El verdadero peligro no estaría en Washington sino dentro del propio país. En el efecto político que podrían generar futuras revelaciones sobre figuras cercanas al movimiento gobernante
Por eso más que buscar proteger las elecciones de una operación extranjera es evidente que se quiere construir una salida legal para descalificar cualquier señalamiento que venga de fuera.
Sheinbaum quiere indignación patriótica. Lo que está encontrando es cansancio. Quiere que los mexicanos se enojen porque Estados Unidos acusa. Muchos están enojados porque México no investiga.
Sheinbaum necesita urgentemente a alguien que funcione como pararrayos político. Incluso Trump cuenta con Karoline Levitt, una vocera que le cacha más de un problema a diario.
Para un inversionista el punto de partida no es la velocidad de un permiso, sino la certeza de que, en caso de conflicto, habrá un árbitro independiente y competente
Chihuahua tiene que explicar. La Federación también. Pero convertir un caso delicado de seguridad nacional en un ring partidista no fortalece la soberanía; la debilita