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Más de 50 millones de estadounidenses ya han ejercido su voto para la elección presidencial, a 11 días del cierre de los comicios, un ritmo que podría llevar a la mayor participación de votantes en más de un siglo, según datos del Proyecto de Elecciones de Estados Unidos.

De los 50 millones 950 mil 604 votos que se han registrado hasta ahora, 35 millones 326 mil votos han sido vía correo, mientras que 15 millones 623 mil han sido en persona.

Aunque algunos estados no cuentan con registro por partido de votos emitidos, se sabe que hasta ahora 11 millones 707 mil votos han sido demócratas, mientras 6 millones 295 mil han sido republicanos. 5 millones 157 mil votos han sido de personas sin afiliación a algún partido.

Dicha cifra es una señal de intenso interés en la contienda entre el presidente republicano Donald Trump y el aspirante demócrata Joe Biden, así como el deseo de los estadounidenses de reducir su riesgo de exposición al COVID-19, que ha matado a más de 221,000 personas en el país.

Muchos estados han ampliado la votación anticipada en persona y las papeletas de voto por correo antes del día de las elecciones del 3 de noviembre, como una forma más segura de votar durante la pandemia de coronavirus.

El alto nivel de la votación anticipada ha llevado a Michael McDonald, profesor de la Universidad de Florida que administra el Proyecto de Elecciones, a predecir una participación récord de unos 150 millones de personas, que representan el 65% de los votantes habilitados, la tasa más alta desde 1908.

En Texas, la votación ya ha superado el 70% de la participación total en 2016.

La pandemia ha alterado las tradiciones de la campaña y sus efectos aún se sienten. Los estadounidenses podrían encontrarse esperando días o semanas para saber quién ha ganado mientras los funcionarios electorales cuentan decenas de millones de votos por correo.

Un grupo de congresistas estadounidenses enviaron una carta al presidente Donald Trump en la que denuncian al gobierno de México de violar el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, T-MEC, en materia
energética.

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Los congresistas, entre los que se encuentran John Cornyn y Ted Cruz, han señalado que dichas acusaciones se sostienen sobre el hecho de que México está otorgando un trato «preferencial» a las empresas energéticas estatales.

Los legisladores señalan en la carta que México es el mercado de exportación más grande de productores petrolíferos de Estados Unidos». Además, indican que las exportaciones estadounidenses de productos refinados a México «se han triplicado.

Sin embargo, han acusado a las autoridades de nuestro país de estar protegiendo a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), al tiempo que han cancelado los contratos con las empresas energéticas estadounidenses.

«Un mercado energético integrado de América del Norte beneficia al combustible de Estados Unidos, fabricantes, trabajadores y, en última instancia, consumidores mexicanos. Tras las reformas constitucionales de 2014 en México, que permitieron la participación privada en el sector energético, las empresas estadounidenses invirtieron millones de dólares para desarrollar infraestructura energética en México», se lee en el texto.

Al respecto, afirman que estas inversiones dieron resultados «positivos», como el «desarrollo de infraestructura y empleos». Sin embargo, lamentan que, a pesar de este progreso, informes recientes indican que el gobierno mexicano «está otorgando tratamiento regulatorio para Petróleos Mexicanos (Pemex) y postergación o cancelación total permisos para empresas energéticas estadounidenses».

Los congresistas dicen estar «profundamente preocupados» por las acciones del gobierno de México, que demuestran un patrón de «obstrucción», por lo que han pedido «hallar una solución para mantener las condiciones actuales del mercado energético».

El segundo y último debate entre los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos sorprendió a varios al ser un espacio de normalidad en un año totalmente atípico y un respiro para los votantes desanimados por el tóxico primer enfrentamiento plagado de interrupciones entre los dos líderes.

El presidente, Donald Trump, y el aspirante demócrata, Joe Biden, pasaron 90 minutos intercambiando ideas sobre su enfoque acerca de la pandemia del coronavirus, el futuro del sistema de salud estadounidense y quien es el mejor posicionado para aliviar las tensiones nucleares con Corea del Norte.

El botón para silenciar los micrófonos ordenado por la comisión organizadora ayudó a conducir mejor el debate, y permitió que Trump y Biden presentaran sus argumentos finales a la nación a menos de dos semanas de la elección.

Ambos afirmaron con orgullo durante toda la campaña que sus visiones del país tienen poco en común, algo que quedó muy claro ayer.

El presidente llegó al debate con la necesidad de provocar un cambio en la contienda, dado de las encuestas publicadas lo colocan desde hace semanas por detrás de su rival tanto a nivel nacional como en algunos estados indecisos claves.

Trump, quien fue el que más interrumpió y el más agresivo en el primer debate, insistió anoche en que hay que «aprender a vivir» con el virus y sugirió que su rival dañaría la economía al tomar medidas drásticas para cerrar el país.

Biden advirtió que la nación se encamina hacia «un oscuro invierno», con un aumento de los casos al tiempo que llega el frío y más actividades pasan a ser en espacios cerrados, donde el virus se propaga con más rapidez. «Cualquiera que sea responsable de tantas muertes no debería seguir siendo presidente de Estados Unidos», afirmó Biden. «Yo terminaré con esto. Me aseguraré de que tenemos un plan».

Trump aprovechó el evento para acusar por primera vez, de frente, a Joe Biden de corrupción, por el caso de su hijo Hunter Biden. Antes del debate, el equipo de campaña de Trump había sido claro: si los reporteros no lo hacen, el propio presidente republicano le preguntará a Biden por qué había «autorizado a su hijo Hunter a cobrar para acceder» a él.

El diario conservador New York Post publicó la semana pasada correos electrónicos recuperados de una laptop que debían demostrar que Hunter involucró a su padre en sus negocios en Ucrania. Durante el debate de ayer, Trump lanzó a su rival: Joe Biden «aparentemente ganó mucho dinero en alguna parte».

Luego dijo que «esos horribles correos electrónicos… le debes una explicación a los estadounidenses». «Alguien acaba de dar una conferencia de prensa, se suponía que debía estar trabajando contigo y tu familia, lo que dice es condenatorio», continuó.

Y es que unas horas antes, Tony Bobulinski, quien se presentó como un exsocio de Hunter Biden, había dicho que el exvicepresidente había estado asociado con los proyectos de su hijo en China. Este antiguo militar de 48 años, invitado por Trump para seguir en persona el debate, aseguró que este viernes enviará una serie de elementos a la Policía Federal y a los senadores.

Sin esperar a que el presidente dijera más, Joe Biden negó enérgicamente cualquier irregularidad. «Mi hijo no ganó dinero con esto… en China», dijo. «¡El único que ganó dinero en China fue ese tipo!».

Cuando fue vicepresidente «su hijo, sus hermanos se enriquecieron», acusó el inquilino de La Casa Blanca, a lo que Biden respondió que nunca ha recibido ni un centavo del extranjero. Incluso ocupó el momento para contraatacar y acusar al republicano de no haber hecho públicas sus declaraciones de impuestos.

Biden también se lanzó contra Trump a recordar su vínculo con el líder norcoreano Kim Jong Un. «Él habló de su buen amigo, que es un matón», afirmó Biden, acusando a Trump de legitimar a Corea del Norte. Pero Trump respondió que se reunió con el líder norcoreano en tres ocasiones y con ello logró alejar la amenaza de una «guerra nuclear», a lo cual Biden respondió exasperado: «Es como decir que teníamos una buena relación con Hitler antes de que invadiera Europa, el resto de Europa. Por favor».

Biden cuestionó la política «criminal» de Trump al separar a familias migrantes en 2018 como parte de la política de «tolerancia cero». «Esos chicos están solos, sin ningún lugar a donde ir. Eso es criminal», dijo Biden. Trump defendió su política y afirmó que los niños habían sido llevados a la frontera por «coyotes» y «mala gente». «Ahora tenemos la frontera más sólida que hemos tenido», agregó.

El candidato demócrata asumió un riesgo al afirmar que si resulta elegido iniciará una transición gradual para dejar de depender de la industria del petróleo, lo que permitió a Trump llamar a los estados clave de Texas, Ohio y Pensilvania a que recordarán esa afirmación al momento de emitir su voto.

Trump indicó que Estados Unidos tiene el «aire y el agua más limpios» en años y desestimó energías renovables como las eólicas afirmando que matan a los pájaros.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó esta tarde el primer fármaco para tratar el COVID-19.

El Remdesivir es un antiviral que se administra por vía intravenosa a los pacientes graves a causa del virus, y que necesitan ser hospitalizados.

El medicamento, que Gilead Sciences Inc., con sede en California, llama Veklury, redujo el tiempo de recuperación de 15 a 10 días en promedio en un estudio a gran escala dirigido por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Había sido autorizado para su uso en casos de emergencia desde principios de año, y ahora se ha convertido en el primer fármaco en ganar la aprobación completa en Estados Unidos para el tratamiento de COVID-19.

Gilead afirma que que Veklury está aprobado para personas de al menos 12 años de edad y que pesen al menos 40 kilogramos que necesiten ser hospitalizados por su infección de coronavirus.

El fármaco funciona inhibiendo una sustancia que el virus usa para hacer copias de sí mismo.

Otros tratamientos han recibido autorizaciones de utilización de urgencia, que son temporales y otorgadas en base a datos menos completos que una autorización plena, y pueden ser revocadas al final del estado de urgencia sanitario.

Europa y otros países también autorizaron el Remdesivir de forma temporal meses atrás.

El presidente Donald Trump, que enfermó de COVID-19 a comienzos de octubre, recibió este tratamiento durante cinco días, además de que le fueron suministrados otros medicamentos.

Esta noche se llevará a cabo el segundo y último debate entre el presidente Donald Trump, y el aspirante demócrata a La Casa Blanca, Joe Biden, antes de las elecciones del próximo 3 de noviembre.

El encuentro se llevará a cabo desde Nashville, Tennessee. Es la segunda vez que la Universidad de Belmont alberga un debate presidencial después del celebrado en 2008 entre el demócrata Barack Obama y el republicano John McCaine.

La moderadora del debate será Kristen Welker, periodista del canal de televisión NBC News. El encuentro comenzará a las 20:00 hora local en el Curb Event Center de la universidad y tendrá una duración de 90 minutos.

Para el evento de hoy, la Comisión de los Debates Presidenciales, el órgano organizador no partidista, anunció esta semana un nuevo protocolo para que no se repitan las escenas del primer debate del pasado 29 de septiembre en Cleveland, Ohio, marcado por las repetidas interrupciones, la mayor parte de ellas por parte de Trump, lo que impidió que se abordaran a fondo los temas de interés para los votantes.

La mayor novedad es que se apagarán los micrófonos en algunas partes. En concreto, al principio de cada uno de los seis bloques de 15 minutos que dividirán el encuentro, los candidatos tendrán dos minutos cada uno para presentar sus ideas de manera ininterrumpida.

Serán en esos dos minutos iniciales cuando el micrófono del aspirante que no esté hablando será silenciado para garantizar que el otro pueda hablar sin interrupciones.

En el tiempo restante de cada uno de los segmentos ambos micrófonos estarán abiertos, aunque la Comisión ha señalado que «su esperanza es que los candidatos sean respetuosos con el tiempo del otro».  Los temas anunciados que se abordarán en cada bloque serán la lucha contra la pandemia, las familias estadounidenses, la seguridad nacional, el liderazgo, la crisis climática y la raza.

Pese a que hay temas fijados, es probable que los candidatos saquen otros temas: el proceso de confirmación en el Senado de la nominada por Trump para el Supremo, la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett; las revelaciones del director de la Inteligencia Nacional, John Ratcliffe, quien alertó que Irán y Rusia han obtenido información de votantes estadounidenses y que están tratando de interferir en los comicios; los artículos publicados en los últimos días por el tabloide New York Post sobre una serie de correos electrónicos y otros materiales digitales recuperados de una computadora portátil de Hunter Biden, entre otros.

Para evitar contagios de Covid-19, el uso de mascarilla facial será obligatorio para todo el público del debate y aquel que no la lleve será expulsado, a diferencia del debate en Cleveland, donde la mayor parte de invitados de Trump no la llevaba.

En paralelo, la organización lleva practicando pruebas desde el fin de semana a los periodistas y voluntarios que han ido llegando estos días a Nashville para el evento, y este jueves se espera que se sometan a la prueba los invitados por los candidatos y los propios aspirantes.

Las medidas de seguridad son intensas en Nashville, con numerosos controles y cierres de calles en las inmediaciones de la Universidad de Belmont. Aun así, se esperan varias protestas en las inmediaciones del centro. Para esta tarde hay convocadas concentraciones contra el racismo y contra la nominación de Barrett en los alrededores de la universidad.

Al concluir que no había pruebas suficientes, un juez estadounidense desestimó los cargos de extorsión contra el líder de la iglesia La Luz del Mundo, aunque mantuvo las acusaciones de violación de menores y tráfico de personas.

La fiscalía de California no logró demostrar que Naasón Joaquín García, el autoproclamado apóstol de La Luz del Mundo, extorsionó a las supuestas víctimas para lograr favores sexuales amenazándolas con deshonrarlas, apuntó el miércoles el juez del Tribunal Supremo Stephen A. Marcus en su fallo, según Los Angeles Times.

García se ha declarado no culpable de decenas de delitos graves, incluyendo violación de un menor.

El magistrado rechazó también el argumento de que los actos causaron graves lesiones corporales, por falta de evidencias, añadió el Times.

«La decisión de hoy demuestra, como siempre hemos dicho, que el Apóstol es inocente y su inocencia será demostrada judicialmente en el curso del juicio», afirmó la iglesia en un comunicado.

El juez se negó sin embargo a desestimar el caso en su totalidad.

García y las otras dos personas, Susana Medina Oaxaca y Alondra Ocampo, cometieron abusos, «usando la religión como grilletes invisibles», afirmó el juez. «Utilizaron el hecho de que esas jóvenes fueron miembros de la iglesia durante toda su vida, y que sus familias eran miembros de la iglesia», indicó.

Recordemos que Naasón Joaquín García fue detenido el año pasado, permaneciendo en prisión al habérsele fijado una fianza de 90 millones de dólares para seguir su proceso en libertad.

García es el líder espiritual de La Luz del Mundo, iglesia evangélica cristiana fundada por su abuelo con sede en Guadalajara, que afirma tener 5 millones de seguidores en todo el mundo.

La fiscalía sostiene que los tres acusados cometieron delitos sexuales y produjeron pornografía infantil con cinco mujeres y niñas que formaban parte de la iglesia. Los presuntos delitos ocurrieron entre 2015 y 2018 en el condado de Los Ángeles, según las autoridades.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anunció este jueves que se alcanzó un acuerdo con Estados Unidos para cumplir con la entrega periódica de agua como parte del tratado bilateral entre ambos países.

Durante su conferencia de prensa matutina, el mandatario señaló que con este acuerdo se evitó una sanción para el país y se llegó a un acuerdo, «un buen entendimiento».

Agradeció al presidente Donald Trump y al secretario de Estado, Mike Pompeo «por su comprensión y solidaridad» pues aseguró que se tuvieron «algunas dificultades para el cumplimiento de este acuerdo».

López Obrador resaltó que dentro del acuerdo se estableció que si se requiere agua para consumo humano o si México tiene una sequía severa se podrá utilizar el líquido.

«Si necesitamos el agua para consumo humano, ellos van a proporcionarla y si tenemos situación de sequía severa, también nos van a auxiliar», afirmó.

Como lo ha venido haciendo, solo que en esta ocasión no lo mencionó directamente, AMLO acusó al gobernador de Chihuahua, Javier Corral, de incumplir con la cuota de agua que los estados fronterizos deben aportar para entregarla a Estados Unidos, como se establece en el tratado.

Lamentó que el tema se haya politizado para usarlo como bandera electoral de cara al 2021.

El Tratado de Aguas establece que, por los ríos fronterizos, México debe entregar cada quinquenio cerca de 2,160 millones de metros cúbicos a Estados Unidos, aunque los mexicanos reciben casi cuatro veces más: 9,250 millones de metros cúbicos.

Pese a tener casi ocho décadas de vigencia, en los últimos meses se desató un conflicto político por el líquido en Chihuahua, por lo que México debía todavía 366 millones de metros cúbicos a menos de un mes de se venciera el plazo.

En su intervención, el secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard, recordó que ese tratado es uno de los grandes logros de la diplomacia mexicana y aseveró que el incumplimiento del mismo «estaba poniendo en riesgo el suministro de agua para la ciudades fronterizas». Dijo que por una cuestión electoral se pondría en riesgo el tratado.

Blanca Jiménez, directora general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), detalló que el tratado se pagará con agua contenida en presas internacionales, entre ellas las de estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, y con otras presas como la de ‘El Granero’. Además, reiteró que el agua de 13 ciudades fronterizas «está garantizada».

Roberto Velasco, director general para América del Norte de la cancillería, explicó que la negociación se concluyó con la firma del acta 325, donde se detalló que se estará usando una porción de las aguas de propiedad mexicana en las presas internacionales. Apuntó que el volumen asignado será de 131 millones de metros cúbicos, dejando cerca de 87 millones de metros cúbicos del almacenamiento mexicano.

El ahora presidente Donald Trump pasó años trabajando en proyectos comerciales en China donde mantiene una cuenta bancaria, informó este martes el diario The New York Times (NYT).

La información llega en momentos en los que el presidente trata de mostrar a su rival demócrata, Joe Biden, como débil ante Pekín.

Trump viene repitiendo en los últimos días que Hunter Biden, hijo del candidato, vendió a Ucrania y China el acceso a la influencia de su padre cuando era vicepresidente en la época de Barack Obama.

NYT informó que es Trump quien tenía una oficina en China durante la campaña presidencial de 2016 y estaba asociado con una gran empresa controlada por el gobierno chino.

Además, el presidente tenía una cuenta bancaria en China hasta ahora desconocida que era manejada por la corporación Trump International Hotels Management, según documentos fiscales de Trump examinados por el periódico. Además de China, el mandatario hizo lo mismo en Gran Bretaña e Irlanda.

Las declaraciones de impuestos muestran que la firma de Trump «pagó USD 188,561 en impuestos a China mientras procuraba conseguir allí permisos para hacer negocios entre 2013 y 2015», dice el diario.

Alan Garte, abogado de Trump Organization, dijo que la compañía «abrió una cuenta en un banco chino que tiene oficinas en Estados Unidos para pagar impuestos locales». «No se materializó ningún acuerdo, transacción u otros negocios y desde 2015 la oficina está inactiva», dijo al New York Times.

«Aunque la cuenta bancaria sigue abierta, no ha sido usada para otro propósito», añadió.

Desde que entró a la Casa Blanca en 2017, Trump ha definido a China como la mayor amenaza para Estados Unidos y la democracia mundial.

En 2008 intentó infructuosamente la construcción de un edificio de oficinas en Guangzhou y en 2012 abrió una oficina en Shangai, informó el periódico. Además, la Trump Hotel Collection negoció emprender un proyecto en Pekín con la State Grid Coroportation, la quinta compañía de electricidad más grande de China, dijeron fuentes a la agencia AFP. Pero el proyecto fue luego abandonado.

Los micrófonos del presidente Donald Trump y de candidato demócrata Joe Biden serán apagados por dos minutos cada vez que le toque responder al otro para permitir que hablen sin interrupciones durante el debate del próximo jueves.

El debate de 90 minutos estará dividido en seis segmentos de 15 minutos cada uno, y en los que cada candidato cuenta con dos minutos para hacer declaraciones ininterrumpidas antes de entrar en un debate abierto. Durante la porción abierta no se silenciarán los micrófonos, pero las interrupciones de cada candidato se descontarán de su tiempo, en el que será el segundo y último debate presidencial de este año.

La Comisión de Debates Presidenciales, un organismo sin afiliación política, anunció los cambios este lunes, tres semanas después de un caótico primer enfrentamiento entre los aspirantes presidenciales que estuvo plagado de interrupciones, la mayoría de ellas por parte de Trump.

La comisión ha enfrentado presión de la campaña de Trump para mantener las reglas intactas, mientras que el equipo de Biden esperaba un debate más ordenado.

En un comunicado, la comisión señaló que «ha determinado que es apropiado implementar medidas con el objetivo de promover el cumplimiento de las reglas acordadas e inapropiado hacer cambios a esas reglas».

En tanto el presidente Donald Trump arremetió este lunes contra el doctor Anthony Fauci, contra la prensa y contra las encuestas que lo muestran detrás de Biden en estados cruciales.

Trump insistió en que confía en que ganará, mientras completaba un intenso programa de viajes a pesar de la pandemia. «Vamos a ganar», le dijo a su personal de campaña en una conferencia telefónica matutina desde Las Vegas. Y reconoció: «no les habría dicho eso tal vez hace dos o tres semanas», refiriéndose a los días en que estuvo hospitalizado con COVID-19.

En un intento de levantar el ánimo de su equipo, Trump arremetió contra los expertos científicos de su propio gobierno, a los que describió como demasiado pesimistas, aun cuando el manejo que Trump ha dado a una pandemia que ha matado a más de 220,000 estadounidenses sigue siendo un asunto central entre los votantes.

«La gente está cansada de escuchar a Fauci y a todos estos idiotas», manifestó Trump sobre el principal experto del gobierno en enfermedades infecciosas. «Cada vez que sale en televisión, siempre es una bomba. Pero la bomba es más grande si lo despides. Pero Fauci es un desastre».

En un mitin en Prescott, Arizona, Trump criticó a Biden por prometer seguir las recomendaciones de los expertos científicos, diciendo despectivamente que su rival «quiere escuchar al doctor Fauci».

En su mitin, Trump también incrementó sus ataques contra los medios noticiosos, destacando a Kristen Welker de NBC, la moderadora del próximo debate presidencial, y a CNN por cubrir arduamente una pandemia en la que decenas de miles de estadounidenses se están infectando a diario.

En una entrevista con «60 Minutes» de CBS transmitida el domingo, Fauci dijo que no le sorprende que Trump haya contraído el nuevo coronavirus después de acudir a eventos multitudinarios en donde pocos portaban mascarillas. Fauci también objetó que el equipo del presidente utilizara sus palabras en un anuncio de campaña.

Las fronteras terrestres entre  Estados Unidos, Canadá y México permanecerán cerradas a todos los viajes no esenciales hasta el 21 de noviembre, informó este lunes el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense.

La extensión de la medida se produce en el marco del avance de la pandemia de Covid-19, y mientras Estados Unidos sigue siendo uno de los países más afectados del mundo por la pandemia del coronavirus y está reportando el segundo mayor número de casos nuevos diariamente.

«Para continuar limitando la propagación del COVID-19, Estados Unidos, México y Canadá extenderán las restricciones a los viajes no esenciales hasta el 21 de noviembre», escribió en Twitter el secretario interino de Seguridad Nacional, Chad Wolf.

Recordemos que la media se implementó inicialmente en marzo pasado con el fin de controlar la propagación del coronavirus y, desde entonces, se ha extendido en repetidas ocasiones.

«Nos encantaría tener la frontera abierta (…) pero no podemos hacer eso a menos que estemos seguros de que los canadienses están a salvo», dijo por su parte el primer ministro Justin Trudeau. «En este momento, la situación en Estados Unidos sigue siendo preocupante».

En septiembre, el día en que se confirmó la primer extensión del cierre fronterizo, el presidente Donald Trump dijo que abriría «bastante pronto» porque Canadá quería que se levantaran las restricciones. Pero el gobierno de Canadá ha dejado en claro que no abrirá hasta que la pandemia esté bajo control en ambos países.

Statistics Canadá dijo que las visitas desde Estados Unidos a Canadá en automóvil se habían desplomado en más del 95% en agosto en comparación con el mismo mes de 2019.

En tanto, en nuestro país las autoridades han indicado que la medida responde a una preocupación por los casos que se presentan diariamente en los estados fronterizos, pues muchos estadounidenses siguen cruzando a México sin importar la situación sanitaria.

La medida ya había sido anunciada por la cancillería mexicana, quien el pasado viernes indicó que México planteó a Estados Unidos la extensión de las restricciones al tránsito terrestre no esencial en la frontera.

La Corte Suprema de Estados Unidos decidió este lunes examinar la legalidad de dos temas emblemáticos de la política migratoria del presidente Donald Trump: la financiación de un muro fronterizo en el sur del país, y el programa «Quédate en México» para solicitantes de asilo.

El máximo tribunal estadounidense acordó que revisará ambos asuntos después de las elecciones del 3 de noviembre.

Los altos jueces estudiarán si es legal el uso de fondos asignados al Pentágono por parte del gobierno republicano para financiar el levantamiento de la barrera en la frontera con México, una de las principales promesas de campaña de Trump en 2016.

Trump declaró una «emergencia nacional» en febrero de 2019 para recurrir al presupuesto militar después de que la oposición demócrata en el Congreso se negara a autorizar los montos necesarios para construir el muro.

A principios de ese año, el choque provocó el cierre parcial de la administración federal por 35 días, una duración récord.

Ahora, la Corte Suprema revisará la apelación del gobierno de Trump de un fallo de junio del Tribunal de apelaciones del Noveno Circuito en California, que consideró ilegal eludir el Congreso y transferir 2,500 millones de dólares asignados al Pentágono para levantar el muro.

La construcción continuó, sin embargo, porque en julio de 2019 la Corte Suprema había permitido que avanzara mientras se resolvía el litigio.

La Corte Suprema también accedió el lunes a examinar el programa conocido como «Quédate en México», por el cual el gobierno de Trump dispuso que los solicitantes de asilo llegados a la frontera sur del país debían esperar en nuestro país la resolución de sus casos.

Esta política, formalmente denominada Protocolos de Protección al Migrante (MPP), fue anunciada en diciembre de 2018 e implementada un mes después. Desde entonces, al menos unos 60,000 migrantes, la mayoría provenientes de Centroamérica y otros países latinoamericanos, fueron devueltos a México.

Los jueces de la Corte Suprema acordaron ahora revisar una decisión del mismo Tribunal de apelaciones del Noveno Circuito de California, que en febrero ratificó el fallo de un juez federal de suspender los MPP por considerarlos inconsistentes con la legislación estadounidense y con tratados internacionales.

La implementación del programa «Quédate en México» continuó sin embargo porque la Corte Suprema suspendió esa orden en espera de un examen de fondo de los argumentos.

La Corte Suprema escuchará los argumentos de ambos casos en 2021, con vistas a una decisión antes de finales de junio.

Sin embargo, el resultado de la elección presidencial podría cambiar las reglas del juego: si el demócrata Joe Biden es elegido, podría revisar las políticas de su predecesor y anular los procedimientos judiciales.

Trump ha hecho de la lucha contra la inmigración ilegal una de las marcas distintivas de su presidencia, pero casi todas sus medidas han sido impugnadas en los tribunales.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) indicó este lunes que, de acuerdo con los procedimientos legales vigentes, solicitará a Estados Unidos toda la información sobre los presuntos vínculos con el narcotráfico del ex secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos.

«Que nos permitan conocer sobre esas operaciones de complicidad en el caso de que se tengan las pruebas» y sólo después se abrirá una investigación en México, dijo el mandatario en la conferencia matutina.

«No podemos permitir que se juzgue a alguien si no hay pruebas sólo por razones políticas o de otra índole», agregó. No obstante, garantizó que no se protegerá ni habrá impunidad para nadie.

Cienfuegos Zepeda, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, fue detenido la semana pasada en el aeropuerto de Los Ángeles, California y al día siguiente los fiscales publicaron los documentos con los cargos en su contra.

Los fiscales estadounidenses lo acusan de ayudar a un cártel a traficar a Estados Unidos miles de kilos de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana a cambio de sobornos. El general tendrá su segunda audiencia mañana martes.

Según López Obrador, que supo de la investigación dos semanas antes del arresto, el grueso de la información recabada por la agencia antidrogas estadounidense, la DEA, salió de México aunque lo capturaran en Estados Unidos.

«Lo que no se vale es que ellos participen en México, incluso se vinculen a instituciones de México, saquen información y resuelven sin dar a conocer al gobierno de México lo que están investigando», recriminó AMLO. «Es su derecho, porque se trata de un gobierno soberano, pero también nosotros tenemos que hacer lo mismo».

El mandatario criticó el papel histórico que ha jugado la DEA en el país. Comentó que durante las administraciones anteriores, «estaba infiltrado el Gobierno de agencias extranjeras, que eran las que decidían en materia de seguridad y combate al narcotráfico».
El mandatario criticó que en otros tiempos, desde Estados Unidos se introdujeron armas con sensores para detectar a las bandas delictivas. «Parece increíble el nivel de ingenuidad», dijo en relación al polémico operativo «Rápido y Furioso».
López Obrador recordó que el general Cienfuegos está recibiendo asistencia consultar como cualquier otro mexicano en el extranjero.

Aprovechó para defender a las Fuerzas Armadas, tal y como lo ha venido haciendo desde que se conoció la detención del ex funcionario federal, y dijo que solo él se pronunciaría sobre el tema como cabeza del gobierno federal. «Como comandante supremo yo voy a ser el vocero… para que no se preste a un golpeteo injusto contra la institución».

AMLO dijo que aún con lo complejo y vergonzoso del caso, se debe focalizar bien el problema, enfrentarlo y quitar el «mal», pero siempre cuidando a la institución.

La farmacéutica estadounidense Pfizer anunció este viernes que planea solicitar una autorización de emergencia para su vacuna contra el Covid-19 a fines de noviembre, semanas después de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

«Suponiendo que los datos sean positivos, Pfizer solicitará una autorización de uso de emergencia en Estados Unidos poco después de que culmine la etapa de seguridad, en la tercera semana de noviembre», dijo el CEO de la empresa Albert Bourla en una carta abierta publicada en redes sociales.

Así, Estados Unidos podría tener dos vacunas listas para finales de año, si las pruebas clínicas en curso son concluyentes y si la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autoriza su distribución, ya que Moderna también estima tener lista la suya a finales de noviembre.

El presidente Donald Trump, que busca un segundo mandato, había dicho que una vacuna podría estar disponible antes de las elecciones del 3 de noviembre.

Pfizer se apegó a la solicitud que la FDA hizo la semana pasada a los desarrolladores de la vacunas, sobre esperar dos meses después de que la segunda dosis sea inyectada en los participantes de los ensayos clínicos para monitorear posibles efectos secundarios graves.

Por otro lado, Pfizer, socia de la empresa alemana BioNTech, podría obtener resultados sobre la eficacia de la vacuna en las próximas dos semanas a través de su ensayo en curso, en el que participan 30,000 personas, aseguró el director de la empresa.

«Podríamos saber si nuestra vacuna es efectiva o no a finales de octubre», escribió Albert Bourla.

La FDA establece tres condiciones para la aprobación de una vacuna: que sea efectiva, que sea segura y que la compañía sea capaz de producirla a gran escala.

Pfizer espera cumplir con los tres requisitos en la tercera semana de noviembre, o sea dentro de un mes. Por su parte Moderna espera hacer lo propio en las mismas fechas (25 de noviembre).

Ambas empresas, financiadas por el gobierno de Estados Unidos, habían iniciado la fase 3 de sus pruebas clínicas al mismo tiempo a finales de julio, y también ambas comenzaron la producción de dosis como medida de precaución, con el objetivo de entregar varias decenas de millones de dosis en Estados Unidos para finales de año, en caso de recibir la autorización de la FDA.

Esta institución, que prometió seguir los procedimientos científicos estándar y no dejar que la presión política interfiera, es la encargada de aprobar o no la vacuna y decidir a qué poblaciones se le administrará en prioridad.

El ex secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, fue detenido la tarde de ayer el aeropuerto de Los Ángeles, California, en Estados Unidos, informó el canciller Marcelo Ebrard a través de sus redes sociales, sin ofrecer detalles de la detención.

Según medios de México y Estados Unidos, habría sido la Administración de Control de Drogas​ (DEA) quien pidió su captura, al ser investigado por temas de narcotráfico.

Esta mañana, el canciller confirmó que son 5 cargos relativos a narcotráfico los que se le imputan al ex funcionario federal.

Precisó que será esta tarde, a las 14:30 hora local, que se lleve a cabo la audiencia con el general, quien se prevé sea trasladado a una corte de Nueva York. Además dijo que su abogado está por arribar a Estados Unidos proveniente de México.

Cienfuegos fue detenido por las autoridades estadounidenses al arribar a dicho país en un viaje con su familia.

El diario estadounidense The Wall Street Journal informó en su página web que el ex secretario «fue arrestado (…) a pedido de la Administración de Control de Drogas» y citó como fuente a «altos funcionarios mexicanos».

La revista Proceso reveló por su parte que la captura fue «resultado de una investigación de corrupción por narcotráfico que desde hace unos años venía llevando a cabo el Departamento de Justicia» de Estados Unidos.

Se trataría del segundo militar mexicano de alto rango en ser detenido por acusaciones de nexos con el narcotráfico, luego de que en 1997 fue capturado y condenado a 40 años de cárcel en México el general Jesús Gutiérrez Rebollo.

Según Proceso, que cita fuentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, «hace por lo menos 10 años, antes de que Cienfuegos asumiera como titular de la Secretaría de la Defensa», ya era investigado en bajo la «Operación Padrino».

Otros altos mandos del Ejército también fueron investigados cuando la justicia de Estados Unidos «empezó a recopilar evidencias para fundamentar los casos de narcotráfico en contra de Joaquín Chapo Guzmán Loera», mejor conocido como «El Chapo», apuntó Proceso.

Cienfuegos estuvo al frente de la secretaría de la Defensa Nacional durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto algunos integrantes de las fuerzas armadas fueron acusados por organizaciones internacionales de derechos humanos de desaparición forzada y omisión en el caso de la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, en septiembre de 2014.

Cuando era secretario de la Defensa, Cienfuegos llegó a declarar que se oponía a la participación activa de las fuerzas castrenses en seguridad interior, por la falta de un marco legal que las respaldara.

Cienfuegos ingresó al Ejército en 1964, y obtuvo reconocimientos al concluir la maestría en Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacionales en el Colegio de la Defensa Nacional. También desempeñado los cargos de Oficial Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, Inspector y Contralor General del Ejército y Fuerza Aérea y Comandante de la VII Región Militar, en el estado de Chiapas, sureste.

El ex secretario de Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, fue detenido este jueves en un aeropuerto de Estados Unidos, informó el canciller Marcelo Ebrard.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) indicó que fue informado por el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau,  sobre la detención del colaborador del gobierno anterior.

«El ex secretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos Zepeda, ha sido detenido en el Aeropuerto de Los Ángeles, California», escribió Ebrard en su cuenta de Twitter.

Precisó que será en las próximas horas que la Cónsul en Los Ángeles le estará informando mayores detalles sobre la situación y los cargos por los que se efectuó la detención.

El canciller indicó que ofrecerán la asistencia consular a la que tiene derecho el ex funcionario federal.

La periodista estadounidense, Ginger Thompson, dio a conocer sobre la detención dio a conocer que Cienfuegos Zepeda había sido detenido por autoridades estadounidenses cuando arribó al país en un viaje con su familia.

Algunas versiones en redes sociales, hasta ahora no confirmadas, señalan que la solicitud para detener al ex secretario provino directamente de la Administración de Control de Drogas (DEA).

Recordemos que Cienfuegos fue titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Con Cienfuegos suman dos los exsecretarios detenidos en Estados Unidos. El exsecretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna, acusado de conspiración para traficar al menos 53 toneladas de cocaína a Estados Unidos, fue arrestado en Dallas, Texas, en diciembre de 2019 y está actualmente preso en Nueva York.

Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto algunos integrantes de las fuerzas armadas fueron acusados por organizaciones internacionales de derechos humanos de desaparición forzada y omisión en el caso de la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, en septiembre de 2014.

Información en desarrollo…

El presidente Donald Trump retoma este lunes sus actos de campaña fuera de La Casa Blanca, luego de haber contraído COVID-19. Su primer evento tendrá lugar en Sanford, Florida.

«Nos vemos en Sanford, Florida, esta noche para un gran mitin», escribió esta mañana el mandatario en su cuenta oficial de Twitter, y tras declarar a la cadena Fox el domingo de que es «inmune» al coronavirus; Trump ha venido insistiendo en que está «en muy buena forma para pelear las batallas».

El mensaje del mandatario llega tras el informe que emitió el fin de semana su médico en La Casa Blanca, Sean Conley, en el que indicó que el republicano «ya no se considera un riesgo de transmisión para otros», aunque no respondió a la pregunta de cuando fue la última prueba de coronavirus en la que el presidente dio negativo.

El mitin de Trump en Florida lo celebra una semana después de abandonar el hospital militar Walter Reed y tras un primer acto público con simpatizantes efectuado el sábado en un balcón de La Casa Blanca luego de contraer la enfermedad.

El evento en Sanford ha motivado críticas hacia el presidente, por el peligro de que aun pueda ser un agente de contagio, y hasta una demanda judicial con miras a su cancelación interpuesta por el abogado Daniel Uhlfelder, debido a que el acto «es una molestia».

Al respecto, el candidato demócrata, Joe Biden, señaló este lunes que el mitin de Trump en Florida llevará solo «una conducta imprudente, una retórica divisiva y más miedo».

«No trae un plan para controlar este virus que ha matado a más de 15.000 floridanos, no trae un plan para proteger el cuidado médico de los floridanos de los ataques de su administración en contra de la Ley de Cuidado de Salud Asequible» (Obamacare), agregó en una declaración el exvicepresidente.

Además del mitin en Florida, el presidente tiene previsto esta semana otros actos de campaña en los estados de Pennsylvania y Iowa.

De acuerdo a un sondeo difundido el domingo por la cadena ABC News y el diario The Washington Post, Biden aventaja por 12 puntos a Trump en la intención de voto popular, mientras que según el promedio de encuestas que realiza RealClear Politics, el demócrata lleva una ventaja de 10.6 puntos porcentuales.

Recordemos que Florida otorga 29 votos en el Colegio Electoral, donde se requiere un mínimo de 270 para ganar la elección; un reciente sondeo de la Universidad de Quinnipiac colocó a Biden delante del presidente con 11 puntos de diferencia, mientras que el promedio de RealClear Politics refleja una ventaja de 3.7% a favor del demócrata.

Este lunes, la oficina de campaña del presidente Trump ha lanzado en Florida un anuncio publicitario en español en el que vuelve a vincular a la candidatura de la fórmula Biden y la aspirante a vicepresidenta Kamala Harris con el «Castrochavismo», y en el que se señala que el exvicepresidente «le dio la espalda a los venezolanos».