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La más reciente encuesta de El Financiero apunta que la pelea por la gubernatura del Estado de México en 2023 podría darse entre dos mujeres como abanderadas de Morena y la coalición opositora.

La elección del Estado de México es considerada por muchos la batalla política más importante de cara a la elección presidencial de 2024.

La oposición y Morena se disputarán el gobierno de la entidad más poblada del país. Es el bastión del PRI, quien ha gobernado la entidad desde hace 97 años. Morena en cambio, busca apoderarse de esta entidad y sumarla a veintena de estados que gobierna.

La encuesta del diario apunta que la actual titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez, es la figura mejor posicionada dentro de las filas de Morena para enfrentar a la oposición.

No sería la primera ocasión en que la maestra de la batalla. En 2017 disputó la gubernatura con el actual mandatario estatal, Alfredo del Mazo.

Gómez Álvarez es la figura política más popular y más conocida en la entidad, con 33% de opinión positiva y 74%.

Le sigue el actual senador morenista Higinio Martínez, quien obtiene 19% de opinión positiva y un nivel de conocimiento de 61%. Sin embargo, Delfina tiene un atributo más: parece ser la ‘corcholata’ de Palacio Nacional.

Al preguntar a quién prefieren como él o la abanderada de Morena en el EdoMex, Delfina Gómez despunta con 29% de las menciones entre la población general, más del doble que el segundo lugar, Higinio Martínez, quien registra un 12%. Entre simpatizantes de Morena, la ventaja de Delfina sube a 3 a 1, con 47% de las menciones, frente al 15% del senador Martínez.

En caso de concretarse una alianza entre la oposición, específicamente entre la coalición Va por México,  quienes destacan en las preferencias de la población general son las priistas Ana Lilia Herrera y Alejandra del Moral, con 19% y 17% respectivamente. Entre los simpatizantes del PAN, PRI y PRD, Herrera capta 37% de las preferencias, mientras que Del Moral se rezaga con 23%.

El Financiero presenta los ya conocidos careos, donde mide a Delfina Gómez como abanderada de Morena y aliados, y a Ana Lilia Herrera, de la alianza PAN-PRI-PRD. Incluye a Juan Zepeda, como candidato de Movimiento Ciudadano, pues recordemos que este partido no se ha sumado a la alianza opositora en elecciones anteriores, además de que ha descartado que lo vaya a hacer.

Gómez Álvarez encabeza las preferencias con 43%, Herrera obtiene el 36%, mientras que Zepeda capta el 13% de las simpatías.

Este lunes, durante su habitual conferencia de prensa, que sigue siendo a distancia dado el contagio que presenta de COVID-19, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, fue cuestionado sobre la carrera presidencia, donde se le recordó, es una de las mejor posicionadas para encabezar a Morena en el 2024.

Específicamente se le preguntó cómo tomaba que en distintos ejercicios apareciera ella por encima de compañeros como el canciller Marcelo Ebrard o el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.

 «Bueno, es un reconocimiento, y lo agradezco enormemente; también creo, lo he dicho en otras ocasiones, hay un reconocimiento de que también es tiempo de las mujeres, y nosotros vamos a seguir, por el momento, en la ciudad, pero agradezco este reconocimiento que se hace y este resultado que está saliendo en las encuestas», respondió.

La prensa aprovechó para cuestionarle sobre las recientes declaraciones del canciller Marcelo Ebrard, quien de gira por Guadalajara se reconoció como una de las “corcholatas” favoritas, además de que anunciará una gira para sumar simpatías ante la eventual encuesta de Morena para definir la candidatura presidencial. «Si… bueno, él está en su derecho, ahí no voy a hacer ningún comentario en particular; yo creo que lo más importante para nosotros… el Presidente, agradecemos, además, cómo nos ha mencionado en diferentes ocasiones y, ya dependerá, en su momento, de lo que vaya a plantear la encuesta», indicó la mandataria capitalina. Sheinbaum salió al paso al asegurar que ella siempre velará por la continuidad de la Transformación así como por la unidad del movimiento que encabeza el presidente López Obrador, «por encima de todo».

La morenista también fue cuestionada por la encuesta que publica este lunes EL Financiero, en el que refiere que la coalición Va por México podría ganarle a Morena en la elección para renovar la Jefatura de Gobierno, con una figura como la hoy alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, o la titular de la SSPC, Rosa Icela Rodríguez, a quienes se coloca como favoritas para sucederla.

«Vale la pena comentar porque, yo creo que El Financiero debería de revisar quién le hace las encuestas. Fíjense, ahí, en la metodología establece que es una encuesta telefónica a 600 personas nada más. Primero, la muestra es muy baja para ser representativa; y, segundo, como viene establecida la encuesta… fíjense, dicen que, justamente en abril es cuando baja la intención del voto para MORENA –ahí está la metodología–, con 600 telefónicas no, no tendría… en fin, habría que… no es precisamente el mejor… la mejor metodología para realizar las encuestas», defendió Sheinbaum Pardo, minimizando lo que el ejercicio refleja. La Jefa de Gobierno finalizó indicando que ella no le creería mucho a esta encuesta.

Mientras ayer lo hizo a través de sus redes sociales, donde calificó como histórico el triunfo de Gustavo Petro al ser electo como futuro presidente de Colombia, este lunes, en su conferencia de prensa, López Obrador insistió en que le daba mucho gusto, pues era una señal más de la nueva etapa en el resurgimiento de los movimientos democráticos con dimensión social en América Latina y en el Caribe.

«Hoy vamos a escuchar cumbia por el triunfo de Gustavo Petro, que nos da mucho gusto; no lo puedo ocultar, estoy muy contento», dijo López Obrador al inicio de su conferencia matutina.

Y es que de acuerdo con datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Gustavo Petro obtuvo el 50.44% de los sufragios emitidos por el pueblo colombiano, en tanto que el candidato Rodolfo Hernández se quedó con el 47.31% de los votos.

«Debemos de recordar que hace poco los gobiernos progresistas tenían la responsabilidad en varios países de América Latina y el Caribe, hubo así como un esplendor de gobiernos progresistas en América Latina. Por distintas circunstancias se fue apagando ese movimiento, esa corriente, ese ambiente, se fueron perdiendo países y fue regresando el conservadurismo», recordó el presidente al abordar el tema de la elección en Colombia.

Indicó que cuando él llegó al poder, en 2018, eran pocos los países que tenían gobiernos progresistas. Sin embargo, aseguró que a partir de la llegada de su movimiento a la Presidencia de México, se inició una etapa nueva que fue cuando comenzaron los triunfos importantes de los movimientos progresistas.

Luego de leer el mensaje que publicó ayer en redes sociales, reiteró que fue un «triunfo histórico» el de Petro en Colombia.

Incluso respondió a quienes criticaron que sin resultados oficiales, emitiera una felicitación a quien todo indica será el próximo presidente de Colombia, cuando se tardó en felicitar y reconocer el triunfo del presidente Joe Biden en Estados Unidos en 2020.

«Cuando la elección del presidente Biden no había todavía resultados, estaba un recuento de votos y cuando lo felicité ya había salido a reconocer su triunfo el presidente actual, Duque, y otros presidentes. Y, la verdad, estaba yo muy contento, y sabía que había triunfado legal, legítimamente», se justificó López Obrador.

Reveló que la llamada que sostuvo ayer con Gusto Petro acordaron trabajar juntos todos los gobiernos de América Latina y el Caribe, además de que dijo que coincidieron en que debe de buscarse la integración en todo el continente, incluidos Canadá y a Estados Unidos.

Insistió en su idea de lograr una integración de toda América para conformar una región en el mundo, parecido a la Unión Europea, en donde todos los países puedan complementarse con recursos naturales, fuerza de trabajo, tecnología, mercados, siempre con respeto a las autonomías y a las soberanías de cada pueblos.

«Hay muy buenos diplomáticos, hay muy buenos políticos en América y debe de haber voluntad para no excluir, para unirnos, para convivir en beneficio de nuestros pueblos, no castigar por cuestiones ideológicas, dogmatismos, por discriminación a nuestros pueblos y buscar la hermandad en toda América», añadió AMLO.

Al final, fue cuestionado si con el triunfo de Petro en Colombia se consolidaba el bloque progresista del que tanto se habla. «Sí, avanza el movimiento progresista», remató.

Gustavo Petro hizo historia este domino al convertirse en el primer presidente de izquierda en Colombia, un país tradicionalmente gobernado por conservadores y moderados, quien prometió tender la mano a la oposición y llevar adelante una lucha contra el cambio climático que incluya un diálogo con Estados Unidos.

En su primer mensaje como presidente electo, el exguerrillero y actual senador buscó alejar los temores sobre su futura administración al asegurar que «vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia, no porque lo adoremos sino porque tenemos primero que superar la pre-modernidad en Colombia, el feudalismo en Colombia, los nuevos esclavismos».

En el conteo preliminar de la Registraduría y con más del 99% de las urnas contabilizadas, el izquierdista obtuvo 50.48% de los votos, mientras que su contendiente, Rodolfo Hernández registró 47.26%.

El resultado oficial de la elección se declarará luego del escrutinio legal que suele conocerse unos días después, aunque históricamente en Colombia los resultados preliminares han coincidido con los finales. Además, tanto el presidente Iván Duque como su contendiente reconocieron los resultados.

El presidente Iván Duque felicitó en su cuenta de Twitter a Petro. Varios líderes latinoamericanos, entre ellos los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro; de Argentina, Alberto Fernández, y de México, Andrés Manuel López Obrador, entre otros, también reconocieron el triunfo del senador colombiano.

La de Petro es la más reciente victoria política de la izquierda en América Latina alimentada por el deseo de cambio de los votantes. Chile, Perú y Honduras eligieron presidentes de izquierda en 2021 y en Brasil el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva lidera las encuestas para las elecciones presidenciales de este año.

Los colombianos han dado un giro drástico al elegir a un candidato de oposición al gobierno del conservador Duque, quien entregará el poder el 7 de agosto y ha enfrentado bajos niveles de popularidad luego de atravesar la pandemia y sortear en 2021 multitudinarias protestas contra una reforma fiscal que luego derivaron en reclamos por la desigualdad, la violencia policial y el desempleo.

El exmandatario de centroderecha Álvaro Uribe (2002-2010), quien ha sido un duro crítico de Petro y una figura central de la política colombiana en los últimos años, sostuvo en Twitter que «para defender la democracia es menester acatarla» y agregó que «Gustavo Petro es el Presidente. Que nos guíe un sentimiento: Primero Colombia».

Petro ha prometido gobernar para las minorías y los pobres, que en Colombia alcanzan el 39% de la población, según cifras oficiales de 2021. Con un discurso populista y en contra de las élites, se propone aumentar los impuestos a los más adinerados y garantizar la educación pública gratuita desde la infancia hasta la universidad, el empleo con un salario básico y aumento de los subsidios.

En sus primeros 100 días Petro pretende enfocar sus esfuerzos en un plan de emergencia contra el hambre, impulsar un ingreso vital de medio salario mínimo (128 dólares) para las madres cabezas de hogar, suspender las pruebas de fracking, y condonar los créditos de 10,000 jóvenes en el Icetex, la entidad estatal que financia la educación superior.

Petro, quien ha sido senador y alcalde de Bogotá, también buscará impulsar una rápida transición energética, porque considera que Colombia debe pasar de una «economía depredadora» a una para «la vida». Durante la campaña aseguró que no emitiría nuevas licencias de explotación petrolera, lo que golpearía una industria que representa casi el 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

En el ámbito internacional, el presidente electo está dispuesto a reanudar las relaciones diplomáticas con Venezuela, rotas desde 2019 por Duque y Maduro. También haría cambios en las relaciones con Estados Unidos buscando una renegociación del tratado de libre comercio que firmaron ambas naciones hace una década y nuevas salidas en la lucha contra el narcotráfico.

ARTURO SARUKHÁN

EL UNIVERSAL

 

Toda elección narra una historia, y las elecciones legislativas intermedias en Estados Unidos nunca han sido la excepción. En 2010, esa historia fue la del estallido del movimiento del llamado Tea Party y una rebelión contra la recién promulgada ley de acceso a la cobertura médica del Presidente Barack Obama. En 2018, fue un rechazo virulento de mujeres de zonas suburbanas del país contra la beligerancia misógina del Presidente Donald Trump. La historia de algunas elecciones a menudo se vuelve más evidente en retrospectiva, pero sin duda en el caso de 2010 y 2018 hubo focos rojos parpadeantes en la antesala de los comicios que apuntaban a que el partido que controlaba la Casa Blanca se encaminaba a un varapalo en las urnas. Parecería que ese patrón se repite camino a las legislativas de 2022. Los índices de aprobación del Presidente Joe Biden no mejoran, lo cual ahonda el peligro para las estrechas mayorías Demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado. Desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente en el poder ha perdido en promedio 26 escaños en la Cámara y cuatro en el Senado. Hoy los Demócratas controlan la Cámara por solo ocho escaños mientras que en el Senado es la vicepresidenta quien le otorga el control de ese recinto a su partido. Muchos líderes y legisladores Demócratas ya están hechos a la idea de que perderán, como mínimo, el control de la Cámara.

Si bien siete de las últimas ocho elecciones pueden ser caracterizadas como elecciones de cambio, la volatilidad política ya se ha convertido en un lugar común en una nación tan polarizada y tribalizada como Estados Unidos hoy. Un reciente estudio del Carnegie Endowment muestra que ninguna democracia consolidada en tiempos recientes se ha encontrado tan profundamente polarizada como lo está la estadounidense. Si los Republicanos conquistan la Cámara y el Senado en noviembre, Biden se convertiría en el quinto presidente al hilo en ver a su partido perder ambas cámaras legislativas durante su mandato. Pero aparte del pesimismo Demócrata, ¿cuál es la historia de este año? ¿Qué motiva a los votantes? ¿Qué está espoleando a las elecciones, además de los habituales e históricos movimientos pendulares de la política estadounidense? Lo que brinca a primera vista es que EE.UU es hoy una nación cansada. Este es un país agotado por la política, por una pandemia que no se acaba. Está agotado por la incertidumbre. Está agotado por la inflación, que la administración inicialmente subestimó. Está agotado por un contexto internacional violento y fluido. Y eso evidentemente no es idóneo para quien sea el que detente el poder. A la vez la nación se encuentra agitada por la posibilidad de que la Suprema Corte, escorada a la derecha, pueda dar al traste con el derecho al aborto. Si bien este último factor podría motivar y activar a la base de votantes Demócratas camino a los comicios y el día mismo de la elección, posiblemente blindando por lo menos el control Demócrata en el Senado, hay un segundo factor clave que es la desilusión. Muchos creían que con Biden asumiendo el cargo el país volvería a una sensación de normalidad. Como resultado de los últimos meses, 2022 se perfila como un año en el cual la confianza entre el presidente y muchos de los votantes -progresistas pero también moderados- que ayudaron a elegirlo se ha erosionado, con un Partido Demócrata cuya política identitaria y social se ha topado con resistencias y rechazo social fuera de las zonas metropolitanas del país.

Sin embargo, aunado a lo anterior, hay un tercer factor adicional -cardinal, quizá- camino a las urnas en noviembre. Ese factor, que han vuelto a remachar los procesos primarios en cinco estados (particularmente en uno emblemático y clave, que es Pensilvania) la semana pasada y que debiera poner en alerta a la democracia estadounidense, es cuánto se ha radicalizado la base electoral del Partido Republicano.

El resultado sin duda más importante y perturbador es la decisión del GOP de Pensilvania de seleccionar, por un amplio margen, al senador estatal Doug Mastriano como su candidato a la gobernatura. Hay polos radicales, y luego está Mastriano, quien se encuentra a la derecha extrema de la extrema derecha. Es un ferviente apóstol de la patraña de la “elección robada” de 2020, asistiendo al mitin de Trump que precedió al asalto sedicioso del Capitolio del 6 de enero de 2021, fletando camiones para transportar a manifestantes desde Pensilvania, buscando que la legislatura estatal anulase el voto de los electores Demócratas del estado en el Colegio Electoral y quien desde entonces ha promovido un esfuerzo constitucionalmente quijotesco para descertificar al presidente. En Carolina del Norte, la primaria Republicana eligió al Representante Ted Budd -quien votó en el Congreso en contra de certificar los resultados de 2020 y continúa negándose a reconocer a Biden como el presidente- como candidato para contender por un escaño al Senado. Y en Idaho, donde Trump ganó abrumadoramente en 2020, el 57 por ciento de los votantes Republicanos respaldó a dos candidatos que han propalado las mentiras de Trump y las patrañas del supuesto complot Demócrata de sustituir a la población étnicamente blanca por migrantes.

Un estudio reciente reveló que uno de cada cinco legisladores estatales Republicanos en el país está afiliado a grupos de extrema derecha. Ideologías y conspiraciones que alguna vez fueron marginales e inaceptables ahora son tan importantes en el GOP que la cúpula del partido simplemente se niega a denunciarlas. Al menos 357 legisladores estatales Republicanos -el 44 por ciento de los legisladores de ese partido en los nueve estados donde la pasada contienda presidencial se decidió por un margen estrecho- han utilizado su cargo para desacreditar o tratar de anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, según una análisis de votos y declaraciones oficiales publicado por The New York Times el domingo pasado. Ello expone cuán profundamente arraigadas se han vuelto las mentiras y la desinformación sobre la derrota de Trump en las legislaturas estatales, las cuales desempeñan un papel integral y clave en la democracia estadounidense. De ganar en noviembre como parte de una oleada Republicana, esta nueva hornada de políticos no solo podría controlar, en el caso de Pensilvania, un estado que de nueva cuenta podría definir el resultado de la elección presidencial en el Colegio Electoral en 2024 sino que se sumarían a legisladores impresentables de extrema derecha en el Capitolio como Andy Biggs, Lauren Boebert, Paul Gosar o Marjorie Taylor Greene.

La Casa Blanca, el Presidente Biden, su partido y los candidatos Demócratas debieran ciertamente valerse de este creciente extremismo antidemocrático para convertirlo en el hilo conductor de la narrativa e historia de esta elección y para buscar contrarrestar las sombrías predicciones que hoy predominan en torno al potencial dictamen que podrían arrojar las casillas. Como parte de esa narrativa destacará también enfatizar la aprobación de un importante paquete de estímulo económico y un proyecto de ley de infraestructura bipartidista, la creación de aproximadamente 8 millones de puestos de trabajo y la tasa de desempleo más baja en medio siglo. Esa historia Demócrata ahora también incluye la confirmación de la primera mujer negra en la Corte Suprema, una promesa que el presidente le cumplió a uno de los bloques electorales más leales de su partido. Los Demócratas también buscarán compensar sus desventajas estructurales movilizando a los votantes en torno al aborto y otros temas socioculturales. Muchos políticos y estrategas Demócratas esperan que hacia fines de este verano, las condiciones económicas hayan mejorado, particularmente en el frente de la inflación. Si eso sucede, algunos de ellos piensan que a pesar de que para junio los votantes estadounidenses suelen haber tomado ya una decisión acerca de cómo votaran en noviembre, éstos podrían reevaluar sus impresiones sobre Biden y que los indecisos podrían pensársela dos veces antes de devolver el poder a un Partido Republicano crecientemente antidemocrático y que más que nunca sigue bajo el control de Trump. Eso presupone como sine qua non, evidentemente, que para finales de este año el riesgo significativo de una recesión inminente se haya disipado.

La política siempre es volátil y fluida, y cuando faltan aún poco más de cinco meses para las elecciones, bien pueden darse acontecimientos imprevistos o sorpresas que modifiquen las tendencias actuales. Las campañas marcan la diferencia, al igual que las cualidades y perfil de cada uno de los candidatos, especialmente en las contiendas a nivel estatal para el Senado y las gobernaturas. Pero en una coyuntura en la cual estrategas electorales Demócratas admiten que este ha sido el peor entorno político-electoral que han visto en mucho tiempo, con las mayorías tan estrechas como las que ostenta el partido en ambos recintos legislativos, hay muchas razones para que la Casa Blanca, el Consejo Nacional Demócrata y muchos de nosotros nos encontremos tan preocupados como lo estamos en este momento, no solo cara a lo que ocurra en las urnas el 8 de noviembre sino por la democracia estadounidense misma.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue reelegido este martes para un segundo mandato de 5 años, lo que ha sido tomado como una aprobación a su gestión contra la peor pandemia en los últimos 100 años, pese a las críticas recibidas y al rechazo de su propio país, Etiopía.

El político de 57 años, exministro etíope de Salud y de Asuntos Exteriores, fue reelegido en una votación a puerta cerrada celebrada hoy en la asamblea anual de la OMS, algo que no fue una sorpresa, pues desde octubre del año pasado se sabía que era el único candidato a director general.

Tras anunciarse su nombramiento, Tedros juró el cargo y en un mensaje posterior aseguró que interpreta la reelección como «un apoyo para todo el trabajo reciente de la OMS».

El experto etíope recordó principalmente la labor incansable de la organización desde que el 31 de diciembre de 2019 el gobierno chino les notificara la aparición de casos de una nueva enfermedad que más tarde sería bautizada como COVID-19.

«Cuando fui notificado ese día acababa de pasar dos semanas de vacaciones, las primeras desde mi nombramiento como director general, y también fueron las últimas que he tenido», recordó Tedros, quien aseguró que la prioridad para sus próximos cinco años al frente de la OMS «no será lidiar con las enfermedades, sino promover la salud».

La «financiación sostenible» de la organización, actualmente muy dependiente de donaciones y aportaciones no estatales, será otra de las prioridades, dijo Tedros.

El director general de la OMS recibió para su nombramiento el apoyo expreso de 27 países, pero no el de su propio país, Etiopía, donde las autoridades no aprueban las críticas que Tedros ha lanzado públicamente en varias ocasiones sobre la actual guerra del Tigray.

Tedros también ha mantenido en su primer mandato tensiones con Estados Unidos, específicamente durante la presidencia de Donald Trump, cuando Washington estuvo a punto de abandonar la organización; además de con China, por los obstáculos de ésta a la investigación de los orígenes del coronavirus causante de la COVID.

Recordemos que el cargo de director general de la OMS sólo puede ser renovado una vez, por lo que el periodo máximo al frente de la organización son 10 años, un tiempo que en las últimas dos décadas sólo ha completado la antecesora de Tedros, la hongkonesa Margaret Chan.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) insistió este martes en que hay un relevo generacional en Morena, esto rumbo a la elección presidencial de 2024.

Además, reiteró que al día de hoy ya no existe la figura del ‘tapado’, por lo que todos tienen derecho a votar y a ser votado.

El presidente insistió en que él quiere mucho a Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, aunque también reconoció que el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y el canciller Marcelo Ebrard, están haciendo un trabajo de primera.

Con esto, estaría afirmando los señalamientos que se hacen sobre que Sheinbaum Ebrard y López son sus «corcholatas» favoritas. Sin embargo, así salió al paso:

«Aquí lo importante es quién va a decidir, va a decidir el pueblo, si es el soberano, porque eso es historia, eso es historia, el que sean los ciudadanos los que elijan al candidato o a la candidata; y luego los ciudadanos eligen a la presidenta o al presidente, no una persona, no hay ‘tapado’», sostuvo López Obrador.

Indicó que lo que él ha planteando, es que se pueda elegir a los candidatos mediante encuesta, algo que quedó en los estatutos de Morena. Recordó que así fue como se definió la candidatura de 2012 entre él y Marcelo Ebrard, pese a que los «adversarios conservadores» estuvieron queriendo buscar la ruptura.

Afirmó que quien gane la encuesta, será el abanderado o abanderada de la coalición que Morena encabeza en 2024.

AMLO dijo que aunque no va a hacer campaña, sí va a apoyar a quién gane la encuesta: «voy a estar con el que gane la encuesta»; precisó que no acudirá a eventos o actos proselitistas, pues recordó que algo por lo que ha luchado es que no se utilice el dinero del presupuesto para apoyar a algún  candidato o partido.

Consultado sobre los apoyos que Sheinbaum o Ebrard han dado a candidatos a las gubernaturas que se renovarán el próximo mes, el presidente defendió que él no haría campaña en 2024. Dijo que un elección presidencial es distinta a una elección en un estado.

Esta mañana, al ser consultado sobre las declaraciones de Monreal, sobre que no desistirá en sus aspiraciones políticas, López Obrador dijo que «está bien», ya que todos tienen derecho a participar.

Aseguró que no excluye a Monreal de la carrera presidencial, pese a que no lo menciona cuando habla del tema. Afirmó que hay muchos y muy buenos perfiles, mujeres y hombres, en el movimiento de transformación que encabeza.

Se lanzó contra la oposición al indicar que ellos no tienen buenos perfiles, pues «se revolvieron mucho, es una mescolanza», en referencia a la coalición PRI-PAN-PRD.

Todos los sondeos publicados en Francia, antes de la jornada de votación correspondiente a la segunda vuelta de la elección presidencial, auguran la victoria del presidente Emmanuel Macron, quien busca la reelección, con una ventaja que varía entre los 6 y los 14 puntos frente a la ultraderechista Marine Le Pen.

Las últimas encuestas, difundida este viernes, mantiene el pronóstico de las dos últimas semanas, aunque en algunos casos proyectaban en un inicio una tendencia contraria.

El sondeo más ajustado es el de la empresa Odoxa, que otorga un 53% de los votos a favor de Macron y que fue difundido ayer. Ese instituto de opinión daba una ventaja de 9 puntos a favor del actual presidente tras la primera vuelta del pasado día 10, pero desde entonces su tendencia ha sido a la baja.

La mayor ventaja la apuntan los sondeos de Ipsos y Opinion Way, que señalan que el actual inquilino del Elíseo obtendrá el 57% de los sufragios el próximo domingo.

Opinion Way otorga un crecimiento de un punto porcentual a Macron con respecto a la víspera, mientras que Ipsos le rebaja medio punto, la primera caída que registra en ese instituto en una semana.

Elabe, otra empresa demoscópoica, otorga al candidato a la reelección un 55.5% de los votos, un punto más que ayer, mientras que Ifop sitúa su victoria en el 55%, medio punto menos, la primera caída que registra desde la segunda vuelta.

Emmanuel Macron advirtió hoy del exceso de confianza y recordó las sorpresas que no auguraron las encuestas en el referéndum del brexit o la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, en 2016.

«Pocas horas antes del brexit, millones de personas lo dieron por hecho y no consideraron necesario ir a votar. Lo mismo sucedió con la elección de Donald Trump. Al día siguiente se despertaron con disgusto», afirmó Macron en una entrevista a la televisión BFMTV.

«Los franceses, con Emmanuel Macron, estarán condenados a cadena perpetua», aseguró por su parte Le Pen en un mercado en su bastión del norte de Francia, en referencia a la propuesta estrella de su rival de atrasar la edad de jubilación de 62 a 65 años.

La candidata de Agrupación Nacional (RN), que propone adelantarla a 60 años en algunos casos, ha centrado su campaña en suavizar su imagen y en presentarse como la defensora de las clases populares, ante el «presidente de los ricos». «Es Macron o Francia», advirtió.

Al referirse a las denuncias que presentó cuando él era parte de la oposición, el presidente López Obrador recordó que denunció a Carlos Salinas, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, a Felipe Calderón y al «licenciado Peña».

AMLO aclaró que aunque cuestionó a Peña Nieto por muchas cosas e incluso lo acusó de traidor a la patria a raíz de su reforma energética, lo que lo llevó a denunciarlo ante el Ministerio Público, le tiene consideración y respeto.

Explicó que esto se debe a que, a diferencia de Calderón, de Fox y de otros, Peña Nieto «no se metió en la elección» presidencial de 2018.

López Obrador expuso que tiene información de que los «machuchones», los que se sentían los dueños de México, buscaron al expresidente en plena campaña presidencial, para ofrecerle una alianza entre la oposición e irse en contra de él y el movimiento que representaba.

«Primero le fueron a ofrecer de que ellos se encargaban de hacer a un lado a Meade y que el candidato único, esa labor que después hizo Claudio X González, fuera Anaya para que, si se juntaban todos, y en eso participaba Fox y todos, Salinas, en contra mía podían impedir de nuevo que yo ganara la presidencia, y tengo información que no aceptó el presidente Peña», relató.

Indicó que luego de dos meses, desesperados por ver cómo iban las encuestas, los «machuchones» volvieron a buscar al expresidente para decirle que se quedara José Antonio Meade y que ellos se hacían cargo de retirar a Ricardo Anaya de la contienda. «Tampoco aceptó», dijo.

Aseguró que en el periodo de transición, cuando se reunió con él en Palacio Nacional, la agradeció no haber intervenido en la elección, algo que no hicieron sus predecesores. Reiteró que Felipe Calderón y Vicente Fox le hicieron fraude, algo que el mismo Fox llegó a confesar. .

Al ser cuestionado sobre si la actitud con Peña Nieto implicada algo más que agradecimiento, López Obrador dijo que no hay «ningún acuerdo con Peña, nada absolutamente», y remató afirmando que él no establece relaciones de complicidad con nadie. «Yo nada más tengo un amo, siempre sólo he tenido un amo: el pueblo de México».

Ricardo Aldana, hombre cercano a Carlos Romero Deschamps, fue elegido como el nuevo dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

Aldana, quien ha sido durante años tesorero de este sindicato, sucede en la dirigencia precisamente a Romero Deschamps, quien estuvo al frente del STPRM por 26 años, hasta su renuncia en 2019.

Según informó el sindicato, Aldana ganó con 44,983 votos, obteniendo una amplia ventaja respecto a la segunda aspirante con más votos, Cecilia Margarita Sánchez, con 4,116 sufragios. En total, se recibieron 63,700 votos, de un total de 72,311 trabajadores registrados para participar en el proceso.

«Resultando triunfador Luis Ricardo Aldana Prieto, al obtener el mayor número de votos emitido en la jornada electoral», informó el sindicato.

En 2019, tras la renuncia de Carlos Romero Deschamps, el gobierno federal impulsó elecciones «libres» dentro del sindicato, en el marco de la nueva reforma laboral.

Ricardo Aldana está ligado desde hace décadas al PRI, partido por el que ha sido diputado y senador. Según información de la propia Cámara de Diputados, lleva vinculado desde 1978 a Pemex, donde se desempeñaba como tesorero del sindicato.

Por estar en dicho cargo se le acusó de ser uno de los protagonistas del «Pemexgate», el desvío de fondos millonarios del sindicato a la campaña del candidato presidencial del PRI en 2000, Francisco Labastida Ochoa.

Al respecto, esta mañana durante su conferencia de prensa en Palacio Nacional, el presidente López Obrador dijo desconocer la denuncia e investigación que hay en contra de Ricardo Aldana.

Indicó que no hay que acusar sin pruebas, además de que defendió que la jornada de ayer se trató de una elección democrática y libre. Dijo que ya no son los tiempos de antes donde se imponía a los dirigentes. «No se designa a nadie desde la Presidencia».

«Por primera vez en la historia reciente se llevó a cabo una elección en donde participaron la mayoría de los trabajadores, sindicalizados, una muy buena participación y se garantizó el voto libre y secreto», declaró el mandatario en su rueda de prensa matutina.

Miles de trabajadores de Pemex votan el lunes para elegir a su nuevo líder sindical, entre una veintena de candidatos, algunos señalados como «delfines» del exdirigente Carlos Romero Deschamps.

Unos 72,000 empleados de Pemex en todo el país emiten sus votos a través de la plataforma que habilitó la Secretaría del Trabajo. Se trata de la primera elección directa en los 86 años del sindicato, después de que el dirigente Romero Deschamps dimitiera tras ocupar por 26 años el cargo, en medio de diversas acusaciones de corrupción.

La jornada se produce un día antes de otra votación sindical importante, de la firma automotriz General Motors en Silao, Guanajuato, donde un sindicato independiente emergente pretende tomar el control del contrato colectivo.

La Secretaría del Trabajo indicó que a partir de las 00:01 horas, se dispersaron exitosamente los mensajes de texto y los correos electrónicos que contenían la liga de acceso a la votación y el token individualizado, para que las y los trabajadores pertenecientes al STPRM que se registraron en la plataforma Sirvolab pudieran elegir a su próximo dirigente.

La dependencia recordó que la elección se hace por primera vez a través del voto personal, libre, directo y secreto desde sus computadoras o dispositivos móviles. La jornada y la plataforma cerrará a las 19 horas y se espera que este mismo lunes se conozcan los resultados, pasadas las 21:00 horas.

La candidatura del principal aliado de Romero Deschamps, Ricardo Aldana, actual tesorero del sindicato, ha despertado la preocupación entre los otros aspirantes, trabajadores y políticos, tal como lo expusieron la semana pasada durante las exposiciones que hicieron en la mañanera del presidente.

La aspirante Cecilia Sánchez, senadora de Morena, ha increpado en Twitter a la Secretaría del Trabajo, Luisa Alcalde, diciendo que se permitía a los viejos jefes quedarse al mando, pero la funcionaria ha defendido la votación como democrática y justa.

No olvidemos que durante décadas, Pemex ha sido señalada como un centro crítico para la corrupción; el sindicato de trabajadores petroleros fue acusado en 2000 de canalizar decenas de millones de dólares de la empresa a la campaña presidencial del PRI en Francisco Labastida, en un escándalo conocido como «Pemexgate», aunque nadie fue sancionado por aquel caso que terminó cerrándose con Vicente Fox en el poder.

El gobierno federal se comprometió a que haya una «elección libre» en la votación del nuevo dirigente del sindicato de Pemex, que está prevista que se lleve a cabo el próximo 31 de enero.

«La gran diferencia de antes y ahora es que son los trabajadores los que van a definir, los que van a decidir. ¿Qué pasaba anteriormente? El Gobierno imponía a los líderes sindicales», dijo la secretaria de Trabajo, Luisa María Alcalde, al intervenir en la conferencia matutina de Palacio Nacional.

Y es que el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) tiene pendiente la renovación de su dirigencia desde 2019, cuando Carlos Romero Deschamps, renunció en medio de investigaciones de la Fiscalía por delitos de corrupción.

La elección se realizará el 31 de enero y será la mayor elección en la que se aplicarán las nuevas reglas de la reforma laboral de 2019 del gobierno de López Obrador, que garantiza que los comicios se realicen con voto libre y secreto, y con la inspección de la Secretaría de Trabajo para evitar cualquier práctica irregular.

El STPRM ya ha renovado sus 36 secciones a lo largo de 2021, en donde, por primera vez, la oposición ganó en cuatro. Sin embargo, de acuerdo con lo expuesto esta mañana por Alcalde, durante el proceso de renovación se han recibido 772 inconformidades, de las cuales 4 se resolvieron con la repetición de los comicios.

En la votación participarán 89,000 trabajadores en una plataforma electrónica desarrollada por la Secretaría. Los requisitos para los candidatos son ser socio activo y tener al menos 10 años de antigüedad en la empresa. Hasta ahora más de 50 mil trabajadoras y trabajadores petroleros se han registrado a la plataforma para poder emitir su voto.

El gobierno federal prometió este viernes garantizar que la elección del nuevo líder del sindicato de Pemex, acusado en sexenios anteriores de diversas prácticas de corrupción, sea «libre y democrática» en un ejercicio «inédito».

“Van a poder votar de manera libre, todos van a elegir al secretario general del sindicato petrolero y garantizando que sea voto directo y secreto, esto es algo inédito, esto no sucedía anteriormente”, aseguró el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) esta mañana al encabezar el informe de la jornada.

Con la elección, que se realizará el 31 de enero, se elegirá al sucesor del polémico Carlos Romero Deschamps, quien controló por 26 años el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) hasta su renuncia en 2019.

Recordemos que Romero Deschamps ocupó puestos en el Congreso bajo el cobijo del PRI, además de que afrontó dos denuncias en marzo pasado por depósitos irregulares de 309 millones de pesos, según reveló entonces el propio López Obrador.

Ahora, el presidente prometió que la votación será «limpia, libre y secreta», con un modelo que se replicará en otros sindicatos. «Que sean los trabajadores sin ninguna presión, amenazas, sin estar recibiendo dádivas, puedan elegir a sus representantes de manera democrática», manifestó.

Esta será la primera elección del sindicato petrolero tras la reforma laboral de 2020, que México aprobó como condición para la entrada en vigor del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.

“Por primera vez, las y los trabajadores del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana van a elegir a su secretaria o secretario general conforme a esta nueva legislación», dijo por su parte la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde.

En la votación participarán 89,000 trabajadores en una plataforma electrónica desarrollada por la STPS, que lleva por nombre ‘Sivolab’. El día de la elección, los trabajadores contarán con cinco minutos para elegir a su secretario o secretaria general.

Además, la dependencia desplegará a 400 servidores públicos para realizar el registro de los trabajadores y entregar la plataforma para la elección. Esto permitirá tener elecciones pacíficas, argumentó la secretaria de Trabajo.

“Será la primera vez que se utilice este mecanismo de votación electrónica, convencidos de que con ello se puede garantizar que de manera pacífica y libre puedan participar todas y todos los trabajadores ese día de la elección”, añadió Alcalde.

Detalló que calendario que se seguirá para el proceso de elección: el 6 de diciembre se emitirá la convocatoria, del 17 al 19 de enero se registrarán candidatos y el 31 de enero será la elección. Los requisitos para los candidatos son ser socio activo y tener al menos 10 años de antigüedad, comentó Alcalde.

En la sesión que se extendió por más de cinco horas, otro de los temas que abordó el pleno de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) fue el relativo a la elección de Nuevo León.

Los magistrados y magistradas confirmaron por unanimidad de votos la resolución del Tribunal Electoral estatal, por la que se validaba la elección de la elección a la gubernatura del estado, y por ende la entrega de la constancia de mayoría a Samuel García, abanderado de Movimiento Ciudadano.

La impugnación fue  presentada por el PRD, que solicitaba la nulidad de la elección a la gubernatura, toda vez que argumentaba rebase de tope de gastos de campaña, aportaciones por ente prohibido, intervención del Ejecutivo Federal y vulneración a la veda electoral.

El proyecto, que estuvo a cargo del magistrado José Luis Vargas Valdez, fue analizado por las magistradas y los magistrados, y se indicó que en los resultados de la auditoría realizada, se advertía que solamente fueron empleados en la campaña 43 millones 444 mil 417 pesos y 41 centavos, lo que representa 28 millones 641 mil 923 pesos y 89 centavos por debajo del límite fijado por la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León como tope de campaña, con lo que el agravio al respecto se dio por infundado.

Se determinó que de la totalidad de las violaciones planteada por parte del PRD sólo se tuvieron por acreditadas las referentes al principio de imparcialidad de la contienda por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y el uso indebido de recursos públicos.

Sin embargo, los magistrados coincidieron en que estas acciones no se consideran suficiente para inferir que el margen de 8.8% de diferencia de votación entre Samuel García y el que obtuvo el segundo lugar se deba a lo dicho públicamente por el Presidente de la República contra la campaña del Adrián De La Garza de  la coalición PRI-PRD.

Al tomar en cuenta estas consideraciones, se resolvió confirmar la sentencia del Tribunal Electoral estatal y con ello la declaración de validez de la elección a la gubernatura, y la entrega de la constancia de mayoría en favor de Samuel García.

El pleno del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) confirmó la madrugada de este jueves, por unanimidad, la validez de los resultados del cómputo estatal en la elección a la gubernatura de Michoacán, y por ende la expedición de la constancia de mayoría otorgada al candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia», Alfredo Ramírez Bedolla.

En sesión pública, que luego de varios retrasos inició la noche de ayer, se ratificó la resolución impugnada, en la que si bien se acreditaron diversas irregularidades, los magistrados señalaron que «ni en lo individual ni en su conjunto, son suficientes para declarar la nulidad de la elección de la gubernatura».

No obstante, se determinó anular la elección en cuatro municipios del estado: Múgica, Gabriel Zamora, La Huacana y Nuevo Urecho, que forman parte del Distrito Electoral 22 de la entidad, al acreditarse la injerencia del crimen organizado. Esto fue calificado como una «injerencia focalizada» y no generalizada, por lo que no era motivo para anular la elección como pedían los impugnantes.

Al presentar su proyecto de resolución, el magistrado Indalfer Infante Gonzales destacó que una anulación electoral es una determinación excepcional que sólo puede declararse cuando los hechos que se consideran irregulares están plenamente acreditados.

En la resolución del Tribunal Electoral se incluyó una instrucción al Instituto Nacional Electoral (INE) para crear una política electoral nacional en la cual, reconociendo la existencia del problema y el peligro de la incidencia de grupos criminales en procesos electorales, se establezcan acciones y protocolos concretos al respecto.

Y como entre las irregularidades se acreditó la violación a la veda electoral por parte de Morena, se determinó dar vista al Instituto Estatal Electoral de Michoacán a fin de que se inicie un procedimiento sancionador por la incidencia de estos hechos.

Tras confirmarse su triunfo, Alfredo Ramírez Bedolla publicó un mensaje en sus redes sociales en donde aseguró que había llegado el momento de  la reconciliación y de olvidar las diferencias. «Con más urgencia que nunca, Michoacán necesita de todas y todos para salir adelante».

Por su parte el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, celebró la validez que emitió el Tribunal Electoral, y sostuvo que en Michoacán ganó la «legalidad y la voluntad popular».

La coalición ‘Va por México’ que integran el PRD, PRI y PAN, llamaron al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) a anular la elección a la gubernatura de Michoacán, alegando múltiples violaciones a la ley, alentadas por dirigentes y militantes de Morena, partido que habría ganado la gubernatura con el candidato Alfredo Ramírez Bedolla.

Acusaron que Morena evitó que el proceso sucediera en libertad y de manera democrática en la entidad.

«Nuestra denuncia es clara: la intromisión de grupos delictivos favorecieron al candidato de Morena durante el cómputo del voto en las urnas», señalaron los partidos en un comunicado conjunto, que llega a días de que el Tribunal Electoral califique la elección.

En la impugnación presentada, señalaron que el clima de violencia provocó, entre otras cosas, que varios de los candidatos renunciaran a sus respectivos registros o simplemente no hicieran campañas, particularmente en los municipios y distritos de Tierra Caliente.

Afirmaron que documentaron que días previos a la jornada electoral, la delincuencia amenazó a funcionarios de casilla, a representantes de casillas de los partidos que integran la coalición, así como a la población para que no fueran a votar o para que lo hiciera en favor del candidato de Morena; incluso dijo que se llegó al extremo de secuestrar a funcionarios de las Mesas Directivas de Casillas o robar la documentación electoral para regresar más tarde con las urnas rellenas de votos a favor del candidato de Morena.

Indicaron que pesar de que la coalición PRI, PAN, PRD ganó en 8 distritos electorales federales de los 12 que tiene el estado, y en 16 distritos locales de los 24, en los municipios y distritos de la Tierra Caliente Morena le dio la vuelta a la elección.

«El triunfo que se adjudicó Morena es ilegal, y si se deja pasar constituirá un precedente sumamente peligroso para que sean los grupos criminales los que definan quienes serán los gobernantes y representantes populares (…) no permitir que el crimen organizado decida quién gana o no una elección y, por lo tanto, decida quién nos gobierna», señalaron los partidos.