.

«Tomaríamos represalias comerciales», declaró Clouthier, al parecer en referencia a posibles aranceles. «Esta iniciativa es inconsistente con las obligaciones de los Estados Unidos en el T-MEC y con los acuerdos de la OMC», agregó.

Clouthier consideró que la iniciativa podría costarle empleos a México y «podría generar presiones migratorias adicionales».

Recordemos que la industria automovilística en México, en su mayoría conformada por fabricantes de Estados Unidos, Europa y Asia, ha resentido la escasez global de chips y las secuelas de la pandemia de coronavirus.

Se prevé que el proyecto de ley sea sometido a votación en el Senado a mediados de diciembre. La Casa Blanca dijo en un comunicado que «el crédito fiscal a los vehículos eléctricos en el esquema bajará el costo de un vehículo eléctrico fabricado en Estados Unidos con materiales y mano de obra estadounidenses en unos en 12,500 dólares para una familia de clase media».

Así, ahora es México quien señala a Estados Unidos de violar el T-MEC. Hasta ahora los señalamientos eran del gobierno estadounidense al mexicano, a raíz de la iniciativa de reforma que el presidente López Obrador presentó en materia eléctrica.

En noviembre, el embajador estadounidense en México, Ken Salazar, expresó que Estados Unidos tenía «preocupaciones serias» frente a los intentos del gobierno mexicano para restringir la competencia en el sector eléctrico. Previamente, unos 20 representantes y senadores de Texas dijeron que la propuesta de López obrador «discriminaría a las empresas estadounidenses generadoras de electricidad».

Y es que la propuesta de AMLO garantiza a la CFE una participación de mercado de al menos 54%, aunque el T-MEC prohíbe que se favorezca a empresas locales o gubernamentales.

Congresistas de Texas criticaron los intentos del gobierno de México para limitar la competencia en el sector de la energía eléctrica.

En una carta al embajador estadounidense, Ken Salzar, 20 congresistas y senadores de Texas criticaron los cambios propuestos por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), para la participación de mercado de los generadores de energía privados y favorecer a la empresa estatal de servicios.

La carta, distribuida por el representante republicano August Pfluger, señaló que las nuevas normas «discriminarían a los productores de energía estadounidenses».

La queja se produjo ayer, el mismo día en que el gobierno de nuestro país afirmó que encabeza una transición hacia fuentes de energía renovables, aunque López Obrador impulsa restricciones a proyectos de generación eléctrica de plantas eólicas y solares privadas.

Y es que López Obrador envió este mes al Congreso una iniciativa que cancelaría los contratos con los que 34 plantas privadas venden electricidad a la red nacional. El plan declara ilegales otras 239 plantas privadas que venden directamente electricidad a clientes empresariales en México. Casi todas estas plantas generan electricidad con fuentes renovables o gas natural.

La iniciativa también cancelaría muchos contratos de abastecimiento de electricidad de largo plazo y los esquemas de compra preferencial de electricidad a plantas de energía limpia, lo que afectaría principalmente a empresas extranjeras. La iniciativa coloca las termoeléctricas de gas natural casi al final de la fila en los derechos a vender electricidad en la red, a pesar del hecho de que generan electricidad un 24% más barata. Las plantas de CFE que queman combustóleo tendrán preferencia sobre las plantas privadas eólicas y solares.

La iniciativa garantiza a la CFE una cuota de mercado de «al menos» el 54% aunque el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) prohíbe favorecer a empresas locales o gubernamentales.

La carta de los legisladores de Texas señaló que «las reformas constitucionales propuestas por el gobierno mexicano incrementarían el control estatal de la industria eléctrica y limitarían severamente la inversión privada. Estos pasos, entre otros, dañan nuestra vital asociación comercial con México y violan potencialmente los principios clave del T-MEC».

Cargador Cargando...
Logotipo de EAD ¿Tarda demasiado?

Recargar Recargar el documento
| Abrir Abrir en una nueva pestaña

El gobierno de la 4T aseguró este miércoles cumplir con los compromisos adquiridos en el Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, esto luego de que se resolviera la primera queja laboral de Washington contra una planta mexicana, la de autopartes de Tridonex.

«México no necesita que le digan, en el buen sentido, qué hacer. México está comprometido a cumplir con las leyes y con los acuerdos que tiene en materia laboral», sostuvo la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier.

Y es que ayer, la Oficina de la Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) llegó a un acuerdo con la empresa estadounidense Cardone por la presunta violación de derechos laborales en su fábrica Tridonex en Matamoros, Tamaulipas.

Y aunque se trata de la primera queja laboral bajo el T-MEC, la secretaria de Economía argumentó que no hubo violación de derechos porque los hechos reclamados ocurrieron previo a la entrada en vigor del acuerdo, el 1 de julio de 2020.

«Por ningún motivo el país puede permitir que se abra la puerta a que cualquier tema que haya sido antes de la entrada en vigor del T-MEC pueda ser puesto en la mesa para un mecanismo de seguimiento», sostuvo la funcionaria en una rueda de prensa.

Con el T-MEC, Estados Unidos ha aumentado la presión para cumplir los derechos de los trabajadores e, incluso, la vicepresidenta Kamala Harris anunció 130 millones de dólares de cooperación en su visita a México de junio para que se implemente la reforma laboral.

Además de esta revisión en Tridonex, que México admitió el 19 de junio pasado, la USTR también pidió en mayo revisar conflictos laborales similares en la planta de General Motors (GM) en Silao, Guanajuato.

Al respecto, la subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora, aseguró en la misma conferencia de prensa que el proceso con GM también «está encauzado» porque se hará una nueva legitimación del contrato colectivo. «En ambos casos no hay un panel de solución de diferencias y no hay ningún tipo de sanción al respecto», indicó De la Mora.

Recordemos que la administración de López Obrador ha apostado por el T-MEC para recuperarse tras la contracción histórica de 8.2% del PIB que padeció en 2020 ocasionada por la crisis de la COVID-19. Clouthier dijo que mantienen la expectativa de crecimiento por encima del 5% pese a la tercera ola de contagios.

«La tarea y los retos continúan: consolidar la recuperación de empleos, potenciar nuestra industria a través del T-MEC, consolidar el desempeño del sector agrícola hacia el exterior y facilitar nuevas inversiones nacionales y extranjeras», dijo Clouthier.

Clouthier agregó que el gobierno federal podría tomar acciones extras que apoyen sus planes de recuperación.

Destacó que luego del desplome de un 8.5% de la economía el año pasado debido a los estragos de la pandemia, las proyecciones de diversos organismos para el cierre de 2021 fueron mejorando a cifras incluso por encima del 6%.

«Aunque aún persisten situaciones que surgieron el año pasado y que están latentes con esta aparición de la nueva ola, (…) hemos dado pasos concretos para poder afirmar que la economía está reflejando una recuperación (…) Faltan acciones por desplegar que complementen a raíz de este prolongado COVID», expresó la funcionaria sin dar detalles.

La representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, y la ministra de Comercio Internacional de Canadá, Mary Ng, aseguraron esta tarde que manifestaron al gobierno de nuestro país sus preocupaciones sobre la política energética que sigue.

Dichos planteamientos se hicieron durante la visita de ambas funcionarias a la Ciudad de México, por el primer aniversario de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

«Con respecto a las políticas energéticas que vemos que se discuten y prevén en el gobierno de López Obrador, las estamos observando muy de cerca», dijo la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai. «Estamos planteando nuestras preocupaciones (…), exploraremos vías para abordar nuestras preocupaciones», añadió Tai en conferencia de prensa.

Y es que desde que asumió el poder, en diciembre de 2018, López Obrador se ha empeñado en reforzar el papel del Estado en el sector energético, lo que ha generado choques entre el gobierno y el sector empresarial.

En mayo pasado, un juez suspendió la aplicación de la ley nacional de hidrocarburos, indicando que podría afectar la «competencia y la libre concurrencia» en la industria.

En marzo pasado, el mismo magistrado había suspendido indefinidamente la ley de la industria eléctrica que buscaba dar prioridad a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la generación de energía en sus plantas, sin importar el costo y la tecnología.

López Obrador argumenta que las reformas son necesarias para evitar que los precios de la energía aumenten.

Las tres funcionarias revisaron igualmente el tema laboral. Washington ha invocado en dos ocasiones los mecanismos de disputa del tratado de libre comercio para pedir a México investigar violaciones de derechos sindicales en el sector automotor, especialmente en una planta de General Motors.

En una declaración conjunta, los tres países reafirmaron su compromiso con las cadenas de suministro y la competitividad económica de América del Norte, que han generado un crecimiento económico significativo y beneficios para la gente, las empresas y los trabajadores en los tres países.

Aseguraron que el T-MEC ha fortalecido la competitividad de la región y la ha reforzado como el bloque económico más dinámico del mundo. El tratado reemplazó en julio de 2020 al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), vigente desde hacía casi 25 años.

Las secretaria o ministras encargadas de asuntos comerciales de México, Estados Unidos y Canadá se reunirán el próximo 7 de julio en la Ciudad de México, esto con el fin de conmemorar el primer aniversario de la entrada en vigor del nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el T-MEC.

En un comunicado conjunto, las autoridades de los tres países informaron este jueves que la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, y la ministra canadiense de Pequeños Negocios, Promoción de las Exportaciones y Comercio Internacional, Mary Ng, se reunirán la próxima semana en la CDMX.

«Las ministras intercambiarán puntos de vista en torno a los logros alcanzados durante el primer año del tratado, así como las oportunidades para asegurar el crecimiento y la competitividad de la región a largo plazo», detallaron.

Los tres gobiernos destacaron que estas reuniones son una oportunidad para continuar el diálogo productivo establecido durante la reunión de la Comisión de Libre Comercio celebrada en mayo pasado.

Además, «demuestran cómo México, Estados Unidos y Canadá trabajan juntos como amigos, vecinos y aliados para construir una alianza económica norteamericana resiliente, competitiva e inclusiva».

Y es que este jueves 1 de julio se cumple el primer aniversario de la entrada en vigor del T-MEC, que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994.

El nuevo acuerdo incluye varios cambios importantes, especialmente los apartados dedicados a la economía digital y la protección medioambiental y de trabajadores, en un flujo comercial entre los tres países que asciende a un valor de más de 1.2 billones de dólares anuales.

Clouthier, Tai y Ng participaron ayer en una conferencia virtual organizada por el centro de estudios Wilson de Washington en la que celebraron el tratado comercial trilateral como un «poderoso motor» de la «recuperación económica» y la mejora de la «competitividad» regional.

Estados Unidos, México y Canadá celebraron este miércoles el primer aniversario del nuevo tratado comercial, el T-MEC, al que calificaron como un «poderoso motor» de la recuperación económica y la mejora de la competitividad regional.

Así se expresaron las tres secretarias o ministras encargadas del área comercial en una conferencia virtual organizada por el centro de estudios Wilson de Washington con motivo del primer año en vigor del acuerdo.

Recordemos que el T-MEC entró en vigor el 01 de julio de 2020, después de unas complejas negociaciones que se prolongaron durante varios años.

Para atestiguar la entrada en vigor del tratado, el presidente López Obrador viajó a Estados Unidos para participar en un evento en La Casa Blanca, junto al entonces presidente Donald Trump. Dicha visita ocasioné múltiples críticas, pues se dio en el marco de la elección presidencial en dicho país.

«Debemos celebrar el renovado compromiso entre los tres países para mejorar los estándares comerciales, y mejorar la competitividad regional», dijo Katherine Tai, representante de Comercio Exterior del gobierno de los Estados Unidos.

Tai destacó el «amplio respaldo» logrado en el Congreso para la modernización de un acuerdo que había sido diseñado en 1993; destacó el «refuerzo» en las normas laborales y protección medioambiental.

Por su parte, la secretaria de Economía del gobierno mexicano, Tatiana Clouthier Carrillo, destacó que el acuerdo es un «poderoso motor» para la recuperación económica de los tres países en medio de los retos que trajo consigo la pandemia.

El nuevo acuerdo incluye varios cambios importantes, especialmente los apartados dedicados a la economía digital y la protección medioambiental y de trabajadores, en un flujo comercial entre los tres países que asciende a un valor de más de 1.2 billones de dólares anuales.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) consideró positivo que por primera vez se use el mecanismo rápido del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para asuntos laborales tras una demanda de los trabajadores de General Motors en México.

Cuestionado sobre este asunto, López Obrador dijo que de inmediato se va a responder a la petición de Estados Unidos.

«Porque es parte en efecto del tratado, es algo bueno, porque antes el tratado no contemplaba la situación laboral y ahora el tratado contempla de que los trabajadores tiene que recibir salarios justos y prestaciones, pero además que tienen que elegir libremente y también de manera democrática a sus representantes sindicales», dijo.

AMLO dijo que si en una empresa que «exporta» a Estados Unidos hay «malos tratos a los trabajadores» y no «se están pagando salarios justos y no hay democracia, se tiene que intervenir».

Indicó que se establece un diálogo de gobierno a gobierno y se le pide a la empresa que cumpla con sus obligaciones laborales.

Y es que el gobierno de Estados Unidos pidió a nuestro país, a través de un mecanismo del T-MEC, que investigue los informes sobre posibles violaciones graves de los derechos de los trabajadores de una planta de General Motors en Guanajuato.

Esta petición se hizo a través de la Oficina del Representante de Comercio (USTR), organismo encabezado por Katherine Tai.

Por su parte, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) informó que el pasado 20 y 21 de abril, en la planta de General Motors de Silao, Guanajuato, se realizó el evento de consulta para la legitimación de su Contrato Colectivo de Trabajo (CCT).

«En el marco de este proceso, la STPS acreditó diversas causales de invalidez de la consulta, incluyendo irregularidades graves que fueron determinantes para su desarrollo y para el resultado de la votación», dijo la dependencia a través de un comunicado.

Por ello se declaró la nulidad del procedimiento y ordenó al sindicato reponerlo en un plazo improrrogable de 30 días naturales.

«A través de la implementación de estas medidas, la STPS ratifica su compromiso en reparar la afectación a los derechos de democracia sindical y negociación colectiva, y hacer valer los principios establecidos en la Constitución, en la Ley Federal del Trabajo y en los convenios y tratados internacionales que México ha suscrito en materia laboral», concluyó el boletín.

En tanto, Katherine Tai dijo este miércoles que se aliará con el gobierno de nuestro país para tratar de evitar una feroz competencia salarial para los trabajadores estadounidenses y mexicanos.

Tai dijo ante el Comité de Finanzas del Senado que utilizará las nuevas disposiciones laborales específicas para las fábricas que están contempladas en el T-MEC para abordar los problemas laborales en México.

«Este uso del mecanismo de respuesta rápida demuestra que actuaremos cuando a los trabajadores en ciertas instalaciones se les nieguen sus derechos bajo las leyes necesarias para cumplir con las obligaciones laborales de México», dijo Tai.

Este caso coincide con la primera denuncia laboral que se presenta contra México en Estados Unidos bajo el T-MEC por parte de la AFL-CIO, la central obrera más grande de Estados Unidos.

La petición de la AFL-CIO establece que a los trabajadores de la planta de autopartes Tridonex en Matamoros se les negó representación sindical independiente en violación del tratado. Según se ha reportado, cientos de trabajadores han buscado desde 2019 ser representados por un nuevo sindicato que encabeza la activista y abogada Susana Prieto.

Prieto ha denunciado que cerca de 600 trabajadores de Tridonex fueron despedidos el año pasado, los cuales apoyaban la formación del nuevo sindicato, por lo que dichos despedidos han sido señalados como represalia.

La empresa matriz de Tridonex es Cardone Industries, que tiene sede en Filadelfia, y es controlada por la canadiense Brookfield Asset Management.

La Cámara de Comercio Internacional (ICC) criticó este miércoles la reforma eléctrica que se aprobó la semana pasada en nuestro país, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

«La reforma a la LIE (Ley de la Industria Eléctrica) representa un retroceso en la lucha contra el cambio climático, una afrenta a la salud y un riesgo para la economía nacional», señaló la ICC en un comunicado.

Tras su aprobación en la Cámara de Diputados, este martes fue publicada en el Diario Oficial de la Federación.

Recordemos que la polémica reforma prioriza a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por delante de los generadores privados de energías renovables.

«La ICC México considera que existen elementos para sostener que la reforma a la LIE es inconstitucional y anticonvencional», expresó el organismo.

A su juicio, la reforma «viola» la defensa de los derechos humanos, el derecho a la salud y a un medioambiente sano, el principio de seguridad jurídica, la prohibición de monopolios y el respeto a los tratados internacionales.

Aseguró que es contraria a la protección de la inversión extranjera, a la competencia y a las prácticas reguladoras del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente desde julio del año pasado.

«Como consecuencia, se advierte una oleada de acciones de inconstitucionalidad, controversias constitucionales y amparos, por lo que será el Poder Judicial el encargado de determinar la prosperidad o muerte de la reforma», advirtió la ICC.

El organismo recordó que en el pasado los tribunales ya defendieron «con gallardía» a la Constitución y a los acuerdos internacionales suscritos de México.

Puso como ejemplo los intentos del gobierno de eliminar los Certificados de Energía Limpia, suspender las pruebas de las centrales eólicas y fotovoltaicas e incrementar las tarifas para los sectores energéticos industrial y comercial; dijo que todo eso encontró «tope en el Poder Judicial».

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) habló esta mañana sobre la reunión virtual que sostuvo la tarde de ayer con su homólogo estadounidense Joe Biden. Dijo que le expresó al demócrata que es apodado el «presidente migrante» por sus políticas, lo cual ha generado «muchas expectativas».

«Le causó risa porque le dije que generó muchas expectativas porque le ven como el presidente migrante», dijo AMLO. López Obrador dijo a Biden que los migrantes mexicanos son «héroes» porque ayudan a sus familiares en México.

«Los puse de ejemplo de cómo en una situación tan difícil en donde ellos tienen que salir del país a buscar algo que mitigue su hambre, su pobreza, a buscar una vida mejor, arriesgándolo todo, salen adelante. Y ahora nos están ayudando. Ahora que más lo necesitábamos», apuntó.

López Obrador recordó que el año pasado enviaron 40,600 millones de dólares en remesas, una cifra récord; en ese sentido, AMLO agradeció el «acierto» de querer regularizar a los migrantes mexicanos en Estados Unidos.

El mandatario quien propuso un acuerdo para que trabajadores de México migren de forma legal a Estados Unidos, dijo que se trataron todos los temas «con absoluta libertad» y fue una «muy buena reunión bilateral» por lo que se debe «seguir en comunicación».

El presidente indicó que Biden propuso destinar 4,000 millones de dólares al desarrollo de Centroamérica y el sur de México.

AMLO calificó el encuentro como «amistoso, respetuoso y con mucho énfasis en la cooperación para el desarrollo», además dijo que no hubo ninguna discrepancia; y aunque reconoció que no se cerraron acuerdos, la reunión virtual dejó las puertas abiertas para seguir dialogando.

Sobre el tema de las vacunas contra el COVID-19, un tema que había causado mucha expectativa, dijo que «los equipos de los dos países van a explorar todas las posibilidades de cooperación para ver «qué es posible y cuándo».

Garantizó que hubo «muy buena disposición» por parte de Biden y dijo que no está cerrada la posibilidad de que México tenga vacunas de Estados Unidos aunque reconoció que es posible que Biden tenga que cumplir primero sus compromisos de inmunizar a gran parte de su población.

López Obrador expresó que en la reunión si se abordó el tema energético y la autosuficiencia energética que busca para México.

«El sector energético, se lo planteé, le comenté que estamos limpiando de corrupción a Pemex, a la Comisión Federal de Electricidad, hablé de que habían sido saqueadas estas empresas, que estamos poniendo orden y que queríamos la autosuficiencia», indicó.

Cuestionado por la respuesta de Biden a su planteamiento de autosuficiencia energética, López Obrador dijo que solo «escuchó». Dijo que recibió una invitación para acudir a una reunión en abril sobre cambio climático, pero después aclaró que podría ser virtual o que podría mandar una delegación encabezada por el canciller Marcelo Ebrard.

López Obrador también anunció la creación de un grupo de alto nivel «para atender todo lo relacionado» con el T-MEC, agilizar trámites, evitar obstáculos y resolver conflictos.

El canciller Marcelo Ebrard, y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, sostendrán este viernes un encuentro virtual para tratar temas como la gestión de la pandemia y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

«En seguimiento al diálogo de alto nivel y la disposición de cooperación entre México y Estados Unidos, el canciller Marcelo Ebrard y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, llevarán a cabo una reunión virtual por la mañana del viernes 26 de febrero», informó este jueves la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

La dependencia indicó que en esta reunión, los secretarios Ebrard y Blinken conversarán sobre la agenda de cooperación bilateral, «particularmente con respecto a los mecanismos para atender las causas estructurales de la migración en el norte de Centroamérica».

Además, los secretarios abordarán los efectos de la pandemia y las áreas de oportunidad que brinda el T-MEC para recuperar un crecimiento económico «más equitativo, fortalecer la competitividad regional y crear empleos» desde ambos lados de la frontera.

Recordemos que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos el pasado 20 de enero, y desde el día uno de su administración dio un giro radical frente a las políticas de su antecesor, Donald Trump.

Tras ser investido, reinstaló a EUA en el Acuerdo de París, dio marcha atrás a la salida de su país en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pidió el uso de la mascarilla frente a la Covid-19. En materia migratoria, firmó una orden ejecutiva para salvaguardar el programa DACA, que protege de la deportación a unos 650,000 indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños.

Suscribió asimismo otro decreto que ordena detener la construcción del muro fronterizo con México y suspendió el programa «Remain in Mexico» (Permanecer en México), que permitía al gobierno de Donald Trump devolver al país vecino a los solicitantes de asilo.

Hasta ahora, el cambio en la política migratoria de Biden ha sido bien recibido por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Fue el 22 de enero cuando López Obrador informó que tuvo una llamada telefónica con Joe Biden, en la que trataron temas como la migración, la pandemia y la cooperación para el desarrollo y el bienestar. «Todo indica que serán buenas las relaciones por el bien de nuestros pueblos y naciones», dijo en su momento AMLO.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos calificó este viernes como «profundamente preocupante» la iniciativa de reforma que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) presentó al Congreso a la Ley de la Industia Eléctrica.

La Cámara señaló que dicha iniciativa representa un incumplimiento de los compromisos que nuestro país adquirió bajo el acuerdo comercial que firmaron junto a Canadá, el T-MEC.

La propuesta socavará la confianza de los inversionistas extranjeros mientras México sale de su peor contracción económica desde la Gran Depresión, dijo el vicepresidente senior de la Cámara para América, Neil Herrington, en un comunicado.

«Tales cambios drásticos abrirían la puerta para el restablecimiento de un monopolio en el sector eléctrico y, creemos, contravendrían directamente los compromisos de México bajo el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá», afirmó.

El TMEC, que entró en vigor en julio del año pasado, sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994.

Recordemos que la iniciativa, enviada por el presidente con carácter preferente al Congreso el lunes pasado, es el último de una serie de pasos de su gobierno para fortalecer el papel del Estado en el sector energético. La propuesta plantea dar preferencia a la CFE en el suministro de electricidad a la red y eliminar la obligación de la empresa de comprar electricidad mediante subastas.

El presidente ha criticado fuertemente la apertura del sector energético realizada en la administración anterior, diciendo que sesgó la ley y el mercado a favor de empresas privadas.

Además, Neil Herrington dijo que los cambios que contempla la iniciativa de AMLO, aumentarían significativamente el costo de la electricidad y limitarían el acceso a la energía limpia para los ciudadanos de nuestro país.

“Desafortunadamente, esta medida es la última de un patrón de decisiones preocupantes tomadas por el Gobierno de México que han minado la confianza de los inversionistas extranjeros en el país en el preciso momento en que se necesita más que nunca una mayor inversión extranjera directa en México (…) nada resultará más vital para su recuperación que los empleos y el crecimiento que generan los inversores estadounidenses y extranjeros», se añade en el comunicado.

El estadounidense finalizó haciendo un llamado al gobierno mexicano para que retire el proyecto de ley y se comprometa con el sector privado en soluciones tangibles para impulsar la industria energética.

Arturo Sarukhán

EL UNIVERSAL

 

 

El arranque y la más que bienvenida transición a una nueva administración en Estados Unidos, encabezada por Joe Biden, está preñada de oportunidades para un retorno a la normalidad y para nuevas sinergias y colaboración bilaterales con México. El presidente y su equipo buscarán rápidamente revertir los efectos perniciosos del vandalismo diplomático de Trump estos últimos cuatro años y también intentarán apuntalar y relanzar relaciones bilaterales clave con aliados y socios que fueron dañadas y socavadas en el proceso. Ello incluso ya quedó de manifiesto desde un primer momento con el retorno a los ‘usos y costumbres’ de la diplomacia contemporánea estadounidense cuando Biden, seguido de su secretario de Estado recién confirmado, efectuaron como primer contacto con sus homólogos en el mundo, sendas llamadas con los vecinos y socios estadounidenses, Canadá y México.

Como ningún otro inquilino de la Casa Blanca, Biden llega -producto de sus años en el Senado y su papel como enviado de Obama a Latinoamérica particularmente en los últimos cinco años de su gestión como vicepresidente, con un bagaje de conocimiento y experiencia granulares sobre México y la relación bilateral con el que predecesor alguno en el cargo ha contado. Por si esto fuera poco, el período de dos años de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU ofrecería, en circunstancias normales, una legión de oportunidades para crear densidad en la colaboración regional y global entre EE.UU y México y sinergias para promover un sistema internacional basado en reglas. Y dado que Brasil en gran medida ha decidido arrinconarse, tanto en términos de sus ambiciones de política exterior como por el resultado de las políticas de afinidad y el apoyo de Bolsonaro a Trump, esto podría abrir una ventana de oportunidad singular para que México se posicione como el socio estratégico privilegiado de EE.UU en América Latina y el Caribe.

Desafortunadamente, es más fácil decir esto que hacerlo. Para empezar, reinicializar la relación Biden-López Obrador no será fácil, a pesar de las mejores intenciones en Washington y los esfuerzos deliberados de algunos funcionarios del gobierno mexicano. Como en la mayoría de las cosas en la vida, se necesitan dos para bailar el tango o, en el caso de nuestras dos naciones, quizá danzón. Por un lado, el Presidente López Obrador parece empeñado en pintar su raya -e incluso socavar- un relanzamiento de las relaciones con EE.UU. Y por el otro, lo que al principio de su relación con Trump podría haber sido explicado y justificado por algunos como pragmatismo o reflejo de la asimetría de poder entre ambas naciones, al final parece algo mucho peor. Solo hay que ponerse en los zapatos de los Demócratas y del equipo de campaña y transición de Biden para entender cómo se percibe el efecto cumulativo de la larga lista de acciones hostiles y miopes del mandatario mexicano a partir del verano pasado: su tozudez de viajar a Washington para reunirse con Trump en plena campaña electoral estadounidense, su decisión de no reunirse con líderes Demócratas del Congreso y sus declaraciones zalameras en la Casa Blanca; su obstinación en no felicitar (junto con Putin y Bolsonaro, dos lideres que jugaron abiertamente a favor de la elección y reelección de Trump) al presidente electo Biden hasta el 14 de diciembre y su hosca carta de felicitación (sobre todo si se le compara con la meliflua epístola de cuatro páginas enviada a Trump después de su triunfo en la elección mexicana de 2018) trazando líneas en la arena sobre la no intervención y la soberanía nacional; su oferta de asilo a Julian Assange, el hombre que hackeó la campaña Demócrata en 2016; su rotundo silencio y falta de repudio a la intentona de autogolpe de Estado el 6 de enero; y su defensa de Trump luego de que éste fuese expulsado de redes sociales.

Pero Biden no tiene gatos en la panza y su gobierno seguramente va a tener retos mucho mayores con México que potencialmente guardar rencor. Los próximos cuatro años podrían transformarse en una serie de tensiones y desafíos al sur de la frontera con un presidente mexicano que ve a su nueva contraparte con resquemor, sospecha y un dejo de resentimiento (por el hecho de que en su particular visión del mundo, los Demócratas debieran de haberlo apoyado en sus impugnaciones a los procesos electorales de 2006 y 2012). Ya sea en materia de derechos humanos y el Estado de derecho; la criminalidad y procuración de justicia; la erosión de contrapesos, equilibrios e instituciones autónomas; la falta de un piso parejo para empresas estadounidenses con inversiones en México; disputas ambientales y laborales en el TMEC; y políticas y paradigmas energéticos del pasado y basados en combustibles fósiles: todos estos temas que, a diferencia de Trump, ocuparán y preocuparán al gobierno estadounidense, podrían derivar -ya sin el temor pero también la empatía que el ex mandatario estadounidense generó en López Obrador- en posiciones espinosas y chovinistas desde Palacio Nacional en la relación con la nueva administración en Washington. Y por si fuera poco, la arquitectura e institucionalización de la relación bilateral -el andamiaje de mecanismos y protocolos que se han construido en las últimas dos décadas- que permiten que una de las relaciones bilaterales más complejas, fluidas y dinámicas en el mundo mantenga la tracción, el tono muscular y la capacidad de resolución de problemas, se ha ido desgastando durante los últimos cinco o seis años. Ciertamente comenzó con el gobierno de Peña Nieto, pero se ha profundizado con el de López Obrador.

Para un presidente que persiste en subrayar que la mejor política exterior es la política interna y que ve con recelo la posibilidad de que el nuevo gobierno estadounidense se pronuncie, en público o privado, sobre temas que él considera de política interna, la gran paradoja estriba en que son precisamente las debilidades internas -y muchas de sus políticas públicas- las que se erigen en flancos de presión desde el extranjero, particularmente desde Estados Unidos. Y pensar que en el siglo XXI se puede separar en compartimentos-estanco lo interno de lo externo en ambos países es no entender cómo se ha transformado la realidad de la relación entre México y EE.UU en las últimas dos décadas.

El refrán popular sugiere que no se puede mamar y dar de topes. Qué bien que el presidente subraye, con el inicio de la Administración Biden y los primeros contactos con quien será su homólogo durante el resto de su sexenio, que buscará una relación constructiva con EE.UU. Pero entonces sus acciones, decisiones y declaraciones -y las de algunos de sus colaboradores- tienen que ser congruentes con ello. Oportunidades para la sinergia y la colaboración real y efectiva, basada en el paradigma de responsabilidad compartida y en múltiples áreas de la agenda, desde la migración, la competitividad regional, las cadenas productivas y el manejo común de recursos acuíferos transfronterizos hasta la mitigación de la pandemia, la recuperación económica y la seguridad común, abundarán con este nuevo gobierno estadounidense, pero solo si se saben reconocer y aprovechar.

 

Columna completa en El Universal

BBVA alertó sobre un posible «caudal de demandas» contra empresas en territorio mexicano tras la llegada a La Casa Blanca de Joe Biden, porque sería más estricto con el cumplimiento del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

«Las nuevas disposiciones laborales podrían traer un caudal de demandas laborales en contra de empresas operando en México. El relativo activismo de la administración de Biden con respecto a castigar el incumplimiento de estas nuevas disposiciones jugará un papel clave», indica un análisis.

El reporte que el banco publicó previo a que Joe Biden asumiera como nuevo presidente de Estados Unidos, advirtió que el demócrata podría ser más riguroso en la aplicación de las normas contenidas en el tratado comercial, que exige salarios más altos, libertad sindical y más derechos laborales para los mexicanos.

«La relación económica entre México y Estados Unidos dependerá fundamentalmente de la flexibilidad que demuestre el gobierno de Biden en el cumplimiento de disposiciones comerciales, laborales y ambientales que han sido suscritas en el T-MEC», se lee en el texto.

En particular, BBVA destacó la nueva política energética del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien favorece las energías fósiles de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), empresas del Estado.

La institución bancaria consideró que Biden «podría velar» por un cumplimiento más estricto del Acuerdo de Cooperación Ambiental en el T-MEC. Señaló que la Administración del presidente demócrata podría defender inversiones estadounidenses afectadas por políticas mexicanas como la cancelación de las subastas de electricidad, el cambio en los Certificados de Energías Limpias (CEL) y mayores tarifas para conectarse a la red de transmisión.

BBVA advirtió que «este tipo de políticas energéticas nacionalistas a favor de la CFE podrían estar violando el capítulo de Empresas Propiedad del Estado y Monopolios Designados contenido en el T-MEC»; por ello, añadió, «un activismo de la administración de Biden en apoyo a empresas estadounidenses afectadas podría ayudar a empezar a revertir este tipo de políticas».

Como otro punto de atención, enunció las nuevas reglas del T-MEC sobre la industria automotriz, que ahora deben alcanzar un contenido regional de 75% en vehículos ligeros en 2023 y de 75% para vehículos pesados en 2027.

«Una mayor flexibilidad por parte de la nueva administración estadounidense en la aplicación de estas nuevas regulaciones permitirá que continúe la producción eficiente de la industria automotriz en la región de Norteamérica», apunta el informe.

México invocará al Tratado comercial que tiene con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, para garantizar la vacuna contra el coronavirus a trabajadores migrantes que están en territorio estadounidense, afirmó este miércoles el canciller Marcelo Ebrard.

Luego de que circularan versiones de que los trabajadores migrantes serían marginados para recibir la vacuna en Estados Unidos, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) afirmó que con el T-MEC existen disposiciones que salvaguardan las condiciones laborales de los trabajadores, con independencia de que sean o no originarios del país.

«¿Es un derecho laboral la vacuna? No, pero sí es un derecho establecido que el trabajador no debe estar expuesto al contagio. Aplicar la vacuna es una responsabilidad de cada uno de los países», declaró el funcionario durante la conferencia matutina.

El canciller explicó que en el artículo 23 del tratado comercial se cuidaron dos artículos que contienen disposiciones respecto a derechos laborales, las cuales asegurarán que los trabajadores migrantes estén protegidos conforme a sus leyes laborales.

Detalló que el artículo 23.8, en el que se reconoce la vulnerabilidad de trabajadores migrantes con respecto a las regulaciones laborales, indica que éstos deben ser protegidos conforme a los derechos laborales; mientras que el artículo 23.3 señala que cada parte asegurará que los trabajadores estén protegidos sean o no originarios del país donde laboran.

Por ello, aseveró, es responsabilidad de los dos países garantizar que los trabajadores, independientemente de su condición migratoria, tengan acceso al antígeno. Indicó que cualquier exclusión a trabajadores mexicanos es una violación al tratado de libre comercio.

Ebrard precisó que así como sindicatos de Estados Unidos han advertido que a partir del 21 de enero estarán pendientes del cumplimiento de la legislación laboral en México, el Gobierno mexicano vigilará y, en su caso, emprenderá acciones en el marco del tratado.

Esta mañana, durante su conferencia de prensa matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) insistió en que la política energética de su gobierno no viola el Tratado de Libre Comercio que se firmó con Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Sobre la carta que legisladores enviaron al presidente Donald Trump para denunciar lo que ocurre en México en materia energética, AMLO señaló que los firmantes lo hicieron pues están apoyando a las empresas particulares.

López Obrador reconoció que se está apostando por fortalecer a CFE y a la Pemex, pues «ni modo que vamos a fortalecer a Iberdrola cómo era antes».

«El sábado dije que a mí me pagaba el pueblo de México no Iberdrola, pero estaba muy mal acostumbrados (…) nosotros tenemos que defender el interés público y siempre lo he dicho,  los únicos negocios que deben importarnos son los negocios públicos; tenemos que defender a la Comisión Federal de Electricidad, tenemos que defender a Pemex, no a las empresas particulares», sostuvo el presidente.

En un intento por matizar su discurso, dijo que las empresas particulares sí pueden participar en el sector, pero no abusar, no monopolizar como lo hicieron durante el periodo neoliberal, en donde volvió a acusar, recibieron contratos ‘leoninos’, además de que afirmó, mediante sobornos y  cooptación de funcionarios, mandaban en México.

Indicó que lo único que se está haciendo ahora, es llevar a cabo lo que establece la Constitución.

Sobre el T-MEC, AMLO dijo que desde que se firmó, aclaró de que el capítulo de energía se limito a dos párrafos que tienen que ver con el dominio de México sobre sus recursos naturales, tal cual lo que establece la Constitución.

«Entonces les aclare esto, porque el capítulo original del Tratado era, pues muy entreguista, comprometida al sector energético».

Dicha idea la sostuvo el pasado fin de semana en su gira, donde dijo que Jen el T-MEC. “en el capítulo de energía, solo quedó establecido en dos párrafos el derecho absoluto y soberano de México para decidir en materia de política energética en conformidad con la letra y el espíritu del Artículo 27 de la Constitución”.

AMLO reiteró que no se dará marcha atrás al rescate de Pemex y la CFE y sostuvo que el tema de las energías limpias son solamente un «sofisma».

«Utilizaron otro sofisma, lo de las energías limpias, el que estas plantas de la Comisión Federal de Electricidad ya son viejas y contaminan, y que por lo mismo era mejor la producción de energía con gas, las termoeléctricas, las eólicas o energía solar, energías que, en efecto, no contaminan, pero están subsidiadas; produzcan o no produzcan, la Comisión Federal, con presupuesto público, que es dinero de todo el pueblo- les tiene que comprar la energía eléctrica», sostuvo.

Luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) regresara a México, la embajadora de nuestro país en Estados Unidos, Martha Bárcena, encabezó una conferencia de prensa desde Washington, para comentar sobre la visita del mandatario a Washington.

La embajadora precisó que el tema central del viaje, y del encuentro entre los mandatario, fue la entrada en vigor del T-MEC y la relación comercial de la región. «Creo que los dos presidentes dejaron muy claro que el propósito de la reunión principal era celebrar el T-MEC».

En ese senitod, Bárcena informó que el presidente López Obrador le ordenó a ella y a sus colaboradores aprovechar la «ventana de oportunidad» que se abrió con la visita, para impulsar la recuperación económica, la búsqueda de inversiones y la creación de empleos.

«Esa es la instrucción del presidente (…) tenemos seis meses y tenemos que aprovechar esta oportunidad porque quizás esta ventana no se nos vuelva a abrir», dijo la diplomática.

La embajadora destacó la «cálida» felicitación que el grupo de 11 empresarios mexicanos que acompañó a López Obrador, que incluyó a Carlos Slim, Bernardo Gómez, Patricia Armendáriz, Ricardo Salinas entre otros, le brindó al mandatario tras la cena de gala en La Casa Blanca.

«Todos los empresarios le tributaron un gran aplauso y le dijeron que nunca habían visto una visita que ellos recordaran tan exitosa en circunstancias tan difíciles», relató Bárcena.

También informó sobre la prueba de Covid-19 que se le realizó al presidente en el marco de su visita. Indicó que la prueba fue aplicada por médicos mexicanos dentro de la residencia oficial de la Embajada.

Por su parte, el director para América del Norte de la cancillería mexicana, Roberto Velasco, confirmó lo que ayer ya se adelantaba, acerca de que los mandatario no abordaron el tema del muro fronterizo durante su encuentro.

«Esto es como una relación de amistad o de pareja, si uno tiene una esposa a la que no le gusta el fútbol y uno insiste en hablar de fútbol no va a acabar bien la cosa, no puede funcionar bien. Lo que queremos es ver de qué cosas sí podemos hablar, cuáles son los espacios de entendimiento que podamos encontrar, los puntos donde nuestros intereses convergen, y en eso nos hemos concentrado», indicó Velasco.

Dicha información fue corroborada por el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, quien dijo que Trump y López Obrador «no» hablaron del muro.

El embajador explicó que de lo que sí se habló, en «términos muy generales», fue de política migratoria, aunque no llegaron a abordar específicamente temas como la migración procedente de Centroamérica o el futuro del programa DACA, que proteger de la deportación a los dreamers.

«Los temas de migración y seguridad se tocaron, pero realmente todos dentro de un marco de celebrar la entrada en vigor del nuevo tratado», el T-MEC, sostuvo Landau.

Sobre la detención del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, en Miami, Florida, Roberto Velasco negó que hubiera alguna relación con la visita del presidente a Washington.

«La detención de Duarte es una coincidencia derivada de la petición de extradición realizada por el gobierno mexicano», aclaró Velasco en la conferencia.

A diferencia de la prensa mexicana, llamó la atención que el encuentro entre Trump y López Obrador apenas tuvo impacto en los medios  estadounidenses, como The Washington Post, The Wall Street Journal o The New York Times, que se limitaron a consignar el evento sin ofrecer detalles.