Dos violentas explosiones en el puerto de Beirut provocaron este martes al menos 73 muertos y 3,700 heridos en lo que el ministro de Salud consideró como «una catástrofe en todos los sentidos».

El titular de Salud, Hamad Hassan, aseguró que se tratan de «estimaciones preliminares». Las cifras cambian conforme avanzan los minutos.

«Es una catástrofe en todos los sentidos», lamentó el funcionario al ser interrogado por la prensa, cuando visitaba un hospital de la capital.

«Los hospitales de la capital están todos llenos de heridos», subrayó, antes de pedir que se trasladen a otros heridos a los centros hospitalarios de las afueras de la capital.

Antes, el director general de la Seguridad General, Abbas Ibrahim, había dicho que las explosiones podrían deberse a «materiales altamente explosivos confiscados desde hace años», pero agregó que la investigación determinará la «naturaleza exacta del incidente».

No obstante, los responsables deberán «rendir cuentas», dijo por su parte el primer ministro, Hasan Diab.

En un breve discurso televisado, Diab afirmó que «esta catástrofe no pasará sin responsabilidades» y que hacer justicia es la labor del Gobierno.

«Esta es una promesa a los mártires y a los heridos», remarcó el jefe del Ejecutivo.  Dijo que se harán públicos «los hechos respecto al peligroso almacén que existía desde 2014», sin ofrecer más detalles.

Vídeos difundidos en las redes sociales mostraron una primera explosión seguida de otra que provocó una gigantesca columna de humo. Las deflagraciones hicieron temblar edificios vecinos y provocaron la rotura de vidrios a varios kilómetros a la redonda.

El presidente Michel Aoun convocó una «reunión urgente» del Consejo Superior de Defensa y el primer ministro decretó un día de luto nacional para este miércoles.

Los medios locales difundieron imágenes de personas atrapadas en los escombros, algunas cubiertas de sangre.

El sector del puerto ha sido acordonado por las fuerzas de seguridad, que solo dejan pasar al personal de defensa civil, ambulancias y bomberos. En los alrededores, los daños y la destrucción es importante.

Dos horas después de la explosión, las llamas seguían vivas en la zona. Un helicóptero cargaba agua del mar para apagar los incendios.

Después de la explosiones, numerosos habitantes, algunos de ellos heridos, caminaban por las calles con dirección a los hospitales. Ante el centro médico Clémenceau, decenas de heridos, entre ellos menores, cubiertos de sangre, esperaban a ser atendidos.

Según testigos, las explosiones fueron escuchadas hasta en la ciudad costera de Larnaca, en Chipre, a más de 200 km de las costas libanesas.

Algunos miembros de la Fuerza de Paz de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) resultaron gravemente heridos por la gran explosión en el puerto de Beirut, que afectó a uno de sus barcos atracado en el muelle, informó la misión.

«Como resultado de la gran explosión que sacudió el puerto de Beirut esta tarde, uno de los barcos de la fuerza marítima de la FINUL atracado en el puerto fue dañado, dejando algunos de cascos azules heridos, algunos de ellos de gravedad», indicó la FINUL en un comunicado, sin dar una cifra.

Ana Paula Ordorica es una periodista establecida en la Ciudad de México. Se tituló como licenciada en relaciones internacionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y tiene estudios de maestría en historia, realizados en la Universidad Iberoamericana.



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