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Los estudios preliminares en laboratorios indican que dos dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech quizá no den protección suficiente contra la variante Ómicron del coronavirus, pero tres dosis son capaces de neutralizarlo.

Las firmas farmacéuticas, en un comunicado divulgado hoy, señalaron que un grupo de pacientes que había recibido dos dosis de la vacuna contra la COVID-19 mostraron una eficacia contra la variante Ómicron 25 veces menor que contra el virus en su variante anterior.

Eso «indica que dos dosis de la vacuna BNTA162B2 pueden no ser suficientes para proteger contra la infección con la variante ómicron», señaló el comunicado.

Pero los datos preliminares señalan asimismo que la protección mejora con una tercera dosis, afirmó el presidente de Pfizer, Albert Bourla.

Por su parte, Ugur Sahin, presidente de BioNTech, declaró que los primeros datos indican que una tercera dosis podría ofrecer un nivel suficiente de protección contra la enfermedad en cualquier grado de gravedad causada por la variante Ómicron.

La variante Ómicron fue detectada en Sudáfrica hace diez días, y las numerosas mutaciones que presenta la hacen altamente contagiosa. Falta saber su nivel de gravedad respecto a la variante que domina de forma abrumadora la transmisión del coronavirus, la Delta.

Pfizer y BioNTech esperan tener lista de aquí a marzo una vacuna más adaptada a esta nueva alteración del virus.

Ayer, el Instituto de Investigaciones Sanitarias en frica (AHRI), un organismo sudafricano que lanzó uno de los primeros estudios sobre la resistencia de la nueva variante ante las vacunas existentes, adelantó que la variante Ómicron «escapa en parte a la inmunidad que otorga la vacuna Pfizer».

La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos autorizó este viernes las dosis de refuerzo de las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna contra la COVID-19 para todos los adultos del país.

La autorización para uso de emergencia de esta tercera dosis en la población mayor de 18 años solo necesita ahora la luz verde de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) para que estén disponibles de manera general.

Hasta ahora, las autoridades sanitarias de Estados Unidos habían aprobado el uso de esta tercera dosis para las personas mayores de 65 años, así como los adultos con problemas médicos o elevado riesgo de contraer la enfermedad.

Recordemos que el panel independiente que asesora a la FDA inicialmente votó en contra de tener refuerzos disponibles para todos, exigiendo criterios más estrechos para su suministro.

En su momento, Pfizer dijo que la eficacia de la vacuna contra la enfermedad sintomática se restauró al 95.6% cuando se administró un refuerzo en el marco de una prueba en la que participaron 10,000 personas mayores de 16 años.

Para reforzar sus argumentos, la farmacéutica puso el ejemplo de Israel, que luchó contra la aparición de la variante Delta con una campaña de refuerzo a nivel nacional.

Además, esta semana las autoridades sanitarias de Reino Unido publicaron un informe sobre personas mayores de 50 años que refiere la eficacia de la vacuna después de un refuerzo aumentó más allá del nivel de protección en las dos primeras dosis en su punto máximo.

Si bien las personas que se infectan mientras están completamente vacunadas tienen muchas menos probabilidades de enfermarse lo suficiente como para ir de gravedad al hospital o morir, nuevos datos de Minnesota muestran que «las muertes entre los vacunados no son cero».

Actualmente, son de alrededor de uno por cada 100,000 por semana, en comparación con alrededor de 14 por cada 100,000 entre los no vacunados. Las personas con mayor riesgo de morir por COVID-19 después de la vacunación son las personas de edad avanzada e inmunodeprimidas, como las personas con cáncer o trasplantes de órganos.

Las autoridades sanitarias estadounidenses recuerdan que actualmente, la gran mayoría de los casos hospitalizados y las muertes son de personas no vacunadas.

La semana pasada, el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, condenó el hecho de que los países ricos están suministrando diariamente seis veces más dosis de vacunas que las dosis primarias aplicadas en los países de bajos ingresos.

«Sería realmente lamentable si hacemos todo este arduo trabajo de vacunación y luego nos encontramos retrocediendo una vez más, debido a una variante emergente en alguna otra parte del mundo», sentenció Gounder.

El gobierno estadounidense encargó a Pfizer 10 millones de píldoras contra el COVID-19 por 5,290 millones de dólares, un pedido supeditado a la aprobación del medicamento por las autoridades competentes, según comunicados difundidos este jueves.

Recordemos que Pfizer solicitó el martes pasado a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) la autorización para el uso de emergencia de su píldora Paxlovid, que ha demostrado reducir la hospitalización o la muerte en casi un 90% entre los pacientes de alto riesgo recién infectados.

Hay que tomar en cuenta que la empresa farmacéutica comercializa ya una de las vacuna con mayor eficacia contra el virus en colaboración con el laboratorio BioNTech.

Este tratamiento antiviral que será comercializado bajo el nombre de Paxlovid, fue ensayado en personas con alto riesgo de desarrollar casos graves de COVID-19. Los antivirales actúan disminuyendo la capacidad del virus de replicarse, frenando así el avance de la enfermedad. Se trata de un complemento clave de las vacunas para protegerse del coronavirus.

«Vacunarse sigue siendo la acción más importante para protegerse y proteger a los otros y poner fin a esta pandemia», dijo el secretario de Salud estadounidense Xavier Becerra en un comunicado. «Pero para las personas que se enferman y pueden sufrir graves consecuencias, tener píldoras que puedan tomar para evitar ingresar al hospital podría ser un salvavidas», añadió.

El pedido de Washington prevé la entrega de los primeros tratamientos para fin de año, y en 2022. «El precio pagado por el gobierno refleja el volumen alto de tratamientos adquiridos», destacó Prizer en su propio comunicado, en el que señala que está en conversaciones para vender su píldora con otros países.

El laboratorio estadounidense Merck también desarrolló un tratamiento antivirus, el Molnupiravir, autorizado a inicios de noviembre por el Reino Unido, el primer país en permitirlo.

Una comisión de la FDA se reunirá el próximo 30 de noviembre para pronunciarse sobre el pedido de autorización del tratamiento de Merck en Estados Unidos. Washington ya compró 3.1 millones de tratamientos a Merck.

Pfizer firmó un acuerdo de licencia voluntaria que debe permitir el acceso a su píldora anticovid más allá de los países ricos, una vez que haya sido autorizada, y luchar así más eficazmente contra una pandemia de la COVID-19.

El gigante farmacéutico estadounidense y la organización Medicines Patent Pool (MPP), creada por Unitaid, hicieron el anuncio de forma conjunta este marte.

Los fabricantes de medicamentos genéricos «que reciban sublicencias podrán ofrecer el nuevo medicamento en asociación con el ritonavir (utilizado contra el virus del sida) en 95 países, que cubren cerca del 53% de la población mundial», precisó un portavoz de Unitaid, Hervé Verhoosen, durante un encuentro con la prensa de la ONU en Ginebra.

A principios de noviembre, Pfizer, que ya comercializa con el grupo alemán BioNTech una de las vacunas más eficaces contra el COVID indicó que su antiviral oral PF-07321332 tenía una eficacia del 89% para prevenir una hospitalización o deceso entre los adultos que presentan un riesgo elevado de desarrollar un forma grave de la enfermedad, según resultados intermedios de ensayos clínico.

Con este acuerdo, Pfizer avanza a la par que su competidor Merck, que selló un pacto similar con MPP para su propio anticovid oral, el Molnupiravir, que exhibe también una fuerte tasa de eficacia.

El acuerdo incluye a todos los países de renta baja y media-baja y de renta media-alta de África subsahariana, así como a los países de renta media-alta que han alcanzado este estatus en los últimos cinco años, detalló Verhoosen.

Pfizer no recibirá regalías por las ventas en los países de bajos ingresos y renunciará a sus regalías por las ventas en todos los países cubiertos por el acuerdo mientras el COVID-19 siga siendo considerado como una emergencia de salud pública de interés internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Burrone señaló que por el momento se desconoce el precio del tratamiento. Según Médicos Sin Fronteras será de unos 700 dólares en los países ricos, similar al del Molnuvipar, y el costo se adaptará para los otros países. MSF se mostró «desalentado» por el acuerdo, que excluye a Argentina, Brasil, China, Malasia y Tailandia, que tienen importantes capacidades de fabricación de genéricos.

Molnupiravir, el tratamiento de Pfizer, que se comercializará como Paxlovid, debe administrarse en un plazo de 3 a 5 días desde la aparición de los síntomas. Los tratamientos de Merck y Pfizer, que también tendrían pocos efectos secundarios, prevén diez dosis durante cinco días.

El laboratorio Pfizer anunció este viernes que un ensayo clínico sobre su pastilla anticovid mostró una alta efectividad.

Se trata de la segunda píldora anticovid después de la de Merck, que en realidad es un medicamento contra la gripe renombrado para combatir el coronavirus. La de Pfizer se creó específicamente para luchar contra el COVID.

El medicamento, llamado Paxlovid, logró bajar en 89% el riesgo de hospitalización y muerte entre los pacientes adultos con COVID-19 con alto riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad, dijo Pfizer.

Los resultados de este ensayo clínico intermedio son tan buenos que el laboratorio estadounidense dijo que dejará de hacer pruebas y enviará los datos a la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) lo antes posible, como parte de su «presentación continua» para obtener la autorización de uso de emergencia.

«Estos datos sugieren que nuestro candidato antiviral oral, si es aprobado o autorizado por las autoridades reguladoras, tiene el potencial de salvar la vida de los pacientes, reducir la gravedad de las infecciones por COVID-19 y eliminar hasta nueve de cada 10 hospitalizaciones», dijo el director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla.

Pfizer comenzó a desarrollar su medicamento anticovid en marzo de 2020, el primero diseñado específicamente contra el coronavirus. Se conoce como un «inhibidor de proteasa» y ha demostrado en pruebas de laboratorio que bloquea la maquinaria de replicación del virus.

Si funciona, es probable que solo sea eficaz en las primeras etapas de la infección, pues para cuando el COVID progresa a una enfermedad grave, el virus deja de replicarse en gran medida y los pacientes sufren una respuesta inmunitaria más activa.

El Reino Unido, uno de los países más afectados por la pandemia, se convirtió ayer en el primer país en aprobar una píldora anticovid, al dar luz verde al uso del medicamento antiviral de Merck, llamado Molnupiravir, para tratar a pacientes que sufren de coronavirus leve a moderado.

«Este es un día histórico para nuestro país, ya que el Reino Unido es ahora el primer país del mundo en aprobar un antiviral contra el COVID-19 que se puede tomar en casa», dijo Sajid Javid, ministro de Salud, en un comunicado. «Cambiará la situación de los más vulnerables y de los inmunodeprimidos, que podrán recibir pronto el revolucionario tratamiento», añadió.

Recordemos que el Molnupiravir se desarrolló inicialmente como un inhibidor de la influenza y el virus sincitial respiratorio (otras dos importantes infecciones respiratorias agudas) por un equipo de la Universidad Emory en Atlanta, Georgia.

Estados Unidos comenzó este miércoles a administrar la vacuna contra el COVID-19 a niños de entre 5 y 11 años, luego de que cerca de 28 millones de menores de edad han sido incluidos entre la población que puede recibir las inyecciones que protegen contra la enfermedad.

Ayer, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomendaron la vacuna de Pfizer/BioNTech para su uso generalizado en ese grupo poblacional, después de que su panel de asesores emitiera una recomendación al respecto.

Si bien alrededor del 58% de los estadounidenses han completado su esquema de vacunación contra el COVID-19, los menores de 12 años aún no han podido ser inoculados. La variante Delta del virus ha provocado la hospitalización de miles de niños, que constituyen el 25% de los casos en el país.

La vacuna, que ha demostrado una eficacia superior al 90% en la prevención de la infección sintomática en los niños, ofrece una vía para reducir las cuarentenas o el cierre de escuelas y aumentar las libertades.

«Ha habido una gran expectación por parte de los padres en torno a la autorización de las vacunas para nuestros hijos», dijo el lunes la directora de los CDC, Rochelle Walensky. «Comprendo profundamente la urgencia y la preocupación por ofrecer la mejor protección a nuestros niños contra el virus», añadió.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el viernes la vacuna de Pfizer/BioNTech para niños de 5 a 11 años

El gobierno de Estados Unidos comenzará a enviar 15 millones de vacunas contra el COVID-19 para niños esta semana a los centros de distribución de todo el país, y se espera que el programa pediátrico esté funcionando a plenitud la próxima semana.

Una vez que se entreguen las vacunas, en lugar de los centros de vacunación masiva, la distribución se basará en las consultas de pediatras, hospitales infantiles y farmacias, señaló La Casa Blanca.

El gobierno federal ha comprado 50 millones de dosis de la vacuna de Pfizer para la campaña de vacunación y tiene suficiente suministro para los 28 millones de niños que pueden recibirlas, afirmaron funcionarios estadounidenses esta semana.

La vacuna de Pfizer para los más pequeños contiene una dosis de 10 microgramos, menos que la de 30 microgramos que se administra a los mayores de 12 años.

Un panel científico asesor de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomendó este martes la vacuna de Pfizer/BioNTech contra el COVID-19 para niños de entre 5 y 11 años, con lo que la administración de la vacuna podría comenzar en los próximos días en el país.

El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) dio su visto bueno por unanimidad, y ahora solo falta que la directora de los CDC, Rochelle Walensky, firme la recomendación, con lo que la decisión final para que la vacuna estara definitivamente aprobada para uso de emergencia en ese grupo de edad.

La propia Walenksy fue la encargada de abrir la reunión de ACIP, que es un grupo independiente de expertos que asesora a los CDC, con una intervención en la que defendió la vacunación de los niños.

La directora de los CDC destacó que durante la reciente ola de la variante Delta los ingresos pediátricos se han disparado en los hospitales de Estados Unidos. De acuerdo a datos de los CDC, desde el comienzo de la pandemia se han registrado 1.9 millones de casos de COVID-19 entre menores de entre 5 y 11 años, 8,300 hospitalizaciones y 94 muertes.

A ellos se suman 2,316 casos de niños de esas edades que han sufrido un síndrome inflamatorio multisistémico, que supone la inflamación de varios órganos y que es una complicación derivada de la infección por COVID-19.

La vacuna de Pfizer/BioNTech para los niños de entre 5 y 11 años, que será de 10 miligramos, un tercio del suero de los adultos, no será administrada en grandes centros de inmunización, sino en clínicas pediátricas y farmacias. El Gobierno estadounidense informó esta semana que se había asegurado ya las dosis suficientes del suero para los 28 millones de niños entre esas edades, por lo que a partir de la próxima semana la vacunación de menores estará en funcionamiento.

Recordemos que la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) autorizó el viernes pasado la vacuna de Pfizer/BioNTech para uso de emergencia a menores de entre 5 y 11 años.

La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos autorizó este viernes el uso de emergencia de la vacuna contra COVID-19 de Pfizer/BioNTech para menores de entre 5 y 11 años.

La FDA dio a conocer su decisión tres días después de que un comité científico de ese organismo recomendara el uso de las dosis en los menores de ese grupo poblacional.

La agencia indicó en su página web que basó su autorización en la efectividad de esta vacuna, que es de un 90.7% para prevenir el COVID-19 entre los niños del citado grupo de edad y citó también un estudio que señala que «no se han detectado efectos secundarios graves».

La FDA autorizó dosis de tamaño infantil, que equivalen a sólo un tercio de la cantidad que se administra a los adolescentes y adultos, para uso de emergencia, con lo que hasta 28 millones más de niños estadounidenses podrían ser vacunados a partir de la próxima semana.

Pese a la autorización de la FDA, será el próximo martes cuando los asesores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) harán recomendaciones más detalladas sobre cuáles jóvenes deben vacunarse. Se espera que la directora de la agencia tome una decisión final poco después.

Algunos países han empezado a utilizar otras vacunas contra el COVID-19 en niños menores de 12 años, como China, que acaba de empezar a vacunar a los niños de 3 años. Sin embargo, muchos de los que utilizan la vacuna fabricada por Pfizer/BioNTech están pendientes de la decisión de Estados Unidos; los reguladores europeos apenas empezaron a considerar las dosis de tamaño infantil de las empresas.

Con la acción de la FDA, Pfizer planea comenzar a enviar millones de viales de la vacuna pediátrica, con tapas naranjas para evitar confusiones con las dosis con tapa púrpura para todos los demás, a los consultorios médicos, farmacias y otros lugares de vacunación. Los niños recibirían dos dosis con tres semanas de diferencia.

Aunque los niños corren menos riesgo de sufrir enfermedades graves o de morir a causa del COVID-19 que las personas mayores, los niños de 5 a 11 años se han visto gravemente afectados, con más de 8,300 hospitalizaciones en Estados Unidos, un tercio de las cuales ha necesitado cuidados intensivos, y casi 100 muertes desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, según la FDA.

Un comité asesor de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos recomendó este martes la aprobación para uso de emergencia de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer para menores de entre 5 y 11 años.

Tras más de siete horas de reunión, los expertos de este órgano consultivo dieron luz verde a la recomendación, con 17 votos a favor y una abstención.

El comité tuvo que votar sí o no a la pregunta de si los beneficios de la vacuna de Pfizer son superiores a los riesgos en menores de entre 5 y 11 años.

Ahora, la FDA deberá emitir su propia decisión al respecto, que se espera llegue la próxima semana, y una vez que eso suceda, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) deberán someter a escrutinio la inmunización a este grupo de edad.

Está previsto que el propio comité asesor de los CDC se reúna los próximos 2 y 3 de noviembre para examinar los datos de la vacuna de Pfizer para los niños de entre 5 y 11 años, antes de que la directora de esa agencia, Rochelle Walenksy, anuncie la última decisión.

Durante la sesión de este martes, la experta Hong Yang, asesora de Evaluación de Riesgos-Beneficios de la Oficina de la FDA de Bioestadística y Epidemiología, habló de varios escenarios posibles sobre la evolución de la pandemia. En todos los casos, los beneficios de inmunizar a los niños «claramente» superan a los riesgos, dijo Yang, que citó la miocarditis, una inflamación del corazón, como uno de los posibles peligros.

Sobre este tema, la experta indicó que, pese a que existe el riesgo teórico de miocarditis en los chicos y que está más presente en los vacunados, sobre todo en varones jóvenes, los beneficios de inmunizarse parecen que siguen siendo «fuertes».

Un pediatra de los CDC, Matthew Oster, quien también intervino en la reunión del comité, destacó que no han detectado mayores tasas de miocarditis causada por las vacunas entre los menores de 12 a 17 años. Recordemos que en mayo pasado, Estados Unidos dio luz verde a la vacuna de Pfizer para adolescentes de 12 años en adelante.

Una vez que se den ambas aprobaciones, La Casa Blanca desplegará una campaña de vacunación para los menores, la cual adelantó en recientes días podría iniciar el próximo mes. Aseguró que los primeros niños estarían totalmente protegidos para Navidad.

Las dosis infantiles de la vacuna de Pfizer contra el COVID-19 tienen una efectividad de casi un 91% para prevenir el contagio sintomático en niños de cinco a 11 años, según detalles de un estudio de la empresa.

El estudio de la farmacéutica se da a conocer cuando el gobierno estadounidense afina detalles para la vacunación de este grupo poblacional.

Según adelantó La Casa Blanca, la vacunación de los menores podría comenzar a principios de noviembre y los primeros niños estarían totalmente protegidos para Navidad si los reguladores dan luz verde.

Los detalles del estudio de Pfizer fueron publicados en línea. Se espera que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) publique en las próximas horas su evaluación independiente de la seguridad y efectividad de la vacuna.

Los asesores de la FDA debatirán públicamente las pruebas la semana próxima. Si autorizan las vacunas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) tendrán la última palabra sobre quién debe recibirlas.

Las vacunas de Pfizer de máxima fuerza ya están autorizadas para personas mayores de 12 años, pero los pediatras y muchos padres aguardan la inmunización de niños menores de esa edad para prevenir contagios de la agresiva variante Delta y permitir que los niños vayan a la escuela.

Más de 25,000 pediatras y proveedores de atención primaria participarán en la campaña de vacunación.

El gobierno del presidente Joe Biden ha adquirido suficientes dosis pediátricas para los aproximadamente 28 millones de niños de cinco a 11 años que hay en Estados Unidos. Si se aprueba la vacuna, se enviarán inmediatamente 11 millones de dosis a todo el país, junto con agujas del tamaño especial.

Un estudio de Pfizer incluyó a 2,268 niños de esas edades que recibieron dos dosis con tres semanas de diferencia, se tratara de un placebo o de la vacuna. Cada dosis era un tercio de la cantidad inoculada en adolescentes y adultos.

Los investigadores calcularon que la vacuna de dosis baja era casi 91% de efectividad sobre la base de 16 casos de COVID-19 en niños inoculados con el placebo comparado con tres casos en los vacunados. Ninguno de los niños sufrió una enfermedad grave, pero los vacunados exhibieron síntomas mucho más leves que los no vacunados.

Además, los niveles de anticuerpos desarrollados en los niños que recibieron las dosis bajas fueron tan altos como en los adolescentes y adultos que recibieron la vacuna regular.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) dieron la madrugada de este viernes luz verde a la tercera dosis, o dosis de refuerzo, de la vacuna de Pfizer/BioNTech para las personas mayores de 65 años, así como personas en situación de riesgo.

Como consecuencia, esta tercera dosis podrá estar disponible para estos grupos, que suponen millones de estadounidenses, en los próximos días.

La decisión de la CDC avala las recomendaciones previas de la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) que había aprobado su uso con estos límites.

«Creo que podemos servir mejor a las necesidades de salud pública de la nación ofreciendo dosis de refuerzo para los de mayor edad, las residencias de ancianos, la gente con condiciones médicas previas, y para los adultos con alto riesgo por su exposición por ocupación a la COVID-19», señaló Rochelle Walensky, directora de los CDC.

Recordemos que el gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, había defendido que la tercera dosis de Pfizer fue administrada para el conjunto de la población de mayores de 16 de años, algo que las autoridades sanitarias rechazaron a falta de más datos.

La de Pfizer/BioNTech es la única vacuna que cuenta con aprobación total para su uso por parte de la FDA, ya que las otros dos disponibles en el país, las de Moderna y Johnson & Johnson, cuentan con autorización de emergencia.

Actualmente, el 64% de la población estadounidense se encuentra vacunada con esquema completo; el ritmo de vacunación ha caído en los últimos meses, lo que ha elevado la preocupación entre las autoridades sanitarias.

En las últimas semanas, Estaos Unidos registra una media de en torno a 150,000 contagios diarios y cerca de 1,500 muertes, cifras no vistas desde el comienzo del año.

La farmacéutica estadounidense Pfizer y su socia alemana BioNTech anunciaron este jueves la firma de una carta de intención con una empresa brasileña para que fabrique millones de vacunas contra el COVID-19, las cuales se distribuirán exclusivamente en Latinoamérica.

En un comunicado conjunto, los laboratorios dijeron que se asociaban con la empresa biofarmacéutica Eurofarma Laboratórios SA para que produzca la vacuna contra el COVID-19 COMIRNATY, de tecnología ARN mensajero.

Se espera que a plena capacidad se fabriquen en Brasil más de 100 millones de dosis al año a partir de 2022, para que sean utilizadas en su totalidad en América Latina.

«Todo el mundo, independientemente de su condición económica, raza, religión o geografía, merece tener acceso a las vacunas para COVID-19, las cuales salvan vidas,» dijo el presidente de Pfizer, Albert Bourla. «Continuaremos explorando y buscando oportunidades como ésta para ayudar a garantizar que las vacunas estén disponibles para todos los que las necesiten», añadió.

Según el acuerdo, la empresa de Brasil recibirá la materia prima desde las instalaciones de Pfizer en Estados Unidos. Las empresas no revelaron detalles económicos del acuerdo ni especificaron en qué mes de 2022 comenzarán a fabricarse las vacunas.

Previo al anuncio, la Organización Panamericana de la Salud reveló que está trabajando en una iniciativa para transferir la tecnología de las vacunas de ARN mensajero contra el coronavirus a Latinoamérica para que varios países puedan asociarse y fabricar juntos las dosis, reduciendo así la dependencia de suministros desde el exterior.

Hasta ahora unas 30 empresas e instituciones públicas y privadas de toda la región han expresado su interés en participar en la iniciativa y en septiembre la OPS anunciará las seleccionadas. Sin embargo, aclaró que el acuerdo con la farmacéutica brasileña y Pfizer-BioNTech no formaba parte de su iniciativa.

La nueva tecnología de ARN mensajero, conocida también como mRNA en inglés, es la utilizada en la fabricación de las vacunas de Pfizer y Moderna. Se trata una vacuna que no contiene ningún virus y no puede causar una infección accidental. En cambio, emplea parte del código genético para enseñar al sistema inmunitario a reconocer las proteínas presentes en la superficie del virus y lo prepara para atacarlo en caso de contagio.

Latinoamérica continúa siendo el epicentro de la pandemia, con más de 1.5 millones de casos y 20,000 muertes en la última semana. Siete de los 20 países con las tasas más altas de mortalidad de COVID-19 en el mundo están en la región, pero sólo el 23% de la población ha completado su vacunación.

Uno de los principales obstáculos ha sido la falta de disponibilidad de vacunas, principalmente porque las dosis llegan desde el exterior y han sido acaparadas por las naciones de mayores ingresos. Latinoamérica depende casi exclusivamente de otros lugares para fabricar materias primas farmacéuticas, medicinas y tecnología de salud. De acuerdo con la OPS, importa productos farmacéuticos a una tasa 10 veces mayor a la que produce.

La farmacéutica estadounidense Moderna dijo este jueves que será necesaria una tercera dosis de su vacuna contra la COVID-19 antes de final de año, debido al probable incremento de contagios provocado por la variante Delta.

En una presentación para inversores relacionada con sus resultados trimestrales, Moderna develó sus últimos datos y estrategia respecto a la tercera dosis de refuerzo, sobre la que está estudiando la cantidad de producto más efectiva.

«Creemos que un refuerzo (dosis 3) probablemente será necesario este otoño, particularmente debido a Delta», señaló la empresa, que ha obtenido datos prometedores de protección con una dosis de 50 microgramos y espera los de otra dosis de 100.

Moderna opinó que «la fuerza de infección incrementada resultante de Delta», la «fatiga» por las acciones de prevención y los «efectos estacionales», como pasar más tiempo en interiores, «llevarán a un aumento de infecciones irruptivas en personas vacunadas».

Según el documento, la firma tiene expectativas de que la eficacia del 93% contra infecciones de COVID-19 que se ha comprobado después de la pauta de dos dosis empiece a «decaer» a partir de los seis meses «y eventualmente impacte» esos resultados.

«Dada esta intersección, creemos que una tercera dosis de refuerzo probablemente será necesaria antes del invierno», insistió.

Moderna tiene aún en estudio esa tercera dosis de refuerzo, que fue ofrecida con una cantidad de producto de 50 microgramos a un grupo de pacientes seis meses después de recibir la segunda dosis. Según los primeros datos publicados hoy, los niveles de anticuerpos neutralizadores de COVID-19 «habían disminuido de forma significativa antes del refuerzo pasados unos seis meses» en los pacientes.

La tercera dosis «potenció» sus niveles de anticuerpos hasta superar la eficacia obtenida en el ensayo clínico original de la vacuna, y además de forma «similar» entre diferentes grupos de edad, especialmente en adultos mayores de 65 años.

Recordemos que a finales del mes pasado, Pfizer informó que la efectividad de su vacuna de dos dosis disminuye ligeramente con el tiempo, aunque enfatizó que aún así ofrecía una protección sólida y duradera contra las complicaciones graves.

Ante dicho panorama, la compañía sugirió una tercera dosis de su fármaco, que dijo, podría mejorar la inmunidad.

La farmacéutica anunció que solicitará la autorización de los reguladores en Estados Unidos para concretar la posible tercera dosis.

La información dada a conocer sobre un reciente estudio en el que se basa Pfizer para hablar de la tecera dosis, sugiere que los niveles de anticuerpos contra la variante Delta en personas de 18 a 55 años que reciben una tercera dosis de vacuna son más de cinco veces mayores que después de una segunda dosis.

Las vacunas de los laboratorios Sinovac y Pfizer-BioNTech han perdido efectividad para prevenir el COVID-19 sintomático, aunque mantienen su protección para evitar casos graves, según un estudio del gobierno de Chile, uno de los países con mayor tasa de vacunación.

De acuerdo al nuevo estudio de efectividad del programa de vacunación iniciado por el Ministerio de Salud de Chile, que ha logrado vacunar con dos dosis a alrededor del 65% de la población, la efectividad de la vacuna Coronavac (Sinovac), la más usada en el país, cayó al 58.49% para prevenir casos sintomáticos.

En abril, el estudio oficial reportó una efectividad del 67%, mientras que el 26 de junio pasado el Ministerio de Salud indicó que ésta había caído a un rango del 63-64%.

En cuanto a Pfizer, que por ser menos masiva no se había considerado en estudios previos, se reportó una efectividad del 87.69%. Estudios internacionales habían situado anteriormente la eficacia sobre el 90%.

Sin embargo, tanto Coronovac como Pfizer mantienen la protección contra el desarrollo de casos graves de la enfermedad.

«Cae la protección contra la infección de COVID, pero se mantiene la protección contra los desenlaces más importantes», dijo en rueda de prensa este martes Rafael Araos, asesor del Ministerio de Salud de Chile.

Para Coronavac se registra un 86.02% de efectividad para prevenir la hospitalización; un 89.68% para el ingreso a las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y un 86.38% en para fallecimientos.

Para Pfizer se reporta un 97.15% para evitar la hospitalización, un 98.29% para el ingreso a las UCI y un 100% para fallecimientos.

Chile, que inició su vacunación masiva el 3 de febrero, ha logrado vacunar al 80% de su población objetivo, que es de 15.2 millones sobre una población total de 19 millones. Este martes, el país registró 616 nuevos contagios, la cifra más baja desde abril del año pasado.

Con el objetivo de investigar efectos secundarios poco comunes, entre ellos inflamación del corazón, a petición de los reguladores estadounidenses, Pfizer y Moderna están ampliando el tamaño de sus estudios clínicos de sus vacunas contra el COVID-19 en niños de entre 5 y 11 años.

Según lo expuesto por el diario The New York Times, que cita a personas conocedoras de los ensayos clínicos, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos indicó tanto a Pfizer-BioNTech como a Moderna que el tamaño y el alcance de sus estudios pediátricos inicialmente planteados no son adecuados para la detección de efectos secundarios como la miocarditis y pericarditis.

La información se conoce poco después de que el presidente Joe Biden afirmara en un evento que la aprobación de emergencia de las vacunas contra el COVID para niños se produciría «pronto», aunque la Casa Blanca no ha dado una fecha específica.

El medio señala que se desconoce si la petición de la ampliación de los ensayos clínicos de la vacuna afectará al calendario previsto para su aprobación.

Anteriormente, miembros de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) consideraron que los beneficios de la vacuna para los mayores de 12 años superan los riesgos, entre ellos problemas de corazón.

La FDA ha solicitado a las compañías que incluyan a 3.000 niños de entre 5 y 11 años en sus ensayos clínicos, el doble del número de pacientes que las farmacéuticas se planteaban, según una fuente que habló en condición de anonimato.

Un portavoz de Moderna, Ray Jordan, confirmó al medio que la compañía pretende expandir sus estudios para aumentar la posibilidad de detectar efectos secundarios poco comunes, y señaló que se espera solicitar una autorización de emergencia a finales de 2021 o principios de 2022.

El ensayo de Moderna comenzó a incluir a pacientes menores de 12 años en marzo, con el objetivo de incorporar a cerca de 6,800 personas de entre 6 meses y 12 años de edad.

Pfizer, por su parte, podría cumplir con los nuevos requisitos de la FDA, y pese a los cambios tiene previsto presentar su solicitud de expansión del uso de su vacuna a finales de septiembre.

En junio, los CDC publicaron datos que mostraban que las dos vacunas podrían haber causado miocarditis y periocarditis en más de 1,200 estadounidenses, entre ellos más de 500 personas menores de 30 años.

Foto: Twitter @CDCespanol

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) confirmó este viernes un “posible vínculo” entre las vacunas contra el COVID-19 basadas en ARNm, Pfizer/BioNTech y Moderna, y varios casos muy raros de miocarditis y pericarditis desarrollados tras la vacunación, por lo que los incluirá como efectos secundarios en su prospecto.

El comité de seguridad (PRAC) de la EMA concluyó, durante su reunión esta semana para analizar la información disponible compartida por los médicos europeos, que los casos detectados de miocarditis y pericarditis desarrollados por algunas personas vacunadas con Pfizer o Moderna podrían ser un efecto secundario del fármaco.

Estos dos síntomas se incluirán a partir de ahora en la información del producto, junto a una advertencia para alertar a los profesionales de la salud y a los pacientes que reciben estas vacunas, y vigilen este efecto adverso inusual.

La miocarditis es una inflamación del músculo cardíaco, y pericarditis una inflamación de la membrana alrededor del corazón, y los síntomas de estas afecciones inflamatorias pueden variar, aunque a menudo incluyen dificultades para respirar, latidos cardíacos fuertes que pueden ser irregulares (palpitaciones) y dolor de pecho.

La EMA también indicó que este viernes que “no confirma ni descarta de momento” un posible vínculo entre la vacuna de AstraZeneca y el síndrome de Guillain-Barré (GBS), pero pidió estar alerta a los signos para un diagnóstico y tratamiento temprano.

El PRAC ya ha evaluado toda la evidencia disponible, lo que incluye información científica y un número no confirmado de casos notificados a través de la base de datos Eudravigilance por países del Espacio Económico Europeo (EEA), que incluye los 27 de la UE, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega.

“Pero en esta etapa los datos disponibles no confirman ni descartan una posible asociación con la vacuna”, lamentó.

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco común del sistema inmunológico que causa inflamación de los nervios y puede provocar dolor, entumecimiento, debilidad muscular y dificultad para caminar.

Finalmente, la EMA desaconsejó el uso de la vacuna Janssen, de Johnson & Johnson, en personas que hayan tenido previamente el síndrome de extravasación capilar (SCLS), tras el registro de tres casos en pacientes que desarrollaron esta afección tras la vacunación.

El PRAC examinó tres casos de síndrome de extravasación capilar en personas que habían sido vacunadas con Janssen y que se produjeron dentro de los dos días posteriores a la vacunación: uno de los afectados tenía historial clínico con este síndrome y dos de ellos fallecieron después.