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Sebastian Garrido de la Sierra

Profesor del CIDE

 

Publicado en SEGASI

 

 

 

 

Cerré el post anterior preguntando qué factores podrían explicar las diferencias en el desempeño de lxs aspirantes a cada tipo de candidatura independiente (para presidente, senador(a) o diputadx federal). En este post propongo dos argumentos: el primero tiene que ver con el número de firmas requerido dependiendo de la candidatura, y el segundo con la (falta de) planeación. Como a Carlos Puig, no me parece que la app del INE sea el factor más relevante, pero regreso a ella al final del post.

 

Desde mi perspectiva, el primer factor es estructural. Mientras que lxs aspirantes a una candidatura independiente presidencial tienen que recolectar 866,593 firmas, lxs aspirantes a una candidatura independiente senatorial deben juntar entre 10,013 y 229,185 firmas. El reto es significativamente menor para lxs aspirantes a una candidatura independiente para diputadx federal, pues deben conseguir el apoyo de entre 4,436 y7,394 ciudadanos.

 

La siguiente gráfica apoya este argumento. Cada punto representa a un(a) aspirante a candidato independiente. El color de los puntos indica el tipo de elección en la que la o el aspirante quiere competir.

 

 

Hasta el 7 de noviembre (fecha de corte de la información de este post) solamente 31aspirantes a una candidatura independiente para diputadx federal habían logrado recolectar más del 30% de las firmas requeridas (cuatro de ellxs ya tenían más de 75% de las firmas). Por su parte, los tres aspirantes a una candidatura independiente senatorial que registran mayor avance (Salazar, Clouthier y Kumamoto) tenían entre 17 y 22% de las firmas necesarias, y todxs lxs aspirantes a una candidatura independiente presidencial tenían menos de 10% de las más de 866 mil firmas (lxs aspirantes más adelantadxs son Zavala y Bronco, con 9.3% y 8.5% de las firmas).

 

Lo cierto es que a pesar de ser significativas, las diferencias en estos umbrales eran conocidas por todxs lxs aspirantes antes de que iniciaran los plazos para recolectar las firmas necesarias. Y esto me lleva al segundo y -creo yo- más importante factor explicativo: la (potencial falta de) planeación.

 

Por la forma en que está estructurado el proceso para obtener el registro como candidatx independiente, el número, eficiencia y distribución geográfica de los auxiliares de cada aspirante jugará un papel clave en el resultado final.

 

Al menos dos puntos se derivan de esto. Primero, no basta con tener muchxs auxiliares registradxs formalmente; estxs tienen que colaborar activamente recolectando firmas.

 

La siguiente gráfica muestra la relación entre el número de auxiliares registradxs para apoyar a cada aspirante (eje horizontal) y el porcentaje de auxiliares activxs (éste es el término que el INE usa para referirse a los auxiliares que han recolectado, cuando menos, una firma ciudadana) al 7 de noviembre (eje vertical). Margarita Zavala es -por mucho- la aspirante con el mayor número de auxiliares registradxs (24,420). Sin embargo, hasta la fecha sólo 15% (3,575) de estos auxiliares han recolectado una o más firmas.

 

 

Por supuesto, este problema no es exclusivo de Zavala. De lxs 111 aspirantes que tienen más de 500 auxiliares registradxs, ningunx tiene más de 45% de auxiliares activxs.

 

Sin embargo, la gravedad de este problema está directamente relacionada con el umbral de firmas que deben ser conseguidas en cada caso. La siguiente gráfica muestra el número de auxiliares activxs de lxs 12 aspirantes con el mayor número de aspirantes activxs. El color de las barras indica el tipo de elección en la que la o el aspirante quiere competir.

 

 

La gráfica ilustra que si sólo consideramos a lxs auxiliares activxs, la ventaja comparativa de Zavala se reduce enormemente. Sugiere también que lxs cinco aspirantes punterxs a una candidatura independiente presidencial parecen no haberse preparado adecuadamente para el proceso de recolección de firmas.

 

Mientras que Kumamoto –quien ya participó en un proceso similar hace tres años para obtener la candidatura independiente a diputado local en Jalisco– cuenta ya con 1,064 auxiliares activxs para tratar de recolectar 115,443 firmas, lxs aspirantes presidenciales cuentan con entre 757 y 3,575 auxiliares activxs para obtener 7.5 veces más firmas que Kumamoto.

 

El segundo punto tiene que ver con la productividad promedio de cada auxiliar activx: no es suficiente con tener un alto porcentaje de auxiliares activxs si el promedio de firmas por auxiliar activx es bajo.

 

La gráfica a continuación muestra la relación entre el promedio de firmas recabadas por cada auxiliar activx (eje horizontal) y el número de auxiliares activxs que apoyan a cada aspirante (eje vertical). De acuerdo con estos datos, para 85% de los aspirantes el promedio de firmas por auxiliar es menor a 50.

 

En el caso de lxs seis aspirantes que hasta el momento han demostrado mayores capacidades organizativas y que cuentan con 500 o más auxiliares activxs (Ríos Piter, Ferriz de Con, Kumamoto, Marichuy, Bronco y Zavala), el promedio oscila entre 16.1 (Marichuy) y 28.3 (Bronco).

 

Lo interesante es que si bien el promedio de firmas por activista de Kumamoto es muy similar al de Zavala y Ríos Piter (23.8 vs. 22.4 y 23.9, respectivamente) y menor al de Bronco (28.3), el desempeño en la recolección de firmas de cada unx de estxs aspirantes ha sido muy diferente. Mientras que el jalisciense ha logrado recabar diariamente un número de firmas muy cercano a la cifra que debería obtener día a día, lxs aspirantes a una candidatura independiente presidencial han estado lejos de sus metas diarias (ver post anterior).

 

En buena medida esto se debe a que Kumamoto sí parece haber anticipado el número de auxiliares que necesitaría para alcanzar el umbral de firmas que le corresponde, así como el rendimiento promedio que requeriría de cada unx de ellxs.

 

La planeación parece ser un rasgo compartido por los otros tres aspirantes que forman parte de Vamos a reemplazarles: Pablo Montaño, Rodrigo Cornejo y Alberto Vale. Como puede verse en la siguiente gráfica, la línea azul de cada uno de esos aspirantes a una candidatura independiente para diputado federal está muy cerca (sino es que por encima) de la diagonal roja que representa el porcentaje acumulado de firmas que debería tener un aspirante cada día del proceso. Este es un indicador de que, como Kumamoto, estos tres aspirantes han logrado resolver cotidianamente el dilema de acción colectiva que implica la recolección masiva de firmas.

 

 

¿Qué pueden hacer lxs diversas aspirantes para mejorar su productividad? Hay tres opciones. Aumentar el número de auxiliares activxs, aumentar la productividad de cada auxiliares activx, o -idealmente- ambas.

 

En el caso de Zavala, Puig planteaba ayer que esta aspirante probablemente  está siguiendo una “estrategia tipo Avón”, en la que la prioridad inicial es ampliar su base de auxiliares para después buscar las firmas.

 

Si bien esta estrategia es factible, parece extraña y potencialmente contraproducente. ¿Por que si la expanista cuenta con más de 20 mil auxiliares registrados desde, por lo menos, el 31 de octubre, el número de auxiliares activos tan solo haya aumentado en 769 a partir de esa fecha (pasó de 2,806 a 3,575)? ¿Qué está esperando y por qué está esperando? ¿Será capaz de compensar el tiempo perdido?

 

 

 

La app del INE puede tener muchos defectos. Pero ninguno es mayor que la falta de planeación que están exhibiendo la mayoría de lxs aspirantes a una candidatura independiente.