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El gobierno de Estados Unidos informó este martes que ha identificado a más de 3,900 menores migrantes separados de sus padres en la frontera con nuestro país durante el tiempo que estuvo vigente la política de «tolerancia cero» del expresidente Donald Trump.

Las autoridades proporcionaron uno de los conteos más detallados en un capítulo de la historia migratoria estadounidense que fue condenado de manera generalizada.

El conteo del grupo de trabajo para la reunificación familiar del gobierno de Joe Biden, señala 3,913 menores separados entre el 1 de julio de 2017 y el final de la presidencia de Trump; esta cifra está muy por debajo de los más de 5,500 identificados por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) en documentos judiciales, basándose en información gubernamental.

El grupo de trabajo dijo que identificó a «casi todos» los menores que fueron separados con base en esa política, pero que revisará otros 1,723 casos desde julio de 2017, lo que podría elevar el número total de expedientes examinados a 5,636, cifra que podría coincidir con el conteo de la ACLU.

La discrepancia parece radicar principalmente en el fallo de una corte federal en San Diego, que excluyó a 1,723 niños que fueron apartados por otros motivos, como el riesgo de que estuvieran en peligro o de que hubiera dudas sobre paternidad.

Las autoridades también tratarán de determinar si hubo separaciones familiares durante los primeros seis meses de la presidencia de Trump, a partir de enero de 2017, algo que está fuera de la demanda de la ACLU. Esto podría elevar también la cifra final.

De los 3,913 menores, 1,786 han regresado con uno de sus padres, en su mayoría durante la presidencia de Trump; se ha contactado con los padres de otros 1,695, y se desconoce el paradero de 391 más. Muchos de los contactados fueron entregados a otros familiares.

Recordemos que el gobierno de Biden se ha comprometido a reunir a los padres e hijos que siguen separados, pero el ritmo de las reunificaciones ha sido lento y no está claro cuántas se realizarán. Los primeros cuatro progenitores regresaron a Estados Unidos el mes pasado, dentro de lo que el grupo de trabajo identificó como un grupo inicial de 62 personas: 28 de Guatemala, 20 de Honduras, 13 de El Salvador y uno de México. Los funcionarios del gobierno federal dicen que 29 de los 62 han recibido la autorización final para regresar a Estados Unidos, lo que debería ocurrir después de que se hagan los arreglos de viaje.

El reporte proporcionó datos inéditos: cerca del 60% de los menores separados con base en la política migratoria del anterior gobierno eran guatemaltecos (2,270), seguidos de hondureños (1,150), salvadoreños (281), mexicanos (75), brasileños (74) y rumanos (23).

La Patrulla Fronteriza del sector de Yuma, en Arizona, registró el mayor número de separaciones de entre los nueve sectores de la frontera con México, con 1,114 casos. El Rio Grande Valley, en Texas, que atrajo la atención de los medios al tratarse del corredor más empleado para cruces ilegales, fue el segundo punto con 1,025 casos. El Paso, Texas, donde se llevó a cabo un ensayo de la política en 2017 que no se hizo público en su día, fue el tercero con 982 casos.

Las parejas chinas casadas podrán tener hasta tres hijos, anunció el gobierno chino este lunes, un cambio drástico con respecto al límite actual de dos hijos, después de que los últimos datos demográficos mostraran un pronunciado descenso de los nacimientos en el país más poblado del mundo.

Pekín eliminó en 2016 su política del hijo único, que llevaba décadas en vigor, y la sustituyó por un límite de dos hijos para evitar los riesgos para su economía derivados del rápido envejecimiento de la población.

Sin embargo, la medida no logró un aumento sostenido de los nacimientos debido al elevado costo de criar hijos en las ciudades chinas, un problema que persiste en la actualidad.

El cambio de política vendrá acompañado de «medidas de apoyo, que favorecerán la mejora de la estructura poblacional de nuestro país, cumpliendo la estrategia de hacer frente activamente al envejecimiento de la población», declaró la agencia oficial de noticias Xinhua tras una reunión del Politburó presidida por el presidente Xi Jinping.

Entre esas medidas, China reducirá los costos educativos para las familias, aumentará las ayudas fiscales y a la vivienda, garantizará los intereses legales de las mujeres trabajadoras y reprimirá las dotes «elevadísimas», según dijo la agencia, sin dar detalles. También se pretende educar a los jóvenes «en el matrimonio y el amor».

Y es que según datos recientes, China tenía una tasa de fertilidad de tan sólo 1.3 hijos por mujer en 2020, similar a la de sociedades envejecidas como Japón e Italia y muy lejos de los 2.1 necesarios para el nivel de reposición.

Recordemos que a finales de la década de los setentas, los dirigentes chinos señalaron que la población del país rozaba los 1,000 millones de habitantes, casi el doble que en 1949, cuando los comunistas llegaron al poder. En respuesta, el hombre fuerte del régimen, Deng Xiaoping, impone la política del hijo único, que previa fuertes multas para quienes las infringieran, aunque incluyó excepciones para las minorías étnicas o las familias campesinas si su primer hijo era una niña.
El número de nacimientos se hundió: a 1.6 a finales de los años 1990, mientras que en 1970 era de 5.9. En ese momento, Pekín aseguraba que gracias a su política se evitaron 400 millones de nacimientos. A finales de 2013, el gobierno autoriza a tener dos hijos a aquellas parejas cuyos dos componentes sean hijo único.
Pero dos años después, solo 1.45 millones de parejas habían presentado una solicitud para tener un segundo hijo, es decir, apenas un 15% de la población que podía optar por la medida. En 2016, Pekín decide autorizar que todas las parejas puedan tener dos hijos.
El año pasado, el número de nacimientos cayó incluso a 12 millones, su nivel más bajo desde 1961.