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En plena escalada de división política ante el regreso de Donald Trump al ojo público, La Casa Blanca anunció este viernes una cumbre que se celebrará el próximo mes para «contrarrestar los efectos corrosivos de la violencia alimentada por el odio» en la democracia y en la seguridad pública del país.

En un comunicado, la portavoz Karine Jean-Pierre presentó la cumbre «United We Stand», que tendrá lugar el próximo 15 de septiembre, con Biden como anfitrión, y con el objetivo principal de abordar «el odio y la división» que vive Estados Unidos.

El anuncio se produce luego de la polémica y división que desató el cateo del FBI a la casa del expresidente Trump en Mar-a-Lago, Florida, en busca de documentos clasificados sobre armamento nuclear que el exmandatario presuntamente sacó de La Casa Blanca.

Desde entonces, Trump se ha dedicado a criticar al FBI y a las instituciones, presentándose como víctima de una persecución política; críticas que que, según ha denunciado el propio Buró Federal de Investigación, han tenido un efecto en el aumento de amenazas contra sus agentes.

La propia presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acusó hace una semana a Trump de «instigar los ataques contra las fuerzas del orden», como lo hizo en el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021.

El congreso «United We Stand» reunirá a «héroes de todo Estados Unidos» que están liderando «un trabajo histórico en sus comunidades para construir puentes y abordar el odio y la división», añadió La Casa Blanca.

La cumbre incluirá, entre otros participantes, a un grupo bipartidista de funcionarios federales, estatales y locales, defensores de los derechos civiles, líderes religiosos y comunitarios, líderes tecnológicos y empresariales, funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y ex miembros de grupos violentos que ahora trabajan para prevenir la violencia.

Cuba es anfitrión, a partir de este viernes, la XXI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) a tan solo 10 días de la polémica Cumbre de las Américas, de la que fue excluida junto con Nicaragua y Venezuela.

Durante el encuentro, representantes de las diez naciones integrantes, encabezados por los presidentes de Cuba, Miguel Díaz-Canel; Venezuela, Nicolás Maduro; Nicaragua, Daniel Ortega, y Bolivia, Luis Arce, «compartirán estrategias de desarrollo comunes» y «analizarán la situación política regional», según indicó el Ministerio de Exteriores cubano.

La cumbre fue anunciada de forma sorpresiva apenas el martes pasado, en medio del pulso de Nicaragua, Venezuela y Cuba con Estados Unidos después de que éste afirmara que no invitaría a países que no considera democráticos a la Cumbre de las Américas, que se realizará en Los Ángeles, California del 6 al 10 de junio.

Este miércoles llegó a Cuba el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, en una visita oficial en la que ha sido condecorado con la orden José Martí, la más alta distinción del país. Ayer jueves llegaron las delegaciones internacionales restantes.

Según los expertos, el encuentro de la ALBA forma parte de la respuesta regional a la decisión de Estados Unidos, que ha suscitado críticas en parte del continente.

Estados Unidos había dicho en un primer momento que no iba a invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua; y aunque ya ha confirmado que no contará con la presencia de estos últimos dos, no ha aclarado qué hará finalmente con Cuba, aunque Díaz-Canel ha asegurado que «pase lo que pase» no acudiría a la cita.

Los integrantes de la ALBA celebrarán un encuentro de cerca de dos horas, antes de concluir la Cumbre con una foto oficial. Este foro de integración, creado en 2004 por los expresidentes ya fallecidos Fidel Castro (Cuba) y Hugo Chávez (Venezuela), celebra habitualmente sus cumbres de líderes a finales de año. La anterior fue en diciembre de 2021, también en La Habana.

Cuenta con diez miembros: Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Granada, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela, y dos invitados especiales (Haití y Surinam).

El Gobierno de Estados Unidos anunció la celebración, el 12 de mayo, de la segunda cumbre global sobre la pandemia de COVID-19, luego de la celebrada en septiembre de 2021, donde los países podrán debatir también de futuras amenazas sanitarias.

Estados Unidos fue el anfitrión del primer encuentro y en esta segunda cita, también telemática, compartirá la organización con Alemania, Indonesia, Senegal y Belice, en calidad de responsables de foros como el G7, el G20, la Unión Africana y la Comunidad del Caribe (CARICOM), según un comunicado conjunto difundido por La Casa Blanca.

«La cumbre redoblará nuestros esfuerzos colectivos para terminar la fase aguda de la pandemia de COVID-19 y prepararnos para futuras amenazas sanitarias», indicó la nota del gobierno, en la que invitaron a líderes políticos y organizaciones de la sociedad civil a aprovechar las próximas semanas para lanzar nuevos compromisos.

Entre los objetivos de esta nueva cumbre están la vacunación, el desarrollo de pruebas y tratamientos, la protección del sistema de salud y sus trabajadores o la financiación frente a posibles emergencias, añadió La Casa Blanca.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que ha recibido cuatro dosis de la vacuna contra la COVID-19, ha hecho de la lucha contra la pandemia uno de sus principales ejes de gobierno, en gran medida como contraposición a su predecesor, Donald Trump, que desdeñó públicamente la importancia del coronavirus como emergencia de salud pública.

El presidente argentino Alberto Fernández fue elegido este viernes para ejercer en 2022 la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un foro que busca la integración regional y en el cual varios de sus integrantes están enfrentados con Estados Unidos.

Fernández reemplazará al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al frente del bloque regional de 33 países latinoamericanos que comenzó a funcionar en 2011 como un mecanismo intergubernamental de diálogo y que, según analistas, es el contrapeso en la región de la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde Estados Unidos ejerce una influencia histórica.

La designación del mandatario argentino fue realizada de forma unánime en Buenos Aires durante la XXII cumbre de cancilleres de la CELAC, que entró en funcionamiento cuando en el continente gobernaban dirigentes centroizquierdistas y populistas como Hugo Chávez, en Venezuela; Néstor Kirchner, en Argentina, y Evo Morales, en Bolivia.

En una intervención ante los cancilleres presentes, Fernández dijo que el bloque «no nació para oponerse a alguien, para enfrentarse con alguna de las instituciones existentes; no nació para inmiscuirse en la vida política y económica de ningún país; nació como un foro en favor de nosotros mismos que siempre promovió el consenso y la pluralidad».

La cumbre tiene lugar en momentos en que el gobierno argentino ha reconocido las dificultades existentes para la consecución de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tiene a Estados Unidos entre sus miembros de mayor peso, con el fin de refinanciar un préstamo de unos 44,000 millones de dólares otorgado a Argentina en 2018 cuando gobernaba el presidente Mauricio Macri.

Fernández agradeció el apoyo de todos los países presentes en las negociaciones entabladas con el organismo de crédito. «Uno se siente más fuerte sabiendo que los hermanos latinoamericanos y caribeños lo están acompañando», sostuvo.

En tanto, el canciller argentino Santiago Cafiero sostuvo que «trabajaremos en el fortalecimiento institucional de la CELAC con espacios de diálogo y concertación, siempre con la agenda abierta, siempre convocando a todos y escuchando todas las voces».

En la cita regional no estuvo presente Brasil. El gobierno de Jair Bolsonaro suspendió en 2020 su participación en actividades del bloque al sostener que daba protagonismo a regímenes no democráticos, en alusión a Nicaragua, Venezuela y Cuba.

La designación de Argentina en la presidencia se produjo luego de varios meses de intensas conversaciones con los países miembros.

La Cumbre por la Democracia, organizada por Estados Unidos y en la que han estado presentes de forma virtual más de 100 países, con ausencias notables como China y Rusia, acabó este viernes sin acuerdos concretos y con la promesa del presidente Biden de convocar una nueva cumbre en 2022.

Biden llamó a los asistentes a reunirse en un año para revisar el cumplimiento de los compromisos lanzados en estos dos días de discurso, aunque no ha habido un consenso específico alcanzado por los participantes.

Este foro multilateral concluyó como empezó, con un discurso de Biden, en el que insistió en la necesidad de seguir colaborando para fortalecer las democracias de amenazas como la desinformación, la corrupción o los autoritarismos.

Consideró que los líderes de los gobiernos tienen la responsabilidad de fortalecer las democracias impulsando reformas dirigidas a la transparencia y la rendición de cuentas y a la resiliencia frente a quienes apuestan por el autoritarismo.

También dijo que es necesario trabajar con el sector privado para combatir la corrupción y construir economías más igualitarias.

A la hora de hablar de los compromisos estadounidenses, Biden habló no sólo de colaborar en el fortalecimiento de las democracias en el mundo, también citó retos nacionales, y en especial el de defender el «sagrado derecho a votar libremente», en un momento en varios estados republicanos han aprobado normas que según denuncian los demócratas restringen dicho derecho.

Aunque el discurso de Biden fue un repaso de todo lo hablado en esta cumbre, la jornada de hoy estuvo centrada en temas como el papel de la tecnología y en la necesidad de normas que la regulen para evitar ataques a la democracia.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, defendió en este sentido la necesidad de regular el mundo digital para que sirva a los propósitos y el bien común y llamó a combatir todas las formas de extremismo y populismo para fortalecer las democracias.

A pesar del entusiasmo de Biden y su Administración con la celebración de la cumbre, varios de sus altos funcionarios descartaron desde ayer que la reunión fuera a terminar con un acuerdo conjunto firmado por todos los países participantes.

«No planeamos tener un documento o comunicado conjunto al final de la cumbre porque esto es solo el inicio, queda mucho trabajo por hacer», señaló una de estas fuentes del gobierno estadounidense en una llamada con periodistas.

En esa línea, Biden recalcó este viernes en su discurso que ahora toca poner en práctica los compromisos expresados por unos y otros y examinar lo que se haya hecho en la cita de 2022.

La democracia se enfrenta a «desafíos continuos y alarmantes» en todo el mundo, afirmó este jueves el presidente Joe Biden al inaugurar la Cumbre virtual sobre la Democracia, que cuenta con participación de 110 representantes de todo el mundo.

Biden estimó que la tendencia «apunta en gran medida en la dirección equivocada», y dijo que en Estados Unidos la ciudadanía sabe «mejor que nadie» que «renovar la democracia y fortalecer las instituciones democráticas requiere un esfuerzo constante».

Entre los retos que se enfrentan, Biden mencionó la insatisfacción ciudadana con los regímenes democráticos, que «no cumplen» con sus necesidades, e insistió en hacer una defensa de la democracia como el mejor sistema para garantizar la dignidad humana y resolver problemas, a pesar de que sea un sistema «duro» que necesita «cooperación».

Pidió a los participantes «apoyar los valores» que les unen, como la libertad de expresión, de prensa, de religión o el
Estado de Derecho, además de reclamar «protección» para los Derechos Humanos de todas las personas.

Durante su intervención, Biden anunció la llamada Iniciativa Presidencial para la Renovación Democrática, un conjunto de medidas del gobierno estadounidense para «reforzar la democracia y defender los Derechos Humanos a nivel mundial».

Con 424,4 millones de dólares, la iniciativa se enfoca en cinco pilares: el apoyo a los medios de comunicación libres e independientes, la lucha contra la corrupción, el apoyo a los sectores que pueden reformar la democracia (grupos marginados tradicionalmente, como las mujeres), el desarrollo de tecnologías que favorezcan la democracia y la defensa de los procesos políticos y las elecciones justas y libres.

En cuanto al apoyo a los medios de comunicación, la iniciativa prevé la protección física, legal y digital de los periodistas con 9 millones de dólares que se destinarán al Fondo de Defensa de la Difamación para Periodistas, que ofrecerá cobertura a los reporteros de investigación y sus organizaciones.

En referencia a la lucha contra la corrupción, el gobierno estadounidense prevé apoyar a los agentes del cambio a favor de la anticorrupción y, en este sentido, la Administración Biden proporcionará hasta 5 millones de dólares para poner en marcha un programa que promoverá medidas de protección para los denunciantes, los activistas de la sociedad civil, los periodistas y otras personas en riesgo debido a su trabajo contra la corrupción.

El punto tres del plan hace referencia a empoderar a los grupos históricamente marginados y asegurar que todas las personas manifestarse en favor de la democracia. Se destinarán 33.5 millones de dólares para poner en marcha una iniciativa enfocada en el liderazgo político y cívico de las mujeres.

El programa de Biden también prevé avances en la consecución de un internet abierto y seguro para todos y poner en marcha enfoques que fortalezcan la integridad electoral a nivel global.

Para La Casa Blanca, la cumbre, que se realiza de forma virtual debido a la pandemia de coronavirus, encarna el liderazgo de Estados Unidos en una lucha existencial entre democracias y dictaduras o autocracias.

La Cumbre, que comenzó con las palabras de Biden y del secretario de Estado, Antony Blinken, cuenta con la participación de representantes de gobiernos, ONG’s, empresas y organizaciones filantrópicas.

China y Rusia, que Biden considera autocracias, quedaron deliberadamente fuera, lo cual según estos países aviva una «brecha ideológica». «Ningún país tiene derecho a juzgar el vasto y variado panorama político del mundo con un único criterio», escribieron el embajador ruso, Anatoly Antonov, y el chino Qin Gang.

Lo que acabó de exasperar a Pekín fue que el gobierno estadounidense invitara a Taiwán, al que China considera parte de su territorio, aunque no esté bajo su control. Esto se suma al anuncio que hiciera el lunes La Casa Blanca sobre que no enviaría a funcionarios gubernamentales a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, a celebrarse en febrero, en protesta por las violaciones de los derechos humanos.

En América Latina y el Caribe, quedaron sin invitación a la Cumbre ocho países: Nicaragua, Cuba, Bolivia, El Salvador, Honduras, Guatemala, Haití y Venezuela, aunque se ha invitado a Juan Guaidó, líder opositor enfrentado al gobernante de Nicolás Maduro.

Una de las principales críticas al gobierno de Estados Unidos por la convocatoria a esta Cumbre, es que Biden tiene dificultades para restaurar la fe en la democracia en su propio país, toda vez que Trump se niega a reconocer los resultados de las elecciones de 2020.

El presidente Joe Biden advirtió este martes a su homólogo ruso, Vladímir Putin, que si vuelve a atacar Ucrania, la respuesta de su país será más dura que en 2014, cuando Rusia invadió la península ucraniana de Crimea.

Así lo indicó el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, después de la cumbre virtual que los mandatarios sostuvieron esta tarde.

El funcionario señaló que Biden fue «directo y franco» con su homólogo ruso sobre las medidas que tomará Estados Unidos si Rusia lleva a cabo una incursión militar en Ucrania.

«El presidente Biden miró a los ojos hoy al presidente Putin y le dijo que hay cosas que no hicimos en 2014, y que estamos preparados para hacer ahora», aseguró Sullivan en una rueda de prensa en la mansión presidencial después de la cumbre.

Sullivan no quiso especificar todas las medidas que tomaría Estados Unidos en ese caso, pero sí reiteró que la Casa Blanca respondería con fuertes medidas económicas.

Además, en la cumbre se indicó que Estados Unidos proporcionaría más materiales defensivos adicionales a los ucranianos a los que proporciona ahora, y fortalecería a sus aliados de la OTAN en el flanco este con capacidades adicionales como respuesta a una escalada militar de Rusia.

Y es que el tema de Ucrania fue el central en la cumbre que sostuvieron Biden y Putin, pues Estados Unidos cree que Rusia podría atacar o invadir Ucrania con unos 175,000 soldados, y Kiev calcula que el momento más probable de una nueva agresión rusa sería a finales de enero de 2022.

Por su parte el presidente Putin presentó a Biden una demanda de garantías de seguridad jurídicamente vinculantes que descarten una expansión de la OTAN.

En las dos horas de videollamada con Biden, Putin dijo que la OTAN estaba reforzando su potencial militar cerca de las fronteras de Rusia y haciendo «peligrosos intentos» de conquistar el territorio ucraniano, dijo el Kremlin en un comunicado.

«Por lo tanto, Rusia está seriamente interesada en obtener garantías fiables y jurídicamente fijas que excluyan la expansión de la OTAN hacia el este y el despliegue de sistemas de armas de ataque ofensivo en los estados adyacentes a Rusia», dijo el Kremlin.

Las autoridades rusas han dicho que los crecientes lazos de la OTAN con Ucrania y la posibilidad de que la alianza despliegue allí misiles dirigidos contra Rusia representan una «línea roja» que no permitirían que se cruce.

Putin también dijo a su par estadounidense que quería garantías de que no se desplegarían sistemas de ataque ofensivo en países cercanos a Rusia.

Los dos líderes acordaron que sus representantes entablaran «consultas sustantivas sobre estos temas sensibles», añadió el Kremlin.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró esta mañana que defendió su iniciativa de reforma eléctrica durante su viaje a Washington la semana pasada, para la Cumbre de Líderes de América del Norte.

El mandatario reconoció que abordó el tema en su reunión bilateral con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, con quien espera concretar un acuerdo para que la empresa estatal Hydro-Québec ayude a modernizar las plantas hidroeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

«Se aclaró también lo de la reforma eléctrica, fue muy receptivo el primer ministro. Le dije que habían utilizado la bandera de las energías limpias para hacer negocios sucios, le expliqué a detalle cómo habían saqueado al país en los últimos tiempos», expresó López Obrador.

Recordemos que el presidente acudió el jueves pasado a la cumbre trilateral en medio de la polémica que ha generado su reforma eléctrica, que busca limitar a 46% la participación privada en el mercado de generación eléctrica y cancelar contratos.

Empresarios de los tres países de la región han advertido de violaciones al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.

López Obrador destacó la cordialidad del encuentro que sostuvo con Joe Biden y Justin Trudeau. “Hubieron muchas coincidencias, diría que ningún problema, ninguna diferencia de fondo, yo llegué a decirles que era como una conferencia, un encuentro, progresista. Usé el término cumbre progresista por las coincidencias», sostuvo AMLO..

En su conferencia de este lunes, el mandatario solo habló de la defensa de la reforma eléctrica que hizo ante Trudeau, aunque el canciller Marcelo Ebrard indicó en una rueda de prensa en Washington el jueves pasado que «sí lo comentó» en el encuentro trilateral, aunque «no fue un tema central».

«(Trudeau) me permitió informarle para que no se prestaran nuestras acciones a malas interpretaciones, fue muy buena por eso la reunión”, añadió hoy López Obrador.

Sobre Estados Unidos, el mandatario mexicano destacó la promesa de Washington de invertir en el programa «Sembrando oportunidades» para mitigar la migración en Centroamérica, inspirado en el programa «Sembrando vida» que ya se encuentra en marcha en nuestro país.

Además, reveló que la vicepresidenta Kamala Harris «aceptó ayudar» en un plan del gobierno para garantizar que haya internet en todo el país.

Asimismo, López Obrador recordó que reconoció la intención de Biden de promover una reforma migratoria para regularizar a 11 millones de indocumentados en Estados Unidos, donde viven 38 millones de mexicanos entre residentes regulares e irregulares.

López Obrador criticó a sus adversarios por esperar roces en la reunión con Estados Unidos y Canadá, en particular en el sector eléctrico.

“Están esperando que nos regañen, que nos jalen la oreja, pero muy colonialistas, se mal acostumbraron. México es un país libre, independiente y soberano, y afortunadamente así nos ven y nos respetan. México tiene un prestigio como nunca en el mundo”, manifestó.

En el marco de la IX Cumbre de los Líderes de Norteamérica, Estados Unidos acordó invertir en Centroamérica y el sur de México para promover el desarrollo y ayudar a contener la migración, confirmó el canciller Marcelo Ebrard, luego de que finalizara el encuentro entre los líderes.

El funcionario dio a conocer algunas de las conclusiones del encuentro entre el presidente Andrés Manuel López Obrador, el mandatario estadounidense, Joe Biden, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en Washington.

«Se va a invertir por parte de Estados Unidos en un programa que probablemente se va a llamar ‘Sembrando Oportunidades’, que es la respuesta a lo que el presidente López Obrador vino planteando, respecto a Centroamérica, principalmente, y el sur de México», dijo Ebrard.

En conferencia de prensa, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) no dio detalles ni cuánto se invertiría, pero dijo que el gobierno mexicano trabajará el tema con agencias estadounidenses en los próximos días.

«Vamos a trabajar con las agencias de Estados Unidos en los próximos días para dar los detalles, pero lo más importante es que ya hay una respuesta», aseguró el funcionario, asegurando que tendrá impacto sobre 540,000 personas.

Añadió que los líderes de América del Norte acordaron en la llamada reunión de los «Tres Amigos» fortalecer las cadenas de suministro, pues los cuellos de botella han golpeado fuertemente a la industria automotriz y a otros  sectores.

Otra conclusión fue que buscarán un enfoque coordinado para resolver el problema que representa que cientos de miles de armas de fuego crucen hacia México anualmente, añadió.

Los tres países norteamericanos también apoyarán al Caribe y a naciones de América Latina que no han tenido la posibilidad de acceder al número de vacunas contra COVID-19 que necesitan. Ebrard dijo que los gobiernos acordaron que la Ciudad de México será la sede de la próxima cumbre de líderes norteamericanos el próximo año.

Ebrard también detalló que López Obrador planteo a Trudeau un acuerdo para modernizar las hidroeléctricas del país, sobre lo que el canciller señaló que ya se han adelantado «varias conversaciones» con la empresa pública quebequesa Hydro-Québec.

«Canadá nos dijo que estaba muy interesado», afirmó Ebrard. «En Canadá, cuanto menos, hay una empresa estatal que es de las más eficientes del mundo, Hydro-Québec; de hecho producen y transmiten energía con niveles de energía muy altos», agregó.

Luego de 5 años de no llevarse a cabo, esta tarde se celebró en Washington la IX Cumbre de los Líderes de Norteamérica, en la que participaron los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

En su papel de anfitrión, el presidente Biden dio la bienvenida a sus pares a La Casa Blanca. Al prenunciar un breve mensaje, Biden retomó temas como el fortalecimiento de la democracia, la pandemia, el cambio climático, la migración y sobre lo que se espera para lograr una recuperación económica de la región.

El presidente Biden se tomó unos minutos para hablar sobre las acciones de su gobierno respecto a la vacunación de su población contra el COVID-19. Se refirió a la vacunación de los menores, las dosis de refuerzo para toda la población adulta, así como los esfuerzos que ha hecho su país en donación de vacunas a diferentes países.

El segundo en hablar fue el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien agradeció el haber retomado la cumbre, luego de la última en 2016 que el encabezó en Otawa, cuando los mandatarios eran Barack Obama y Enrique Peña Nieto, respectivamente.

Trudeau aseguró que a México, Estados Unidos y Canadá los unen fuertes lazos de amistad. Enfatizó que la prioridad es acabar con la pandemia, y dar paso a la recuperación económica.

En su turno, el presidente López Obrador, propuso que los tres países apuesten por «planear conjuntamente» su desarrollo y «por impulsar un programa de inversión productiva en América del Norte para la sustitución de importaciones».

«¿Por qué no podemos producir en América del Norte lo que consumimos? Claro que sí. Es asunto de definición y de estrategia económica regional», dijo López Obrador.

AMLO se refirió a la escasez de semiconductores o «chips» y a los problemas en las cadenas de suministro, y consideró «una paradoja» que haya tanto circulante en América del Norte y que los puertos del Pacífico estén saturados de mercancías procedentes de Asia.

«El problema de fondo es que no estamos produciendo lo suficiente y estamos obligados a importar mercancías de otros países», recalcó. Se refirió en concreto a China, y dijo que si se mantiene la tendencia actual, para 2051 ese país tendría el dominio del 42% del mercado mundial, mientras que Estados Unidos, Canadá y México se quedarían en conjunto con el 12 %.

López Obrador subrayó la necesidad de «fortalecer económicamente» a América del Norte y todo el continente para evitar que esta situación continúe, y aseguró que el consumo per cápita en la región es superior al de Asia.

«La integración económica, con respeto a nuestras soberanías, es el mejor instrumento para hacer frente a la competencia derivada del crecimiento de otras regiones del mundo, en particular la expansión productiva y comercial de China», señaló el mandatario.

López Obrador también pidió a Estados Unidos «dejar de rechazar a migrantes», porque los necesita para su crecimiento económico, al tiempo que extendió esta solicitud a Canadá.

«¿Por qué no estudiar la demanda de mano de obra y abrir ordenadamente el flujo migratorio?», planteó López Obrador durante el inicio de la Cumbre de Líderes de Norteamérica.

Casi al final de su mensaje, López Obrador se dirigió específicamente a Biden para «reconocer» que «ningún mandatario en la historia de Estados Unidos ha manifestado como usted un compromiso tan claro e inequívoco para mejorar la situación de los migrantes». Dijo que si Estados Unidos finalmente regulariza a los 11 millones de migrantes indocumentados, tal y como Biden ha propuesto, México «sabrá corresponder con gratitud y amistad».

Posterior a sus mensajes, dieron un tiempo para que la prensa saliera del salón e iniciar el encuentro privado. Según lo informado, no habrá mensaje de los líderes a la prensa al término del encuentro; los tres países se limitarán a firmar una declaración conjunta.

El director ejecutivo de Human Rights Watch (HMR), Kenneth Roth, instó a los presidentes de Estados Unidos y México y al primer ministro de Canadá, a que cesen los «abusos» contra inmigrantes y solicitantes de asilo.

Roth hizo esta petición de cara a la cumbre trilateral que mantendrán este jueves en Washington los líderes de los tres países.

El directivo de HRW denunció que «durante la gestión de los presidentes Biden y López Obrador, Estados Unidos y México han cometido violaciones graves, sistémicas y persistentes de los derechos de migrantes y solicitantes de asilo».

También dijo que Canadá, aunque «se jacta de ser un país que acoge a refugiados y respeta los derechos humanos, el gobierno de Trudeau encarcela a miles de migrantes y solicitantes de asilo cada año».

Por todo ello instó a los tres líderes a aprovechar la cumbre como una «oportunidad para asumir un compromiso conjunto de poner fin a los abusos contra migrantes y solicitantes de asilo, frenar las expulsiones sumarias (…) y asegurar que todas las personas que lleguen a América del Norte huyendo de contextos de violencia y persecución tengan acceso a protección.

Además del asunto migratorio, Roth también abordó el tema de la crisis climática al recordar que «Canadá, México y Estados Unidos contribuyen a la crisis como tres de los principales emisores de gases de efecto invernadero del mundo».

El director de HRW llamó a los líderes a empezar a disminuir la brecha entre las promesas realizadas y las medidas necesarias para cumplir con el objetivo establecido en el Acuerdo de París.

Finalmente, Roth sobre el tema de la pandemia de COVID-19, señaló a AMLO como «una fuente de desinformación respecto al virus» restando gravedad a sus riesgos, negándose a usar cubrebocas y organizando eventos públicos en los peores momentos de la pandemia. El resultado, advirtió Roth, es que nuestro país ha tenido una de las tasas de muerte por COVID-19 más altas del mundo.

Ante esta situación, el director de HRW pidió a Biden y Trudeau a que usen el encuentro de hoy en La Casa Blanca para «alentar al presidente López Obrador a tomar con mayor seriedad los datos científicos».

El mandatario estadounidense, Joe Biden, hablará este jueves con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de la propuesta de reforma energética que presentó al Congreso. Así lo afirmaron funcionarios de alto rango de la Administración de Biden en una rueda de prensa telefónica.

López Obrador acude a Washington con su polémica propuesta de reforma eléctrica para limitar la participación de empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras, en el sector y fortalecer así la Comisión Federal de Electricidad (CFE), priorizando incluso el uso de combustibles fósiles.

Durante este jueves, López Obrador se verá con Biden en dos ocasiones, una durante una reunión bilateral y otra en la cumbre trilateral junto al primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

Preguntado sobre si la reforma del sector eléctrico estará en la agenda de alguna de las reuniones, uno de los funcionarios dijo que Estados Unidos está dispuesto a hablar todos los temas de cooperación económica, lo que incluye el asunto energético.

La fuente indicó que es un tema que se ha abordado ya, como resultado del Diálogo Económico de Alto Nivel entre EUA y México, y confirmó que Biden y López Obrador lo tocarán este jueves, como así harán en el futuro responsables de ambos gobiernos.

«Diré que, conforme seguimos de cerca las reformas energéticas propuestas por México, y (…) dada la dirección de la economía de EUA durante esta Administración, y la prioridad que este presidente (Biden) ha puesto en la emergencia climática, esta es una área donde vemos grandes oportunidades de colaborar, tanto con Canadá como con México», dijo el funcionario.

Sobre este punto, a su llegada a la embajada de México en Estados Unidos, el canciller Marcelo Ebrard no descartó que durante la reunión se tocaran otros asuntos que no están en agenda, como la reforma eléctrica, un tema que ha levantado polémica al grado que empresarios y legisladores estadounidenses han enviado cartas al presidente Joe Biden solicitando que defienda sus intereses en México, al señalar que sí la reforma es aprobada se verían afectadas inversiones por alrededor de 44 mil millones de dólares.

Sobre el mismo tema, el presidente López Obrador dijo ayer en que si el presidente Biden o el primer ministro Justin Trudeau le mencionan algo, él no tendrá problema en explicarles los motivos y alcances de su reforma eléctrica. Señaló que ya se acabó la época en que las empresas extranjeras, principalmente españolas, veían a nuestro país como tierra de conquista, por lo que aseguró que sus pares de Canadá y Estados Unidos comprenderán el por qué de la reforma.

Todo listo por parte de México para la Cumbre de Líderes de Norteamérica que se celebrará mañana en Washington. Esta tarde arribó a la capital estadounidense la comitiva del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Es el canciller Marcelo Ebrard quien encabeza el equipo de trabajo del gobierno mexicano; junto a él, acompañarán al presidente la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier; el director para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

Fue justo el canciller quien ofreció un breve mensaje ante medios de comunicación, en el que confirmó la agenda que se tendrá mañana en Washington.

Destacó que será la primera vez que López Obrador se reúna con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, pues hasta ahora solo han conversado vía telefónica. Indicó que mañana sostendrán una reunión bilateral que durará aproximadamente 45 minutos, y en donde se tocarán entre otros temas, la reconciliación con los pueblos indígenas, la iniciativa que AMLO presentó en la ONU, entre otros.

Después el presidente López Obrador tendrá una reunión bilateral con Joe Biden, que de igual forma se prevé dure 1 hora, y entre los temas que se abordarán estará: actualización del Diálogo de Alto Nivel; que se extiendan los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro a Centroamérica; la producción y liderazgo de vacunas en Norteamérica, así como una actualización del entendimiento Bicentenario.

Posterior se llevará a cabo la reunión trilateral, donde se actualizará la visión de Norteamérica hacia el futuro, y se abordará el tema e la pandemia, la producción de equipo médico y trabajo científico sobre la pandemia; la integración económica, cadenas de valor y el desarrollo del sur de México vinculado a los fenómenos migratorios.

El titular de la SRE también informó que AMLO saludará a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, de 13:30 a 14:30 en su oficina en La Casa Blanca.

«Vamos a tener resultados positivos. Tenemos una visión optimista», dijo Ebrard, aunque reconoció que no descartan que salgan a la mesa temas en que los países tengan posturas distintas. Dijo que mañana solo se generarán comunicados, y adelantó que aún se está valorando algún mensaje del presidente. Descartó que vaya a haber una conferencia o mensaje trilateral.

Por su parte La Casa Blanca dijo que «la cumbre ilustra nuestros esfuerzos para revitalizar Norteamérica como plataforma para el éxito económico».

Será la primera vez desde 2016 que se celebra la cumbre trilateral, conocida popularmente como la de los «tres amigos» y que tuvo lugar por primera vez en 2005 en Texas, con una reunión entre los entonces presidentes George W. Bush y Vicente Fox, con el primer ministro canadiense Paul Martin.

Desde entonces, la cita se convocó con carácter anual, con contadas excepciones, hasta 2016, cuando Barack Obama, Enrique Peña Nieto y Trudeau se reunieron en Ottawa, Canadá.

No hubo ningún encuentro de este tipo durante los cuatro años de mandato de Donald Trump, que mantuvo una relación tensa tanto con Canadá como con México, aunque consiguió renegociar con ellos el tratado comercial regional para convertirlo en el T-MEC.

La reunión se producirá una semana y media después de que Estados Unidos abriera finalmente las fronteras con México y Canadá a los viajes no esenciales, tras más de un año de clausura por la pandemia.

El canciller Marcelo Ebrard y su homóloga canadiense, Mélanie Joly, hablaron este martes sobre energía, migración y las elecciones en Nicaragua, entre otros temas, durante una reunión en la Ciudad de México, de cara a la cumbre de líderes de Norteamérica que se realizará el jueves en Washington.

«Gran encuentro. Dialogamos sobre la fuerte relación entre Canadá y México y sobre la importancia del comercio y las inversiones, incluso en el sector minero y energético», anunció la ministra de Exteriores de Canadá en sus redes sociales.

Tras el encuentro en la Cancillería, Joly reveló que también abordaron las situaciones en Nicaragua, Venezuela, Haití y la colaboración en materia de migración.

«Espero trabajar en estrecha colaboración y volver a vernos pronto en la Cumbre de Líderes de América del Norte para discutir las prioridades compartidas y encontrar soluciones de América del Norte a los desafíos de hoy y de mañana», concluyó la ministra canadiense.

Por su parte, Marcelo Ebrard dijo que tuvo «el honor de recibir y conversar» con la nueva ministra canadiense y auguró «coincidencias relevantes y buena relación» en la cumbre de líderes del jueves.

Recordemos que López Obrador, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se reunirán por primera vez de forma presencial el próximo jueves en Washington. La última cumbre entre los líderes de Norteamérica, conocida como de los «Tres Amigos», tuvo lugar en Canadá en 2016 y dejó de celebrarse durante la presidencia de Donald Trump.

Sobre la mesa de la reunión hay temas comerciales relacionados con el tratado de libre comercio entre los tres países , el T-MEC, el combate a la pandemia, el medioambiente y la situación migratoria.

Aunque no está en la agenda oficial del encuentro, la cita tendrá lugar en un momento de tensión por la propuesta de reforma eléctrica de López Obrador, que limita la participación de empresas privadas nacionales y extranjeras en el sector.

Los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden y de México, Andrés Manuel López Obrador, se reunirán con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, se reunirán el próximo 18 de noviembre en Washington, donde celebrarán la novena Cumbre de Líderes de América del Norte.

«Se trata de la primera reunión presencial del presidente López Obrador con el presidente Biden y el primer ministro Trudeau y será la primera reunión trilateral a nivel de jefes de Estado desde hace cinco años», dijo el canciller Marcelo Ebrard, al intervenir en la conferencia matutina de hoy.

La última cumbre entre los líderes de América del Norte, mejor conocida como de los «Tres Amigos», tuvo lugar en 2016 y dejó de celebrarse con la llegada de Donald Trump a La Casa Blanca.

«Esta reunión, esta cumbre, está programada para el día 18 de noviembre de la semana entrante y tendrá verificativo en Washington», añadió el secretario de Relaciones Exteriores. Según expuso, los tres líderes mantendrán una reunión trilateral de cerca de tres horas y posteriormente López Obrador mantendrá reuniones por separado con Biden y con Trudeau de aproximadamente una hora.

Ebrard detalló que los temas que el gobierno mexicano pondrá sobre la mesa en la cumbre son la cooperación para el desarrollo en el sur de México y en Centroamérica, la integración para promover la inversión, prepararse para una eventual próxima pandemia y explorar una recuperación económica más justa.

Ebrard explicó que esta cumbre, la número nueve entre líderes de Norteamérica, se celebrará en Washington porque le tocaba a Estados Unidos albergarla por orden rotatorio, mientras que la décima será en 2023 en México.

En tanto La Casa Blanca confirmó el encuentro en un comunicado en el que subrayó que espera que los tres países estrechen sus lazos y aborden una nueva etapa de colaboración.

Indicó que los objetivos (temas) serán: la pandemia, mejorar la competitividad y el crecimiento sostenible en la región, teniendo en cuenta los retos del cambio climático en la región y compartir una «visión regional para la migración».

Tras definir esta región como la «más competitiva y dinámica del mundo», Washington consideró que fortalecer la colaboración entre los tres países es esencial para «reconstruir mejor», revitalizar el liderazgo de la región y responder a un número importante de retos regionales y globales, siempre con respeto por la soberanía de cada uno.

Esta cumbre será el tercer viaje al extranjero de López Obrador como presidente, tras la reunión en Washington con Donald Trump celebrada el año pasado y su participación ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York.

AMLO señaló que aunque no está en la agenda o temas planteados, si el presidente Joe Biden desea abordar el tema de la reforma eléctrica que se está discutiendo en México, le explicará con facilidad que lo que no quiere es que las empresas extranjeras sigan robando.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)  aseguró este lunes que «es muy positivo» el balance de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se realizó el sábado en al capital del país, aunque reconoció «diferencias».

«Hubo un buen encuentro a pesar de las diferencias, llevaba ya mucho tiempo que no se llevaba a cabo una reunión así porque no había coincidencias, había confrontación, esto se expresó en la reunión Celac, pero es parte de la diversidad», afirmó el mandatario.

La cumbre de la Celac se efectuó el sábado con la presencia de 18 presidentes o jefes de Estado, 12 cancilleres y otros funcionarios de un total de 31 países de la región.

Llamado a que Estados Unidos cambie su relación con la región y renovadas críticas al papel de la OEA se hicieron presentes en la cumbre de la Celac, en que también surgieron cuestionamientos contra los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

López Obrador pidió a Washington el fin de las políticas de embargo y propuso una «nueva y vigorosa relación entre los pueblos de América».

«Me parece que es tiempo de sustituir la política de bloqueos y malos tratos por la opción de respetarnos, caminar juntos y asociarnos por el bien de América sin vulnerar nuestras soberanías», afirmó López Obrador.

López Obrador ha sugerido que la OEA es intervencionista y una herramienta de Estados Unidos; y aunque el gobierno federal lo había dejado entrever, durante la cumbre no se propuso formalmente dejar la organización. Más bien, se opuso a cualquier tipo de sanciones y dijo que las cuestiones de derechos humanos y democracia sólo deben considerarse si un país acusado de violaciones lo solicita y que en todo caso deberían dirimirse en «instancias verdaderamente neutrales», como las de la ONU.

Sin embargo, Venezuela y Cuba fueron el punto de choque durante la cumbre, luego de que los presidentes de Paraguay y Uruguay cuestionaron la legitimidad democrática de sus pares Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel.

Las fricciones en la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños arrancaron cuando el mandatario paraguayo, Mario Abdo Benítez, reafirmó que no reconoce a Maduro como presidente de Venezuela.

«Le digo al presidente de Paraguay: ¡ponga usted la fecha, el lugar y la hora para un debate sobre la democracia en Paraguay, en Venezuela y América Latina! (…). ¡Ponga usted, presidente Lacalle (de Uruguay), la fecha y el lugar!», respondió Maduro ante el pleno.

Recordemos que Paraguay rompió relaciones con Caracas tras reconocer al opositor Juan Guaidó, quien en 2019 se autoproclamó presidente interino de la otrora potencia petrolera, sumida en una grave crisis que ha empujado a emigrar a millones de venezolanos.

Por su lado el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, afirmó que participar en la cumbre no significaba ser «complaciente» con países donde «no hay una democracia plena (…), se utiliza el aparato represor para acallar las protestas, cuando se encarcelan opositores».

«Vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, en Nicaragua y en Venezuela», subrayó Lacalle ante sus colegas.

Estados Unidos elogió dicha condena. «Presidente de Uruguay @LuisLacallePou diciendo las cosas como son», tuiteó Juan González, jefe para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de La Casa Blanca, junto a un video del discurso.

En marzo de 2020, el Departamento de Justicia estadounidense acusó a Maduro de «narcoterrorismo», tráfico de drogas y posesión de armas, y ha ofrecido 15 millones de dólares por su captura.

Díaz-Canel también rechazó las declaraciones de Lacalle, afirmando que denotan su «desconocimiento de la realidad», y lo acusó de imponer un «paquetazo neoliberal» en Uruguay.
«En mi país por suerte la oposición tiene resortes democráticos para quejarse. Esa es la gran diferencia con el régimen cubano», reviró Lacalle, quien leyó un fragmento de la canción «Patria y vida», himno de las protestas de julio en Cuba que dejaron un muerto, decenas de heridos y centenares de detenidos.

La declaración final de la cumbre llamó a un acceso justo y equitativo a las vacunas contra el COVID-19 y a democratizar su producción.

La VI cumbre respaldó además la creación de un fondo de la Celac para responder a los desastres naturales derivados del cambio climático, para el cual, según Ebrard, ya se han reunido 15 millones de dólares.

Integrada por 33 países, la Celac surgió en 2011 con el impulso del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, y otros gobernantes de izquierda como un contrapeso a la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que forman parte Estados Unidos y Canadá.