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Los talibanes disolvieron hoy oficialmente el ministerio afgano para Asuntos de la Mujer, y en su lugar crearon el ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, que se encargará de la rígida implementación de las normas islámicas, en donde estará al frente Mohamad Khalid.

Al menos tres funcionarias del Ministerio de Asuntos de la Mujer confirmaron la supresión del organismo encargado de promover políticas públicas y derechos para las mujeres, asegurando que bajo el mandato de los talibanes «no existe» un ministerio para mujeres.

“Se abolió el Ministerio de la Mujer, los talibanes nos dijeron que ya no hay ningún ministerio para la mujer y que este se convierte en el Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio”, declaró a la agencia Efe una exfuncionaria de la ahora desaparecida institución.

La eliminación de esta cartera quedó oficializada hoy por las autoridades del gobierno islamista con la instalación de un nuevo letrero en el que se lee: «Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio del Emirato Islámico de Afganistán».

Decenas de empleados habían acudido ayer a sus oficinas para reanudar su trabajo, pero los talibanes no les permitieron la entrada.

Recordemos que el Ministerio de Asuntos de la Mujer fue creado en 2001 bajo el obierno del entonces presidente afgano, Hamid Karzai, como parte de los esfuerzos internacionales para abordar los asuntos de la mujer y tenía alrededor de 850 empleados en todo el país.

Durante las últimas dos décadas, la institución tuvo como misión desarrollar políticas, promover los derechos, eliminar la violencia y la discriminación contra la mujer, así como promover su participación activa en la vida social y política de Afganistán.

El Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio ya estuvo en el gobierno del primer régimen talibán en Afganistán, que fue disuelto tras su expulsión de poder con la invasión estadounidense en 2001.

Los afganos todavía tienen presente amargos recuerdos de este organismo que, bajo el anterior régimen talibán 1996-2001, se encargó de supervisar e implementar una dura interpretación de la sharia, la ley islámica.

Los componentes de la llamada «policía religiosa», dependiente de ese ministerio, azotaban a los hombres en las calles por escuchar música, afeitarse, no rezar, y a las mujeres por no usar burka o velo integral, o salir a la calle sin un compañero masculino, padre, marido o hermano.

El gobierno de Estados Unidos anunció este lunes que destinará 64 millones de dólares adicionales en ayuda humanitaria para Afganistán, aunque advirtió de que el nuevo régimen talibán está poniendo trabas a las operaciones de asistencia y exigió que permita que éstas continúen de forma segura.

La partida de ayuda humanitaria, anunciada por la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, en la conferencia internacional organizada hoy en solidaridad con Afganistán, se dirigirá principalmente a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Los talibanes están obstruyendo e interfiriendo los envíos de ayuda, prohibiendo la labor de personal femenino e incluso tomando represalias contra personas que entregan o reciben asistencia», advirtió Thomas-Greenfield.

Y es que tras la reciente «transición» en Afganistán, en palabras de la diplomática, los talibanes deben mantener sus promesas de protección no sólo a los trabajadores humanitarios, sino también a mujeres y niñas.

Con la ayuda anunciada hoy el total destinado por Estados Unidos para la asistencia humanitaria en Afganistán este año asciende a 330 millones de dólares, destacó la embajadora, quien urgió al resto de la comunidad internacional a mostrar igual solidaridad con la difícil situación del pueblo afgano.

La conferencia internacional, organizada por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, busca recaudar 606 millones de dólares con el fin de financiar operaciones de asistencia en el país y ayudar a 11 millones de personas, casi un tercio de la población nacional.

Al respecto, Guterres advirtió que Afganistán afronta sus «horas más peligrosas» y necesita más ayuda internacional para superarlas.

«Es el momento de que la comunidad internacional esté con ellos», subrayó Guterres, quien matizó que incluso antes de que el poder en Afganistán fuera recuperado por los talibanes el país ya experimentaba una de las peores crisis humanitarias globales.

Guterres alertó que uno de cada tres afganos no sabe cuándo será su próxima comida, además de que cientos de miles de personas han tenido que abandonar sus hogares.

Cerca de 200 personas, entre ellos estadounidenses, fueron evacuadas este jueves desde el aeropuerto de Kabul, en el primer vuelo con extranjeros en despegar desde la capital de Afganistán luego de que las últimas tropas estadounidenses salieran del país a finales de agosto.

Se trató del vuelo de Qatar Airways con destino a Doha, y que es el primero desde que el 30 de agosto finalizara la caótica evacuación de más de 120,000 personas.

Este vuelo se lleva a cabo cuando los talibanes intentan afianzar su régimen, a poco menos de un mes de que tomaran el control de Kabul.

Imágenes difundidas por la televisión catarí Al Jazeera mostraron a varias familias esperando con maletas en el aeropuerto de Kabul. «Estamos muy agradecidos con Catar», dijo uno de los pasajeros, diciendo que tenía pasaporte canadiense.

Doha, y su aliado turco, han trabajado desde hace días para arreglar las estructuras aeroportuarias, que estaban muy dañadas.

Muchos de los afganos evacuados en aquellos días de agosto huían tras la vuelta de los talibanes por temor a las represalias si habían trabajado con organismos extranjeros en las últimas dos décadas.

Aunque los talibanes no dejan de reiterar que han cambiado y ya no son aquel régimen represivo, especialmente con las mujeres, que gobernó entre 1996 y 2001, sus primeras semanas en el poder muestran que no tolerarán ningún tipo de oposición.

Este jueves, varias protestas en favor de la libertad fueron anuladas en la capital afgana, luego que el nuevo gobierno prohibiera este tipo de actos. Además, durante la semana, talibanes armados habían dispersado concentraciones de cientos de personas en varias ciudades del país, entre ellas Kabul, Faizabad y Herat, donde murieron dos personas por disparos.

Recordemos que los talibanes anunciaron su gobierno de transición formado por miembros ultraconservadores, algunos de los cuales ya gobernaban durante el régimen fundamentalista y brutal de los años 1990. Varios de los ministros figuran en las listas de sanciones de la ONU y no hay ninguna mujer en el gabinete.

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, advirtió al nuevo gobierno talibán que debe «ganarse» su legitimidad ante la comunidad internacional, tras el anuncio de este gabinete que incluye miembros buscados por Washington.

A pesar de que los talibanes habían prometido que incluirían a miembros de otros grupos en el gobierno, la realidad es que los puestos clave anunciados están en manos de líderes talibanes: el ministerio del Interior está dirigido por Sirajuddin Haqqani, jefe de la temida red Haqqani, calificada de terrorista por Estados Unidos, y el de Defensa por el mulá Yaqub, hijo del mulá Omar, fundador del movimiento.

Tres semanas después de haber tomado el poder en Afganistán, los talibanes presentaron este martes a parte de su futuro gobierno, que estará dirigido por Mohammad Hasan Akhund.

El cofundador de los talibanes Abdul Ghani Baradar será el número 2 del nuevo Ejecutivo, precisó Zabihullah Mujahid, principal portavoz del grupo, durante una rueda de prensa en Kabul.

Baradar, una figura respetada por varias facciones talibanas, estuvo al frente de las negociaciones de Doha con Estados Unidos, que condujeron a la retirada de las fuerzas extranjeras del país.

Entre los otros nombramientos anunciados este martes se encuentra el del mulá Yaqub, hijo del mulá Omar, para el cargo de ministro de Defensa; y el de Sirajuddin Haqqani, jefe de la red Haqqani, que estará al frente del departamento del Interior.

Amir Khan Muttaqi, uno de los negociadores talibanes de Doha, será el nuevo ministro de Relaciones Exteriores.

«El gobierno no está completo», subrayó Mujahid, afirmando que su movimiento «intentará» incorporar a gente de otras regiones del país. Recordemos que el movimiento talibán prometió un Ejecutivo «inclusivo».

La comunidad internacional aseguró que juzgaría a los talibanes por sus actos, después de que el movimiento islamista recuperara el poder tras haber sido expulsados, hace veinte años, por una coalición encabezada por Estados Unidos.

De momento, sus promesas en cuestión de derechos de las mujeres, no terminan de convencer. En los últimos días, decenas de mujeres afganas protagonizaron varias manifestaciones en Kabul para denunciar la violenta represión del régimen talibán en el valle del Panshir.

En ese valle se encontraba el último reducto de resistencia del ejército afgano, pero los talibanes lograron dominarlo ayer,  asegurando que ya «no hay guerra».

El portavoz de los talibanes, al ser preguntado por las violentas jornadas de dispersión de manifestaciones, subrayó que los miembros de su movimiento «todavía no están formados» en gestión de protestas y pidió a los manifestantes que avisen a las autoridades de que van a concentrarse con 24 horas de antelación.

Un grupo de mujeres y activistas de la sociedad civil afganas han salido este viernes a las calles de la capital de Afganistán, Kabul, para reclamar ser incluidas en el futuro gobierno de los talibán, también en puestos de toma de decisiones.

La manifestación ha tenido lugar un día después de la protesta registrada en la ciudad de Herat por el mismo asunto, mientras los insurgentes continúan esbozando su ejecutivo, del que ya han avanzado, no obstante, que «podría» no haber mujeres en puestos prioritarios.

Las manifestantes han pedido a los talibanes y a la comunidad internacional que preserven los logros de los últimos 20 años en materia de libertad para las mujeres a nivel político, social y económico, según reporta la cadena afgana Tolo News.

«Ninguna sociedad puede progresar si las mujeres no tienen un rol activo», ha señalado la activista Tarannom Saidi, que ha pedido «considerar» la participación de las mujeres en el gobierno talibán. «Queremos trabajar como los hombres bajo la ley islámica», agregó otra activista, Razia.

Los talibanes han prometido que las mujeres no perderán derechos, o al menos no retrocederán a la irrelevancia que tenían en 2001, durante la anterior etapa del conocido como Emirato Islámico. Sin embargo, han dejado claro que la ‘sharia’ o ley islámica será la línea roja que tendrán en cuenta.

La comunidad internacional, con Naciones Unidas a la cabeza, ha pedido que se respeten también los derechos de todos los sexos. La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Pramila Patten, advirtió esta semana de que la incorporación de mujeres en la futura administración será una «prueba de fuego» para constatar el verdadero compromiso de los talibán con los derechos y las libertades.

Foto: Twitter @TOLOnews

Los talibanes festejaron este martes su «victoria» en Afganistán tras la salida de los últimos soldados estadounidenses, que pone fin a 20 años de guerra, y abre un nuevo capítulo para este país, marcado por una gran incertidumbre.

La retirada estadounidense ha sido calificada de éxito «histórico» por los talibanes, que se hicieron con el control de Kabul el pasado 15 de agosto.

Los estadounidenses intervinieron Afganistán en 2001, liderando una coalición internacional que tenía por fin derrocar a los talibanes, que se negaban a entregar al líder de Al Qaida, Osama Bin Laden, tras los atentados del 11 de septiembre.

«Felicitaciones a Afganistán (…) Esta victoria nos pertenece a todos», declaró Zabihullah Mujahid, portavoz de los islamistas desde el aeropuerto de Kabul, controlado hasta horas antes por las fuerzas estadounidenses.

«Esta es una gran lección para otros invasores y para nuestras futuras generaciones» y «también es una lección para el mundo», dijo Mujahid. «Es un día histórico, un momento histórico y estamos muy orgullosos», agregó.

Las imágenes de los líderes talibanes caminando victoriosos por los hangares del aeropuerto, escoltados por milicianos armados que ondeaban la bandera blanca del movimiento, mientras posaban para las cámaras resumían la situación de Afganistán.

En la ciudad de Kandahar, la segunda del país y bastión de los pastunes, etnia a la que pertenecen la mayoría de los talibanes, también hubo manifestaciones de alegría en las calles. «Hemos derrotado a la superpotencia. Afganistán es el cementerio de las grandes potencias», clamaban los hombres armados.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos aclaró este martes que los equipos que quedaron abandonados en Kabul tras su salida del país es «inutilizado», después de que los medios locales hayan difundido imágenes de los talibán entrando en el aeropuerto e incluso a bordo de aeronaves norteamericanas.

«Pueden inspeccionar todo lo que quieran. Pueden mirarlo (…), pero no pueden hacer que vuele», dijo el portavoz del Pentágono, John Kirby, en entrevista con la cadena CNN.

Así, ha señalado que tanto los equipos aéreos como terrestres han quedado «inutilizados», a excepción de camiones y elevadores que fueron necesarios para mantener el aeropuerto operativo hasta momentos antes de la evacuación

Tras dos semanas de evacuaciones caóticas, el último avión de transporte militar C-17 de los Estados Unidos despegó del aeropuerto de Kabul ayer poco antes de la medianoche en Kabul, confirmó el general Kenneth McKenzie, que dirige el Mando Central estadounidense, del que depende Afganistán.

La retirada estadounidense se concretó 24 horas antes de la fecha límite fijada por el presidente Joe Bide.

El mandatario, que justificó su decisión de retirar las tropas diciendo que no quería que la guerra perdurara, ofrecerá un mensaje este martes a la población estadounidense.

Aunque el objetivo de terminar con Bin Laden se cumplió desde el 2 de mayo de 2011, cuando las fuerzas especiales norteamericanas mataron en Pakistán al líder de Al Qaida, Estados Unidos siguió en Afganistán, sobre todo para formar a un ejército afgano que se esfumó rápidamente ante el avance de los talibanes.

En total, Estados Unidos ha registrado 2,500 bajas y ha tenido que pagar cerca de 2.3 billones de dólares en 20 años, según un estudio de la Brown University.

Además, el país sale de Afganistán con una imagen enturbiada por su incapacidad para prever la rapidez de la victoria de los talibanes y por la manera en que se organizaron las evacuaciones.

Desde el 14 de agosto y durante 18 días, aviones de Estados Unidos y de sus aliados han evacuado a unas 123,000 personas de Afganistán, según el Pentágono. Entre las personas que huyeron hay ciudadanos de países occidentales pero también miles de afganos que han trabajado para países u organizaciones extranjeras o que por su oficio o manera de vivir iban a ser claramente blanco de los talibanes.

Sin embargo, ayer el Pentágono reconoció que no pudieron evacuar a todas las personas que hubieran querido, lo que significó un sinfín de críticas al gobierno, principalmente por parte de los republicanos. Biden «abandonó a estadounidenses a merced de los terroristas», dijo el líder de los republicanos en la Cámara de representantes, Kevin McCarthy.

La evacuación masiva desde el aeropuerto de Kabul se vio manchada de sangre el 26 de agosto con un atentado suicida reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico del Khorasan (EI-K), que dejó más de 100 muertos, entre ellos 13 soldados estadounidenses.

Por su parte el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que su país s seguirá «ayudando» a todos sus conciudadanos que sigan en el país y que quieran salir de Afganistán. Además señaló, «trabajarán» con los talibanes si cumplen sus compromisos.

«Los talibanes quieren legitimidad y apoyo internacional. Nuestro mensaje es que la legitimidad y el apoyo tienen que merecerse», agregó.

Al respecto, uno de los portavoces de los talibanes, Zabihulá Muyahid, ha asegurado este martes que los insurgentes quieren mantener una buena relación diplomática con Estados Unidos y con el resto del mundo.

En una comparecencia pública, Muyahid ha insistido en que las relaciones diplomáticas del nuevo gobierno afgano tienen vocación de ser «fuertes» y los insurgentes tienen la intención de mejorarlas en el futuro, con el objetivo de que la comunidad internacional no les considere «una amenaza».

Muyahid también llamó a la ciudadanía a estar «unida» tras la salida de Estados Unidos y ha urgido al pueblo afgano a «superar sus diferencias», indicando que la comunidad internacional podría no apoyar a Afganistán si el pueblo no está unido.

Quien también abordó el tema, fue el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien consideró «esencial» mantener abierto el aeropuerto de Kabul y prometió no olvidar a quienes quieren huir del régimen talibán pero no pudieron ser evacuados antes de la retirada de los últimos soldados estadounidenses de Afganistán.

«Mantener el aeropuerto de Kabul abierto y en condiciones de operar es esencial tanto para hacer llegar ayuda humanitaria como para que salgan las personas, aquellas que así lo desean pero que no han podido formar parte de la evacuación militar», dijo Stoltenberg en entrevista con la agencia AFP.

«Nos comprometemos todos a seguir trabajando duro para hacerlas salir. No las olvidaremos», agregó.

Stoltenberg aseguró que los aliados mantendrían la presión diplomática sobre los talibanes para permitir que los afganos restantes y sus familias, que trabajaron para ayudar al esfuerzo occidental y ahora se sienten en riesgo, abandonen el país.

Foto: Twitter AdityaRajKaul

Los ministros de Exteriores de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Turquía y Catar, además de la Unión Europea (UE) y la OTAN, comenzaron este lunes una reunión virtual para coordinar los pasos que se darán respecto a Afganistán, tras la retirada de las tropas internacionales.

El encuentro, que está encabezado por el secretario de Estado de EUA, Antony Blinken, se produce a un día de que se cumpla el plazo para la evacuación y presencia militar estadounidense.

En un comunicado, emitido antes de la reunión, el Departamento de Estado subrayó que los participantes, a los que calificó de «aliados clave», hablarían de «un enfoque coordinado para los días y semanas próximos» en Afganistán.

Recordemos que Estados Unidos ha iniciado ya la fase de repliegue de sus tropas en Kabul, destinadas a garantizar la seguridad del aeropuerto de la capital afgana durante las evacuaciones de ciudadanos estadounidenses y de sus aliados afganos.

Hasta el momento, han sido sacados de Afganistán 5,400 estadounidenses, del total de casi 120,000 personas, incluidos colaboradores afganos y ciudadanos de terceros países, que han salido del país en las últimas dos semanas.

Las labores de evacuación de los últimos días se producen en medio de un creciente riesgo de ataques después del registrado en el aeropuerto de Kabul del pasado jueves, reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que dejó 13 soldados estadounidenses muertos y 18 heridos, y en el que también fallecieron y fueron heridos decenas de afganos.

La Casa Blanca ha asegurado que ni Estados Unidos ni sus aliados tienen prisa por reconocer un gobierno de los talibanes en el futuro próximo tras la retirada completa prevista, a más tardar, para mañana martes.

El pasado viernes, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, reconoció que su país está «discutiendo activamente» si mantendrá presencia diplomática en Afganistán después de mañana, pero que primero tienen que haber unas condiciones de «seguridad básicas» sobre el terreno.

Además, citó «una serie de criterios que deben cumplirse» por parte del futuro gobierno afgano para que Estados Unidos pueda «trabajar» con él, entre los que mencionó el «respeto» a los derechos de sus ciudadanos, especialmente de las mujeres, y que «cumpla con sus compromisos antiterroristas».

Al respecto, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se reúne este lunes con los representantes de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que tienen derecho a veto, para discutir la situación en Afganistán.

«Esta reunión con los cinco países, de esta tarde, debe ser vista como una extensión de sus buenos oficios para intentar unir a la comunidad internacional en el Consejo de Seguridad», dijo el portavoz de Guterres, Stephan Dujarric, este lunes en su rueda de prensa diaria.

El Consejo de Seguridad está compuesto por 15 países de los que sólo China, Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido cuentan con representantes permanentes y derecho a veto. Francia y Reino Unido han propuesto la creación de una zona segura en el aeropuerto civil de Kabul bajo control de la ONU que permita continuar las evacuaciones desde Afganistán, adelantó el domingo el presidente francés, Emmanuel Macron.

La creación de esa zona segura «es muy importante. Daría un marco de Naciones Unidas para actuar con urgencia», explicó Macron en una entrevista publicada por Le Journal du Dimanche.

Este lunes, Kabul sufrió nuevos ataques que tenían como objetivo el aeropuerto, a tan solo unas horas de que concluya el plazo para la retirada total de las fuerzas extranjeras de Afganistán y el fin de las evacuaciones.

La ciudad se despertó hoy con el lanzamiento de varios proyectiles contra el aeropuerto, disparados desde la parte trasera de un vehículo, en un ataque que fue reivindicado horas más tarde por la rama afgana del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Aunque no se han reportado víctimas mortales, algunas imágenes que se difundieron en las redes sociales y los canales de televisión locales mostraron daños por las explosiones que afectaron al menos a una vivienda y a un vehículo.

Los ataques de hoy tuvieron lugar después de que la ciudad sufriera el domingo otras dos explosiones, una provocada por el lanzamiento de un dron estadounidense contra un vehículo en el que viajaban supuestos miembros del EI y otra por el impacto de un cohete contra una casa.

El ataque contra la vivienda causó al menos diez muertos y cinco heridos, en su mayoría niños, afirmó Hazrat Shah, un líder del área donde se produjo el suceso, que detalló que «la familia tenía algunos invitados en casa» cuando cayó el cohete.

Foto: Twitter

Los talibanes adelantaron este miércoles que en cuestión de días esperan formar su gobierno «inclusivo», al asegurar que tratarán de concluir este proceso antes del fin de la retirada de las tropas extranjeras de Afganistán, prevista para el 31 de agosto.

La nueva administración, en la que se espera que figuren los hombres más poderosos del movimiento fundamentalista, será decisiva para marcar el nuevo camino que va a seguir este país tras veinte años de guerra, donde además será clave la línea que siguen en asuntos como los derechos humanos para recibir un crucial apoyo internacional.

«Esperamos formar un gobierno inclusivo antes de la fecha límite de la retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán», dijo el principal portavoz talibán, Zabihulla Mujahid, desde su despacho en Kabul, en entrevista con la agencia Efe.

Desde la toma de la capital afgana el pasado 15 de agosto, tras consecutivas victorias en casi todas las provincias del país, Afganistán aún no ha formado gobierno y la mayoría de los puestos han quedado vacantes, por lo que los talibanes negocian un nuevo Ejecutivo que estará regido por la sharía o ley islámica.

Un grupo de líderes políticos afganos forma parte de esas conversaciones, pero aún se desconoce si alguna de las figuras de los gobiernos anteriores, que lucharon contra los insurgentes, tendrán cabida en la nueva conformación.

La ausencia de mujeres en las reuniones de los últimos diez días ha hecho dudar también si estas lograrán un lugar en el nuevo liderazgo.

El expresidente afgano Hamid Karzai, y el presidente del Consejo Superior para la Reconciliación Nacional, Abdullah Abdullah, que han estado reuniéndose con los talibanes desde hace varios días, recibieron hoy a mujeres activistas para debatir la realidad del país.

«Conocimos a representantes de organizaciones y redes de mujeres. Discutimos el desarrollo de la situación y enfatizamos la importancia del papel de la mujer en el futuro del país», dijo Abdullah en Twitter junto a imágenes con una decena de mujeres, pero sin la presencia de los talibanes.

Con la inminente conformación de un gobierno, los islamistas insisten en que no están dispuestos a aceptar una extensión más allá del 31 de agosto para completar la retirada de las fuerzas internacionales y la evacuación de ciudadanos de Afganistán.

Ante ello, casi un centenar de aviones de la coalición internacional implicada en la guerra de Afganistán sacaron de Kabul a unas 19,000 personas este martes, elevando el total a 82,300 evacuados del país desde el pasado 14 de agosto, aseguró hoy Estados Unidos.

Solo en el día de ayer 11,200 personas volaron a bordo de 42 vuelos militares estadounidense, incluidos 37 del tipo C-17, mientras que otros 7,800 evacuados embarcaron en 48 aviones de países europeos y de otros miembros de la coalición de la OTAN.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este viernes que no puede garantizar «el resultado final» de la operación de evacuación de Kabul, una de las «más difíciles de la historia» al final de una guerra de 20 años en Afganistán.

«Esta misión de evacuación es peligrosa. Implica riesgos para nuestras fuerzas armadas y se lleva a cabo en circunstancias difíciles», dijo el mandatario en un mensaje ofrecido desde La Casa Blanca. «No puedo prometer cuál será el resultado final o que será sin riesgo de pérdida», admitió. «Pero como comandante en jefe, puedo asegurarles que movilizaré todos los recursos necesarios», prometió.

En el mensaje estuvo acompañado por la vicepresidenta, Kamala Harris, el secretario de Estado, Antony Blinken, el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, y su principal asesor de seguridad, Jake Sullivan.

Sólo Estados Unidos es «capaz» de realizar con tanta precisión una operación de este tipo, entre las «más difíciles de la historia», «al otro lado del mundo», dijo el presidente.

Afirmó que Estados Unidos había evacuado a 13,000 personas de Afganistán desde el 14 de agosto y 18,000 desde julio, y que miles más fueron evacuadas en vuelos privados facilitados por el gobierno de Estados Unidos.

Biden ha sido criticado por caóticas escenas de evacuación en Kabul y relatos de afganos elegibles para abandonar el país que no pudieron llegar al aeropuerto debido a los controles talibanes.

«Estamos en contacto constante con los talibanes y estamos trabajando para garantizar que los civiles tengan un acceso seguro al aeropuerto», sostuvo el presidente.

También aseguró que el caos de la retirada no afectó la credibilidad de Estados Unidos en el escenario internacional.
«No he visto ningún cuestionamiento sobre nuestra credibilidad de parte de nuestros aliados en todo el mundo», dijo Biden. «Hablé con nuestros aliados de la OTAN», agregó. «No he visto eso; de hecho, exactamente lo contrario».

Y es que todas las potencias extranjeras intentan acelerar las evacuaciones de Afganistán el viernes después de reportes de represalias de los talibanes, entre ellas a personas que habían trabajado con las fuerzas lideradas por Estados Unidos o el anterior gobierno respaldado por Occidente.

La rapidez con la que los talibanes conquistaron Afganistán tras el retiro de las tropas estadounidenses y otras extranjeras sorprendió incluso a sus propios líderes y ha dejado vacíos de poder en muchos lugares.

Los talibanes instaron a la unidad antes de las oraciones del viernes, las primeras desde que tomaron el poder, y pidieron a los imanes que persuadieran a la gente a que no abandone Afganistán. Residentes de Kabul y en otras cuatro grandes ciudades dijeron que las oraciones parecían haber transcurrido sin incidentes, si bien la asistencia fue escasa.

Algunos afganos han informado que han sido golpeados y que sus casas han sido asaltadas, mientras que otros dicen que han recibido garantías de seguridad.

En el aeropuerto de Kabul y sus alrededores han muerto 12 personas desde el domingo, informaron funcionarios de la OTAN y los talibanes. Washington tiene unos 5,800 soldados controlando el aeropuerto, informó un funcionario estadounidense.

Los talibanes están buscando a personas que han trabajado con las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán para interrogarlas y castigarlas, y han amenazado con matar o arrestar a sus familiares si no las localizan, reveló este jueves el diario The New York Times (NYT).

El diario cita como fuente un documento confidencial de la Organización de las Naciones Unidas compartido de manera interna en la organización, que está fechado ayer 18 de agosto, y que fue proporcionado por el Norwegian Center of Global Analyses, un grupo asesor de amenazas que provee información de inteligencia a agencias de la ONU.

De acuerdo al documento, hay varios reportes de que los talibanes tienen una lista de personas y localizaciones, y han ido puerta por puerta «arrestando y/o amenazando con matar o arrestar a miembros de la familia de las personas objetivo a menos que se entreguen ellos mismos a los talibanes».

Están en especial riesgo los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía afganas, así como personas que trabajaron para unidades de investigación del gobierno derrocado de Ashraf Ghani, y como ejemplo se incluye una carta enviada esta semana por los talibanes a un oficial de contraterrorismo.

Al oficial, no identificado y que trabajó con las fuerzas estadounidenses y británicas, se le instruía a presentarse ante la Comisión de las Fuerzas Armadas e Inteligencia del Emirato Islámico de Afganistán en Kabul o de lo contrario sus familiares «serán tratados de acuerdo a la ley de la Sharía».

La información revelada por el documento de la ONU, al que el NYT ha tenido acceso, contradice las recientes declaraciones de los talibanes, que han asegurado que no buscarían venganza en sus opositores.

Hasta este jueves, Estados Unidos ha evacuado a 7,000 personas de Afganistán y ha habilitado más accesos al aeropuerto de Kabul para acelerar la salida de sus connacionales y colaboradores en el país asiático. Hay más de 5,200 tropas estadounidenses en la capital para completar las evacuaciones.

El presidente Joe Biden, en una entrevista con el canal ABC News dijo que todavía hay entre 10,000 y 15,000 estadounidenses que necesitan ser evacuados, además de entre 50,000 y 65,000 afganos y sus familias a quienes Estados Unidos quiere sacar del país.

Adicional, se informó que el presidente Biden analizó este jueves con su equipo de seguridad nacional las posibles amenazas terroristas contra los estadounidenses en Afganistán, que podrían incluir ataques del grupo Estado Islámico (EI).

Un funcionario de La Casa Blanca dijo en un comunicado que en el encuentro también revisaron los esfuerzos diplomáticos, la situación de seguridad y las últimas informaciones de inteligencia.

Asimismo, Biden y la vicepresidenta, Kamala Harris, fueron puestos al tanto de la operación para evacuar a estadounidenses y sus colaboradores afganos desde el aeropuerto internacional Hamid Karzai de Kabul.

El presidente de Estados Unidos afirmó que, incluso con los talibanes en el poder en Afganistán, ve una mayor amenaza en los puestos de avanzada de Al Qaeda y sus grupos afiliados en otros países.

Joe Biden consideró que ya no era «racional» seguir concentrando el poder militar estadounidense en Afganistán.

«Deberíamos centrarnos en donde es mayor la amenaza», dijo Biden en una entrevista que se transmitió este jueves en el programa «Good Morning America» de la cadena ABC.

«Y la idea de que podemos seguir gastando un billón de dólares, y tener decenas de miles de soldados estadounidenses en Afganistán, cuando tenemos el norte de África y el oeste de África. La idea de que podemos hacer eso e ignorar esos problemas inminentes, problemas crecientes, no es racional».

El mandatario aseguró que el grupo Estado Islámico representa una «amenaza significativamente mayor» en Siria y África Oriental que en Afganistán, pues dijo que el grupo extremista «ha hecho metástasis» allí. La metástasis es un término médico que se refiere a la propagación de un foco canceroso en un órgano distinto del que se inició.

El presidente Biden dijo que, si bien Estados Unidos no tiene una presencia militar considerable en lugares como Siria, sí tiene una «capacidad en el horizonte para eliminarlos».

Biden hizo sus comentarios mientras su gobierno enfrenta críticas fuertes por el momento y la dirección de la retirada de Afganistán, después de que los talibanes llegaron al poder más rápido de lo que pronosticaron las autoridades de su administración.

La rápida toma del poder por parte de los talibanes provocó escenas de caos y violencia cuando miles de afganos y estadounidenses intentaron huir del país.

En la entrevista, Biden aseguró que los talibanes se enfrentan a una elección «existencial» sobre cuál será la imagen que el mundo tendrá de ellos tras su contundente victoria militar en Afganistán.

«Creo que están atravesando una especie de crisis existencial sobre si quieren ser reconocidos por la comunidad internacional como un gobierno legítimo», sostuvo el mandatario.

Afirmó que los talibanes se preocupan por si serán capaces o no de mantener unida a la sociedad, sobre si tendrán comida, ingresos o si podrán gestionar una economía.

Biden reconoció que muchas mujeres estaban tratando de salir de Afganistán a través de la evacuación de Estados Unidos en el aeropuerto de Kabul, y aseguró que ordenó que «las sacaran, que sacaran a sus familias». «Deberíamos sacar a todas las que podamos», dijo.

Los talibanes, deseosos de dar una imagen de moderación y cambio, se han comprometido a «dejar trabajar a las mujeres» pero «respetando los principios del islam», sin dar más detalles sobre ello.

En caso de que grupos terroristas antiestadounidenses como Al Qaida vuelvan a establecerse en Afganistán, Estados Unidos conserva «la capacidad de combatirlos», dijo Biden, refiriéndose a misiles y otros ataques militares a larga distancia.

El gobierno federal anunció este miércoles que ha empezado a tramitar las primeras solicitudes de refugio de ciudadanos afganos, tras la toma de control del país por los talibanes.

«Les informo que con la activa participación de Guillermo Puente Ordorica, embajador de México en Irán, hemos iniciado el procesamiento de las primeras solicitudes de refugio de ciudadanos(as) afganos(as), especialmente de mujeres y niñas que lo han así solicitado», informó el canciller Marcelo Ebrard.

Posteriormente, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) indicó que, al tratarse de personas en peligro, no podía dar por el momento detalles del número de trámites en proceso, ni los plazos de los mismos.

Recordemos que los talibanes tomaron el domingo el control de Kabul, capital de Afganistán, después de que sus combatientes entraran en la ciudad sin encontrar resistencia y con casi todas las provincias bajo su control, lo que propició la huida del hasta presidente afgano, Ashraf Ghani.

La posición de las mujeres en el nuevo Afganistán ha generado enorme inquietud y alarma entre la comunidad internacional ya que durante el régimen talibán previo, entre 1996 y 2001, fueron recluidas en sus hogares y no se les permitía salir de casa sin la compañía de un hombre.

Estados Unidos expresó este miércoles su «profunda preocupación» por el futuro de las mujeres y las niñas en Afganistán, especialmente por sus derechos a la educación, trabajo y libertad de movimiento.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, coincidió con la postura expresada ayer por el presidente Joe Biden, al culpar a los políticos afganos y a su falta de «liderazgo» de la «tragedia» que supone que los talibanes se hayan hecho con el control del país.

Stoltenberg pidió a los insurgentes que permitan la salida de todos los ciudadanos que decidan huir de Afganistán.

«Parte de las fuerzas de seguridad afganas lucharon con valentía pero fueron incapaces de asegurar el país porque, en última instancia, el liderazgo político afgano fracasó en hacer frente a los talibanes y conseguir la solución pacífica que los afganos deseaban desesperadamente», dijo el jefe de la OTAN.

Enfatizó que el fracaso en el liderazgo afgano llevó a la tragedia que hoy está viviendo el país y el mundo.

Stoltenberg aseguró que el «foco» de la Alianza Atlántica es ahora garantizar una salida segura del personal de la organización y de sus aliados, así como de la población afgana que ha trabajado o colaborado con la OTAN.

«Estamos comprometidos con la tarea de completar la evacuación lo antes posible. Los talibanes deben respetar y facilitar una salida segura de todas aquellas personas que quieran salir. El aeropuerto, las carreteras y los cruces fronterizos deben permanecer abiertos», añadió el exprimer ministro noruego.

Stoltenberg ha subrayado también que la decisión de la OTAN de retirar las tropas de Afganistán fue «extremadamente difícil» porque cualquier decisión suponía una serie de «riesgos» de los que los aliados eran «conscientes».

Dijo, al igual que el mensaje de Biden, que «no queríamos estar para siempre en Afganistán, indicando que el colapso militar y también político que se ha visto en los últimos días ha ocurrido a una velocidad que no había sido anticipada.

Remató señalando que el Afganistán de hoy no es el mismo que el de 2001, por lo que confió en que los cambios no serán fáciles de revertir. También dijo que se han invertido «miles de millones de dólares» en el país asiático y se han sacrificado muchas vidas de soldados aliados durante los años en los que la Alianza Atlántica ha estado presente en Afganistán.

Este martes se conformó que el mulá Baradar Akhund, jefe de la oficina política de los insurgentes en Catar, viajó a Afganistán tras declarar el fin de la guerra y la victoria talibán, en lo que supone aparentemente el primer viaje oficial de un líder talibán a Afganistán desde la caída del régimen insurgente en 2001.

«Liderados por el jefe de la oficina política de los talibanes, el mulá Baradar Akhund, los miembros de la oficina política de los talibanes abandonaron Catar con destino a la provincia afgana de Kandahar. Después de Kandahar viajarán a Kabul», aseguró en Twitter Javid Afghan, miembro de la oficina de prensa de los talibanes.

En medio de dicho movimiento, el portavoz de la oficina política de los talibanes en Catar, Suhail Shaheen, aseguró que las niñas y mujeres podrán continuar asistiendo a las escuelas y acceder a la educación superior en Afganistán con el país bajo su control.

«Hemos anunciado esa política más de una vez, en conferencias internacionales como la de Moscú, en la conferencia de Doha. Nuestro líder lo ha mencionado en sus discursos. Así que esa es nuestra política», dijo Shaheen. «En todas esas zonas que están cayendo de nuestro lado en Afganistán había miles de escuelas, escuelas de niñas, universidades. Todas ellas están operando», aseguró.

El portavoz talibán subrayó que incluso se ha podido ver a una mujer presentando las noticias en Afganistán. «Ha regresado a su trabajo», afirmó.

Cuestionado por si las mujeres podrán ocupar cargos políticos en Afganistán, Shaheen respondió: «Nuestra política está clara. Pueden acceder a la educación y al trabajo, eso es una cosa». Detalló que ellas pueden tener cargos, pero pueden ocupar esos cargos en el contexto de la ley islámica, por lo que apuntó que «hay un marco general para ellas».

Remarcó que las mujeres deben cubrirse de acuerdo a las «normas islámicas», pero que sus prendas «no se limitan al burka». El portavoz sostuvo asimismo que los países occidentales tienen la «obligación moral» de «ayudar a reconstruir Afganistán» para que el país comience «un nuevo capítulo».

En tanto, el vicepresidente primero de Afganistán, Amrulá Salé, se ha reivindicado este martes como líder ‘de facto’ del país tras la salida de Ashraf Ghani, que el domingo abandonó territorio afgano tras la toma de la capital, Kabul, por parte de los talibanes.

Salé, en aras de la «claridad», ha subrayado en Twitter que la Constitución establece que en ausencia del presidente corresponde a vicepresidente primero asumir de forma interina sus funciones. «Estoy actualmente dentro de mi país y soy el presidente en funciones legítimo», ha subrayado.

El vicepresidente, que hace casi un año sobrevivió a un atentado con coche bomba, ya había advertido el domingo de que «nunca» y «bajo ninguna circunstancia» se rendiría ante los «terroristas», dejando claro que tampoco aceptará ninguna negociacion. «No decepcionaré a los millones (de personas) que me escucharon. No me sentaré con los talibán bajo el mismo techo», recalcó.

Por su parte, Estados Unidos informó que continuará con los vuelos de evacuación «durante las próximas semanas» desde el aeropuerto de Kabul de sus ciudadanos y colaboradores afganos «de manera segura y ordenada».

El portavoz del Pentágono, John Kirby, indicó que «vamos a trabajar realmente duro en las próximas semanas para sacar del país a todos los que podamos».

Recordemos que Estados Unidos reanudó este lunes los vuelos militares en el aeropuerto de Kabul, tras interrumpirlos por el caos desatado en las horas anteriores por la irrupción de centenares de afganos en las pistas en un intento de abordar los aviones destinados a evacuar a estadounidenses y sus aliados.

Kirby reiteró el compromiso del Pentágono de completar la retirada de «una manera segura y ordenada» e indicó que las tropas estadounidenses tienen capacidad para trasladar desde Afganistán entre 5,000 y 9,000 personas al día.

El Pentágono ha anunciado que los afganos evacuados serán trasladados a tres bases militares en Estados Unidos en los estados de Wisconsin, Virginia y Texas mientras se gestionan sus visados.

La Casa Blanca confirmó que actualmente hay 3,500 soldados estadounidenses destacados en la base aérea y subrayó que ayer evacuaron a más de 700 personas, entre ellas 150 estadounidenses.

El asesor de Seguridad Nacional de La Casa Blanca, Jake Sullivan, aseguró este lunes que el presidente estadounidense, Joe Biden, no consideraba «inevitable» que los talibanes controlaran Kabul tras la retirada de las tropas de Estados Unidos, y culpó a las fuerzas afganas de no haber querido defender su país de los insurgentes.

En una entrevista con la cadena ABC, Sullivan hizo frente a las críticas que afronta el gobierno de EUA y el presidente Joe Biden por la abrupta caída de Afganistán bajo control talibán y las escenas de pánico en la capital, donde miles de personas buscan abandonar el país.

Sullivan acusó a las fuerzas afganas de «no dar un paso al frente» para defender Afganistán, pese a «los miles de millones de dólares» que Washington ha aportado en entrenamiento y equipamiento militar.

No obstante, subrayó que Biden sigue considerando la decisión de ordenar la retirada militar de Afganistán como la correcta tras más de 20 años de guerra.

«La cuestión que encaró el presidente en abril (…) es si deberíamos enviar a hombres y mujeres de Estados Unidos una guerra civil en otro país cuando su propio Ejército no lucha por defenderlos. Y la respuesta a esa pregunta es no», afirmó Sullivan.

Las palabras del funcionario estadounidense coinciden con las informaciones sobre el caos en el aeropuerto de Kabul, con miles de personas que tratan de abandonar el país por avión y que ha dejado al menos seis muertos.

Sullivan indicó que Biden se dirigirá «pronto» al pueblo estadounidense para comentar los acontecimientos en Afganistán, aunque no dio más detalles al respecto. Más tarde, a través de sus redes sociales, el presidente Biden indicó que daría un mensaje esta tarde, a las 15:45 hora local (14:45 hora México).

Y es que Estados Unidos culminó el domingo el traslado al aeropuerto de Kabul de todo el personal de su embajada en Afganistán, horas después de iniciar una evacuación aérea desde ese complejo.

A última hora del domingo en Washington, cerca de las 6:00 horas de la mañana del lunes en Kabul, el Departamento de Estado confirmó que había «completado» el proceso para transportar al aeropuerto a los aproximadamente 4,000 empleados de su embajada en la capital afgana.

Por su parte, el Pentágono autorizó también este domingo el envío de 1,000 soldados más a Kabul, lo que significa que, en un plazo de 48 horas, habrá «aproximadamente 6,000» militares estadounidenses en el aeropuerto de la capital afgana.

Además, las fuerzas estadounidenses han «asumido» las riendas del control del tráfico aéreo en el aeropuerto de Kabul, para facilitar las evacuaciones de ciudadanos de Estados Unidos y las de sus aliados.

Se ha criticado fuertemente que el presidente de Estados Unidos guarde silencio en estos momentos. Fue el martes 10 de agosto que el presidente Biden habló por última vez en público, para decir que no «lamentaba» su decisión de retirar a los últimos soldados estadounidenses del país para el 31 de agosto.

El jueves y el viernes, mientras los talibanes tomaban el control de Afganistán a una velocidad asombrosa, la prioridad de La Casa Blanca seguía siendo resaltar el «plan Biden» relacionado con la recuperación económica del país.

La oposición republicana, hasta ahora callada porque la opinión pública estadounidense era mayoritariamente favorable a la retirada de las tropas, se precipitó contra la administración demócrata por lo que considera una humillación para el ejército estadounidense.

Contra Biden también se lanzó su antecesor, Donald Trump, pidiendo su renuncia a pesar de que el mismo había decidido el retiro definitivo de las tropas estadounidenses a partir del 1 de mayo de 2021, fecha límite aplazada hasta el 31 de agosto por el gobierno demócrata.

«El resultado en Afganistán, incluida la retirada, habría sido totalmente diferente si la Administración Trump hubiera estado a cargo. ¿Ante quién o ante qué se rendirá Joe Biden a continuación? Alguien debería preguntarle si pueden encontrarlo», dijo el republicado en un comunicado.

El movimiento islamista palestino Hamás, que gobierna de facto en la Franja de Gaza, felicitó hoy a los talibanes por haber recuperado el control de Kabul y de gran parte de Afganistán, lo que calificó de «victoria» contra Estados Unidos tras dos décadas de guerra.

En un comunicado, Hamás «felicita al movimiento talibán y su valiente liderazgo por esta victoria, que fue la culminación de su larga yihad (guerra santa) durante los últimos veinte años» y desea «éxito al pueblo musulmán afgano y a su liderazgo en alcanzar unidad, estabilidad y prosperidad para Afganistán», e hizo hincapié en que «la victoria solo proviene de Dios».

La organización palestina, que controla Gaza desde 2007 y está vinculada a la corriente política de los Hermanos Musulmanes, no se ha asociado históricamente con grupos como los talibanes, quienes entraron ayer, domingo, en Kabul sin encontrar resistencia y con casi todas las provincias de Afganistán bajo su control.

El mulá Baradar Akhund, jefe de la oficina política de los talibanes en Catar, declaró hoy el fin de la guerra y su victoria, un logro inesperado por su rapidez, que ayer también culminó con la huida del presidente afgano, Ashraf Ghani.

En el primer día en Afganistán bajo control talibán desde la invasión de Estados Unidos en 2001, Baradar se refirió a este como «el momento de la prueba», y Kabul amaneció hoy en manos insurgentes, que patrullan las calles y controlan el movimiento de las personas.

El colapso del país ocurrió en semanas, después de que en mayo las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN comenzaran la fase final de la retirada al entregar todas sus bases militares al entonces activo Ejército regular afgano.

El portavoz de los talibanes, Zabihulá Muyahid, ha informado este lunes sobre la detención de personas «involucradas» en actividades violentas registradas en Kabul. «No se permite a nadie entrar en las casas de los antiguos funcionarios, pedirles sus coches y amenazarles», señaló, antes de advertir que este tipo de comportamientos se evaluarán «seriamente».

Los talibanes lograron hacerse con el país en menos de dos semanas y, en su asalto final a Kabul, se esforzaron por lanzar mensajes en contra de la violencia. Así, cuando ya confirmaron oficialmente la entrada en la capital afgana dijeron que lo hacían para garantizar la seguridad y evitar un vacío de poder.

El grupo también ha ofrecido en estos últimos días teóricas garantías de seguridad para quienes podrían ser sus víctimas, planteando una amnistía para las personas que hubiesen podido ayudar al Ejecutivo de Ashraf Ghani o a los países con tropas desplegadas en Afganistán.

Asimismo, ha asegurado que no atacará objetivos diplomáticos, en plena desbandada de delegaciones oficiales.

Los talibanes tomaron Kabul después que el presidente Ashraf Ghani huyera del país, lo que según expertos marcó el fin de una costosa campaña de dos décadas de Estados Unidos. Las fuerzas de seguridad afganas, entrenadas por Occidente, se desplomaron en cuestión de días, incluso antes de la retirada de los últimos soldados estadounidenses.

Miles de afganos temerosos de un regreso del Talibán están tratando de escapar del país por el aeropuerto en Kabul.

Videos en redes sociales mostraron a centenares de personas corriendo por la pista mientras soldados estadounidenses hacían disparos al aire. Otros videos mostraban a la gente empujándose escalera arriba, tratando de abordar un avión, con algunas personas colgadas de las barandas.

La embajada estadounidense fue evacuada y la bandera arriada, con los diplomáticos trasladándose al aeropuerto para ayudar con la evacuación. Otros países occidentales también cerraron sus embajadas/misiones y estaban sacando del país a personal y civiles.

Medios internacionales reportaron que al menos seis personas murieron este lunes en el caos del aeropuerto de Kabul. No estaba claro cómo murieron las víctimas.

Un testigo, que llevaba más de 20 horas esperando un vuelo de salida, dijo que no estaba claro si las víctimas habían sido alcanzadas por los dispararon que realizaron las tropas estadounidenses, o si habían muerto en una estampida.

El presidente Joe Biden anunció este miércoles que es momento de «terminar la guerra más larga de Estados Unidos», por lo que se procederá a la retirada de tropas de Afganistán, donde llevan dos décadas en un enfrentamiento contra los talibanes.

Apodada como la «guerra eterna», la ofensiva del Ejército estadounidense en el país comenzó como respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Ahora, 20 años después, y con casi 2,400 soldados estadounidenses fallecidos y decenas de miles afganos muertos, Biden marcó el 11 de septiembre como plazo para que los últimos militares estadounidenses dejen el país.

Los países de la OTAN por su parte anunciaron que iniciarán su retirada el 1 de mayo e indicaron que esta operación debería completarse en «unos pocos meses».

En un anuncio solemne transmitido en directo por la televisión, Biden indicó que ya se «cumplió» con la misión que originó la intervención, que fue evitar que Afganistán fuera usado como base para atacar a Estados Unidos.

El gobierno de Kabul, con apoyo internacional, controla solo algunas partes del país, mientras los talibanes se fortalecen. Cada vez más voces predicen que los insurgentes tratarán de hacerse con todo el poder en cuanto desaparezca la protección internacional.

Pero Biden destacó que hay que aceptar que no existe otra alternativa. «No podemos seguir el ciclo de extender o de expandir nuestra presencia militar en Afganistán esperando crear las condiciones ideales para una retirada», afirmó.

«Soy el cuarto mandatario estadounidense que gobierna con la presencia de tropas en Afganistán», dijo. «No le pasaré esta responsabilidad a un quinto», sentenció.

La decisión no es una sorpresa. La guerra es muy impopular entre los votantes y su predecesor en la Casa Blanca, Donald Trump, ya se había comprometido a una salida incluso antes, estableciendo como plazo el 1 de mayo.

La decisión fue recibida con críticas de sectores que consideran que Washington está abandonando al gobierno afgano y fortaleciendo a los yihadistas. «Vamos a ayudar a nuestros adversarios a que celebren el aniversario de los atentados del 11 de septiembre, envolviendo el país para regalo», lamentó el senador republicano Mitch McConnell.

Después de pronunciar su discurso, Biden visitó en el cementerio de Arlington las tumbas de los soldados fallecidos y dijo a la prensa que la decisión no fue difícil. «Estaba absolutamente claro», afirmó.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, insistió tras una conversación telefónica con Biden que sus fuerzas son «totalmente capaces» de defender al país.

Rusia, de su lado, estimó que retrasar hasta septiembre la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán podría provocar una «escalada», ya que Washington estaría revocando su acuerdo con los talibanes.