Tag

Hong Kong

Browsing

La jefa Ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, afirmó que la ciudad está equipada para manejar la situación actual por sí sola, aunque no descartaría aceptar la ayuda de China continental para enfrentar las protestas cada vez más violentas.

«En este momento, todavía siento que deberíamos encontrar las soluciones nosotros mismos. También es la posición del gobierno central (en Beijing) que Hong Kong debe abordar el problema por su cuenta», dijo Lam antes de la reunión del Consejo Ejecutivo.

«Pero si la situación se vuelve tan grave, no se pueden descartar opciones si queremos que Hong Kong tenga al menos otra oportunidad», agregó.

La líder de Hong Kong señaló que su administración no tenía planes de utilizar los poderes de emergencia de la era colonial para introducir nuevas leyes, después de un largo fin de semana de protestas violentas en desafío a la controvertida prohibición de las máscaras faciales durante las manifestaciones.

«Necesitamos que el pueblo de Hong Kong respete la ley. Entonces, si se ha promulgado una ley pero la gente se niega a acatar la ley, entonces, por supuesto, tendremos un problema en mente, pero apelaría al sentido común y la racionalidad del pueblo de Hong Kong de que este es un momento para observar la ley», dijo Lam.

La decisión de Lam el viernes pasado de invocar poderes de emergencia de la era colonial para imponer la prohibición provocó algunas de las protestas más violentas desde que comenzó la crisis, cuando los manifestantes destrozaron docenas de estaciones de metro, destrozaron tiendas con vínculos con China continental, provocaron incendios y bloquearon carreteras.

La ley antimáscaras también es aplicable en escuelas y universidades, por lo que la Oficina de Educación solicitó a las escuelas secundarias que informen cuántos estudiantes usan máscaras para ir a la escuela este martes, el primer día de clases desde que se implementó la prohibición.

Lam dijo que el gobierno haría una «evaluación cuidadosa» antes de imponer otras medidas legales, como los controles de internet.

El Gobierno de Hong Kong se plantea limitar el acceso a internet, informó un miembro del consejo ejecutivo, tres días después de que se prohibiera llevar máscaras en las manifestaciones, una medida que, intensificó las protestas en lugar de lograr su disminución.

«Mientras haya medios para reprimir los disturbios, el Gobierno no podrá descartar la posibilidad de prohibir internet», declaró a Ip Kwok-him, un miembro del consejo ejecutivo y diputado pro-Pekín.

Y es consideran que Internet es una herramienta indispensable para el movimiento prodemocracia, que utiliza foros en líneas y mensajería encriptada para organizar sus acciones de protesta.

Con todo, Ip, que es miembro del órgano consultivo de la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, subrayó que restringir el acceso a internet podría tener consecuencias graves para Hong Kong, sobre todo en el aspecto empresarial.

Las movilizaciones se tornaron especialmente violentas después de que, el viernes, Carrie Lam decidiera recurrir a una ley de emergencia para prohibir el uso de máscaras en las concentraciones públicas. La medida anunciada encendió los ánimos y miles de personas desafiaron la prohibición al manifestarse con el rostro cubierto.

Desde hace cuatro meses, Hong Kong atraviesa su peor crisis política desde la retrocesión a China por parte de Londres, con manifestaciones casi diarias para denunciar la pérdida de libertades y la creciente influencia del gobierno chino en los asuntos de esa región semiautónoma, y también para exigir reformas democráticas.

Las autoridades de Hong Kong recurrieron este viernes en una ley de emergencia para prohibir el uso de máscaras durante las protestas y disuadir así a los manifestantes, a lo que los ciudadanos respondieron levantando barricadas con el rostro tapado.

La región semiautónoma atraviesa desde junio su peor crisis política desde que fue retrocedida a Pekín en 1997, con protestas casi diarias y enfrentamientos cada vez más violentos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes que se tapan la cara.

Ni el gobierno central chino ni el ejecutivo local han logrado frenar la movilización.

Este viernes, la jefa del ejecutivo, Carrie Lam, blanco de las críticas de los manifestantes, hizo referencia a unas disposiciones de emergencia (Emergency Ordinance Regulations) que datan de 1922 y que no se habían utilizado desde hacía 52 años, para prohibir el uso de máscaras.

«Creemos que la nueva ley tendrá un efecto disuasorio en los manifestantes violentos y ayudará a la policía en su misión de mantener el orden», dijo en conferencia de prensa.

La mandataria precisó que la prohibición, que entrará en vigor a medianoche, no significaba que su gobierno hubiera declarado el estado de emergencia en el territorio semiautónomo.

En las redes sociales, la respuesta no se hizo esperar, con multitud de llamados a la manifestación para los tres próximos días. Una muchedumbre invadió las calles del barrio de Central, una escena que se ha vuelto habitual.

Miles de hongkoneses se han adelantado al anuncio de Lam y se habían manifestado, asegurando que no respetarían la prohibición.

El martes, la ciudad vivió su jornada más violenta desde junio. Mientras que en China celebraban el 70º aniversario de la instauración del régimen comunista, Hong Kong fue escenario de enfrentamientos en numerosos barrios.

La ley de 1922 autoriza al ejecutivo a tomar «cualquier medida», sin necesitar el permiso del cuerpo legislativo, si se produce una situación de emergencia o si existe un peligro para la población.

Foto: Twitter @nathanlawkc

La policía de Hong Kong reprimió este domingo con granadas lacrimógenas y camiones lanza-agua a los manifestantes prodemocracia, que lanzaron piedras y bombasmolotov contra las fuerzas de seguridad.

Decenas de miles de manifestantes tomaron las calles de la excolonia británica, en los barrios del centro de Hong Kong, Causeway Bay y Central, pese a que la policía prohibió la movilización.

En algo que empieza a ser habitual luego de tres meses de protestas, la manifestación terminó en enfrentamientos entre policías y grupos radicales, que intentaron ingresar en el complejo que alberga la sede del ejecutivo.

Canales de televisión locales mostraron a manifestantes rompiendo e incendiando una bandera que celebra el próximo 70º aniversario de la fundación de China comunista. Además, fue quemada una bandera china.

Los manifestantes montaron también barricadas, prendieron fuego y destrozaron algunas estaciones de metro, antes de batirse en retirada ante los antidisturbios.

Antes de estas escenas de caos, varios manifestantes se habían congregado en torno al consulado de Gran Bretaña, para pedir a Londres que haga más para proteger a los habitantes de su antigua colonia.

Algunos cantaron el himno británico haciendo ondear la «Union Jack», así como la bandera de la antigua colonia de Hong Kong.

Hong Kong está convulsionado desde hace semanas por enormes manifestaciones, a menudo violentas, en las que se piden mayores libertades democráticas.

El movimiento es el mayor desafío contra el gobierno de China desde que la colonia fue devuelta por Gran Bretaña en 1997.

Los manifestantes prodemocracia denuncian principalmente el retroceso de las libertades y la creciente injerencia de Pekín en los asuntos de la región, al rehusarle unas verdaderas elecciones libres.

Foto: Twitter @hoccgoomusic

La Policía hongkonesa prohibió hoy la manifestación para el próximo domingo convocada por el Frente Civil de Derechos Humanos tras el anuncio de la retirada definitiva del proyecto de ley de extradición por parte de la jefa del Gobierno local, Carrie Lam.

La marcha se había convocado para exigir a Lam que aceptase sus otras cuatro demandas de los manifestantes: una investigación independiente sobre la actuación policial en las protestas, la puesta en libertad de los detenidos, la no consideración como «revuelta» de las manifestaciones y el sufragio universal para elegir al jefe del Ejecutivo.

El frente consideró que la retirada del proyecto de ley que originó las protestas, anunciada el pasado 4 de septiembre, llegaba «demasiado tarde» y era «demasiado poco».

«La administración de Lam, debido a su arrogancia, grave falta de cálculo político y aliento de la violencia policial y de las ‘triadas’ (mafias locales) ha elevado la crisis a un nivel tal que la mera retirada del proyecto no puede calmar a los hongkoneses», afirmó el movimiento civil.

En la carta de «objeción» policial, que recibieron hoy los convocantes de la marcha, se asegura que durante las manifestaciones convocadas desde el pasado junio «algunos manifestantes no solo cometieron actos de violencia, incendios provocados y bloqueos de carreteras, sino que también usaron bombas de gasolina y todo tipo de armas para destruir bienes públicos a gran escala».

Además, la misiva afirma que los lugares por donde estaba prevista la manifestación se encuentran «muy cerca de edificios de alto riesgo» entre los que cita la estación de tren de alta velocidad o el cuartel general de la Policía.

Al declararse ilegal la manifestación las personas que participen en la misma pueden afrontar graves consecuencias legales. El frente anunció hoy que ha presentado un recurso contra la  decisión policial de prohibir la protesta, que deberá ser resuelto antes del domingo.

La jefa del poder ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, advirtió este martes a Estados Unidos que no interfiera a raíz de la respuesta de su gobierno a las manifestaciones que piden a Washington aumentar la presión sobre Pekín.

«Es sumamente inapropiado que cualquier país interfiera en los asuntos de Hong Kong», dijo Lam a la prensa.

Centenas de miles de personas han participado en manifestaciones en las últimas 14 semanas, en el mayor desafío al control de China sobre el territorio desde la repase del control por parte del Reino Unido en 1997.

Los manifestantes volvieron a ocupar las calles el pasado domingo, con una enorme concentración frente al consulado de Estados Unidos, para pedir que el Congreso en Washington apruebe una declaración de apoyo a las protestas en Hong Kong.

Tal legislación podría afectar las ventajas comerciales que Hong Kong mantiene con Estados Unidos.

En opinión de Lam, cualquier cambio en las relaciones con Washington representaría una amenaza a los «beneficios mutuos». «Espero que no haya más personas en Hong Kong que pidan a Estados Unidos la aprobación de tal legislación», dijo.

Las protestas en Hong Kong se iniciaron ante un proyecto de ley que permitiría la extradición de ciudadanos de ese territorio a la China continental.

El movimiento de protesta creció rápidamente y se convirtió en una campaña más amplia en favor de más libertades democráticas, responsabilización judicial de la violencia policial y la amnistía a los manifestantes arrestados.

Las manifestaciones no dan ninguna señal de debilitamiento, y Lam mantuvo un tono firme en los últimos tres meses. La semana pasada, sin embargo, hizo una sorpresiva concesión al anunciar la retirada definitiva del proyecto de ley sobre extradición.

No obstante los manifestantes consideran que la medida llegó demasiado tarde y durante el pasado fin de semana volvieron a ocupar las calles.

Lam volvió a criticar a los manifestantes. «La destrucción irracional en las estaciones del MTR (sistema de trenes subterráneos) muestra que los manifestantes actuaron más allá de expresar sus puntos de vista sobre la ley de extradición y otras demandas», dijo.

La jefa del Ejecutivo hongkonés anunció este miércoles que retirará el polémico proyecto de ley sobre las extradiciones hacia China, lo que provocó el movimiento de protesta que se han vivido en las últimas semanas, cediendo así a una de las principales reivindicaciones clave de los manifestantes.

«El Gobierno retirará oficialmente el proyecto de ley para apaciguar por completo las preocupaciones de la población», declaró Carrie Lam en un video difundido por sus servicios.

Este polémico texto que pretendía autorizar las extradiciones hacia China continental, fue el origen de la crisis política sin precedentes en la excolonia británica.

Tras las primeras manifestaciones masivas, Lam había anunciado la suspensión del proyecto a mediados de junio. Los manifestantes en cambio, temiendo que volviese a resurgir, continuaron exigiendo su retirada oficial y definitiva.

Los manifestantes ampliaron a lo largo de las semanas sus reivindicaiones para denunciar un retroceso de las libertadres y la injerencia creciente de China en la región semiautónoma.

La posibilidad de que Lam y Pekín estuvieran dispuestos a hacer concesiones, después de haber permanecido inflexibles, fue anunciada el miércoles a mediodía por varios medios hongkoneses y confirmada después por un diputado que se había reunido con la jefa del Ejecutivo.

La información hizo subir la bolsa local, que cerró con un alza de casi un 4%, cuando había perdido más del 10% desde el inicio de las protestas.

Sin embargo, no es seguro que esta concesión sea suficiente para calmar a los manifestantes, que exigen más cambios.

«No es bastante, demasiado tarde», declaró Joshua Wong, que en 2014 fue la cara visible del «Movimiento de los Paraguas» y que fue detenido brevemente la semana pasada, durante una redada contra las grandes figuras de la movilización actual.

«También pedimos al mundo que esté atento a esta táctica y que no se deje engañar por Hong Kong y el Gobierno chino. En realidad no concedieron nada, y se prepara una represión a gran escala», añadió.

La jefa del gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, aseguró este martes que no tiene intención de renunciar, después de que saliera a la luz una grabación de audio en la que decía que quería dimitir y pedir perdón por provocar los disturbios que sacuden a la ciudad.

Tras su declaración, el gobierno chino aseguró que apoya «firmemente» a Lam.

«Apoyamos firmemente a la jefa del ejecutivo de Hong Kong Carrie Lam a la cabeza del gobierno de la región administrativa especial», indicó a la prensa Yang Guang, el portavoz de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del gobierno chino.

La excolonia británica vive desde hace tres meses manifestaciones prodemocracia, desencadenadas por la oposición a un proyecto de ley que permitiría las extradiciones a la China continental, pero que derivaron en un movimiento prodemocracia más amplio.

Las manifestaciones degeneraron en algunos casos en violentos enfrentamientos entre los participantes y la policía, convirtiendo la situación en la peor crisis en Hong Kong desde su retrocesión a China en 1997.

«A lo largo de los tres últimos meses me dije a menudo que debería quedarme, junto con mi equipo, para ayudar a Hong Kong», dijo Lam en una rueda de prensa la mañana de hoy.

Aseguró «no haber siquiera contemplado» la opción de abordar su renuncia con el gobierno chino, que concede a Hong Kong una cierta autonomía, aunque en lo esencial está a cargo del territorio.

Lam hizo estas declaraciones después de que la agencia de noticias Reuters publicara una grabación de audio en la que la jefa del Ejecutivo hongkonés le decía a líderes empresariales la semana pasada que quería renunciar y responsabilizarse por los altercados.

«Es imperdonable que un jefe de gobierno haya provocado tal caos en Hong Kong», se oye decir a Lam en la grabación. «Si tengo la opción», añade, «lo primero es renunciar, habiendo presentado una profunda disculpa».

Lam señala también que tiene un margen «muy limitado» para resolver la crisis porque se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional y soberanía para Pekín.

La jefa del ejecutivo consideró que la filtración de la grabación es «inaceptable» y rechazó las acusaciones de que la hubiera orquestrado ella misma o su gobierno. «El conflicto en el que yo quiero renunciar pero no puedo hacerlo no existe», aseguró.

Desde el inicio de las protestas, en junio, se ha detenido a más de 1,100 personas. China respondió a la crisis con amenazas e intimidación. Algunos medios estatales publicaron videos en los que se ve a sus fuerzas de seguridad desplegadas justo en la frontera con Hong Kong.

El centro de Hong Kong volvió a sumirse en el caos este sábado, con bombas molotov, una barricada incendiada y gases lacrimógenos en los violentos enfrentamientos entre la policía y manifestantes, que desafiaron la prohibición de movilizarse e invadieron de nuevo las calles de la excolonia británica.

La policía justificó la decisión de prohibir una nueva manifestación este sábado por los enfrentamientos ocurridos el domingo pasado, uno de los episodios más graves desde el inicio de la protesta en junio.

Sin embargo, decenas de miles de manifestantes vestidos de negro tomaron varios barrios del centro de la región semiautónoma. «Recuperar Hong Kong, la revolución de nuestra época», gritaban los manifestantes.

La tensión llegó a su punto más alto, cuando un pequeño grupo de radicales atacó con piedras y bombas molotov a policías situados alrededor del complejo que alberga principalmente el Parlamento local, que había sido saqueado el 1 de julio.

Lograron derribar brevemente las barreras que protegen el Parlamento, antes de ser rápidamente repelidos por la policía con gases lacrimógenos y con cañones de agua, que despedían en especial un líquido azul. Medios locales informan que este colorante permite identificar después a los sospechosos.

Los manifestantes incendiaron principalmente una enorme barricada constituida de asientos arrancados de las gradas de un terreno deportivo, cerca del cuartel general de la policía, en el sector de Wanchai. Las llamas fueron sofocadas al cabo de media hora.

Antes, un grupo se movilizó cerca de la residencia de la jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam, exresidencia del gobernador británico en lo alto de las primeras pendientes de Victoria Park.

Lam concentra la ira de la protesta por no haber retirado formalmente su proyecto de ley sobre las extradiciones hacia China, que fue el detonador en junio de la movilización.

Foto: Twitter @business

Después de la violentas protestas del fin de semana en varias zonas de Hong Kong, el uso de gases lacrimógenos, cañonazos de agua y los primeros disparos policiales para contener a los manifestantes, el gobierno admitió este lunes que el territorio está al borde de una situación “muy peligrosa».

«La violencia ilegal está empujando a Hong Kong a un gran peligro… Los crecientes actos ilegales y violentos de los manifestantes radicales no solo son indignantes, sino que también empujan a Hong Kong al borde de una situación muy peligrosa», indicó el gobierno hongkonés.

En un comunicado, la administración de la jefa ejecutiva de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK), Carrie Lam, condenó los actos de violencia registrados en las protestas del sábado y domingo en varios distritos del territorio autónomo chino, que concluyeron con el arresto de 86 personas.

Activistas arrojaron el sábado bombas de gasolina y ladrillos a policías en distrito industrial de Kwun Tong, al este de la península de Kowloon, mientras que al día siguientes seis oficiales fueron atacados por manifestantes violentos con palos y varillas metálicas en la frontera con la ciudad china de Shenzhen.

La confrontación, la más violenta en tres meses de protestas antigubernamentales, llevó a los uniformados a disparar al aire por primera vez y a detener a decenas de provocadores, entre ellas un niño de 12 años, según reporte del sitio Chanel News Asia.

La Policía de Hong Kong confirmó este lunes que 86 personas, entre los 12 y 86 años de edad, siguen bajo arresto, sospechosas de varios delitos, como actos ilegales de reunión, posesión de armas ofensivas y agresión a agentes policiales, incluidos 21, que resultaron con lesiones graves.

“El gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK) pide al pueblo que luche contra la violencia, salvaguarde el estado de derecho y restablezca el orden social lo antes posible», subrayó el comunicado.

El centro financiero chino se ha visto afectado desde hace más de tres meses por manifestaciones masivas, en contra a un proyecto de ley de extradición propuesto a China, aunque ahora se han convertido en un movimiento en favor de democracia.

La situación ha sumergido a Hong Kong en una crisis política sin precedentes desde que el territorio fue regresado a China por Reino Unido en 1997, tras la firma de un acuerdo, en el que China accedió a mantener ciertas libertades de los hongkoneses.

La jefa de gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, aseguró este martes que la ausencia de violencia durante la masiva manifestación prodemocracia del domingo pasada fuera presagio de una «vuelta a la calma», pues rechazó ceder a las peticiones del movimiento.

Cientos de miles de personas invadieron el domingo los barrios del centro de Hong Kong en una nueva marcha masiva que, al contrario que en las manifestaciones de las semanas precedentes, no terminó en enfrentamientos entre radicales y la policía.

«El domingo, numerosos hongkoneses participaron en una manifestación en Victoria Park que fue en general pacífica», dijo Lam en una rueda de prensa televisada.

«Espero de todo corazón que esto marque el inicio de una vuelta a la calma de la sociedad y el fin de la violencia», añadió.

Esta crisis política, la más grave que vive la excolonia británica desde su retrocesión en 1997, nació a el 9 de junio en rechazo a un proyecto de ley del Ejecutivo local leal a Pekín que pretendía autorizar las extradiciones hacia China.

El movimiento tiene fundamentalmente cinco peticiones, entre ellas el abandono total del proyecto de ley sobre las extradiciones, la dimisión de Lam, o una investigación sobre el uso de la fuerza de la policía, que utilizó grandes cantidades de gases lacrimógenos en las últimas semanas y disparó balas de goma contra los manifestantes.

Carrie Lam indicó que se habían presentado 174 denuncias contra la policía desde el inicio de las protestas, y que estas serían investigadas de manera «exhaustiva» por la «policía de las policías», cuyo jefe es designado por ella.

Los manifestantes piden por su parte una investigación independiente.

Los manifestante estiman que la líder hongkonesa no hizo ninguna concesión. Lam anunció que su gobierno continuaría «una misión de información» sobre las maneras de resolver esta crisis.

Y aunque Lam adoptó un tono más conciliador, rechazó anunciar el abandono oficial del polémico proyecto de ley. Actualmente está suspendido de manera oficial, lo que no ha sido suficiente para los manifestantes. «El proyecto de ley está muerto», afirmó. «No prevemos resucitarlo», reiteró.

Este lunes, Twitter y Facebook acusaron que habían desmantelado una operación de información respaldada por el Estado que se originó en China continental y que buscaba menoscabar las protestas en Hong Kong.

Twitter comentó que suspendió 936 cuentas y que las operaciones parecían ser un esfuerzo coordinado y respaldado por el gobierno de China.

«Con base en nuestras intensas investigaciones, tenemos evidencia confiable para respaldar que esta es una operación coordinada respaldada por el estado», dijo Twitter en su blog. «En general, estas cuentas estaban intentando deliberada y específicamente sembrar la discordia política en Hong Kong, incluso socavando la legitimidad y las posiciones políticas del movimiento de protesta en terreno».

Facebook llegó a la misma conclusión. «Aunque las personas detrás de esta actividad intentaron ocultar sus identidades, nuestra investigación encontró vínculos con individuos asociados al gobierno chino», dijo la compañía, también en su blog.

Las protestas en Hong Kong, que han supuesto uno de los mayores retos para el presidente chino Xi Jinping, comenzaron en junio con la oposición a un proyecto de ley ahora suspendido que hubiese permitido que sospechosos fueran extraditados a China continental para ser juzgados.

Desde entonces las manifestaciones han crecido, con un llamado más amplio a favor de la democracia.

Twitter informó que las cuentas socavaron la legitimidad y las posiciones políticas del movimiento de protesta en Hong Kong y dijo también que estaba actualizando su política de publicidad y que no aceptaría avisos de entidades de medios de comunicación controlados por el Estado en el futuro.

Facebook destacó que eliminó cuentas y páginas de una pequeña red, y que su investigación encontró vínculos con personas asociadas con el Gobierno chino.

Decenas de miles de personas salieron a marchar este domingo en Hong Kong en una manifestación que se pretende «pacífica» para demostrar que el movimiento prodemocracia mantiene su popularidad pese a la creciente violencia y las amenazas de intervención de Pekín.

Para atajar las acusaciones de «terrorismo» del Gobierno central chino, el Frente Civil de Derechos Humanos (FCDH), organización responsable de las concentraciones de junio y julio en las que participaron cientos de miles de personas, hizo un llamamiento a una protesta «racional y no violenta».

Bajo una lluvia intensa, decenas de miles de personas se congregaron en el parque Victoria, en el corazón de la isla.

Numerosos manifestantes comenzaron entonces a caminar en dirección al barrio de Admiralty, más al oeste, desafiando la prohibición policial de llevar la protesta fuera del parque. La consigna era, una vez más, denunciar la violencia policial.

Se trata de la peor crisis política en la excolonia británica desde su retrocesión a China en 1997. Pekín ha elevado el tono, calificando las acciones más violentas de los manifestantes de «casi terroristas».

Nacida en junio para rechazar un controvertido proyecto de ley que autorizaba las extradiciones hacia China, la movilización amplió desde entonces sus reivindicaciones para pedir por ejemplo un verdadero sufragio universal, en medio del temor a una creciente intromisión de China.

Diez semanas después de la primera manifestación, el movimiento no ha obtenido prácticamente nada del ejecutivo hongkonés pro-Pekín.

Esta ausencia de avances ha empujado al movimiento hacia acciones más contundentes, como el bloqueo del aeropuerto internacional la semana pasada, cuando centenares de vuelos fueron cancelados.

La propaganda china ha tomado recurrentemente imágenes de violencia con la intención de desacreditar la contestación. Los medios chinos también han difundido imágenes de soldados chinos y de transporte de blindados al otro lado de la frontera, en Shenzhen.

La manifestación de este domingo se presenta como una prueba de la determinación de activistas prodemocracia y de la popularidad de su movimiento. El movimiento no cede, a pesar de la detención de más de 700 personas en más de dos meses de manifestaciones.

Foto: Twitter @next_china

Luego de diversas manifestaciones y enfrentamientos registrados en los últimos días en Hong Kong, la jefa del gobierno hongkonés, Carrie Lam afirmó que la violencia llevará a la ciudad «por un camino sin retorno».

«La violencia, ya sea su uso o su justificación, llevará a Hong Kong por un camino sin retorno y hundirá a la sociedad de Hong Kong en una situación muy preocupante y peligrosa», aseguró en una conferencia de prensa.

Por su parte las autoridades de Hong Kong anunciaron hoy pasadas las 17:00 hora local que todos los vuelos que quedaban por partir de su aeropuerto internacional quedaban suspendidos de nueva cuenta, debido a que manifestantes tomaran una de las terminales.

«Todos los servicios de facturación para vuelos de salida han quedado suspendidos a partir de las 16.30», indica un comunicado de las autoridades aéreas de la ciudad autónoma. Y es que ayer por la tarde, las autoridades cancelaron los vuelos por la misma razón, dejando en tierra más de 300 aviones.

Respecto a las manifestaciones, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó su preocupación por la represión que se ha vivido y reclamó una «investigación imparcial» en la excolonia británica.

Bachelet «condena cualquier forma de violencia y exige a las autoridades hongkonesas abrir una investigación rápida, independiente e imparcial» sobre el comportamiento de las fuerzas de seguridad, indicó su portavoz Rupert Colville durante una rueda de prensa en Ginebra.

La expresidenta de Chile recordó que el derecho a la libertad de expresión y a la concentración pacífica, así como el derecho a participar en los asuntos públicos, están reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Ley Fundamental que rige Hong Kong.

Pero señala que su oficina cuenta con «pruebas creíbles que muestran que agentes de las fuerzas del orden hicieron uso de sus armas de una manera prohibida por las normas internacionales».

Foto: Twitter

Decenas de miles de personas volvieron a marchar este sábado en Hong Kong en apoyo al gobierno pro-Pekín y la policía, en una demostración más de la polarización que vive su sociedad tras varias semanas de protestas antigubernamentales.

Hong Kong ha sido sacudida durante más de un mes por gigantescas manifestaciones en su mayoría pacíficas, así como por una serie de violentos enfrentamientos con la policía, a raíz de un proyecto de ley que permitiría la extradición de sus ciudadanos a China.

Aunque la iniciativa quedó suspendida, eso no ha sido suficiente para calmar la ira de una parte de la opinión pública, ya que la protesta se transformó en un movimiento más amplio a favor de reformas democráticas, sufragio universal y el freno al recorte de las libertad civiles en esta ciudad semiautónoma.

La manifestación de este sábado fue el momento para el establishment de congregar a sus seguidores, agitando banderas chinas y sosteniendo pancartas en apoyo a la policía.

La policía estimó que 103,000 personas participaron de la manifestación de hoy. De su lado, los medios locales hablaron de 316 mil citando a los organizadores.

La policía de Hong Kong se encuentra en el medio de una gran crisis de reputación.

Sin solución política sobre la mesa por parte de las autoridades pro-Pekín de la ciudad, la policía ha quedado enredado en lo que parece un interminable círculo de enfrentamientos con manifestantes que han continuado saliendo a las calles en grandes números durante seis semanas.

Los manifestantes y los grupos de defensa de los derechos humanos acusan a la policía antidisturbios de haber hecho uso excesivo de la fuerza, incluyendo la utilización de gases lacrimógenos y balas de goma.

La jefa del gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, pidió disculpas este martes por la crisis política creada por un proyecto de ley apoyado por Pekín que hubiera permitido las extradiciones a la China continental.

«Personalmente tengo que cargar con gran parte de la responsabilidad. Esto ha provocado polémicas, disputas y ansiedad en la sociedad», dijo Lam en una conferencia de prensa, tras dos enormes manifestaciones contra su gobierno, la última este domingo,

«Por ello ofrezco mis más sinceras disculpas a todo el pueblo de Hong Kong», afirmó la gobernante.

Sostuvo que no retomará tramitación de la reforma de extradiciones, salvo que pudiera hacerse «bien».

Minutos más tarde, la organización civil que coordina a los manifestantes aseguró que no acepta las disculpas
ofrecidas por la jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, y anunció que seguirá con las protestas.

En una rueda de prensa en la calle ante la sede del Gobierno local, la vicecoordinadora del Frente Civil de Derechos Humanos, Bonnie Leung, afirmó que están «muy decepcionados» con las palabras pronunciadas hoy por Lam, que «ha ignorado todas» sus demandas.

«El Frente no acepta sus así llamadas disculpas y tendremos que seguir nuestras protestas», dijeron, y lamentaron que Lam no ha dimitido, no ha retirado el polémico proyecto de ley de extradición ni exigido responsabilidades a la Policía por los incidentes violentos ocurridos durante las protestas