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Rusia cortará a partir de mañana el suministro de gas a Finlandia, debido a que este país se niega a pagar las entregas en rublos como lo solicitó el Kremlin, anunciaron este viernes el grupo energético estatal finlandés Gasum y el ruso Gazprom.

«Es muy lamentable que el suministro de gas natural bajo nuestro contrato de abastecimiento se interrumpa. De todos modos, nos hemos preparado cuidadosamente para esta situación y no habrá interrupciones en las redes de suministro de gas», afirmó el presidente de Gasum, Mika Wiljanen, en un comunicado.

El corte se producirá este sábado a partir de las 07:00 hora local, según detalló Gasum.

Gazprom confirmó horas después en Telegram que cesará las entregas de gas a Finlandia, por no haber recibido el pago de los envíos de abril.

Recordemos que Gazprom pidió en abril pasado que el gas que exporta a otros países sea pagado en rublos y no en dólares o euros, pero Gasum rechazó esa exigencia y el martes anunció que había solicitado un procedimiento de arbitraje.

El portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, dijo este viernes que es «evidente que nadie entregará nada gratis».
Aunque el gas solo represente el 8% de la matriz energética de Finlandia, prácticamente todo el que se usa en el país nórdico procede de Rusia.

Finlandia anunció planes para sustituir el gas ruso el próximo invierno, como el de alquilar junto a Estonia una unidad flotante de regasificación de gas natural licuado (GNL) por diez años.

Gazprom ya cortó el suministro de gas a otros países, como Polonia y Bulgaria, que también se negaron a pagar las entregas en rublos para evitar apoyar la economía rusa durante la guerra en Ucrania.

Además, el corte del suministro se da luego de que se anunciara y formalizara la solicitud de Finlandia de integrarse a la OTAN, algo que Rusia ha rechazado, pues esto implicaría que su frontera, de cerca de 1,300 kilómetros, tenga jurisprudencia de la Alianza Atlántica en caso de concretarse.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, respaldó este jueves las peticiones de entrada en la OTAN de Finlandia y Suecia, cuyos líderes visitaron La Casa Blanca.

Biden recibió a su homólogo finlandés, Sauli Niinistö, y a la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, para expresar el «apoyo completo, total e íntegro de Estados Unidos» a las solicitudes de esos países de integrarse en la OTAN, motivadas por la invasión rusa de Ucrania.

«(Finlandia y Suecia) cumplen todos los requisitos para entrar en la OTAN, con creces. Y tener a dos miembros de la OTAN en el norte reforzará la seguridad de nuestra alianza», dijo Biden en un discurso junto a Niinistö y Andersson.

La reunión tuvo lugar un día después de que Finlandia y Suecia presentaran sus peticiones de ingreso en la OTAN, y horas después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reiterara su oposición a esa posibilidad.

Cualquiera de los 30 Estados miembro de la OTAN tiene el poder de vetar una posible expansión de la Alianza, por lo que Turquía ha amenazado con hacerlo porque acusa a Finlandia y, sobre todo, a Suecia, de mantener una supuesta política de protección a militantes kurdos.

La Casa Blanca ha expresado su confianza en que el resto de los aliados conseguirán convencer a Turquía de permitir la adhesión de los países nórdicos a la Alianza, y tanto Niinistö como Andersson trataron de persuadir a Ankara en sus respectivos discursos junto a Biden.

«Estamos abiertos a abordar todas las preocupaciones que Turquía pueda tener respecto a nuestra membresía» en la OTAN, recalcó el presidente finlandés, que visitaba Washington por segunda vez desde que comenzó la guerra en Ucrania.

Niinistö subrayó su compromiso con «la seguridad de Turquía» y con el combate al terrorismo en todas sus formas.

Por su parte, Andersson afirmó que su gobierno está dialogando con Ankara «a distintos niveles, para resolver cualquier problema» que pueda obstaculizar el «rápido» ingreso de Suecia en la Alianza.

Erdogan acusa a Finlandia y Suecia de ser un santuario para miembros de la guerrilla Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), activa en Turquía y reconocida por EUA y la Unión Europea como terrorista, y de las milicias Unidades de Protección del Pueblo (YPG) de Siria, que no tienen esa consideración.

Biden envió este jueves al Congreso informes que respaldan las solicitudes de entrada de Finlandia y Suecia en la Alianza. Para expandir la OTAN, es necesario que el Senado estadounidense ratifique, con una mayoría de dos tercios, la enmienda al Tratado fundacional de la Alianza, que data de 1949, y los informes remitidos por Biden dieron inicio a ese proceso.

Durante su discurso en La Casa Blanca, la primera ministra sueca explicó que la invasión rusa de Ucrania marcó un «punto de inflexión» para su país después de 200 años de no alineación en el plano militar, una postura que compartía con Finlandia.

«Mi gobierno ha llegado a la conclusión de que la seguridad del pueblo sueco estará mejor protegida dentro de la alianza de la OTAN», remarcó Andersson.

Biden, por su parte, prometió a ambos líderes que permanecerá «vigilante» para disuadir y enfrentar cualquier tipo de agresión mientras Finlandia y Suecia se encuentran en el proceso de adhesión a la OTAN.

Tanto Helsinki como Estocolmo han descartado una amenaza militar directa en su contra de Rusia, aunque temen posibles ataques cibernéticos o híbridos, dado que Moscú ha advertido contra cualquier ampliación de la OTAN.

Finlandia y Suecia abandonaron décadas de no alineamiento militar al formalizar este miércoles sus pedidos de adhesión a la OTAN, una consecuencia directa de la invasión de Ucrania por Rusia que está reconfigurando el mapa de la seguridad en Europa.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo en Bruselas que la solicitud de adhesión de Finlandia y Suecia es un paso «histórico», aunque las candidaturas enfrentan la oposición de Turquía, un miembro clave de la Alianza Transatlántica.

Recordemos que la entrada de nuevos países a la OTAN requiere el voto unánime de los miembros de la alianza y Turquía se opone porque afirma que los dos candidatos protegen a presuntos extremistas kurdos.

Sin embargo, los otros miembros de la OTAN esperan revertir la postura turca. El secretario estadounidense de Estado, Antony Blinken, se reunirá este miércoles en Nueva York con su homólogo de Turquía, Mevlut Cavusoglu.

Miembro de la OTAN desde los primeros años de la organización (1952), Turquía puede entonces teóricamente bloquear la entrada de ambos países nórdicos.

Tras haber afirmado ayer que no «cederá», su presidente Recep Tayyip Erdogan pidió hoy a los miembros de la OTAN «escuchar» sus «preocupaciones».

Reunidos en Bruselas con motivo de la entrega oficial de las candidaturas sueca y finlandesa, los embajadores de los países de la alianza no lograron un acuerdo sobre el lanzamiento inmediato de las discusiones de adhesión, debido a la oposición turca.

Las cartas de solicitud de adhesión fueron presentadas por el Embajador de Finlandia ante la OTAN, Klaus Korhonen, y el Embajador de Suecia ante la OTAN, Axel Wernhoff.

Stoltenberg indicó que cada nación tiene derecho a elegir su propio camino, por lo que reconoció que tras haber hecho un minucioso procesos democrático, Suecia y Finlandia optaran por unirse a la Alianza.

«Doy una calurosa bienvenida a las solicitudes de Finlandia y Suecia para unirse a la OTAN. Ustedes son nuestros socios más cercanos. Y su pertenencia a la OTAN aumentaría nuestra seguridad compartida», añadió el líder europeo.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, recibirá en La Casa Blanca el próximo jueves a los gobernantes de Suecia y Finlandia, tras la solicitud de estos países para ingresar a la OTAN ante la invasión rusa de Ucrania.

El presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, y la primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, se reunirán con Biden para discutir sus «pedidos de ingreso a la OTAN y la seguridad europea», dijo la secretaria de prensa de La Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.

También abordarán «el fortalecimiento de nuestras estrechas asociaciones en una variedad de temas globales y el apoyo a Ucrania», agregó.

El anuncio se da mientras el Parlamento finlandés aprobó por mayoría la solicitud del gobierno de ingresar a la OTAN.
Los legisladores de la Eduskunta, de 200 asientos, aprobaron este martes el pedido de ingreso a la Alianza por 188 votos contra 8.

Se consideraba que el voto era una formalidad, ya que el presidente Sauli Niinisto y la primera ministra Sanna Marin anunciaron el domingo la intención de ingreso, por lo que la aprobación parlamentaria no era requerida. Sin embargo, Niinisto y Marin dijeron que era importante tener el apoyo del Parlamento para una decisión que el jefe del Estado calificó de «histórica».

El próximo paso es que Finlandia envíe una solicitud formal a la sede de la OTAN junto a su vecino nórdico Suecia, donde el gobierno anunció una decisión similar ayer lunes.

El ingreso a la OTAN sería el mayor cambio en materia de defensa y seguridad de la nación de 5.5 millones de habitantes desde la Segunda Guerra Mundial, cuando adoptó su actual política de neutralidad y no alineación.

Suecia por su parte firmó este martes una petición formal para unirse a la OTAN, un día después de anunciar que solicitaría su ingreso en la alianza militar que integran 30 naciones.

La decisión sueca también pone fin a su larga neutralidad militar, vigente desde hace más de 200 años, por lo que junto a la petición de Finlandia, han provocado la ira del Kremlin.

Rusia anunció este martes la expulsión de dos diplomáticos finlandeses en represalia por una medida similar tomada por el gobierno de Helsinki e informó que saldrá del Consejo de Estados del Mar Báltico (CBSS), un foro que agrupa a los países del mar Báltico.

El embajador finlandés fue convocado al ministerio de Relaciones Exteriores en Moscú, según un comunicado de la diplomacia rusa. En la reunión la cancillería protestó «enérgicamente» contra la expulsión de dos miembros de su delegación en Finlandia.

Y es que la ofensiva rusa en Ucrania, que comenzó el 24 de febrero, ha provocado una ola de condenas internacionales y un aluvión de sanciones, acompañadas de la expulsión de cientos de diplomáticos rusos por parte de los países occidentales.

El ministerio de Relaciones Exteriores detalló que la salida del CBSS es por considerar que los países occidentales «han monopolizado» dicha instancia para sus objetivos coyunturales, «en perjuicio de Rusia».

El Consejo de Báltico, que tiene su sede en Estocolmo, fue creado por iniciativa de Dinamarca y de Alemania al final de la Guerra Fría para promover la estabilidad y la seguridad, además de la cooperación económica.

La primera ministra sueca, la socialdemócrata Magdalena Andersson, anunció este lunes tras una reunión extraordinaria de su gobierno y un debate parlamentario que Suecia, pedirá formalmente el ingreso en la OTAN, rompiendo así una política de dos siglos de no alineación.

«El gobierno sueco ha decidido que Suecia debe ingresar en la OTAN», dijo en rueda de prensa Andersson sobre una decisión que cuenta con el respaldo de las principales fuerzas políticas suecas y que justificó por el empeoramiento de la seguridad provocado por la guerra en Ucrania.

La decisión era esperada después de que Andersson comunicara ayer domingo el apoyo de su partido, que encabeza un gobierno en solitario en minoría, al ingreso, en contra de su línea política desde hace décadas y medio año después de haber aprobado en un congreso general mantener su estatus de aliado pero no miembro de la Alianza.

«Lo mejor para la seguridad de Suecia y de los suecos es entrar en la OTAN y hacerlo junto con Finlandia», dijo la primera ministra.

El embajador de Suecia en Bruselas presentará la solicitud de ingreso ante la sede de la OTAN en la capital belga «dentro de poco», al mismo tiempo que lo haga Finlandia, explicó Andersson.

La primera ministra sueca se remitió a las conclusiones del análisis sobre la nueva situación de seguridad consensuadas por la mayoría de partidos suecos para resaltar que el ingreso en la OTAN tendría un efecto disuasorio en el norte de Europa, mejoraría la seguridad y reduciría los riesgos, además de apuntar a que no hay otra opción «realista».

«Por desgracia no tenemos ningún motivo para creer que Rusia vaya a cambiar en un futuro previsible», dijo.

El gobierno sueco decidió también adoptar una proposición que posibilitará que Suecia reciba apoyo militar de todos los países de la Unión Europea y de la OTAN en el tiempo que dure el proceso de ratificación.

«Suecia va a encontrarse en una situación de vulnerabilidad durante el tiempo que se tramite nuestra solicitud», dijo.

La primera ministra estuvo acompañada en su comparecencia por el líder de la oposición, el conservador Ulf Kristersson, quien aseguró que ambos asumirán de forma conjunta la responsabilidad en el proceso de adhesión a la OTAN.

A diferencia de Finlandia, en Suecia la decisión sobre solicitar el ingreso la toma el gobierno y no se realiza ninguna votación en el Parlamento, aunque hoy hubo un debate en la Cámara en el que las distintas fuerzas políticas mostraron su postura sobre el ingreso en la OTAN, que apoya una clara mayoría, también en la población, según los últimos sondeos.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habló este viernes con la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, y el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, durante poco más de media hora, confirmó La Casa Blanca, mientras Turquía amenazó con bloquear la adhesión de estos dos países a la OTAN.

El presidente finlandés dijo en Twitter que había «explicado los próximos pasos de Finlandia para unirse» a la organización de defensa transatlántica y agregó que su país estaba «profundamente agradecido con Estados Unidos por su necesario apoyo».

Sin embargo, Turquía amenazó con impedir que Suecia y Finlandia se unan a la Alianza Atlántica, que solo puede admitir a un nuevo miembro con el voto unánime de sus integrantes.

La actitud turca basta para enfriar el proceso de adhesión de las dos naciones nórdicas, respaldado hasta ahora por la mayoría de los miembros de la OTAN, incluido Estados Unidos, y por el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, quien dijo estar listo para recibirlas «con los brazos abiertos».

Tras décadas sin alianzas militares, Helsinki y Estocolmo, ambas no alineadas, anunciaron oficialmente su candidatura a la OTAN, consecuencia directa de la invasión rusa a Ucrania.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, reiteró el jueves que Washington apoyaría una solicitud de membresía de Suecia y Finlandia.
«Incluso sin que sean miembros de la OTAN, nuestros ejércitos han estado trabajando juntos durante años. Estamos seguros de encontrar formas (…) de abordar cualquier inquietud que estos dos países puedan tener» en el período anterior a la admisión oficial, señaló la vocera.

Ayer, el presidente y la primera ministra de Finlandia dijeron estar a favor a una adhesión «sin demora» a la alianza, lo que era el primer paso para iniciar dicho proceso. Ahora deben oficializar la candidatura del país este domingo tras una reunión del consejo de gobierno.

El mismo día, el partido socialdemócrata sueco debe pronunciarse sobre la candidatura de su país. Su apoyo levantaría el último obstáculo significativo del lado de Estocolmo.

Sin expresar una recomendación formal, un informe elaborado por el gobierno con todos los partidos en el Parlamento se pronunció a favor de una candidatura sueca. «La pertenencia de Suecia a la OTAN (…) tendría un efecto disuasorio», concluye el documento de 40 páginas.

El Kremlin ya ha expresado también su rechazo a cualquier «ampliación de la OTAN». Y aunque Moscú amenazó a Finlandia y Suecia con «consecuencias» en caso de adhesión, el informe considera muy improbable un ataque armado, pero reconoce que «no se pueden descartar» las «provocaciones» y las «represalias» rusas.

Antes de la guerra en Ucrania, el debate en Finlandia y Suecia sobre su adhesión a la OTAN estaba estancado. Pero todo cambió con la invasión rusa. Ambos países buscan ahora una mejor protección militar.

La mitad de los suecos están a favor de la adhesión, según las últimas encuestas. Y dos tercios serían favorables si Finlandia se une también. Más de tres cuartos de los finlandeses quieren contar con la protección de la OTAN.

Ver a los dos países hasta ahora no alineados unirse a la OTAN, y en particular Finlandia con su frontera de 1,300 kilómetros con Rusia, sería un revés estratégico y simbólico para Moscú, según analistas.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, participó hoy junto a miles de ciudadanos, por primera vez desde 2019, en el Regimiento Inmortal, la marcha por las calles de Moscú y otras ciudades en las que los rusos portan retratos de sus familiares que combatieron en la II Guerra Mundial.

Es la sexta vez que el jefe del Kremlin participa en la marcha, dado que en 2020 y 2021 el Regimiento Inmortal se celebró únicamente en formato digital debido a la pandemia del coronavirus.

En esta ocasión se sumó a la columna en la Plaza Roja portando como ya es tradicional un retrato de su padre, un soldado que luchó en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, según las fotografías distribuidas por el Kremlin.

La marcha, que se celebra anualmente con motivo del aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi, comenzó pese al mal tiempo -que ya impidió el sobrevuelo de aviones en el desfile militar previo en la Plaza Roja-, a las 12.00 GMT en una ruta que se extiende a lo largo de siete kilómetros.

Los participantes en la acción llevan impermeables, paraguas y banderas tricolor de la Federación Rusa, además de banderas rojas como la que se alzó sobre el Reichstag alemán y otras con el lazo de San Jorge de color negro y naranja, símbolo militar ampliamente reconocido en Rusia.

El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó hoy que no hay duda de que Rusia conseguirá sus objetivos en su campaña militar en Ucrania, y aseguró que todos los planes para ello están siendo implementados.

En una reunión con el padre de Vladímir Zhoga, soldado ruso que falleció el 5 de marzo en Volnovaja, en la región de Donetsk, el mandatario sostuvo que los «muchachos están luchando con valentía, heroicidad, profesionalidad».

«Todos los planes se están implementando. El resultado se logrará, no hay duda al respecto», aseguró Putin tras el desfile militar en la Plaza Roja.

El mandatario hizo estas declaraciones pese a no haber logrado aún tomar el Donbás tras más de dos meses de ofensiva militar en Ucrania.

«Si hubiera una sola oportunidad de resolver este problema (del Donbás) por otros medios pacíficos, nosotros, por supuesto, la aprovecharíamos, pero no nos dejaron esta opción, simplemente no la dieron», dijo Putin.

Momentos antes en su discurso, Putin acusó a Occidente y a la OTAN de haber preparado una «invasión de los territorios históricos de Rusia, incluida Crimea», por lo que no tenía otra opción que efectuar un ataque «preventivo» en Ucrania.

El jefe del Kremlin entregó al padre del soldado fallecido la estrella de Héroe de Rusia.

El padre, por su parte, también militar, aseguró que la autoproclamada república de Donetsk, reconocida como independiente por Putin días antes de lanzar su ofensiva militar en Ucrania, «hará todo lo posible para llevar el asunto hasta el final y ganar».

«Dios quiera que ya no perdamos a nuestros seres queridos y amigos, que el precio de esta victoria sea menor, pero la victoria será nuestra», dijo, según la agencia Interfax.

Rusia no ha vuelto a dar cifras de los soldados fallecidos en Ucrania desde el 25 de marzo, cuando cifró en 1,351 efectivos a los muertos en la llamada «operación especial militar». Posteriormente, el 22 de abril, admitió un muerto y 27 desaparecidos en el hundimiento del crucero de misiles «Moskvá», hasta entonces el buque insignia de la Flota del mar Negro de Rusia.

El discurso de Putin en la Plaza Roja sorprendió, pues no hubo anuncios de guerras formales o movilizaciones adicionales como se esperaba, solo un aviso que continuará con la invasión a Ucrania a la que llamó «nuestra tierra».

En Broojula, el ex embajador de México en Rusia, Rubén Beltrán, nos ayuda a entender qué significa el Día de la Victoria para Rusia y Putin, que este año se da en medio de la invasión a Ucrania.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, afirmó este miércoles que en la Alianza no tienen indicios de que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, haya abandonado su «ambición» de controlar «toda Ucrania».

«No tenemos indicios de que el presidente Putin haya cambiado su ambición de controlar toda Ucrania y también de reescribir el orden internacional», declaró el político noruego al llegar a la reunión de ministros de Exteriores aliados que se celebra hoy y mañana en Bruselas.

En cualquier caso, reiteró que Moscú prepara una ofensiva en el este de Ucrania para controlar todo el Donbás.

Dado que la OTAN no ve indicios de que el Kremlin haya abandonado su ambición de controlar toda Ucrania, Stoltenberg instó a estar «preparados» para el largo plazo.

«Necesitamos apoyar a Ucrania, mantener nuestras sanciones y fortalecer nuestra defensa y disuasión porque esto puede durar mucho tiempo y necesitamos estar preparados para eso», dijo, para después recordar que en la reunión participará el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba.

Stoltenberg aseguró que la guerra «debe terminar ahora» y que Putin puede finalizarla retirando sus tropas y fuerzas y dejando de atacar un país independiente soberano, Ucrania, y sentándose de buena fe para encontrar una solución política.

«Pero, al mismo tiempo, tenemos que ser realistas y darnos cuenta de que esto puede durar mucho tiempo, durante muchos meses, durante incluso años, y esa es la razón por la que también tenemos que estar preparados para el largo plazo», comentó.

Asumió que, con independencia de cuándo termine el conflicto bélico, la guerra tiene «implicaciones a largo plazo para nuestra seguridad» porque se ha visto «la brutalidad, la voluntad del presidente Putin de usar la fuerza militar para alcanzar sus objetivos».

Advirtió que todo lo que se ha vivido ha cambiado la realidad de la seguridad en Europa para muchos años.

El secretario general aliado afirmó que en la actualidad el conflicto armado se encuentra «en una fase crítica».

«Vemos que Rusia está retirando sus fuerzas del norte para reforzarlas, reabastecerlas, rearmarlas y moverlas al este, donde esperamos una gran ofensiva. El objetivo del presidente Putin es intentar controlar todo el Donbás y establecer una conexión terrestre entre el Donbás y Rusia», comentó.

Por otra parte, se refirió a la matanza de civiles en Bucha que, según dijo, muestra la verdadera naturaleza de la guerra de Putin.

«Fijar como objetivos y matar a civiles es un crimen de guerra y por tanto los aliados de la OTAN están apoyando los esfuerzos internacionales para establecer todos los hechos, investigar y asegurar que los perpetradores son castigados», evidenció.

Al respecto, el presidente Vladímir Putin, calificó este miércoles de «provocación grosera y cínica» de las autoridades ucranianas el descubrimiento de cadáveres de civiles en Bucha tras la retirada de las fuerzas rusas.

Durante una entrevista con el primer ministro húngaro Viktor Orban, Putin habló del tema, tratándose así de la primera reacción del presidente ruso por este caso que ha provocado indignación internacional.

El subjefe del Estado Mayor ruso, el coronel general Serguei Rudskoi informó este viernes que 1,351 soldados han muerto en Ucrania, mientras que 3,825 han resultado heridos.

Sin embargo, el miércoles pasado la OTAN estimó que entre 7,000 y 15,000 soldados rusos han muerto en cuatro semanas de guerra en Ucrania.

La cifra rusa aparentemente no incluía las bajas de los separatistas rusos respaldados por Moscú que combaten en el este de Ucrania. Tampoco estaba claro si incluía las fuerzas rusas que no dependen del Ministerio de Defensa, tales como la Guardia Nacional.

Además, Rusia aseguró que las Fuerzas Armadas bloquearon Kiev y Chernígov, en el norte de Ucrania; Járkov, en el este; Sumy, en el noreste, y Mykoláiv, en el sur, según el coronel general Serguéi Rudskói, primer vicejefe del Estado Mayor.

El Ministerio de Defensa afirmó que la región de Jersón, en el sur, y la mayor parte de la región de Zaporiyia, en el sureste, están bajo pleno control de las Fuerzas Armadas rusas.

«Las Fuerzas Armadas rusas lanzaron ofensivas en varias direcciones. Como resultado, las tropas rusas han bloqueado Kiev, Járkov, Chernígov, Sumy y Mykoláiv. La región de Jersón y la mayor parte de la región de Zaporiyia están bajo control total», indicó Rudskói en un extenso parte militar en el trigésimo día de la ofensiva militar rusa. «La liberación de la ciudad de Mariúpol continúa», añadió

Rudskói aseguró que las fuerzas ucranianas en el Donbás han sufrido unas 16,000 bajas entre soldados fallecidos y heridos, lo que cifró en un 26% de la fuerza original de hombres que luchan desde el pasado 24 de febrero en la región separatista prorrusa.

Paralelamente, el ministro de Exteriores de Rusia, Sergéi Lavrov, indicó que Moscú enfrenta una guerra total declarada por Occidente.

Lavrov dijo que «se nos ha declarado una verdadera guerra híbrida, una guerra total» y añadió que su objetivo era «destruir, romper, aniquilar y estrangular a la economía rusa y a Rusia como conjunto».

Y es que durante el primer mes de lo que el Kremlin describe como una «operación militar especial» en Ucrania, Occidente ha impuesto duras sanciones contra la economía y el sistema financiero del país, además de contra su presidente, Vladimir Putin, y los oligarcas rusos.

Pero a pesar de eso, Rusia no está aislada, aseguró Lavrov. «Tenemos muchos amigos, aliados y socios en el mundo, un gran número de asociaciones en las que Rusia trabaja con países de todos los continentes, y seguiremos haciéndolo», apuntó Lavrov, quien añadió que la gran mayoría de los estados no se sumarán a las sanciones occidentales contra Moscú.

En ese punto cabe resaltar que el gobierno de México ha rechazado sumarse a las sanciones que se han impuesto contra Rusia.

Por parte de Ucrania, el gobierno de Mariúpol informó que 300 personas fallecieron en el ataque aéreo ruso contra un teatro que se utilizaba como refugio antibombas el pasado 16 de marzo.

En el momento del ataque, en el exterior del teatro estaba escrita la palabra «NIÑOS» en ruso, a un tamaño visible desde el cielo, hecho que se viralizó en redes sociales y diferentes medios lo reportaron en todo el mundo. Ludmyla Denisova, comisionada de derechos humanos del Parlamento de Ucrania, dijo que en el edificio se refugiaban más de 1.300 personas.

Por su parte el primer ministro de Hungría rechazó el pedido del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, para enviar armas al país y respaldar las sanciones al sector energético ruso.

Viktor Orban dijo en un video publicado en redes sociales que la petición de Zelenskyy iba en «contra de los intereses de Hungría» y que las sanciones energéticas «significarían la ralentización de la economía húngara y su paralización».

El mandatario respondía a la intervención de Zelenskyy en una cumbre de líderes de la Unión Europea celebrada el ayer en Bruselas, donde se dirigió específicamente a Orban, quien está considerado ampliamente como el aliado más próximo a Vladimir Putin en el bloque.

Hungría es el único de los países de la UE fronterizos con Ucrania que no ha suministrado armas a su vecino y no ha permitido el paso de cargamentos de armas por su frontera.

Orban explicó el viernes que el 85% del gas y más del 60% del petróleo que se usa en el país proceden de Rusia y que bloquear estas exportaciones obligaría a la población a «pagar el precio de la guerra».

Al respecto, Alemania firmó contratos con nuevos proveedores para reducir significativamente su dependencia del carbón, el gas y el petróleo rusos en las próximas semanas, según el ministro de Economía.

Robert Habeck dijo que en las próximas semanas, el petróleo ruso representará el 25% de las importaciones alemanas, frente al 35% actual. Además, el carbón ruso se reducirá a la mitad, del 50% al 25% del total alemán, agregó.

Alemania espera también poder desligarse casi por completo del gas de Moscú para mediados de 2024, apuntó. Para lograrlo, el gobierno ha asegurado el uso de tres terminales «flotantes» con capacidad para regasificar el gas natural licuado que llegue en barco y está trabajando para habilitar terminales permanentes para las importaciones a largo plazo.

Ayer, líderes europeos rechazaron que vayan a cumplir el pedido de Moscú sobre pagar los energéticos que reciben de Rusia en rublos, tal como lo ordenó el presidente Putin. Alemania enfatizó que los contratos que se tienen marcan que el pago se debe hacer en dólares o euros, no en moneda rusa.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

Cuándo hace ya casi un mes Vladimir Putin Putin ordenó el ejército ruso iniciar lo que el Kremlin denominó una «operación militar especial», un eufemismo ingente para lo que no es más que una invasión masiva de Ucrania, la suposición casi unánime en capitales alrededor del mundo era que Rusia lograría una victoria militar expedita y relativamente fácil. Pero ahora, con los ucranianos librando una heroica y tener resistencia y las tropas rusas empantanadas a las puertas de casi todas las ciudades importantes del país, aquí en Washington y en varias de las embajadas de naciones de la OTAN en esta capital crece la impresión de que no se avizora un desenlace claro para la fase militar de este conflicto derivado de una guerra aún más letal y prolongada, causando devastación en Ucrania, provocando una crisis humanitaria masiva -con casi tres millones de refugiados en movimiento- y amenazando con escalar las hostilidades. Entramos con ello aún etapa más turbia y difícil del conflicto, donde el nuevo desafío es cómo controlar lo que en gran medida es incontrolable: ¿cuáles son los cálculos, las reacciones y metas finales el mandatario ruso?

Yendo hacia delante, gran parte de la discusión es acerca de cómo construir o habilitar rampas de salida para el conflicto y para que Putin no se sienta arrinconado y sin el margen de maniobra para salvar cara al interior de Rusia. Hay tres canales de negociación abiertos, pero infructuosos (Francia , Israel y Turquía) en momentos en que Washington no se ha sentado hacer lo propio con Moscú, en gran medida por la convicción de qué Putin no está aún dispuesto a negociar. Y las rampas de salida para Putin son particularmente relevantes en momentos en que crece la posibilidad de qué naciones de la OTAN se vean envueltas más directamente en el conflicto, ya sea por accidente o diseño.

La pregunta clave al pensar en rampas de salida es si aceptará Putin una negociación real o seguirá presionando con posiciones maximalistas y con la expansión y profundización del asalto a Ucrania. El 7 de marzo, el portavoz del Kremlin expuso una serie de demandas para detener las acciones militares rusas: Ucrania debe cesar operaciones militares, asumir la neutralidad e incluirlo en su Constitución, aceptar que Crimea es parte de Rusia y reconocer la independencia de las llamadas «repúblicas populares» de Donetsk y Luhansk en Donbás. Sin que se mencione, casi con certeza en esta lista está la instalación de un nuevo gobierno en Kiev y una demanda previa de desmilitarización. Un esfuerzo potencial de solución podría proceder a lo largo de tres vías una negociación entre Kiev y Moscú, una negociación entre la OTAN y Rusia sobre las medidas para negociar la seguridad en Europa y una discusión sobre el alivio de la sanciones de Estados Unidos y otras naciones que las han impuesto. Si Moscú mostrara interés en una verdadera negociación con Kiev, Estados Unidos y la OTAN también podrían renovar sus ofertas para negociar sobre control de armas en Europa, reducción de riesgos y medidas de transparencia que podría hacer una contribución genuina a la seguridad europea, incluida Rusia. Occidente también podría dejar en claro que, si las fuerzas rusas abandonan Ucrania, habría un alivio de las sanciones (aunque podría mantener algunas para garantizar el cumplimiento por parte de Moscú).

Pero también se abre frente a nosotros dos interrogantes y una certeza. Primero, así como este mes reveló que el ejército ruso fracasó en su plan original de invasión, las próximas dos o tres pueden revelar si Ucrania sobrevivirá como Estado y estará en posición de negociar el fin de la guerra. Segundo, ¿se replanteará Putin sus objetivos con los sucesos de las últimas cuatro semanas? Dadas las actuales trayectorias militar, diplomática y de percepciones públicas de la invasión, una «victoria» militar parecería implicar para Moscú años de ocupación de una Ucrania hostil y anti-rusa, aislamiento político de buena parte del mundo y sanciones económicas que devastarán al economía rusa. Sin duda, ello conlleva un riesgo real y latente: que Putin crecientemente lea las medidas no como sanciones diseñadas para modificar su comportamiento en Ucrania sino como un esfuerzo para derrocar a su gobierno. Por ello, la administración Biden sigue enfatizando, tanto en público como en privado, que no tiene intención alguna en propiciar un cambio de régimen en Rusia. Y finalmente, hay ocasiones en las que las disyuntivas políticas o morales que enfrentamos son muy claras, y hoy el mundo -México incluido- vive uno de esos momentos. Hay espacio para estar en desacuerdo sobre los por qué de la invasión, hay áreas grises, incógnitas y espacio para debate. Pero hay una pregunta que hoy no permite ambigüedad alguna: ¿De qué lado se está? ¿Con una nación agresora que ha violado el derecho internacional, o con un país soberano que enfrenta una invasión premeditada e injustificada?

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reiteró su posición de no intervención en el conflicto entre Ucrania y Rusia porque una «confrontación directa» entre Moscú y países de la OTAN sería el desencadenante de una «tercera guerra mundial».

«No libraremos una guerra contra Rusia en Ucrania. La confrontación directa entre la OTAN y Rusia sería la tercera guerra mundial», dijo Biden en una publicación en sus redes sociales.

El presidente estadounidense ha enfatizado que un conflicto a gran escala, que involucre a más potencias, es precisamente lo que se tiene que prevenir.

Pese a esto, Biden ha querido «ser claro» y ha enfatizado el compromiso de Washington para defender «cada centímetro del territorio de la OTAN con todo el poder de una OTAN unida y galvanizada».

Más tarde, durante un evento en Filadelfia, Biden aseguró que defenderá “cada centímetro” del territorio de la OTAN, incluso si eso significa una Tercera Guerra Mundial, es decir, no lo hará por Ucrania pero si por la OTAN.

«Apoyaremos a Ucrania, mientras continuamos unidos a nuestros aliados en Europa y enviaremos un mensaje inequívoco: defenderemos cada centímetro del territorio de la OTAN», reiteró el mandatario al decir que Estados Unidos tiene una obligación sagrada con el territorio de la OTAN.

Por su parte la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, afirmó este viernes que el compromiso de Washington con la defensa colectiva de la OTAN es «férreo», esto durante su visita a Rumania, que ha sufrido una avalancha de refugiados procedentes de Ucrania en medio de la invasión rusa a ese país.

«Nos tomamos en serio, y estamos preparados para actuar, nuestras palabras cuando decimos: un ataque contra uno es un ataque contra todos», dijo Harris durante una conferencia de prensa con el presidente rumano, Klaus Iohannis.

Harris también agradeció a Rumania, un país balcánico de 19 millones de habitantes, por recibir a decenas de miles de personas desplazadas de Ucrania a principios de esta semana. Se espera que la crisis de refugiados ucranianos se vuelva más desafiante en los próximos días y semanas. Harris dijo que el pueblo rumano ha sido «extraordinario en la generosidad y el coraje que han mostrado en este momento».

La mitad de la población de Kiev huyó desde el inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero, informó este jueves el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klitschko.

«Según nuestros datos, uno de cada dos habitantes de Kiev dejó la ciudad. Hoy, se encuentran en ella algo menos de dos millones de personas», afirmó a la televisión ucraniana.

«Kiev se ha convertido en una fortaleza», dijo Klitschko, dos semanas después del lanzamiento del ataque ruso. «Cada calle, cada edificio, cada puesto de control se fortificó».

Kiev contaba con 3.5 millones de habitantes antes del inicio del conflicto con Rusia. Según la ONU, más de 2.3 millones de personas han huido de Ucrania en estas dos semanas.

Además, Liudmyla Denisova, encargada de derechos humanos en el Parlamento ucraniano, informó este jueves que al menos 71 niños murieron en Ucrania desde el inicio de la ofensiva rusa el 24 de febrero.

«Desde el inicio de la invasión rusa al 10 de marzo (…) 71 niños resultaron muertos y más de 100 heridos» indicó en un comunicado en Telegram.

Ayer, el bombardeo de un centro médico que albergaba una maternidad y un hospital infantil en Mariúpol dejó tres muertos, uno de ellos una niña, según fuentes municipales.

En Malyn, en el oeste, cinco personas murieron, tres de ellas niños, cuando siete casas fueron bombardeadas, dijo Denisova, que citó varios ejemplos de ataques rusos en los que hubo niños fallecidos.

Con esto, Naciones Unidas tiene ya confirmada la muerte de unos 550 civiles como consecuencia de los combates en Ucrania, aunque la propia organización asume que estos datos serían sólo la punta del iceberg.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos cree que la cifra es «considerablemente mayor» a las 1,506 víctimas que tiene registradas, entre las que figuran 957 heridos y 549 muertos. La organización ha explicado que tiene denuncias sin verificar y que hay zonas de las que apenas han llegado datos, como puede ser Mariúpol.

En el marco de estos informes, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, declaró en Varsovia que la OTAN se ha vuelto «más fuerte» y Rusia «más débil», debido al conflicto en Ucrania.

«La alianza de la OTAN es más fuerte y Rusia es más débil por lo que ha hecho (el presidente ruso Vladimir) Putin», señaló Harris, mientras que su anfitrión, el presidente Andrzej Duda, denunció la invasión de las fuerzas rusas, que calificó de «barbarie con características de genocidio».

«Tenemos que salvar a Ucrania», pidió el jefe de Estado polaco, pidiendo «nuevas sanciones contra Rusia».

Duda se refirió a bombardeos de instalaciones médicas ucranianas, como el hospital pediátrico en Mariúpol, e informó que hay fiscales de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que están actualmente en Polonia recabando pruebas entre los refugiados ucranianos sobre un posible crimen de guerra.

«Creo que su trabajo concluirá con acusaciones serias que traerán consigo condenas para los criminales de guerra», confió.

Harris también hizo referencia a las «atrocidades inimaginables» de las últimas 24 horas en Ucrania, citando el bombardeo del hospital en Mariúpol, y subrayó que el departamento de Justicia estadounidense creó un grupo de trabajo para investigar las presuntas «actividades criminales» de «instituciones y particulares» de Rusia.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenskyy, dice que ya no insiste en que Ucrania integre la OTAN, uno de los temas que más reclamaba Rusia al anunciar la intervención en su país, en una entrevista difundida por el canal estadounidense ABC.

En otro aparente gesto de apertura a las exigencias de Moscú, Zelenskyy afirmó estar dispuesto a alcanzar un «compromiso» sobre el estatus de los territorios separatistas en el este de Ucrania, cuya independencia reconoció unilateralmente el presidente ruso, Vladimir Putin, justo antes de lanzar la guerra en febrero.

«En lo referente a la OTAN, he moderado mi posición sobre este tema hace ya algún tiempo, cuando entendimos» que la Alianza Atlántica «no está preparada para aceptar a Ucrania», declaró el líder ucraniano.

Sin embargo, aprovechó el tema para criticar a la Alianza, que dijo, «tiene miedo de cualquier cosa polémica y de una confrontación con Rusia», lamentó.

Zelenskyy añadió que no quiere ser el presidente de un «país que suplica de rodillas» una adhesión a la organización.

Rusia, que invadió Ucrania el pasado 24 de febrero, exige garantías de que Kiev nunca ingresará en la OTAN, una alianza transatlántica creada para proteger a Europa de la amenaza de la Unión Soviética al comienzo de la Guerra Fría y que se fue ampliando paulatinamente.

El Kremlin considera amenazante esta ampliación y las posiciones militares de los Aliados occidentales cerca de las fronteras rusas.

Poco antes de la invasión, el presidente Putin reconoció a dos «repúblicas» separatistas prorrusas en el este de Ucrania que llevaban en guerra contra Kiev desde 2014. Ahora exige que Ucrania también reconozca su independencia.

«Hablo de garantías de seguridad. Creo que cuando se trata de estos territorios temporalmente ocupados (…) que solo han sido reconocidos por Rusia (…) podemos discutir y encontrar un compromiso sobre el futuro de estos territorios», dijo Zelenskyy  sobre el tema.

En tanto, este martes el presidente de Ucrania prometió «luchar hasta el final», en una intervención virtual ante los diputados británicos en la cual invocó el histórico discurso del primer ministro Winston Churchill en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial.
«No nos rendiremos y no perderemos. Lucharemos hasta el final, en el mar, en el aire. Seguiremos luchando por nuestra tierra, cueste lo que cueste, en los bosques, en los campos, en las costas, en las calles», afirmó Zelenski tras haber recibido una ovación de pie de los legisladores.

Por su parte se informó este martes que los ministros de Defensa de la OTAN discutirán por videoconferencia el próximo miércoles 16 de marzo la situación en Ucrania, cuando la invasión rusa cumpla tres semanas y en medio de los debates sobre el tipo de apoyo que debe prestar la Alianza Atlántica a Kiev.

En una reunión extraordinaria del Consejo Atlántico a nivel de titulares de Defensa, los aliados discutirán la evolución de los acontecimientos en Ucrania, país al que la OTAN ha asistido con armamento letal, pero evitando medidas como la aplicación de una zona de exclusión o el envío de aeronaves, por el riesgo de que desencadene una guerra total en Europa.

Después de la reunión presencial de ministros de Exteriores aliados del pasado 4 de marzo, ahora serán los ministros de Defensa los que pasen revista a los planes militares de la OTAN que ya ha desplegado las primeras 500 tropas en el marco de las Fuerzas de Respuesta Rápida, con el que la Alianza Atlántica está reforzando su presencia en el flanco oriental en respuesta a la ofensiva rusa.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró este viernes que esa alianza militar no establecerá una zona de exclusión aérea sobre Ucrania y advirtió que esa medida podría desembocar en una guerra generalizada en Europa.

«No vamos a entrar en Ucrania, ni en tierra ni en el espacio aéreo ucraniano», afirmó Stoltenberg después de presidir una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN.

Las fuerzas rusas han intensificado sus ataques en Ucrania, lanzando cientos de misiles y ataques de artillería en ciudades y logrando avances significativos en el sur.

Y es que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, exhortó a Occidente para que impusiera la zona de exclusión aérea sobre su país.

«La única forma de implementar una zona de exclusión aérea es enviar aviones de combate de la OTAN al espacio aéreo ucraniano y luego imponer esa zona de exclusión aérea derribando aviones rusos», precisó Stoltenberg. «Entendemos la desesperación, pero también creemos que, si hiciéramos eso, terminaríamos con algo que podría acabar por volverse una guerra en toda regla en Europa».

En tanto, el gobierno ucraniano y un exprimer ministro británico impulsan la creación de un tribunal penal especial para juzgar al presidente ruso Vladimir Putin y sus aliados por la invasión de Ucrania.

El ex primer ministro Gordon Brown dijo que el reclamo de un organismo que investigue el «crimen de agresión» se basa en los tribunales que juzgaron a los jerarcas nazis después de la Segunda Guerra Mundial.

La Corte Penal Internacional con sede en Holanda ya está investigando denuncias de que Rusia ha cometido crímenes de guerra en Ucrania. Pero si bien puede investigar genocidios, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, Rusia no ha firmado un estatuto por separado de la CPI bajo el cual las naciones se comprometen a no cometer «crímenes de agresión».

Y mientras, en Rusia, Roskomnadzor, el regulador estatal de medios de comunicación, bloqueó el acceso a las webs de cinco medios internacionales. La agencia noticiosa estatal RIA Novosti reportó este viernes que entre los cibersitios afectados estaban los de BBC, Voice of America y Radio Free Europe/Radio Libertad.

Las webs fueron bloqueadas por contener lo que Roskomnadzor dijo a RIA que era «información falsa» sobre las acciones militares rusas en Ucrania, incluyendo reportes sobre ataques a civiles y las bajas en el lado ruso.

Esto ocurre luego de que el parlamento ruso aprobara un proyecto de ley que castiga con hasta 15 años de cárcel la difusión intencionada de información «falsa» sobre operaciones militares. Según agencias noticiosas estatales rusas, la normativa recibió luz verde en su tercera y última lectura.

El presidente de la Duma, Vyacheslav Volodin, dijo que pondría entrar en vigor este mismo sábado.

Difundir lo que las autoridades rusas consideran información falsa se castigará con hasta tres años de cárcel, o 15 si se considera que tiene «consecuencias graves». La normativa prohíbe además pedir la aplicación de sanciones contra Rusia.

También se informó que el canciller alemán, Olaf Scholz, ha instado al presidente Vladímir Putin a poner fin de forma inmediata a los combates y a abrir corredores humanitarios seguros, en una conversación telefónica mantenida este viernes.

Según fuentes del gobierno alemán, Putin informó a Schröder del propósito de entablar una tercera ronda de negociaciones entre Rusia Ucrania este fin de semana.

Rusia aseguró hoy que aún hay posibilidades para la diplomacia en su pulso con Occidente sobre las garantías de seguridad que exige para evitar el acercamiento a sus fronteras de la OTAN, en una posible señal de su disposición a una desescalada en torno a Ucrania.

En una reunión en el Kremlin, a una pregunta directa del presidente ruso, Vladímir Putin, sobre si había posibilidades de alcanzar un acuerdo con Estados Unidos y la OTAN sobre asuntos clave para la seguridad del país, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, contestó afirmativamente.

«Usted y otros representantes de Rusia han dicho que nosotros advertimos de la inadmisibilidad de negociar eternamente sobre asuntos que exigen solución hoy. Pero siendo el titular de Exteriores debo decir que siempre hay posibilidades», contestó Lavrov al jefe del Kremlin.

En la reunión, Lavrov indicó que Rusia seguirá buscando respuestas a los problemas de seguridad en Europa y agregó que, en su opinión, las posibilidades de Rusia «están lejos de agotarse», aunque recalcó que las negociaciones no deben eternizarse. «Pero en esta etapa yo propondría continuarlas e intensificarlas», señaló.

El presidente ruso se interesó sobre si estaba preparada la respuesta a las contestaciones de Estados Unidos y la OTAN a las demandas de garantías de seguridad, entre las que se cuenta la exigencia de que Ucrania ni ninguna otra antigua república soviética forme parte de la Alianza.

Lavrov replicó que el documento de respuesta, de diez páginas, ya ha sido redactado, y añadió que Rusia continuará esperando una reacción a sus legítimas preocupaciones sobre la indivisibilidad de la seguridad en Europa de cada uno de los países del espacio de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

El ministro indicó que en ellas Stoltenberg y Borrell llaman a no preocuparse, a continuar el diálogo, y señalan que lo importante es que Rusia «garantice la desescalada en torno Ucrania». «Considero que se trata de un desprecio de la norma que señala que ninguna organización puede considerarse dominante en el espacio euroatlántico», dijo.

Por eso, recalcó, «vamos a continuar exigiendo una reacción concreta de cada país».

En cuanto a la respuesta individual de Estados Unidos a las garantías de seguridad que demanda Moscú, Lavrov indicó que la primera parte de ella es insatisfactoria, pero que la segunda es constructiva.

Según Lavrov, dichas medidas tienen que ver con la solución de los problemas de los misiles de emplazamiento terrestre de alcance corto y medio, así como con la disminución de los riesgos militares, medidas de confianza y de transparencia militar.

Minutos después de su cita con Lavov, el presidente ruso también se reunió con ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, en la misma sala de reuniones. Shoigú informó a Putin de que los ejercicios que se llevan a cabo con tropas de casi todas las circunscripciones militares y las flotas navales de Rusia están llegando a su término y que algunos ya han concluido.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de la Federación o Senado de Rusia, Konstantín Kosachov, destacó que los ejercicios militares están concluyendo en los plazos previstos y eso demuestra que Rusia no se está preparando para una guerra. «La histeria desatada por este motivo es absolutamente de carácter artificial», escribió el senador en su página de Facebook.

La diplomacia volverá mañana al Kremlin, donde Putin recibirá al canciller alemán, Olaf Scholtz, que llega a Moscú procedente de Kiev con el mensaje de que una nueva agresión militar contra Ucrania tendría graves consecuencias políticas, económicas y geoestratégicas para Rusia.

Rusia considera «inaceptable» incluso la idea de que pueda haber una guerra con Ucrania, pese a las actuales tensiones entre ambos países y con Occidente, declaró hoy el Ministerio de Exteriores.

«Hemos dicho repetidamente que nuestro país no va a atacar a nadie», señaló en una rueda de prensa el vicedirector del Departamento de Información y de Prensa del Ministerio de Exteriores de Rusia, Alexéi Záitsev. «Consideramos inaceptable incluso la idea de una guerra entre nuestros pueblos».

Záitsev señaló que las relaciones entre Rusia y Ucrania siguen deteriorándose, debido al camino de Kiev hacia una mayor confrontación con Rusia. «Prácticamente no hay contactos políticos y la cooperación interparlamentaria e interregional está congelada», dijo.

A su juicio, está claro que las tensiones militares en Europa se reducirían si la OTAN retira sus fuerzas de los países de Europa del este.

En tanto, el gobierno ucraniano afirmó hoy que «no tiene objeciones» a la respuesta por escrito que Estados Unidos entregó el miércoles a Rusia sobre las garantías de seguridad que el Kremlin exige a Washington y a la OTAN para crear un nuevo modelo de seguridad en Europa, que no amenace sus fronteras.

«Habíamos visto la respuesta por escrito de EEUU antes de que fuera entregada a Rusia. No hay objeciones de parte de Ucrania», tuiteó el ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, actualmente de visita en Dinamarca.

«Es importante que Estados Unidos permanezca en contacto estrecho con Ucrania antes y después de todos los contactos con Rusia. No hay decisiones sin Ucrania. Esa es la regla de oro», añadió.

Las garantías de seguridad exigidas por Rusia incluyen poner freno a una mayor expansión de la OTAN, en particular a Ucrania y Georgia, el cese de toda cooperación militar con las antiguas repúblicas soviéticas y la retirada de las tropas y armamentos de la Alianza Atlántica a las posiciones que ocupaban antes de 1997.

El secretario de Estado de EUA, Antony Blinken, dijo que ambas partes no renunciarán a la política de «puertas abiertas» de la OTAN, pero ha reiterado que Washington está dispuesto a hablar con Rusia sobre el control de armas o la transparencia en los ejercicios militares, como ha reiterado en las últimas semanas públicamente en varias ocasiones.

En Dinamarca Kuleba dijo horas antes que la prioridad es que Rusia fracase en su plan de «desestabilizar» a Ucrania, en cuya frontera Rusia acumula más de 100,000 soldados, lo que hace temer a Kiev y a Occidente un ataque ante el rechazo de una respuesta positiva a todas sus exigencias.

El ministro cree que la idea inicial de Rusia es apostar por la fuerza como amenaza para desestabilizar a Ucrania, usando además ciberataques y campañas de desinformación, para forzarla a hacer concesiones.