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Estados Unidos va a comenzar a reunir esta semana a algunas familias migrantes separadas durante el gobierno del expresidente Donald Trump, anunció este lunes el secretario de Departamento de Seguridad Interior (DHS), Alejandro Mayorkas.

Mayorkas indicó que cuatro madres que huyeron de «situaciones extremadamente peligrosas en sus países de origen» van a ser reunidas con sus hijos tras haber sido separados en la frontera entre Estados Unidos y México.

El funcionario celebró este avance después de que el gobierno de Joe Biden estableciera un equipo especialmente dedicado a rastrear a las familias y reunirlas, encabezado por el propio secretario.

«El grupo de trabajo ha realizado un progreso crítico en unos pocos meses y va a seguir trabajando sin descanso para darle a las familias la oportunidad de reunirse y sanar», indicó Mayorkas, que es el primer latino y el primer inmigrante en encabezar este Departamento que se ocupa, entre otras tareas, de la seguridad en la frontera.

La política de Trump de «tolerancia cero» a la inmigración irregular comenzó a ser aplicada en 2017 y fue anunciada formalmente en 2018.

Mediante la separación de las familias, en su mayoría centroamericanos huyendo de la violencia, el gobierno de Trump buscaba disuadir a los migrantes de que emprendieran el viaje hacia su país.

Su implementación, que se estima afectó a cerca de 5,000 menores, fue suspendida ante una ola de indignación nacional y mundial.

Mayorkas expresó su alegría ante el inicio del proceso de reunificación y por el hecho de que estas «cuatro madres puedan abrazar a sus hijos después de tantos años». El colaborador del presidente demócrata indicó que esto es sólo el «principio» del programa.

Recordemos que Joe Biden denunció la política de su predecesor como una «vergüenza moral y nacional».

No está claro cuántos niños todavía están lejos de sus padres, pero se estima que son cerca de 1,000. Muchos de ellos son originarios de zonas rurales y comunidades ubicadas en áreas montañosas de difícil acceso, una tarea logística complicada además por la pandemia.

El gobierno no clarificó si se va a permitir a las familias la residencia legal en Estados Unidos.

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump dijo este jueves que está «100% considerando» presentarse a las elecciones presidenciales de 2024 y contempla como su posible fórmula a Ron DeSantis, actual gobernador de Florida y uno de sus más férreos aliados.

Durante una entrevista con el canal Fox, el republicano dijo que la idea de una fórmula Trump-DeSantis parece que «encanta».

Trump, que terminó su mandato de cuatro años el pasado 20 de enero, tras ser derrotado en noviembre por el demócrata Joe Biden, ha señalado en varias ocasiones la posibilidad de emprender una campaña para la presidenciales de 2024.

«Estoy estudiando muy seriamente, más que seriamente, pero por razones legales no quiero realmente hablar de eso todavía. Es demasiado pronto», aseguró Trump.

El republicano, que se estableció en Palm Beach, Florida, desde enero pasado, ha recibido a un grupo de políticos en su club Mar-a-Lago en busca de su «bendición» para las elecciones legislativas de 2022, que son por ahora su prioridad, según analistas republicanos.

Trump, que fue el padrino político de DeSantis en las elecciones de 2018, ha sido muy cercano al gobernador. «Ha hecho un gran trabajo como gobernador», expresó este jueves Trump durante la entrevista al cana Fox.

DeSantis es «un amigo mío» y «un gran tipo», dijo Trump a la periodista Maria Bartiromo. «Apoyé a Ron y, después de que lo respaldara, despegó como un cohete», recordó.

DeSantis fue en febrero pasado el anfitrión de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), en Orlando, en la que fue el candidato republicano favorito para las elecciones de 2024 en una encuesta de ese foro.

Entre tanto, Trump y su vicepresidente Mike Pence, que no asistió a la CPAC, se alejaron después de que este se rehusara a ayudarlo en su empeño de revertir los resultados electorales de noviembre pasado, en los que ganó Biden.

En más de Trump, el magnate siguió atacando al líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, al decir que los republicanos harían bien en encontrar un nuevo líder si esperan recuperar el Senado en 2022.

«Necesitamos un buen liderazgo. Mitch McConnell no ha hecho un gran trabajo. Creo que deberían cambiar a Mitch McConnell», dijo el expresidente.

Y es que según analistas, la fractura entre Trump y McConnell podría complicar las cosas para los republicanos en su intento de recuperar la mayoría del Senado, ya que los votantes y los legisladores están divididos entre los leales a Trump y al partido tradicional.

McConnell atrajo la ira de Trump al reconocer que el presidente Joe Biden había ganado y al culpar a Trump del mortal ataque del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos, después de que el Senado absolvió al expresidente de un cargo de incitación a la insurrección.

Hace menos de un mes, Trump llamó a McConnell «hijo de puta» en una cena para donantes del Comité Nacional Republicano en su club Mar-a-Lago, según un asistente. McConnell no ha respondido a los ataques de Trump y rara vez se refiere al expresidente en público.

Foto: Twitter @MiguelDiazOK1

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

De todos los resultados que se derivan de las elecciones presidenciales estadounidenses del 3 de noviembre pasado, pocos han llamado tanto la atención de los analistas políticos y encuestadores como lo ocurrido en Zapata, un condado somnoliento a orillas del río Bravo. Donald Trump se convirtió en el primer candidato presidencial Republicano en ganarlo en cien años. Y según el censo, más del 94 por ciento de su población (menos de 15 mil habitantes) es hispana y abrumadoramente mexicoamericana. Si bien Zapata fue el único condado en el sur de Texas que se volteó y tiñó de rojo, de ninguna manera fue una anomalía: hacia el norte en Webb, otro condado predominantemente hispano, el GOP duplicó su apoyo. Al sur, el condado de Starr, que es más del 96 por ciento hispano, experimentó el mayor viraje a la derecha del país; el GOP vio su apoyo incrementarse ahí en 55 puntos porcentuales en comparación con 2016. Los resultados en una región que la mayoría de los analistas ignoraron en sus pronósticos preelectorales terminaron ayudando a frustrar las esperanzas que los Demócratas tenían de ganar Texas en el Colegio Electoral. ¿Cómo pudo Trump, uno de los líderes antiinmigrantes y xenófobos más virulentos -vaya, el más antimexicano en la historia moderan de Estados Unidos- abrirse camino con tantos votantes mexicoamericanos y nada menos que en un corredor a lo largo de la frontera con México?

Con el paso de los meses, se ha venido publicando ya información granular sobre cómo votaron los distintos bloques sociodemográficos del país. El panorama que aquella arroja para los Demócratas, si bien en términos generales es positivo, augura peligros reales para ese partido y su atractivo para los votantes de origen hispano. Y es que 2020 los vio convertirse en la primera minoría de EE.UU, o lo que equivale a 32 millones de votantes elegibles y el 13.3 por ciento del total del electorado (en 2016, los hispanos representaban el 11.9 por ciento).Un estudio reciente de la Universidad de California Los Ángeles sobre el voto hispano que analizó boletas emitidas en lugar de encuestas a boca de urna, arroja datos esclarecedores. Cerca de 16.6 millones votaron en las elecciones presidenciales de 2020. Esto representa un aumento del 30.9 por ciento, casi el doble con respecto al 15.9 por ciento de 2016, el mayor incremento de votos hispanos en cuatro años. Y no cabe duda alguna de que, primero, votaron por Joe Biden por márgenes muy amplios en todo el país, y en línea con los márgenes históricos obtenidos por Barack Obama en 2008 y 2012. Segundo y aún más importante, le dieron la victoria en estados bisagra clave del Colegio Electoral. Los votantes hispanos apoyaron a Biden sobre Trump por un margen de casi 3 a 1 en condados de Arizona, Nevada, Pensilvania y Wisconsin, y con un margen de 2 a 1 o más en condados de Georgia. En Arizona, el tamaño del electorado hispano y su abrumador apoyo a Biden cambiaron el estado de Republicano a Demócrata en el Colegio Electoral por vez primera desde 1996. En Georgia y Wisconsin, donde la diferencia entre el candidato ganador y el perdedor fue de aproximadamente 12,000 y 21,000 votos respectivamente, el fuerte apoyo de los votantes hispanos a Biden y sobre todo el incremento en sus niveles de participación en las casillas ayudó a inclinar esos dos estados a favor del candidato Demócrata. Incluso en Florida y Texas, la mayoría de los hispanos en ambos estados votaron por el actual presidente: si bien los hispanos en Miami-Dade votaron por Trump por un margen de 2 a 1, con ello garantizando que el GOP mantuviera control del estado en el Colegio Electoral, el voto hispano en el resto de la entidad apoyó a Biden por un margen de 2 a 1; en Texas, con excepción de condados fronterizos, los márgenes también fueron de 2 a 1 o más.

Hasta aquí las buenas noticias. Si bien los Demócratas se llevaron la gran mayoría de los votos hispanos en 2020, el análisis de los resultados de los comicios también muestra que los Republicanos avanzaron con este demográfico, el grupo de votantes no blanco más grande del país, y particularmente entre hombres hispanos. Según las encuestas a boca de urna, el 36 por ciento de los hombres hispanos votaron por Trump, frente al 32 por ciento en 2016. Estos votantes también ayudaron a los Republicanos a ganar varios escaños en la Cámara de Representantes en distritos racialmente diversos que los Demócratas pensaban que podían ganar, particularmente en Texas y Florida. Según un análisis a nivel de precinto electoral realizado recientemente por OpenLabs, una consultoría de mercadotecnia de corte progresista, el apoyo hispano a los Demócratas se redujo hasta en un 9 por ciento en las elecciones y mucho más en partes de Florida y el sur de Texas. Sin embargo, más allá de los datos duros, persiste una interrogante, especialmente para los Demócratas que durante mucho tiempo han creído tener una ventaja importante con el voto hispano: ¿Qué está impulsando la inclinación política de hombres hispanos en particular?

Durante décadas, los candidatos Demócratas adoptaron la hipótesis de que si la participación hispana aumentaba, era más probable que ganara el partido. Pero entrevistas con decenas de hombres hispanos de todo el país que votaron por el GOP el año pasado mostraron una profunda discrepancia con tales presunciones. Como cualquier votante, estos hombres también están motivados por sus opiniones sobre una variedad de temas: muchos mencionan su oposición al aborto, su apoyo a los derechos sobre las armas y a políticas de inmigración restrictivas. La gran mayoría subrayaron que muchos Demócratas no entendían cuánto se identificaban con ser proveedores: ganar suficiente dinero para mantener a sus familias es fundamental para la forma en que se ven a sí mismos y a la política. Desean impuestos bajos, pocas regulaciones y quieren apoyar al partido que creen que les permitirá trabajar y hacerse ricos. Las encuestas efectuadas en los últimos tres meses muestran una notable brecha de género, con los hombres hispanos mucho más inclinados que las mujeres hispanas a apoyar al GOP. Y son los hombres mexicoamericanos menores de 50 años quizás el grupo demográfico que más debería preocupar a los Demócratas, porque es más probable que tiendan a apoyar a candidatos conservadores. Esto conduce además a un factor adicional que algunos subrayamos en su momento y que en gran medida responde a la pregunta de arranque de esta columna: los datos duros muestran que el uso electoral en spots microdirigidos que la campaña de Trump dio a las declaraciones desafortunadas y zalameras de su homólogo mexicano en julio pasado en la Casa Blanca redituó en las urnas y dio en el blanco precisamente con esos votantes mexicoamericanos hombres del sur de Texas.

Ronald Reagan alguna vez observó, cuando se empezaba a hablar del potencial del voto hispano en Estados Unidos, que “Los hispanos son Republicanos; no lo saben todavía.” Hoy, una organización de movilización del voto, Libre Initiative, financiada por la red conservadora de los hermanos Koch, ha estado trabajando de manera consistente y denodada desde hace una década en promover el conservadurismo en la comunidad hispana. Y obtener el apoyo de hombres hispanos ha sido, de alguna manera, un desafío de décadas para los Demócratas. Pero hoy se yergue como un recordatorio persistente de que el partido nunca ha logrado movilizar y atraer plenamente a este grupo demográfico. Sin embargo, algunos estrategas electorales en el partido están cada vez más alarmados de que los Demócratas no estén haciendo lo suficiente para llegarle a hombres hispanos cuyas principales prioridades se basan en la economía, en lugar de la justicia racial o la igualdad. Y advierten que es probable que los hombres hispanos emitan votos decisivos en futuras contiendas por el control del Congreso, así como para quién gobierne desde la Oficina Oval. Chuck Rocha, quien en 2020 articuló para la campaña primaria de Bernie Sanders -un hombre que perdió de manera abrumadora el voto hispano contra Hillary Clinton en 2016- una de las campañas más eficaces que me ha tocado ver de movilización del voto hispano en Estados Unidos, subrayó recientemente que si los Demócratas siguen tratando a los hispanos como si fuesen un bloque homogéneo, van a experimentar una sangría de votantes hispanos aún mayor en las próximas elecciones. Narrativas específicas, por ejemplo el miedo al “socialismo” con votantes cubanoamericanos y de origen sudamericano en el condado de Miami-Dade, y entendiendo las diferencias entre bloques distintos de hispanos y sus particularidades en zonas distintas del país, puede resultar mucho más efectivo que una campaña que trata a los votantes como si fueran categorías del Censo.

Hay que hablarles a los hispanos sobre los temas que les preocupan y no solamente sobre sus identidades. Esa lección la aprendieron bien los Demócratas en Arizona, pero no en otras partes del país. La elección de 2020 es una sonora llamada de alerta. Los Demócratas tienen que poner las barbas a remojar. Si no invierten desde temprano, de manera consistente y con antelación a cada ciclo electoral -en lugar del esfuerzo de movilización caracterizado por la coyuntura electoral y por el “demasiado poco, demasiado tarde” con el que suelen aproximarse al votante hispano- en entender y atraer a un arcoíris de votantes hispanos, no podrán seguir dando por sentado el apoyo abrumador de ese segmento cada vez más crucial del voto estadounidense.

El expresidente Donald Trump criticó la decisión del gobierno de Joe Biden de permitir la suspensión de forma cautelar de la vacunación con el fármaco desarrollado por la farmacéutica Johnson & Johnson contra la COVID-19.

El gobierno de Biden «hizo un flaco favor a la gente de todo el mundo» al permitir que los CDC y la FDA hicieran una «pausa» en el uso de la vacuna de Johnson & Johnson, cuyos resultados «han sido extraordinarios», señaló hoy Trump en un comunicado.

El expresidente republicano aprovechó la pausa cautelar de la aplicación de la vacuna de J&J para levantar sospechas sobre los motivos de la suspensión.

«Tal vez todo esto se hizo por motivos políticos o tal vez sea por amor de la FDA a Pfizer (otra vacuna)», dijo el exmandatario, y añadió que fue este organismo, «trabajando con Pfizer», el que «anunció la aprobación de la vacuna dos días después de las elecciones presidenciales de 2020».

«¡Vuelva a poner la vacuna de Johnson & Johnson en la línea rápidamente. La única forma de derrotar al virus de China es con nuestras excelentes vacunas!», apuntó.

Y es que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) recomendaron «una pausa» en el uso de la citada vacuna por «cautela», después de haberse detectado 6 casos de un tipo de coágulo sanguíneo «raro y grave» entre las más de 6.8 millones de dosis administradas.

El anuncio de la FDA y los CDC significa que todos los canales de salud federales (lugares de vacunación masiva, centros de salud comunitarios y similares) que administraban anteriormente la vacuna de Johnson & Johnson tendrán que detener el proceso por el momento.

La de J&J no ha sido la única vacuna cuya administración se ha suspendido en el mundo, ya que varios países también han detenido el uso del suero de AstraZeneca después de detectar casos de trombos.

Expertos han señalado que la de Johnson & Johnson es como una vacuna tradicional: más fácil de distribuir y de almacenar que las basadas en ARN mensajero, como las de Pfizer y Moderna. Al igual que la de AstraZeneca, usó una tecnología sobre la que los científicos llevan trabajando desde hace décadas: un virus denominado adenovirus.

Los adenovirus son virus comunes que provocan enfermedades como el resfriado o la gripe.

La vacuna de J&J utiliza un adenovirus desactivado que manda instrucciones al cuerpo de la persona vacunada para combatir la COVID-19. Este virus no tiene nada que ver con el coronavirus y no se puede replicar ni causar una infección viral en el vacunado.

La vacuna de J&J toma las instrucciones genéticas del virus para construir proteínas en pico, pero, a diferencia de los preparados de Pfizer y de Moderna, que almacenan esos datos genéticos en ARN monocatenario, es decir, de cadena sencilla, este suero usa ADN bicatenario (de doble cadena).

Los ensayos clínicos dieron un eficacia de la vacuna de J&J del 66% en la prevención de la enfermedad moderada o grave en la Fase 3 de una prueba clínica en EUA y del 85 % en los casos más graves.

Janssen Pharmaceutica, una división de Johnson & Johnson con sede en Bélgica, desarrolló la vacuna en colaboración con el israelí Beth Israel Deaconess Medical Center.

El exvicepresidente de Estados Unidos Mike Pence anunció este miércoles la creación de una organización que tiene como objetivo «promover» las políticas «prolibertad» del gobierno que encabezó junto a Donald Trump y «restaurar el respeto» por la nación norteamericana en el extranjero, entre otras cuestiones.

La organización, llamada Advancing American Freedom (Promover la libertad estadounidense), también pretende defender las políticas del mandato de Trump, de las que ha dicho que han creado una prosperidad nacional «sin precedentes», frente a los «ataques liberales y las distorsiones de los medios».

Además, también busca evitar que «la izquierda radical promulgue su agenda política», que «amenazaría las libertades de Estados Unidos».

«Advancing American Freedom busca construir el éxito de los últimos cuatro años mediante la promoción de los valores conservadores tradicionales y promover las políticas exitosas de la administración Trump», ha señalado Pence en un comunicado.

En la presentación de la organización, el republicano dijo que los conservadores no se quedará de brazos cruzados mientras la izquierda radical y la nueva Administración intentan amenazar la posición de Estados Unidos como la nación más grande del mundo con sus «políticas destructivas».

La organización cuenta con la participación de políticos y caras conocidas de la administración Trump y el movimiento conservador estadounidense. Entre estos, destacan Kellyanne Conway, exconsejera de Trump; Kelly Craft, exembajadora de Estados Unidos ante la ONU; Doug Ducey, actual gobernador de Arizona y Larry Kudlow, presentador de televisión vinculado al Partido Republicano.

“Bajo el liderazgo del presidente Trump y el vicepresidente Pence, los estadounidenses experimentaron una prosperidad sin precedentes. Las políticas que llevaron a esos logros ahora están siendo atacadas por la izquierda radical y la Administración Biden, y la fundación de nuestra Nación está bajo asedio ”, dijo Paul Teller, director ejecutivo de Advancing American Freedom.

Según el diario ‘The Washington Examiner’, el grupo de Pence cuenta con el apoyo del expresidente, a pesar de que en los últimos momentos de su Presidencia la relación se tornó tensa por el rechazo de Pence a revertir la victoria de Joe Biden en las elecciones, tal como lo pedía el magnate.

Tras su rechazo de hacer algo que simplemente no podía, el exvicepresidente fue objeto de amenazas por parte de los partidarios del magnate que asaltaron el Capitolio el 6 de enero.

Advancing American Freedom adelantó que además de articular y promover una agenda política, dejó en claro que se opondrá a la expansión del gobierno bajo la agenda política de la izquierda radical de Joe Biden y Kamala Harris.

Algunos analistas han señalado que Pence tendría interés en presentarse a la Presidencia de Estados Unidos en 2024, pero el fin de su mandato como vicepresidente avivó las preocupaciones sobre si recibirá el apoyo de los partidarios de Trump.

El expresidente Donald Trump lanzó una página web para «preservar el magnífico legado» de su Administración y avanzar en la agenda «America First».

45office.com, que está pensada como una plataforma para que los exseguidores del expresidente republicano puedan estar en contacto dada la clausura de las cuentas de Trump en Twitter y Facebook por incitar a la violencia, es un acto de veneración de su Presidencia.

«A través del compromiso cívico y el activismo público, la Oficina de Donald J. Trump se esforzará por informar, educar e inspirar a los estadounidenses de todos los ámbitos de la vida mientras buscamos construir un futuro estadounidense verdaderamente grandioso», señala la web.

Una fotografía tomada el día que asumió la Presidencia, en enero de 2017, en la que se ve a Trump bailando con su esposa Melania en La Casa Blanca es la imagen que uno se encuentra al entrar a la web del hoy expresidente y residente en Palm Beach, Florida.

Se indica que a través de su oficina, el presidente Trump seguirá siendo un «defensor incansable de los hombres y mujeres trabajadores» de Estados Unidos, y de su derecho a vivir con «seguridad, dignidad, prosperidad y paz».

45office.com presenta a Trump como el artífice del movimiento político más «extraordinario de la Historia», y resalta que fue el hombre que derrotó al ‘establishment’ de Washington y el primer «outsider» (ajeno a la política) verdadero en llegar a La Casa Blanca.

El acento está puesto en sus logros económicos, en cómo la clase media vio subir sus ingresos «cinco veces más que en la anterior administración» y en la reducción del desempleo «al nivel más bajo en medio siglo», incluyendo los hispanos, los afroamericanos y los asiáticos.

La política migratoria es otro «fuerte» de Trump que la web resalta. Asegura que Trump logró la frontera «más segura» en la historia de Estados Unidos y firmó una serie de acuerdos históricos con los socios del país en el hemisferio occidental para detener el contrabando, el tráfico y la migración ilegal.

Trump, desde su club Mar-a-Lago en Palm Beach, no ha dejado de acusar al presidente Joe Biden de crear un «desastre» en la frontera con México por haber desmantelado sus políticas.

La nueva web también otorga a Trump el mérito de haber «salvado» un número incontable de vidas a los inicios de la pandemia con el cierre de las fronteras de Estados Unidos para chinos y europeos, el reabastecimiento de unos suministros médicos que estaban «agotados» y las pruebas de Covid-19 y vacunaciones masivas.

La web destaca también la política exterior de Trump por haber puesto a Estados Unidos primero frente a China y otros países y haber logrado un acuerdo de paz en Oriente Medio.

El efecto Trump ha alcanzado a los medios de comunicación de Estados Unidos, quienes han visto altibajos en sus audiencias a raíz de que el republicano dejó La Casa Blanca.

El ejemplo más notorio es el del canal de noticias CNN, que ha perdido casi la mitad de su audiencia desde que Trump dejó el poder, un indicador de cómo la polarización y la animadversión que alimentaba el político en sectores liberales han definido la industria televisiva.

Según datos de Nielsen Media Research, entre el 4 de noviembre de 2020 hasta el pasado 20 de enero, el día de la investidura de Joe Biden, CNN tuvo una media de 2.5 millones de espectadores durante las horas de «prime time», mientras que la cifra cayó a 1.6 millones de media para el 15 de marzo.

La caída es aún mayor si se compara con los 3.1 millones de televidentes en los últimos días de diciembre hasta el 20 de enero, cuando la polarización en el país se amplió con la insistencia de Trump y sus simpatizantes de no aceptar el resultado electoral.

En el segmento de demografía más importante para CNN el retroceso fue del 58% después de que se pusiera fin a la incertidumbre electoral, que llegó a su punto álgido con el intento de toma al asalto del Capitolio por parte de simpatizantes de Trump el 6 de enero.

Los medios de NewsCorp, fundados por el magnate sensacionalista Rupert Murdoch, destacaron este jueves los malos datos de su mayor competidor en el segmento de noticias de televisión por cable.

Los cuatro años de Trump en La Casa Blanca polarizaron tanto a los votantes como a los canales de noticias en Estados Unidos que, según diversos analistas, ahora ocupan más su tiempo con opinión y no tanto con análisis imparciales.

Fox News, que apoyó a Trump durante su mandato, se convirtió en el canal predilecto de los conservadores, pero tras darle la espalda a raíz del asalto al Capitolio, las empresas de análisis televisivo han comenzado a detectar un éxodo de audiencias a canales más conservadores como Newsmax.

Otros canales como el ultraconservador OANN, con vínculos con el Kremlin y acusado de ser un aparato de desinformación, también han prosperado gracias a la polarización que vive Estados Unidos.

El presidente Vladimir Putin probablemente dirigió el esfuerzo de Moscú para tratar de incidir en la elección presidencial de Estados Unidos el año pasado, en favor de Donald Trump, según un informe de inteligencia estadounidense publicado este martes.

El informe de 15 páginas, publicado por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, añadió peso a acusaciones anteriores de que algunos de los principales lugartenientes de Trump estaban haciendo el juego a Moscú al amplificar las afirmaciones contra el entonces candidato Joe Biden por figuras ucranianas vinculadas a Rusia, en el período previo a las elecciones del 3 de noviembre.

Además, añadió nuevas conclusiones de que Putin supervisó o al menos aprobó la intromisión en las elecciones para beneficiar a Trump.

Es probable que los resultados sobre el papel de Putin reciban una atención especial, dadas las conclusiones del informe de que figuras respaldadas por Rusia, como el parlamentario ucraniano Andriy Derkach, reclutaron a políticos estadounidenses no identificados en su campaña para desprestigiar a Biden y a su hijo Hunter.

El informe mencionó a Derkach, que se reunió con el abogado de Trump, Rudy Giuliani, en 2019, como alguien cuyos movimientos eran seguidos, si no dirigidos, por Putin.

«Putin tenía competencia sobre las actividades de Andriy Derkach», señala el informe. «Otros altos funcionarios también participaron en los esfuerzos de influencia electoral de Rusia, incluidos funcionarios de alto rango de seguridad nacional y de inteligencia, que evaluamos que no actuarían sin recibir al menos la aprobación tácita de Putin».

Las agencias de inteligencia estadounidenses y el exfiscal especial Robert Mueller habían concluido antes que Rusia también interfirió en las elecciones estadounidenses de 2016 para impulsar la candidatura de Trump, con una campaña de propaganda destinada a perjudicar a su entonces oponente, Hillary Clinton.

Mueller encontró numerosos contactos entre la campaña de Trump y Rusia. Trump, mientras era presidente, también se enfrentó a preguntas sobre los vínculos de sus asociados con Rusia y con figuras vinculadas a Rusia en Ucrania.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos sometió a Trump a un juicio político en 2019, la primera de dos veces, por cargos derivados de su petición de que Ucrania investigara a los Biden.

El informe de inteligencia de Estados Unidos también encontró otros intentos extranjeros para influir en los votantes estadounidenses en 2020, incluida una «campaña de influencia encubierta de varios frentes» por parte de Irán, destinada a socavar a Trump.

Funcionarios de inteligencia dijeron que también vieron esfuerzos de Cuba, Venezuela y el grupo militante libanés Hezbolá para influir en las elecciones, aunque «en general, evaluamos que fueron de menor escala que los realizados por Rusia e Irán».

Apenas llegó a La Casa Blanca Joe Biden prometió que su política migratoria daría un giro de 180 grados respecto a la de Donald Trump. Nada de la crueldad. Nada de separar familias. Nada de poner a niños en jaulas. Más bien tendría una visión humanista. Al decir esto, miles de centroamericanos y mexicanos lo escucharon como una licencia para migrar. Hoy la situación en la frontera es de caos.

Los albergues están desbordados; la Patrulla Fronteriza no se da abasto y los cruces fronterizos han crecido con varios migrantes que incluso llegan arrodillados a la frontera con camisetas en las que se lee: Biden, déjanos entrar.

Hace diez y seis años escribimos un artículo para la revista Nexos el Dr. Rafael Fernández de Castro y yo en el que hacíamos alusión al sistema migratorio roto en Estados Unidos. Releyendo lo escrito en ese momento es de llamar la atención que ni México ni Estados Unidos hemos logrado atender el tema de tal forma que una solución esté a la vista. Por el contrario, los fenómenos naturales como huracanes y la pandemia de la COVID19 ha provocado un enorme retroceso.

En el texto del 2005 en Nexos, la alarma era que la circularidad en la migración se había roto. Esto significa que los mexicanos de todos los municipios del país llevan migrando todos, si pueden, desde todas partes y para quedarse en Estados Unidos, sin pensar en volver a México. Antes solo algunos municipios de algunos estados como Michoacán o Zacatecas expulsaban migrantes. Ahora son todos. Y ya es más de una década en donde no solo emigran los hombres. Mujeres y niños también. Y lo hacen para no volver.

Trump quiso resolver el problema con políticas muy duras, muy poco humanas. Además de la política de “Remain in Mexico”, entre el apriete de Trump estuvo la publicación del Título 42, que permitió a la Patrulla Fronteriza expulsar a cualquier migrante que llegara a EUA con el argumento de que podrían estar infectados de COVID19. Los expulsaron a México, sin importar si eran de otro país. Sin importar si eran menores de edad. Quedaban fuera de EUA y a ver si lograban reunirse con algún familiar. Eso ya no le importó ni fue un problema para el gobierno de EUA.

Lo anterior le permitió a Trump que la entrada de migrantes a EUA cayera a la mitad. En 2019 llegaron 1 millón de personas, entre mexicanos y centroamericanos, a pedir asilo. Para el año pasado solo fueron 500 mil. A los demás se les aplicó el Título 42 y se les expulsó.

Hasta ahora la política migratoria de Biden sigue aplicando el Título 42. Aunque Biden ha anunciado que invertirá 4 mil millones de dólares en ayuda económica para la región de Centroamérica para atacar las causas de la migración, esto es muy poco dinero para el enorme problema. Para Biden el problema va a ser el discurso republicano de que el regreso de los demócratas a La Casa Blanca ha empeorado una situación que lleva tantos años sin resolverse.

Ya dijo en estos días Donald Trump que Biden está generando un tsunami en la frontera. Y se anticipa que el tema sea utilizado para recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes en el 2022.

Apostilla: Dice el presidente López Obrador que en su gabinete hay paridad de género como nunca. El tema no es que haya muchas mujeres que lo rodeen. El problema es que ninguna tiene voz. Es sólo la de él la que se escucha y eso deslegitima su discurso paritario.

Texto completo en EL UNIVERSAL

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump afirmó este viernes que la frontera con México «está totalmente fuera de control gracias al desastroso liderazgo» del actual mandatario, Joe Biden.

El republicano llamó al demócrata a poner fin a lo que definió como una «pesadilla fronteriza».

«Nunca ha habido un momento en nuestra frontera sur como el que está sucediendo ahora, pero lo que es más importante es lo que está a punto de suceder: (…) los inmigrantes ilegales de todos los rincones de la Tierra descenderán a nuestra frontera y nunca serán devueltos», dijo Trump.

El expresidente emitió así su mensaje más agresivo contra la Administración de Biden desde que este lo reemplazó en La Casa Blanca.

Trump se empeñó en decir que la Patrulla Fronteriza y los agentes de ICE han sido faltados al respeto, degradados y burlados por la Administración Biden.

Según el exmandatario, que durante su presidencia aplicó una política de «tolerancia cero» a la inmigración ilegal y avanzó en la construcción del muro fronterizo, cada hora ocurre una «incursión masiva en el país por parte de personas que no deberían estar aquí, que empeora a cada minuto».

Trump aseguró que muchas de las personas que están llegando a EUA tienen antecedentes penales y muchos otros «tienen y están propagando la Covid-19» en el país.

De acuerdo con su negativo relato, los delincuentes que una vez fueron expulsados del país por su gobierno ahora están de nuevo en la calle para «cometer delitos atroces y violentos». Acusó que pese a que los oficiales de ICE están desesperados por sacar a esos criminales convictos, Biden no los deja.

Trump subrayó que el «tsunami» en la frontera está abrumando a las comunidades locales, agotando los presupuestos, abarrotando los hospitales y quitando puestos de trabajo a los trabajadores estadounidenses.

«Cuando dejé el cargo (en enero), habíamos logrado la frontera más segura en la historia de nuestro país. Bajo Biden, pronto será peor, más peligrosa y más fuera de control que nunca», aseveró.

Trump acusó a su sucesor de haber violado su juramento de defender la Constitución y hacer cumplir las leyes con los medidas que ha tomado en inmigración, acordes con sus promesas electorales de posibilitar la legalización de los indocumentados y volver a las leyes que amparaban a los solicitantes de asilo.

«Nunca se puede tener una frontera segura a menos que las personas que cruzan ilegalmente sean expulsadas de inmediato», aseguró el republicano.

Llama la atención que en su comunicado, Trump se refiere al gobierno de México, especial al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a quien se refirió como una persona «maravillosa».

Dijo haber forjado «una gran relación» con el gobierno de nuestro país, y lamentó que sus resultados se hayan desvanecido «por la gran incompetencia y radicalismo de las personas que están a cargo actualmente», en referencia a la administración de Biden.

«¡Mantenga la inmigración ilegal, el crimen y el virus de China fuera de nuestro país!», cerró su mensaje Trump a Biden.

La Policía del Capitolio (United States Capitol Police) informó este miércoles que reforzó la seguridad en Washington luego de que los servicios de inteligencia descubrieran un «posible complot para irrumpir en el Capitolio» el día de mañana, casi dos meses después del asalto mortal por parte de simpatizante del expresidente Donald Trump.

Miembros del movimiento conspiracionista QAnon, que jamás aceptó la victoria electoral de Joe Biden, consideran que el 4 de marzo Trump deberá ser investido para un segundo mandato.

«Hemos obtenido información de inteligencia que muestra un posible complot para irrumpir en el Capitolio, por parte de una milicia identificada, el jueves 4 de marzo», dijo en Twitter la policía del Capitolio. «Ya hemos realizado importantes mejoras de seguridad» después del ataque del 6 de enero, agregó la corporación.

El cuerpo de seguridad añadió además, que está «alerta» y preparada para cualquier amenaza potencial hacia los miembros del Congreso o hacia el complejo mismo. Señaló que toma los informes de inteligencia «seriamente», y que está trabajando con las fuerzas locales, estatales y federales para «frenar cualquier amenaza», aunque evitó proporcionar mayores detalles.

El jefe de los servicios de protocolo y seguridad en el Congreso, Timothy Blodgett, envió un mensaje a los congresistas el lunes informándoles que estaba trabajando con la policía para monitorear la información «relacionada con el 4 de marzo y las posibles manifestaciones en torno a lo que algunos llaman ‘el verdadero día de la investidura'».

«La importancia de esta fecha aparentemente ha disminuido entre diferentes grupos en los últimos días», subrayó el funcionario; y es que hasta 1933, los presidentes estadounidenses asumieron el poder el 4 de marzo, y no el 20 de enero como ocurre actualmente.

Durante la presidencia Trump, seguidores del grupo QAnon promulgaban, sin evidencias, que el republicano salvaría al mundo de las élites corruptas y pedófilas.

Miembros autoproclamados de esa organización estuvieron entre los manifestantes del 6 de enero, que protestaban por un supuesto fraude en la elección presidencial en la que Trump resultó derrotado por Joe Biden.  Aunque el demócrata Biden fue investido el 20 de enero, activistas de QAnon, cuya cantidad es difícil de estimar, creen que el republicano Trump volverá al poder el jueves.

Recordemos que cinco personas, incluido un policía del Capitolio, murieron durante al asalto del 6 de enero; más de 270 personas están siendo investigadas por su participación en esa asonada, según el FBI.

Al respecto, el estadounidense de origen cubano Enrique Tarrío, líder de los Proud Boys, dijo este miércoles que los «siete» miembros del grupo que están siendo enjuiciados por el asalto al Capitolio de saben que fue un «error» y aseguró que no son un grupo racista.

Tarrío subrayó que considera que les han presentado cargos criminales mayores a los que se merecen. Aseguró además que se salvó de participar en la toma de la sede del Congreso en Washington porque había sido detenido unos días antes en esa ciudad por cargos relacionados con la quema de una bandera con el lema «Black Lives Matter».

«Dios me salvó, Dios me estaba hablando», dijo el cubano al detallar que él hubiera ingresado al Capitolio por la emoción del momento.

Señaló que el grupo de los Proud Boys «no es político», que rechazan «políticas socialistas» como las de la congresista hispana Alexandria Ocasio Cortez y se identifican con los principios del conservadurismo. Explicó que el grupo considera «terroristas» a los grupos liberales Black Lives Matter y Antifa (antifacistas), un movimiento considerado anarquista, que está contra los fascistas, racistas y de extrema derecha al considerar que atacan a comunidades minoritarias y marginadas.

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó este lunes la negativa del expresidente Donald Trump a entregar sus declaraciones de impuestos a un gran jurado de Nueva York que estudia si infringió la ley con los pagos secretos de su campaña electoral a la actriz porno Stormy Daniels.

La Corte Suprema allanó así el camino para que el fiscal del distrito neoyorquino de Manhattan, Cyrus Vance, obtenga las declaraciones de impuestos de Trump, lo que supone un duro revés legal para el republicano, quien se ha opuesto fuertemente a entregar sus cuentas financieras al tribunal.

Sin embargo, los documentos no se darán a conocer públicamente, ya que, según el dictamen de la Corte Suprema, las declaraciones de impuestos estarán sujetas a las reglas de secreto del gran jurado, que impide su divulgación fuera del tribunal.

En una declaración, Trump enmarcó la decisión del Tribunal  a una «persecución política» y una «caza de brujas» que viene denunciando cuando se trata de decisiones legales en su contra o de los dos procesos de destitución («impeachment») que ha tenido que afrontar.

«Por más de dos años, la ciudad de Nueva York ha estado analizando casi todas las transacciones que he realizado, incluidas declaraciones de impuestos que fueron realizadas por las firmas de abogados y contables más grandes y prestigiosas de EE.UU. (…) La Corte Suprema nunca debería haber permitido que ocurriera esta ‘expedición de pesca’, pero lo hicieron», se quejó Trump.

Vance investiga si los pagos secretos de dinero de la campaña electoral de Trump a Daniels, para evitar que hiciera pública una supuesta relación sexual entre ambos, infringieron la legislación del estado de Nueva York.

Trump ha insistido en su negativa a aportar los documentos financieros por considerar que la orden es demasiado amplia, se emitió «de mala fe» y equivale a un «acoso» político por parte de Vance, quien es del Partido Demócrata.

«Estos son ataques de demócratas dispuestos a hacer cualquier cosa para detener a las casi 75 millones de personas (…) que votaron por mí en las elecciones, una elección en la que muchas personas y expertos sienten que gané. ¡Estoy de acuerdo!», agregó el exgobernante, que sigue sin reconocer su derrota electoral.

El fiscal del distrito de Manhattan reclama a Trump sus declaraciones fiscales de ocho años y otros documentos como parte de su investigación sobre los pagos secretos a la actriz porno.

Además, Vance estudia si el exgobernante cometió otros posibles delitos, incluidos el fraude bancario y de seguros, según sugirió hace meses en documentos judiciales.

En julio pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos ya había rechazado los intentos de Trump de que se le declarase inmune a estas citaciones dada su condición de presidente en aquel entonces, y estableció que, como gobernante, no tenía derecho a ningún tipo de trato diferente al común de los ciudadanos.

Además de ese proceso, Trump es objeto de otra investigación judicial en Nueva York por posible ocultación del valor de activos para obtener préstamos y exenciones fiscales.

Este otro proceso lo lleva la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que investiga si Trump infló el valor de algunas propiedades en el estado para obtener préstamos y también los falseó para reclamar exenciones fiscales.

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump reapareció este miércoles en televisión, al conceder una entrevista telefónica para hablar del fallecimiento de Rush Limbaugh, en la que insistió en sus acusaciones de que hubo fraude en las pasadas elecciones, además de que criticó al Partido Republicano.

Trump, que se encuentra en su club de golf de Mar-a-Lago, en Florida, intervino telefónicamente en la cadena de televisión Fox News para elogiar la figura de Limbaugh, que lo entrevistó en varias ocasiones.

Dijo que Rush creía que él había ganado la elección presidencial, algo con lo que dijo estar de acuerdo; dijo que su triunfo fue «sustancial», y que mucha gente lo sintió así también.

«No creo que eso le hubiera pasado a ningún demócrata, hubieras tenido disturbios en todas partes si eso le hubiera pasado a los demócratas, no tenemos el mismo apoyo en ciertos niveles del sistema (del partido) republicano, pero tenemos gente genial entre los republicanos. Rush sentía que habíamos ganado y estaba bastante enfadado sobre eso», añadió el exmandatario.

Desde que las proyecciones de los medios de comunicación dieron al demócrata Joe Biden como ganador de las elecciones presidenciales cuatro días después de su celebración, Trump ha insistido en sus acusaciones de fraude electoral sin aportar pruebas y no llegó a reconocer el triunfo de su rival hasta después de que la Cámara Baja aprobara el 13 de enero la acusación para abrir un juicio político contra él por el asalto al Capitolio.

Y es que minutos antes del asalto, el entonces presidente saliente pronunció un discurso incendiario desde La Casa Blanca donde instó a sus partidarios a marchar hacia al Capitolio para «detener el robo» de las elecciones.

Esa intervención sirvió de base a los demócratas para abrir un juicio contra él en el Senado, bajo el cargo de haber incitado a la insurrección, del que Trump fue absuelto el pasado fin de semana, al no haber votos suficientes para «condenarlo».

Como Trump ya no es presidente, se hubiera enfrentado a una posible inhabilitación para ejercer cargos públicos en el futuro.

Recordemos que desde el asalto al Capitolio, el exmandatario, que durante su mandato estuvo omnipresente en Twitter, tiene bloqueadas sus cuentas en las principales redes sociales

Un 58% de los estadounidenses creen que el expresidente Donald Trump debió haber sido condenado en el Senado por incitar a la insurrección, un porcentaje similar al recabado antes del ‘impeachment’.

Y es que el sábado pasado, 57 senadores se pronunciaron a favor de condenar a Trump, entre ellos siete republicanos. Aunque fueron mayoría, la causa demócrata no logro alcanzar los 67 votos que se necesitaban, por lo que Trump podrá presentarse en unas futuras elecciones si así lo decide.

Antes del ‘impeachment’, un 56% de los ciudadanos se mostraba partidarios de la condena y el dato ha permanecido
prácticamente constante (dos puntos más) tras la finalización del juicio, según un sondeo elaborado por Ipsos para la cadena ABC News.

Entre los simpatizantes republicanos, solo un 14% lamenta la absolución, mientras que si solo se tiene en cuenta a los demócratas el dato asciende al 88%. Más de ocho de cada diez republicanos aseguran incluso que el juicio nunca debía haberse celebrado.

Tras la absolución, Trump proclamó victoria reivindicándose como «campeón incansable del estado de derecho» y advirtió de que seguirá en política. Recordemos que el día que abandonó La Casa Blanca advirtió que «volveremos de alguna manera».

Al respecto, el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reconoció que la absolución de Donald Trump en el juicio político demostró que la «democracia es frágil» y, por ello, pidió a todos los estadounidenses «defender la verdad y derrotar las mentiras».

Solo usando la verdad, argumentó Biden, Estados Unidos será capaz de acabar con la «guerra no civil» entre demócratas y republicanos y «curar el alma de la nación».

El senador republicano Lindsey Graham, uno de los principales aliados políticos del expresidente Donald Trump, aseguró que éste sigue siendo «la fuerza más potente» del Partido Republicano tras superar su segundo ‘impeachment’.

«El movimiento Trump está vivo y bien. Todo lo que puedo decir es que la fuerza más potente del Partido Republicano es la del presidente Trump. Necesitamos el plus de Trump», dijo Graham en declaraciones a la cadena Fox News.

Los abogados de Donald Trump iniciaron la defensa del expresidente en su juicio político negando enérgicamente que tuviera papel alguno de incitación del asalto al Capitolio y dijeron que la acusación en contar del republicano está motivada por el «odio» y es parte de una «cacería de brujas» demócrata.

Los abogados dijeron a los senadores que Trump tenía derecho a cuestionar los resultados de la elección de 2020 y que al hacerlo, incluso en un discurso que precedió el asalto al Capitolio, eso no significó incitar los actos de violencia que se produjeron.

Trataron de volver los argumentos de los acusadores en su contra al comparar los cuestionamientos demócratas del triunfo de Trump en 2016 con la actitud de Trump en la última elección. Cuando Trump imploró a sus seguidores que «pelearan como demonios» el 6 de enero, eso no se diferenciaba con la retórica de los demócratas en cuanto a incitar a la violencia.

«Esta es retórica política que es prácticamente imposible de distinguir del lenguaje utilizado por la gente de todo el espectro político durante cientos de años», dijo Michael van der Veen, uno de los abogados de Trump. «Innumerables políticos han hablado de luchar por nuestros principios».

Después de una acusación que recurrió a imágenes violentas del asalto al capitolio, el juicio político pasó a los abogados defensores, que hicieron una concesión fundamental: la violencia fue tan traumática, inaceptable e ilegal como dicen los demócratas, pero Trump no la ordenó. Van der Veen dijo que el asalto fue realizado por personas que «secuestraron» para sus propios fines lo que debía ser un evento pacífico. Incluso dijo que habían hecho planes para ejercer la violencia antes de que Trump hablara. «Uno no puede incitar lo que iba a suceder», añadió.

Reconocer los horrores de la jornada tuvo por objeto debilitar el impacto de los argumentos demócratas y apelar a lo que consideran el asunto medular del juicio, y con más posibilidades de ganar: si es que se puede considerar al entonces presidente Trump responsable de incitar el ataque del 6 de enero. Cinco personas murieron a causa del asalto al Capitolio y sus secuelas.

Es un argumento dirigido a los senadores republicanos, que quieren sumarse a condenar la violencia, pero sin llegar a condenar al ahora exmandatario. «No lo han vinculado en absoluto con Trump», dijo David Schoen, uno de los abogados del expresidente.

El proceso podría culminar con una votación este fin de semana por parte de los senadores, que fungen como jurado.

En documentos legales y alegatos al inicio de la semana, los abogados de Trump dejaron en claro su posición, de que los responsables de los disturbios fueron los revoltosos que asaltaron el edificio y que están siendo juzgados por la justicia.

Al finalizar su presentación ayer, los demócratas utilizaron videos y palabras de la turba el 6 de enero para incriminar a Trump. «Nos invitaron a venir», dijo uno. «Trump nos envió», dijo otro. «Él va a estar feliz. Estamos luchando por Trump». «Realmente creyeron que toda esta invasión fue por órdenes del presidente», dijo la representante Diana DeGette. «El presidente les dijo que vinieran».

El objetivo de los fiscales fue retratar a Trump no como un espectador sino como el «incitador en jefe» que durante meses difundió mentiras y estimuló a sus seguidores a no reconocer la elección.

Además de la condena, los demócratas piden que sea vetado de cualquier función pública federal en el futuro.

El presidente estadounidense Joe Biden puso fin de manera oficial a la «emergencia nacional» que su antecesor, Donald Trump declaró a fin de usar dinero del Pentágono para construir el muro a lo largo de la frontera con nuestro país.

La Casa Blanca publicó este jueves una carta de Biden a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en la que notificaba al Congreso que había rescindido la proclama de febrero de 2019 hecha por sel republicano.

Se trató de una formalidad, dado que Biden ordenó detener la construcción del muro fronterizo poco después de haber asumido la presidencia.

En su carta, el presidente dijo que la declaración de emergencia nacional hecha por Trump había sido «injustificada» y que él había dado la instrucción de que «ni un dólar más de los contribuyentes estadounidenses sea destinado a construir un muro fronterizo».

También ordenó una revisión de todo el dinero gastado en el proyecto hasta la fecha.

Y es que aunque Estados Unidos ha estado construyendo muros fronterizos por décadas tanto en gobiernos demócratas como republicanos, Trump hizo del muro un tema central de su primera campaña presidencial, y prometió construir uno que abarcara la frontera entera. Además aseguró que México pagaría por él.

Trump se hizo de cerca de 6,000 millones de dólares de fondos militares bajo la emergencia nacional que él mismo declaró después que el Congreso se negó a aprobar el monto que deseaba para el muro, llevando al paro de actividades del gobierno más largo en la historia del país.

Adicional, el presidente Joe Biden informó este jueves que su gobierno cerró acuerdos para adquirir 200 millones de dosis adicionales de vacunas contra el Covid-19.

«Justo esta tarde, firmamos contratos finales para 100 millones más de dosis del laboratorio Moderna y 100 millones más de vacunas de Pfizer», dijo tras recorrer la sede de los Institutos Nacionales de Salud cerca de Washington.