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Más de 50 millones de estadounidenses ya han ejercido su voto para la elección presidencial, a 11 días del cierre de los comicios, un ritmo que podría llevar a la mayor participación de votantes en más de un siglo, según datos del Proyecto de Elecciones de Estados Unidos.

De los 50 millones 950 mil 604 votos que se han registrado hasta ahora, 35 millones 326 mil votos han sido vía correo, mientras que 15 millones 623 mil han sido en persona.

Aunque algunos estados no cuentan con registro por partido de votos emitidos, se sabe que hasta ahora 11 millones 707 mil votos han sido demócratas, mientras 6 millones 295 mil han sido republicanos. 5 millones 157 mil votos han sido de personas sin afiliación a algún partido.

Dicha cifra es una señal de intenso interés en la contienda entre el presidente republicano Donald Trump y el aspirante demócrata Joe Biden, así como el deseo de los estadounidenses de reducir su riesgo de exposición al COVID-19, que ha matado a más de 221,000 personas en el país.

Muchos estados han ampliado la votación anticipada en persona y las papeletas de voto por correo antes del día de las elecciones del 3 de noviembre, como una forma más segura de votar durante la pandemia de coronavirus.

El alto nivel de la votación anticipada ha llevado a Michael McDonald, profesor de la Universidad de Florida que administra el Proyecto de Elecciones, a predecir una participación récord de unos 150 millones de personas, que representan el 65% de los votantes habilitados, la tasa más alta desde 1908.

En Texas, la votación ya ha superado el 70% de la participación total en 2016.

La pandemia ha alterado las tradiciones de la campaña y sus efectos aún se sienten. Los estadounidenses podrían encontrarse esperando días o semanas para saber quién ha ganado mientras los funcionarios electorales cuentan decenas de millones de votos por correo.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia ha finalizado este viernes el recuento de votos de las elecciones presidenciales del pasado fin de semana, en las que se confirmó que Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), obtuvo la victoria sin necesidad de ir a una segunda  vuelta.

Fuente: OEP

Arce obtuvo casi 3.4 millones de votos, un 55.10% del total de sufragios. La proporción de votos obtenidos permite al ‘delfín’ político del expresidente Evo Morales devolver al MAS a la jefatura  de Estado, tras un año fuera por las sospechas de fraude en las elecciones de 2019.

En segunda posición se posicionó Carlos Mesa, que recibió poco menos de 1.8 millones de sufragios, equivalente al 28.83%, mientras que en tercer lugar figura el líder cívico de Santa Cruz Luis Fernando Camacho, que logró más de 862 mil sufragios  a su favor, un 14%.

El MAS ve reafirmada de esta forma una victoria que ya apuntaban los primeros sondeos a pie de urna y que se ha visto enturbiada por el retraso en el proceso de recuento, que no ha concluido hasta este viernes con la incorporación final de los datos de La Paz.

El TSE ha atribuido a razones técnicas esta demora, si bien Arce ya llevaba días siendo ‘de facto’ el presidente electo de Bolivia.

Arce y su compañero de fórmula, el exministro de Exteriores David Choquehuanca, asumirán sus cargos en noviembre próximo, en un intento por favorecer una transición rápida para poner fin a la interinidad de la actual presidenta, Jeanine Áñez, que asumió el poder de mando tras la dimisión de Morales.

Los micrófonos del presidente Donald Trump y de candidato demócrata Joe Biden serán apagados por dos minutos cada vez que le toque responder al otro para permitir que hablen sin interrupciones durante el debate del próximo jueves.

El debate de 90 minutos estará dividido en seis segmentos de 15 minutos cada uno, y en los que cada candidato cuenta con dos minutos para hacer declaraciones ininterrumpidas antes de entrar en un debate abierto. Durante la porción abierta no se silenciarán los micrófonos, pero las interrupciones de cada candidato se descontarán de su tiempo, en el que será el segundo y último debate presidencial de este año.

La Comisión de Debates Presidenciales, un organismo sin afiliación política, anunció los cambios este lunes, tres semanas después de un caótico primer enfrentamiento entre los aspirantes presidenciales que estuvo plagado de interrupciones, la mayoría de ellas por parte de Trump.

La comisión ha enfrentado presión de la campaña de Trump para mantener las reglas intactas, mientras que el equipo de Biden esperaba un debate más ordenado.

En un comunicado, la comisión señaló que «ha determinado que es apropiado implementar medidas con el objetivo de promover el cumplimiento de las reglas acordadas e inapropiado hacer cambios a esas reglas».

En tanto el presidente Donald Trump arremetió este lunes contra el doctor Anthony Fauci, contra la prensa y contra las encuestas que lo muestran detrás de Biden en estados cruciales.

Trump insistió en que confía en que ganará, mientras completaba un intenso programa de viajes a pesar de la pandemia. «Vamos a ganar», le dijo a su personal de campaña en una conferencia telefónica matutina desde Las Vegas. Y reconoció: «no les habría dicho eso tal vez hace dos o tres semanas», refiriéndose a los días en que estuvo hospitalizado con COVID-19.

En un intento de levantar el ánimo de su equipo, Trump arremetió contra los expertos científicos de su propio gobierno, a los que describió como demasiado pesimistas, aun cuando el manejo que Trump ha dado a una pandemia que ha matado a más de 220,000 estadounidenses sigue siendo un asunto central entre los votantes.

«La gente está cansada de escuchar a Fauci y a todos estos idiotas», manifestó Trump sobre el principal experto del gobierno en enfermedades infecciosas. «Cada vez que sale en televisión, siempre es una bomba. Pero la bomba es más grande si lo despides. Pero Fauci es un desastre».

En un mitin en Prescott, Arizona, Trump criticó a Biden por prometer seguir las recomendaciones de los expertos científicos, diciendo despectivamente que su rival «quiere escuchar al doctor Fauci».

En su mitin, Trump también incrementó sus ataques contra los medios noticiosos, destacando a Kristen Welker de NBC, la moderadora del próximo debate presidencial, y a CNN por cubrir arduamente una pandemia en la que decenas de miles de estadounidenses se están infectando a diario.

En una entrevista con «60 Minutes» de CBS transmitida el domingo, Fauci dijo que no le sorprende que Trump haya contraído el nuevo coronavirus después de acudir a eventos multitudinarios en donde pocos portaban mascarillas. Fauci también objetó que el equipo del presidente utilizara sus palabras en un anuncio de campaña.

Lindsey Graham, un destacado senador republicano con estrechos vínculos con el presidente Donald Trump, dijo este jueves que el demócrata Joe Biden tiene «buenas oportunidades» de ganar La Casa Blanca en las elecciones del  próximo 3 de noviembre.

«Ustedes tienen buenas oportunidades de ganar la Casa Blanca», le dijo a sus colegas demócratas Graham, presidente del Comité Judicial del Senado, en la apertura de una audiencia de confirmación de la nominada a la Corte Suprema Amy Coney Barrett.

«Gracias por reconocer eso», respondió la senadora demócrata Amy Klobuchar, a lo que Graham agregó: «Sí, creo que es verdad».

Sin embargo, los comentarios de Graham no cambiaron las expectativas de que la conservadora Barrett logre fácilmente obtener la confirmación al máximo tribunal de Estados Unidos, dada la mayoría republicana de 53-47 en el Senado.

Los demócratas han buscado posponer la designación a la Corte Suprema para llenar la vacante tras la muerte el mes pasado de la liberal Ruth Bader Ginsburg, argumentando que la decisión debe ser tomada por quien gane las elecciones.

«Es una vergüenza», dijo Klobuchar, recordando que los republicanos se habían negado en 2016 a escuchar a un juez nominado para la Corte Suprema por el presidente Barack Obama, con el pretexto de que las elecciones eran demasiado reñidas.

«Millones y millones de personas están votando mientras discutimos», agregó la senadora demócrata, reclamando esperar el veredicto de las urnas.

Joe Biden aparece 9.2 puntos porcentuales por encima de Trump en el promedio de encuestas de la plataforma RealClearPolitics.

Graham, un tradicional senador de Carolina del Sur y figura del Partido Republicano, está viendo su vida política amenazada por el demócrata Jaime Harrison, quien rompió todos los récords de una carrera al Senado al recaudar 57 millones de dólares en el tercer trimestre.

Elegido a la Cámara de Representantes en 1994 y al Senado en 2002, Graham aparece cabeza a cabeza con Harrison en los sondeos.

Arturo Sarukhán

EL UNIVERSAL

 

El momento estelar del debate de hace una semana entre candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos ocurrió cuando una mosca decidió posarse durante un buen rato sobre el peinado del vicepresidente Mike Pence. Pero más allá de la viñeta viral y los memes que detonó en redes sociales, el díptero es quizá una metáfora de lo que le ha ocurrido al Partido Republicano desde que Donald Trump se erigió en el candidato de su partido para la elección presidencial de 2016. Encarna un momento premonitorio de la putrefacción que se ha expandido al interior de uno de los dos partidos políticos estadounidenses centenarios, uno que fue -más allá de que coincidiéramos o no con sus principios y premisas, y yo ciertamente no soy uno de ellos- un referente para muchas otras organizaciones partidistas alrededor del mundo durante buena parte del siglo XX.

Y es que el partido de Lincoln y Reagan, los dos grandes íconos del partido que sus militantes sacan a relucir a la más mínima provocación, y hasta de George HW Bush – a quien le tocó pastorear el tránsito del sistema internacional a través de las aguas turbulentas del fin de la Guerra Fría, la disolución de la Unión Soviética y la reunificación alemana- no existe más. Un partido básicamente responsable de centro derecha, con posiciones conservadoras -más generalmente no extremas- en temas sociales, de política económica y fiscal y de política exterior y defensa nacional, a favor de la migración y de una nación inserta en y liderando el andamiaje internacional, es hoy un partido del agravio blanco. En él pululan -con honrosas pero contadas excepciones- una colección talibana y tóxica de nativistas, xenófobos, racistas, supremacistas blancos, misóginos, agitadores y generadores de las más descabelladas teorías de conspiración, adalides de los hechos alternativos, aislacionistas provincianos y luditas anti-ciencia. El operativo desarticulado la semana pasada que pretendía secuestrar a la gobernadora Demócrata de Michigan, Gretchen Whitmer, por parte de grupos de milicias de extrema derecha, intoxicados con los llamados de su presidente a confrontar a funcionarios electos que ante la pandemia han impuesto medidas de distanciamiento físico y cierre de la economía, es un botón de muestra de los demonios que el mercachifle de carnaval convertido en presidente ha alimentado, soltado y validado. Este ciertamente no es el GOP con el cual interactué en el Congreso y Ejecutivo y en alcaldías y gubernaturas a lo largo y ancho del país, durante más de 20 años de carrera diplomática como funcionario de la cancillería mexicana y Cónsul General en Nueva York y Embajador ante la Casa Blanca.

Ante la dinamitada que ha hecho Trump de los principios y preceptos más básicos de la investidura presidencial, del discurso público y las normas políticas estadounidenses y del uso faccioso, cleptocrático y nepotista del poder, el GOP ha perdido su columna vertebral y su sentido de norte. Su sicofancia deplorable, exhibida a lo largo de estos casi cuatro años, parece ya norcoreana. Vaya, por primera vez en la historia del partido, los Republicanos llegaron a su convención nacional este agosto pasado sin un manifiesto político y una plataforma de políticas públicas: la plataforma hoy es el Gran Líder y lo que diga el Gran Líder.

La metamorfosis del GOP ciertamente no empezó con Trump, pero la descomposición sin lugar a duda ha hecho metástasis con él. Después de que la campaña presidencial fallida de Barry Goldwater en 1964 -articulada en torno a su oposición al Acta de Derechos Civiles aprobada el año anterior- ganó solo los estados sureños en el Colegio Electoral y recibió un mínimo histórico del 7 por ciento del voto afroamericano, el Partido Republicano enfrentó una disyuntiva básica: hacer lo necesario para atraer a más votantes no blancos o construir un partido para ganar con votantes blancos. Eligió lo último y, cuando logró ejecutarla exitosamente, una estrategia basada en criterios de raza fue la base de muchas de las victorias más importantes del GOP, desde Nixon hasta Trump. Pero el escoramiento a la derecha empezó con Newt Gingrich y su ‘Contrato con América’ de 1994 durante la Administración Clinton, cobró fuerza -ya con tintes racistas- con el surgimiento del Tea Party y el financiamiento de empresarios conservadores como los hermanos Koch durante la gestión del presidente Barack Obama, y ahora con el Freedom Caucus, aún más extremo, ha dado paso a legisladores y candidatos vinculados al movimiento QAnon, una madriguera de complots y mamarrachadas rocambolescas surgidas en redes sociales -como el infame “Pizzagate” y la dizque pedofilia de Demócratas o el Estado profundo que atenta contra Trump- que ahora amenaza con hacerse de lo que queda del GOP, y que el propio FBI ha identificado como una organización que tiene todas las características para convertirse en una amenaza de terrorismo doméstico.

Como se lo subrayé a muchos amigos Republicanos en Washington en las postrimerías de la elección presidencial de 2016, ¿cómo es posible que uno de los dos partidos estadounidenses parece haber olvidado las lecciones que nos dejó la historia reciente del mundo acerca de lo que ocurre cuando un demagogo chovinista y xenófobo es electo al poder vía las urnas? Una nación que hace 244 años declaró que “todos los hombres son creados iguales” tiene hoy a un presidente en la Oficina Oval que es descrito por la mayoría de los estadounidenses como un racista. En el GOP no parecen haberse enterado.

Lo que suceda con el Partido Republicano yendo hacia adelante dependerá de lo que ocurra este 3 de noviembre y en las horas y días subsecuentes, sobre todo si Trump intenta reventar la jornada electoral. El GOP podría sobrevivir y recuperar un mínimo de su esencia y cordura si Trump es derrotado. Ello explica por qué cientos de ex funcionarios y políticos Republicanos -de la talla de Bob Zoellick, Carla Hills, Colin Powell, John Kasich, Bill Cohen, Christine Whitman, Michael Hayden o Cindy McCain, la viuda del senador McCain, por mencionar algunos- han declarado su apoyo a Biden y su intención de votar por él en menos de tres semanas. Motiva también a una de las campañas más eficaces de crítica y troleo a Trump en redes sociales desde hace casi un año, el Project Lincoln, conformado por ex estrategas electorales Republicanos. Pero hay que decirlo con todas sus letras: pensar que Trump es la enfermedad y no un síntoma sería un error. La reconstrucción del GOP, en caso de perder Trump, será una tarea ardua, pero necesaria para la salud democrática de Estados Unidos. Pero si Trump se reelige, las moscas, como plaga de Egipto, no solo descenderán sobre el cadáver del GOP; serán la señal de que algo más que un partido político está pudriéndose en el país.

@Arturo_Sarukhan

 

Columna completa en El Universal

El 51% de los empresarios mexicanos cree que la reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos es más conveniente para México que una posible victoria de Joe Biden, al que apoyaron el 33% de los consultados, según una encuesta publicada este martes por la empresa Vestiga Consultores.

Sin embargo, el 60% de los 891 accionistas y directores generales participantes en el estudio consideraron que Biden tiene la probabilidad más alta de vencer en los comicios del próximo 3 de noviembre, por un 35% que otorga más posibilidades a Trump.

El socio director de Vestiga, Sergio Díaz, consideró que este apoyo mayoritario a Trump parece un cambio “virtualmente dramático con respecto a la atmósfera de incertidumbre, amenaza y confrontación que prevaleció hacia México por parte del entonces candidato y después presidente electo Donald Trump en el proceso de 2016″.

Díaz destacó como motores de este cambio la «renegociación exitosa» del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que Trump no ha «afectado económica o políticamente a México» y su relación «muy positiva» con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Esos factores han podido influir también en la consideración mayoritaria (53%) entre los empresarios de que una reelección de Trump convendría más a sus intereses de negocio, una preferencia que llega al 69% en las empresas del sector exportador y en los estados fronterizos el 72% de los encuestados compartieron esa percepción.

Solo el 31% de los empresarios consultados consideraron que una victoria de Joe Biden favorecería a sus intereses de negocio; 13% no manifestaron una preferencia.

La encuesta de Vestiga Consultores se realizó en 891 empresas de México pequeñas, medianas y grandes de todos los sectores por vía telefónica entre los días 23 de septiembre y 9 de octubre.

El presidente Donald Trump retoma este lunes sus actos de campaña fuera de La Casa Blanca, luego de haber contraído COVID-19. Su primer evento tendrá lugar en Sanford, Florida.

«Nos vemos en Sanford, Florida, esta noche para un gran mitin», escribió esta mañana el mandatario en su cuenta oficial de Twitter, y tras declarar a la cadena Fox el domingo de que es «inmune» al coronavirus; Trump ha venido insistiendo en que está «en muy buena forma para pelear las batallas».

El mensaje del mandatario llega tras el informe que emitió el fin de semana su médico en La Casa Blanca, Sean Conley, en el que indicó que el republicano «ya no se considera un riesgo de transmisión para otros», aunque no respondió a la pregunta de cuando fue la última prueba de coronavirus en la que el presidente dio negativo.

El mitin de Trump en Florida lo celebra una semana después de abandonar el hospital militar Walter Reed y tras un primer acto público con simpatizantes efectuado el sábado en un balcón de La Casa Blanca luego de contraer la enfermedad.

El evento en Sanford ha motivado críticas hacia el presidente, por el peligro de que aun pueda ser un agente de contagio, y hasta una demanda judicial con miras a su cancelación interpuesta por el abogado Daniel Uhlfelder, debido a que el acto «es una molestia».

Al respecto, el candidato demócrata, Joe Biden, señaló este lunes que el mitin de Trump en Florida llevará solo «una conducta imprudente, una retórica divisiva y más miedo».

«No trae un plan para controlar este virus que ha matado a más de 15.000 floridanos, no trae un plan para proteger el cuidado médico de los floridanos de los ataques de su administración en contra de la Ley de Cuidado de Salud Asequible» (Obamacare), agregó en una declaración el exvicepresidente.

Además del mitin en Florida, el presidente tiene previsto esta semana otros actos de campaña en los estados de Pennsylvania y Iowa.

De acuerdo a un sondeo difundido el domingo por la cadena ABC News y el diario The Washington Post, Biden aventaja por 12 puntos a Trump en la intención de voto popular, mientras que según el promedio de encuestas que realiza RealClear Politics, el demócrata lleva una ventaja de 10.6 puntos porcentuales.

Recordemos que Florida otorga 29 votos en el Colegio Electoral, donde se requiere un mínimo de 270 para ganar la elección; un reciente sondeo de la Universidad de Quinnipiac colocó a Biden delante del presidente con 11 puntos de diferencia, mientras que el promedio de RealClear Politics refleja una ventaja de 3.7% a favor del demócrata.

Este lunes, la oficina de campaña del presidente Trump ha lanzado en Florida un anuncio publicitario en español en el que vuelve a vincular a la candidatura de la fórmula Biden y la aspirante a vicepresidenta Kamala Harris con el «Castrochavismo», y en el que se señala que el exvicepresidente «le dio la espalda a los venezolanos».

Joe Biden, candidato demócrata a La Casa Blanca, tiene una ventaja de 16 puntos porcentuales sobre el presidente de Donald Trump, de cara a las elecciones del 3 de noviembre, según una encuesta divulgada este martes.

El sondeo, elaborado para la cadena de televisión CNN la semana pasada, después del primer debate presidencial, indica que un 57% de los votantes probables votaría por Biden, frente a un 41% que lo haría por Trump.

La noticia coincide con la información de que poco más de 4 millones de estadounidenses ya han ejercido el voto anticipado, cuando falta poco menos de un mes para las elecciones, frente a los 75,000 que lo habían hecho para estas fechas en los comicios de 2016, lo que anticipa una posible participación récord.

Los datos de la encuesta de CNN apuntan a que Biden ha duplicado su ventaja sobre Trump desde finales de agosto, ya que entonces tenía una ventaja de 8 puntos, con una intención de voto del 51%, frente al 43% del presidente.

Esta encuesta, que tuvo en cuenta también a los votantes probables, se llevó a cabo desde el domingo al viernes pasado, por lo que recoge la opinión de los votantes después de que se supiera que Trump había contraído el coronavirus SARS-CoV-2.

El presidente fue trasladado ese día al Centro Médico Militar Walter Reed, a las afueras de Washington, donde pasó el fin de semana recibiendo tratamiento de antivirales y esteroides, y este lunes fue dado y fue llevado a la Casa Blanca.

El presidente Donald Trump aseguró este martes que el coronavirus es «bastante menos letal» que la gripe para «la mayoría de las  poblaciones», incluso cuestionando si también habría que confinar a Estados Unidos por esta última enfermedad.

«La temporada de la gripe está llegando. Cada año mueren por la gripe muchas personas, a veces más de 100,000 y a pesar de la vacuna. ¿Vamos a cerrar nuestro país?», dijo el mandatario a través de sus redes sociales.

Trump indicó que se debe aprender a convivir con el coronavirus igual que se ha hecho con la gripe. «Hemos aprendido a vivir con ello, igual que estamos aprendiendo a vivir con la COVID, que en la mayoría de las poblaciones es bastante menos letal».

Aunque la ventaja nacional de Biden es notable, los encuestadores prestan más atención a los sondeos de ciertos estados clave en esta recta final de la campaña, ya que se considera que los resultados de un grupo de estados serán los determinantes en el resultado.

En cuanto a participación, Michael McDonald, de la organización US Election Project, aseguró que hasta la fecha 4,094,919 personas han votado ya, con lo que predijo que la participación en estas elecciones se situará en torno a los 150 millones de votantes, equivalente al 65%, la más alta desde comienzos del siglo XX.

Según McDonald, el motivo es tanto la pandemia del coronavirus, que ya ha contagiado a 7.4 millones de personas y ha matado a más de 210,000 en Estados Unidos, como el hecho de que la mayoría de los votantes tiene una idea formada sobre el presidente Trump y su gestión, y ya tiene decidido su voto.

Esta mañana, el presidente Donald Trump también dijo estar «impaciente» por debatir nuevamente la próxima semana con Biden.

«¡ME SIENTO BIEN!», tuiteó el mandatario republicano. «Estoy deseando que llegue el debate de la noche del jueves 15 de octubre en Miami. ¡Será genial!», agregó.

La Comisión de Debates Presidenciales, una organización sin fines de lucro que patrocina estos enfrentamientos desde 1988, tiene previsto el segundo encuentro cara a cara entre Trump y Biden el 15 de octubre en el Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht en Miami.

Según los planes anunciados, será moderado por Steve Scully, editor de política de la cadena C-SPAN. Y, a diferencia del primer debate en Cleveland, Ohio, el 29 de septiembre, este se realizará en estilo asamblea, con preguntas del público.

La Comisión de Debates Presidenciales de Estados Unidos implementará cambios al formato de dichos eventos tras el «desastroso y caótico» encuentro de anoche entre el presidente Donald Trump y Joe Biden.

El debate «demostró la necesidad de añadir estructuras al formato de los siguientes debates a fin de garantizar una discusión más ordenada de los temas», anunció la comisión este miércoles.

El moderador Chris Wallace tuvo enormes dificultades para controlar el debate, que tuvo lugar en Cleveland, debido a las frecuentes interrupciones, principalmente de Trump.

Una posibilidad que se está discutiendo es darle al moderador la capacidad de cerrar el micrófono de uno de los participantes mientras su oponente está hablando, según una persona con conocimientos en el tema que habló con la condición del anonimato.

El próximo debate presidencial tendrá formato de asamblea pública y tendrá lugar el 15 de octubre en Miami.

Al respecto, Biden calificó este miércoles la actitud de su rival en el debate presidencial de «vergüenza nacional», en referencia a las continuas interrupciones, que recibió varios llamados de atención del moderador.

«Quizás no debería decir esto, pero el presidente de Estados Unidos se condujo de una forma que creo que fue una vergüenza nacional», dijo el demócrata durante un acto de campaña en Alliance, en Ohio, un estado clave para llegar a La Casa Blanca, donde Biden es favorito, según las encuestas.

«No sólo me atacó a mí y a mi familia. También atacó al moderador», dijo el exvicepresidente de Barack Obama.

Wallace, de Fox News, pidió un debate más ordenado, y en un momento mirando a Trump, dijo: «El país estaría mejor servido si permitiéramos que ambas personas hablen con menos interrupciones. Le estoy pidiendo, señor, que lo haga».

«Pídeselo a él también», respondió el presidente. «Bueno, francamente, usted ha interrumpido más que él», replicó Wallace.

Biden también se refirió a la polémica luego que Trump se negara a condenar a los grupos supremacistas blancos y enviara un mensaje de aliento al grupo Proud Boys, una formación de extrema derecha fundada en 2016 y que está vinculada a varios episodios de violencia contra manifestantes antirracistas.

Adicional, Biden dijo que los estadounidenses no se quedarían de brazos cruzados si el presidente Donald Trump pierde y se niega a retirarse, un día después de que el mandatario volvió a negarse a decir si aceptaría los resultados de las elecciones del 3 de noviembre.

«El presidente se retirará. El pueblo estadounidense no lo tolerará. Ninguna agencia toleraría que eso suceda», sostuvo el candidato demócrata.

El presidente Donald Trump y su rival en las elecciones, el candidato demócrata Joe Biden, se enfrentan esta noche en su primer cara a cara, en su primer debate en la carrera por llegar a La Casa Blanca.

La ciudad de Cleveland, en el estado de Ohio, ha extremado las medidas de seguridad antes del primero de los tres debates entre los dos candidatos, que comenzará a las 21:00 y durará 90 minutos.

Los candidatos debatirán desde podios situados a una distancia superior a la habitual debido a la epidemia de COVID-19, no se darán la mano, como es habitual en este tipo de debates, y hablarán ante un público reducido, de unas 80 ó 90 personas, todas ellas sometidas previamente a pruebas de coronavirus.

Para acceder al recinto de la Universidad de Case Western Reserve donde se celebrará el debate, los miembros de las campañas, invitados y periodistas también han tenido que someterse a pruebas rápidas para descartar que puedan ser portadores del coronavirus que causa el COVID-19.

Aunque el Servicio Secreto de Estados Unidos se encargará de la seguridad en el lugar del debate, las autoridades de Cleveland han cerrado al tráfico un perímetro de varias cuadras alrededor de la universidad, y han activado a los reservistas de la Guardia Nacional de Ohio por si surgieran disturbios.

Activistas de Black Lives Matter tienen programada una manifestación tres horas antes del debate para exigir «el final del reinado de terror de Trump contra la gente negra, las comunidades negras y las comunidades de color», según una convocatoria en la red social Facebook.

Pese a que la mayoría de estadounidenses ya han decidido por quién votarán en noviembre y muchos ya han enviado por correo sus boletas, el debate puede ser significativo en los estados en los que las preferencias están muy ajustadas, como Ohio, donde se celebra el encuentro.

En 2016, Trump ganó ese estado por 8 puntos, pero en las últimas semanas Biden ha ido recortando distancias y ahora le saca una ventaja de apenas un punto porcentual, dentro del margen de error, según la media de encuestas de la web FiveThirtyEight.

Biden publicó este martes su declaración de impuestos del año pasado previo al primer debate, esto ante la polémica que envuelve a Trump, debido a sus escasas contribuciones al fisco.

En una llamada con la prensa, la directora de comunicación de la campaña del demócrata, Kate Bedingfield, desveló la publicación por parte de Biden y de su esposa, Jill, de su declaración de impuestos relativa al año 2019, de manera que hasta ahora han divulgado las declaraciones de 22 años.

La aspirante a la Vicepresidencia, la senadora Kamala Harris, y su marido, Douglas Emhoff, publicaron también su declaración de impuestos de 2019, con lo que los ciudadanos estadounidenses ya pueden acceder a las declaraciones de sus últimos 15 años para saber cuánto pagaron al fisco.

El asesor del presidente Donald Trump para Latinoamérica, Mauricio Claver-Carone, es el único candidato a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El BID confirmó este viernes que la junta de gobernadores recibió una sola nominación presentada por Estados Unidos, El Salvador, Guyana, Haití, Israel y Paraguay.

Ayer cerró el periodo para presentar candidaturas, y la elección para nombrar al sucesor del colombiano Luis Alberto Moreno se llevará a cabo este fin de semana en una reunión virtual entre los 48 miembros de la institución.

Dicha elección ha generado resistencias en la región pues rompería con la tradición de 60 años en que latinoamericanos han estado al frente de la institución.

La decisión del gobierno de Trump de presentar a un candidato generó especial inconformidad en Argentina, Costa Rica, Chile y México, que buscaron que la votación, que ya había sido postergada por la pandemia, fuera aplazada nuevamente, a menos de dos meses de unos comicios presidenciales muy reñidos en Estados Unidos.

Claver-Carone, un abogado de ascendencia cubana conocido por su firme oposición a La Habana y a Venezuela, acusó a los países que presentaron resistencia de «querer robarse el balón».

Estas declaraciones fueron consideradas «agresivas» por el canciller chileno, Andrés Allamand, quien dijo que «confirman que su elección sería muy inadecuada».

Moreno está en el cargo desde 2005, y su periodo concluye el próximo 30 de septiembre. En nuevo presidente del BID tendrá un mandato de cinco años con posibilidad de reelección.

Para ganar, un candidato debe tener el apoyo de al menos 15 de los 28 países americanos y el respaldo de un número de países miembros del BID que le den mayoría de 75% del poder de voto, el cual está vinculado a las aportaciones en el organismo.

Estados Unidos tiene el 30% del poder de voto en el directorio del BID, mientras que Argentina, México, Chile y Costa Rica suman poco más de 22%.

El principal contendiente de Claver-Carone, tras el retiro de la candidatura de la exmandataria costarricense Laura Chinchilla a principios de mes, era el argentino Gustavo Béliz, pero Buenos Aires bajó su postulación la noche de ayer y la Casa Rosada anunció que se abstendrá en la votación.

«Dejamos asentada nuestra coincidencia con las múltiples y respetadas voces de las más varias procedencias políticas, académicas, sociales e ideológicas que han expresado la inconveniencia para América Latina y el Caribe de vulnerar una tradición de gobernanza regional», indicó la presidencia de Alberto Fernández en un comunicado.

Argentina, que invitó al resto de países a abstenerse también, se hizo eco de varias críticas al gobierno de Trump por proponer un candidato para el BID.

El BID, principal fuente de financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe, nació en 1959 en el seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y ha tenido cuatro presidentes: el chileno Felipe Herrera (1960-1970), el mexicano Antonio Ortiz Mena (1970-1988), el uruguayo Enrique Iglesias (1988-2005), y Moreno.

México jugará un papel clave para decidir el futuro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Su presencia o ausencia en la Asamblea General de Gobernadores del próximo fin de semana podría determinar si se elige a un estadounidense.

De ser elegido un estadounidense, se rompería una tradición de poner las riendas del BID en un latinoamericano.

Si México participa en la Asamblea se considera casi un hecho que será electo Mauricio Claver-Carone, que sería el primer estadounidense al mando del banco desde su fundación en 1958.

Hasta ahora el organismo financiero ha tenido cuatro presidentes, todos ellos de Latinoamérica.

En cambio, si México falta, sería difícil reunir el quórum para realizar la Asamblea y elegir a Claver, cuya postulación ha provocado críticas y divisiones.

México dijo en agosto que apoyaba la postergación de la elección, sumándose a Chile, Argentina y Costa Rica, que habían rechazado la postulación de un estadounidense; y a España, Italia y Francia de la Unión Europea, que como inversionistas del BID pidieron también retrasar la elección hasta por lo menos después de los comicios presidenciales de noviembre en Estados Unidos.

Sin embargo, en los últimos días surgieron informes extraoficiales de que el gobierno mexicano asistiría a la Asamblea, ayudando a conformar el quórum para que Claver sea presidente.

El BID, que con préstamos anuales de unos 13,000 millones de dólares es la mayor fuente de financiamiento para Latinoamérica y el Caribe, fue creado bajo un acuerdo implícito de que su presidente sería latinoamericano, pero el gobierno de Donald Trump buscaría quebrar esa tradición con la designación de Claver, su asesor de seguridad nacional para América Latina.

Lo apoyan Colombia, Brasil, Bolivia y la oposición de Venezuela.

Para que la Asamblea se realice es necesario que los países presentes representen el 75% de la inversión del banco. Si no hay quórum, no se concretaría la reunión ni la elección del nuevo presidente.

El mayor inversionista del BID es Estados Unidos, con el 30% del total de los fondos. Le siguen Argentina y Brasil con el 11.3% cada uno. México representa casi el 7.3%, Japón el 5%, Canadá el 4%, Venezuela el 3,4%, y Chile y Colombia el 3,1%.

Además de Claver, también postula el secretario de Asuntos Estratégicos de Argentina, Gustavo Beliz, que trabajó en el BID unos seis años.

Hoy vence el plazo que el Instituto Nacional Electoral (INE) estableció para recibir los registros de quienes desean participar en la elección para definir a la nueva dirigencia nacional de Morena.

El Comité Ejecutivo Nacional del partido está conformado, y por ende son los cargos que se renovarán, por un presidencia del partido y una secretaría general.

De acuerdo a la convocatoria establecida por el INE, los aspirantes pudieron registrarse desde el pasado 5 de septiembre, siendo este martes el último día. Del 9 al 11 de septiembre, se llevará a cabo el análisis y la dictaminación de requisitos de las personas que se hayan inscrito.

El 12 de septiembre, la Comisión de Perrogativas y Partidos Políticos dará a conocer la aprobación de candidaturas. Se procederá a la publicación de la lista de candidaturas que cumplan con los requisitos.

Dado el número de aspirantes, y considerando que la convocatorio indica que solo podrán participar 6 candidatos por cargo, del 16 al 22 de septiembre se hará un levantamiento de encuesta de reconocimiento, para así definir qué perfiles participarán en la encuesta abierta.

El 23 de septiembre se entregarán los resultados de la encuesta de reconocimiento al INE por parte de las casos encuestadoras, y el 24 de septiembre se presentará el informe y resultados.

Así, la encuesta abierta se realizará del 26 de septiembre y el 2 de octubre.El 4 de octubre se darán a conocer los resultados de la misma.

Finalmente, el 5 de octubre Morena procederá a registrar ante el INE su dirigencia nacional

Recordemos que la renovación de la dirigencia de Morena pasó a manos del INE luego de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolviera que el propio partido fue incapaz de organizar la elección, desde el segundo semestre del 2019.

Las personas que se inscribieron son:

Aspirantes a la Presidencia

Alejandro Rojas Díaz Durán, Mario Delgado Carrillo, Porfirio Muñoz Ledo, Yeidckol Polevnsky y Gibrán Ramírez Reyes, siendo los cinco perfiles más conocidos.

Adicional, se inscribieron: Adriana Menéndez Romero; José Guadalupe Villareal Cepeda; Jesús José Hinojosa Silva; Juan Manuel López Sánchez; Marco Antonio Andrade Zavala; Salvador Flores Bello; Raúl Galindo Sánchez; Juan Antonio Alaffa Flores; Javier Ariel Hidalgo Ponce; Pablo Salazar Vicentello; Joel Flores Bonilla; Homero Reynaldo Guerrero Treviño;  Juan Ponce Merino, y Eulalio Moreno Corona.

Aspirantes a la Secretaría General

Los tres perfiles más conocidos son: Carol Berenice Arriaga García, Antonio Attolini Murra  y Citlalli Hernández

Adicional, se registraron: Omar Horacio Mateos Miranda; Donají Alba Arroyo; Alejandro Morales Santos; José Rodolfo Bonilla Gómez; Alfredo Sánchez Rodarte; Esaú Alan Noguez Ramírez; Víctor Manuel García Ruíz; Cristhian Portillo Reyes; Uriel Gonzalo Miranda Zavala; Geovanni Francesco Barrios Moreno; Viet Juan Félix Costa; Misaj González Becerra; Silvia Bertha García Arceo; Blanca Eugenia Jiménez Vicente; Víctor Adán Martínez Martínez; Carlos Alejandro Montes de Oca Estrada; Martín García Berzunza; Francisco Javier Aureoles Moreno; Eleonai Contreras Soto, y Remedios Ávila López.

 

La Comisión de Inteligencia del Senado estadounidense determinó que Rusia lanzó una agresiva campaña para apoyar la candidatura de Donald Trump en las elecciones del 2016, al divulgar este martes su quinto y último informe sobre la injerencia electoral.

El panel calificó el reporte, de más de 1,300 páginas, como «la descripción más detallada hasta la fecha de las actividades de Rusia y la amenaza que éstas presentaron».

En el documento se menciona que Rusia usó al operador político republicano Paul Manafort, el sitio web WikiLeaks y a otros para tratar de influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 y ayudar a al actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La pesquisa, apoyada por legisladores de ambos partidos, tardó casi tres años y medio, mucho más que las otras investigaciones.

Se detalla que WikiLeaks desempeñó un papel clave para ayudar al republicano Trump contra la demócrata Hillary Clinton y probablemente sabía que estaba ayudando a la inteligencia rusa.

El reporte halló que el presidente Vladimir Putin dirigió personalmente los esfuerzos rusos para piratear redes y cuentas afiliadas al Partido Demócrata y filtrar información perjudicial para Clinton.

El documento, sin embargo, no contiene la conclusión, incluida en los demás reportes, de que hay evidencias de que la campaña de Trump se coordinó con Rusia para manipular los comicios y derrotar a Hillary Clinton, por lo que sus hallazgos quedarán susceptibles a interpretaciones partidistas.

Un grupo de republicanos en la comisión redactó un anexo pidiendo que el documento diga explícitamente que la campaña de Trump no se coordinó con Rusia. Los demócratas incluyeron su propio anexo afirmando que el reporte demuestra claramente tal cooperación.

El fiscal especial Robert Mueller emitió el año pasado un reporte según el cual Rusia interfirió en la campaña mediante hackeos y las redes sociales, y que la campaña de Trump agradeció la ayuda y ansiaba beneficiarse de ella. Pero Mueller no llegó a acusar formalmente a ningún miembro de la campaña de conspirar con los rusos.

El Comité de Inteligencia del Senado también acusó a Paul Manafort, excolaborador de Trump, de colaborar con los rusos, incluyendo el oligarca Oleg Deripaska y un presunto agente de inteligencia ruso, Konstantin Kilimnik, antes y después de las elecciones.

El comité determinó que el papel de Manafort y su proximidad con Trump creaban oportunidades para la inteligencia rusa, diciendo que su «acceso de alto nivel y su disposición a compartir información con personas estrechamente afiliadas a los servicios de inteligencia rusos (…) representaba una grave amenaza para la contrainteligencia».

La investigación del Senado también exploró temas de gran interés para Trump que no fueron averiguados por Mueller, como por ejemplo el dossier sobre Trump armado por un antiguo espía británico cuya labor fue pagada por los demócratas.

El senador republicano Marco Rubio, titular interino del panel, dijo en un comunicado que la comisión estaba inquieta por la decisión del FBI de usar el informe «sin verificar su metodología ni sus fuentes» para obtener permiso para vigilar a un exasesor de la campaña de Trump.

El semanario The Economist ha sacado una página con pronósticos hacia la elección presidencial en Estados Unidos. En ella, el candidato demócrata, Joe Biden, se perfila para ser el ganador del voto popular con un 97 por ciento de probabilidades y del colegio electoral (que es el que realmente importa) con un 89 por ciento de probabilidades.

Si nos asomamos a otras páginas que hacen pronósticos electorales, como RealClearPolitics.com Biden también se perfila para ganar por tener ventaja en todos los estados columpio menos en Georgia, en donde Trump le gana por 1 punto.

FiveThirtyEight también tiene pronósticos de Biden ganando cómodamente a Trump Además, hace un comparativo con índice de aprobación/desaprobación de Trump con todos los presidentes anteriores, desde Harry Truman y ahí se puede ver claramente que al nivel al que se ubica actualmente Trump solo han estado aquellos presidentes que perdieron la reelección (Jimmy Carter y George Bush padre).

Las casas de apuestas también le dan una cómoda ventaja a Biden de 60-40 frente a Trump.

Pero…

Aun con todos estos números favoreciendo a Biden, la elección todavía la podría ganar Trump. Hay que recordar que el sistema electoral de Estados Unidos es una democracia indirecta en la cual no gana quien más votos de la población en general recibe sino quien más votos del colegio electoral logra.

Me da la impresión de que los demócratas han olvidado esto en las últimas elecciones. Hillary Clinton dio por seguro los votos del medio oeste y por ello perdió el Colegio Electoral (306-232), aún habiendo ganado el voto popular por más de 3 millones de votos. Ahora, Trump puede perder el voto popular por cinco millones de votos y aun así ganar la presidencia.

Esto es porque los simpatizantes de Trump, su base electoral, se ubican en estados fundamentales para ganar el colegio electoral: en Florida, Michigan, Pennsylvania y Wisconsin.

Si, se habla de que Estados Unidos es un país muy diverso y que los ataques de Trump a los hispanos; a la comunidad LGBT y a otros segmentos del electorado progresista y diversos van a llegar a cobrarle la factura a Trump. El problema para los demócratas es que esta población más liberal y progresista se ubica en estados como California y Nueva York que son los que ya están en la bolsa de los demócratas. Aquí incluso podríamos sumar a Texas, pero de todas formas, aun si los demócratas ganan Texas, Trump gana la elección si conserva los estados columpio arriba mencionados.

Para ejemplificar lo anterior basta tomar en cuenta que en 2016 Hillary Clinton ganó California con 4.2 millones de votos. Esto fue 1.2 millones de votos más de los 3 millones que recibió Barack Obama en el 2012, pero esos votos adicionales no significaron ni uno solo más del Colegio Electoral para Hillary.

Esta es la razón por la cual Trump ha gobernado para su base electoral sin importarle el resto del país o pensar en unificar a los estadounidenses. Con que Trump conserve su ventaja del 2016 de .2 por ciento en Michigan .7 por ciento en Pennsylvania y .8 por ciento en Wisconsin, ya la hizo para ganar en noviembre.

Para quienes pensamos que Trump debe abandonar La Casa Blanca para que el mundo pueda dejar atrás sus estridencias y desplantes, las encuestas animan pensando que Biden ganará, pero esta elección está lejos de haberse decidido. Los demócratas deberán dar la batalla hasta el final.

Apostilla: Su elección de Kamala Harris como compañera de fórmula fue irse a la segura. Mujer afro-asiática-americana, sin ser extrema izquierda y con experiencia en Washington deben ayudar a Biden hacia adelante.

 

Columna completa en El Universal

El virtual candidato del Partido Demócrata a La Casa Blanca, Joe Biden, anunció esta tarde que Kamala Harris será su compañera de fórmula para enfrentar al presidente Donald Trump, quien busca su reelección.

«Tengo el gran honor de anunciar que elegí a @KamalaHarris, una combatiente intrépida a favor de los más débiles y una de las mejores servidoras que tiene este país», anunció el demócrata, terminando con semanas de expectación.

La senadora Kamala Harris lideraba los nombres que se tenían en las listas sobre quién acompañaría a Biden en la elección. Aparecían también la senadora Elizabeth Warren, la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, y la exasesora de Seguridad Nacional Susan Rice.

Adicional, Biden ha incluido a personas de su confianza en el equipo que acompañará a su compañera de fórmula. Liz Allen, portavoz de Biden durante su etapa como ‘número dos’ de Barack Obama, llevará la comunicación de Kamala Harris.

Karine Jean-Pierre, actual asesora de Biden, ejercerá de jefa de gabinete de la candidata a vicepresidenta, dentro de un equipo del que también forma parte Sheila Nix, asesora del exvicepresidente.

Ayer, más de un centenar de influyentes hombres negros firmaron una carta abierta para pedirle a Biden que tuviese en cuenta la cuestión racial en su decisión de compañera de fórmula. «No elegir a una mujer negra en 2020 implicaría que perderías las elecciones», advirtieron en el texto, según reportó la cadena CNN.

Con la elección de Biden anunciada esta tarde, Karris de 55 años, se convierte en la primera mujer negra en ser parte de una candidatura presidencial en los Estados Unidos.

Quien también comentó sobre el anuncio de Biden fue el presidente Donald Trump, quien dijo este martes que algunos hombres pueden sentirse «insultados» por la decisión de Joe Biden, de elegir a una mujer como candidata a la vicepresidencia.

«Él se rodeo de un cierto tipo de gente», indicó Trump en una entrevista con la cadena de radio Fox Sports. «Algunas personas dirían que los hombres se sienten insultados por eso y otras personas consideran que está bien», señaló el republicano.

En la entrevista, Trump alabó a su segundo a bordo, Mike Pence, pero sentenció que «la gente no vota por un vicepresidente».

En la historia de Estados Unidos ha habido sólo dos candidatas a la vicepresidencia, la demócrata Geraldine Ferraro en 1984 y la republicana Sarah Palin en 2008, pero ninguna llegó a La Casa Blanca, al igual que ninguna mujer ha sido elegida presidente del país.

El presidente Donald Trump reaccionó de inmediato al anuncio de Biden.

Foto: Twitter