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Los ingresos del turismo global caerían en hasta 3.3 billones de dólares debido a las restricciones impuestas para frenar la propagación del Covid-19 y el sector estadounidense sufriría las mayores pérdidas, según un estudio de la ONU publicado este miércoles.

El reporte «COVID-19 y turismo» difundido por la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD) se basa en tres escenarios para la industria, con medidas de confinamiento que se prolongarían por 4 meses, 8 meses y 12 meses respectivamente.

En esos escenarios, los ingresos caerían 1.17 billones, 2.22 billones y 3.3 billones de dólares, o entre un 1.5% y un 4.3% del Producto Interno Bruto (PIB) global.

«El turismo internacional ha sido casi totalmente suspendido y el turismo local ha sido reducido por las condiciones de confinamiento impuestas en muchos países», dice el reporte. Y aunque algunos destinos han comenzado a reabrir lentamente, apunta que muchos ciudadanos tienen miedo de realizar viajes internacionales o no pueden pagarlos debido a la crisis económica.

Estados Unidos sufriría las mayores pérdidas en los tres escenarios, con una caída de 187,000 millones de dólares si las medidas de confinamiento se extienden por cuatro meses, seguido por China con 105,000 millones. Tailandia y Francia también perderían cerca de 47,000 millones cada una.

Algunos pequeños Estados insulares como Jamaica sufrirán grandes pérdidas en proporción a sus economías, enfrentando una caída de un 11% del PIB, o 1,680 millones de dólares.

El reporte de la CNUCYD cubre 65 países y regiones. Pide a los gobiernos que aumenten la protección social para los trabajadores en los países más afectados.

El documento se basa en una reciente evaluación de la Organización Mundial de Turismo (OMT), que calcula que por si por sola, la caída de la demanda de viajes internacionales podría traducirse por una pérdida de entre 850 millones y 1,100 millones de viajeros.

La pandemia por el Covid-19 ha afectado ya a diversas economías del mundo. Este viernes se dio a conocer que la economía de Brasil se contrajo en el primer trimestre a su peor ritmo en casi cinco años.

La pandemia derivó en una caída del 1.5% en el Producto Interno Bruto (PIB) respecto del trimestre anterior, dijo la agencia de estadísticas IGBE, lo que dejó la actividad de la mayor economía latinoamericana de nuevo en el nivel del 2012.

El Ministerio de Economía de Brasil dijo que las cifras fueron impactadas en gran medida por el distanciamiento social y las cuarentenas aplicadas en las últimas dos semanas de marzo.

En otro punto del planeta, se informó que la economía india creció a su menor ritmo trimestral en dos décadas en el periodo enero-marzo de 2020, según los datos publicados este viernes por el gobierno.

La tercera mayor economía de Asia solo creció un 3.1% en el trimestre, que coincidió con la primera semana de un confinamiento de varios meses debido a la pandemia. El crecimiento anual de la economía de India fue de 4.2%, su nivel más bajo en 11 años, desde la crisis financiera.

El ministerio de Finanzas advirtió que las cifras pueden además ser revisadas a la baja, puesto que faltan datos sectoriales.

Las cifras son peores que las que se calculaban, pero aún faltan por llegar las del actual trimestre, advierten los analistas. Antes de que se desatara la crisis sanitaria, India estaba mostrando signos de agotamiento, con el desempleo al alza y un aumento de créditos impagados que llevó a los bancos a recortar los préstamos.

Por su parte el PIB de Italia, la tercera mayor economía de la eurozona, registró en el primer trimestre de 2020 una  contracción récord del 5.3%, la mayor de la actual serie histórica,  que se remonta a 1995, según la agencia estadística italiana Istat.

De este modo, confirma su entrada en recesión técnica, después de que su PIB hubiera caído un 0.2% en los últimos tres meses de 2019. En comparación con el primer trimestre de 2019, el PIB de Italia registró una caída del 5.4%.

Mientras tanto, el Producto Interior Bruto francés retrocedió un 5.3% en el primer trimestre del año, informó también este viernes el instituto nacional de estadística, el Insee; la cifra muestra el impacto de los primeros 15 días de confinamiento en el país debido al nuevo coronavirus.

Inicialmente, el Insee había previsto un retroceso del PIB del 5.8%, pero terminó corrigiendo «ciertas estimaciones» referentes al mes de marzo, cuando se instauró una cuarentena general en el país.

La caída del PIB en el primer trimestre es igual a la registrada en el segundo trimestre de 1968, cuando hubo huelgas masivas en el país, sobre todo en mayo. Esta cifra confirma además que Francia entró técnicamente en recesión ya que el PIB había retrocedido un 0.1% en el último trimestre de 2019.

En tanto, el PIB de Portugal, que también se difundió hoy, cayó 3.8% en el primer trimestre de 2020 en comparación con los tres últimos meses de 2019, y 2.3% en un año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

«El retroceso de la actividad económica refleja el impacto de la pandemia de covid-19, que se hizo sentir claramente durante el último mes del trimestre», explicó el INE en un comunicado.

En una primera estimación, la oficina estadística había informado de una disminución ligeramente más acentuada del PIB, del 3.9% en variación trimestral y del 2.4% en variación anual. Estas cifras son peores que las previstas por la Comisión Europea que, a principios de mayo, preveía una disminución del 1.8% en variación trimestral.

Fianlmente, el Producto Interno Bruto ruso se redujo un 12% interanual en abril, debido a restricciones relacionadas con el coronavirus, informó el Ministerio de Desarrollo Económico.

La disminución fue causada por el permiso remunerado para todos los rusos y las condiciones económicas negativas en el extranjero.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el nuevo coronavirus, Covid-19, podría quedarse para siempre y convertirse en una enfermedad con la que la humanidad tendrá que aprender a convivir.

«Este virus puede volverse endémico en nuestras comunidades, puede que nunca desaparezca», incluso en caso de que se descubra una vacuna, declaró Michael Ryan, director de emergencias sanitarias de la institución.

En plena carrera contrarreloj para intentar encontrar el tratamiento contra la enfermedad, que ya causó a muerte de más de 297 mil personas en todo el mundo, y más de 4 millones 300 mil contagios, las tensiones internacionales se avivan.

En Francia, el gigante farmacéutico Sanofi provocó indignación cuando anunció que, si hallaba la vacuna, la distribuiría primero en Estados Unidos, ya que las autoridades de este país invierten en las investigaciones.

Una iniciativa que el gobierno francés consideró «inaceptable» y que tampoco es viable para la Comisión Europea, que abogó este jueves para que el acceso a la vacuna sea «universal».

«La vacuna contra el Covid-19 debería ser un bien público mundial y su acceso debe ser equitativo y universal», dijo el vocero comunitario Stefan de Keersmaecker, para quien «el virus es un virus mundial».

Actualmente, existen más de 100 proyectos de vacuna, y se están llevando a cabo una decena de ensayos clínicos aunque se ha reconocido que el antídoto podría llegar dentro de un año.

Teniendo en cuenta las pruebas que se llevan a cabo actualmente, la existencia de una vacuna en el plazo de un año es una previsión «optimista», declaró este jueves el Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

Por otra parte, Estados Unidos, el país más afectado del mundo con más de 84,000 muertes, acusó a China de intentar espiar a sus investigadores dedicados a la lucha contra el nuevo coronavirus.

Según Washington, el sector sanitario, pero también el farmacéutico y el científico, son «objetivos» de Pekín que utiliza piratas informáticos, estudiantes o investigadores, para hacerse con sus datos sobre la vacuna, los tratamientos o los nuevos test de diagnóstico.

Ante estas acusaciones, China mostró su «firme oposición a tales calumnias», declaró el jueves el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian.

Mientras las científicos trabajan a contrarreloj para encontrar el tratamiento, los gobiernos tienen que imponer medidas para frenar la propagación al mismo tiempo que intentan reactivar sus economías paralizadas. Para ello, muchos países siguen avanzando en el desconfinamiento gradual de sus poblaciones.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió hoy que «el riesgo de volver al confinamiento es muy real» en los países que actualmente están aliviando sus medidas de distanciamiento social si no se lleva a cabo una adecuada gestión de la desescalada.

El riesgo existe «sobre todo si los países no consiguen gestionar con sumo cuidado la transición y no lo hacen utilizando un enfoque por fases», advirtió Tedros tras anunciar que se han superado los 3.5 millones de casos de COVID-19 en el mundo mientras las muertes rebasan la barrera de las 250,000.

La OMS insiste en que durante la fase de desconfinamiento debe garantizarse que los contagios están controlados, que el sistema sanitario puede afrontar la transición, que está minimizado el riesgo de rebrotes y que se han tomado medidas preventivas en escuelas y lugares de trabajo.

La organización con sede en Ginebra también pide que antes de aplicar medidas de alivio de cuarentenas y otros confinamientos debe garantizarse que hay una adecuada gestión de los posibles casos importados y que la opinión pública está bien informada sobre las medidas tomadas por el Estado.

Tedros insistió en que no pueden descartarse futuras oleadas del coronavirus, pero que ante esa posibilidad no puede permitirse que gane el pánico, sino que se debe estar preparados, además de que se tiene la oportunidad de sentar bases sólidas en los sistemas sanitarios.

«Si algo hemos aprendido de esta crisis es que invertir ahora nos permitirá salvar vidas más adelante», aseguró el experto etíope, quien afirmó que «la historia nos juzgará por cómo respondimos a la pandemia y qué medidas tomamos».

De acuerdo al más reciente corte del recuento realizado por la Universidad Johns Hopkins, el nuevo coronavirus, Covid-19, ha dejado más de tres millones de contagiados en todo el mundo.

Desde que apareció en diciembre pasado, se registran 3,341,311 contagios del nuevo coronavirus, además de 238,380 muertes. Se ha identificado el virus en 193 países o territorios.

Las autoridades consideran que hasta ahora, al menos 1,051,859 personas se curaron de la enfermedad.

El país más afectado es Estados Unidos, con un registro de 1,103,115 contagios. Tras confirmar su primer deceso  vinculado al virus a fines de febrero,  ahora reporta 64,804 muertes asociadas al virus.

Las autoridades sanitarias estadounidenses indican que 164,105 personas sanaron.

Después de Estados Unidos, los países más afectados son España, con 24,543 muertos (213,435 casos); Italia, con 28,236 muertos y 207,428 contagios; Francia, con 24,628 muertos (167,305 casos) y Reino Unido con 27,583 muertos (178,685 casos).

Aunque Alemania registra un alto número de contagios: 164,077, su tasa de letalidad es bajo a comparación con países de la región; únicamente reporta 6,736.

China, dónde la epidemia estalló a finales de diciembre, tiene un total de 83,958 personas contagiadas y 4,637 muertos, mientras que 78,567 personas más sanaron totalmente.

Durante 2019 se redujeron las ejecuciones por pena de muerte en el mundo, pero aumentaron en algunos países como Arabia Saudita, China e Irak, según un informe publicado hoy por Amnistía Internacional (AI).

Mientras que en 2018 se contabilizaron 690, en 2019 hubo una reducción de casos hasta llegar a 657, lo que hizo que la tendencia de decrecimiento se mantuviera por cuarto año consecutivo.

Sin embargo, mientras a nivel internacional, la tendencia ha sido de reducir la pena de muerte, en algunos países como China, Arabia Saudita e Irak, las cifras han aumentado sensiblemente.

Las autoridades sauditas ejecutaron a 184 personas el año pasado, el número más alto registrado por Amnistía en un solo año en el país. Irán se mantiene en el segundo lugar, sólo después de China, y en Irak se duplicaron los casos entre 2018 y 2019.

En el caso de China, aunque Amnistía Internacional informó alrededor de mil casos, no se tienen cifras oficiales, debido a que las ejecuciones son un secreto de Estado en el país asiático.

Amnistía informó que en Irán e Irak, la principal causa de ejecuciones es por delitos relacionados con las drogas y el narcotráfico; mientras tanto, en Arabia Saudita, se ha documentado el uso de la pena de muerte para opositores políticos, lo que también fue rechazado por la organización.

En el caso de éste último país, se menciona, por ejemplo, la ejecución de 37 personas que fueron juzgadas y condenadas con base en confesiones hechas bajo tortura. En esas confesiones, los condenados afirmaron ser terroristas.

Además garantizó que no hay ninguna prueba fidedigna ha demostrado que la pena de muerte realmente desincentiva la comisión de delitos.

El embajador de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, dio a conocer que envió a nombre del gobierno mexicano un nota a los representantes de 93 países para proponer una resolución sustentada en la iniciativa que presentó el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) durante el encuentro virtual del G20, a fin de garantizar el acceso mundial a equipos y medicamentos para hacer frente al Covid-19, independientemente de la situación económica de cada país, y así evitar el acaparamiento.

El representante ante Naciones Unidas resaltó el llamado urgente a los países miembros para que se evite la especulación y el almacenamiento indebido que obstaculice el acceso a medicamentos e insumos necesarios para contener la pandemia.

“La resolución lo que intenta es generarle un mandato al secretario general, Antonio Guterres, y entonces, con base en estos principios que la propia resolución establece, la OMS se pueda mover y tener un mayor papel de coordinación, evitar que todo esto ocurra”, explicó el funcionario.

La premisa de la propuesta es que los sectores pobres y vulnerables son los más afectados, por lo que el acceso a los productos sanitarios es una prioridad mundial. Además establece que la pandemia de Covid-19 exige una respuesta global basada en la unidad, solidaridad y cooperación multilateral renovada.

De la Fuente informó que el exhorto de México a la OMS es ampliar rápidamente la fabricación y fortalecimiento de las cadenas de suministros médicos esenciales, medicamentos y futuras vacunas del COVID-19 con miras a ponerlos a disposición de todos los que los necesiten.

En ese sentido, dijo que 161 países de América Latina, Asia, África, Europa Oriental y la Unión Europea apoyan la iniciativa mexicana y la copatrocinan, es decir, la toman como propia.

La propuesta se someterá a un procedimiento de silencio para que, si alguno de los 193 países de la ONU la objeta, pueda expresarlo así. El plazo concluirá el próximo lunes 20 de abril a las 17:00 horas.

“Dadas las señales que percibo y la gran aceptación de la propuesta mexicana, no estoy triunfalista pero sí veo en el horizonte cercano que la propuesta del presidente en el G20 está con todas las posibilidades para que a partir del lunes se adopte como una resolución de la Asamblea General”, enfatizó.

Afirmó que México “pesa en el concierto internacional», pues la propuesta que presentó ha tenido una amplía aceptación en todos los países, lo que calificó como una «forma en la que la autoridad moral, el prestigio del gobierno hace evidente los respaldos recibidos».

Los estragos económicos provocados por la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19 podrían provocar estallidos sociales, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI) al recordar manifestaciones como las ocurridas en Chile, Ecuador o Francia en los últimos años.

El FMI advirtió que «algunos países siguen siendo vulnerables a que haya nuevas protestas (particularmente si las políticas para mitigar la crisis por el Covid 19 son percibidas como insuficientes o como injustas) más orientadas hacia las grandes corporaciones que hacia las personas».

El martes pasado en Sudáfrica, la policía disparó balas de caucho y gas lacrimógeno contra manifestantes en los arrabales de Ciudad del Cabo que protestaban por la falta de comida por el confinamiento. Cientos de personas expresaron su indignación frente a la Policía, lanzando piedras y levantando barricadas con neumáticos para protestar por raciones de comida que nunca llegaron.

En su informe semestral, el FMI señaló que las protestas son «más probables en países con un historial de corrupción generalizada, falta de transparencia en las políticas públicas y con pobres prestaciones de servicios».

Indicó que incluso los gobiernos con las mejores intenciones de aliviar el daño económico causado por la crisis pueden verse enfrentados a estallidos sociales. «Los manifestantes no son necesariamente los más pobres», precisó.

«Un creciente número de protestas han surgido en los dos últimos años en varios lugares del mundo, desafiando a los gobiernos y a los responsables de las políticas públicas a entender o a poder entender las raíces del descontento», señaló.

El informe señala como ejemplo una ola de protestas que comenzó con manifestaciones por un alza de los precios de algún producto o servicio y se convirtió en movimientos más amplios como ocurrió en octubre en Ecuador, donde una subida de la gasolina provocó un alzamiento que paralizó el país.

El FMI citó también ejemplos como el de Chile, donde un alza del billete de metro derivó en un movimiento masivo contra la desigualdad que logró que se convocara un plebiscito para cambiar la Constitución, o el de la crisis de los chalecos amarillos en Francia.

Los autores del informe instaron a los gobiernos a tomar medidas para reducir las posibilidades de que surjan estas protestas. Esto incluye una comunicación sobre sus políticas que sea clara y emitida con antelación.

Tras concluir la novena reunión ministerial extraordinaria de la la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y aliados, la OPEP+, se informó que todos los países productores reafirmaron su compromiso para lograr y mantener un mercado petrolero estable; el interés mutuo de las naciones productoras, con el fin de tener una economía eficiente, un suministro seguro a los consumidores, y un rendimiento justo sobre el capital invertido.

La Secretaría de la OPEP+ informó que los países participantes acordaron ajustar a la baja su producción total de petróleo crudo en 10 mil barriles diarios (mbd), a partir del 1 de mayo de 2020, durante un período inicial de dos meses que concluye el 30 de junio de 2020.

Para los siguientes 6 meses, del 1 de julio de 2020 al 31 de diciembre de 2020, el ajuste total acordado será de 8 mbd. Seguirá un ajuste de 6 mbd durante un período de 16 meses, del 1 de enero de 2021 al 30 de abril de 2022.

Se indicó que la base para el cálculo de los ajustes es la producción de petróleo de octubre de 2018, a excepción de Arabia Saudita y Rusia, ambos con el mismo nivel de referencia de 11 mbd.

El acuerdo alcanzado será válido hasta el 30 de abril de 2022, sin embargo, la extensión de este acuerdo será revisada durante diciembre de 2021.

Adicional, todos los principales productores de petróleo se comprometieron a contribuir a los esfuerzos destinados a estabilizar el mercado.

Sin embargo, México quedó exhibido ante el mundo, pues la Secretaría de la OPEP informó que los puntos acordados fueron respaldados por todos los países productores de de la OPEP+ que participaron, «con la excepción de México, y como resultado, el acuerdo está condicionado al consentimiento de México».

Y es que la reunión virtual de ayer se extendió por poco más de 10 horas, incluyendo un receso, ya que de acuerdo a medios especializados, la posición de México retrasó la discusión; incluso se reportó que la secretaría de energía, Rocío Nahle, abandonó la reunión al negarse a aceptar la reducción que se le solicitaba a México.

La reunión finalizó sin una definición por parte del gobierno mexicano.

Finalmente, los países miembros de la OPEP+ acordaron reunirse el 10 de junio a través de una teleconferencia para determinar acciones adicionales, según sea necesario para equilibrar el mercado.

México es uno de los países que menos acataron la recomendación de “Quédate en Casa”, ante la pandemia de Covid-19 que se vive en el mundo, según un análisis que Google hace a nivel global, cubriendo más de 120 países.

El informe señala que la movilidad en espacios públicos se redujo en México en un 35.4% en promedio, cuando ciudadanos de países como Argentina y Colombia redujeron su movilidad en 86%, o Brasil en un 71%.

Google indicó que sus «Informes de movilidad comunitaria COVID-19» buscan proporcionar información sobre lo que ha cambiado en respuesta al trabajo desde casa, el confinamiento y otras políticas destinadas a aplanar la curva de la pandemia.

Los informes se basan en estadísticas de Google Maps, mediante la cual se utilizan datos agregados y anónimos que muestran cuán ocupados están ciertos tipos de lugares, lo que ayuda a identificar el tráfico en cierto lugares o cuando una empresa local tiende a estar más concurrida.

La compañía tecnológica señaló que los informes cumplen estrictamente con los protocolos y políticas de privacidad.

En el caso concreto de México, se registró una disminución del 45% en la afluencia a lugares de ocio, tales como restaurantes, cafeterías, centros comerciales, parques temáticos, museos, bibliotecas y cines.

Una disminución del 46% en afluencia a sitios de recreación, tales como parques públicos, playas públicas, parques deportivos, lugares para pasear a mascotas y plazas públicas.

Se presentó además una disminución de afluencia del 47% en lugares de tránsito, es decir, transporte público: Metro, autobuses y trenes. La disminución de afluencia fue del 19% en lugares públicos como mercados, supermercados, farmacias, entre otras; y del 20% a los centros de trabajo, oficinas.

Y aunque la mayoría de los rubros presentó una disminución de movilidad, el permanecer en casa aumentó sólo en un 11%.

México acató la recomendación apenas al mismo nivel que países como Estados Unidos, y ambos superaron apenas a países como Nicaragua, que registró una reducción en su movilidad de 31.2% y a Haití con el 29.2%.

Los 20 países más industrializados del mundo prometieron este jueves hacer «frente común» a la pandemia del nuevo coronavirus, que ya dejó cerca de 23,000 muertos y obliga a 3,000 millones de personas a confinarse en sus casas.

Reunidos en una cumbre virtual para abordar el nuevo coronavirus, Covid-19, los líderes del G20 prometieron unirse en un «frente unido» y aseguraron que inyectarán 5 billones de dólares en la economía mundial para luchar contra la crisis.

«Estamos inyectando más de 5 billones de dólares en la economía mundial (…) para contrarrestar los impactos social, económico y financiero de la pandemia» informaron los líderes en una declaración conjunta.

El G20 llamó a los organismos internacionales ara intensificar el apoyo a naciones emergentes, pues “estamos muy preocupados por los graves riesgos que representa” el virus en África y pequeños estados insulares, señaló el comunicado oficial del grupo .

Aplaudieron la decisión de reprogramar los Juegos Olímpicos de Tokio e invitó a que se realicen “como símbolo de resilencia humana”.

Al asumir el compromiso de “hacer lo necesario para superar” esta crisis, de la mano con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras dependencias internacionales, dijeron que no escatimarán esfuerzos para: salvar vidas, trabajos e ingresos, la estabilidad financiera, así como minimizar interrupciones comerciales o medidas en coordinación con la salud.

También informaron sobre las evaluaciones que realizarán los ministros de comercio de cada uno de los integrantes para lograr un sistema “libre, justo, no discriminatorio, transparente” que evite interferencias innecesarias en los suministros de salud.

Los miembros del grupo son Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, China, España, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

Pese a las medidas de confinamiento sin precedentes que están adoptando numerosos países, que afectan a más de un tercio de la población del planeta, el Covid-19 «está amenazando a toda la humanidad», advirtió la ONU.

A nivel global, el número de infectados rebasó el medio millón de personas (510,108) con más de 250,000 oficialmente declarados en Europa, más de la mitad en Italia (80,539) y España (56,197). Estados Unidos superó a España en infectados (75,233).

El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, encabezó este miércoles el lanzamiento de un plan coordinado de respuesta humanitaria mundial por un valor de 2000 millones de dólares, para luchar contra el nuevo coronavirus, Covid-19.

Se indicó que dicha lucha se concentrará en algunos de los países más vulnerables del mundo, pues el plan humanitario busca proteger a personas y evitar que el virus vuelva a esparcirse en todo el planeta.

«Tras matar a más de 19.000 personas en todo el mundo y con más de 400.000 casos notificados, el virus está presente en todo el mundo y, en estos momentos, está llegando a países que previamente se enfrentaban a crisis humanitarias debido a conflictos, desastres naturales y el cambio climático», indicó la organización.

Los organismos de las Naciones Unidas serán los encargados de llevar a cabo el plan de respuesta con la ayuda de las ONG. El plan consiste en:

  • Entrega de equipos de laboratorio necesarios para analizar el virus y suministros médicos para tratar a las personas
  • Instalación de puestos de lavado de manos en los campamentos y asentamientos
  • Lanzamiento de campañas de información pública sobre cómo protegerse a sí mismo y a los demás del virus
  • Establecimiento de puentes aéreos y centros de distribución en África, Asia y América Latina para trasladar a los trabajadores y suministros humanitarios a los lugares donde más se necesitan.

António Guterres destacó que el coronavirus representa una amenaza para toda la humanidad “y la humanidad entera tiene que plantarle cara. No basta con la respuesta individual de cada país”.

Sobre las personas que viven en países que sufren crisis humanitarias, indicó que no tienen un hogar en el que puedan practicar el aislamiento social o aislarse. «Les falta agua limpia y jabón para realizar el acto más básico de protección personal contra el virus: lavarse las manos».

Indicó que si se enferman de gravedad, no tienen forma de acceder a un sistema de salud que pueda ofrecerles una cama de hospital y un ventilador.

«Es una cuestión de solidaridad humana básica. También es crucial para combatir el virus (…) Es el momento de dar un paso al frente por quienes son vulnerables», destacó.

Como puesta en marcha del plan, se detalló que se desbloquearon 60 millones de dólares adicionales del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de las Naciones Unidas. Este monto se suma a los 15 millones liberados previamente en respuesta a la pandemia.

La ONU pidió a los Gobiernos que se comprometan a apoyar el plan de respuesta, que requiere 2,000 millones de dólares para los próximos nueve meses a partir de abril, e insistió sobre la necesidad de continuar apoyando los planes de respuesta humanitaria existentes.

La Unión Europea cerrará todas sus fronteras con el exterior durante 30 días debido al avance del coronavirus, que ha dejado hasta la fecha más de 7,000 muertos en el mundo; para frenar la propagación del Covid-19, los líderes del G-7 prometieron este lunes dar una «respuesta contundente».

«Todos los viajes entre países no europeos y la Unión Europea quedarán suspendidos durante 30 días», anunció el presidente francés, Emmanuel Macron. «La pandemia de COVID-19 es una tragedia humana y una crisis sanitaria global, que también plantea grandes riesgos para la economía mundial», dijeron por su parte los dirigentes del grupo de los siete países industrializados (G7) en un comunicado publicado después de una cumbre extraordinaria por videoconferencia.

El G7 prometió coordinar esfuerzos para retrasar la propagación del virus, incluso mediante medidas adecuadas de gestión de las fronteras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió este lunes a los países que hagan pruebas «en cada caso sospechoso» de coronavirus. «No se puede apagar un fuego con los ojos vendados», dijo el director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Desde el comienzo de la epidemia se contabilizaron más de 175,530 casos de contagio en 145 países o territorios. Europa se ha convertido en el nuevo epicentro de la pandemia, según la OMS, con 61,073 casos, de ellos 2,711 muertos

La explosión del número de casos llevó a los Estados europeos a confinar a sus poblaciones, cerrar fronteras y decretar estrictas cuarentenas.

En Italia, el país más afectado en Europa y que superó los 2,000 muertos de un total de 27,980 contagios, el gobierno pidió una «coordinación europea» en materia de sanidad y economía.

España cerró sus fronteras terrestres; en Alemania entraron en vigor los controles fronterizos y sus habitantes están llamados a «quedarse en casa» y a renunciar a las vacaciones; Suiza decretó el estado de emergencia, Portugal prohibió casi «todas las reuniones públicas y privadas». El gobierno británico pidió evitar todo contacto y desplazamiento «no esencial». Rusia también cerró sus fronteras a los extranjeros.

El martes se celebrará una reunión extraordinaria de los 27 dirigentes de la Unión Europea.

Cuba asegura tener reservas de Interferón Alfa 2B, uno de los medicamentos con los que se ha tratado el Covid-19 en China, para cubrir no solo la demanda del país en caso de expandirse el virus, sino también la de parte de la comunidad internacional.

«Estamos recibiendo solicitudes de un grupo grande de países que nos están pidiendo ofertas. Tenemos la capacidad para suministrárselo sin poner en riesgo las cantidades que se requieren para el país», declaró en rueda de prensa este viernes Eduardo Martínez, presidente del grupo estatal de medicamentos BioCubaFarma.

Esta empresa fabrica tanto en Cuba como en China, a través de una empresa mixta, el Interferón Alfa 2B recombinante (IFNrec), un antiviral que combinado con otros fármacos está ayudando a tratar el coronavirus, especialmente en el gigante asiático.

Producido desde enero de este año en la planta chino-cubana ChangHeber de la provincia china de Jilin, el Interferón es uno de los productos estrella de la biotecnología de Cuba y también se usa contra infecciones virales provocadas por el VIH, el virus del papiloma humano y las hepatitis tipos B y C.

Las autoridades de BioCubaFarma especificaron este viernes que 15 países de América Latina, Europa, África y Asia ya han solicitado a Cuba información o suministro de este medicamento.

Aunque no se ofrecieron cifras concretas sobre la producción o las reservas nacionales de Interferón, el director del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), Eulogio Pimentel, aseguró que el país cuenta con «inventario como para tratar a todos los infectados que ocurrieron en China» tras producirse el brote.

Además, los directivos de BioCubaFarma aseguran que, a pesar de la crónica situación de desabastecimiento en Cuba atribuida en parte al embargo de Estados Unidos, están garantizados para la población los 22 medicamentos que se considera podrían ayudar a tratar el coronavirus de una u otra forma.

Por ahora, en Cuba solo hay cuatro infectados en el país: tres turistas italianos y un cubano, mientras decenas de personas han sido puestas en cuarentena al considerarse casos sospechosos.

Cuba ha sido uno de los últimos países de América y el Caribe en reportar la presencia de la infección en su territorio, aunque desde hace días las autoridades del país vienen advirtiendo la posibilidad de su entrada y han reforzado las medidas de vigilancia y control para enfrentar la enfermedad.

Entre estas medidas destaca la vigilancia de los viajeros procedentes de los países de mayor riesgo (China, Japón, Irán, Italia, Corea del Sur, Francia, Alemania, España y Estados Unidos), a quienes se controla la temperatura y se monitoriza su estado de salud durante su estancia en el país.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió 440 millones de dólares para el plan de respuesta del nuevo coronavirus (Covid-19), el cual ya ha alcanzado los 125 mil casos.

Sin embargo, y pese a que el virus fue declarado como pandemia, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que muchos países no toman las medidas suficientes.

“A pesar de las frecuentes advertencias, estamos muy preocupados porque algunos países no están abordando esta amenaza con el nivel de compromiso político necesario para controlarlo», comentó mediante un comunicado.

Además, en semanas pasadas, Adhanom Ghebreyesus señaló que los países no estaban invirtiendo los suficientes recursos para controlar el brote del nuevo coronavirus, ni en desarrollar una vacuna prontamente.

De acuerdo a la última actualización de la OMS, el Covid-19 ya se encuentra en 118 países y en las últimas semanas los casos fuera de China, país origen de brote, se han multiplicado por 13.

«Describir esto como una pandemia no significa que los países deban  rendirse. La idea de que los países deberían pasar de la contención a  la mitigación, es errónea y peligrosa. Los países que deciden  renunciar a las medidas fundamentales de salud pública pueden terminar con un problema mayor y una carga más pesada sobre el sistema de salud, la cual requerirá medidas más severas para controlarla», advirtió el director general de la OMS.

Concretamente, el director general de la OMS ha recordado a los 77  países que no tienen ningún caso de coronavirus, así como a los 55  que han detectado 10 o menos casos, a que preparen a la población, profesionales e instalaciones sanitarias para poder responder ante nuevos casos y seguir manteniendo su actual incidencia.

Tedros ha subrayado la importancia de que, a nivel general, los países implanten medidas para detectar, aislar y tratar cada caso de infección del nuevo coronavirus, para romper así las cadenas de transmisión.

Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y seis países europeos sostuvieron conversaciones conjuntas para discutir sus preocupaciones sobre la política energética de México, dijeron fuentes allegadas a la agencia Reuters.

Reuters señala que el encuentro diplomático es una muestra de cómo la actual política sobre energía, opuesta a la del gobierno anterior, inquieta a economías que tradicionalmente han sido algunos de los mayores inversionistas en México.

Funcionarios de Estados Unidos, Canadá y Europa expresaron en privado su preocupación de que la postura energética de México está erosionando las bases legales de contratos de miles de millones de dólares firmados bajo la administración previa.

El gobierno de AMLO niega que esté socavando esos acuerdos, pero ha insistido en que los contratos firmados en la pasada administración han dañaron al país, por lo que ha tratado de renegociar los términos de algunos de ellos.

En una reunión organizada el viernes en la mañana en Ciudad de México por la embajada estadounidense, diplomáticos de Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, España y los Países Bajos abordaron sus inquietudes y la mejor manera de transmitírselas a López Obrador, según personas familiarizadas con el encuentro.

Cuando se le pidió un comentario, la embajada de Estados Unidos respondió a Reuters que no discute públicamente sus conversaciones diplomáticas. Las otras embajadas ni la oficina de la presidencia en Palacio Nacional contestaron a solicitudes de comentarios.

Los detalles de lo que sucedió en la reunión no fueron claros de inmediato, aunque hubo una discusión sobre si hacerlo público o no, dijo una persona. Todas las fuentes hablaron bajo condición de anonimato, debido a la sensibilidad del asunto.

Los diplomáticos dijeron que los distintos gobiernos difieren sobre cuán abiertamente deberían comunicar sus quejas al mandatario mexicano, para que no sienta que lo están presionando y termine adoptando un enfoque más rígido.

López Obrador se ha comprometido a fortalecer el papel del estado en el sector energético, argumentando que la liberalización del mercado y la privatización de otras industrias en el pasado profundizaron la desigualdad en el país y alentaron la corrupción.

Recordemos que empresas de todo el mundo se comprometieron a invertir miles de millones de dólares en México bajo cambios constitucionales que abrieron el mercado de la energía, en particular para el petróleo y el gas, promulgados por el expresidente Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, AMLO ha puesto un freno al proceso de liberalización, argumentando que no ha producido beneficios para México; ejemplo de ello es quién tiene actualmente el derecho de operar un importante descubrimiento de crudo en alta mar, cuyo depósito estaría compartido entre la estatal Pemex y un consorcio de inversionistas privados liderado por Estados Unidos.

El año pasado, el gobierno federal molestó a varios países al amenazar con romper contratos infraestructura por unos 12,000 millones de dólares firmados bajo la administración de Peña Nieto, argumentando que fueron dañinos para los contribuyentes.

Los pasos del gobierno para fortalecer la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) han reducido los incentivos para que el capital privado ingrese a proyectos renovables, lo que nubla aún más la confianza de los inversores en México.