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PARTIDO LABORISTA

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El Partido Laborista de Reino Unido ha cerrado este lunes el plazo para presentar candidaturas a las primarias con cinco candidatos, entre los cuales destaca el diputado Keir Starmer, responsable de las cuestiones relativas al Brexit dentro de la principal formación opositora de Reino Unido.

Para optar al puesto que ocupa actualmente Jeremy Corbyn, que tras la reciente debacle electoral anunció que no repetiría como candidato, los aspirantes debían reunir en una primera fase los avales de al menos 22 diputados o eurodiputados, el diez por ciento de los legisladores electos, antes de las 14:30 horas de este lunes.

Cinco candidatos han superado el requisito, entre ellos Starmer, que encabeza la terna gracias a la obtención de más de 80 apoyos, incluido el del antiguo líder laborista Ed Miliband. Le siguen las diputadas Rebecca Long Bailey, Lisa Nandy, Jess Philips y Emily Thornberry, esta última después de presentar los avales apenas diez minutos antes de que expirase el plazo y gracias en gran medida al desvío de apoyos tras la retirada ‘in extremis’ de Clive Lewis.

Los candidatos, no obstante, también están obligados a lograr antes del 14 de febrero el respaldo del 5 por ciento de las circunscripciones o de tres organizaciones afines, de las cuales al menos dos deben ser sindicatos. Unison, el principal grupo sindical, ya ha dado su apoyo a Starmer.

La fase de votación comenzará el 21 de febrero y a ella están llamados tanto los miembros del Partido Laborista como los simpatizantes que estén registrados. Cada participante deberá establecer un orden entre los distintos candidatos, de tal forma que, si ninguno de ellos obtiene una mayoría, se redistribuyan los votos
hasta que alguno supere el umbral del 50%.

Los resultados se conocerán el 4 de abril, momento en el que se sabrá quién sucede a Corbyn y, por tanto, se convierte en el principal contrapeso político al actual primer ministro, Boris Johnson.

La persona elegida tendrá como reto recuperar la confianza del electorado y calmar las divisiones internas tras el fracaso electoral del 12 de diciembre, cuando el Partido Conservador obtuvo una sólida mayoría absoluta.