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El Kremlin denunció este viernes la “eliminación de rivales políticos” en Estados Unidos, después de que Donald Trump fuera declarado culpable en su juicio penal en Nueva York, lo que sucede a cinco meses de las elecciones presidenciales.

“Es evidente que está en marcha una eliminación de rivales políticos por todos los medios legales e ilegales posibles”, declaró a la prensa el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

Ayer, el expresidente republicano, que busca regresar a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, fue declarado culpable de los 34 cargos que se le imputaban por falsificación de documentos contables, a fin de esconder un pago destinado a silenciar a la exactriz de cine para adultos, Stormy Daniels.

El republicano, que fue dejado libre sin fianza tras la audiencia, podría ser condenado a prisión, aunque lo más probable es que reciba libertad condicional.

El republicano, de 77 años, se convierte en el primer expresidente de la historia de Estados Unidos en ser condenado en un juicio penal, así como en el primer delincuente que es postulado como candidato de un partido importante a la presidencia.  

Pese a toso esto, Trump no está impedido de continuar su batalla para regresar a la Casa Blanca, en las elecciones de noviembre próximo que estaría diputando contra el presidente Joe Biden, quien también busca su relección.

La sentencia será dada a conocer el 11 de julio por el juez del tribunal de Manhattan, Juan Merchan, quien presidió el juicio. Uno de sus abogados del multimillonario, Todd Blance, dijo que apelarán el fallo lo antes posible.

En el pasado, Donald Trump manifestó su admiración y respeto por el presidente ruso Vladimir Putin.

Oficialmente, Putin ha dicho que prefiere ver a Joe Biden en la Casa Blanca, lo que según muchos observadores estadounidenses significa exactamente lo contrario.

Las reacciones internacionales, de aliados del exmandatario, no tardaron en llegar.

“Solidaridad y apoyo total a @realDonaldTrump, víctima de acoso judicial y de un proceso de naturaleza política”, dijo por su parte el vice primer ministro italiano, Matteo Salvini, que lidera el partido antiinmigración Liga.

Farage, uno de los principales defensores del Brexit en Reino Unido que ha hecho campaña anteriormente con Trump, dijo en X: “Este veredicto es una vergüenza. Trump ganará ahora a lo grande”.

Y quien también reaccionó al fallo fue la propia Daniels, quien según declaraciones de su esposo, se siente “un poco reivindicada” tras el veredicto de culpabilidad contra Donald Trump.

Daniels “se siente un poco reivindicada al demostrarse que decía la verdad” tras este largo proceso judicial en la que ha sido protagonista, explicó su esposo Barrett Blade, que también es actor de cine para adultos, en una entrevista con la cadena CNN.

Stormy Daniels aún “está procesando todo esto”, explicó Blade, quien aseguró que la actriz ha estado esperando durante mucho tiempo esta noticia.

“Esto no habría sucedido sin ella, pero tampoco fue su caso”, dijo Blade, quien agregó que no tenía la seguridad que este reconocimiento a su esposa tras la sentencia pudiera “tener importancia” porque hay gente que “no la va a creer”.

No obstante, “va a ser duro para ella, ahora todos los mega idiotas (que no la creen) la perseguirán y crearán más alboroto del necesario porque los hechos son hechos y no creo que los vean”, se quejó el actor.

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó que apelará el veredicto en su contra que recibió de parte de un jurado ayer en una Corte de Nueva York, en un proceso penal que calificó de “muy injusto” y politizado.

“Fue muy injusto… vieron lo que le ocurrió a algunos de los testigos de nuestro lado. Literalmente los crucificaron”, afirmó Trump en un discurso en la Trump Tower de Manhattan, en el que se refirió a sus adversarios como “enfermos” y “fascistas”.

Trump prometió apelar el veredicto en su contra que lo halló culpable de 34 cargos de falsificación de documentos contables para esconder un pago destinado a silenciar a una exactriz de cine para adultos en la recta final de su campaña de 2016.

“Vamos a apelar esta estafa… basándonos en diferentes elementos”, afirmó el magnate, que aspira a volver a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre próximo.

Trump dijo que él quería testificar, como era su derecho, pero que no se lo permitieron.

Expertos legales habían afirmado que al dar su testimonio, Trump se expondría a un interrogatorio de los fiscales que podría perjudicarlo políticamente.

Trump afirmó que para él habría sido un “honor” enfrentar esto. Pero “es muy malo para mi familia, es muy malo para mis amigos y negocios”.

Trump repitió sus quejas de que el juicio era un intento de obstaculizar su regreso a la Casa Blanca y advirtió de que demostraba que ningún estadounidense estaba a salvo de ser perseguido por motivos políticos.

“Si pueden hacerme esto a mí, pueden hacérselo a cualquiera”. Luego de un mensaje de poco más de 30 minutos, no aceptó preguntas de los periodistas.

Adicional, el aspirante presidencial republicano compartió que recaudó 35 millones de dólares en pequeñas donaciones por internet, tras darse a conocer el veredicto de su juicio.

La cifra récord llegó a casi el doble del siguiente mejor día de recaudación de fondos para la campaña en WinRed, plataforma de donación oficial del Partido Republicano, según su equipo de campaña.

“Apenas minutos después de que se anunciara el veredicto del juicio farsa, nuestro sistema de recaudación de fondos digital se vio desbordado de apoyo, y pese a los retrasos temporales en línea por la cantidad de tráfico, el presidente Trump recaudó 34,8 millones de dólares de pequeños donantes”, indicó la campaña.

Según la información, 30% del total provino de nuevos donantes a la plataforma.

Todo esto sucede cuando el republicano, que fue dejado libre sin fianza tras la audiencia, podría ser condenado a cuatro años tras las rejas por cada cargo, aunque es más probable que reciba libertad condicional.

Aun así, Trump no está impedido de continuar su batalla por regresar a la Casa Blanca, e impedir que Joe Biden se reelija.

Donald Trump, que está acusado de falsificar documentos para silenciar a una actriz porno y proteger su carrera presidencial en 2016, dijo este miércoles minutos después de que el jurado empezara a deliberar en su caso, que ni la Madre Teresa podría salir airosa en su “amañado” juicio penal.

El jurado, compuesto por siete hombres y cinco mujeres, ahora deberá acordar por unanimidad su veredicto, lo que podría prolongarse varios días.

El precandidato republicano a las elecciones presidenciales de este año dijo en el pasillo del Tribunal Penal de Manhattan, que este caso es una cacería de brujas para impedir que participe y gane los comicios de noviembre próximo.

Aunque culpó al presidente Joe Biden de interferencia electoral, dijo que el demócrata no es “lo suficientemente inteligente” para estar realmente detrás del caso en su contra, sugiriendo que alguien más estaba moviendo los hilos.

También criticó a Robert De Niro, actor que ayer, durante los alegatos finales, dio un discurso frente al tribunal para apoyar la campaña presidencial del mandatario demócrata, en el que dijo que Trump quiere “destruir” a Nueva York.

El expresidente subrayó este miércoles que el acto fue boicoteado por sus seguidores.

Hoy el jurado deliberará hasta las 16:30 hora local en una sala en la que no tendrán acceso a sus teléfonos.

Si al menos uno de los integrantes no está de acuerdo, el juez Juan M. Merchan pedirá a los doce miembros seguir deliberando hasta llegar a una decisión conjunta; en el peor de los casos, ante la falta de consenso, podrá declararse nulo todo o parte del juicio.

La defensa del expresidente Donald Trump, acusado de falsificar documentos para silenciar a una actriz de cine para adultos, con el fin de proteger su aspiración presidencial en 2016, utilizó este martes sus alegatos finales para atacar la credibilidad de Michael Cohen y subrayar la falta de elementos probatorios en este juicio penal.

“La respuesta más sencilla es la correcta”, dijo al jurado Todd Blanche, el principal abogado del exmandatario, haciendo referencia a que Trump pagó 420,000 dólares a Cohen, que fue abogado y mano derecha del exmandatario, por su trabajo legal y no para reembolsarle los 130,000 dólares que pagó a la estrella porno.

El objetivo del equipo era hacer un resumen del caso que resaltara la inocencia de Trump, ya que era su última oportunidad de convencer a los doce jurados de que Trump es “no culpable”.

Durante cinco semanas de testimonios, el jurado ha escuchado a 22 testigos y visto 300 pruebas.

Uno de esos testigos fue el propio Cohen, que dijo en la sala del Tribunal Penal de Manhattan que cuando faltaban unos días para las elecciones de 2016 le pagó a Daniels y detalló como, una vez que Trump estaba asentado en el Despacho Oval de la Casa Blanca, este le reembolsó el dinero.

“No hay ni la más mínima evidencia” en el testimonio de Cohen, dijo enérgicamente Blanche, señalando al jurado que el caso de la Fiscalía se basa únicamente en la declaración de Cohen, quien ha mentido en otras ocasiones estando bajo juramento y a quien Blanche llamó mentiroso en reiteradas ocasiones.

A lo largo de este juicio, ha habido diversas evidencias por parte de los fiscales para respaldar su acusación, como unas notas de Allen Weisselberg, entonces director financiero de la Organización Trump, sobre cómo se le pagaría a Cohen por el dinero que gastó para comprar el silencio de Daniels.

Blanche también destacó que a Trump no se le debe de juzgar por si tuvo o no un encuentro sexual con Stormy Daniels: “Este caso se trata de documentos… Este caso no se trata de un encuentro con Stormy Daniels hace 18 años o un acuerdo de confidencialidad hace 8 años”.

Respecto al otro gran testigo de este juicio, la propia Daniels, el abogado de Trump resaltó que fue llamada a testificar para influir en las emociones de los jurados y avergonzar a Trump.

Trump, que escuchó atentamente el mensaje de su abogado, es el primer exmandatario de Estados Unidos en ser juzgado por un caso penal, está acusado de 34 delitos graves de falsificación de registros comerciales, y de ser hallado culpable podría ser sentenciado a libertad condicional o hasta cuatro años de prisión.

Antes de entrar en la Corte, el magnate y actual precandidato republicano a las elecciones de noviembre próximo, volvió a subrayar su inocencia y recalcó que todo se trata de un complot de “interferencia electoral” y una cacería de brujas.

“No se equivoquen, estoy aquí por culpa del corrupto Joe Biden, el peor presidente en la historia de nuestro país”, dijo el republicano.

En este día clave del juicio, Trump está arropado por su familia. Lo acompañaron sus hijos, uno de sus yernos y una de sus nueras: Eric Trump, Donald Trump Jr., Tiffany Trump, Michael Boulos y Lara Trump.

La Fiscalía también tuvo su oportunidad de convencer al jurado de que el expresidente es “culpable”. Reiteró los señalamientos y acusaciones contra él.

Después de los alegatos finales, el jurado deberá acordar por unanimidad el veredicto. Basta con que uno de los doce miembros del jurado no esté de acuerdo para que el juez Juan Merchan ordene seguir deliberando hasta llegar a una decisión.

Si los jurados siguen sin llegar a un consenso, Merchan podría verse obligado a declarar un juicio nulo, lo que sucede cuando un juicio termina sin que se haya alcanzado un veredicto conjunto.

El juicio penal contra el expresidente Donald Trump llega esta semana a su conclusión con los alegatos finales de ambas partes, que empezarán mañana martes después de seis semanas a lo largo de las cuales han subido al estrado 22 testigos.

Los alegatos finales son la última oportunidad, tanto para la Fiscalía como la defensa, de convencer al jurado de que hay suficientes argumentos para declarar al actual candidato a las elecciones republicanas “culpable” o si se le considera “no culpable”.

Trump está acusado en este juicio de 34 delitos graves de falsificación de registros comerciales; de ser declarado culpable, podría ser sentenciado a penas que van de la libertad condicional hasta los cuatro años de prisión.

Esta semana, los abogados encargados de los casos harán un resumen de lo más destacado que se ha dicho en estas semanas, en las que han desfilado por el estrado veinte testigos convocados por la fiscalía y dos de la defensa.

Los cargos por delitos graves contra Trump se derivan de pagos a Michael Cohen, que fue abogado y mano derecha del magnate, para reembolsar como un gasto legal el pago que hiciera a la estrella de cine para adultos, Stormy Daniels.

Tanto Cohen como Daniels tuvieron su oportunidad para subir al estrado en el Tribunal Penal de Manhattan.

Daniels detalló con detalles bastante explícitos, cómo tuvo una relación sexual en un hotel lujoso de Nevada con Trump en 2006. Sin embargo, los detalles de su testimonio no añadieron ningún argumento de peso sobre el verdadero delito, que no era el adulterio de Trump, sino el pago irregular por su silencio.

Mientras que Cohen dijo que cuando faltaban unos días para las elecciones de 2016 pagó 130,000 dólares a Daniels y luego fue reembolsado por el magnate.

La defensa se ha dedicado a poner en duda la credibilidad y la honestidad de Cohen, sus cambios de opinión, sus mentiras, algunas reconocidas por él mismo, su tarea como manipulador de los medios y su pape incluso en el robo de dinero de su entonces jefe.

Después de los alegatos finales, el jurado deberá acordar por unanimidad el veredicto. Bastará con que uno solo de los doce miembros del jurado no esté de acuerdo para que Merchan ordene a los doce miembros seguir deliberando hasta llegar a una decisión.

Si los jurados siguen sin llegar a un consenso, Merchan podría verse obligado a declarar un juicio nulo, lo que sucede cuando un juicio termina sin que se haya alcanzado un veredicto conjunto.

El expresidente Donald Trump decidió no testificar en su juicio por falsificación de registros contables en Nueva York, que este martes concluyó su etapa de testimonios, próximo a que se conozca el veredicto.

Después de cerca de cinco semanas, 19 testimonios, cientos de documentos y hasta declaraciones de contenido sexual explícito, el primer juicio penal contra un expresidente de Estados Unidos se acerca a su fin.

El juez Juan Merchan anunció que a partir de la próxima semana se dará paso a los alegatos finales y comenzará la deliberación de los jurados.

“El martes (próximo) escucharán los alegatos” de la defensa y de la fiscalía, “y espero que comiencen a deliberar” al día siguiente, dijo Merchan a los jurados.

Antes de que comenzara el juicio, el 15 de abril, Trump había asegurado que testificaría para “decir la verdad”. Pero finalmente no lo hizo.

El jurado debe decidir si Trump es culpable, más allá de toda duda razonable, de 34 falsificaciones contables relacionadas con el pago de 130,000 dólares a la exactriz de cine para adultos Stormy Daniels, para comprar su silencio y evitar un posible escándalo sexual al final de la campaña presidencial de 2016.

La actriz asegura haber mantenido una relación sexual con Trump en 2006, cuando él ya estaba casado con su actual esposa Melania. Donald Trump lo niega.

Aunque el juicio no está siendo transmitido en vivo por TV debido a la ley neoyorquina, el inminente veredicto representa un momento delicado para Trump, quien aspira a volver a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, en las que enfrentará nuevamente al demócrata Joe Biden.

Para que el candidato republicano sea declarado culpable es necesaria la unanimidad de los jurados. Si fuera condenado, Trump aún podría postularse a la presidencia.

Los interrogatorios acabaron con un testigo de la defensa, el abogado Robert Costello, un veterano de los tribunales que la víspera cuestionó la versión del principal acusador, el exabogado personal y hombre de confianza de Trump, Michael Cohen.

A lo largo del proceso, los abogados de Trump han buscado desacreditar a Cohen, retratándolo como un exempleado despechado que busca venganza. Cohen incriminó directamente a su antiguo jefe, afirmando que él se hizo cargo del pago a Daniels y Trump aprobó su reembolso.

Trump acabó no prestando testimonio, como predijeron muchos expertos, probablemente para evitar exponerse a un contrainterrogatorio despiadado de parte de la fiscalía.

El expresidente sostiene que el proceso tiene un fondo político y se quejó en varias ocasiones de que la obligación de comparecer a las audiencias en la corte de Nueva York le está impidiendo hacer campaña.

El exabogado de Donald Trump, Michael Cohen, admitió este lunes que robó miles de dólares de la compañía del expresidente, mientras los abogados de Trump trataron de poner en duda la credibilidad de Cohen en el juicio que se le sigue al exmandatario por acusaciones de que pagó para tapar noticias desfavorables.

El histórico juicio se reanudó el lunes con el interrogatorio a Cohen, cuyo testimonio la semana pasada vinculó al expresidente directamente con la trama por la que se le acusa.

Los abogados de la defensa ya han cuestionado a Cohen sobre su historial judicial y mentiras pasadas, a fin de retratarlo como alguien que solo busca vengarse de Trump.

Presionado por el abogado Todd Blanche, Cohen admitió que se hizo de dinero que debía ser parte de un reembolso de 50,000 dólares a una compañía tecnológica. Cohen admitió que le dio a la compañía solo 20,000 dólares.

“Así que usted le robó a la Organización Trump”, dijo Blanche. “Sí, señor”, respondió Cohen, añadiendo que nunca le reembolsó a la compañía de Trump. Cohen nunca ha sido acusado penalmente de robarle a la compañía.

Es el último testigo de la fiscalía y no está claro si la defensa de Trump llamará a algún testigo y mucho menos si el virtual candidato presidencial republicano subirá al estrado.

Tras más de cuatro semanas de testimonios sobre sexo, dinero, los tabloides sensacionalistas y la manera en que la compañía de Trump lleva sus balances, los jurados podrían empezar a deliberar la próxima semana sobre si Trump es culpable de 34 cargos de falsificar registros comerciales, en el primer juicio penal a un expresidente estadounidense.

Los cargos se derivan de registros de la Organización Trump en que pagos a Cohen, antes hombre de confianza de Trump, fueron catalogados como gastos legales, cuando la fiscalía dice que en realidad eran un reembolso a Cohen por 130,000 dólares pagados a la actriz de cine para adultos, Stormy Daniels, para que no divulgara la relación sexual que afirma tuvo con Trump.

Trump se ha declarado inocente. Sus abogados insisten en que no hubo nada criminal sobre el acuerdo con Daniels o sobre la manera en que se le pagó a Cohen.

El exabogado y mano derecha de Donald Trump, Michael Cohen, reveló este lunes en el juicio penal que el expresidente enfrenta en Nueva York, cómo éste insistía para que “no salieran a la luz” las supuestas relaciones extramaritales durante la campaña electoral de 2016, pues podrían haberle afectado.

“El propósito era evitar que la historia fuera vendida o comercializada a una fuente externa”, detalló Cohen tras explicar cómo fue su papel de intermediación concretamente con el tabloide estadounidense The National Enquirer.

Según su relato, Cohen se encargaba de ejecutar las peticiones del exmandatario para que el citado medio, liderado por el magnate de los medios David Pecker, ejerciera la táctica conocida en inglés como ‘catch and kill (‘atrapar y matar’) para adquirir los derechos de publicación de estos supuestos ‘affaires’, para finalmente guardarlos en un cajón y que nunca salieran a la luz.

Recordemos que Trump está acusado de falsificación de documentos contables para comprar el silencio de la actriz de cine para adultos Stormy Daniels y salvaguardar así su reputación de cara a las elecciones de 2016, en las que se acabaría imponiendo.

El esquema, de acuerdo a la Fiscalía, consistió en que Cohen adelantara el pago de 130,000 dólares a Daniels para que no se desvelara su supuesta relación, que luego debían ser reembolsados al exabogado, como parte de una trama que sirvió para “corromper” los citados comicios.

Otro de los nombres de mujer destacados en el caso es el de Karen McDougal, modelo Playboy que también trató de filtrar una aventura con Trump y para cuyo silencio Cohen se puso en contacto con Pecker.

Primero, “le pregunté” a Trump “si sabía quién era”, recordó Cohen ante las preguntas de la Fiscalía, a lo que supuestamente el expresidente respondió: “Es muy guapa”.

“Le dije ‘de acuerdo’, pero ahora mismo está tratando de vender una historia (amorosa)”, rememoró este lunes Cohen. “Asegúrate de que no salga a la luz” , contestaría Trump, según Cohen dando por hecho que “había que adquirir” la historia aplicando la técnica de ‘catch and kill’.

“Lo que nos dijo (Pecker) fue que podía estar atento a cualquier cosa negativa sobre el señor Trump y que podría ayudarnos a saber de antemano lo que iba a salir y tratar de evitar que saliera”, añadió Cohen como parte de su testimonio de este lunes, quien además detalló que se le acabó pagando 150,000 dólares al ejecutivo de medios para que callara la historia.

Por otra parte, Cohen dijo que también estaban al tanto de la publicación de historias negativas sobre rivales de Trump en The National Enquirer y ejemplificó con una sobre Hillary Clinton: “Hillary Clinton aparecía con gafas muy gruesas, entre algunas acusaciones de que tenía alguna lesión cerebral”.

Además, Cohen el exabogado que Trump estaba “encantado” con el papel de este tabloide porque su gran ventaja competitiva radicaba en que estaba presente en la mayoría de “cajas registradoras de supermercados y tiendas de ultramarinos”, sugiriendo que llegaba a gran parte de la sociedad.

Michael Cohen, exabogado y mano derecha del expresidente Donald Trump, podría subir al estrado el próximo lunes en el juicio penal contra el exmandatario, donde se espera que ratifique que pagó por instrucciones del republicano a una actriz porno para silenciar una aventura fuera del matrimonio.

Cohen, que es uno de los testigos estrella de la Fiscalía, cumplió condena en prisión después de declararse culpable en 2018 de cargos federales de financiación de campañas relacionados con el plan de silenciar el escándalo extramatrimonial durante la campaña electoral de Trump en 2016.

Durante el juicio penal que se celebra desde hace un mes en Nueva York, el primero de este tipo a un expresidente en la historia de Estados Unidos, el exabogado de la actriz porno Stormy Daniels, Keith Davidson, dijo que negoció con Cohen un pago de 130,000 dólares en 2016 para garantizar el silencio de Daniels.

Y Cohen ha dicho en repetidas ocasiones que realizó el pago siguiendo instrucciones de Trump.

Los fiscales de Nueva York señalan que el expresidente y actual candidato republicano a la elección presidencial de este año ocultó intencionadamente registros comerciales para encubrir el pago que Cohen hizo a la actriz, guionista y directora de cine adulto.

Trump, que enfrenta a 34 cargos, entre ellos el de falsificación de documentos comerciales para ayudar a encubrir esta aventura con Daniels, ha llamado mentiroso a Cohen en repetidas ocasiones.

Según los medios especializados, el testimonio de Cohen podría durar varios días y podría ser el último testigo en subir al estrado que declare sobre el fondo del asunto, es decir, los pagos irregulares, más allá de los detalles explícitos que aportó Stormy Daniels en su testimonio.

Este viernes, la exasistente de Trump Madeleine Westerhout volvió a subir al estrado para continuar con el testimonio que empezó ayer. Este viernes concluyó la cuarta semana del juicio y la tercera semana de testimonios.

En un revés al movimiento #MeToo, la Corte de Apelaciones de Nueva York anuló este jueves la condena impuesta en 2020 al ex productor de cine Harvey Weinstein por delitos sexuales y ordenó un nuevo juicio; la decisión rápidamente conmocionó a diversas organizaciones feministas.

En una ajustada decisión de 4 votos a 3, los magistrados citan errores en el juicio, como la inclusión de testigos que se habían declarado víctimas del productor pero que no eran parte de la acusación contra él, por lo que el tribunal concluyó que no tuvo un “juicio justo”.

“El acusado tiene derecho a rendir cuentas solo por el delito que se le imputa y, por tanto, no pueden admitirse en su contra alegaciones de malos actos anteriores con el único propósito de establecer su propensión a la criminalidad”, justificó la jueza Jenny Rivera, del grupo que aprobó la decisión judicial.

Por lo que el tribunal “revoca” la condena y ordena un “nuevo juicio” que subsane los “enormes errores” producidos en el primero, concluye.

Ahora, el fiscal de Manhattan, Alvin Bragg, el mismo que ha sentado en el banquillo a Donald Trump, tendrá que decidir si vuelve a juzgar a Weinstein.

Recordemos que Weinstein, de 72 años, fue declarado culpable de varios delitos sexuales por un jurado en Nueva York y condenado en 2020 a 23 años en prisión que cumple en un centro ubicado en Rome, en el estado de Nueva York.

“Sabíamos que no fue un juicio justo”, dijo el abogado de Weinstein, Arthur Aidala, quien considera la anulación de la condena como un gran día para el sistema judicial estadounidense.

Una de las magistradas que se manifestó contraria al fallo, Madeline Singas, indicó que “con la decisión de hoy, este tribunal sigue frustrando los avances constantes por los que las supervivientes de la violencia sexual han luchado en nuestro sistema de justicia penal”.

La decepción de grupos feministas y de víctimas de abuso y acoso sexual no se hizo esperar. “La noticia de hoy no solo es descorazonadora, sino profundamente injusta. Pero este fallo no disminuye la validez de nuestras experiencias o nuestra verdad”, dijeron en un comunicado un grupo de mujeres que se habían unido para denunciar la conducta sexual de Weinstein.

En 2017 empezaron a surgir las acusaciones contra famoso productor, y fue cuando se lanzó el movimiento #MeToo, allanando el camino para que las mujeres lucharan contra la violencia sexual en el lugar de trabajo, en los transportes públicos o en la calle.

Weinstein fue acusado por cerca de un centenar de mujeres de conducta sexual depredadora y violaciones.

La fase de alegatos iniciales del juicio penal que enfrenta el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusado de falsificar documentos para comprar el silencio de una actriz porno y proteger su campaña electoral de 2016, comenzó este lunes en un tribunal de Manhattan con gran expectación mediática.

El proceso, que entra en su segunda semana y contempla hoy las intervenciones de la fiscalía y de la defensa del magnate, inició mientras un pequeño grupo de manifestantes anti-Trump protestaba en la entrada de la sede judicial al grito de: “Nadie está por encima de la ley”.

Dentro de la sala, una de las imágenes del arranque fue la cara de Trump con los ojos entrecerrados de forma breve, mientras Todd Blanche, uno de sus abogados, le daba un pequeño codazo para entregarle una nota.

Minutos antes, Trump había decidido no contestar las preguntas de los periodistas sobre el paradero de su esposa, Melania Trump, que ha estado ausente de las jornadas previas y en general se ha dejado ver en muy pocas ocasiones a su lado los pasados meses.

Según decía la pasada semana The New York Times, Melania teme que el juicio reabra ciertas heridas en el matrimonio ya que sacará a la luz la relación extramarital que Donald Trump tuvo con la actriz porno Stormy Daniels en 2006, que él niega.

Y es que recordemos que esta supuesta relación habría tenido lugar solo un año después de haberse casado con Melania y cuando ella estaba embarazada de Barron, hijo menor del republicano.

Trump, aun sin saltarse la orden mordaza, no ha dejado de quejarse sobre las implicaciones del juicio: “No se equivoquen, este es un juicio de Biden, todos lo son. Se trata de una interferencia electoral. ¡Triste!”, publicó también el otrora mandatario estadounidense en su red social, Truth Social, esta mañana.

En el inicio de esta fase de alegatos iniciales, el juez encargado Juan Merchán informó que la sesión de hoy terminará antes de las dos de la tarde hora local, como se preveía, por una urgencia médica de un miembro del jurado suplente.

Bautizado por la prensa como ‘El Juicio del Siglo’, este proceso judicial se trata del primero de carácter penal que enfrenta un expresidente de Estados Unidos.

Foto: X @TeamTrump

Un jurado de 12 personas y seis suplentes se completó este viernes para el juicio a Donald Trump por pagos a una actriz de cine para adultos destinados a encubrir información, lo que acerca al primer proceso penal contra un expresidente de Estados Unidos a sus declaraciones iniciales.

Los abogados pasaron días interrogando a decenas de neoyorquinos para elegir el panel, que ha prometido dejar de lado sus puntos de vista personales y juzgar imparcialmente si el presunto candidato presidencial republicano es culpable o no.

El jurado incluye un profesional de ventas, un ingeniero de software, un profesor de inglés y varios abogados.

El juicio mantendrá a Trump en un tribunal de Manhattan durante semanas, lo que lo obligará a hacer malabarismos con su doble papel como acusado penal y candidato en el contexto de su reñida contienda contra el presidente Joe Biden.

El caso presentado por el fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, acusa a Trump de falsificar registros comerciales para suprimir episodios sobre su vida sexual que surgieron en los últimos días de las elecciones de 2016.

Se centra en un pago de 130,000 dólares que el abogado y asesor personal de Trump, Michael Cohen, hizo poco antes de las elecciones de 2016 a la actriz porno Stormy Daniels para evitar que sus afirmaciones de un encuentro sexual con Trump se hicieran públicas en los últimos días de la contienda.

Los fiscales afirman que Trump ocultó la verdadera naturaleza de los pagos en los registros internos cuando su empresa reembolsó a Cohen, quien se declaró culpable de cargos federales en 2018 y se espera que sea un testigo crucial para la fiscalía.

El expresidente ha negado haber tenido un encuentro sexual con Daniels y sus abogados argumentan que los pagos a Cohen fueron gastos legales legítimos.

Trump, que enfrenta 34 cargos por delitos graves de falsificación de registros comerciales, ha negado haber cometido delito alguno. Podría recibir hasta cuatro años de prisión si es declarado culpable, aunque no está claro si el juez optará por ponerlo tras las rejas. Es casi seguro que Trump apele cualquier fallo condenatorio.

El caso por pagos para encubrir información se encuentra entre los cuatro procesos penales que involucran a Trump cuando busca recuperar la Casa Blanca, pero es posible que sea el único caso que llegue a juicio antes de las elecciones presidenciales de noviembre.

Dos miembros del jurado en el juicio al expresidente Donald Trump por los pagos hechos  para silenciar acusaciones fueron descartados este jueves, uno de ellos tras expresar dudas sobre su capacidad para ser justo e imparcial y otro por preocupaciones de que algunas de sus respuestas ante el tribunal podrían no haber sido precisas.

El retiro redujo a cinco el número de miembros del jurado que han sido asignados para el primer juicio penal contra un expresidente.

La complicación en el proceso de selección surgió paralelamente a que los fiscales pidieran que Trump sea declarado culpable de desacato y multado por una serie de publicaciones en las redes sociales esta semana.

En tanto, el juez prohibió a los periodistas identificar a los empleadores de los integrantes del jurado por cuestiones de privacidad.

La asignación del jurado, cuando sea que se complete, será un momento clave en el caso, pues prepara el escenario para un juicio que pondrá al expresidente ante un riesgo legal en medio de su campaña para enfrentar al demócrata Joe Biden y con semanas de testimonios sobre la vida privada de Trump antes que se convirtiera en presidente.

El juez Juan Merchan reveló en la Corte que uno de los siete integrantes del jurado, una enfermera especializada en oncología, había “manifestado que después de pensarlo durante la noche le preocupaba su capacidad para ser justa e imparcial en este caso”.

Aunque los nombres de los miembros del jurado se mantienen confidenciales, la mujer dijo al juez y a los abogados que aún tiene dudas sobre su desempeño.

“Tan solo ayer tuve amigos, colegas y familiares que me enviaron cosas a mi teléfono sobre el cuestionamiento de mi identidad como jurado”, dijo. “No creo que en este momento yo pueda ser justa e imparcial y permitir que las influencias externas no afecten mi toma de decisiones en la corte”.

Un segundo miembro del jurado fue descartado después que los fiscales expresaron su preocupación de que podría no haber sido honesto al responder una pregunta durante el proceso de selección al decir que nunca había sido acusado ni condenado por un delito.

El profesional de tecnología de la información fue citado ante el tribunal para responder preguntas luego que los fiscales indicaron que hallaron un artículo sobre una persona con el mismo nombre que fue arrestada en la década de 1990 por destruir carteles políticos pertenecientes a la derecha política en los suburbios del condado Westchester.

El proceso de selección de un jurado es una fase crítica de cualquier juicio penal, pero especialmente cuando el acusado es un expresidente y el presunto candidato republicano.

Los posibles miembros del jurado han sido interrogados sobre sus publicaciones en las redes sociales, su vida personal y sus opiniones políticas, al tiempo que los abogados y el juez buscan prejuicios que les impidan ser imparciales.

Trump realizó sus publicaciones en redes sociales desde el lunes, cuando los fiscales solicitaron por primera vez una multa de 3,000 dólares para el expresidente por tres publicaciones en Truth Social que, afirman, violaron la orden.

El juicio penal contra Donald Trump inició este lunes en un tribunal de Nueva York, convirtiéndose en el primer expresidente de la historia de Estados Unidos que se sienta en el banquillo de los acusados, lo que impactará en la campaña presidencial de 2024.

El juez que instruye el caso, el colombiano Juan Manuel Merchan, dio inicio al juicio tras leer los cargos contra el magnate republicano de 77 años.

“Esto es un asalto a Estados Unidos. Nunca había ocurrido nada parecido”, dijo el magnate a su llegada al tribunal donde será juzgado por ocultar un pago de 130,000 dólares a la exactriz porno Stormy Daniels para supuestamente comprar su silencio sobre una relación extramatrimonial y proteger así su campaña de 2016, que finalmente ganó contra la demócrata Hillary Clinton.

Para el republicano, casi seguro candidato de su partido para la elección presidencial del 4 de noviembre, el juicio es una “persecución política” orquestada por los demócratas para truncarle su deseo de volver a la Casa Blanca.

El magnate no está acusado por el pago en sí para ocultar una relación sexual que él siempre ha negado, sino por haberlo disfrazado como gastos legales de la Organización Trump, la empresa familiar, lo que puede ocasionarle una condena de hasta cuatro años de cárcel.

Sin embargo, la sentencia no sería obstáculo para que se presente a las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. También podría llegar a ser presidente, aunque sería una situación sin precedentes.

El juicio inicia con la selección de los doce jurados que tendrán la responsabilidad de declarar por unanimidad al magnate “culpable” o “no culpable”, un proceso que puede llevar varios días.

Los doce finalistas y seis suplentes serán seleccionados después de responder a un minucioso cuestionario sobre sus simpatías políticas en una ciudad mayoritariamente demócrata y, sobre todo, sobre su imparcialidad y capacidad para definir la suerte de uno de los políticos más influyentes de los últimos tiempos, tanto en Estados Unidos como en el mundo.

El millonario está acusado de 34 falsificaciones de documentos contables de la Organización Trump para camuflar como “gastos legales” los pagos realizados a Stormy Daniels, que adelantó de su bolsillo el entonces abogado de Trump y hombre de confianza, Michael Cohen, actualmente enemigo jurado y quien será uno de los testigos claves de la acusación.

El juicio tendrá que demostrar qué sabía Trump de dichos pagos, por los que Cohen ya fue condenado.

Este es uno de los numerosos frentes abiertos del magnate neoyorquino que amasó su fortuna en el sector inmobiliario y la construcción de los campos de golf que denuncia ser víctima de “una cacería de brujas”.

Probablemente, sea el único juicio que se celebre antes de las elecciones del 5 de noviembre, pese a los intentos de los abogados de retrasar su inicio.

El candidato republicano también tiene pendientes otros juicios por tratar de revertir los resultados de la presidencial de 2020 y de su gestión de documentos clasificados que se llevó a su casa cuando dejó la Casa Blanca.

Pero lejos de impactar en su carrera a la presidencia, cada problema con la justicia parece reforzar su popularidad entre sus seguidores.

El sábado por la noche, en un mitin en Pensilvania, Trump se volvió a declarar víctima de una persecución judicial y política de los demócratas.”Nuestros enemigos quieren quitarme mi libertad porque nunca los dejaré que les quiten la suya”, dijo a sus seguidores.

Trump aseguró que declarará en el juicio, que puede durar entre seis y ocho semanas.

En medio de su campaña electoral para la elección presidencial de noviembre próximo, el lunes comienza el esperado juicio por el pago para evitar un escándalo sexual a Donald Trump, el primer expresidente estadounidense en sentarse en un banquillo de la justicia penal.

A poco menos de siete meses para la jornada electoral, el multimillonario republicano se enfrenta a una pena de prisión, una situación sin precedentes que plantea muchos interrogantes sobre la campaña y su probable duelo con el actual inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden.

Trump está citado en el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York a partir de las 09:30 de la mañana hora local del lunes 15 de abril para responder de las acusaciones de falsificación de documentos comerciales de la Organización Trump, su empresa familiar.

Según la acusación, el republicano ocultó el pago de 130,000 dólares en la recta final de la campaña presidencial de 2016 a la exactriz porno Stormy Daniels para que callara una relación sexual extramatrimonial que habían mantenido diez años antes y que Trump siempre ha negado.

Ni la relación extramatrimonial ni el pago a Daniels son un delito, pero sí lo es haber intentado presuntamente falsificar documentos de su empresa familiar para no declarar el reembolso de la cantidad inicialmente pagada de su propio bolsillo por su entonces abogado personal, Michael Cohen, actualmente su enemigo.

Para el fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg, fue “una conspiración para amañar las elecciones presidenciales, y mentir en documentos comerciales para encubrirlo”. La defensa de Trump sostiene que los pagos respondieron a un intento de extorsión por parte de Daniels.

La fiscalía pretende demostrar que Trump orquestó otros dos pagos para encubrir asuntos embarazosos con el fin de engañar a los estadounidenses de cara a las elecciones presidenciales de 2016 contra la demócrata Hillary Clinton.

Acusado hace un año por este caso de 34 cargos por “falsificación de documentos contables”, cada uno de ellos castigado con hasta 4 años de cárcel, Trump se declara inocente y se siente víctima de una “cacería de brujas” de los demócratas para impedirle volver a la Casa Blanca.

Este caso está considerado por los expertos como el más débil de los cuatro procesos penales que pesan sobre Trump. Pero puede suponer una piedra en su camino electoral, ya que los otros tres, vinculados a sus intentos presuntamente ilegales de anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, se han retrasado tanto debido a los múltiples recursos presentados de su equipo legal.

Es poco probable que se por los otros casos se le juzgue antes de las elecciones del 5 de noviembre.

Si todo marcha según lo previsto, el juicio por este caso comenzará el lunes 15 con la selección de los 12 miembros del jurado, un proceso que puede prolongarse hasta dos semanas. Estos ciudadanos, que se mantendrán en el anonimato por razones de seguridad, dictarán la suerte del multimillonario republicano al término de un proceso que puede durar entre seis y ocho semanas.

Las consecuencias del juicio son difíciles de predecir. Según varias encuestas, un parte de los electores estadounidenses (el 32% según una de Ipsos realizada en marzo) aseguraron estar menos inclinados a votar por Trump si es declarado culpable.

El juicio por el caso ‘Papeles de Panamá’, la histórica filtración de documentos del extinto bufete panameño Mossack Fonseca, que vinculó a personalidades de todo el mundo con el lavado de capitales, comenzó este lunes, ocho años después del escándalo.

Esta audiencia, a la que este lunes asistieron todos los defensores y la mayoría de los acusados, algunos de ellos vía plataformas digitales, está programada para desarrollarse hasta el 26 de abril próximo, la fecha alterna estipulada por el tribunal para el juicio, que debió comenzar en el 2021.

Entre los imputados están los abogados Jürgen Mossack y Ramón Fonseca Mora, socios fundadores del bufete, núcleo del escándalo que estalló en el 2016 al dejar al descubierto transacciones financieras hechas a través de miles de sociedades anónimas extraterritoriales y vinculadas a personas en 200 países y 21 jurisdicciones financieras, según el Ministerio Público de Panamá.

“No soy responsable de tales actos”, respondió Mossack a la jueza Baloisa Marquínez, titular del Juzgado Segundo Liquidador de Causas Penales, al preguntarle si se consideraba responsable del cargo de lavado de capitales, una interrogante que se hizo a todos los acusados presentes en la audiencia.

Fonseca Mora no se presentó en la sala ni tampoco se conectó por la vía virtual por estar hospitalizado, según explicó su defensa, que presentó un certificado médico.

No solo los socios fundadores, también están acusados antiguos empleados del bufete Mossack Fonseca, que no sobrevivió al escándalo y cerró sus puertas en marzo de 2018, tras 40 años de operaciones en las que “nunca estuvo involucrada en actos ilícitos”, como dijo en una carta pública entonces.

“Si hay justicia de verdad, salimos bien librados de esto”, dijo Mossack a su llegada a la sede del tribunal en una muy breve declaración a los periodistas, ante los cuales dijo sentirse “muy optimista”.

Los socios y exempleados de Mossack Fonseca han sido acusados de lavado de capitales por supuestamente haber incurrido en delitos precedentes dada la vinculación de clientes suyos con el caso en Alemania y Argentina, de acuerdo con la explicación de la defensa y del Ministerio Público.

La fiscal segunda contra la Delincuencia Organizada, Isis Soto, afirmó por su parte que el Ministerio Público ha presentado “pruebas testimoniales relevantes para la teoría del caso”, cuya investigación consta de 528 tomos según los datos judiciales.

“El Ministerio Público pedirá una condena ejemplar”, afirmó Soto sin más detalles, aunque recordó que el delito de lavado de capitales tiene en Panamá una pena máxima de 12 años de prisión.

La fiscal señaló que en total fueron llamadas a juicio por el caso 32 personas, pero cuatro de ellas son extranjeros que no residen en Panamá y que fueron declarados en rebeldía, por lo que “su proceso se ha suspendido”.

Los ‘Papeles de Panamá’ representaban 11.5 millones de documentos filtrados del bufete panameño que detallan información financiera y de relaciones entre asesores legales sobre cuentas en el extranjero o en paraísos fiscales para supuestamente ocultar fortunas.

En la filtración se nombraron una docena de líderes mundiales, 128 políticos y funcionarios públicos, y cientos de celebridades del deporte o de las artes, empresarios y otras personas acaudaladas de más de 200 países.

La investigación fue desarrollada por más de 400 periodistas de varios países, y los resultados fueron presentados simultáneamente por 109 medios de comunicación en 76 países en abril de 2016.

Mossack y Fonseca también fueron procesado y aguardan sentencia por la trama ‘Lava Jato’ de Brasil, casos por el que esperan sentencia y que se ha acumulado en un mismo expediente con el caso ‘Papeles de Panamá’, dada la afinidad en cuanto a los imputados y los hechos investigados por la fiscalía.