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El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) informó este miércoles sobre la conversación telefónica que sostuvo con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, quien fue designada por el presidente Joe Biden la como encargada de atender el asunto migratorio en Centroamérica.

A través de sus redes sociales, el mandatario indicó que planteó a Harris la importancia de atender el asunto migratorio en Centroamérica, además de que refrendó la disposición de México para sumar voluntades en programas de combate al tráfico de personas, orientación, bienestar y protección de los derechos humanos, particularmente de niñas y niños.

Durante la conversación, AMLO estuvo acompañado del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon.

La conversación se da en medio de una campaña del gobierno estadounidense para enfrentar la migración, especialmente desde el llamado Triángulo del Norte, conformado por El Salvador, Guatemala y Honduras.

Recordemos que esta semana, el enviado especial de Biden al Triángulo Norte de Centroamérica, Ricardo Zúñiga, realiza una gira por Guatemala y El Salvador destinada a abordar el aumento vertiginoso de la migración. El lunes sostuvo una reunión con el presidente guatemalteco Alejandro Giammattei.

Y es que la región vive una gran ola migratoria hacia Estados Unidos desde la llegada del demócrata a La Casa Blanca, tras su promesa de llevar a cabo una política migratoria más laxa y ayudar a miles de solicitantes de asilo varados en la frontera mexicana.

Al respecto, se informó que las autoridades estadounidenses detuvieron a 100,441 indocumentados en febrero, frente a los 78,442 registrados en enero. Se estima que las cifras de marzo sean todavía mayores. Miles de ellos son migrantes menores de edad no acompañados.

Ayer, el gobierno de Biden anunció el despliegue de un equipo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para atender «necesidades humanitarias urgentes» en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Finalmente, La Casa Blanca confirmó la llamada de la Vicepresidenta Kamala Harris con López Obrador y dijo que acordaron continuar trabajando juntos para abordar las causas fundamentales de la migración desde los países del Triángulo Norte.

La presidencia de Estados Unidos indicó que durante la llamada también se discutió la importancia de atacar el tráfico de personas y la trata de personas.

Roberta Jacobson, coordinadora para la frontera sur del gobierno de los Estados Unidos, hizo un llamado a migrantes indocumentados a que no se dirijan a la frontera entre su país y México, pues recordó que «la frontera está cerrada».

«No vengan a la frontera. La frontera está cerrada. Las personas que intentan viajar a Estados Unidos de manera irregular corren el riesgo de convertirse en víctimas de delitos y trata de personas», dice Jacobson.

El mensaje fue difundido después de que Jacobson y Juan González, encargado de los asuntos latinoamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional (NSC), sostuvieran una reunión con el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, en momentos en que una creciente ola de migrantes está llegando a la frontera sur estadounidense.

Jacobson advierte en el mensaje a los migrantes que llegar a la frontera norte de México representa «un viaje peligroso y los coyotes (traficantes) con los que se endeudan los migrantes son personas peligrosas».

Además, recuerda que en este momento de pandemia global, viajar y vivir en grandes grupos o campamentos aumenta el riesgo de contraer y transmitir el COVID-19. La funcionaria de la administración del presidente Biden pidió mantenerse a salvo, y a la espera de información sobre el proceso de asilo.

Y es que recordemos que miles de personas, principalmente centroamericanos, se han encaminado nuevamente a la frontera esperanzados en cruzar y solicitar asilo, alegando la pobreza y la violencia que sufren en sus países de origen.

Datos de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense indican que solo en febrero 100,000 personas fueron capturadas tratando de ingresar irregularmente a ese país.

El gobierno de México, por su parte, ha reforzado la vigilancia en la frontera con Guatemala para impedir el paso de indocumentados que intentan llegar a Estados Unidos, tras identificar desde enero a 4,180 menores centroamericanos que viajaban de forma irregular.

La creciente problemática obligó al presidente estadounidense Joe Biden a pedir directamente a los migrantes: «No vengan».

Ayer, las delegaciones de México y Estados Unidos discutieron temas de migración y desarrollo regional durante una serie de reuniones de alto nivel, a las que también asistió Ricardo Zúñiga, quien fue nombrado recientemente como enviado especial para el Triángulo Norte.

El gobierno de Estados Unidos ha comenzado a desmantelar las políticas de la era Trump que dificultaban el proceso de asilo, pero han mantenido vigentes algunas medidas, como una política relacionada a la pandemia que le permite a Estados Unidos devolver a México a la mayoría de los migrantes que cruzan ilegalmente la frontera.

Por su parte el titular de la SRE enfatizó el objetivo compartido de desarrollo en la región para atender la migración.

«Si perseveramos y actuamos en conjunto, les dijimos, podemos lograr que estos países y el sur de México tengan otro futuro, tengan otras posibilidades», dijo el canciller en un video difundido en sus redes sociales. «Que nadie tenga que emigrar por pobreza, por inseguridad, por desesperanza».

Una delegación de alto nivel estadounidense encabezada por la coordinadora de la frontera sur, Roberta Jacobson, se reunirá este martes con el gobierno de nuestro país para analizar el creciente fenómeno migratorio y la cooperación para el desarrollo.

«El día de mañana (martes), recibiremos en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) la visita de una delegación de alto nivel de Estados Unidos», indicó en Twitter Roberto Velasco, el director general para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Por parte de Estados Unidos, y encabezando al reunión, participará Roberta Jacobson, enviada especial para la frontera sur del gobierno de Joe Biden, y exembajadora de México entre 2016 y 2018 durante el mandato de Barack Obama.

El recientemente nombrado Ricardo Zuniga, enviado especial para el Triángulo Norte de Centroamérica, y Juan González, director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, también estarán en el encuentro.

«Asimismo participarán representantes de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe», informó la cancillería, quien puntualizó que el «principal tema» a tratar en la reunión será la cooperación para el desarrollo de Centroamérica y del sur de México, además de los «esfuerzos conjuntos» por una migración «segura, ordenada y regular».

Norteamérica vive una potente ola migratoria hacia Estados Unidos desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca a finales de enero.

La reunión llega luego de que por primera vez y tras un año de pandemia, nuestro país anunciara la pasada semana el control terrestre para actividades no esenciales en su frontera sur, alegando que se debía controlar la propagación del coronavirus.

Así, el gobierno federal desplegó este domingo efectivos del Ejército y de la Guardia Nacional en las inmediaciones del río Suchiate.

Apenas llegó a La Casa Blanca Joe Biden prometió que su política migratoria daría un giro de 180 grados respecto a la de Donald Trump. Nada de la crueldad. Nada de separar familias. Nada de poner a niños en jaulas. Más bien tendría una visión humanista. Al decir esto, miles de centroamericanos y mexicanos lo escucharon como una licencia para migrar. Hoy la situación en la frontera es de caos.

Los albergues están desbordados; la Patrulla Fronteriza no se da abasto y los cruces fronterizos han crecido con varios migrantes que incluso llegan arrodillados a la frontera con camisetas en las que se lee: Biden, déjanos entrar.

Hace diez y seis años escribimos un artículo para la revista Nexos el Dr. Rafael Fernández de Castro y yo en el que hacíamos alusión al sistema migratorio roto en Estados Unidos. Releyendo lo escrito en ese momento es de llamar la atención que ni México ni Estados Unidos hemos logrado atender el tema de tal forma que una solución esté a la vista. Por el contrario, los fenómenos naturales como huracanes y la pandemia de la COVID19 ha provocado un enorme retroceso.

En el texto del 2005 en Nexos, la alarma era que la circularidad en la migración se había roto. Esto significa que los mexicanos de todos los municipios del país llevan migrando todos, si pueden, desde todas partes y para quedarse en Estados Unidos, sin pensar en volver a México. Antes solo algunos municipios de algunos estados como Michoacán o Zacatecas expulsaban migrantes. Ahora son todos. Y ya es más de una década en donde no solo emigran los hombres. Mujeres y niños también. Y lo hacen para no volver.

Trump quiso resolver el problema con políticas muy duras, muy poco humanas. Además de la política de “Remain in Mexico”, entre el apriete de Trump estuvo la publicación del Título 42, que permitió a la Patrulla Fronteriza expulsar a cualquier migrante que llegara a EUA con el argumento de que podrían estar infectados de COVID19. Los expulsaron a México, sin importar si eran de otro país. Sin importar si eran menores de edad. Quedaban fuera de EUA y a ver si lograban reunirse con algún familiar. Eso ya no le importó ni fue un problema para el gobierno de EUA.

Lo anterior le permitió a Trump que la entrada de migrantes a EUA cayera a la mitad. En 2019 llegaron 1 millón de personas, entre mexicanos y centroamericanos, a pedir asilo. Para el año pasado solo fueron 500 mil. A los demás se les aplicó el Título 42 y se les expulsó.

Hasta ahora la política migratoria de Biden sigue aplicando el Título 42. Aunque Biden ha anunciado que invertirá 4 mil millones de dólares en ayuda económica para la región de Centroamérica para atacar las causas de la migración, esto es muy poco dinero para el enorme problema. Para Biden el problema va a ser el discurso republicano de que el regreso de los demócratas a La Casa Blanca ha empeorado una situación que lleva tantos años sin resolverse.

Ya dijo en estos días Donald Trump que Biden está generando un tsunami en la frontera. Y se anticipa que el tema sea utilizado para recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes en el 2022.

Apostilla: Dice el presidente López Obrador que en su gabinete hay paridad de género como nunca. El tema no es que haya muchas mujeres que lo rodeen. El problema es que ninguna tiene voz. Es sólo la de él la que se escucha y eso deslegitima su discurso paritario.

Texto completo en EL UNIVERSAL

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump afirmó este viernes que la frontera con México «está totalmente fuera de control gracias al desastroso liderazgo» del actual mandatario, Joe Biden.

El republicano llamó al demócrata a poner fin a lo que definió como una «pesadilla fronteriza».

«Nunca ha habido un momento en nuestra frontera sur como el que está sucediendo ahora, pero lo que es más importante es lo que está a punto de suceder: (…) los inmigrantes ilegales de todos los rincones de la Tierra descenderán a nuestra frontera y nunca serán devueltos», dijo Trump.

El expresidente emitió así su mensaje más agresivo contra la Administración de Biden desde que este lo reemplazó en La Casa Blanca.

Trump se empeñó en decir que la Patrulla Fronteriza y los agentes de ICE han sido faltados al respeto, degradados y burlados por la Administración Biden.

Según el exmandatario, que durante su presidencia aplicó una política de «tolerancia cero» a la inmigración ilegal y avanzó en la construcción del muro fronterizo, cada hora ocurre una «incursión masiva en el país por parte de personas que no deberían estar aquí, que empeora a cada minuto».

Trump aseguró que muchas de las personas que están llegando a EUA tienen antecedentes penales y muchos otros «tienen y están propagando la Covid-19» en el país.

De acuerdo con su negativo relato, los delincuentes que una vez fueron expulsados del país por su gobierno ahora están de nuevo en la calle para «cometer delitos atroces y violentos». Acusó que pese a que los oficiales de ICE están desesperados por sacar a esos criminales convictos, Biden no los deja.

Trump subrayó que el «tsunami» en la frontera está abrumando a las comunidades locales, agotando los presupuestos, abarrotando los hospitales y quitando puestos de trabajo a los trabajadores estadounidenses.

«Cuando dejé el cargo (en enero), habíamos logrado la frontera más segura en la historia de nuestro país. Bajo Biden, pronto será peor, más peligrosa y más fuera de control que nunca», aseveró.

Trump acusó a su sucesor de haber violado su juramento de defender la Constitución y hacer cumplir las leyes con los medidas que ha tomado en inmigración, acordes con sus promesas electorales de posibilitar la legalización de los indocumentados y volver a las leyes que amparaban a los solicitantes de asilo.

«Nunca se puede tener una frontera segura a menos que las personas que cruzan ilegalmente sean expulsadas de inmediato», aseguró el republicano.

Llama la atención que en su comunicado, Trump se refiere al gobierno de México, especial al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a quien se refirió como una persona «maravillosa».

Dijo haber forjado «una gran relación» con el gobierno de nuestro país, y lamentó que sus resultados se hayan desvanecido «por la gran incompetencia y radicalismo de las personas que están a cargo actualmente», en referencia a la administración de Biden.

«¡Mantenga la inmigración ilegal, el crimen y el virus de China fuera de nuestro país!», cerró su mensaje Trump a Biden.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) habló esta mañana sobre la reunión virtual que sostuvo la tarde de ayer con su homólogo estadounidense Joe Biden. Dijo que le expresó al demócrata que es apodado el «presidente migrante» por sus políticas, lo cual ha generado «muchas expectativas».

«Le causó risa porque le dije que generó muchas expectativas porque le ven como el presidente migrante», dijo AMLO. López Obrador dijo a Biden que los migrantes mexicanos son «héroes» porque ayudan a sus familiares en México.

«Los puse de ejemplo de cómo en una situación tan difícil en donde ellos tienen que salir del país a buscar algo que mitigue su hambre, su pobreza, a buscar una vida mejor, arriesgándolo todo, salen adelante. Y ahora nos están ayudando. Ahora que más lo necesitábamos», apuntó.

López Obrador recordó que el año pasado enviaron 40,600 millones de dólares en remesas, una cifra récord; en ese sentido, AMLO agradeció el «acierto» de querer regularizar a los migrantes mexicanos en Estados Unidos.

El mandatario quien propuso un acuerdo para que trabajadores de México migren de forma legal a Estados Unidos, dijo que se trataron todos los temas «con absoluta libertad» y fue una «muy buena reunión bilateral» por lo que se debe «seguir en comunicación».

El presidente indicó que Biden propuso destinar 4,000 millones de dólares al desarrollo de Centroamérica y el sur de México.

AMLO calificó el encuentro como «amistoso, respetuoso y con mucho énfasis en la cooperación para el desarrollo», además dijo que no hubo ninguna discrepancia; y aunque reconoció que no se cerraron acuerdos, la reunión virtual dejó las puertas abiertas para seguir dialogando.

Sobre el tema de las vacunas contra el COVID-19, un tema que había causado mucha expectativa, dijo que «los equipos de los dos países van a explorar todas las posibilidades de cooperación para ver «qué es posible y cuándo».

Garantizó que hubo «muy buena disposición» por parte de Biden y dijo que no está cerrada la posibilidad de que México tenga vacunas de Estados Unidos aunque reconoció que es posible que Biden tenga que cumplir primero sus compromisos de inmunizar a gran parte de su población.

López Obrador expresó que en la reunión si se abordó el tema energético y la autosuficiencia energética que busca para México.

«El sector energético, se lo planteé, le comenté que estamos limpiando de corrupción a Pemex, a la Comisión Federal de Electricidad, hablé de que habían sido saqueadas estas empresas, que estamos poniendo orden y que queríamos la autosuficiencia», indicó.

Cuestionado por la respuesta de Biden a su planteamiento de autosuficiencia energética, López Obrador dijo que solo «escuchó». Dijo que recibió una invitación para acudir a una reunión en abril sobre cambio climático, pero después aclaró que podría ser virtual o que podría mandar una delegación encabezada por el canciller Marcelo Ebrard.

López Obrador también anunció la creación de un grupo de alto nivel «para atender todo lo relacionado» con el T-MEC, agilizar trámites, evitar obstáculos y resolver conflictos.

El canciller Marcelo Ebrard aseguró que México ve «con muy buenos ojos» el plan migratorio propuesto por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, esto durante la reunión virtual que sostuvo con el secretario de Estado del país vecino, Antony Blinken.

«Reconocemos, en primer lugar, las iniciativas del presidente Biden, que ha tomado muchas iniciativas que vemos con muy buenos ojos en México, con mucha empatía de reconocimiento a la comunidad mexicana, de protección a las y los trabajadores en Estados Unidos», subrayó Ebrard durante el encuentro.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dijo que México y Estados Unidos tienen preocupaciones que son comunes como el tráfico de armas y las condiciones laborales, y reivindicó la necesidad de un plan de desarrollo para el sur de México y para Centroamérica.

«Vamos a avanzar en propuestas que México quiere compartir con Estados Unidos, de manera muy señalada el desarrollo del sur México y de los países de Centroamérica que permitan que tengamos mejores condiciones de vida y la gente no tenga que migrar por pobreza, por condiciones de inseguridad», añadió el funcionario mexicano.

Por su parte, Blinken, en un breve mensaje al inicio del encuentro, dijo que es difícil pensar en una relación más importante que la de Estados Unidos y México, y deseó poderse reunirse personalmente con Ebrard pronto.

Este encuentro virtual con su homólogo mexicano, se enmarcó en una visita virtual que Blinken hizo a México y Canadá, y que en el caso de nuestro país incluyó un recorrido telemático por el puesto fronterizo de El Paso-Ciudad Juárez, en el que reiteró el compromiso del gobierno del presidente Joe Biden de reformar el sistema migratorio.

«A cualquiera que esté pensando en embarcarse en ese viaje, nuestro mensaje es ‘no lo haga’. El presidente Biden está comprometido con una reforma de nuestro sistema migratorio y con garantizar un procesamiento seguro, ordenado y compasivo en nuestra frontera. Estas cosas toman su tiempo», indicó el secretario de Estado.

Recordemos que el gobierno de Biden canceló recientemente el programa que instauró Donald Trump «Remain in Mexico» (Permanecer en México), que obligaba a los migrantes a esperar en territorio mexicano sus citas en cortes migratorias estadounidenses.

Las reuniones virtuales de Blinken también incluyeron una reunión con la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier.

«Venimos saliendo de la reunión muy relevante y sobre todo productiva con el secretario Blinken, a quien agradezco su visita virtual para charlar e intercambiar puntos de vista para profundizar la integración productiva y el fortalecimiento de la competitividad de la región», expresó Clouthier en Twitter.

Economía indicó que ambos secretarios compartieron su preocupación sobre la interrupción de las cadenas de suministro por la pandemia de Covid-19 y consideraron «una efectiva herramienta» el tratado comercial T-MEC entre México, Estados Unidos y Canadá, vigente desde el pasado julio.

El canciller Marcelo Ebrard, y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, sostendrán este viernes un encuentro virtual para tratar temas como la gestión de la pandemia y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

«En seguimiento al diálogo de alto nivel y la disposición de cooperación entre México y Estados Unidos, el canciller Marcelo Ebrard y su homólogo estadounidense, Antony Blinken, llevarán a cabo una reunión virtual por la mañana del viernes 26 de febrero», informó este jueves la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

La dependencia indicó que en esta reunión, los secretarios Ebrard y Blinken conversarán sobre la agenda de cooperación bilateral, «particularmente con respecto a los mecanismos para atender las causas estructurales de la migración en el norte de Centroamérica».

Además, los secretarios abordarán los efectos de la pandemia y las áreas de oportunidad que brinda el T-MEC para recuperar un crecimiento económico «más equitativo, fortalecer la competitividad regional y crear empleos» desde ambos lados de la frontera.

Recordemos que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos el pasado 20 de enero, y desde el día uno de su administración dio un giro radical frente a las políticas de su antecesor, Donald Trump.

Tras ser investido, reinstaló a EUA en el Acuerdo de París, dio marcha atrás a la salida de su país en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pidió el uso de la mascarilla frente a la Covid-19. En materia migratoria, firmó una orden ejecutiva para salvaguardar el programa DACA, que protege de la deportación a unos 650,000 indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños.

Suscribió asimismo otro decreto que ordena detener la construcción del muro fronterizo con México y suspendió el programa «Remain in Mexico» (Permanecer en México), que permitía al gobierno de Donald Trump devolver al país vecino a los solicitantes de asilo.

Hasta ahora, el cambio en la política migratoria de Biden ha sido bien recibido por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Fue el 22 de enero cuando López Obrador informó que tuvo una llamada telefónica con Joe Biden, en la que trataron temas como la migración, la pandemia y la cooperación para el desarrollo y el bienestar. «Todo indica que serán buenas las relaciones por el bien de nuestros pueblos y naciones», dijo en su momento AMLO.

El proyecto de ley con el que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, busca concretar su ambiciosa reforma migratoria, la cual otorgará una vía a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados, llegó este jueves al Congreso, con el respaldo del senador de origen cubano Bob Menéndez y la legisladora Linda Sánchez, de raíces mexicanas.

Menéndez, el latino de más alto rango en el Legislativo estadounidense, y Sánchez son quienes impulsan la Ley de Ciudadanía Estadounidense 2021, propuesta bandera con la que la administración de Biden busca reorganizar el sistema de migración de su país, que desde hace más de 30 años no aprueba una reforma de este tipo.

La iniciativa busca garantizar una solución a largo plazo para los soñadores, como se conoce a los inmigrantes llegados al país siendo niños y amparados por el programa DACA; y a los beneficiados por el Estatus de Protección Temporal (TPS), que en su mayoría proceden de Centroamérica, así como a los trabajadores agrícolas inmigrantes.

Amplía además los visados de diversidad de 55,000 a 80,000, promueve cambios en el sistema de inmigración basado en el empleo y tiene entre sus prioridades mantener a las familias inmigrantes unidas.

Recordemos que un esfuerzo similar fue liderado en 2013 por el entonces presidente Barack Obama, cuando Biden era vicepresidente, pero no logró el respaldo en la Cámara de Representantes pese a haber conseguido la aprobación del Senado.

Para convertirse en realidad, la propuesta de Biden deberá contar con la totalidad de los votos demócratas en el Senado, 50, y asegurarse diez republicanos. De lo contrario, estará condenada a fracasar como ha sucedido con los intentos de regularización en los años anteriores.

«Estamos aquí porque el pasado noviembre 80 millones de estadounidenses votaron contra Donald Trump y contra todo lo que representaba. Votaron para restaurar el sentido común, la compasión y la confianza en nuestro gobierno», dijo Menéndez en una conferencia de prensa virtual. «Y parte de ese mandato es arreglar nuestro sistema de migración, que es la piedra angular del odioso espectáculo de horror de Trump».

Al dirigirse a sus colegas republicanos, aseguró que el voto latino no es propiedad de ningún partido y destacó que los hispanos son «la mayor minoría racial y étnica del país».

En su intervención, Sánchez recordó que es hija de inmigrantes mexicanos, un mecánico industrial y una maestra de escuela primaria, y afirmó que por ello se ha dedicado a construir un sistema de inmigración «que permita a la gente vivir sin miedo».

Ambos políticos estuvieron acompañados por los legisladores de la Cámara Baja Zoe Lofgren, Lucille Roybal-Allard, Nydia Velázquez, Judy Chu, Raúl Ruiz, Yvette Clarke y Yvette Clarke, así como por los senadores Amy Klobuchar, Alex Padilla y Ben Ray Luján, que prometieron su respaldo a la iniciativa.

El proyecto prevé un proceso de ocho años para que los indocumentados puedan alcanzar la ciudadanía. Previamente, quedarán amparados por un estatus temporal y, después de cinco años, podrán optar por una tarjeta de residencia permanente, conocida por su nombre en inglés «green card».

Para los soñadores, los beneficiarios del TPS y los trabajadores agrícolas inmigrantes, la iniciativa propone una residencia legal de «inmediato» y tres años más tarde la ciudadanía. erá un requisito fundamental para estas personas «haber estado en el país antes del 1 de enero de 2021».

El proyecto de ley deroga además la prohibición de reingreso para quienes hayan permanecido de forma irregular en territorio estadounidense, elimina los topes por país para los visados basados en el empleo y aumenta de 10,000 a 30,000 los cupos para los visados U, que se otorgan a víctimas de abuso físico o mental.

Asimismo, elimina el plazo mínimo de un año para que quienes se encuentren en el país puedan solicitar asilo, reemplaza el término «extranjero» por «no ciudadano» y promueve la reunificación de familias, en especial de los grupos familiares LGBTQ+.

Por otro lado, aborda las causas de la migración al financiar un plan de la Administración de Biden para aumentar la asistencia a El Salvador, Guatemala y Honduras, de donde procede la mayoría de inmigrantes que buscan cruzar a Estados Unidos desde México.

También crea opciones para que las personas que buscan protección puedan solicitar un estatus legal en Centroamérica; restablece el programa de menores centroamericanos que permite reunir a los pequeños con sus padres que residen en EUA; y destina recursos para el uso de la tecnología en las fronteras.

El presidente Joe Biden firmó este martes una segunda serie de órdenes ejecutivas para revertir las políticas migratorias de su predecesor, el republicano Donald Trump.

Los decretos, relativos a la separación de familias, seguridad fronteriza y migración legal, elevan a nueve el número de acciones ejecutivas de Biden en materia migratoria en sus primeras dos semanas en la presidencia.

Con una propuesta de ley para otorgarles estatus legal y una vía a la naturalización a cerca de 11 millones de personas, Biden se ha centrado rápidamente en muchos de los cambios radicales que implementó el presidente Donald Trump para desalentar la inmigración, tanto legal como ilegal.

La más reciente serie de órdenes no cuentan con grandes cambios inmediatos, aunque la portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que el mandatario podrá dar más detalles más adelante y que los cambios tomarán tiempo.

«No estoy creando nuevas leyes. Estoy eliminando las malas políticas», dijo Biden durante la ceremonia de firma de las órdenes.

Alejandro Mayorkas, cuya nominación como secretario de Seguridad Nacional fue confirmada en el Senado el martes, encabezará a un equipo que abordará la separación de familias migrantes, enfocado en gran parte en reunir a padres y menores que siguen separados. No está claro cuántos, pero en documentos oficiales se ha identificado a casi 5,500 menores que fueron separados de sus padres en la frontera durante la presidencia de Trump, incluidos unos 600 que no han sido localizados por una comisión designada por un tribunal.

La revisión de la seguridad fronteriza incluirá una medida que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en México a que llegue la fecha para sus audiencias en cortes migratorias de Estados Unidos. Es un paso hacia el cumplimiento de una promesa de campaña de poner fin a la política Permanecer en México, conocida oficialmente como Protocolos de Protección al Migrante, que registró a casi 70,000 solicitantes de asilo desde que entró en vigor en enero de 2019.

La Casa Blanca señaló que también realizará una «revisión integral de las regulaciones, políticas y lineamientos recientes que han colocado obstáculos a nuestro sistema de migración legal». Incluirá una revisión a la «regla de carga pública» de Trump, que dificulta obtener las tarjetas de residencia a aquellas personas que reciban subsidios gubernamentales.

Los asesores de Biden han advertido que podría tomar meses revertir las políticas fronterizas de Trump que complican el obtener asilo, lo que ha provocado quejas entre algunos activistas migratorios.

Roberta Jacobson, asesora de Biden en materia fronteriza, pidió el viernes a la prensa de habla hispana que desalentaran a sus audiencias de presentarse en la frontera de Estados Unidos. «Ahora no es el momento», dijo en español, y añadió que el viaje «es especialmente peligroso ahora en medio de una pandemia. Afirmó que la administración del presidente Biden está comprometida a un procedimiento de «frontera justa, ordenada y humana, pero va a tomar tiempo para ocurrir».

Las órdenes demuestran que, tal como Trump reformó las políticas migratorias desde La Casa Blanca, Biden puede revertirlas de un plumazo, algunas de ellas de manera más sencilla que otras. Cambios a largo plazo tendrían que ser aprobados por el Congreso, un enorme desafío que ni Trump ni sus predecesores Barack Obama y George W. Bush pudieron conseguir.

El nuevo gobierno de Estados Unidos analiza la forma de dar prioridad a las solicitudes de asilo de los migrantes más vulnerables que continúan varados en México como parte del polémico programa «Quédate en México» del expresidente Donald Trump, dijo este viernes la asesora fronteriza del presidente Joe Biden, Roberta Jacobson.

Biden anunció en su primer día de mandato, el 20 de enero pasado, la suspensión del programa denominado Protocolos de Protección a Migrantes (MPP) que ha obligado a miles de ellos, la mayoría de Centroamérica, a permanecer en el norte de nuestro país, mientras es analizado su caso.

«Sabemos que es muy difícil para muchas personas esperar (…) vamos a procesar esos casos y asegurar que las personas pueden entrar a Estados Unidos si califican para asilo (…) lo más rápido posible», afirmó la funcionaria federal.

La también exembajadora de Estados Unidos en México indicó que por ahora Washington no tiene planes para «transferir» a migrantes bajo acuerdos de «tercer país seguro» firmados con países centroamericanos.

Aclaró que entre las prioridades del nuevo gobierno de Estados Unidos está localizar y reunificar a miles de familias que fueron separadas con esas políticas migratorias, aunque reconoció que no tienen el universo total de casos.

Al respecto, se dijo que será el próximo martes cuando el presidente Joe Biden anuncie la conformación de un grupo que asumirá la reunificación de familias inmigrantes.

Jen Psaki, portavoz de La Casa Blanca, indicó durante su rueda de prensa diaria que el presidente «ahora planea lanzar un grupo de trabajo sobre la reunificación de familias y niños», que liderará el ahora nominado como secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas.

La portavoz subrayó que ese es un asunto con el que Biden «está personalmente comprometido», así como la primera dama, Jill Biden.

«Habíamos planeado hacerlo esta semana porque esperábamos que Ali Mayorkas fuera confirmado para finales de esta semana», añadió la funcionaria, quien dijo esperar que el candidato de Biden sea ratificado por el Senado el lunes por la noche y que el gobernante firme la orden al día siguiente.

«No hay duda de que reconocemos que esto será un desafío increíble, que habrá mucho trabajo por hacer», admitió.

Adicional, La Casa Blanca aclaró este viernes que Biden sí pidió a su homólogo ruso, Vladímir Putin, que liberara al líder opositor Alexéi Navalni, encarcelado recientemente, durante la conversación telefónica que ambos mantuvieron esta semana.

Psaki reveló que el mandatario reclamó a Putin la salida de prisión de Navalni, en línea con los comentarios que ha hecho Washington al respecto en los últimos días; pero, rechazó ofrecer detalles sobre la respuesta del gobernante ruso a esa petición.

En concreto, preguntada sobre si Biden pidió la liberación de Navalni, Psaki contestó: «Sí, tal y como nuestro equipo ha pedido durante las últimas semanas, pero no daré más detalles específicos sobre la conversación».

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró esta mañana que ve «muy bien» el plan migratorio que firmó la tarde de ayer su homólogo estadounidense, Joe Biden, y celebró que este no haya mandado «ninguna amenaza» contra México.

«No tenemos nosotros nada que objetar, al contrario. Coincidimos que eso es lo que debe hacerse. Lo vemos bien, muy bien», expresó López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

Entre las primeras medidas tomadas por Biden el miércoles al llegar a La Casa Blanca, están la congelación de la construcción del muro fronterizo con México, salvaguardar el programa DACA para indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños e incluir a los migrantes indocumentados en el censo de población.

López Obrador subrayó este jueves que el presidente demócrata quiere «regularizar a los residentes mexicanos y de otras nacionalidades que están viviendo en Estados Unidos» y celebró que «va a dar facilidades» para que los 38 millones de mexicanos que viven en ese país tengan «la doble nacionalidad».

Pese a haber asegurado que había una muy buena relación con Donald Trump, AMLO celebró que «no hay ninguna amenaza en contra de México» de parte del nuevo gobierno de Estados Unidos.

«Para dejarlo claro, a los que están apostando a que nos vamos a enfrentar con el gobierno de Estados Unidos, se van a quedar con las ganas», expresó López Obrador, quien dijo que es «muy buena la relación» con Biden, a quien conoció cuando este era vicepresidente de Barack Obama.

Descartó que por el momento vaya a sostener comunicación con el demócrata, pues dijo, los equipos ya se encuentran en contacto y trabajando, aunque dijo, si hay necesidad de hablar por teléfono se hará, aunque por el momento dijo, «no es necesario».

López Obrador aseguró que «con nosotros no va a haber problemas, él (Bide) lo sabe. Y nosotros también lo sabemos, no vamos a tener problemas con su gobierno. Todo está muy claro, habrá respeto mutuo, respeto a la soberanía».

El presidente estadounidense, Joe Biden, firmó este miércoles decretos para proteger el programa DACA contra la deportación de los «soñadores», para detener la construcción del muro con México y para anular el veto migratorio que impide la entrada en Estados Unidos a los ciudadanos de 11 países.

En su primer acto en el Despacho Oval, Biden firmó 17 decretos y proclamaciones destinadas a deshacer muchas de las medidas que tomó su predecesor, Donald Trump, varias de ellas relacionadas con la inmigración.

Una de ellas pide a los Departamentos de Justicia y Seguridad Nacional tomar «todas las medidas necesarias» para salvaguardar el programa DACA, instaurado en 2012 y que protege de la deportación a casi 650,000 indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, conocidos como «soñadores», la mayoría de ellos de origen mexicano.

Recordemos que Trump ordenó acabar con ese programa en 2017, pero los tribunales le impidieron hacerlo, aunque todavía hay un litigio activo sobre el tema ante un tribunal federal en Texas, estado que junto a otros ocho territorios del país han pedido declarar inconstitucional el programa.

Biden también pidió que el Congreso actúe para proteger a los «soñadores», y su nueva propuesta de reforma migratoria pide otorgarles directamente la residencia permanente a ellos y a los beneficiarios del Estatuto de Protección Temporal (TPS).

Aún no se sabe si el proyecto de ley será aprobado por el Congreso, donde se cree que encontrará una fuerte oposición por parte de los republicanos. Otros intentos similares más recientes fracasaron: en 2007 bajo el presidente republicano George W. Bush y en 2013 bajo la administración demócrata de Barack Obama.

En un segundo decreto, Biden ordenó acabar con la emergencia nacional decretada por su predecesor, Donald Trump, para desviar fondos hacia la construcción del muro en la frontera con México. Eso permitirá al nuevo mandatario cumplir su promesa de frenar el proyecto estrella de Trump en la frontera, aunque Biden no planea derribar la parte de barrera ya construida, que se extiende a lo largo de 727 kilómetros de la zona limítrofe.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) dijo este mes que tiene fondos para completar otros 480 kilómetros de muro y que planeaba adjudicar contratos para hacerlo antes de que Biden llegara al poder. Eso promete complicar los esfuerzos del presidente electo para frenar el proyecto, y es posible que solo pueda hacerlo una vez que se agoten los fondos ya comprometidos para ello.

Un tercer decreto anuló el veto migratorio que impuso Trump hace cuatro años a los viajeros procedentes de 11 países de mayoría musulmana, conocido popularmente como el «veto a los musulmanes».

Ese veto obstaculizaba hasta ahora la entrada a Estados Unidos de los nacionales de 11 países con una significativa población musulmana (Eritrea, Irán, Kirguistán, Libia, Birmania, Nigeria, Somalia, Sudán, Siria, Tanzania y Yemen), e incluye restricciones para algunos funcionarios de Venezuela y Corea del Norte.

Biden también instruyó al Departamento de Estado a reanudar las solicitudes de visado para esos países, según su equipo.

Además, Biden ordenó volver a contar a los inmigrantes indocumentados en el censo de población que se lleva a cabo cada diez años, y revisar los mecanismos de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) a la hora de arrestar a indocumentados, que se recrudecieron durante el mandato de Trump.

El demócrata también firmó una orden para que su país vuelva a estar comprometido con el Acuerdo de París sobre el clima y un documento para anular la decisión de dejar la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Vamos a combatir el cambio climático de una forma que no habíamos intentado hasta ahora», dijo Biden a los periodistas en el Despacho Oval de La Casa Blanca.

Otra de las medidas es hacer obligatorio, durante 100 días, el uso de mascarillas en las instalaciones federales, los transportes interestatales y para los funcionarios del gobierno central, con el fin de evitar la propagación del virus que causa la Covid-19.

En total fueron 17, que incluye: AMPLIACIÓN DE LA MORATORIA DE ALQUILERES E HIPOTECAS; EXTENSIÓN DE LA PAUSA AL PAGO DE DEUDAS ESTUDIANTILES; CANCELACIÓN DEL OLEODUCTO KEYSTONE XL; ALIVIO A LIBERIANOS. CREACIÓN DE UN COORDINADOR CONTRA COVID-19; FIN DE LA COMISIÓN 1776; PROTECCIÓN LABORAL LGTBQ; COMPROMISO ÉTICO; CONGELAR MEDIDAS DE ÚLTIMA HORA DE TRUMP.

Se informó que la primera llamada de Joe Biden, ya como presidente de los Estados Unidos, será  al primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

«Su primera llamada de un líder extranjero será el viernes con el primer ministro Trudeau», dijo la portavoz de La Casa Blanca, Jen Psaki, quien indicó que discutirían la «importante relación» entre los países, y la decisión de la administración Biden de detener la construcción del oleoducto Keystone.

Sobre las órdenes que tienen un repercusión para México, el canciller Marcelo Ebrard ocupó sus redes sociales para indicar que nuestro país ‘saludaba’ el fin de la construcción del muro, la iniciativa migratoria en favor de DACA y un camino hacia la doble ciudadanía.

«Como escribió el presidente @lopez_obrador hace unos años al ahora presidente @JoeBiden los puentes abren paso a la cooperación y al entendimiento», dijo el titular de la SRE.

Roberto Velasco, Director General para América del Norte de la cancillería, afirmó que las órdenes ejecutivas eran buenas noticias para la comunidad de México en Estados Unidos. «Celebramos estos avances y estaremos listos para poner nuestro granito de arena y apoyar a las y los jóvenes soñadores vía nuestros consulados».

 

Foto: Twitter @ZekeJMiller

En el primer día de su gobierno, el presidente electo de Estados Unidos Joe Biden planea revelar un amplio proyecto de ley de inmigración con el que espera ofrecer a unos 11 millones de personas que viven de manera ilegal en su país una vía de ocho años para naturalizarse.

Medios estadounidenses reportan sobre el tema, lo cual representaría un giro de 180 grados respecto a las duras políticas de inmigración implementadas por el gobierno del presidente Donald Trump.

Se prevé que el proyecto de ley sea presentado luego de que Biden preste juramento mañana, de acuerdo con una persona familiarizada con la medida y quien pidió hablar bajo condición de anonimato.

La iniciativa coloca a Biden en camino para cumplir con una promesa clave de campaña que es importante para los votantes latinos y de otras comunidades de inmigrantes, tras cuatro años de las políticas restrictivas y las deportaciones en masa del gobierno de Trump.

La propuesta contempla una de las vías más rápidas para obtener la ciudadanía estadounidense para quienes viven en el país sin ningún tipo de estatus legal en los últimos años, pero no incluye el tradicional compromiso de una mayor seguridad fronteriza favorecida por muchos republicanos, lo que pone en duda que vaya a ser aprobada en el Congreso.

Como candidato, Biden dijo que las acciones de Trump sobre la inmigración eran un «ataque implacable» contra los valores estadounidenses y afirmó que «desharía el daño» al tiempo que mantendría la frontera bien vigilada.

Bajo la propuesta, quienes hayan vivido en Estados Unidos hasta el 1 de enero de 2021 sin un estatus legal tendrían una vía de cinco años hacia un estatus legal temporal, o una tarjeta de residencia permanente, si aprueban las revisiones de antecedentes, pagan impuestos y cumplen con otros requerimientos básicos. A partir de ese punto, les queda un camino adicional de tres años para naturalizarse, si deciden hacerlo.

Para algunos inmigrantes, el proceso sería más rápido. Los llamados «dreamers», que son los jóvenes que llegaron a Estados Unidos de manera ilegal siendo niños, así como los trabajadores agrícolas y la gente bajo el Estatus de Protección Temporal, podrían calificar para obtener la tarjeta de residencia permanente, también conocida como green card, si están trabajando, estudiando o cumplen con otros requisitos.

El proyecto de ley no es tan amplio como la última reforma de inmigración propuesta cuando Biden era vicepresidente durante el gobierno de Barack Obama. Por ejemplo, no incluye un elemento de seguridad fronteriza robusto, sino que requiere la elaboración de estrategias. Tampoco crea ningún programa nuevo de trabajadores temporales u otros programas de visado.

Sí aborda alguna de las causas de la migración desde Centroamérica hacia Estados Unidos y proporciona subsidios para el desarrollo de la fuerza del trabajo y aprendizaje del idioma inglés.

Está previsto que Biden tome acciones ejecutivas rápidas para revertir otras acciones de inmigración de Trump, como poner fin a las restricciones impuestas a la llegada de personas de varios países predominantemente musulmanes.

Durante las elecciones primarias demócratas, Biden dijo en repetidas ocasiones que la acción en torno a la inmigración sería una de sus prioridades desde el «primer día» de su presidencia y dijo la variedad de poderes ejecutivos que podría invocar para revertir las políticas de Trump.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo este lunes que confía en que Joe Biden, futuro presidente de Estados Unidos, cumpla con su compromiso de llevar a cabo una «reforma migratoria» que atienda el fenómeno desde varias dimensiones una vez llegue a La Casa Blanca.

«Ahora en la campaña del presidente Biden, él ofreció llevar a cabo una reforma migratoria y yo espero que se cumpla con ese ofrecimiento, con ese compromiso. Eso lo espero y lo voy a reconocer y celebrar», dijo AMLO durante su conferencia de prensa en Palacio Nacional.

López Obrador fue cuestionado sobre la caravana migratoria de unas 6,000 personas que partió el pasado viernes desde Honduras y actualmente se encuentra varada en Guatemala, bloqueada por las fuerzas de seguridad.

«Estamos tratando este asunto en coordinación con los gobiernos de Centroamérica y también hay comunicación con el gobierno de Estados Unidos, con los actuales funcionarios y con los que van a entrar», añadió López Obrador.

Aunque elementos de la Guardia Nacional se encuentran desde el sábado controlando la frontera sur del país, López Obrador invitó al «diálogo con los migrantes» para que «no entren a ningún país por la fuerza» y se les atienda conforme a los derechos humanos.

AMLO insistió en que tiene una «buena relación» con Joe Biden. Recordó que en 2012, cuando el demócrata era vicepresidente de Estados Unidos, mantuvo una reunión con él, en la que hablaron del tema migratorio, aunque no se concretó ninguna reforma por parte de Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama.

«Él (Biden) también es sensible a este planteamiento. Y estoy seguro que de esta manera, atendiendo a los que ya están en Estados Unidos, regularizando su situación migratoria y al mismo tiempo llevando a cabo un programa de desarrollo para el bienestar de los pueblos de Centroamérica y de México se va a poder presentar una opción, una alternativa», remató AMLO.

Y es que el mismo día de su investidura, Biden se ha comprometido a enviar al Congreso una propuesta de reforma migratoria que incluirá una vía a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), explicó que se analizará la continuidad del programa migratorio Quédate en México (Remain in Mexico), que obliga a los solicitantes de refugio en Estados Unidos a esperar del lado mexicano de la frontera, una vez Joe Biden asuma la presidencia del país vecino.

«Vamos a esperar a que tome posesión, a que llegue el señor Biden. Nosotros tenemos fijada nuestra política», expresó en conferencia de prensa.

Recordemos que el programa Quédate en México, aplicado por el gobierno federal desde 2019 ante las amenazas del presidente Donald Trump, supone a la práctica que los solicitantes de refugio en Estados Unidos esperen durante meses sus audiencias en México.

López Obrador se mostró satisfecho con los resultados del programa. Dijo que ahora ya no se asesinan ni violan los derechos humanos de los migrantes en tránsito en el país y aseguró que «fue una decisión que tomamos nosotros (la implementación del programa), a nosotros no nos imponen Gobiernos extranjeros».

En 2019, ante el aumento de caravanas de migrantes centroamericanos que cruzaban México con dirección a Estados Unidos, Donald Trump amenazó con imponer aranceles a todas las exportaciones mexicanas si el gobierno no hacía algo por detener el tránsito de quienes buscaban llegar a su país.

Así, el gobierno federal acordó entonces con Estados Unidos militarizar la frontera sur con Guatemala a cambio de impulsar un programa de desarrollo para Centroamérica a fin de frenar las migraciones; sin embargo dicho programa quedó estancado.

El pasado martes en una carta de felicitación a Biden, López Obrador reconoció la postura del demócrata «a favor de los migrantes» y lo invitó a seguir promoviendo el desarrollo y bienestar de las comunidades del sureste de México y de los países de Centroamérica.