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La tensión entre Reino Unido y China aumentó este lunes luego de que el gobierno de Boris Johnson decidiera suspender su tratado de extradición con Hong Kong, en protesta por la controvertida nueva ley de seguridad aplicada por Pekín en el territorio.

El ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, anunció la suspensión «inmediata y por una duración indeterminada» del tratado de extradición con Hong Kong, en reacción a la imposición por China de esta ley en la excolonia británica.

En un anuncio muy esperado ante el Parlamento, el ministro justificó esta decisión en el hecho de que la ley de seguridad impuesta en Hong Kong ha «modificado considerablemente» la manera en que funciona su sistema judicial.

China puede ahora reclamar «la jurisdicción en ciertos asuntos», que entonces pasarían «ante los tribunales chinos», argumentó el jefe de la diplomacia británica.

Raab también anunció ante el Parlamento que el Reino Unido decidió además extender a Hong Kong el embargo de armas «potencialmente letales» que aplica a China desde 1989.

«La extensión de este embargo significa que no habrá más exportaciones de armas potencialmente letales, sus componentes o municiones», explicó el ministro, añadiendo que esto también se refiere a «todo equipo que no esté ya prohibido (en China) pero que podría ser utilizado para la represión interna».

Y es que con la promulgación de la ley de seguridad nacional, la cual castiga, entre otras cosas, las actividades separatistas, «terroristas», la subversión o las injerencias extranjeras en el territorio autónomo de China, para el gobierno de Reino Unido, se incurrió en una «violación clara y seria» del tratado sino-británico que había organizado en 1997 la retrocesión de Hong Kong a Pekín.

Gracias a dicho texto, a Hong Kong se le garantizaban hasta 2047 libertades desconocidas en el resto de China, según el principio «un país, dos sistemas».

A las tensiones se han sumado las críticas británicas sobre el trato de China al grupo étnico minoritario uigur, musulmanes a los cuales, de acuerdo con denuncias de grupois humanitarios, se traslada a centros de reeducación y se somete a esterilizaciones forzadas.

Wang Wenbin, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, había advertido a Gran Bretaña sobre eventuales represalias por inmiscuirse en sus asuntos internos, y calificó de «calumnias» las críticas a la política de Pekín respecto a los uigures.

La suspensión del tratado de extradición por parte de de Reino Unido tiene lugar después de que Estados Unidos, Canadá y Australia tomaran medidas similares.

El presidente Donald Trump firmó una ley para imponer sanciones a China en respuesta a la Ley de Seguridad Nacional aprobada por Pekín para Hong Kong, y ha anunciado  la firma de una orden ejecutiva para poner fin al trato preferencial del que gozaba dicho territorio.

Trump explicó que la llamada ‘Ley de Autonomía de Hong Kong’ autoriza la imposición de sanciones a personas extranjeras, entidades e instituciones financieras que contribuyen «a las acciones de China para eliminar la autonomía de Hong Kong».

«La ley aborda el incumplimiento por parte de China de ciertas obligaciones de la Declaración Conjunta Sino-Británica», agregó el mandatario.

En el marco del anuncio, Trump  aseguró que ningún gobierno ha sido más duro con China que el suyo, y aprovechó para atacar a su contrincante demócrata, al decir que Joe Biden se aliado con Pekín una y otra vez.

«Ahora Hong Kong va a ser tratado igual que China continental», añadió Trump indicando que perderá privilegios, como un tratamiento económico especial y el acceso a exportaciones de tecnología sensibles.

Trump aseguró que muchas personas van a abandonar Hong Kong, por el final de las preferencias que ayudaban a la región a ser un enlace comercial.

Esta nueva decisión del gobierno estadounidense, se suma a la confrontación que el país mantiene con China, especialmente respecto al manejo de la pandemia de coronavirus, que Trump atribuye a China.

La reacción china no se hizo esperar, y anunció que para proteger sus intereses legítimos, China aportará la respuesta necesaria e impondrá sanciones a las personas y entidades estadounidenses pertinentes.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China llamó a EUA a corregir «sus errores», y a abstenerse de poner en marcha la ‘Ley de Autonomía de Hong Kong’, así como a dejar de interferir en los asuntos internos de China, incluidos los de Hong Kong.

Las empresas tecnológicas Facebook (propietaria de WhatsApp), Twitter y Google anunciaron hoy que dejarán de colaborar con la Policía de Hong Kong en la entrega de datos de los usuarios, como respuesta a la nueva ley de seguridad nacional sobre el territorio impuesta desde Pekín.

Las empresas emitieron sus respectivos comunicados en los que explicaron que pondrán «en pausa» las peticiones de las Fuerzas de Seguridad hongkonesas mientras analizan las implicaciones de la controvertida nueva normativa y si esta atenta contra los derechos humanos.

«Creemos que la libertad de expresión es un derecho humano fundamental y apoyamos el derecho de las personas a expresarse sin temor por su seguridad u otras repercusiones», indicaron desde la firma que dirige Mark Zuckerberg.

Por su parte, desde Twitter apuntó que «igual que muchas organizaciones de interés público, líderes de la sociedad civil y colegas de la industria», están «muy preocupados» ante el proceso que ha seguido y las intenciones de la ley de seguridad nacional.

Por su parte, Google, el buscador online más usado del mundo, informó que ya empezó a poner en suspenso las peticiones por parte de las autoridades desde el pasado miércoles «mientras revisan los detalles de la nueva ley».

La ley, aprobada el 30 de junio pasado, y bajo la que ya se han producido las primeras acusaciones de detenidos, es vista por abogados y activistas hongkoneses como el posible fin de los derechos y libertades de las que se goza en la ciudad frente al resto de China, aunque el gobierno local insista en que tan solo afectará a una «minoría extremadamente pequeña» de personas.

Entre otras cosas, la nueva normativa criminaliza la secesión, la subversión, la confabulación con terceros países e insta a castigar aquellos actos que inciten al odio contra China y el Gobierno del Partido Comunista.

A diferencia de la China continental, donde internet está fuertemente censurado y Facebook, Google y Twitter están prohibidas, las redes sociales sí operan en Hong Kong y, como en el resto de países, es habitual que la Policía les pida datos de usuarios en el marco de sus investigaciones.

Son estas peticiones a las que las firmas de Silicon Valley dejarán de responder a partir de ahora y hasta que concluya su evaluación de la nueva ley de seguridad nacional.

El presidente chino, Xi Jinping, promulgó este martes la polémica ley de seguridad nacional para Hong Kong, considerada como una forma de amordazar a la oposición y socavar la autonomía del territorio autónomo.

Ignorando los llamamientos de la comunidad internacional, el parlamento nacional aprobó el texto, un año después de las manifestaciones multitudinarias en la antigua colonia británica contra la influencia del gobierno central.

El texto será incorporado a la «Ley Fundamental» que sirve desde 1997 de mini-Constitución en Hong Kong y entrará en vigor este mismo martes, anunció la jefa del gobierno hongkonés, Carrie Lam.

Elaborado en seis semanas, el contenido de la ley que fue sometido el domingo pasado al comité permanente del Parlamento Nacional, una instancia que depende del Partido Comunista chino (CPC).

La agencia oficial Xinhua esbozó en junio las grandes líneas, afirmando que pretende erradicar el «separatismo, el terrorismo», la subversión» y la colusión con las fuerzas exteriores y extranjeras».

«Esto supone el fin de Hong Kong tal como lo conocía todo el mundo. Con poderes ampliados y una ley mal definida, la ciudad se convertirá en un «estadodepolicíasecreta», tuiteó el martes Joshua Wong, uno de los líderes del movimiento prodemocracia de Hong Kong, cuyo partido político Demosisto anunció su disolución.

La nueva ley será una arma que penderá sobre la cabeza de aquellos que afecten la seguridad nacional, dijo la Oficina de Asuntos para Hong Kong y Macao poco después de su promulgación.

«Para una vasta mayoría de los residentes de Hong Kong (…) esta ley es un espíritu guardián de sus libertades», agregó.

Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Europea y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos habían advertido del riesgo de que la ley sea utilizada para callar las voces críticas con Pekín, que utiliza leyes similares para aplastar a la disidencia en el continente.

Pero Carrie Lam defendió «el derecho de nuestro país a garantizar la seguridad nacional y las aspiraciones a la estabilidad y la armonía de la población de Hong Kong», en un mensaje en vídeo en la apertura de la 44 sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

El compromiso alcanzado por Reino Unido con China para la devolución de Hong Kong en 1997 fue que la excolonia mantendría ciertas libertades, así como una autonomía legislativa y judicial, durante 50 años, en lo que se denominó un «país, dos sistemas».

Los hongkoneses tienen libertad de expresión, libertad de prensa, una justicia independiente y un sistema capitalista.

La fórmula fue el pilar de la transformación de la ciudad en una plataforma financiera mundial, anclada en su seguridad jurídica y las libertades políticas de las que carece el continente.

A partir de ahora, parece difícil que los hongkoneses puedan organizar manifestaciones masivas ya que las autoridades de la excolonia siguen prohibiendo las concentraciones de más de 50 personas debido a la epidemia de Covid-19.

El gobierno de Donald Trump anunció este viernes que restringirá la entrada de algunos funcionarios chinos acusados de amenazar la autonomía de Hong Kong, medida que coincide con que el Congreso de Estados Unidos busca endurecer las sanciones contra el país.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, informó que se restringirán las visas para los funcionarios chinos que sean responsables de «menoscabar las libertades de Hong Kong». Las familias de los funcionarios que sean designados también se verán afectados por las restricciones.

Además acusó a Pekín de incumplir los compromisos adquiridos cuando este territorio colonial británico pasó a formar parte de China en 1997.

«Estados Unidos insta a China a honrar sus compromisos y obligaciones, según la declaración conjunta chino-británica», señaló Pompeo urgiendo a Pekín a proteger la «libertad de expresión y de reunión pacífica».

Este anuncio se produce en un momento en que China busca aprobar una ley de seguridad para endurecer los castigos por actividades que se consideren subversivas, después de que el año pasado Hong Kong viviera multitudinarias movilizaciones en contra del poder de Pekín.

Según varios activistas, esta ley terminaría con las libertades que hacen de Hong Kong uno de los principales centros financieros del mundo.

El anuncio de Pompeo se produce un día después de que el Senado de Estados Unidos aprobara una ley para sancionar a funcionarios chinos que socaven la autonomía de Hong Kong. Este proyecto, que debe ser votado por la Cámara de Representantes, permite sanciones en Estados Unidos contra funcionarios chinos y la policía de Hong Kong, así como contra los bancos que realizan transacciones con ellos.

En los últimos meses Washington ha criticado a China por su gestión de la pandemia del coronavirus, que fue detectado por primera vez en Wuhan en diciembre del año pasado.

Twitter reveló este jueves que ha suspendido 174,000 cuentas vinculadas al gobierno chino que participaban de un esfuerzo coordinado para promover narrativas favorables a su gestión de la crisis del coronavirus y de las protestas pro-democracia de Hong Kong, entre otros asuntos.

Las cuentas fueron desactivadas durante los primeros tres meses de 2020 y, según Twitter, en su mayoría escribían mensajes en mandarín y buscaban mejorar la imagen del gobierno liderado por el Partido Comunista Chino, fundamentalmente en Asia.

Según la red social, la red propagandística no consiguió demasiada repercusión online, y la mayoría de mensajes que
creaba terminaban siendo compartidos por otras cuentas que formaban parte de la misma operación, en lugar de propagarse de forma independiente mediante el resto de usuarios.

Twitter explicó que ha hallado vínculos entre esta operación y otra llevada a cabo también por el gobierno chino a
mediados de 2019 que se extendió, además a Facebook y Youtube.

En esa ocasión, el objetivo principal de la campaña era influir sobre la percepción de la crisis desatada entre Pekín y la autonomía de Hong Kong, y contó con 210 canales de Youtube, 200,000 cuentas en Twitter, y siete páginas, tres grupos y cinco cuentas de usuarios en Facebook.

«Tenemos pruebas certeras de que esto es una operación con apoyo estatal. Específicamente, hemos identificado grandes grupos de cuentas que se comportan de forma coordinada para amplificar los mensajes relacionados con las protestas en Hong Kong», indicaron en ese momento los responsables de Twitter.

La red social del pájaro azul está prohibida en China por el Gobierno, de manera que las cuentas se conectaban a la plataforma mediante redes privadas virtuales, aunque algunas de ellas usaban direcciones IP no bloqueadas.

Además de las cuentas chinas, Twitter también informó este jueves de que ha desactivado 1,153 cuentas con vínculos con una campaña propagandística con origen en Rusia, y otras 7,340 de una operación vinculada al Gobierno turco.

La Policía disparó hoy gases lacrimógenos para dispersar a los cientos de hongkoneses que se concentraron en el centro de la ciudad para conmemorar el primer aniversario del inicio de las protestas, pese a la prohibición de reunirse más de ocho personas por la pandemia de coronavirus.

Centenares de personas comenzaron a congregarse a última hora de la tarde local en el distrito de Central el día que se cumplió un año de la primera gran manifestación contra el proyecto de ley de extradición, ahora retirado, y que se convirtió en un punto decisivo del movimiento antigubernamental durante meses el año pasado.

Las protestas de conmemoración se iniciaron al mediodía, cuando cientos de personas se concentraron en centros comerciales durante la hora del almuerzo, mientras coreaban consignas antigubernamentales y desplegaban pancartas.

La Policía instó a los residentes a no participar en reuniones no autorizadas, ya que las normas de distanciamiento social a causa de la pandemia de coronavirus siguen vigentes y limitan las congregaciones a un máximo de ocho personas.

Por la tarde, un centenar de personas se concentró en el Chater Garden en el distrito de Central, desde donde marcharon a lo largo de las calles Queen’s y Des Voeux, en las que se fue uniendo más gente y donde los manifestantes cortaron el tráfico.

Los participantes atendieron las llamadas de redes sociales para reunirse en varios distritos de la ciudad, aunque los lugares exactos fueron anunciados sólo una hora antes de las acciones previstas para evitar el control policial.

En un comunicado, la Policía hongkonesa advirtió hoy de que las concentraciones serían declaradas ilegales por tratarse de asambleas no autorizadas.

Hace un año, cientos de miles de ciudadanos con camisetas blancas, el color que inicialmente definió el movimiento, antes de ser sustituido por el negro, salieron a las calles Causeway, Wan Chai y el Almirantazgo para oponerse al proyecto de ley propuesto por el Gobierno local; una semana después, el 16 de junio, se celebró una manifestación todavía mayor que congregó a cerca de un millón de asistentes e hizo historia en las movilizaciones en la ciudad desde que fue devuelta por el Reino Unido a China en 1997.

Por su parte la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, aseguró hoy que «no puede permitirse tolerar más el caos que ha asolado la ciudad en los últimos doce meses, con protestas antigubernamentales que han sumido a la ciudad en la confusión».

Afirmó que los residentes necesitan «probar que son ciudadanos razonables y sensatos de la República Popular China, si quieren que sus libertades y autonomía continúen».

El principal órgano legislativo de China, la Asamblea Nacional Popular (ANP), aprobó por abrumadora mayoría una ley de seguridad nacional para Hong Kong, que ha sido entendida por abogados y activistas locales como una amenaza a las libertades de la ciudad.

La ley prohibirá «cualquier acto de traición, secesión, sedición y subversión» contra el Gobierno central, además del «robo de secretos de Estado y la organización de actividades en Hong Kong por parte de organizaciones políticas extranjeras», términos que el Ejecutivo chino ha utilizado anteriormente para frenar a la disidencia.

Según la prensa local, entre junio de 2019 y el 29 de mayo de este año la Policía arrestó a 8,981 personas de entre 11 y 84 años.  Al menos trece de ellas han sido encarceladas entre siete días y cuatro años por delitos que van desde la posesión de armas en un lugar público hasta daños a la propiedad y disturbios.

China acusó a Estados Unidos de «tomar como rehén» al Consejo de Seguridad de la ONU, tras la solicitud de Washington de celebrar una reunión centrada en el proyecto de ley chino sobre la seguridad nacional de Hong Kong.

La tensión crece entre Pekín y países occidentales, que ven con inquietud un texto legislativo que podría significar el fin de la autonomía política del territorio.

«El Consejo de Seguridad no es un instrumento que Estados Unidos puede manipular como le plazca», dijo Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, en una rueda de prensa.

Washington y Londres lograron organizar este viernes una discusión informal en el Consejo de Seguridad de la ONU, a puerta cerrada y por videoconferencia, según reportan diversas agencias internacionales.

Estados Unidos, el Reino Unido (la ex potencia colonial en Hong Kong), Canadá y Australia advirtieron el jueves en un comunicado conjunto que Pekín violaba sus compromisos adquiridos décadas atrás, cuando Hong Kong volvió a su jurisdicción.

«Exhortamos a esos países a que cesen de entrometerse en los asuntos de Hong Kong y en los asuntos internos chinos», replicó el viernes Zhao Lijian.

El proyecto de ley chino castigará la secesión, la subversión del poder del Estado, el terrorismo y actos que pongan en riesgo la seguridad nacional, y permitirá que las agencias de seguridad del continente operen abiertamente en Hong Kong. Además, castiga la injerencia extranjera en este territorio semiautónomo chino.

Para los países occidentales, el objetivo es acallar a la oposición hongkonesa y mermar las libertades, lo que desmiente formalmente Pekín.

«Nuestra relación con China está basada en el respeto mutuo y la confianza (…) pero esta decisión lo cuestiona», aseguró el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, al término de una reunión de los cancilleres de la UE consagrada al gigante asiático.

Hong Kong, que siempre ha mantenido una actitud desafiante ante Pekín, reinició en 2019 un movimiento de protesta contra la influencia de China, con gigantescas manifestaciones que contribuyeron a un aumento de las ideas proindependencia, hasta entonces minoritarias en la excolonia británica.

China ha afirmado que Washington juega con fuego al apoyar públicamente las protestas y acusó a los manifestantes más radicales de actividades «terroristas».

En virtud del principio «un país, dos sistemas», que rige las relaciones con Pekín desde que el territorio fue devuelto por Reino Unido a China en 1997, Hong Kong tiene una amplia autonomía, libertad de expresión y una justicia independiente.

Pero Pekín arguye que la «Ley fundamental», una pequeña Constitución que rige en Hong Kong desde 1997, obliga a las autoridades hongkonesas a implementar una ley sobre seguridad nacional.

Ya en la reunión convocada, Johnathan Allen, segundo en la representación de Reino Unido ante la ONU dijo que «esperamos que el gobierno chino haga una pausa y reflexione sobre las serias y legítimas preocupaciones que esta propuesta ha planteado tanto en Hong Kong como en todo el mundo».

Advirtió que si se aplica la ley, exacerbará las profundas divisiones en la sociedad de Hong Kong.

Por su lado, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Kelly Craft, instó a los países de la ONU «a que se unan a nosotros y exijan que la RPC (República Populal de China) revierta el rumbo y honre los compromisos internacionales asumidos con esta institución y con el pueblo de Hong Kong».

Tras la reunión del Consejo, el embajador de Pekín ante la ONU, Zhang Jun, advirtió que «cualquier intento de utilizar a Hong Kong para intervenir en los asuntos internos de China estará condenado al fracaso».

El diplomático también exhortó a Estados Unidos y el Reino Unido a dejar de hacer acusaciones sin fundamento contra China.

Por su parte el presidente Donald Trump aseguró que anunciará lo que van «a hacer con China» en una conferencia de prensa prevista este viernes.

El parlamento chino adoptó este jueves la polémica ley sobre la seguridad nacional en Hong Kong, como respuesta a las grandes manifestaciones prodemocracia que se vivieron el año pasado en la excolonia británica, y pese a las amenazas de sanciones de Estados Unidos.

Como se esperaba, los casi 3,000 diputados de la Asamblea Nacional Popular (ANP) china adoptaron esta medida que ha reactivado las protestas en Hong Kong. Solo un diputado votó en contra y seis se abstuvieron.

El anuncio del resultado de la votación fue celebrado con un largo y fuerte aplauso en el marco solemne del Palacio del Pueblo en Pekín, ante la presencia del presidente Xi Jinping.

En Hong Kong, los opositores demócratas a la influencia del gobierno central afirman que la medida abre el camino a un retroceso sin precedentes de las libertades en la metrópolis financiera de siete millones de habitantes.

«Es el fin de Hong Kong», declaró Claudia Mo, diputada prodemocracia en el Consejo Legislativo hongkonés. «A partir de ahora, Hong Kong será una ciudad china como las otras».

Joshua Wong, una de las figuras más destacadas de la oposición, estimó que la ley iba a «matar los movimientos democráticos» en el territorio autónomo.

En el bando pro-Pekín, la jefa del ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, aplaudió la votación en el Parlamento nacional. Como lo exige el proyecto de ley, la dirigente prometió «reforzar la aplicación de la ley y la educación para defender la seguridad nacional».

En los últimos meses, las movilizaciones se había interrumpido debido a las medidas sanitarias para frenar la pandemia del Covid-19, pero miles de manifestantes salieron el domingo pasado a las calles para protestar contra el proyecto de ley, anunciado solo tres días antes.

El voto otorga mandato al comité permanente de la ANP para redactar un proyecto de ley que será incorporado a la pequeña Constitución de Hong Kong, evitando así la opinión del Consejo Legislativo local.

Esta ley deberá «impedir, detener y reprimir toda acción que amenace de manera grave la seguridad nacional, como el separatismo, la subversión, la preparación o la ejecución de actividades terroristas, así como las actividades de fuerzas extranjeras que constituyen una injerencia en los asuntos» de Hong Kong, según un proyecto que había sido sometido a la ANP.

El régimen comunista ha acusado en múltiples ocasiones a las «fuerzas extranjeras», especialmente a Estados Unidos, de fomentar las protestas en Hong Kong. También ha acusado a los manifestantes radicales de librarse a actividades «terroristas».

El Comité Permanente de la ANP podría examinar el texto a partir de junio y el proyecto de ley sería adoptado a finales de agosto, según la web NPC Observer, especialista en temas legislativos chinos.

El texto también prevé autorizar a los organismos que dependen del gobierno central a abrir en Hong Kong oficinas con autoridad en materia de seguridad nacional.

Según sus detractores, la medida supone el fin del principio «un país, dos sistemas», que rige las relaciones entre Hong Kong y Pekín desde que el territorio fue devuelto por el Reino Unido a China en 1997.

La policía de Hong Kong anuncio este lunes la detención de 230 personas, entre ellas un niño de 12 años, durante el fin de semana, que se vivieron las primeras manifestaciones políticas en el territorio desde que empezó la pandemia de coronavirus.

La jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, favorable al poder de Pekín, anunció este lunes una reforma educativa porque considera que el sistema actual contribuye a alimentar el movimiento prodemocracia, que el año pasado sacudió el territorio.

«En lo que concierne la manera, en el futuro, de abordar las clases de ‘liberal studies’ [una clase de cultura general para desarrollar el espíritu crítico] vamos a clarificar las cosas antes de que termine el año», declaró en una entrevista publicada el lunes por el periódico Ta Kung Pao, favorable a Pékin.

El domingo, dos días después de que se levantara entre otras medidas la prohibición de reunirse por el coronavirus, la policía antidisturbios dispersó a los manifestantes que se juntaron en varios centros comerciales del distrito de Mong Kok, usando gas pimienta y porras.

Según los responsables hospitalarios, 18 personas resultaron heridas.

En medio de nuevas tensiones políticas, las declaraciones de Lam podrían desatar el enojo de los militantes prodemocracia de Hong Kong, que temen que Pekín reduzca las libertades que tiene el territorio.

Con el apoyo de Pekín, el gobierno de Lam también intenta aprobar un proyecto de ley para sancionar las ofensas al himno nacional chino. Varias personalidades cercanas al poder piden por su parte una ley contra la sedición.

La nueva legislación tiene el objetivo de frenar el movimiento, cada más amplio, en particular entre los jóvenes, a favor de la democracia y pidiendo más autonomía a China. La oposición cree que estas leyes reducirán la libertad de expresión.

Las escuelas y universidades de Hong Kong están entre las mejores de Asia y la educación tiene una libertad que no existe en la China continental.

Los cursos de cultura general fueron introducidos en 2009 y las escuelas pueden elegir la manera de enseñarlos. Por eso se han convertido en objeto de las críticas de los medios oficiales chinos y de los políticos pro-Pekín, que reclaman una educación más patriótica.

En la entrevista, Lam asegura que esas clases permiten a los profesores promover sus posiciones políticas y que tienen que estar más vigiladas por el gobierno.

Entre junio y diciembre de 2019, Hong Kong vivió grandes manifestaciones, acompañadas de enfrentamientos entre radicales y policías para denunciar la influencia de Pekín.

Foto: Twitter

El primer ministro de China, Li Keqiang, se reunió este lunes en esta capital con la jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, para tratar los desafíos que presenta la ciudad tras casi siete meses de protestas que han supuesto un «serio revés» para la economía local.

Li señaló en su reunión con Lam que Hong Kong tiene que continuar con sus esfuerzos para poner fin a la violencia y detener el caos de acuerdo con la ley y restablecer el orden, además de la necesidad de estudiar con urgencia cómo solucionar los conflictos más arraigados en la sociedad hongkonesa.

Hong Kong registra una recesión económica, luego de que varios sectores registraron un duro revés, pero el Gobierno chino sigue confiando en el Ejecutivo local de Lam para «restaurar el orden» en la ciudad financiera.

Según el primer ministro chino, Lam ha hecho «todo lo posible» para salvaguardar la estabilidad social, y ha puesto en marcha una serie de medidas para «estabilizar el empleo y ayudar a los negocios».

Lam, se encuentra en Beijing, donde tiene previsto reunirse también con el presidente chino, Xi Jinping, en el marco de su segunda visita a la capital del país asiático desde principios de noviembre, y la primera desde que la oposición hongkonesa arrasara en las elecciones a consejeros del distrito del mes pasado.

Las reuniones se producen después de que la policía de Hong Kong disparó gas lacrimógen en enfrentamientos callejeros nocturnos con manifestantes el domingo, mientras la peor crisis política de la antigua colonia británica en décadas se prolonga hasta el séptimo mes.

Hong Hong registra una serie de manifestaciones que comenzaron el 9 de junio a raíz de un polémico proyecto de ley de extradición, ya retirado por el gobierno, pero el movimiento se transformó en una denuncia por el recorte de libertades y la falta de reformas democráticas, en el mayor desafío de la excolonia británica desde la Revolución de los Paraguas de 2014.

La policía Hong Kong informó este lunes que arrestó a 58 personas en los días pasados luego de que un breve período de calma en Hong Kong fue interrumpido por otro fin de semana de violencia.

«Creo que la mayoría de los ciudadanos en Hong Kong están molestos de que la violencia haya regresado de nuevo», dijo el superintendente en jefe de la oficina de Relaciones Públicas de la Policía (RPP), Kwok Ka-chuen, en una conferencia de prensa este lunes en la tarde.

Múltiples distritos en Kowloon se hundieron en el caos el fin de semana luego de que alborotadores sabotearon eventos del orden público y recurrieron a actos destructivos como la instalación de barricadas en calles, provocaron incendios y vandalizaron instalaciones públicas, dijo Kwok.

Los alborotadores atacaron y destrozaron tiendas y restaurantes en el área Whampoa, y causaron considerables daños a estaciones del metro y a instalaciones de transporte. Algunos alborotadores también lanzaron ladrillos y bombas de gasolina contra oficiales y vehículos de policía, rompiendo el parabrisas de un vehículo de la policía y golpeando al oficial que estaba en su interior.

Durante un mitin en Tsim Sha Tsui el domingo, un gran número de manifestantes se desvió de la ruta de la marcha aprobada por la policía, y se dirigieron al paso a desnivel Hung Hom, donde lanzaron ladrillos y botellas de vidrio desde lo alto contra oficiales de la policía.

Como sus repetidas advertencias fueron ignoradas, los oficiales de la policía no tuvieron más opción que utilizar gas lacrimógeno para dispersarlos, explicó Kwok.

El alto superintendente Kong Wing-cheung de RPP, señaló que desde el viernes la policía ha arrestado a 48 hombres y 10 mujeres, de entre 14 y 36 años de edad, por delitos como reunión ilegal, posesión de armas ofensivas y daños criminales. Eso eleva el número total de personas arrestadas desde junio a 5,947.

Los candidatos prodemocracia obtuvieron una contundente victoria en las elecciones locales en Hong Kong, ante lo que la jefa del ejecutivo, Carrie Lam, prometió «escuchar humildemente» a los electores, que expresaron su apoyo al movimiento de protesta en la antigua colonia británica.

El revés sufrido por los candidatos proPekín envió un claro mensaje a las autoridades chinas, que, no obstante, aseguraron que siguen apoyando «resueltamente» a Lam.

«El gobierno central chino apoya resueltamente a la jefa del ejecutivo Carrie Lam en la región administrativa especial», el nombre oficial de Hong Kong, declaró a la prensa el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Geng Shuang.

Lam no ha dicho lo que piensa hacer. Pero afirmó este lunes en un comunicado, que «el gobierno escuchará humildemente las opiniones de los ciudadanos y reflexionará seriamente sobre ello».

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, hizo hincapié en que Hong Kong es parte de China independientemente del resultado electoral.

«Los votantes usaron la forma más pacífica para decirle al gobierno que no vamos a aceptar que Hong Kong se convierta en un estado policial y un régimen autoritario», dijo Wu Chi-wai, presidente del Partido Demócrata, la mayor fuerza de la oposición.

Tras conocerse los resultados de la elección, un foro de Internet muy utilizado por los manifestantes prodemocracia, convocó una marcha el domingo para presionar al gobierno para que acceda a sus reivindicaciones.

Las movilizaciones comenzaron en junio contra un proyecto de ley que autorizaba la extradición a China continental de ciudadanos de Hong Kong. El texto fue abandonado en septiembre, pero aún así las reivindicaciones han aumentado.

Entre las cinco reivindicaciones del movimiento de protesta figuran la inclusión del sufragio universal en esta ciudad de 7.5 millones de habitantes y una investigación sobre lo que califican de violencia policial.

La elección de 452 concejales de distrito, que se ocupan de temas como la basura o los itinerarios de los buses, suele generar poco interés. Pero el domingo estos comicios tomaron un significado diferente debido al movimiento de protesta.

Según analistas, los resultados podrían acelerar la salida de la jefa del Ejecutivo, pero también agravar la crisis.

De acuerdo a los resultados parciales, que abarcan poco más de la mitad de los 452 concejales de distrito, 388 candidatos prodemocracia han ganado un escaño, contra 59 favorables a Pekín y cinco independientes. Esto representa un aumento excepcional de 263 escaños en el campo prodemocrático, en comparación con las elecciones anteriores de 2015.

La participación superó el 71% de los 4.13 millones de electores inscritos, una tasa récord muy superior al 47% de 2015.

La elección de los concejales de distrito se rige por el sistema de votación que, en Hong Kong, se acerca más a la representación directa.

Esta elección no solo es simbólica, ya que seis escaños del Consejo Legislativo que se renovará el próximo año, se disputarán entre candidatos de los consejos de distrito. Estos consejos enviarán a 117 de sus miembros al colegio electoral de 1.200 personas, controlado por Pekín, encargado de designar al jefe del Ejecutivo.

Foto: Twitter

La jefa Ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, afirmó que la ciudad está equipada para manejar la situación actual por sí sola, aunque no descartaría aceptar la ayuda de China continental para enfrentar las protestas cada vez más violentas.

«En este momento, todavía siento que deberíamos encontrar las soluciones nosotros mismos. También es la posición del gobierno central (en Beijing) que Hong Kong debe abordar el problema por su cuenta», dijo Lam antes de la reunión del Consejo Ejecutivo.

«Pero si la situación se vuelve tan grave, no se pueden descartar opciones si queremos que Hong Kong tenga al menos otra oportunidad», agregó.

La líder de Hong Kong señaló que su administración no tenía planes de utilizar los poderes de emergencia de la era colonial para introducir nuevas leyes, después de un largo fin de semana de protestas violentas en desafío a la controvertida prohibición de las máscaras faciales durante las manifestaciones.

«Necesitamos que el pueblo de Hong Kong respete la ley. Entonces, si se ha promulgado una ley pero la gente se niega a acatar la ley, entonces, por supuesto, tendremos un problema en mente, pero apelaría al sentido común y la racionalidad del pueblo de Hong Kong de que este es un momento para observar la ley», dijo Lam.

La decisión de Lam el viernes pasado de invocar poderes de emergencia de la era colonial para imponer la prohibición provocó algunas de las protestas más violentas desde que comenzó la crisis, cuando los manifestantes destrozaron docenas de estaciones de metro, destrozaron tiendas con vínculos con China continental, provocaron incendios y bloquearon carreteras.

La ley antimáscaras también es aplicable en escuelas y universidades, por lo que la Oficina de Educación solicitó a las escuelas secundarias que informen cuántos estudiantes usan máscaras para ir a la escuela este martes, el primer día de clases desde que se implementó la prohibición.

Lam dijo que el gobierno haría una «evaluación cuidadosa» antes de imponer otras medidas legales, como los controles de internet.

El Gobierno de Hong Kong se plantea limitar el acceso a internet, informó un miembro del consejo ejecutivo, tres días después de que se prohibiera llevar máscaras en las manifestaciones, una medida que, intensificó las protestas en lugar de lograr su disminución.

«Mientras haya medios para reprimir los disturbios, el Gobierno no podrá descartar la posibilidad de prohibir internet», declaró a Ip Kwok-him, un miembro del consejo ejecutivo y diputado pro-Pekín.

Y es consideran que Internet es una herramienta indispensable para el movimiento prodemocracia, que utiliza foros en líneas y mensajería encriptada para organizar sus acciones de protesta.

Con todo, Ip, que es miembro del órgano consultivo de la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, subrayó que restringir el acceso a internet podría tener consecuencias graves para Hong Kong, sobre todo en el aspecto empresarial.

Las movilizaciones se tornaron especialmente violentas después de que, el viernes, Carrie Lam decidiera recurrir a una ley de emergencia para prohibir el uso de máscaras en las concentraciones públicas. La medida anunciada encendió los ánimos y miles de personas desafiaron la prohibición al manifestarse con el rostro cubierto.

Desde hace cuatro meses, Hong Kong atraviesa su peor crisis política desde la retrocesión a China por parte de Londres, con manifestaciones casi diarias para denunciar la pérdida de libertades y la creciente influencia del gobierno chino en los asuntos de esa región semiautónoma, y también para exigir reformas democráticas.